El despertar de la máquina

Dolor.

Eso era lo único que ella sentía, corrientes de energía recorriendo su cuerpo, sobrecargándola. Abrió los ojos y gritó, no podía soportarlo más. El dolor se detuvo y logró concentrarse, estaba desnuda sobre una mesa de metal. Miró a su alrededor asustada, no conocía nada de lo que veía, horribles instrumentos y maquinas la rodeaban, frente a ella un hombre raro la miraba inquisitivamente.

Al fin despiertas – dijo aquel hombre—mi nueva creación, ¡todo un éxito! Acércate niña, quiero verte.

La chica se quedó quieta, cubriéndose, estaba paralizada de miedo, vio como el hombre se acercaba hacia ella, y pudo distinguir que en su cuerpo tenia partes mecánicas.

¿Qué es eso que sientes?—murmuró el hombre de nuevo— ¿miedo? Creí que había suprimido tus emociones… tendré que averiguar la forma de corregirlo. Pero discúlpame creo que he sido un poco grosero, mi nombre es Viktor. – Le dijo mientras sacaba unas prendas de ropa de un armario—cuando llegaste estabas usando esto, creo que sería bueno que volvieras a ponértelo.

La chica tomo rápidamente la ropa que el hombre le tendía y comenzó a ponérsela. Cuando estuvo lista miro sus manos y vio con horror como estas se ponían negras y duras, como si estuvieran hechas de acero. Se sobresaltó al verlas, pero estas inmediatamente volvieron a su estado normal. Trató de recordar donde estaba o que había ocurrido, pero lo único que conseguía era un dolor de cabeza.

¿Dónde estoy?—le preguntó al hombre— ¿Cómo llegue aquí?...—sus preguntas fueron interrumpidas cuando vio de nuevo como sus manos se volvían negras y esta vez, se dividían en miles de piezas como si fueran simplemente un armazón de metal. No paraban de moverse, aunque conservaban vagamente su forma. Luego notó que no eran solo sus manos, varias partes de su cuerpo sufrían este mismo proceso.

Maravilloso—dijo el hombre—el metal ha comenzado a unirse con tu propio ser, tal como fue planeado, si bien era un isótopo bastante inestable, decidí arriesgarme a usarlo contigo, ¿cómo te sientes?

¿Qué diablos está pasando? ¡HAGA QUE VUELVAN A LA NORMALIDAD!—gritó, y como si hubiera dado una orden su cuerpo volvió a su estado original. —Por favor explíqueme, no entiendo que está pasando—le rogó al hombre, sollozando.

Cálmate jovencita—le espetó el hombre— según parece el metal en tu cuerpo tiene algún tipo de reacción con tus emociones… que combinación tan… inestable. En cuanto a ti—pronunció mientras la tomaba de la mano— a partir de ahora estarás bajo mi tutela, aquí en la liga de leyendas. Te supervisare y perfeccionare hasta que seas, como yo, el próximo paso a la evolución. Ya que tendrás que quedarte conviviendo conmigo y mucha otra gente, te recomiendo que elijas un nombre si no tienes uno y me lo informes tan pronto puedas.

La chica se quedó tratando de recordar cuál era su nombre, después de mucho intentar, tuvo que quedarse con el único que le vino a la mente—Nina – le contestó—ese es mi nombre.