Capítulo dos. ¿Quién eres?

Sabine se había arrinconado entre unos contenedores de basura, podía escuchar los golpes que esos dos monstruos se estaban propinando, se abrazo a si misma pidiendo mentalmente a Dios que eso no fuera más que un mal sueño, que cuando abriera de nuevo los ojos estaría durmiendo en su cama, esperando que llegara la hora de levantarse y bajar a desayunar unos esponjosos hotcakes… abrió los ojos y para su propio horror se dio cuenta que estaba entre esos malolientes contenedores de basura y los robots gigantes seguían golpeándose.

De pronto se hizo el silencio, y ella se atrevió a asomar la cabeza, no podía creerlo.

La patrulla tenía contra el piso a la motocicleta y ésta parecía estuviera inconsciente, la patrulla saco de pronto algo con unas púas, algo que la pobre chica no sabía que era, pero que por las intenciones de esa cosa pensaba clavarlas en el otro robot caído.

Sabine no supo bien que hizo, solo se escuchó a si misma gritando y llamando la atención del robot, del interior de éste salió un robot más pequeño que se lanzo contra la chica. Con esa distracción, la moto de pronto encendió los ojos, y se puso de pie de un salto, dándole un tremendo codazo a la patrulla la cual perdió el equilibrio, la moto se apresuró para tomar entre sus manos la cara de ese robot negro y propinarle un rodillazo en pleno rostro que lo hizo quedar temporalmente nockeado.

Al ver que el pequeño robot se acercaba velozmente a la chica, el robot morado se apresuro a todo correr hacia donde estaba ella y de un manotazo lanzó al pequeño robot contra los contenedores que la chica ocupara antes, Sabine no podía creer nada de lo que le estaba pasando sin que pudiera oponer resistencia, el robot de color morado la tomó en una mano y se lanzo a todo correr hacia el pilar del puente.

Con una agilidad sorprendente comenzó a escalar por el puente, Sabine estaba aterrada, no soportaba las alturas pero se aferro a la mano del robot con miedo de que éste lo dejara caer a esa altura.

El robot de color negro encendió los ojos, y se dio cuenta como su contrincante había escapado, dio una especie de gruñido y transformándose en patrulla una vez más desapareció en la noche.

El robot morado dejo a Sabine en el piso cuando llego a la parte alta del puente, una suerte que no pasaran en ese momento los vehículos o los hubieran visto.

Se transformo en motocicleta y Sabine vio como tenía un horrible corte a todo lo largo.

La chica pensó en alejarse corriendo y pedir ayuda, pero si había estado con ese robot todo el enfrentamiento, no lo iba a dejar ahora que estaban fuera de peligro.

Se dio cuenta de que su camisón no era lo más apropiado para estar fuera de noche y se sonrojo de pena, dio un suspiro de frustración y subió en la moto, ésta se veía había sufrido daño por que no avanzaba tan rápido como antes…

…………………….

Serían casi media noche cuando llegaron a su casa, Sabine esperaba el regaño desde que vio su calle y éste no se hizo esperar, sus padres estaban en bata de dormir esperándola en la entrada.

……………………..

¡Como pudiste hacerlo!- dijo su padre con un grito.

Sabine estaba sentada en el sillón individual con la vista en el suelo y jugueteando con sus dedos nerviosamente.

Llamamos a la policía, no sabíamos donde estabas, ya habíamos llamado hasta a la morgue- dijo su padre.

Querido estas exagerando- dijo su madre- solamente hablamos a la policía reportando la desaparición de nuestra niña.

Su madre siempre era más comprensiva, era una suerte tenerla, era su mejor amiga.

Bien, yo creo que solamente con un mes y medio castigada estará bien- dijo su madre con una sonrisa- me voy a dormir.

¿Dejaras todo así?- preguntó su padre suplicando no lo dejara en esa situación con la chica.

Tú eres su padre, tú eres el que debe castigarla- dijo su madre subiendo las escaleras dejándolos solos.

Bien, en ese caso- dijo su padre cuando su esposa ya no estaba.

Por favor- dijo Sabine con ojos de cachorro- prometo portarme bien, por favor, no me castigues este fin de semana, por favor, por favor, por favor, por favor…

Castigada a partir del lunes- dijo su padre- de la escuela a la casa y de la casa a la escuela, no idas al mall, no idas al cine, no compras, no revistas, no comics, no confiterías, no golosinas, no idas a las hamburguesas, no ideas con los chicos, nada de diversión.

Sabine afirmó con la cabeza, sabía que el lunes su padre habría olvidado lo del castigo.

Y respecto a esa motocicleta- dijo su padre.

Sabine se puso blanca.

Solamente la usaras con casco y cerca de la casa, no quiero que solo porque tu madre la compró- al parecer uno y otro de sus padres creían que habían comprado la motocicleta- tienes permiso, aun eres muy joven, señorita.

Sabine escuchó otra hora más de "en mis días…" y después pudo irse a dormir, aunque muy lejos de soñar con sus artistas de cine favoritos o con sus sueños platónicos con cantantes; solo pensó en su motocicleta.

……………………..

El sábado por la mañana se levanto, no para ver caricaturas sino para ir al garaje donde estaba la motocicleta; parecía una moto normal, común y corriente, no el robot gigante que la había llevado lejos la noche pasada.

Sé que puedes moverte-le dijo a la moto.

La chica no se veía con autoridad para hablarle a un robot, es más con el camisón que traía puesto, más parecía una broma.

¡Vamos no fingas!- le gritó- ¿Quién eres¿Qué te propones¿Por qué a mi¿Por qué no pudiste ser solo una moto normal?

Nada contesto, solamente un pajarillo canto en una de las ramas del patio.

Vamos, mis padres no te verán ¡hablame!- le grito a la moto.

Una vez más la nada.

¡Debi haber dejado que esa patrulla te aplastara!- le grito molesta, saliendo azotando la puerta del garaje.

La moto no respondió solamente encendió las luces para volver a apagarlas al momento.

……………………..

Sabine, vamos de compras- dijo su madre- regresamos en dos horas.

Tarden lo que quieran-dijo la chica molesta mientras veía en el canal de cable las caricaturas matutinas aun con camisón- no pienso salir.

Debes estar enferma ¿tú no salir en sábado?- dijo su padre antes de cerrar la puerta.

Sabine suspiro cuando la camioneta de su padre dejo de escucharse.

Estúpida motocicleta- dijo la chica cambiando el canal.

"Y ese es el reporte- dijo el comentarista del noticiero- el meteorito causo daños… pero los investigadores no han encontrado su rastro. Un ejemplo más de pillaje por parte del mercado negro…"

Sabine cambió de nuevo el canal y mientras el canal de los aerobics daba su rutina, ella se levanto y fue a la cocina.

…………………

Bebió del jugo de naranja sin servirse en un vaso, directo de la botella y limpiándose con la manga del camisón dio un profundo suspiro de satisfacción, cerró de golpe la puerta del refrigerador y cuando paso frente a la ventana de la cocina, la que daba sobre el fregadero lo vio, era una vez más el robot morado, la moto, bueno esa cosa.

La chica no pudo evitarlo y gritó por la impresión cayendo de espaldas hasta el desayunador.

¡No me hagas nada!- gritó implorando con las manos- solo jugaba, puedes hacer lo que quieras, es más ya no quiero una moto, no, no, no…

De pronto lo vio, en esos ojos, ese robot transmitía tanto solamente con el brillo de esos ojos, parecía que quería decir algo.

Regresa al garaje- dijo Sabine- me cambio y estoy contigo.

…………………..

La puerta del garaje se abrió y Sabine estaba vestida con un pants de color lila.

El robot estaba sentado contra la pared, tenía ese rasguño horrible de la noche anterior, seguía mirando a la chica con esos ojos tan brillantes.

Sé que te grite y estuvo mal- dijo Sabine- me disculpo…

El robot intento moverse pero no lo logró.

Estas lastimado- dijo la chica- diablos, y yo ni idea de cómo cambiar una llanta- suspiro- ¿llamo a un mecánico?

El robot la miro con esos brillantes ojos.

No entiendes nada de lo que digo ¿verdad?- dijo Sabine suspirando.

Autobots…- dijo de pronto el robot, y la chica no pudo evitar gritar por la sorpresa.

¡Hablas!- gritó señalándolo para al momento sentirse como una verdadera tonta- ¿a quien?

Autobots… debo… encontrarlos- dijo

Y en ese momento Sabine se dio cuenta, era una voz de chica, no de chico. ¡Su robot era un ella, no un él!

¿Quién eres?- le preguntó Sabine colocándose a la altura del robot, aunque tuvo que ponerse de puntillas.

Un autobot…- dijo la motocicleta

Esa sencilla respuesta, no le dijo nada a la pobre de Sabine.

Continuara…