NOTA: "Sor" es sinónimo de monja. Algunas veces Ichimatsu sera nombrado así, puesto que la palabra "monja" altera la semántica del texto.

Disfruten la lectura uwu9, como les había dicho, es mi primera vez publicando un fic. Mas no el primero que escribo, así que cualquier sugerencia, crítica constructiva es ¡bienvenida!


Cap. 2 Deseo carnal

Los días pasaban tan rápido para Ichimatsu, que no paraba de pensar en aquel hermoso ángel al cual encomendaban las angustias y necesidades de las personas. En esa mañana, con las mangas recogidas de la túnica, sacaba agua de un pozo para lavar un balde sucio, tratando de fregar con una pequeña pasta de jabón aquel balde que le pertenecía, juagando y remojando para quitarle el horrible olor a orina y a excremento suyo.

Todo esto debido a la prohibición que tenían todos los miembros del convento, de salir de sus habitaciones a partir de las once de la noche. Así que, si tenían ganas de ir al baño, les tocaba hacer sus necesidades en un balde, ya que algunas habitaciones disponían solamente de una ducha. Y el único baño se encontraba en el primer piso, a fuera en el jardín. Afortunadamente Ichimatsu dormía en una habitación con ducha, es decir un cuarto pequeño con baldes de agua. Y esto, no le importaba puesto que sabía desde pequeño, lo que sería ofrecerle su total fe a Dios, sabía del hambre, del frio que debía soportar, de dejar atrás todo lo material para encomendarse totalmente al amor de Dios. Aunque por un lado sabía que no encajaría en la sociedad, ni seria amado por nadie que no fuera Dios. Decidió seguir al lado del señor, quien le daría una vida tranquila, orando y teniendo lo poco pero necesario, ayudando a los más necesitados y entregando totalmente su fe hasta el día de su muerte, tal y como lo había hecho Choromatsu.

-¡Ichi! ¡Hermano mío!_ se acerca Karamatsu, usando un pantalón y una camisa negra que sobresalía en su cuello el símbolo blanco de un cura, es decir a la orden al cual pertenecía.

El joven sor ocupado, escucha y voltea, dejando de lado el oficio que estaba haciendo, para acercarse a su hermano y saludarlo.

- ¡Hermano Karamatsu!_ exclama un poco sorprendido, puesto que no había visto por varias semanas a su hermano.

Karamatsu se sienta en una de las bancas del jardín del convento y convida a Ichimatsu para sentarse a su lado. Juntos, rodeados de la tranquilidad y el silencio del lugar. Karamatsu pregunta:

- Hermano mío ¿Cómo has estado? Te veo algo decaído. _pregunta karamatsu, con tono de preocupación.

- Estoy bien...Es solo suposición tuya_ respondió con tranquilidad fingida. - ¿Y a ti como te ha ido en el pueblo?_ pregunta tratando de cambiar la conversación.

- Pues...me ha ido bien gracias a Dios, aunque un poco agotado por la última persona que ayude_ toma aire y continua_ - Era un joven prostituto, dos años menor que nosotros, el pobre llevado por el pecado, veía cantidad de demonios a su alrededor, tenía miedo y busco ayuda por todos lados. Unas personas de una tienda me comentaron lo sucedido, y busque al joven para purificar su alma, y alejarla del deseo carnal.

- Um...Has tenido que ayudar a muchas personas que ha caído por la lujuria._ comento decepcionado Ichimatsu, no podía comprender a las personas que se dejaban vencer tan fácil por los demonios, especialmente por los súcubos y los íncubos.

- Lamentablemente es así...Y no fue para nada fácil ayudarlo, ya que desde que una persona empiece a ver más de un demonio, es porque su alma se está volviendo muy impura y rara vez puedo rescatarlos del pecado._ opino el joven cura, agotado por los pecadores que aumentaban cada día.

- Hermano..._murmuro Ichimatsu.

- ¿Um?

- Tú crees que...un ángel pod-

- ¡Alguien por favor, ayúdeme con el mercado!_ interrumpió un joven fraile, que cargaba muchas bolsas de comida y bebida.

- ¡Oh! Ya compraron la comida para donarlas a los pobres de la localidad de Vaine!_exclamo karamatsu, levantándose al instante para ayudar al fraile con sus bolsas cargadas de alimento.


La noche hundió de oscuridad el convento. Antes de dormir tenían que orar por varias horas, para descansar su espíritu y luego su cuerpo. Ichimatsu con unos pantalones blancos hasta la rodilla y una camisa manga larga que le quedaba un poco grande, dormía y se retorcía en su cama coja de madera y aun así cómoda. Con tanto movimiento e incomodidad se levanta con gran afán. Y se agacha, para buscar su balde y orinar en este. Pero lo único que encontró sus manos fueron montañas de polvo y telaraña.

"¡Oh no!, he dejado mi balde en el pozo. ¡Qué olvidadizo soy!"_ pensó preocupado dando vueltas en la habitación evidenciado su urgencia.

Nervioso por incumplir las reglas, pide perdón a Dios atestiguándose, y abre con cuidado la puerta, saliendo en silencio de la habitación. Camina nervioso por el largo pasillo del primer piso, escuchando levemente unos ruidos. El joven Ichimatsu mira hacia arriba y susurra: "Dios no me asustes por favor, juro que no volveré a desobedecer las reglas, por favor esto es una urgencia, así que ayúdame a no ser descubierto". Preocupado por el ruido que aumentaba en una habitación, el joven se asusta por estos que parecían dolorosos y se arrima con cuidado con la intención de auxiliar algún fraile.

Al asomarse en una esquina de la puerta, que estaba semi-abierta. Se asusta ante lo visto, su fisionomía cambia por completo constatando su incredulidad. Sus ojos no parpadeaban y sus manos temblaban. Aquellos gritos no eran de auxilio sino, de placer. Observaba a dos frailes teniendo sexo, uno de ellos tenía sus manos sobre una mesa de madera, y sus nalgas estaban siendo embestidas por el otro fraile. Ambos sudorosos y con los ojos cerrados, gemían sin parar. Ichimatsu asustado, corre con torpeza y regresa a su habitación cerrando la puerta con fuerza, posa su espalda sobre ella y se orina en los pantalones, asqueado por aquel incidente, se arrodilla y ora sin detenerse, pensando a la vez: "No puedo creer señor mío lo que he visto, no puedo creer que los dos frailes, dispuesto su fe en ti, caigan al deseo carnal, y peor aún... ¡Ambos son hombres!".


A la mañana siguiente, madruga aún más el joven Ichimatsu, bañándose con el agua fría de la mañana y colocándose su atuendo habitual. Decidido por su convicción y amor a Dios, espera que uno de los frailes salga de la habitación de aquella noche, para enfrentarlos y acusarlos. Cuando por fin uno de ellos sale ya vestido, se sorprende ante la presencia de la monja.

- Hermana Ichimatsu_ saluda amablemente el fraile_

- Nada de saludos. Anoche tuve que salir de la habitación muy tarde, porque no encontraba mi balde, y te descubrí infringiendo una de las más importantes normas y voto de fe de castidad ante dios. Estabas teniendo sexo con uno de nuestro hermanos._ aprieta sus manos y exclama: - Te acusare ante la orden superior del mendicante.

Estas palabras suponían para Ichimatsu una amenaza pero para el fraile fue una broma.

- ¿Eres tonto o qué?_ pregunta burlesco el fraile, acercándose a Ichimatsu_-Somos seres humanos y somos hombres, es imposible contenerse ¿Cómo crees que podemos calmar nuestro deseo sexual, si solo hay hombres aquí? Pues con otros hombres.

Ichimatsu asustado retrocede, pero el fraile es más rápido y se acerca más al joven sor, arrinconando a este contra la pared del pasillo, y continúa hablando.

- Sabes, hermana. No nos importa que nos acuses. Nadie te va a creer o poner atención porque igual la mayoría de los de la orden, tenemos sexo entre nosotros._ comenta riéndose. El fraile estando a unos centímetros de Ichimatsu, levanta su larga túnica poniendo nervioso al menor y agrega:

- Además nadie se ha metido contigo, mantén la boca cerrada, aunque no lo creas muchos te tenemos ganas, solo porque estos trapos cubren todo tu cuerpo, es la razón por la que nadie te ha hecho nada. _ se acerca al hombro derecho de Ichimatsu y le susurra: - Y viéndote de cerca tienes una linda cara, y una piel muy blanca. A veces dudo que seas un chico.

Ichimatsu asqueado, empuja con mucha fuerza al fraile y sale corriendo a la iglesia, en la cual permanece el resto del día, orando y llorando por lo sucedido.

Cierra sus ojos hinchados de tanto llorar, y cae rendido olvidándose de orar antes de dormir. Observa al ángel Jyuichi sonriendo, e Ichimatsu igualmente sonríe y se abrazan mutuamente. Jyuichi toma el rostro de Ichi y lo besa con total voracidad, dejando mareado al joven sor y excitado por aquel beso francés. El ángel continúa besándolo y lo desviste al tiempo, exponiendo la blancura de su piel. Besa su cuello y lo lame bajando lentamente por sobre su pecho, excitando a Ichimatsu que sentía un cosquilleo exquisito.

El ruido de los pájaros retumbó en su habitación, quedando sentado en su cama, acalorado y confundido despierta de su sueño húmedo. Siente una incomodidad entre sus piernas y observa por encima de sus pantalones, su miembro duro.

"¡Dios mío! He tenido un sueño indebido, y me has castigado hinchándome esto que tengo, por favor, no sé qué me sucedió, aleja ese castigo de mí y hazlo volver a la normalidad, no quiero morir ahora Dios te lo suplico"

Ichimatsu trata de caminar hasta la ducha y toma uno de los baldes con agua y se baña, creyendo que así podría quitarse la impureza que sentía en su cuerpo. Y con ingenua suerte su erección se va, creyendo que Dios lo perdono.


Esa mañana del miércoles, desayuna pan y agua junto a muchos frailes en el comedor. Un fraile se le acerca y le entrega la caja blanca de las peticiones urgentes de los creyentes. Sorprendiendo al joven sor que había olvidado que tenía que visitar al ángel.

Frente a la puerta de la habitación sagrada da un largo suspiro y entra con cuidado. Repite la oración de siempre y aparece el ángel como una luz tenue para luego brillar enormemente toda la habitación, la presencia del ángel hace sonrojar y distraer a Ichimatsu. El ángel estira sus brazos para recibir la caja. El joven le entrega la caja, no sin antes tomarlo en sus brazos. El ángel Jyuichi lo mira confundido, e Ichi lo mira de la misma manera, pero este dejándose llevar por la confusión le da un beso en los labios a la divinidad.

El ángel sorprendido y al parecer asustado, resbala la caja de entre sus manos y desaparece, dejando a Ichimatsu sorprendido y la caja blanca en suelo.

Continuara…