La escritura es la pintura de la voz. - François Marie Arouet, alias Voltaire.
Hola querida persona que va a leer mi fic!!, n.n déjame decirte que vas a adentrarte en el maravilloso universo alterno que estoy creando (caen flores del cielo sobre mí) sí, mi modestia me puede xD.
Ahora ya pongámonos serios; estoy un poco decepcionada con el número de review que he tenido, se ve que el chantaje de la oración no tuvo el resultado que yo esperaba xD, pero no pasa nada. Seguiré escribiendo por esas personas que SÍ que me lo dejaron y que sus maravillosas palabras hicieron de mí la chica más feliz del mundo por unos segundos, (siempre habrá alguien superior a mí en todo T.T).
Yume no Koneko: cariño, te adoro!! n.n , en serio, no sabes como me emocionó tus palabras, di hasta botes en la silla de la emoción xD y sip, le recé a algún Dios, pero no sé si me escuchó. Ojalá que leas este capítulo y que también te guste.
Chihine: muchas gracias por tu review, creo que no te he hecho esperar mucho, espero que este capi también lo disfrutes n.n
Kisame Hoshigaki: gracias a ti también n.n, sabes? Eres el primer chico que me lee; ojalá también te parezca interesante este capi.
Bueno, ahora sin más preámbulos, de cabeza al fic!!
LAZOS DEL DESTINO.
Capítulo I: La promesa del noveno día.
Era peligroso y lo sabía. A pesar de no ser ni media tarde, las calles de ese barrio estaban completamente vacías. La ola de calor que caía sobre la ciudad era inaguantable, pero no era ese el motivo por el cual no se veía ni un alma. Konoha se dividía en cuatro distritos: Norte para las familias con buena posición económica y social, Sur para los más desafortunados y pobres, Este para el pueblo llano y Oeste para las instituciones. Durante los últimos tres años, el distrito Sur se había convertido en el centro de la delincuencia de la ciudad y era precisamente por sus calles por donde Inuzuka Kiba iba caminando.
A paso ligero, con los sentidos puestos en alerta y mirando en todas direcciones, las manos en los bolsillos del pantalón pirata vaquero y el gorro de la sudadera negra sin mangas puesto. Sudaba, pero no sabía si era por el calor o por la angustia que estaba pasando. Llegó a un callejón sucio que había entre unos bloques aparentemente abandonados. Los mismos bloques daban sombra al callejón, en el cual, había un par de contenedores de basura y algunas montañas de cajas. Kiba llegó y vio que al final del callejón, sentados sobre las cajas, esperaban dos hombres.
- así me gusta Kiba, que seas puntual – comentó uno de ellos, se había levantado y se acercaba a él. No era mucho más alto que él, estaba encapuchado, por lo que no le podía ver su cara, pero reconocía su voz aguda.
- tengo vuestro dinero, ya no os debo nada, así que dejadme en paz – dijo el muchacho, sacando una pequeña bolsa de plástico transparente que contenía algunos fajos de billetes. Se la entregó a su interlocutor.
- muy bien chaval, y el día acordado, ni siquiera hemos tenido que ir a buscarte – le respondió el que estaba de pie, después de lanzarle la bolsa a su compañero, que aun estaba sentado en las cajas - ¿Qué opinas¿no lo ha hecho bien? – le preguntó a su compañero.
- espera que lo cuente – contestó el otro, el cual poseía una voz más grave. Empezó a contar el dinero.
- ¿seguro que no quieres colaborar más con nosotros? – le preguntó el que estaba de pie.
- ¡no!, preferiría no tener nada que ver con vosotros – se armó de valor Kiba – ya os he devuelto el dinero, todo está bien.
- no tan deprisa, amiguito – el que estaba sentado contando el dinero se levantó, se guardó la bolsa y se acercó a los otros dos, era mucho más alto que ellos dos – esto paga la deuda, pero no los intereses.
La cara de Kiba se descompuso, no había pasado un sólo día sin maldecir el momento en que esos dos se cruzaron en su vida.
- ¡no pienso pagaros nada más! – exclamó importunamente, presa del miedo.
Kiba retrocedía mientras que los dos tipos encapuchados avanzaban.
- tranquilízate chaval, hasta ahora todo ha ido muy bien – dijo el de voz aguda – y no será en forma de dinero, por el momento te dejaremos tranquilo, pero cuando llegue el momento deberás hacernos un pequeño favor con el que pagarás los intereses. Entonces no volverás a saber de nosotros, a menos que quieras volver a hacer un trato, claro.
- ni loco volvería a tratar con vosotros – susurró para sí, sin perder de vista a los otros dos.
- Todo aclarado, nos veremos cuando llegue el momento – finalizó el de la voz aguda y ambos se marcharon.
Kiba caminó hasta salir del callejón pero cuando lo hizo, esos dos ya habían desaparecido. Suspiró aliviado, por el momento sus problemas habían cesado, aunque sabía que el favor que tendría que hacerles le costaría más que todo lo que les había tenido que pagar. Echó a andar hacia la heladería donde había quedado con sus amigos. Ya pensaría más adelante que hacer respecto a su problema; ahora que la soga que había tenido al cuello los últimos meses había aflojado su nudo, quería disfrutar del poco verano que le quedaba.
--
Estaba sentada en la silla de su escritorio recostada hacia delante con los brazos apoyados sobre la mesa y la cabeza escondida entre ellos. Tenía los ojos medio abiertos y la vista perdida en el jarrón de flores que tenía sobre el escritorio. Era un día soleado, pero la habitación estaba a oscuras ya que la persiana estaba casi echada. Divagaba entre los recuerdos, volaba en el cielo de los sueños y a la vez, navegaba en su mar de dudas. Cerró los ojos con fuerza mientras unas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sí, hoy hacía dos años y dos meses.
Volvió a abrir los ojos y miró las flores que tenía en su jarrón, Acacias Amarillas; le recordaba tanto a él. El noveno día de cada mes se permitía hundirse en sus recuerdos, hundirse en el pasado. Las flores eran un símbolo de que él ya no estaba, de que todo había cambiado. Sin darse cuenta, estaba volviendo a llorar.
Llamaron levemente a la puerta de su cuarto, y sin esperar contestación, alguien la abrió. La persona que se disponía a entrar frenó su marcha al verla tan hundida y sentir su llanto. Se mordió el labio de impotencia y miró las flores del jarrón, entonces recordó el día que era. Miró al suelo apenado y se dispuso a cerrar la puerta para marcharse, pero su suave voz se lo impidió.
- Neji nii-san¿quieres algo? – la muchacha se había incorporado y se secaba los ojos, pero le seguía dando la espalda.
- puedo volver luego si quieres… - respondió el muchacho, aun con la mano sobre el pomo de la puerta.
- no hace falta – se giró y las miradas de sus ojos, idénticos, conectaron.
- hoy es ese día¿no es cierto? – inquirió él.
- sí… - suspiró - ¿deseas algo?
- Lee me ha llamado, han quedado todos para ir a la heladería y luego al cine. Pero si no quieres ir no importa – se apresuró a añadir.
- tranquilo, todo está bien, además acordamos seguir adelante, él lo hubiera querido así – dijo mientras cerraba sus puños y reprimía sus lágrimas. - no seré yo quien rompa la promesa.
- Hinata-sama… - Neji no supo que decir para aliviarla, la pérdida del rubio les había afectado a todos, aunque a unos más que a otros. – tenemos que tener fe, seguro que aun vive – aunque en su interior, el Hyuuga dudaba bastante de sus palabras.
- me iré arreglando… - dijo Hinata levantándose y esquivando la mirada de su primo, Neji asintió en silencio y salió de la habitación.
Hinata volvió a mirar las flores, en el fondo de su corazón deseaba que siguiera con vida pero era duro mantener la esperanza, después de cómo desapareció. Aun recordaba aquella cama de hospital vacía y el charco de sangre en el suelo, la afilada brisa que entraba por la ventana y el destrozo de la habitación, símbolo de revuelta. La policía dijo que había sido un secuestro y que había ofrecido resistencia, pero no había pistas, ni siquiera pidieron un rescate. Había desaparecido sin dejar rastro.
- Naruto-kun… - murmuró mirando las flores.
--
Estaba sentado en el puente del lago, un lugar lleno de recuerdos para él. Podía pasarse horas y horas allí sentado sin hacer nada, las pacíficas aguas de ese lago le tranquilizaban y, a su vez, reforzaban el motivo por el que vivía. Había cometido muchas estupideces a lo largo de su vida por su obsesión; pero había algo que nunca se perdonaría. El refrán dice que nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes, y Sasuke sabía perfectamente lo que esas palabras significaban, pues había hecho falta perder a su mejor amigo para darse cuenta de lo que tenía, y no solo por Naruto, sino por todos.
Cuando supo de su desaparición se dio cuenta de lo que verdaderamente importa en la vida; vivir por venganza no era vivir, y aunque lograse su propósito, eso no haría que su familia volviese a la vida ni su felicidad. Aun tenía una oportunidad de tener una vida normal, o lo más normal posible, sólo tenía que cuidar lo que le quedaba. Pero no era fácil, no lo era aunque quisiese.
Por más que lo intentase no podía olvidar todos esos años lleno de odio y rencor que había pasado, no podía ignorar todo el sufrimiento que había padecido y mucho menos podía hacer borrón y cuenta nueva. Por eso seguía trabajando para Orochimaru, el jefe del crimen de Konoha; por eso seguía buscando la forma de llegar a su hermano; por eso seguía sacrificando las cosas que le importaba por su ansiada venganza; porque no podía cambiar, porque era demasiado tarde para retroceder. Lo sabía, lo sabía perfectamente. Su prisión sólo acabaría cuando la sangre de ese hombre recorriese sus manos.
Sintió pasos detrás de él, aunque eran muy leves. Reconoció a la persona que los producía.
- ¿Qué haces aquí, Sakura? – su voz sonó grave y tosca, en tono molesto, no era su intención pero no podía evitar usar ese tono de voz con ella.
- te estaba buscando; supuse que estarías aquí – le respondió la chica, algo intimidada pero intentando no mostrar signos de debilidad.
- bien¿Qué quieres? – Sasuke la miraba de reojo.
- se trata de los chicos, han quedado para ir al…
- no voy a ir – la interrumpió el Uchiha.
- pero…
- no insistas, he dicho que no – dijo poniéndose de pie; colocó las manos en los bolsillos de sus pantalones negros y echó a andar sin mirarla a los ojos.
- ¿Por qué¿Por qué siempre me dices lo mismo? – Sakura estaba harta de las negaciones del chico - ¡deberías estar agradecido, después de todo el plantón te siguen llamando! – Sasuke paró su paso y se giró lo suficiente para que sus miradas conectasen. Sakura se arrepintió al momento de sus palabras - ¡no quería decir eso! Lo siento… - bajó su mirada.
Sasuke siguió caminando sin añadir nada más, entonces ella, sin darse por vencida, dio firmeza a su voz y clavó sus ojos verdes en su nuca.
- ¿has olvidado que día es hoy? – Sasuke volvió a detenerse sin girarse, claro que sabía que día era. – lo prometimos, todos. No puedes faltar.
El Uchiha suspiró, cada mes se preguntaba por qué había hecho esa estúpida promesa. Se giró.
- ¿Qué habéis planeado hacer?
Sakura sonrió. Sabía como se sentía el Uchiha porque en el fondo los dos sentían lo mismo. Ambos no podían evitar pensar que habían tenido parte de la culpa del secuestro de Naruto, aunque indirectamente. Por eso ella iba a buscarle cada noveno día de cada mes. Por eso él cedía cada noveno día de cada mes.
Porque todos cargaban con el mismo pesar, porque todos habían sentido la misma impotencia. Por eso, habían prometido ir cada noveno día del mes, fecha de su desaparición, al Ichiraku Ramen a cenar. Para cualquiera sería una tontería, pero para ellos era la forma de sentir que el rubio no se había marchado, o por lo menos la forma de caldear la esperanza de que siguiese vivo en algún lugar.
--
En una de las calles del distrito Este habían abierto una heladería no hacía mucho, pero no habían podido ir antes porque cada vez era más difícil compaginar los horarios de cada uno. El lugar no era muy grande, pero poseía una terracita bonita y agradable, con vistas a la ciudad. En una de las mesas más retiradas, se habían juntado dos mesas bajo dos sombrillas que les cubría del sol. Sobre las mesas, las tarrinas de los helados y los vasos de los granizados estaban ya vacíos.
Sentados, había siete adolescentes. De izquierda a derecha, había un muchacho que sostenía su cabeza con la mano izquierda y a su vez, el mismo codo lo tenía poyado en la mesa. A su lado, un muchacho más grueso finalizaba su segunda tarrina de helado. Al lado de este, una chica se abanicaba con la mano mientras se quejaba del calor. En frente de ella, un muchacho con gafas de sol estaba recostado contra la silla. A su izquierda, un chico llevaba la palabra en la conversación haciendo exagerados movimientos con los brazos y poniendo mucho énfasis en sus palabras, su novia le miraba intentando mantener la paciencia. Entre ésta última y el primer muchacho, sentada en uno de los extremos, estaba la última muchacha, más mayor que los anteriores.
- Lee cariño, ya nos hemos enterado – intentó tranquilizarle su novia, Tenten.
- sí, lo siento, es que no puedo evitar emocionarme cuando se trata de deporte, ya lo sabes – respondió haciéndole una carantoña.
- ¡por dios, iros a un hotel! – exclamó Ino; estaba agobiada por el calor y las continuas muestras de afecto entre la nueva pareja la ponían más nerviosa.
- relájate Ino – le aconsejó Shikamaru mientras le dedicaba una mirada de aburrimiento.
- perdona si te molestó – ironizó la rubia, luego miró al chico que tenía en frente - ¡por dios Shino¡¿cómo puedes llevar ese cuello alto con el calor que hace¡¿es que no te entra nada por el cuerpo?!
- supongo que es la costumbre – respondió simplemente el aludido.
- me alegro por vosotros pero, sinceramente, no me acostumbro a veros juntos en ese plan – decía Temari, en la otra punta de la mesa.
- supongo que no era muy esperado – respondió Tenten algo sonrojada – tampoco llevamos mucho, ni siquiera un mes.
- a ti se te hará más raro porque no los ves desde principio de verano – intervino Shikamaru.
- sí, supongo que será eso. – afirmó la rubia de cuatro coletas.
- oíd¿no deberíamos ir yendo ya al cine? Quien sabe si quedarán entradas cuando lleguemos – opinó Chouji, acababa de terminarse su tarrina.
- tienes razón¿pero y los demás? – preguntó Lee.
- Hinata y Neji iban directamente al cine, tenían que esperar a que Hiashi llegase a la casa para salir – informó Shino.
- Sakura me envió un mensaje, decía que no le daba tiempo a llegar para el helado – dijo Ino mientras se levantaban.
- y mis hermanos no vienen – suspiró Temari.
- ¿Por qué? – le preguntó Tenten mientras se cogía de la mano de Lee.
- Kankuro tiene trabajo y a Gaara le dolía la cabeza.
- entonces sólo faltan Sasuke y Kiba – dijo Chouji contándolos a todos mentalmente.
- el Uchiha no vendrá para variar y Kiba no sé donde se habrá metido – le contestó Shino mientras echaban a andar hacia el cine.
El cine al que iban, perteneciente a un centro comercial, se encontraba entre el límite del distrito Este y Norte, era el edificio que separaba estos dos distritos. Era un gran edificio moderno y lujoso. El interior estaba lleno de tiendas de ropa, muebles, comida y demás artículos; poseía una zona de juegos, bares y restaurantes, un amplio gimnasio y el cine. Lo que poseía todo centro comercial que se precie. En la puerta del centro comercial, dos personas esperaban pacientemente y en silencio.
Desde pequeños, la gente se había detenido a mirarles cuando pasaban por la calle, ahora ya estaban más que acostumbrado, pero eso no quitaba que fuese molesto. Él estaba recostado sobre la pared de brazos cruzados con los ojos cerrados, pero sabía exactamente como se sentía su prima, parada de pie al lado suyo. Él tenía el cabello castaño oscuro recogido en una coleta baja, pero eso no era lo llamativo; lo llamativo eran sus ojos, grises, opalinos más bien, muy inusuales, demasiado. Aunque el cabello azulado de su prima no se quedaba atrás; muchos pensaban que era teñido y no le daba importancia, pero ese azul era natural. Ella jugueteaba con sus dedos, siempre que se sentía nerviosa hacía lo mismo, con el paso de los años se había convertido en una costumbre. De pequeña sufría ataques de ansiedad cuando estaba en un lugar con mucha gente, con esfuerzo lo había superado, pero aun preservaba la claustrofobia. Dejó de juguetear con sus dedos índices cuando vio a un amigo acercarse a ellos.
- ¡Kiba-kun! – la chica le hizo señas y el nombrado se acercó.
- Hinata… Neji… - saludó el chico, con la respiración entrecortada.
- ¿de donde vienes tan agitado? – le preguntó Neji, seguía recostado y de brazos cruzados, pero ya había abierto los ojos.
- de la otra punta de la ciudad; me pasé por la heladería pero ya os habíais ido¿Dónde están los demás? – preguntó el chico recién llegado.
- nosotros tampoco hemos ido, pero ya deben de estar al llegar – respondió Hinata.
Y como invocados, el grupo no tardó en dejarse ver por la esquina. Llegaron y se saludaron; la película que querían ver era una comedia que se había estrenado la semana anterior, hacía bastante tiempo que no se reunían todos, o casi todos.
- ¿Quién falta? – preguntó Temari.
- la frentuda, como no, siempre intentando resaltar – bufó Ino molesta, no sabía porque pero hoy no estaba de buen humor.
- para que lo sepas, cerda, no es el motivo por el que he llegado tarde – dijo una voz a sus espaldas.
Sakura acababa de llegar y no venía sola, del brazo arrastraba a un chico moreno de ojos negros que traía cara de pocos amigos.
- ¿Sasuke-kun¡Que sorpresa! Pensaba que no vendrías… - no pudo evitar comentar Ino cuando vio al chico.
- estaba muy pesada – contestó, refiriéndose a Sakura.
- bueno¿ya podemos entrar, no? – preguntó Shikamaru mientras echaba a andar hacia el interior. Todos le siguieron.
Lee había comenzado a hablar con Chouji y Hinata, Tenten, que seguía de su mano, no pudo evitar echar una mirada disimulada a Neji, el cual le devolvió la mirada pero la pasó de largo. La chica se le quedó mirando con el entrecejo fruncido. Al final del grupo, caminaban Shino y Kiba.
- ¿Dónde estuviste esta tarde? – le preguntó el Aburame.
- en el veterinario de mi hermana – mintió el Inuzuka.
- pasé por allí y me dijo que te habías ido de casa después de comer.
- ¡¿ahora me controlas o qué?! – exclamó ofendido y a la vez algo nervioso - ¡joder Shino, deja de vigilarme!
- habíamos quedado en que te recogería para ir a la heladería¿ya lo has olvidado? – le recordó su amigo, elevando una ceja, aunque con las gafas no se notó mucho.
- … ¡olvídame! – exclamó Kiba y echó a andar hasta ponerse al lado de Hinata y meterse en la conversación. Shino se le quedó mirando analizadoramente.
La película les había gustado a todos, aunque a unos más que a otros. Siempre era difícil estar cómodos al principio cuando estaban todos, más aun si Sasuke estaba presente, pero al cabo de un rato se rompían las tensiones y podían comportarse como un grupo de amigos medianamente igual. La noche había caído, era la hora de ir al Ichiraku Ramen, el cual estaba bastante lejos del centro comercial. Tardaron unos 40 minutos en llegar.
Iniciando la marcha, iban Shikamaru, Temari y Sasuke hablando de algo serio; detrás de ellos los seguía Lee, Kiba y Hinata enfrascados en una conversación sobre algo en lo que los chicos no estaban de acuerdo. Shino y Chouji iban callados pero atentos a lo que decían los tres mencionados antes, Chouji se había comprado otro paquete de palomitas al salir del cine. Detrás, Sakura e Ino hablaban tranquilamente, cosa extraña en las chicas; y finalizando la marcha, Neji y Tenten caminaban en silencio.
- vamos dime¿Por qué estás tan malhumorada hoy? – intentaba sonsacarle Sakura.
- no es asunto tuyo, frentuda – respondió a la defensiva la rubia.
- ¿la regla te afecta el humor, cerda? – preguntó con una ceja arqueada Sakura.
- ¡no es eso! Es… - Sakura la miró impaciente, Ino suspiró y acabó confesando – es que no aguanto a Temari, desde que llegó no se ha separado de Shikamaru, encima en la heladería¡ja, tendrías que haberlos visto!, desde la otra punta de la mesa se notaba perfectamente que se estaban haciendo manitas debajo de la mesa, por dios – Sakura escuchaba con una sonrisa que no agradaba a Ino – y el empalagoseo' que se traen Lee y Tenten me pone de los nervios, menos mal que ya han parado un rato, pero en el cine no paraban de decirse cursiladas, no me han dejado ver tranquila la película.
- perdona si te molesta que las demás seamos felices con nuestros novios – contestó Tenten desde atrás, que la había escuchando. Ino la ignoró.
- creo que es obvio lo que te pasa – contestó Sakura, Ino la miró interrogante – estás tan desesperada por encontrar novio que te molesta todas las parejas que ves, además sientes celos de Temari porque…
- ¡¿qué?!; ¡vamos no digas tonterías frentuda! – exclamó indignada - ¿celosa yo?; ¡por dios! Y menos de esa rubia pederasta.
Sakura soltó una carcajada y su amiga la fulminó.
- ¿Temari pederasta? Ino, no se llevan ni tres años. – le dijo Sakura - ¿sabes que pienso?
- ¡no, ahórratelo!
- como quieras – contestó Sakura, volviendo a reír.
Después de la intervención de Tenten en la conversación de las chicas, se inició una entre ella y Neji.
- una cosa es ser feliz, y otra cosa es no parar de meteros boca, hay que tener respeto a la gente que te rodea – no pudo evitar comentar Neji.
- ¿perdona? – Tenten no podía creer lo que escuchaba - ¿Por qué no te aplicas el cuento a ti mismo Neji?
- ¿a que te refieres? – preguntó el Hyuuga, mirándola directamente.
- me refiero a todas esas veces que has estado con tu ligue liándote con ella delante nuestra; ¿acaso eso no cuenta? – exclamó ella.
- no es lo mismo – intentó defenderse él.
- ¡oh, claro que no! La diferencia es que Lee y yo estamos enamorados y tú sólo las usas para satisfacerte – Tenten le dejó con la palabra en la boca y se marchó adelante. Neji se la quedó mirando con el ceño fruncido.
- ya hemos llegado – comentaba delante Shikamaru.
- ¡Gaara, Kankuro! – exclamó Temari llamando a sus hermanos, los cuales esperaban en la puerta del local.
- al final si han venido… - comentó Shikamaru.
- por supuesto, no podíamos faltar a la promesa – dijo en forma de saludo y contestación Kankuro. Gaara simplemente hizo un movimiento de cabeza en forma de saludo que fue correspondido por el Uchiha de la misma forma.
- entonces; ¿estamos todos? – preguntó Sakura desde el final - ¡genial!; ¡vamos a comer!
Todos entraron al restaurante. Ichiraku Ramen había sido un puesto donde vendían Ramen hasta hace un año, cuando el dueño decidió ampliar su negocio y sus platos, aunque el especial de la casa seguía siendo el Ramen. El nuevo restaurante había tenido mucho éxito en la ciudad. En una de las esquinas del restaurante ya había preparada una mesa para catorce personas. No hacía falta hacer la reserva, el dueño del Ichiraku siempre hacía eso cada noveno día de cada mes.
--
Caminaba por las calles que le vio crecer, la fresca brisa de la noche golpeaba su rostro y mecía sus cabellos rubios. Las noches de verano siempre habían sido agradables en Konoha. Hubo un tiempo en el que creía que jamás volvería a pisar esas calles. Desde que había llegado estaba caminando por las calles, visitando todo lugar que hubiese tenido un poco de importancia en su vida. Cuando llegó al colegio donde cursó la primaria se detuvo para descansar. Miró el viejo columpio que colgaba del árbol, desde ahí solía mirar como los familiares iban a recoger a sus hijos a la salida de la escuela, aunque el peor momento que pasó en ese columpio fue el día de la graduación de sexto. Ese era uno de los momentos que más sólo se había sentido en su vida. Porque Naruto siempre se había sentido más sólo cuando estaba rodeado de gente y sabía que para ninguna de esas personas era importante.
Se sentó en el columpio y se meció, el resonar de las oxidadas cadenas era lo único que interrumpía el silencio. Siempre había odiado ese sonido, pero durante el tiempo que estuvo secuestrado, era el sonido que más había echado en falta. Irónico pero cierto. Aun lo tenía muy presente, seis meses como prisionero era más que suficiente para marcarle de por vida. Nunca había hablado de ese tema con nadie que no fuese el psiquiatra al que Sousuke le obligó visitar, ni siquiera con Aiko, la única amiga que tenía, según pensaba él; ella había traído la sonrisa a su rostro de nuevo y había logrado que algunas noches no hubiese tenido pesadillas con ese lugar. La echaba muchísimo de menos.
Aquella sala oscura y húmeda. El suelo frío y la brisa heladora que le calaba hasta los huesos. Las duras cadenas que lo habían tenido atado como a una bestia, las heridas y el rastro de la sangre seca por su cuerpo. El olor a sangre, a podrido, a muerte… ese terrible hedor que aun le parecía oler. Los gritos de los demás presos había sido lo único que le había impedido caer en la locura. Esos gritos tormentosos que al principio le causaban pánico habían acabado por convertirse en su agarre a la cordura. Había acumulado tanto odio en aquellos meses que llegó a pensar que ese odio era lo que le había mantenido con vida. Había pasado un año y medio desde que fue liberado pero Naruto nunca volvería a ser el mismo. Jamás.
Mientras se mecía, escuchó los pasos de alguien que se acercaba por detrás; su oído se había vuelto agudísimo ya que le había servido de mucha ayuda cuando sus ojos, bloqueados por la oscuridad, habían sido inútiles.
- ¿piensas seguir escondido más tiempo o vas a dar la cara de una vez? Llevas siguiéndome unos quince minutos, y la verdad, empieza a ser molesto – habló Naruto, fuerte y claro. Dejó de mecerse.
- temía que mi ojo me hubiese jugado una mala pasada, Naruto – respondió la voz de un hombre mientras salía de las sombras.
Naruto no respondió, se levantó del columpio y encaró al hombre que tenía delante. La última vez que le vio tenía que mirar más arriba para mirarle a su único ojo visible.
- has cambiado mucho Naruto; estás más alto – sonrió el hombre.
- sin embargo, tú sigues igual, Kakashi-sensei – su nombre no pudo evitar decirlo con sarcasmo.
- no sabes cuanto me alegra volver a verte – dijo sincero Kakashi.
- sí, no lo dudo. En cambio tu presencia me es indiferente. – de no ser porque lo único de Kakashi que puede mostrar alguna expresión es su ojo derecho, Naruto podría ver perfectamente la sorpresa reflejada en su rostro. – Kakashi, dejé de admirarte hace mucho tiempo – le dijo mientras le pasaba de largo – y ahora entiendo a que vienen tantas máscaras; pero las máscaras no borrarán el pasado.
Naruto se marchó con paso lento y sigiloso. Kakashi se quedó unos minutos más de pie parado, sin decir nada, sin poder articular palabra o moverse. Jamás pensó que ese chico, que antes había sido su alumno, pudiese cambiar tanto. Y la indirecta que le había hecho… ¿era posible que Naruto hubiese estado en ese lugar?…
No lo creía, pero reaparecer de la nada después de casi dos años y medio… tendría que investigar. Kakashi se giró, pero ya no había nadie. Miró al cielo, siempre había pensado que ese chico era el número uno en sorprender a la gente, y ahora lo volvía confirmar. Aunque la mirada que Naruto tenía en sus ojos, no era la primera vez que la veía.
FIN del primer capítulo.
Waa!! Que cambio más radical, no tiene nada que ver con el prólogo xD, aunque para mí esto es como un segundo prólogo, porque el verdadero fic aun no ha comenzado. Pensaba atrasarlo, pero si no revelaba lo del secuestro de Naruto no tendría sentido el comportamiento de los demás. Los reencuentros serán más adelante, por el momento hay que conformarse con el del profe Kaka, quiero decir Kakashi-sensei xD que nos ha dejado con un nuevo misterio en el aire. Podéis especular que significan esas palabras, me gustaría saber vuestra opinión ;)
Perdondad las faltas de autografía, cuando subo los capítulos se me comen algunos signos gramaticales T.T
Allá vamos con algunas aclaraciones:
1. Empalagoseo': (proviene de empalagoso) sinceramente, no sé si existe esta palabra pero quedaba bien. En el caso de que no existiera, en la jerga de Ino si. xD
2. Kiba: sip, nuestro nene-chucho tiene problemas con gente no muy agradable, podéis pensar lo peor si queréis. La identidad de los dos hombres no va a ser revelada por el momento, pero supongo que no es muy difícil de imaginar.
3. Acacias Amarillas: son las flores que tiene Hinata en su jarrón; en el lenguaje de las flores significan: amor secreto. (Si no me equivoco ô.o)
4. Sasuke: vale, no se parece mucho al Sasuke del manga pero pensemos: este es un fic UA, ósea que no hay técnicas ninjas, por lo que aunque Itachi haya matado a su familia no ha podido atormentarle con el Mangekyo Sharingan. Supongo que habéis deducido (y si no ya lo revelo yo) que hubo una pelea entre Sasuke y Naruto similar a la del manga/anime porque Sasuke se iba a ir con Orochimaru (si no lo habías pillado siento revelártelo, pero leyendo entre líneas es obvio) pero claro, Sasuke tiene el "sello", que aquí es un tatuaje común xD, por lo que no lucharon uno usando el Chakra del Kyuubi y el otro con el poder del sello, lo que nos lleva a que Sasuke no estaba poseído ni tan consumido por el odio. Espero que haya quedado clara la explicación del carácter de Sasuke en este fic, creo que actuaría así, pero si tenéis alguna queja decidmela. Y una cosa más, Kakashi en este fic llega a tiempo, ósea que Naruto ya está inconsciente pero logra detener a Sasuke y se lleva a los dos al hospital. Más tarde, se produce el secuestro de Naruto.
Quizás haya revelado algo pero nada que tenga demasiada importancia. Sólo quería aclarar las cosas hasta aquí. Además esto se verá con más detalles adelante (supongo xD, no estoy segura). Creo que no me dejo nada más por aclarar, bueno si, sólo decir que de momento actualizo de forma aleatoria, es decir, cuando acabo el capítulo. Cuando me organice, fecharé un día por semana.
Y lo último que quiero decir: habrá parejas, por supuesto, ya hay indirectas sobre algunas de ellas, pero las parejas finales no están definidas. Acepto sugerencias, pero no me pidan yaoi porque no habrá, lo siento si he roto las esperanzas de alguien. Acepto parejas raras e inusuales. En la variedad está el gusto.
DÉJAME REVIEW!! Porfaplisss.
'Ta lue'!!
Nyx.
28/01/07 – 19:56 pm.
