Título: Los secretos de la dama.

Disclaimer: ningún personaje me pertenece todos son de Stephenie Meyer.

Summary: Las palabras de Leah eran ciertas: ella es la Mujer Maravilla, —linda, fuerte y única…que se vale por sí misma.

Nota: Drabbles. Para Perse, Hizz y Alba, gracias Estrellita por betearme.

Serie de drabbles de la manada.


Los secretos de la dama

Dedos entrelazados


La lluvia cae originando curiosos ruidos mientras que de vez en cuando un trueno resuena, más entre las mantas de la destartalada cama dos niñas se dedican a mirar el oscuro techo tratando de capturar las formas que origina la vieja linterna.

—Sabes, Leah — inicia la conversación una de ellas —espero casarme algún día.

—Aunque suena raro, a mi también me gustaría algún día vestirme de blanco — afirma la otra sentándose en la cama.

— ¡Sí!, pero no sólo es vestirnos de blanco, tenemos que elegir las flores, ver el salón, la música; ¡y muchísimo más! — exclama una mientras enumera con los dedos.

—Emily, cálmate – indica algo mareada Leah — ¿no son esas muchas cosas?, las bodas deben ser difíciles.

—Sí, sí son muchas cosas —contesta Emily —, pero para eso te tendré a ti. ¿Porqué tú serás mi dama…no?

— ¿Tú, dama? — interroga, dudosa.

—Mi dama de honor, ¿tú me ayudarás? — suelta la aludida mirándola suplicante.

—Yo seré tu dama — murmura Leah para luego sentir los brazos de su prima abrazándola—. Pero con una condición: tú serás la mía…no querrás que Leah se vuelva loca con tantas cosas.

—Es una promesa— dice Emily, soltándola.

—Una promesa— repite Leah para luego sellar el pacto con los dedos meñiques entrelazados.

Leah mira el mar de La Push recordando aquella noche donde hizo una promesa irrompible, una promesa de dedos entrelazados. Y sabe que a la mañana siguiente respirará hondo y contará hasta diez antes de adentrarse en la casa de Sam y Emily, para luego aceptar la propuesta de ser su dama; también sabe que verá una sonrisa en el rostro de su ex novio y pequeñas lagrimas en el rostro de Emily, lágrimas que muchos entenderían como felicidad, aunque ella sabrá que son por recordar aquella promesa perdida. Lo que no sabe Emily es que ella le echará la culpa al niño tonto que tiene por alfa, porque a los ojos de todos Jacob le ordenó que fuera su dama.