Todo por una estúpida carta

Bien aki regreso, con la continuación…

Akisa, se k estas enojada por como va todo, bueno, como fue en el anterior capi, pero ya veras lo k pasa aki…

Kotsuki Kurosaki…. Espero k este capi sea lo suficiente para k ni tú ni Akisa me maten

BLEACH, me pertenece… en mis sueños, el fic es completamente d mi pervertido y extraño ingenio

****IR****

El salón 3-3 había organizado una exposición de películas en el auditorio, donde estaban expuestas diferentes películas, y cortometrajes de directores nacionales, aunque muchas eran películas completamente desconocidas, tuvieron una buena acogida por los estudiantes y los asistentes al evento, todos los estudiantes del salón, estaban con sus mejores galas casi al caer la tarde, puesto que presentarían una de las películas de mayor reconocimiento en su país, de la cuál el director de dicho film era el invitado especial.

A las seis de la tarde el auditorio ya estaba lleno, las chicas estaban con trajes de gala, indicando a los asistentes sus asientos, y los chicos estaban todos con smoking, realizando la misma labor… Para luego de la película asistir al sierre del evento cultural, que sería con una fogata en la cancha principal.

Mientras se miraba por última vez en el espejo, notó una sombra detrás de ella, sin tomar importancia siguió retocándose un poco más, poniendo brillo en sus labios, y arreglando su cabello.

-te ves muy bien – dijo con tono profundo, observando la silueta de la morena envuelta en un sencillo vestido color perla, que caía como la túnica que usaban las deidades del Olimpo, cubriendo desde su hombro izquierdo hasta su cintura de manera amoldad, dejando adivinar lo que había debajo de la tela, ciñéndose con un ancho cinturón dorado, y cayendo sueltamente hasta sus pies, dejando una abertura desde la mitad de su muslo que se descubría cuando ella caminaba

-Gracias – le dijo encontrando su mirada en el espejo, odiaba cuando él usaba ese tono en ella, la hacía sentirse mareada, excitada – tú también te ves muy bien – intentó calmar el turbulento latido de su corazón, pues como nunca, lo veía realmente apuesto, en un smoking sencillo, que marcaba sus anchos hombros y sus fuertes brazos, esos brazos que tantas veces la habían sostenido y llevado al éxtasis

-Ishida ya tiene todo listo, solo esta esperando por nosotros – le informó acercándose a ella

-entonces será mejor que salgamos a hacer la presentación principal de una vez – dijo volteando de golpe intentando alejarse de él, no quería sentirlo, porque sabía que si lo hacía, se quedaría con él, y no podría marcharse

-Rukia…-

-Vamos – salió del camerino

Como era de conocimiento de muchos, Kurosaki Ichigo y Kuchiki Rukia, tenían una gracia incomparable cuando estaban juntos, por eso habían sido escogidos para presentar la proyección principal, pero muy pocos sabían de la relación que mantenían, y ellos mismos se encargaban de que nadie más se enterase de esa relación, entre los afortunados de guardar su secreto, estaban, Tatsuki, Renji, Ishida y Urahara, claro que Karin era demasiado intuitiva en ese asunto, y su padre lo andaba gritando por todo lado, pero en realidad nadie lo tomaba muy en cuenta, solo sacaban especulaciones que no estaban lejos de la realidad.

Sobre el escenario, iluminado por una luz blanca, ambos se encontraban en medio, siendo envueltos por un brillo que los hacía parecer fuera de este mundo, gracias a los efectos de la luz, ambos con traje de gala, parecían como figuras efímeras sobre el escenario.

Durante su breve discurso, dieron a conocer los logros del director, además de sus aportes a la industria cinematográfica y otras inversiones ecologistas en países extranjeros, también comunicaron sobre sus nuevos proyectos, y luego de que él pasara al escenario a presentar su film, el peli naranja posó su mano sobre la espalda desnuda de la morena para escoltarla a un lado del escenario y que se pueda proyectar la película.

Al finalizar la película y después de haber aplaudido con ovación, todos se retiraron del lugar, muchos esperaron afuera para tomarse alguna foto con el director, otros intentaron conseguir un autógrafo, pero al final, todos se reunieron en la cancha, la fogata estaba a punto de ser prendida, se escuchaba música folklórica de fondo, interpretada por el club de artes musicales, y el coro, daban un ambiente tranquilo, y clásico.

Ichigo la observo a lo lejos, la música lo envolvía, y pudo imaginar a la morena en medio de tierras boscosos, corriendo con ese vestido y pies descalzos, como si fuera una ninfa dríade, seduciendo con sus movimientos a los viajeros.

Ella estaba con todas las chicas, todas lucían igual de hermosas, pero para el peli naranja solo había una que resaltaba, la dueña de sus fantasías y sus deseos. Y ella observando de reojo al grupo de los chicos, también sentía lo mismo con respecto a él.

Aún no podía creerse lo que estaba a punto de hacer. Terminar de una vez y para siempre con el peli naranja, desde un principio supo que en algún momento tendría que dejarlo, pero no pensó que fuera tan pronto… y para su pesar en circunstancias tan malas, aunque viéndolo de otra forma, gracias a la trampa de Inoue tal vez sea más fácil decirle que se marchaba para ya no regresar. Y se preguntó "Si Inoue hizo todo eso, es porque en verdad lo quiere?, será que cuando ella se marche podrá haber algo entre ellos?, Cuales fueron los verdaderos motivos de esa carta a parte de arruinar su relación? Además estaba segura que Inoue no sabía que ella y el peli narnaja estaban juntos, como fue que se enteró?" cada pensamiento se hundía en su pecho causando dolor, y furia.

El momento en que había recibido esa carta que le envió el capitán Ukitake, supo que ya no podría frecuentar el mundo real, la salud de su capitán y la estabilidad del escuadrón eran ahora su prioridad, como antes había sido de su mentor… Kaien dono. Soltó un suspiro, con esos pensamientos era imposible que disfrutara la fogata, así que decidió caminar por el instituto y luego cambiarse para regresar a casa de ellos, quienes por lo que pudo ver, se estaban divirtiendo, Yuzu, Karin, ambas estaba junto a su padre, era una familia tan peculiar, y los quería mucho… cuanto los extrañaría.

Observó como ella se alejaba, vio que se perdía dentro del edificio de los salones de estudio, pasando desapercibido de los demás, siguió el mismo camino que la morena, esperando poder hablar con ella, y que lo que había dicho en la tarde no fuera verdad… no estaba dispuesto a que todo terminara.

La encontró en su salón, junto a la ventana desde donde se podía observar la fogata, ella estaba apoyada a la pared, con su mirada fija y ausente, sus brazos alrededor de ella, y con la cabeza ligeramente reclinada a la derecha contra la pared.

-Sería mejor si lo observas de cerca – dijo suave

Ella se giró para verlo, vaya, como era posible que las cosas se le estuvieran yendo de las manos, que él se le estuviera yendo… no, era ella la que había decidido irse.

-Me gusta más ver a todos desde aquí - dijo volviendo su vista de nuevo a la fogata

-yo…-

-sabes Ichigo – le cortó – una vez me pregunte que sería de mi si no hubiera llegado a ser una shinigami –

-Y que te respondiste? – dijo colocándose frente a ella apoyándose en la otra pared

-Me dije, que si no hubiera sido shinigami, nunca habría sido adoptada por la familia Kuchiki, no habría tenido que pasar por algunas humillaciones, no habría tenido que esforzarme para ser aceptada en un clan que no me quería, no pondría mi vida en peligro constantemente, no habría sabido que Hisana san era mi hermana, no habría conocido el mundo real, a las personas que conozco ahora… no te hubiera conocido a ti…- dijo intentando retener las lágrimas – no tendría la vida que llevo ahora – su tono se apagaba a cada palabra y ya no dijo más

-Tienes razón…- dijo por fin – todo lo que conoces ahora no lo conocerías, cada lugar, cada persona, cada experiencia, nada…- miró afuera, el cielo tenía una luna llena detrás de una ligera nube

-hubiera sido más fácil –

-sí…-

-Pero…- lo miró a los ojos – el haber pasado todo eso, me hace sentir viva – caminó hacia él y lo tomó por las solapas del smoking – no te hubiera conocido a ti, Ichigo –

-Rukia…- tomó sus manos

-espera déjame terminar – tomo una bocanada de aire – Las cosas que pasaron desde el momento que nos conocimos, siempre puso en riesgo nuestras vidas, en especial la tuya, cada momento me preguntaba como estarías, pero sabía que al final, estuvieras herido o no, continuarías, igual que yo, lucharía hasta el final, y siempre regresarías para decirme de nuevo "Nos vemos luego"… pero a partir de ahora yo debo decirte algo…- se ahogó con el nudo de su garganta

-No hagas esto Rukia…-

-Se que no pasó nada con ella, no hace falta que me des explicaciones o me pidas disculpas, yo creo en ti, solo que, pensé que así, intentando odiarte esto sería más fácil… Pero no lo es – hizo que le soltara las manos, y se volteó hacia la ventana – no es fácil, Ichigo, ese día Renji trajo mis nuevas ordenes… -

-¿qué ordenes? – se apresuró, esto no le gustaba

-el capitán comandante Kyoraku, y el capitán Ukitake me mandan a que regrese al Gotei, la salud de mi capitán esta empeorando, y el escuadrón está muy preocupado, por ese motivo requieren que la sub capitana de la decimo tercera división se haga cargo a partir de ahora –

-¿Qué… qué quieres decir? – la hizo darse la vuelta y la sostuvo por los hombros

-Debo… - lo miró a los ojos, y su angustia estaba reflejada en ellos – debo hacerme cargo de mis responsabilidades, y no creo que pueda regresar… en mucho, mucho tiempo –

-No…- dijo y la abrazó – No puedes dejarme, no ahora –

Su tono era tan necesitado, tuvo que abrazarse a él para no desfallecer… ella no quería dejarlo, pero tampoco podía llevarlo con ella

-No me dejes Rukia… no me digas que esto termina aquí – dijo escondiendo su rostro en su cuello

-Ichigo - dijo aferrándose aún más

Él la alejó un poco, para mirarla, sus ojos estaban rojos, y en su rostro había marcas de las lágrimas, no podía creer esto, acaso terminarían así nada más, no podía.

Deseando que todo fuera mentira, la acercó a él y la besó con tal pasión que sus cuerpos se fundieron en el mayor deseo y fuego que nunca antes habían experimentado, ella gimió, y el gruñó, la llevó hacia su pupitre y la hizo sentarse ahí, tenía tanta necesidad de ella, como ella de él.

Se acomodó entre sus piernas, y ella le quitó el saco y el chaleco del smoking, deseaba sentirlo bajo su tacto, poder tocarlo una última vez, deseaba poder fundirse a él, sus labios se clamaban en una caricia donde sus lenguas y dientes también participaban.

Enredó sus dedos en su cabello, jalándolo hacia sí, para poder tener mayor contacto con su boca, sintiendo al mismo tiempo como él la acercaba sujetándola por la cintura. Sus manos empezaron a acariciarlo por sobre la camisa, botón por botón fue abriéndolo, hasta que le quitó por completo la prenda, llegando luego hacia el cinturón y el sierre de los pantalones, haciendo que quedara solo en ropa interior, acariciando así su abultada erección.

Dejando su boca, marcó un camino de besos hacia el lóbulo de su oreja, lamiéndola, disfrutando del sabor de su piel, mordiéndola suavemente, bajando hacia sus hombros, y volviendo a subir hacia su quijada y lamerla para poder pasar al oro hombro siguiendo por su cuello, acariciando con sus manos la línea de su cuerpo.

Evitaba gemir por la caricia que ella le brindaba, siempre le gustaba como se lo hacía, era tan delicada y sabía donde acariciarlo que lo ponía a mil. Siguiendo la abertura del vestido, acaricio la piel expuesta de sus muslos, mientras buscaba el sierre del mismo, y lo deslizaba lentamente, tan lento que sintió como ella temblaba.

Levantándose de golpe de la mesa del escritorio, se quitó por completo su prenda, quedando completamente, desnuda, pues la tela del vestido era tan fina que una braguita habría quedado muy notoria, y a él eso le encantaba, tenerla así, completamente desnuda, solo para él, solo de él.

Se acercó a ella, como una pantera lista para saltar a su presa, la acercó tomándola por la cintura en un movimiento un poco brusco haciendo que su ombligo choque con su erección, y besó su cuello, ella gimió, y con la otra mano, tomó uno de sus pechos, lo masajeó y lo pellizcó, su botón estaba tan erguido que necesitaba atenderla, así que se inclinó para poder probarla, mientras mercaba un camino de mordidas y lametazos.

Ella se agarró a sus hombros, y lo sujetó contra su cuerpo, deseando que esa caricia no cesara, sentía su cuerpo flácido, y ardiente, con vibraciones que llegaban a lugar que solo tenía reservado para él, se sentía húmeda, y lo necesitaba, jalándolo para que la viera le dijo:

-Tómame Ichigo… tómame ahora – su voz era puro delirio

-abre las piernas para mí Rukia – dijo susurrando a su oído, y ella tembló y le hizo caso

Acariciando su cuerpo, bajó hacia la unión de sus muslos, deslizó sus dedos por la humedad de sus rizos, y se abrió camino hacia el punto más sensible de su cuerpo, acariciándola con tal delicadeza que la hacía retorcerse entre sus brazos, sintiendo como se iba poniendo cada vez más húmeda, le encantaba encontrarla tan lista para él. La sentó de nuevo en el pupitre, y ella aprovechó para bajarle sus bóxers, él se los quitó por completo, y se acomodó entre ella, listo para fundirse en ese abrasador espacio que ella le brindaba.

Reclinándose un poco hacia atrás para darle mayor facilidad, se aferró a sus hombros, y lo sintió frotarse contra ella, una, dos, tres veces, y luego la penetró duro y hasta el fondo, ambos gimieron, ella lo jaló para besarlo, y él empezó ese frenético ritmo que tan bien conocían pero del que nunca se cansarían.

Primero lento, casi saliendo de ella, y luego volviendo a hundirse, una y otra ves, siguiendo ese embriagador ritmo que la hacía derretirse, llevándola lenta y exquisitamente al clímax, acariciando su espalda, su torso, esos músculos tan bien formados y que eran su paisaje de perdición.

Su ritmo aumentaba cada vez, hasta que se tornó desesperado y lujurioso, embistiéndola con ferocidad, gimiendo, gruñendo, podía sentirlo tan profundo, y deseaba que continúe, sintió su primer ola de placer, un exquisito orgasmo sacudió su cuerpo, mientras él aún continuaba moviéndose en ella, sin parar, haciéndola desear que pare pero que a la vez continué, encontró su mirada, esa mirada que le decía todo, ambos estaban envueltos en la nebulosa del placer, y él mientras continuaba moviéndose en ella, la llevaba una y otra vez al clímax, sin darle un respiro.

Nunca antes lo había sentido tan desesperado, nunca antes le había hecho el amor con tal pasión arrolladora y frenética, sus cuerpos se quemaban, y sentía que ya no podría más, pero aún así, no quería abandonarlo hasta que él también llegara al clímax, ese hombre la llevaba a la cima, conocía tan bien su cuerpo que a ratos le parecía que se aprovechaba de ella por conocer todas y cada una de sus zonas erógenas, pero aún así, amaba como lo hacía, cuando la tocaba, todo su cuerpo reaccionaba, todo su cuerpo se llenaba de excitación, y a él le pasaba lo mismo con ella, juntos eran pura pasión y lujuria, puro fuego y deseo, puro amor y anhelo.

Juntos, una vez, más llegaron al clímax, con una embestida que la hizo gritar y a él gruñir ferozmente mientras tomaba sus labios, y acariciaba su cuerpo, y era envuelto por la sexualidad del cuerpo que tenía entre sus brazos, la mujer que amaba, sintiéndose dichoso se abrazó a ella, y ambos temblaban por el placer…

-No me dejes…- volvió a decirle él

Pero ella no podía responder, solo pudo derramar una solitaria lágrima, que representaba tanto su alegría, su pasión su amor, como su dolor.

Saliendo de ella, la cogió entre sus brazos y se sentó con ella en su regazo, abrazándola posesivamente…

-Ichigo…- suspiró – que haré sin ti – dijo acariciando su pecho mientras escondía su rostro

-Permanece a mi lado Rukia – dijo besando su cabeza

-No puedo…- dijo mirándolo a los ojos

Él la observó, vio que ella también estaba muriendo por dentro, le dio un suave beso en los labios, y otro más en la nariz…

-Entonces espérame – dijo suplicante

-qué quieres decir? – dijo con cierta esperanza

-Iré a ti Rukia, terminaré mis estudios, me graduaré de la universidad, y entonces iré para quedarme contigo –

-pero Ichigo…-

-Soy un shinigami sustituto, y me gusta serlo, no podría dejarlo, intente vivir normalmente por 17 meses, pero me fue imposible, siempre quise poder para protegerlos a todos, y fue ahí que me di cuenta que yo nací para ser un shinigami, que yo existo solamente para estar contigo –

Ella tembló un poco, y él cogió su saco y la cubrió con él…

-Se que lo estuviste hablando con todos, eso de que quieres ser shinigami, pero nunca imagine que en verdad quisieras serlo – mintió, ella bien sabía que él quería ser shinigami, solo para poder proteger a todos, desde un principio fue así.

-Siendo shinigami, podre estar contigo, por eso, tienes que esperar Rukia, tienes que esperar a que vaya para estar contigo –

-y cuando será eso? – dijo algo angustiada, pensando que tal vez no lo vería en unos años más

-No por mucho, te lo prometo… solo un par de años – la sola idea de estar sin ella lo desarmaba, pro 17 meses había resistido, y por la eternidad con ella, que eran un par de años?

Ella entristeció la mirada un poco, pero luego aceptó con un movimiento de cabeza, después de todo él ya tenía el permiso del Rey espiritual para unirse al Gotei cuando quisiera, así que la espera no sería mucha, que son un par de años, cuando tendrán la eternidad.

-te esperaré Ichigo, pero ahora creo que nos esperan fuera – dijo sonriendo besando su mejilla

-Para mí que sigan esperando, ahora solo quiero poder tenerte para mí – atrapó sus labios en un beso demandante.

Y bajando su mano hacia el triángulo que cubría su intimidad, se deslizó para acariciarla y hacerla gemir, causando en él una reacción directa para su erección, entregándose ambos, nuevamente a la pasión, al amor, entregándose el uno al otro.

****IR****

Ella estaba triste, en realidad, la mayor parte del tiempo estaba triste, pero lo ocultaba debajo de su capa de inocencia y sonrisas, ella no era así, lo sabía, pero todos esperaban que lo fuera, odiaba tener la apariencia que tenía, era bella, la belleza de su madre como una vez le había dicho su tía, deseaba ser ella, deseaba poder usurpar su lugar, pero no podía, ni siquiera drogándolo había podido.

Ese día que le mandó la carta, ella se enteró que tenía una relación con Kuchiki, y eso la entristeció, porque ambos siempre negaban ser algo más que amigos, y el que no se lo hayan dicho la enfureció. Los quería a ambos, pero quería al peli naranja solo para ella, aunque él en realidad nunca le hizo caso, nunca la vio más allá de una compañera de curso, de batalla, alguien a quien una vez salvó, y alguien que podía curar sus heridas.

Ella lo amaba, y a veces pensaba que solo era una obsesión, pero obsesión o amor, deseaba estar con él, y la única manera era citándolo para que la viera. Ese día él había ido, habían hablado, y ella reparó un té, en el que vertió ese alucinógeno que aceleraba los sentidos y excitaban al mismo tiempo.

Antes de caer presa de los efectos, él le había confesado que sí estaba saliendo con Kuchiki, y que en cuanto tenga oportunidad se enlistaría en el Gotei, le había dicho que en realidad no le importaba donde estuviera, si ella estaba con él. Sus palabras le lastimaron cuando le dijo:

-La verdad yo amo a Rukia, y no podría vivir sin ella… Lo siento Orihime, siento no poder corresponder a tus sentimientos, eres una amiga a la que quiero, pero nada más, no podría intentar nada contigo, espero que entiendas, entre nosotros no puede haber nada –

Ella había llorado silenciosamente, mientras se lo decía, y no dijo nada, se quedaron en silencio, y la droga, hizo su efecto, de pronto él se sintió mareado, y se tumbó e el suelo, ella se acercó a él, y lo abrazó, sostuvo su mirada perdida por un momento, y luego él la atajo para besarla, le había acariciado todo el cuerpo sobre sus ropas, la excitó mucho la idea de hacer el amor con él, sintió su mano acariciando sus muslos, y cuando soltó sus labios y se dirigió a su cuello, el musitó un nombre:

-Rukia –

Dijo anhelante, y ella se tensó, él siguió tocando su cuerpo, introdujo su mano por debajo de su blusa y palpó sus pechos, pero no dejaba de decir el nombre de ella, no pudo soportarlo, se alejó de él, aturdida, dolorida, era claro que la pasión que sentía por la morena rebasaba la atracción sexual que podría sentir por cualquier otro cuerpo, incluso ella estando dispuesta a complacerlo, sabía que luego la odiaría por lo que habrían hecho.

No podía seguir escuchando sus delirios, clamaba a Rukia, y ella tuvo que golpearlo dejándolo inconsciente, entonces pensó, que si no podría tenerlo, ella tampoco, y tomó una fotografías quitándole sus prendas, cubriéndolo levente con unas sábanas, abrasándose a él, y luego grabó gemidos de placer de un video porno, y decidió enviárselo a la morena.

Y desde entonces no asistía a clases, Tatsuki la llamaba, pero solo le dijo que estaba enferma, y que no asistiría a clases por u tiempo, su amiga se disculpó diciéndole que no podría ir a verla por su trabajo, pero que en cuanto pudiera la visitaría.

Se sentía culpable, porque estaba segura que Ichigo y Rukia habrían tenido una discusión, ella quería disculparse, pero no tenía el valor, y entonces escuchó el timbre de su puerta, se sobresaltó, y cautelosa abrió la puerta, para encontrarse con un rostro apacible, y una mirada que la culpaba y al mismo tiempo buscaba una explicación

-Kuchiki… san – dijo en pausa

-Hola Inoue… como has estado – le dijo amablemente

-Entra por favor – dijo haciéndose a un lado

-Gracias –

Rukia sabía lo que la castaña sentía por Ichigo, y tal vez ahí fue donde ambos se equivocaron, en ocultarle lo de su relación.

-Quieres un poco de té – le ofreció, se sentía nerviosa con su presencia, y tenía motivos para estarlo, estaba segura de que habría ido ahí para hablar por lo de las fotos.

-Inoue, iré directamente al grano –

-Antes escúchame Kuchiki san, por favor – le pidió, y ella asintió – Ese día no pasó nada, te lo puedo jurar, no tienes porqué dudar de Kurosaki kun –

-Lo sé – dijo segura

-Sí? – dijo anonadad

-Se que no pasó nada, confío en él. Hoy vine para preguntarte por qué lo hiciste? –

-Pues… ese día me enteré de que ustedes estaban saliendo – vio que la morena asentía - yo quiero mucho a Kurosaki kun, y pensé que hablando con él tal vez podría tener una oportunidad, y si no fuera así, yo…- se sonrojó – yo solo quería estar una vez con él – lo había dicho, estaba completamente roja, y se sentía tonta y culpable

-Ya veo… -

-No pasó nada entre nosotros – se apresuró – aunque lo drogué, él solo… él solo te llamaba a ti Kuchiki san – dijo mirándola a los ojos – él solo piensa en ti, incluso, cuando empezó a besarme, a tocarme – dijo abrazándose ella misma – él solo podía decir tu nombre y eso… eso me dolió –

Rukia la miró, no podía imaginar esa escena, no quería, se sentía traicionada, pero, el que solo clamara su nombre le aseguraba lo mucho que él la quería

-No puedo perdonarte tan fácilmente Inoue, pero también tenemos la culpa de haberte ocultado lo nuestro, el no habértelo dicho seguro te dolió – vio como ella asentía – la relación entre Ichigo y yo, siempre fue especial, todos lo saben, hay un lazo que nos une, y no podemos evitarlo, él y yo tratamos de ignorarlo mientras me quedé aquí cuando le di sus poderes, luego todo se hizo más complicado, todas las batallas aunque no estuviéramos juntos podíamos sentirnos, y luego, cuando él perdió sus poderes, y esos 17 meses de separación, de cierta forma no nos separó por completo, cuando regresé, fue que nos dimos cuenta que no podríamos ignorar lo que había crecido entre nosotros, y entonces, nos entregamos a este sentimiento…-

-Por favor Kuchiki san… no continúes – dijo con dolor

-Lo siento, solo quería que sepas desde cuando nosotros…-

-Lo entiendo… era obvio, él nunca se había preocupado tanto antes, Luchó por ti contra todo el seireitei, y cada vez que tú eras lastimada, pude ver la angustia y el dolor reflejados en su mirada mientras yo te trataba, sabía muy bien lo que había ahí, pero no quería admitirlo, porque yo quería que el fuera mío, pero ya veo que desde el primero momento, ustedes…- se ahogó con el nudo en su garganta

-Así es… debo disculparme por habértelo escondido, pero ilusamente pensé, que si te lo decía te causaría más daño, veo que cometimos un error y el daño fue peor –

-Lo siento Kuchiki san…-

-Y yo también…-

Hubo un largo silencio, los sonidos de la calle se filtraban y ambas estaban calladas, pensando, fue entonces que la morena habló

-espero que aunque no pueda haber nada entre ustedes, lo sigas cuidando –

-¿qué? –

-Soy la sub capitana de la decimo tercera división del Gotei 13, y debo cumplir con mis responsabilidades y obligaciones –

-Kuchiki san –

-Él siempre se andará metiendo en problemas, y también saldrá lastimado en muchas ocasiones – la miró a los ojos – espero que estés ahí para ayudarle a recuperarse -

-Yo…-

-Esta tarde regreso a la sociedad de almas, es probable que ya no regrese, al menos que sea una emergencia, pero, estoy segura que en un tiempo no habrá ninguna –

- Te irás? – dijo incrédula

-Se que él estará triste por un tiempo, pero me prometió alcanzarme, no se cuantos años pasaran antes de eso, por ese motivo, te pido que intentes estar cuidando de él… Se que encontraras a alguien maravilloso para ti Inoue, pero no será Ichigo, él solamente puede darte su amistad, y se que no debería pedirte esto, pero, tus poderes curativos le harén mucha falta, te lo pido por eso, aunque pienses que soy egoísta, solo pienso en él, no quiero que le pase nada, por eso te pido que lo cuides –

-No te preocupes por eso – dijo suave – mientras pueda, siempre brindaré mi apoyo a Kurosaki kun –

-Gracias – dijo suave – se que harán falta –

Y de cierta forma, supieron que su amistad ya nos ería como antes, pero compartirían una preocupación, y la Kuchiki esperaba que Inoue se diera cuenta que a su alrededor un diseñador esperaba por que lo viera.

****IR****

-espero poder conseguir un permiso especial para verte cada fin de semana – le dijo él besando su cuello

-me encantaría –

Ambos estaban en la habitación de él, todos habían salido, sabiendo que era mejor dejarlos solos para que se despidan. Estaban sentados en el suelo, él apoyado en su cama, y ella en él, sintiendo el calor de su pecho en su espalda, acariciaba lentamente su figura, sobre su ropa.

-No me gustó escuchar que tocaste a Inoue – le dijo, y él se tensó

-tampoco puedo creerlo – claro que no negaba que era una chica muy atractiva, pero o le inspiraba esa lujuria que la morena lo hacía

-eso sí, saber que piensas en mi cada momento, me satisface – dijo apoyada en su hombro, acariciando los brazos del peli naranja que la sostenían posesivamente por la cintura

-No lo dudes – pasó su lengua por su oreja, causando que ella se estremezca

-demuéstrame cuanto piensas en mí – le exigió tirando por su cabello para que la besara en los labios

Él la besó suavemente, incitándola con cada rose de su lengua sobre sus labios, ella se contorsionó hacia él para poder girarse un poco y abrazarlo, pero él se lo impidió, y ella gruñó en respuesta…

-Vamos lento… quiero disfrutar de cada parte de ti, poco a poco, hasta volverte loca – dijo susurrando en tono sensual sobre su cuello

-lento…?- cuestionó ella abrumada por el ligero placer que hacía que su cuerpo se caliente

-lento – afirmó él.

Tomó nuevamente sus labios, pero esta ves la besó con mayor demanda, aumentando el nivel de éxtasis en sus cuerpos, ella sujetó sus brazos, mientras la aprisionaban, y luego se apoyó en los muslos de él que estaban a su alrededor, ensolviendo sus piernas. Sintió su pulso acelerado, y cómo su corazón latía fuertemente, su respiración estaba entrecortada al igual que el de ella, y sus reacciones con un simple roce, o gemido se disparaban mandando pulsos eléctricos por todo su cuerpo.

Él empezó a acariciarla sobre su camiseta de tirantes, y el short que llevaba, dejándose guiar por su instinto para palpar la suavidad de su piel expuesta, sintió como ella hundía sus dedos en sus muslos, intentando así retener su pasión, él sonrió dejando sus labios, la observó por un momento, vio como ella abría los ojos lentamente y sus labios estaban ligeramente abiertos, invitándolo. Pero se detuvo solo para observarla, su cabello revuelto, sus ojos empañados por la pasión, su respiración agitada, su fresco aliento mezclándose con el de él, solo quería perderse en ella.

Ella le acarició la mejilla, y besó su cuello, él buscó el borde de su camisa y se la quitó, dejándola con el sujetador, que desapareció casi el mismo tiempo, besó sus hombros, su espalda, tomó con sus manos sus pechos y empezó a pellizcar sus botones, mientras mordía la piel de sus hombros, ella gemía, y él se deleitaba con cada sonido.

Deleitándose por las caricias, se dejó en sus manos, sintiendo como en su interior empezaba acrecer la llama, lentamente, vio como sus pechos eran tomados por él, el contraste de sus pieles la excitaba, él tenía la piel bronceada, dándole un color como el melocotón más maduro, listo para ser mordido, y ella tenía la piel blanca y cremosa como la leche, con matices rosados por el placer, se sintió perdida, mientras la besaba y pellizcaba sus pecho, su espalda quemaba por el calor del pecho masculino quería tocarlo, pero no podía más que hacer presión con sus dedos hundidos e la carne de los muslos de su amante, agitándose y removiéndose entre su cuerpo.

Él bajó sus manos al sierre del short blanco de la morena, desabotonándolo, para luego acariciar son sus manos, todo el borde de la prenda, acercándose a su calor, sintiendo lo húmeda que estaba y el calor que se extendía por su cuerpo, la acarició por sobre la prenda, que era de una tela fina y dejaba sentir la humedad acumulada en sus braguitas… la acarició con sus labios sobre su piel expuesta a su alcance, con una mano tomó uno de sus pechos y con la otra acarició su centro de placer, deslizándola hacia su rodillo…

-Ichigo -. Gimió ella extasiada

Él no dijo nada, solo se entretuvo tocando todo su cuerpo, y entonces la ayudo a elevarse un poco, levantando sus caderas para poder quitarle las prendas que la cubrían, dejándola completarte desnuda y él todo lo contrario, haciendo que se siente nuevamente acarició sus pechos, besó su cuello, mordió y lamió, sus manos se entretuvieron en sus pezones, y luego una bajó lentamente por su cuerpo acariciando en movimientos circulares, entreteniéndose en su bajo vientre, rosando el triángulo oscuro que cubría su sexualidad, para luego adentrarse y tocar el botón que la hacía contorsionarse de placer, ella gemía, y se removía hacia él, sintiendo como sus nalgas se frotaban contra su dura erección, entonces ella se alejó…

-Tómame…- le dijo mirándolo a los ojos, y ella se arrodilló frente a él para quitarle desesperadamente su ropa, la que desapareció fácilmente, dejando distinguir su abultada erección

Ella besó sus labios, y él acarició su centro, abriéndole las piernas, acomodándola a horcajadas sobre él, su boca bajó hacia sus botones y, y ella frotó su sexo con su erección, sujetándola por las caderas con ambas manos sin dejar de morder y chupar sus pezones él se condujo dentro de ella en un solo movimiento.

Ella gimió cuando sintió que la llenaba por completo, y él sintió su miembro abrazado en el calor, la humedad y la estrecha y excitante cavidad del cuerpo de su compañera, mirándola a los ojos, pudo notar la satisfacción de ella, y la elevó un poco y nuevamente la bajó para volverla a penetrar profundo, y ella gimió y gruñó al igual que él, entonces ella empezó a moverse a un ritmo lento, sus pechos rebotaban contra el rostro de él, y él pudo morderlos y lamerlo, excitado cada vez más al sentirse atrapado por ella, y al sentir sus pieles rosándose con los movimientos de ella, ella puso sus manos sobre sus hombros y para impulsarse más rápido y sintió como su primer orgasmo empezaba a apoderarse de ella, con un grito ahogado se dejó llevar por esa ola, pero el peli naranja no le permitió parar, sujetándola por las caderas la impulsó cada vez más rápido, casi haciendo que ella lo deje, pero al sentir la punta de su pene casi fuera volvía a bajarla para que lo tome por completo, ella temblaba en sus brazos, y vio como lágrimas de placer resbalaban por sus mejillas, ella gimoteaba, pidiendo que no la abandonara, y él gruñía desenado permanecer dentro de ella.

Entonces ella llegó a una nueva ola, más fuerte y devastadora, y abrazando su cabeza entre sus pechos, y apretando sus piernas alrededor de él, impidió que la siguiera moviendo, dejándose a su pasión, y entonces lo sintió, él se puso duro dentro de ella, y con un gritó él la acompañó en so orgasmo, haciendo que ella siga con un tercero más potente.

Abrazados, él apoyado todavía en el borde de su cama, sintió como ella temblaba, elevándola nuevamente, saliendo de ella por completo, la hizo darse la vuelta, ella gimió por el movimiento, y la sensibilidad de su piel a su tacto, él la volvió a acomodar a horcajadas sobre él, pero con su espalda chocando su pecho.

-Espera – dijo ella en un gemido, pues sabía lo que él la haría, y si la penetraba ahora, se volvería acorrer

Pero él no hizo caso, situando su verga en la entrada de su vagina, son sus nalgas rosándose en su abdomen, y su espalda e su pecho, la penetró una vez más hasta el fondo. Ella gimió sonora, sintiendo los espasmos de placer apoderarse de ella, y entonces sin darle tiempo, él empezó a moverse, la sujeto pos los muslos, él se impulsaba con las caderas, lento, pero embriagadoramente excitante, ella le acompañó en el vaivén, siguiendo su ritmo, sintiendo como el cuerpo de él, empezaba a temblar por el placer, se abrazó a su cabeza que besaba su hombro, y una de sus manos acarició sus pechos, masajeándolos gentilmente, mientras su otra manos, jugaba en su clítoris, haciéndola gemir y suspirara, gritar y morder sus labios para evitar ser escuchada en la calle.

Entonces sintió todo su cuerpo temblar, sus pezones se endurecieron aún más hasta el punto de doler, y su clítoris de igual manera, entonces se corrió, se corrió gloriosamente, sintiendo como su cuerpo se volvía mantequilla derretida, él continuó con su exquisita tortura, hasta de después de unos momentos, dejó de moverse para seguir el mismo éxtasis que ella.

Y yacieron así, abrazados, sin salir de ella, hasta que sus orgasmos se hubieran suavizado, y retomando un poco de sus fuerzas, salió de ella, para levantarse juntos y depositarla en la cama, ella estaba lánguida, y pesaba menos que una pluma, se paró al borde de la cama, y observó su figura, grabando cada detalle de ella excitada y saciada, se puso duro nuevamente, nunca se cansaría de ella, pero por ahora era suficiente, tenía que dejarla recuperar energías. Se recostó a su lado, y ella se acurrucó a él, y la envolvió entre sus brazos.

-no entiendo como después de esto aún sigo teniendo ganas de ti – le dijo ella, sintiéndose al borde del sueño

-Me pregunto lo mismo – sintiendo como ella acariciaba su pecho y posaba su mano en su corazón

-te esperaré Ichigo, no importa cuento tiempo pase, siempre te esperaré – dijo acomodándose para mirarlo a los ojos

-No tardaré, te lo aseguro, además, puede que consiga ese permiso para ir a visitarte cada fin de semana – sonrió

-Eso espero – dijo bostezando, se sentía tan cansada, y saciada

Y entonces ambos se dejaron envolver por las nubes del sueño…

****IR****

-Es momento Kuchiki san – informó Urahara

-Bueno, Ichigo, será mejor que te portes bien – dijo mirándolo a los ojos

-No hace falta que lo digas enana – y recibió un suave golpe en las costillas por el apodo

-Bien fresita kun te espero el siguiente fin de semana? – dijo usando ese tono meloso que tanto lo irritaba

-No se… me lo pensaré mejor antes - dijo en broma

-Pues entonces mejor ni lo pienses y déjame marchar – continuo con la broma

-claro, te dejo marchar, ero de inmediato voy a por ti – dijo tomándola con cierta fuerza de la cintura

Todos observaban en silencio, y cierto castaño musito a su amigo de cabello corto "Si no fuera por Ichigo, Rukia chan estaría conmigo" y el otro en respuesta dijo "yo que tú mejor no hago comentarios Asano san"

-Nos vemos Rukia – le dijo tomando una expresión triste, pero con brillo en sus ojos, lo que le decía que la extrañaría tanto como ella

-Nos vemos Ichigo – le sonrió

Él acortó un poco más la distancia, no le importaba que sus compañeros de clases estuvieran ahí, ellos ya conocían de su relación, y estaba seguro que en cuanto vieran lo que quería hacer los dejarían. Y fue así, en cuanto él posó sus labios sobre los de la morena, Urahar y Tessai hicieron que los dejaran solos.

-Te extrañaré – le dijo él después del apasionado beso

-no será por mucho – dijo ella

-Te amo Rukia…- le sonrió, y ella sintió que se volvía líquida entre sus calientes brazos

-Y yo a ti – le respondió

Entonces él le dio un último suave beso, tierno, sin pasión, solo amor, y la soltó

No dijeron nada más, ella ingresó al senkaimón, y hasta que se serraron las puertas no dejaron de verse, con una promesa tejida en sus miradas…

"Pronto estaré contigo"

FIN

****IR****

Les gusto?

A mi si, me encantó escribir este capi, siento que dejo una parte de mi al terminar cada fic, y en este, la verdad que me encantó el final, no se, últimamente e estado pensando que Bleach terminara algo así, con ellos en sus mundos, pero con la promesa de reencontrarse una y otra vez para fomentar su mutuo amor.

Sé que querían ver correr sangre, pero Rukia no se rebajaría a ese nivel, ella es mucho más, y con sus palabras es suficiente.

Bien aquí termino con el regalo de Rukia, y espero k me dejen sus reviews

Nos vemos en La leyenda del Hada y el mago o en algún otro fic ;)

Cuídense mucho, l s quiero

ЖЖЖ-Rukia Nair- ЖЖЖ