Esta historia es solo producto de mi imaginación, cualquier parecido a algún otra historia es mera coincidencia. Lo escribo con fines de entretenimiento, del mío como del que lo pudiera leer.
LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ES DECIR, DIGIMON NO ME PERTENECE
(TOMO SUS PERSONAJES PARA MOTIVOS DE ENTRETENIMIENTO PERSONAL)
:: MEDIANOCHE ::
CHAPTER 2
¿Cazando a unas dulces presas?
Yamato y Takeru al llegar la oficina de la señora directora, se percataron que salía una mujer adulta muy enojada. Vestía un conjunto extraño, o por lo menos antiguo, como un kimono antiguo si se pudiera describir mejor, su cabello era largo y oscuro.
- ESTO ES INTOLERABLE, COMO ES POSIBLE QUE LAS DEJARAN SOLAS, EN TAN POCO TIEMPO,- gritaba histérica la aquella misteriosa mujer.
- Le pido por favor, con todo respeto y calma, que se mantenga al margen y no este gritando,- menciono una señora de unos 40 años recién cumplidos, era una rubia muy escultural, con unos grandes ojos verdes.
- Usted cree que me importa que media escuela nos escuche.
- La verdad, no me importa que usted grite, pero en este momento están llegando padres de familia, gente muy importante, alumnos y sin mencionar al dueño de esta escuela, así que le pediré con toda calma que entre a mi oficina y hablemos del tema,- comento como casi un susurro la directora pero con la mirada fría y muy ruda.
Del otro lado del pasillo ambos rubios decidieron simplemente no darle importancia y se retiraron del lugar.
- ¿Crees que haya sido eso?,- pregunto Takeru.
- No lo se, pero es algo que después nos enteraremos.- contesto simplemente Yamato para desvanecerse en las sombras del lugar.
Después de un tiempo discutiendo, ambas mujeres entran a la oficina nuevamente para posteriormente cerrar la puerta con llave. Ya una vez adentro se llegaron a tranquilizar y la dueña de la oficina se acerca a prepara un poco de té para las dos.
- Lo siento,- fue lo único que dijo la mujer que grito afuera de la oficina al ver que la otra persona le daba la espalda.
- Ya no hablemos de usted, ¿quieres? ya me canse,- terminaba de decir al darse la vuelta y ofrecerle un vaso de la infusión que había preparado, se sentó atrás del escritorio para mirar a la otra mujer que hacia lo mismo.
- ¿Dime que te pasa?,- mencionaba la directora mientras que la señora la miraba fijamente.
- Amaya, entiende, ellas son mi vida, y ya estoy cansada que en todos lo lugares las dejen y las ignoren, no quiero eso, por eso acudí a ti y no quiero que me defraudes,- comento cansada la señora.
- No te preocupes, Takako, no las dejare, te lo prometo, no por nada soy la directora de aquí,- decía mientras mostraba una sonrisa en su rostro.
- Tengo miedo, hay algo que no te he dicho de ellas,- mientras se tapaba cubrir el rostro con ambas manos.
- Dime, ¿que es?,- dijo muy seria.
- Es solo que son muy sensibles y más en este momento, pero solo quiero que las busques y te encargues de ellas,- dijo mientras se retiraba.
- ¡Espera!, que quieres decir, hay algo que te falto decirme antes,- dijo mientras se levantaba de su lugar.
- Solo cuídalas y buscalas regresare al terminar el año, y cuando estés con ellas diles que las amo mucho y si las dejo aquí es por que era necesario. Las están buscando, no permitas que las encuentren.
- Pudieras explicarme mejor que esta pasando, dime que no te iras sin decirme nada.
- Lo que necesitas saber ya lo sabes, sabes de donde vienen y sus capacidades. Eres la única que puede guiarlas y enseñarles mas de lo que yo ya les enseñé.
- Se acerca ese dia y ni yo podré protegerlas.
- Diles que les deje una sorpresa en su habitación, algo que les ayudara a encontrarme cuando lo necesiten.
- Ni creas que van a tener un trató especial por tratarse de ellas.
- No esperaba menos de ti,- fue lo único que dijo antes de salir por la puerta.
- Hey, espera,- le decía nuevamente la directora al acercarse a la puerta donde se había salido, para no encontrarse nada del otro lado que el pasillo,- Maldita bruja, siempre yéndose así sin mas.
Después de haber pasado 20 minutos, tocaron a la puerta.
- Pase.
- Señora directora.- saludo el mayor de los rubios.
- Ah, los hermanos Ishida, pasen.
- Nuestro padre, nos menciono que teníamos que venir con usted, pero parece que el no se encuentra aquí,- menciono con cortesía.
- Si, su padre me llamo esta mañana me dijo que su hora de llegada, se prolongo, pero que estaría aquí para el gran evento.
- No es casualidad,- murmuro Takeru para que no la escuchara la directora
- Disculpe joven Takeru, ¿dijo algo a caso?.
- No, solo quisiera saber si nuestra presencia aquí en la ceremonia, se iba a solicitar.
- Como todos los años,- comento mientras asentía.
- Disculpe, ¿Pudiéramos retirarnos? debido a que nuestro padre no esta aquí, de nada sirve nuestra presencia,- comento fríamente.
- Retirense,- fue lo único que dijo mientras se ponía revisar unos papeles en su escritorio.
Los dos hermanos asintieron, y ni lo pensaron dos veces, por ellos se hubieran ido corriendo desde que entraron. Ya en la puerta, fueron detenidos por la voz de su directora que los llamo.
- Jóvenes, estaba pensando, y no ce, recordé que ustedes 2 y su grupo de salvajes conocen bien esta escuela, mejor que cualquier otro, así que necesito que me hagan un favor,- comento muy neutral la directora, poniéndose unos lentes de lectura.
- Para que pudiéramos ser requeridos,- indago Yamato.
- Necesito que busquen a una persona, o bueno, tal vez a cuatro.
- ¿De quienes se trata?, por que, señora con todo respeto, no somos maestros ni prefectos para andar buscando a unos muchachos de primero, eso se lo puede dejar verdaderamente a los encargados de eso,- expuso Takeru amablemente.
- Lo mismo pienso,- dijo Yamato, apoyando a su hermano.
- En primer lugar, no tiene por que decir quienes deberían de hacer o no algo, si se los pido a ustedes es por que lo van a a hacer, es decir, si lo ordenó yo, es que se va a hacer.
Los dos hermano se quedaron callados, viendo como la mujer se acomodaba nuevamente en su sillón.
- Y en segundo no son ellos, joven Takeru, son ellas.
- Así que quiere que busquemos a unas alumnas,- repitió Yamato serio, tratando de captar la tontería que decía la directora, que eran ellos ahora. ¿Niñeras?.
- Asi es joven Yamato, estas chicas son muy especiales ya que son de primer ingreso por lo que son nuevas y no conocen el área, creo que deberán estar perdidas.
- Como otros miles de nuevos estudiantes, señora,- explico Yamato.
- Estas son especiales.
- Crei que nadie es especial aquí, todos debes de tener el mismo trato, los no humanos y los humanos.
Los otros dos presentes se quedaron callados ante el ultimo comentario del rubio.
- Eso lo se, y creo que usted debe de estar consiente de como me esta hablando joven Ishida,- expreso la ahora molesta directora del instituto mientras se levantaba de su lugar con voz firme y serena.
Yamato...
Yamato escucho como la voz de alguien le hablaba en su cabeza.
¿Que quieres Joe?, no ves que estoy ocupado, le contesto el rubio al intruso de su cabeza.
Hay algo que tienes que saber ... ,- expreso el joven de cabellos azulados dentro de la mente de su amigo.
- Señora directora, mi hermano no quiso decir otra cosa y mucho menos, ponerle de este estado de animo,- intercepto Takeru ahora a la mujer que estaba mas seria.
- ¿Que acaso mis ordenes no son entendidas?,- volvió a decir la directora.
- Claro que si pero pienso que no es… ,- fue interrumpido por Matt
- Lo haremos, antes de la fiesta las tendremos listas.
Los dos presentes voltearon a ver a Yamato con sorpresa nuevamente.
- Pero quisiera pedirle un favor a cambio
- ¿Dime que desea?
- Vera, nosotros llevamos años aquí en la escuela, nunca le hemos dado ninguna queja ni problemas.
- Suponiendo que eso fuera verdad, ¿Cual es su punto joven Ishida?,- pregunto muy concentrada viendo a los ojos a Matt.
- Creemos que ya es necesario que tengamos nuestro propios espacio, dado que, como somos alumnos de mayor antigüedad, pensábamos en algo interesante.- dijo muy lentamente.
- ¿Que es lo que quieren?
- Si encontramos a estas dichosas chicas, nos promete, que podremos alojarnos en la casa, que esta a afueras de la escuela.
- ¿Que? ¿La vieja casa de la bruja?,- preguntaba muy asombrado Takeru, sin mencionar asqueado ante la idea de ir a vivir a esa casa.
- La misma,- dijo sin quitarle la vista a la directora.
- No lo ce, por que piensan que yo, les daría permiso a ustedes de alojarse ahí,- cuestiono la directora.
- Fácil señora directora, dado que nos pide exclusivamente a mi, a mi hermano y sobretodo a mis demás amigos a buscar a estas chicas, nos dice que ellas son mucho mas especiales que solo un grupo de nuevo ingreso, tal vez eso nos dice que no sean del todo humanas.
La mujer no hizo mas que sacar una sonrisa ante la indagación del rubio, para posteriormente una carcajada.
- Puede y tenga razón que no son solo humanas.
- ¿Que?,- volvió a interrumpir Takeru sin salir de su sorpresa, no sabia exactamente que tenia planeado su hermano.
- Conocemos muy bien lo alrededores, el bosque sobretodo, como la palma de nuestra mano. Creo que ademas sin mencionar nuestras demás habilidades, podemos encontrar personalmente a estas chicas con toda la discreción posible .
- Pues, fíjese joven Yamato, que … ,-la mujer se detuvo de hablar para quedarse viendo al vacío sin decir o hacer nada mas, después de un corto tiempo mostró una linda sonrisa,- esta bien ACEPTO su trató, solo si usted las encuentra, antes de la gran ceremonia de esta noche.
- Me parece muy bien,- estrechando la mano de la directora.
Ya una vez que ambos hermanos salieran de la oficina, se apareció la maestra Annie como luz que se filtraba por la ventana.
- Me puede explicar que fue eso.
- Tranquila Annie, y para la próxima entre por la puerta como un ser humano
- ¿Que acaba de hacer?,- pregunto ignorando el comentario anterior.
- No debemos de preocuparnos.
- Debio de dejarme a mi encontrarlas.
- Estarán bien, créame. Lo vi todo en el futuro, todos estaremos bien.
- Yo no confiare mucho en aquellos salvajes,- expreso la maestra con enojo.
- Te sorprenderás,- le contesto alegremente la rubia a su irritada maestra.
Una vez que Yamato y Takeru salieron de la oficina, iban caminado en el pasillo con un silencio incomodo entre ambos, hasta que Takeru no pudo aguantar mas y decidió, preguntarle a su hermano por que había aceptado ese trató, pero lo tenia que hacer con mucha cuidado y delicadeza, por que no quería verlo enojado.
- ¿Quieres saber por que hice ese trató, y acepte que la directora nos mandara como niñeras?,- decía muy neutralmente Matt.
Takeru se detuvo de su andar y volteo a ver a su hermano confundido pero serio,- De hecho si, quiero saber
- Muy fácil, por meros propósitos personales como de entretenimiento.
El rubio de los ojos verdes se quedo en silencio, sin poder creer lo que escuchaba de su hermano.
- Veras sabes que tengo una banda y quería un lugar tranquilo donde no haya chicas tontas de aquí de la escuela, Taichi siempre se queja que no tiene un espacio suficiente donde entrenar y los demás estoy seguro que quieren un lugar donde estar solos. Sin mencionar lo aburrido que es estar aquí adentro.
- Claro,- dijo Takeru tratando de comprender la situación
- Ademas Joe se comunico conmigo cuando estábamos con la vieja aquella, el y Koushiro tenían razón de estas presencias poderosas. Tengo curiosidad de quien se pudiese tratar, otros vampiros tal vez.
- Deberíamos hablar con padre para decirle la posibilidad de nuevos vampiros en la escuela.
- No, si voy a querer hacer un cambio en la mesa de los antiguos, necesitare nuevos aliados, formare un ejercito en dado caso que lo necesite.
- Astuto,- fue lo único que dijo Takeru.
- Apurémonos, que los demás también tienen que ayudarnos, en especial Tai.
- ¿Tai?
- Es el mejor para rastrear presas.
Mientras que en otro lugar Ken caminaba muy distraídamente, al dormitorio masculino.
FLASH BACK
Ya después de despedirse de Yamato y Takeru, los tres amigos se fueron a cambiar para la gran Noche de Bienvenida. Habían llegado a los dormitorios y se disponían a arreglarse formalmente, con sus trajes negros, el menor de ellos se acordó de algo sumamente importante que tenia que haber hecho desde hace horas.
- ¡Maldita sea!, se me olvido por completo, tengo que irme nos veremos después,- menciono muy enojado mientras se retiraba de la habitación, pero no antes de oír lo que Tai le decía.
- Ken, cuando te sacies con ella, nos la puedes pasar.
- ¿Por que siempre te comportas como un idiota?,- le dijo irritado Koushiro.
- No soy un idiota, solo simplemente digo cosas que viene de mi cabeza.
- ¿Eso no es ser idiota?
- Ya basta,- le decía entre molesto y divertido Taichi a Kou.
Mientras ellos dos seguían peleando, nuestro apuesto joven Ichijouji seguía muy concentrado en llegar a su destino, se sentía ansioso. No tardo mucho en llegar al mismo, uno de los tantos sotanos de la escuela donde muy pocos sabían como llegar.
Al entrar a una puerta en el sótano, el joven peliazulado se encontró con una muchacha realmente hermosa, estaba dormida, se le acercó con mucho cuidado. Se encontraban en una habitación sencilla pero elegante, con espejos colgados alrededor y una cama en medio de la habitación con sabanas y almohadas de color rojo sangre.
Al momento que se acerco a la ostentosa cama, se inclino y empezó a besar el cuello de la chica con intención de despertarla, a lo que la fémina reacciono con rápidamente, abriendo los ojos en el acto e ir a abrazar a Ken.
- Ken, sabes que llevo esperándote mucho tiempo,- le decía sensualmente mientras lo atraía hacia ella y lo hacia recostarse arriba de ella en la cama. El chico noto que la atrevida mujer estaba desnuda y solo la cubrió con una manta.
- Lo siento, Junko, se me olvido por completo que hoy te tocaba a ti,- menciono mientras trataba de alejarse de ella.
- No te creo, apuesto que no querías venir,- decía mientras lo agarraba con mayor fuerza, ella era realmente hermosa, tenia el pelo corto, liso y negro como la noche, combinaban con sus ojos de color azul.
Le susurraba cosas en su oído mientras desabrochaba su pantalón.
- BASTA,- ordenó Ken gritando. Y ella al momento de oírlo, paro de inmediato,- solo viene a decirte que se cancelo, nuestra cita, será hasta la próxima semana o hasta que te necesite.
- Ninguna otra puede alimentarte mejor que yo Ken, yo soy tuya,- le contestaba mientras se acomodaba de rodillas en el piso en tono feroz pero al mismo tiempo obediente. Sus ojos azules se tornaban rojos y sus colmillos crecían de sobremanera.
- Vete de aqui.
- No hay nadie que te llene como yo, igual no hay nadie mas feroz que yo en esta maldita escuela.
- Eres una molestia,- le decía tratando de irse de allí sin mas.
- Esperare a que me llames, me necesitaras mas de lo que tu crees, ya que no te has alimentado amo.
- Ya te dije que te llamare si te necesito, a lo que creo que tardara mucho tiempo.
- Eso no dijiste ayer.
- Vistete y vete de aquí, es un lugar sagrado y ya no puedes estar aquí.
- Sabes que si no obtengo lo que quiero, no me costara nada obligarte a tomar de mi,- le susurraba al oído para después lamer su cuello del chico.
Ken sabia que esa chica era feroz y terrible, su cuerpo era muy pequeño pero lo suficientemente letal para matar si era necesario. Cuando la chica rompió contacto con el, se dirigió a una silla dorada donde estaba su ropa. Se empezó a vestir con cuidado a lo que el chico solo la miraba atento como lo hacia. Recogió su mochila y se dirigió a unas pequeñas aberturas en la antigua pared, estas guiaban a unas ruinas que estaban debajo de la escuela y funcionaban como acceso a otros lugares del castillo.
Era bien sabido por muchos antiguos que el castillo poseía muchos laberintos y escondites que guiaban a diversas zonas de la escuela. Y ese en especifico, llevaba exclusivamente al dormitorio femenino.
Los demás chicos habían adecuado ese lugar del sótano por ser un área desolada y fácil acceso al dormitorio de las chicas para poder alimentarse de ellas. Le llamaban santuario ya que las mujeres deben de entregarse libremente a un vampiro para que su energía sea de utilidad para el mismo. La escuela estaba llena de vampiros y humanos. Conviviendo unos con otros.
Ken decidió, regresar al dormitorio de los varones y ya en camino, paso por muchos pasillos y salones vagando, pero algo lo detuvo,
MUSICA, pensó el para después acercarse donde provenía.
Mientras mas se acercaba, sintió un frió recorrer su espalda.
¿Que esta pasando?, Los vampiros no sienten frío ni miedo.
Era música de piano, era realmente hermoso. De repente se empezó a escuchar una voz, era la voz de un ángel, ya al llegar al lugar donde se emitía la hermosa melodía, se detuvo y prefirió escucharla desde fuera. Era el salón de música.
- No podía creer que esa voz la tuviera un humano, debía de tratarse de algo mas, dijo en voz alta el chico.
Ken decidió entrar y descubrir de quien era esa dulce voz y al momento de tener la intención de entrar, alguien le gritó.
- Joven Ichioji,- la voz de la maestra Annie le desvío de su objetivo.
No puede ser,- pensó el chico al voltear a ver a la mujer mayor.
- Si maestra,- le contesto cortezmente.
- ¿Que hace aqui?, debe de ir a los dormitorios a avisar de la cena de esta noche.
- Justo es a donde iba maestra.
- Pues corra joven.
- Enseguida,- menciono Ken para darle una pequeña reverencia y se dispuso a irse pero no sin antes voltear al salón y abrirlo pero no se encontró nadie adentro, solo los asientos del vacío salen y el piano igual de solo. Pareciese que aquella voz fue solo un fantasma.
- Sigue allí parado,- volvió a expresar la mujer maestra.
- Lo siento, pense escuchar a alguien aquí pero debio de ser mi imaginación, me retiro,- dijo sin mas, sin darle mas vueltas al asunto.
Ya una vez retirado el joven, la maestra entro al salón y toco el piano con su mano, para después voltear a ver una ventana que estaba abierta.
- Puedes escapar pero no esconderte niña,- susurro la maestra para irse de aquel lugar.
FIN DEL FLASH BACK
De quien habrá sido aquella voz,- se cuestionaba Ken sin poder concentrarse.
- Ken, te he estado llamando, nos busca Yamato,- menciono Joe, interceptando al muchacho.
Joe tenia la costumbre de aparecer a la espalda de sus amigos, asustándolos en el acto.
- ¿Por que siempre haces eso?,- dijo Ken metiendo sus manos a los bolsillos, en tono serio.
- Ahh, por favor, ¿que acaso tienes miedo?,- se burlaba Joe.
-Claro que no, es solo que,- fue interrumpido nuevamente por su amigo de lentes.
- Todavía no tienes poderes, es normal que tengas envidia,- lo dijo muy tranquilo.
- Cállate, no es envidia y si tengo habilidades.
- Entonces por que no las usas.
- No tengo la necesidad de usarlas, no aun.
- Si lo que sea, vamos, los demás nos esperan.
- ¿No vamos a ir a la cena?
- Aun falta para eso, antes tenemos que hacer un encargo.
- ¿Encargo?
- Vamos, te lo dire en el camino,- expreso Joe, emprendiendo el camino por el oscuro pasillo.
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Ya una vez todos reunidos afuera de la escuela, vestidos para la cena de gala de esa noche, los dos hermanos se dispusieron a contarles la situación.
- Entonces, ¿quieren hacerlo?,- pregunto friamente el rubio mayor.
- Aunque no queramos, tendremos que hacerlo de todos modos,- argumento pensando Koushiro.
- ¿Que tal los demás?,- agrego ahora Takeru,- píenselo muy bien, esto nos beneficiara.
- Por que no, aparte ya me cansé también yo de este lugar, nos tienen encerrado como animales.
- Bien, eso quiere decir que Ken entra,- dijo Yamato.
- Soy prefecto lider, aunque no hubieras echo ese trató como quiera me hubieran mandado a ir por esas estupidas niñas.
- Saben que me necesitan verdad,- menciono el castaño del grupo, mostrando una gran sonrisa ante la situación.
- No empieces,- dijo Koushiro.
- Aww, tu te puedes quedar,- le provoco Taichi al pelirrojo.
- Voy a ir para que no arruines esto,- rugio Koushiro.
- Ya que se solucionó todo esto empecemos ahora, por que se esta acabando el tiempo,- agrego Joe mirando el reloj en su muñeca,- Y como yo no soy bueno para ''cazar'' buscare en el castillo,- menciono con mucha sinceridad y se fue caminado al castillo.
- Y yo no tengo las habilidades de ustedes, así que le ayudare a Joe,- argumento Ken, siguiendo a Joe.
- ¿Vas a permitir que se vayan?,- argumento Tai a Yamato que solo los veía.
- Tal parece, que nada mas somos nosotros 4 aquí afuera,- dijo Yamato refiriéndose a ellos e ignorando la pregunta del castaño.
- ¿Como saben que no están en el castillo?, siendo realistas, las chicas siempre quieren evitar meterse al bosque, por que es sucio, oscuro y tenebroso.
- Opino lo mismo que Kou, ¿por que no mejor entramos a buscarlas?,- menciono Takeru.
- No, están afuera, en el bosque,- dijo el castaño mientras observaba con mucho cuidado el oscuro bosque que estaba alrededor de la escuela.
- Si, no es difícil descifrar eso,- susurraba Yamato mientras sus ojos cambiaban de su hermoso color azul a un intenso color rojo,- Si es que vuelven antes que nosotros, Joe y Ken las interceptaran, por eso prefiero que se queden.
- Delicioso olor, ¿no creen?,- decía Kou mientras que sus ojos igual cambiaban como los de Yamato.
- Que comience la cacería,- decia Takeru mientras empezaban a separarse y a correr.
Cada uno en diferentes direcciones.
CONTINUED ...
