El sonido del abrir y cerrar de la puerta de papel fue suficiente para advertir a Choromatsu de que su hermano mayor había regresado.

—Oigan, ya volvió. Todos, reúnanse ahora. —ordenó con el volumen suficiente como para que ellos lo escuchen y no Karamatsu, quien se iba aproximando gradualmente a la habitación.

—¿Eh? —dice Osomatsu aún recostado en el suelo —¡Ah!, la intervención. —Con todos ya reunidos en un semicírculo -a excepción de Ichimatsu- Osomatsu prosiguió —De acuerdo, comienza tú, Choropajerovsky.

—Tsk. Que no me llames así. —suspiró e intentó concentrar su atención en el recién llegado.

El de las mangas remangadas, no tardó en sentarse junto a los demás a gusto por la atención recibida.

—Karamatsu… Ayer te perdiste la cena y ni siquiera llegaste para dormir. Como tus hermanos, creemos que nos debes una explicación.

Estando todos expectantes a la espera de una respuesta, Ichimatsu aprovecha que su aparición pasa por desapercibida, para sentarse a un rincón del cuarto, no muy lejos del resto de los Matsu.

—Ehmm… Bien, yo…-

—¡¿Estas saliendo con alguien verdad?! —El menor de todos ya no lo aguantó más e inevitablemente estalló, interrumpiendo a su hermano como consecuencia de su impaciencia.

—¡Totty! —exclamaron tres hermanos al unísono.

—¡Lo siento! —se arrepintió cerrando los ojos con fuerza, a la vez que mantenía la cabeza gacha.

Karamatsu lejos de parecer sorprendido, se limitó a reír un poco.

—Jaja, está bien. No te equivocas, my little brother.

Fue inevitable que todos quedaran estupefactos ante aquella afirmación. Nadie jamás pudo imaginar que el segundo de todos en conseguir pareja resultara ser el más doloroso de los hermanos. ¡Hasta Choromatsu parecía tener más chances!

—…¿Es por eso que no volviste anoche? ¿Eso quiere decir que ustedes… ya hicieron "esto" y "aquello"…? —preguntó Osomatsu aún con su faceta de incredulidad.

Y mientras tanto, en alguna esquina de las cuatro paredes, Ichimatsu sentía que el dolor en su pecho se iba intensificando con cada segundo que transcurría. Era una tortura.

—¡¿Qu-Qué?! ¡No! —negó agitando los brazos ante la extrañada mirada de cada uno de sus hermanos. Además de que parecía nervioso por completo, que sus mejillas se tiñeran de escarlata tampoco ayudaba mucho a que tomasen por plausible aquella negación. —Bien, En realidad… se suponía que sí pero, yo le dije que aún no estaba listo y él lo aceptó. —explicó esforzándose por mantener la sonrisa a la vez que iba disminuyendo el tono de voz por cada palabra que pronunciaba.

Por otro lado. Muy a pesar de que el dolor aún no menguaba, Ichimatsu soltó un largo suspiro al sentirse aliviado con la reciente aclaración.

—¿"No estaba listo"? ¡Jaja! ¡Hablas como si tú fueras la chi… —detuvo sus palabras en forma abrupta al caer en cuenta del pronombre masculino que usó Karamatsu para referirse a su pareja. —¿"Él"? Dijiste "él" ¿Cierto?

Su hermano tan sólo tuvo que agitar la cabeza en señal de afirmación para que el mayor de todos pierda la cabeza.

—¡¿Eres gay?! ¡¿Realmente eres gay?! ¡¿Desde cuándo lo eres?! ¡Durante todo este tiempo estuvimos durmiendo y bañándonos juntos y nunca dij-

—¡Osomatsu! —exclamó en reproche Choromatsu, con el objetivo de que su hermano mayor cerrara la boca de una vez por todas. Estaría mintiendo si digiera que eso no le sorprendió nada. Empero, sabía que alarmarse y armar un escándalo no serviría de mucho.

Estaba claro desde hacía varios años para todos que, Osomatsu no era el más indicado para sobrellevar de manera decente, el papel de un hermano mayor comprensivo y correcto.

El de rojo volvió la vista hacia Karamatsu para percatarse que a pesar de que en sus orbes, las lágrimas se mecían, en sus labios aún seguía su habitual pero forzada sonrisa.

—Ah... —suspiró en resignación. —lo siento, Karamatsu. Pero en verdad me sorprendió.

—No problem, brother. —contestó con su no muy buen inglés.

—Uhm... ¿Y cómo se llama? —preguntó Todomatsu con la intención de apaciguar un poco más la atmósfera.

—Furusawa, Katsuo Furusawa. —respondió con orgullo, el segundo mayor.

—¿Qué edad tiene y a qué se dedica? —cuestionó Choromatsu.

—Él es empresario y tiene treinta y seis años.

Luego de que los cuatro hermanos sentados junto a Karamatsu compartieran una mirada cómplice, expresaron en coro: "Es un viejo"

—¡¿Ah?! ¡N-no lo es!

—¡Claro que lo es! Si te lleva más de quince años es un viejo. —reiteró el mayor con desgano.

—¿Y cómo lo conociste?

—Uhm... —musitó tratando de rememorar el momento en su cabeza. —Estaba caminando no muy lejos de casa, cerca del lugar al cual usualmente vamos a pescar. Fue ahí cuando me llamó por detrás y me preguntó por si no tenía frío. Luego de eso me invitó a una cafetería, acepté porque dijo que el pagaría la cuenta. Me compró unos postres y mencionó que le gustaba mi estilo. Después de un rato me propuso salir con él.

—… ¿Y así de simple aceptaste? —preguntó Choromatsu incrédulo.

—¿Eh? ¡Pero no podía negarme a un Karamatsu boy!

—Eres muy fácil, Karamatsu-niisan. —Dijo Todomatsu con decepción —¡Ah! Por casualidad ¿No habrá sido el mismo día en el que saliste con aquella ropa "corta"? —preguntó haciendo referencia al conjunto que usó hace unos días estando en pleno invierno. Un short muy corto y una playera sin mangas con su cara impresa en medio.

—Yeah, brother ¿Cómo lo supiste?

—Es un pervertido… —calificó Osomatsu.

—Un viejo pervertido… —musitó el menor de todos.

En lo que tardaba Karamatsu intentando desmentir como sus hermanos juzgaron a su novio, Ichimatsu trataba de no pensar en la mala suerte que tenía. Si tan solo hubiera sabido que establecer una relación con su hermano era tan fácil ¡Ya lo hubiera intentado hace años!

—¡Jajaja! —carcajeó Jyushimatsu acabando con la discusión. Era la primera vez que participaba en la intervención. —¡Está bien mientras Karamatsu-niisan realmente le guste esa persona! —Los demás hermanos asintieron en señal de acuerdo.

"¡No está bien, maldición! ¡¿Cómo puede estar bien después de que reconocieran que es un viejo pervertido?! ¡Es un pervertido!" —cogitó Ichimatsu.

—Y hoy ¿también saldrás con él?

—Dijo que me recogería por la tarde para salir a cenar —indicó orgulloso y sin vergüenza por sus mejillas calientes del rojo que se manifestaba en ellas.

—¿En serio? —Con lo doloroso que era su hermano, Osomatsu no podía creer lo comedido y considerado que era aquel tipo. —Si tanto dinero tiene, pídele que nos invite a comer a nosotros también. —reclamó, lejos de parecer disgustado o molesto.

—De acuerdo, brother. —Karamatsu no podía esperar a que se hiciera de tarde.

一カラ

Las horas pasaron rápido y el cielo no tardó en teñirse de aquel precioso tono anaranjado que separaba al día de la noche.

Ichimatsu entretenía a su gato con aquel juguete de plumas vistosas que había adquirido hace poco. Estaba sentado apoyado en una pared del dormitorio y de vez en cuando, le daba un vistazo disimulado a su hermano mayor. Este parecía estar muy entusiasmado probándose diferentes pantalones y camisas. Su estómago se revolvía al imaginar que volvería a verse con aquél viejo. El viejo pervertido que le estaba quitando a su hermano.

Luego de unos minutos de debatirse por el conjunto perfecto, Karamatsu decidió y se lo colocó.

Ichimatsu era feliz. Tenía la certeza de que con ese traje, era seguro que el viejo se casaba de él por lo doloroso que podía llegar a ser. Tanta vergüenza ajena podía llegar a doler.

Sin embargo, antes de que su hermano mayor empezara por guardar la ropa que había regado, Choromatsu entra en la habitación y no puede evitar preguntar por el exagerado vestuario de su hermano.

—Karamatsu, no piensas ir con eso a tu cita ¿cierto?

"¡Maldito Pajamatsu! ¡Anda a ver cómo perderás tu propia virginidad o Kusomatsu te ganara! ¡Mierda!"

—¿Eh? ¿Qué tiene de malo? —Todo estaba mal, a menos que quisiera hacer de ególatra y ridículo en su cena. Llevaba puesto sus habituales jeans ajustados y absurdamente brillantes. Pero lo que verdaderamente se llevaba el premio de lo ridículo, era su playera con su cara impresa en esta y con tanta escarcha como en su pantalón.

—¿No crees que es algo… exagerado? ¿Por qué no mejor usas la ropa con la que salías antes?

—Esta vez es un lugar especial, Katsuo-san dijo que tuvo que hacer reservas días antes.

—¿En serio? Pero aun así, no creo que te dejen entrar con esa ropa. Yo tengo un traje, solo lo usé una vez para pedir trabajo, si quieres te lo puedo prestar.

"¡Muérete de una vez, Pajamatsu!"

—¡Thanks, brother!

Choromatsu sacó su traje negro y se lo ofreció a Karamatsu.

Ichimatsu no cabía en la irritación. ¡El traje le quedaba perfecto! Siempre vio perfecto a su hermano, pero este le favorecía demasiado. Solo tenía la pequeña esperanza de que ese pervertido no pensara igual.

Karamatsu fue directamente a buscar su espejo para arreglar su cabello. Unos minutos después, el timbre sonó. Y la voz de su madre llamándolo se escuchó en toda la casa.

Bajó para encontrase con sus cuatro hermanos, todos conglomerados en la puerta principal, interesados por el individuo que hablaba con su encantada madre.

—Karamatsu ¿Por qué nunca me mencionaste que salías con un hombre tan encantador? —Matsuyo sostenía un ramo de 15 rosas rosas en un brazo y una caja de pasteles en la otra, estaba más que complacida con Katsuo Furusawa.

"¡¿Desde cuándo es normal que tu hijo sea gay?! ¡No simplemente te puedes dejar comprar con malditas plantas! ¡Maldición!" —pensó Ichimatsu ubicado a una distancia prudente de los demás. Las pobres esperanzas que tenía porque su madre lo separara de aquel tipo se desvanecieron, con lo que estaba presenciando.

Katsuo y Karamatsu se despidieron de los demás y subieron al vehículo para marcharse a su compromiso.

Su madre, entró contenta a la cocina a guardar sus rosas en un florero y a repartir los trozos de pastel que traía la caja.

Esa noche todos los integrantes de la familia disfrutaron de las rebanadas de pastel antes de dormir. Todos menos el cuarto hijo. Este rechazó su ración y fue directo a acostarse.

Ichimatsu se mantuvo despierto durante más de media noche, tenía la esperanza de que su hermano volviera para dormir. Porque si volvía alguien tendría que abrirle la puerta y con todos dormidos, él tendría que ser el que lo hiciera.

Pero como todas las esperanzas que tuvo durante el día, esta también se echaría a perder.

Su hermano no volvería esta noche.

Intentó no volver a pensar más en lo que posiblemente estuviese haciendo Karamatsu a estas horas, e intentó conciliar el sueño pegando su cabeza a la almohada de este.


Luego de ver el capítulo en el cual, Karamatsu sale con esa mujer planta, caí en cuenta de que creo que él aceptaría salir con cualquier persona que se lo pidiese o se le insinuase. No solo porque es un ángel, sino también porque él necesita sentirse querido y necesitado, y más aún si esta persona lo elogia y adula como observarán en el próximo capítulo.

Hace poco en una página de confesiones de Facebook, publicaron a alguien que expresaba que los fanfics de Osomatsu-san son mierda. Esa persona también dijo que había leído todos los fanfics de la serie. Como la publicación se hizo un día después de que publicara mi historia, creo estar segura de que también lo dijo por mí xD.

Es por eso quisiera pedirles que me hicieran saber si algo le falta a la historia o cualquier cosa que no les haya gustado en la narración, también si creen que está muy Ooc.

Y muchas gracias por los reviews, me hacen muy feliz :) bueno, creo que Katsuo Furusawa se quedará como Oc ya tiene nombre y no será solo un tipo sin rostro que le hará cosas malas a Karamatsu. No quiero que este tipo sea mi primer Oc xD.

Intentaré actualizar una vez por semana, gracias por leer :)