CAPITULO 2: EL REGRESO

Dumbledore cargó con el cuerpo por arte de magia a través de la puerta de los fénix, o al menos lo intentó, porque según pasó con el cuerpo por debajo, la puerta se cerró y formó una pared de piedra caliza...

Los fénix dijeron:

- Sabes que no permitiremos el paso del mal a través de estas puertas, Dumbledore, no sabemos por qué te empeñas en intentarlo de nuevo

Dumbledore no creía lo que sus oídos escuchaban... Harry no podía haber caído tan rápido, aunque si lo pensaba bien, el muchacho tenía muchas razones para caer en el lado del mal, en el lado del Voldemort, pero si lo pensaba con detenimiento, que se hubiera vuelto malo no implicaba que se uniera al Señor Tenebroso. Cierto era que había sido muy descuidado, y que quizá eso le había llevado a pensar mal, y a encolerizarse... Pero ese dominio de la oclumancia que momentos atrás demostró poseer Harry le resultó muy extraño al director. Yo mismo no fui capaz de aprenderlo tan rápido...pensó. Le extrañaba muchísimo.

-Habrá que convocar una reunión urgente- se dijo el profesor, mientras cargaba con sus propios brazos el cuerpo de Harry hasta su habitación en el piso superior.

Se apareció nada más dejar a Harry en su el dormitorio, y en cosa de un instante estaba en la cocina, donde encontró a casi toda la guardia personal del niño que vivió.

-Tenemos un grave problema- dijo con su voz profunda y seria.

-¿Qué ocurre profesor? - preguntó una inocente Hermione.

-Será mejor que vaya a visitar a la señora Weasley, Granger, acompañe a su amigo Ron en estos momentos...

-¿A la sala de los menesteres, Dumbledore?- dijo Moody, uno de los presentes.

-Señor, quisiera asistir a la reunión de la orden.- dijo Hermione tímidamente. En una situación normal habría acatado en el momento la orden de Dumbledore, pero sentía curiosidad por lo que preocupaba al director y tenía la horrible sensación de que algo tenía que ver con Harry.

- Me temo que eso no será posible, señorita. Ahora vaya.-dijo el profesor muy autoritario.

A Hermione no le quedó más remedio que salir de la cocina. Momentos después Dumbledore la insonorizó.

-Entonces¿qué pasó profesor?- insistió Moody.

-A la sala de los Fénix.

Todos los que estaban allí: Lupin, Moody, Jade, Cristal, Karl, Hugo y Derek, estos últimos las nuevas adquisiciones de la orden, Tonks y Kingsley, siguieron a Dumbledore escaleras arriba, hasta que llegaron al piso de la sala de los Fénix. Se colocó junto al portón y dijo:

-Potter no pudo atravesar la puerta.

El silencio cayó insoportable, eso eran más de lo que se podía esperar... Todos permanecieron en silencio, pero Jade, una de las chicas nuevas, interrumpió el momento de malestar de todos ellos:

-¿Y qué tiene eso de malo?

Todos la miraron sorprendida, incluso su gemela lo sabía. Dumbledore fue el único que la miró con comprensión, y dijo:

- El portal de las verdades ocultas solo puede ser traspasado por las personas buenas, las que no llevan el mal en el corazón, y no permitió que nosotros lo atravesáramos... - se acerco más, y pasó la mano por el muro que se había cerrado momentos antes para que no pasaran - es imposible atravesar esta pared si eres malvado...

- Entonces...eso quiere decir que Harry se volvió al lado de los mortífagos...¿¿qué está con Voldemort?? - preguntó alarmado Derek Warren, más por sorpresa que por ignorancia. El hombre de cabello canoso y muchísimas arrugas se mostró preocupadísimo por la situación, haciéndose sus arrugas más profundas si cabía.

-Eso quiere decir que se ha vuelto malo... Aunque quizá ni Voldemort mismo sepa lo que ha pasado. Cuando le pregunté qué había hecho que no me dejaba leer en su mente, me dijo que no sabía lo que había pasado, y pude ver la verdad en sus ojos, luego él mismo no sabe lo que le pasa. Quizá esté transformándose en contra de su voluntad... Lo que no puede ser bueno para Harry. Además, una voz dentro de la cabeza de Harry le dijo: El, es decir, yo, no verá nada de lo que nosotros vimos. Deducimos de esto que en Harry hay una lucha interna entre dos...

- ¿Cómo estás tan seguro, Dumbledore? - preguntó Lupin - Yo mismo le noté con otro humor, pero de ahí a estar inmiscuido en una lucha interna entre dos personalidades...

-Lupin, siento informaros de que el cuerpo que tenemos en esta casa ya no es más Harry... Antes de que le lanzara un hechizo vi algo en sus ojos...algo que no es normal.

-¿Qué vio, profesor?- inquirió Cristal.

-Los ojos de Potter cambiaron para convertirse en unos ojos negros sin alma...

-No es posible...-murmuró Moody.

-Lo es, Alastor, por mucho que nos duela reconocerlo así. Tendremos que investigar más a fondo el caso de Potter, porque no estoy seguro de que Voldemort sepa lo que le ocurre a Harry. Y si llegara a enterarse... No quiero ni imaginar lo que podría suceder.

-¿Qué mandarás que hagamos, Dumbledore?-inquirió Lupin.

-Por ahora, no les diremos nada a Ron y Hermione, esto les escandalizaría... Y por ahora dejaremos el caso para los que hemos estado en la reunión. Pero quiero enviar a un par de emisarios para que busquen los seres oscuros que pudieran estar interesados en poseer a Potter. Creo que de eso se ocuparán las señoritas Jade y Cristal...

-Señor, no creo conveniente que dos novatas vayan solas a tal misión-objetó Kingsley.

-Entonces serás tú quien las acompañe, desde ahora quedan a tu cargo...-respondió el profesor, lo que hizo que a Kingsley se le cambiara la cara, refunfuñó un "de acuerdo" y les hizo una señal a las otras dos gemelas para que le siguieran.

Dumbledore se dirigió a la habitación de Potter, en el quinto piso, abrió la puerta, e hizo pasar a Lupin, Moody y Tonks, pero dejó fuera a los otros tres, Karl, Hugo y Derek, y les susurró que hicieran, acto seguido pasó a la habitación cerrando la puerta.

Harry estaba tumbado, sus ojos eran de nuevo verdes, y miraba a las personas que acababan de entrar. No recordaba lo que había pasado, lo último que vio fue a Dumbledore, preguntando qué había hecho para impedir que el profesor viera sus recuerdos.

- Hola, Harry - dijo el director - ¿te encuentras mejor?

-Digamos que no me encuentro-contestó Harry grosero.

- No deberías hablar así, Harry - le reprendió Lupin.

- ¿Y tú que sabes? Lo único que quiero es saber qué me pasa - se levantó como un vendaval - ¡Ustedes no saben NADA! Y me tienen aquí confinado...-miró a Dumbledore a los ojos, y todos se sorprendieron al ver que mirada se tornó fugazmente de un negro profundo que ocupaba todo el globo ocular. Tonks ahogó un grito:

-Dumbledore...

-Lo sé, Tonks... Ahora ha cambiado.

-¡¡Déjenme salir!!-gritó Harry- ¡¡Quiero ir al departamento de misterios!!

-¿Para qué quieres ir allí Harry?-preguntó Dumbledore.

-¡¡USTED NO VERÁ NADA DE LO QUE NOSOTROS VIMOS¡¡NADA!!-intentó salir, pero se encontró con un muro de personas que le impedían el paso...alzó la mano y apuntó a aquel estorbo, y los hizo volar a todos, sin varita, de su camino: a todos menos a Dumbledore...que seguía de pie, listo para defender a los miembros de la Orden...

-Harry... Debes luchar, no dejes que el mal te venza...

-Apártese, o le vuelo lo mismo que a los demás... -amenazó el muchacho, que ya no tenía control sobre sí mismo...

-No lo harás, Harry, porque eres bueno, y no quieres lastimarnos...

-Usted lo ha querido... -señaló unos frescos de las paredes, que tenían serpientes dibujadas, y las hizo descender como enormes víboras dispuestas a atacar, les habló en una lengua desconocida para Dumbledore, y enseguida las serpientes obedecieron a su amo, hablador de pársel, y atacaron al director de la escuela: se deslizaban raudas por el frío suelo de piedra, y cuando estaban a un metro de Dumbledore, este mandó un hechizo:

-¡¡Glacius!!

Las víboras se congelaron, pero no fue suficiente, su hechizo se rompió, y fueron directas a clavar sus colmillos cargados de veneno en la garganta del director, pero...
Se oyó un susurro, algo en lengua pársel que hizo que las dos serpientes se detuvieran en su intento, y pasaran rozando únicamente la piel del director... Cuando Dumbledore miró al joven que tenía delante, sintió como una gran oleada de agradecimiento se apoderaba de él... Unos ojos verdes le miraban desde la lejanía, imploraban ayuda, porque no sabía cuanto tiempo más iba a poder aguantar a sus demonios interiores...

-Corra. -logró suspirar.

Pero en vez de salir corriendo, Dumbledore acudió en su ayuda, al ver que aún era Harry, le tomó en su regazo y dijo:

-Legeremens

De nuevo estaba en la mente de Harry, podía ver ahora el departamento de misterios, todas las salas que visitó en su recorrido hacia el supuesto rescate de Sirius. Ya no vio más. Salió de la mente del muchacho, que se había desmayado, y contempló su cara de sufrimiento.

-¿Conque sigues visitando el departamento de misterios, eh, Harry?

Dumbledore llevó de nuevo el cuerpo a la habitación y ayudó a los miembros que tan fácilmente habían sido abatidos. Como ninguno tenía heridas graves, entró de nuevo al cuarto de Harry, y se quedó allí, inmerso en sus pensamientos. Desde luego habían ocurrido demasiadas cosas en una sola mañana...

Los distintos miembros de la Orden que habían presenciado el ataque, acordaron no decir nada por el bien de todo ellos. Solo lo hablarían con Dumbledore, y actuarían como si no hubiera pasado nada a petición del director. Ese día, Dumbledore lo pasó entero en la habitación de Potter, esperando a que despertara para poder preguntarle acerca de lo que recordaba haber hecho anteriormente ese verano. Pero Harry no despertó en todo el día, y aún siendo así, el profesor no se movió, sentía que se lo debía...

Cuatro veces pasó Lupin a hablar con el director, a preguntarle si necesitaba algo o quería ser relevado. Pero se negó en rotundo a abandonar su puesto de velador, luego Lupin decidió quedarse para acompañarle.

-La señorita Granger ha vuelto del hospital...-se aventuró Lupin, y al ver que no decía nada, continuó- Insistió en ver a Harry, pero ya le dije que no quería visitas...

-¿Cómo está Molly, Remus?- preguntó Dumbledore, cambiando de tema.

-Está mejor, Albus, pero aún le queda mucha recuperación...el veneno atrofió su sentido de la vista y la movilidad de las piernas... Está todavía en cuidados intensivos.

-Bien...

-¿Bien, señor¿Acaso no entendió lo que le dije? Necesitará recuperación, Dumbledore.

-Sí, la necesitará- respondió con un susurro, mirando hacia la cama de Harry, donde descansaba el chico- Hoy ha sido un día muy duro para todos, Remus, deberías ir a dormir. Recuerda que no debes contestar a las preguntas de Hermione, te aseguro que puede ser muy sagaz...

-¿Usted qué hará, Dumbledore?-inquirió Lupin, preocupado por el estado del director, que parecía no atender a lo que le decían.

-Estaré aquí para recibir a Granger. Vendrá.

- Bien, entonces nos iremos a dormir ya los demás. Hasta mañana Albos. Si necesitas cualquier cosa….

-Buenas noches, Remus- cortó el profesor.

Dumbledore estaba solo en la habitación de Harry, observando la acompasada respiración del chico, lo que indicaba que estaba teniendo un sueño tranquilo, libre de pesadillas y visitas furtivas al ministerio... "¿Por qué no nos lo dijiste, Harry? Te habríamos ahorrado mucho sufrimiento..." Poco a poco se quedó dormido, cayendo en un sueño intranquilo... Pero al poco rato un suave susurro le despertó, fue el sonido de una respiración que no acompasaba ni con la suya propia ni con la del ritmo de harry, era...

-Señorita Hermione¿no cree que es un poco tarde para las visitas furtivas?- preguntó el profesor con comprensión, ya que en todo momento supo que ella vendría a ver a su amigo.

-Profesor¿qué le ocurre a Harry?- su voz temblaba, sabía que era algo malo, aunque el aspecto de Harry en esos momentos era el de un chico completamente normal. Quería llorar. El director lo notó:

-Hermione, sé que eres una chica de confianza, pero hay cosas que hasta a mí me aterran en Harry, y hasta que no estemos seguros no podremos contaros nada, ni al joven Weasley ni a usted...

Hermione se sentó en un taburete al lado de la cama de Harry, y allí se derrumbó entre sollozos y lágrimas... No podía creer que ese mismo día unas horas antes hubiera estado hablando con el de lo mucho que había crecido y de lo apuesto que estaba... Lo que más le dolió fue que se enterara de que ellos, Ron y ella, estaban en la Orden, de esa manera tan brusca. Se apoyó contra la cama, y se desahogó llorando, pensando que quizá era su culpa que Harry estuviera como estaba, porque no sabía lo que ocurría.
Dumbledore la observó... Su corazón se partió, y pensó que quizá esa chica sintiera por Harry algo más que amistad... Pero él no podía darle la información que ella anhelaba, no podía permitirse que el mundo mágico supiera lo que estaba pasando con el famoso "niño que vivó".

-Profesor, puede confiar en que no le diré a nadie...-dijo Hermione entre sollozos- Necesito saberlo...

-Comprende, Hermione, que no puedo darte esa información...

- Pero Dumbledore - dijo Hermione, olvidando que estaba hablando con el director -. No puedes dejarme así... Estoy sufriendo por Harry más de lo que nadie lo está, y esto se hace insoportable a cada minuto, porque pienso que la culpa es mía ¡nunca debimos aceptar nuestro ingreso en la Orden! Si no lo hubiéramos hecho, quizá Harry seguiría bien...

A Dumbledore aquella confesión de culpa le tentó de sacarla de su error... Pero optó únicamente por aclararle algo:

-Hermione, no ha sido culpa tuya, ni de Ron, lo que le está sucediendo a Harry. Sólo él sabe lo que está pasando dentro de su interior y es el único que sabría decirnos quien es el culpable. Y te puedo asegurar que a la última persona a la que Harry echaría las culpas serías tú.

Hermione alzó la vista, contemplaba los ojos azules de ese anciano que tan amablemente intentaba consolarla, dentro de sus limitaciones. Vio una lágrima escapando de su mirada, y comprendió que algo más profundo que un simple berrinche había llevado a Harry a tal estado. Solo algo relacionado con el-que-no-debe-ser-nombrado podría tener así al profesor...

-Señor director, esto tiene que ver con Voldemort y Harry ¿no es cierto?- preguntó con suspicacia, y al ver la mirada de Dumbledore supo con un sexto sentido que en el fondo quería decirle, y su tristeza lo corroboraba, algo malo estaba pasando, y lo averiguaría, con Dumbledore o sin él.

-Será mejor que vaya a dormir, señorita Granger.

-No me iré, quiero estar aquí cuando se despierte...-respondió Hermione.

Dumbledore no puso más objeciones, simplemente la dejó allí, con la certeza de que cuando Harry despertara no le haría nada...

A la mañana siguiente, Hermione despertó en la cama de Harry, arropada, agarrada a la almohada, llevaba la misma ropa del día anterior... Entonces recordó por qué estaba allí, para estar con Harry cuando despertara, pero Harry no estaba. Se levantó rápidamente y justo cuando se disponía a abrir la puerta, y ya tenía la mano en el picaporte, alguien la abrió desde el otro lado:

-Harry...-dijo la chica, y se abalanzó a sus brazos.

Harry no puso resistencia, la verdad era que le alegraba que fuera Hermione la que se hubiera quedado dormida al lado de su cama, en vez de ser Dumbledore... Ahora sentía que estaba en grave deuda con él... Solo recordaba que unas serpientes gobernadas por él habían estado a punto de matarle...

Se quedaron abrazados un rato, esperando a que fuera el otro el que decidiera que ya era suficiente... Luego de un tiempo, Harry se separó suavemente de su amiga, y la miró a los ojos... Estaba llorando...

-Hermione...Hermione¿estás bien?- Harry estaba preocupado porque la chica a la que tenía semiabrazada no podía dejar de llorar...

-Harry¿qué está pasando? No me quieren decir nada. Tengo una angustia horrible dentro de mi pecho, y ya no puedo soportarlo más...-dijo entre sollozos.

Harry sabía a lo que se refería, él mismo estaba preocupado porque a veces no recordaba donde estaba, o que era lo que había hecho justo antes... Y tenía la impresión de que no era nada bueno, la prueba de ello fueron las serpientes de la noche anterior...Lo único que podía recordar con claridad...antes de que llegara Dumbledore a saludarle era...

-¿Qué te está ocurriendo, Harry? Sé que tiene que ver con Quien-tú-sabes, y no quiero que me lo ocultes...- Hermione se separó de él, y se fue a sentar en la cama.

-Sinceramente, Hermione, no lo sé. No puedo recordar ciertos momentos... Es como si no hubiera pasado nada... Y me ocurre desde que me desmayé en el coche de la orden cuando me traían hacia aquí...

-¡Harry¿Es que no te das cuenta?- dijo Hermione desesperada.

-¿De qué?

-¡Harry, por favor¡¡Eso es la señal de que estás siendo poseído!! - gritó Hermione, que estaba un poco alterada por la noticia.

-¿De qué estas hablando? Yo no puedo estar siendo poseído, es...

FLASH BACK

-No quería que nadie hablara conmigo-admitió él, que cada vez se sentía más molesto.
-Pues ésa es una postura muy estúpida-replicó Ginny con enojo-dado que yo soy la única persona que conoces que ha estado poseída por Quien-tú-sabes, y por lo tanto puedo explicarte lo que se siente.
Harry se quedó callado, asimilando el impacto de aquellas palabras. Entonces se dio la vuelta.
-No me acordaba de eso-se excusó
-Pues tienes suerte- dijo Ginny fríamente.
-Lo siento -se disculpó Harry con sinceridad-. Entonces... ¿creéis que estoy poseído?
-A ver¿recuerdas todo lo que has hecho? -le preguntó Ginny-. ¿O hay largos periodos en blanco de los que no recuerdas nada?
Harry se exprimió el cerebro.
-No- contestó tras una pausa.
-Entonces Quien-tú-sabes no te ha poseído nunca- dedujo Ginny con simplicidad-. Cuando me poseyó a mí, no recordaba lo que había hecho durante horas seguidas. De pronto e encontraba en un sitio y no tenía ni la más remota idea de cómo había llegado hasta allí.

FIN DE FLASH BACK

-No Harry, te equivocas: sí es posible...-dijo Hermione en un susurro.

Harry se fue a su cama y se sentó en ella junto a Hermione... esperaba que una explicación lógica le cayera del cielo... ¿cómo le podía ocurrir esto a él¿Es que acaso no tenía ya bastantes problemas? No te preocupes, Harry, nosotros no te haremos daño...

-¿Qué dices, Hermione?

-Yo no he dicho nada, Harry¿estas bien¿Necesitas ayuda? -preguntó, pero el chico no respondió...

Siempre igual, ellos están siempre igual¿es que nunca aprenderán que nosotros nos valemos por nosotros mismos?¡¡No necesitamos su ayuda¡¡Nos molesta su ayuda!!
Los ojos de Harry dieron un suave destello negro, que horrorizó a Hermione. La chica, salió corriendo en busca de alguien...fuera lo que fuera lo que le estaba pasando a su amigo, no era bueno...

-¡¡ Profesor Lupin!!-gritó al verle la espalda.

-¿Qué pasa Hermione?-preguntó, pero al verle la cara a la chica, no esperó respuesta y salió corriendo hacia el cuarto de Harry... Allí estaba él… Paseando por la habitación, murmurando cosas incomprensibles que interrumpió al ver que Lupin entraba en su espacio...

-¿Qué hace usted aquí¡No quiero visitas!-gritó con una voz que no era la suya, pero que a Hermione, que observaba detrás de la puerta, le sonaba muy familiar...

-¡¡Tú!!- gritó Lupin, que al parecer también reconoció la voz- ¿qué le estas haciendo a este chico¡¡Sal de su mente!! Déjale en paz...

-AVADA KED...

-¡PETRIFICUS TOTALUS!

Lupin se quedó pasmado, había estado a un paso de la muerte, si no hubiera sido por la rápida acción de la joven que esperaba semioculta por la puerta...

-Hermione...-empezó Lupin sin moverse de su sitio, y sin girarse siquiera.

El cuerpo de Harry caía lentamente, como a cámara lenta... Y Lupin y Hermione lo veían caer sin darse cuenta de lo que estaba pasando realmente, ni de lo que significaba en sí lo que acababan de ver... Alguien se apareció detrás de Hermione, con un ligero ¡Plop! que hizo que salieran de su ensimismamiento...

-¿Qué ha ocurrido? Oí gritos y bajé todo lo rápido que pude en cuanto supe de donde venía el ruido...

-Moody, es Malfoy... -dijo Lupin.

-¿Qué?-preguntó desconcertado.

-Es Lucius Malfoy el que está poseyendo a Harry...- respondió Remus. Todos se quedaron en silencio un minuto...

-Avisaré a Dumbledore-dijo Moody finalmente.

Hermione salió corriendo. No quería molestar a Ron, que ahora estaba con su madre en el hospital San Mungo's, pero tenía que hacerlo, Harry estaba muy mal...Bajó las escaleras todo lo rápido que le dieron las piernas... Y cuando estaba a punto de cruzar la puerta de la calle, alguien la llamó desde atrás...

-Hermione¿dónde vas tú sola?-preguntó una voz femenina, era Jade.

-Esto... Yo...yo iba a... A ver a la señora Weasley- concluyó con esa verdad a medias.

-Te acompaño -dijo la chica de ondas rubias y ojos verdosos.

-¡Oh! No es necesario, de verdad...-dijo Hermione, que pensaba que no podía tener peor suerte...

-Insisto. Tengo ordenes de Dumbledore de que no os deje salir sin compañía... ¿por qué si no piensas que iba a estar aquí vigilando la puerta?-añadió con una sonrisa en los labios...

-De acuerdo- aceptó Hermione de mala gana.

Cogieron el metro para desplazarse hasta el hospital de los magos. El viaje pasó muy rápido, Hermione pensaba en cómo le diría a Ron lo de Harry, mientras que Jade la veía como si estuviera planeando su visita secreta de novios con Ron...

Pasaron rápidamente por las puertas del hospital de magos, se fijaron la planta a la que tenían que ir... La tercera, según ponía en el letrero:

"ENVENENAMIENTO PROVOCADO POR POCIONES Y PLANTAS
(sarpullidos, regurgitaciones, risas incontrolables., etc)...3º"

Subieron tranquilamente las escaleras... Hasta que llegaron a la tercera planta, donde pudieron ver la roja cabellera de un Weasley, era Charlie.

-Hola- dijo Hermione, desde la espalda del pelirrojo, que se giró rápido al oír la voz de la chica.

-¡Hermione! Eres tú... Hola...- le dio un abrazo, y se giró hacia la chica que estaba detrás de Hermione, hacia Jade... Y le dedicó una mirada picarona:

-Hola, Jade, que alegría de verte por aquí¿eh? Pensé que no te dignarías a venir a vernos...-dijo con una voz un tanto sensual.

-No te hagas ilusiones, Charlie, si estoy aquí es para acompañar a Granger...-contestó ella, intentando disimular que sonrojado por esa indirecta.

-Entonces si hay que agradecer a alguien, será a Hermione...-se inclinó sobre la morena, y al sentir que le daba un suave beso en la mejilla se puso colorada, lo mismo que Jade, solo que esta lo hizo por los celos...que se le notaron a la distancia...-Gracias Herm... -Le susurró al oído. A continuación se rió sonoramente.

-Bueno, yo creo que me voy a hablar con Ron, así veo a tu madre, Charlie...-dijo la chica, un tanto ruborizada por el beso del pelirrojo...

Cuando se disponía a entrar, se encontró con otro pelirrojo, muy alto, con ojos azules y lleno de pecas...

-Ron... -dijo, y sin saber porque se ruborizó aún más...

-¿Se puede saber que estabas haciendo con mi hermano?-inquirió Ron molesto.

-Pues, yo...la verdad... Nada, esto... ¡Deja de decir tonterías, Ron!-respondió también enfadada, pero sin que el rubor de las mejillas desapareciera, tenía la impresión de que había hecho algo malo, pero no sabía porque...

-¡Os habéis besado¡Lo he visto!- a Ron se le pusieron las orejas del tono de su pelo.

-¡No¡Claro que no!

-¡No mientas¿Cómo puedes decir que no lo has hecho cuando lo he visto con mis propios ojos?-tenía los puños cerrados, y se estaba clavando las uñas en la carne.

-¡Por favor, Ron! Solo me ha dado un beso en la mejilla...-dijo Hermione, que ya estaba perdiendo la paciencia.-Pasa, tengo que hablar contigo...

-No intentes cambiar de tema, Herm...

Hermione le cogió de la manga y le metió dentro de la habitación donde descansaba su la señora Weasley...lo último que vio antes de cerrar la puerta fue cómo Charlie enganchaba a Jade de la cintura y se arrimaba más y más a sus labios...hasta que cerró la puerta, no quería cotillear en su intimidad.

La chica se acercó a la cama de la señora Weasley. Estaba dormida, se la veía muy pálida, pero su pecho subía y bajaba con cada respiración, lo que significaba que estaba viva, y que sobreviviría para contarlo...

-¿Qué quieres, Hermione?-preguntó Ron, que aún estaba enfadado por haberla descubierto con su hermano cuando este le estaba dando un beso en la mejilla...

-Es Harry... Está siendo poseído...-le contó toda la historia, mientras Ron hacía gestos de dolor, de asco, de sorpresa... De todo tipo...-entonces reconocí la voz de Malfoy...

-¿De ese baboso Draco Malfoy?-preguntó incrédulo.

- ¡NO¡¡ De Draco no, Ron, de Lucius!! Es él quien le está poseyendo... e intentó matar a Lupin por manos de Harry...

-Pero ¿él no estaba en Azkaban?- preguntó Ron.

-¡Vamos! por favor Ron¿es que no te das cuenta? Estamos en la Orden, pero solo de boquilla, sospecho que Dumbledore nos metió en el saco solo para que nos contentáramos y dejáramos los líos de este verano... ¿de verdad creías que te iban a decir a ti lo que pasa fuera de las puertas de la mansión¡¡No!! Ha habido una fuga de Azkaban... Y sabemos que no solo Malfoy se ha ido...

-¡¡Claro!! Con los dementores del lado de quien-tu-sabes, lo raro hubiera sido que no se hubieran escapado...-interrumpió para hacer un comentario de lo que pensaba.

- el-que-no-debe-ser-nombrado esta ganando fuerzas, y Harry las esta perdiendo... No se cómo va a salir de esta Ron.-una lágrima silenciosa comenzó a resbalar por su mejilla sin querer. Se abrazó a Ron. Este te puso colorado de la vergüenza...

-¿Qué haces, Hermione?-dijo azorado.

-¿Qué le pasará a Harry si no conseguimos que deje de ser poseído? Tengo muchísimo miedo de que no vuelva a ser el mismo de antes...

Alguien abrió la puerta, lo que hizo que ambos se separaran rápidamente como si hubieran hecho algo malo...

-Ron-dijo Charlie- ¿es que acaso pretendes quitarme a la novia, o qué?- se rió de su propio chiste... Tenía los labios un poco rojos por el efecto del largo beso que se había dado con Jade.

-No es tu novia...-dijo Ron enfadado, apretando de nuevo los puños, sus orejas se empezaban a tornar coloradas.

- Vamos, Ron, yo no me voy a meter en vuestra vida amorosa-dijo con una risita y dándoles un suave golpe en el hombro a cada uno.

- ¿Qué insinúas¡Yo no tengo nada con ella! - dijo un poco avergonzado

- Pues disimulas un poco mal que...

- ¡Cállate! - y le dio un pisotón para que no siguiera.

Todos se quedaron callados un momento: Charlie por el pisotón que acababa de recibir, Hermione porque se había quedado pensativa con eso de que Ron le ocultara algo y Ron porque se había puesto más rojo que su pelo, más de lo que ya estaba...

- ¡Ya estoy aquí!- Jade entró muy alegre por la puerta con dos bebidas en la mano- Toma, Charlie... - le dio una de las latas-¿Qué decíais?

- Nada en particular...-respondió Charlie.

- Bueno, Hermione, creo que deberíamos irnos, allá no saben que nos fuimos, ya viste a Ron y ya nos podemos ir... ¡Ah! Ron, si quieres te puedes venir con nosotras, te veo ojeroso, no has dormido en tres días casi nada... Tienes que descansar...

Ron no pudo resistir tan tentadora oferta, así que asintió y le dijo a su hermano que informara a su padre de que se había marchado a la mansión de Dumbledore.
Llegaron a casa a la hora de la comida. Cristal estaba esperando, sentada con Tonks, y estaban enfrascadas en una conversación que parecía hablar de los cambios de moda en el mundo mágico y la influencia de las vestimentas muggles.

- Os dejamos la comida preparada, la hizo Lupin-comentó Tonks cuando les vio entrar.

- Sí, no os lo perdáis porque realmente ese hombre cocina de lujo - opinó Cristal – No sabes la envidia que te tengo, Tonks…

- No tenemos hambre, gracias - dijo Hermione, tratando de salir de la cocina lo antes posible para subir y ver a Harry.

- ¿Quién dice que yo no tengo hambre¡¡Estoy que me muero por comer algo que no sean las chocolatinas del hospital!!-se buscó un plato y enseguida se puso a servirse de todo lo que pudo. A Hermione no le quedó otra que conformarse, y ponerse a comer ella también, luego tendrían tiempo de sobra para intentar ayudar a Harry.
Esa noche, Ron y Hermione quedaron en ir a ver a Harry mientras los otros dormían, y si se encontraban con Dumbledore como la otra vez, no les importaría. Ellos estarían con harry dijese lo que dijese el director.

-¡Ron¿No podías haberte traído unos zapatos que no hicieran tanto ruido¡Vas a despertar a toda la casa!-susurró una Hermione a punto de un ataque de nervios, cuando llegó la noche y salieron hacia el dormitorio de su amigo.

-Lo siento, si no hubiera sido por Fred y George, todavía tendría unas zapatillas caseras... Pero fueron conejillos de india en su último experimento, antes del ataque de mi madre.

-A lo que vamos. Es mejor que no dig...

Se cayó de repente. Una voz muy conocida hablaba desde el otro lado de la puerta de la habitación de Harry, con Dumbledore...

-¿Estas seguro de que no puedes hacer nada?

-Señor Director, es muy posible que caiga en una muerte dormida por los restos si toma esto, y dada la situación, me temo que eso no es lo más conveniente...

-Estoy dispuesto a correr el riesgo.

-Con el debido respeto, Señor Director, pero no creo que sea usted el responsable absoluto de este crío. Por tanto no creo que esté en condiciones de decidir si corre el riesgo o no...

-Ahora mismo, soy lo único que le queda...

-Es demasiado potente, podría morir, profesor.

-Insisto. ¿Sabrás prepararla?

-Por su puesto, pero será necesario mucho tiempo, y una gran fuerza interior por parte de Potter, si no lo resiste...No es probable que lo cuente.

-Confío en tu aptitud, Severus...

Oyeron unos pasos que se acercaban a la puerta y reconocieron el andar tranquilo de Dumbledore. Aunque llevaban un hechizo de invisibilidad, decidieron ocultarse tras una puerta, pues conocían muy bien de las capacidades del mago.

Cuando ya no oyeron nada más...empujaron la puerta, y vieron a un Snape de espaldas, concentrado al máximo, haciendo aparecer frascos e ingredientes... Se colocaron sin hacer ruido en una esquina y esperaron...No podían creerse que Dumbledore estuviera dispuesto a arriesgar la vida de Harry de esa manera, nunca lo habrían imaginado...

Cada uno estaba absorto en sus pensamientos, dando vueltas a este asunto... Inmersos en un mar de preguntas que les amenazaban con hundirles si no las respondían pronto...
Por la puerta apareció Moody.

-Snape...-dijo con un gruñido.

El profesor de pociones, al sentir ese ruido, dejó caer sin querer un frasco lleno de lo que parecían escamas de dragón mezcladas con pus de bubotubérculo diluido...

-¿Es que no ves que estoy ocupado¡Acabas de echar a perder una hora de trabajo!-dijo muy enfadado, con la cara medio verde del olor de la sustancia derramada.
-No creas que me importa, Snape. A mi tus cacharritos me traen sin cuidado-respondió este con muy mal tono también...

-Sepas que si estoy haciendo esto es por Dumbledore, no tengo ningún interés personal en que Potter sobreviva, así que si te ves con ganas de fastidiar, no creas que me estas molestando, lo único que consigues es que ese chico mal criado que ves en esa cama- y con esto señaló al Harry inconsciente- pierda un minuto más de vida...-concluyó triunfante. Se dio media vuelta y volvió a hacer todo el proceso desde el principio.

Hermione sintió curiosidad, y se acercó para ver cómo se preparaba la poción. En un libro que había encima de la mesa ponía "POCIÓN DE HASTRICH" mas abajo detallaba:"devuelve a la razón a los sujetos poseídos por el lado oscuro". El libro se titulaba, según lo que comprobó en la cabecera "MIL FORMAS DE DEVOLVER A LA VIDA" y pensó que se dedicaría a investigar sobre ese libro, aunque dudaba de que lo pudiera encontrar en Hogwarts. No quitó ojal profesor, quería saber qué era lo que Snape haría para recuperar a Harry. Y quedó muy impresionada, no sabía de la existencia de muchas de las plantas utilizadas por el profesor, ni mucho menos que tales sustancias se pudieran mezclar sin resultar en una explosión... Le resultaba también muy curioso que hasta hacía una semana hubiera odiado tantísimo al profesor Snape. Todos pensaron que en verdad había matado a Dumbledore sin piedad, pero resultó ser todo una artimaña bien urdida por el director.

Unas horas más tarde, Hermione fue donde estaba Ron, que no había podido moverse del sitio por el escándalo que provocarían sus zapatos. Aún estaba pensando en todo lo que había visto hacer sin que se diera cuenta el profesor...estaba orgullosa.

Moody seguía sentado en una butaca que había echo aparecer, y no dejaba de vigilar a Snape, porque no se fiaba...

-Esto está casi listo- anunció Snape-.Vaya a avisar a Dumbledore de ello.

-¿Y qué te hace pensar que yo acato ordenes tuyas?- respondió Moody en contrapartida.

-Si no le avisas tú, tendré que hacerlo yo, no hay más gente capacitada en la sala, y a menos que sepas mantener el frasco en la misma temperatura girando el contenido en círculos perfectos e iguales, no creo que puedas quedarte aquí...

Moody miró con el ojo mágico adonde estaban Ron y Hermione, pero no dijo nada y se fue. Al cabo de unos minutos apareció seguido de Lupin y Tonks, y encabezando la fila iba Dumbledore...

-Hagámoslo- dijo el director.

Las cuatro personas de la Orden del Fénix, llamadas por Snape, se colocaron entorno a Harry y empezaron a hacer movimientos muy extraños... Dumbledore sacó de debajo de la túnica su pensadero, cosa que maravilló sobremanera a Ron y Hermione que lo miraron maravillados. Movió con la varita sin tocar el líquido plateado, haciéndolo girar cada vez más rápido, hasta que se hizo un pequeño tornado que sobresalía por los bordes... Un hilo de plata fundida aparecía del medio y ascendía poco a poco hasta alcanzar treinta centímetros...entonces el director dejó levitando el pensadero y con la varita recogió el hilo, lo metió en su cabeza, y casi al instante lo sacó, para convertirlo en una esfera de cristal, blanca, de cristal opaco y luminosa, que se asemejaba bastante a una profecía del ministerio. Los dos jóvenes amigos sintieron un escalofrío al verla...Dumbledore la dejó caer con suavidad, y la pequeña pelota se convirtió en pequeños cristales esparcidos por todas partes...

Una vieja chamán, de aspecto prominente, bastante obesa, vestida con una capa extraña y cubierto su cuello de collares hechos con plumas y cuentas irregulares, apareció en una nube de humo, y empezó a cantar un conjuro en una lengua que nadie en la sala conocía, excepto Dumbledore, que también cantó al ritmo de la vieja chamán... Tonks, Lupin, kingsley y el director, hacían los movimientos que acompañaban a la música, agitaban sus varitas por encima del cuerpo de Harry, que no se movía, ni parecía enterarse de nada, y estas soltaban pequeñas chispas cuando se repetía alguna estrofa o algún verso...

Así estuvieron un largo rato, pero la emoción no paraba, sobretodo cuando Snape hizo una floritura con la varita, y salió de ella un espeso humo azul que apenas dejaba ver lo que se estaba haciendo en la sala... Sin parar de remover con un dedo la poción, hizo que el humo se agrupara entorno a ellos y en el centro del extraño círculo que se había formado, donde debería estar el corazón de Harry en esos momentos... Paró el rumor del canto, pero la chamán seguía allí. Cesaron los movimientos acompañantes... Todo era silencio. Solo se oía el rumor de una respiración tranquila, fruto de un sueño sin sueños: la de Harry. Snape pasó el cuenco de la poción al director, y nada más cogerlo este, la chamán empezó su canto nuevamente con una voz muy gutural...Dumbledore repetía cada vez que ella paraba... Y en el momento en que un cuenco de humo salió de la nada, y fue vertido sobre la cabeza de un cuerpo inexistente por parte de la chamán, el director hizo lo mismo sobre el niño que vivió...

El líquido, de un horrible color azul verdoso, no tocó la piel del muchacho, simplemente siguió su camino hacia los pies, pasando por todas las partes de su cuerpo... Cuando todo él estuvo cubierto, en la zona del pecho que correspondía al lado del corazón empezó aquella sustancia a introducirse a través de la piel de Harry, hacia el corazón... Este lo bombeaba inevitablemente por todas las arterias, que llegaban, su vez, a todas las células del cuerpo de Harry e, inevitablemente, éste…murió.

Hermione ahogó un grito que nadie más que Ron notó. Moody miraba de vez en cuando hacia donde estaban los dos miembros más jóvenes de la Orden para comprobar que todo estaba bien, pero ahora que Harry había dado un último suspiro...toda atención se centraba en él.

-¡¡Ha sido a propósito!! Snape, todo es por su culpa, seguramente hizo mal la poción para que Potter cayera...-dijo un Ojoloco fuera de sí. No le había gustado nunca ese hombre, y podía ver con su ojo que la pérdida del chaval no le afectaba...

-Nada más lejos de la realidad. La poción era perfecta. Yo no tengo la culpa de que un niñato como Potter no sepa aguantar el poder de este tipo de venenos y curas -respondió indiferente.

-Confío plenamente en las capacidades de Severus, Alastor. No creo que sea demasiado trabajo para ti el dejar de degradarle. Si hemos hecho esta poción ha sido enteramente culpa mía. Y si alguien tiene que cargar con las consecuencias soy yo, únicamente.

Todos los de la Orden se quedaron de piedra. Ya era duro de por sí saber que quizá Harry nunca despertara como para enterarse además de que el responsable de ello era el mismísimo Dumbledore. Hubo un silencio general en el que cada cual se sumió en sus preocupaciones. El silencio fue roto de manera inesperada por un estertor de muerte. Harry luchaba, y esto hizo que todos, menos Dumbledore, se alarmaran, ya que le creían muerto.

Hermione lloraba en silencio en el hombro del pelirrojo, cubiertos por el hechizo de invisibilidad. No sabían que era lo que pasaba ni cómo podían ayudar, cuando aquellos a los que creían capacitados se quedaban mirando el cuerpo de Harry. No podían hacer nada más: no había cura para esto ni en el mundo mágico ni en el muggle.

Harry abrió los ojos. Estaba en un lugar oscuro, y se sentía desnudo, aunque podía palpar sus ropas...era como si alguien hubiera plantado esa sensación en su cerebro. No sabía donde estaba, pero le resultaba muy familiar... ¿quizá el departamento de misterios¿Quién sabría? No podía ver allí, de lo oscuro que estaba. No sentía miedo, era más bien una sensación de intranquilidad por lo que iba a suceder en breves momentos. Empezó a caminar recto, sin rumbo, solo tocando las paredes de piedra de un pasillo...Al final podía distinguir una pequeña claridad, y se dirigió hacia a ella con tranquilidad, no había prisa.

Cuando llegó hasta a ella, se dio cuenta de que la luz provenía del filo de una puerta semiabierta, y al otro lado de esta, se oían voces...

-¿Y qué vais a hacer?-preguntó una voz que Harry reconoció enseguida. Su corazón empezó a bombear sangre a cien por hora, no creía lo que sus oídos le estaban diciendo...

Pero no se atrevió a entrar en aquella sala todavía, quería saber con quien estaba hablando, y por qué se encontraba allí él... Su padrino.

-Nos esconderemos. No dejaremos que le pase nada a Harry...-respondió una voz femenina que el chaval reconoció como la de Lily Potter. Fue entonces cuando el corazón le dio un vuelco de verdad, su familia muerta estaba hablando entre sí... Y él al otro lado de la puerta... eso solo podía significar una cosa...

Abrió de par en par, y los tres amigos que habían estado hablando callaron un momento:

-James...es igual q tú. -dijo una Lily de pronto atemorizada.

Harry había entrado en una habitación muy bonita, decorada al estilo gregoriano. Dos sillones blancos se enfrentaban al fuego crepitante de una chimenea de dos metros como mínimo de alto...en la repisa de esta había un hombre completamente formado que Harry hubiera jurado ser él mismo en el futuro si la mujer que había en el sillón más cercano no le hubiera llamado James. En el otro sillón había un hombre de aspecto galán, cuyos ojos correspondían con la mirada profunda de Sirius... La mujer, de un tono de pelo rojo muy llamativo, lo miraba con sorpresa...pero algo en sus ojos cambió, fue un destello dorado que sin duda dejó sin habla a Harry...

-¿Quién eres¿Un ángel?-preguntó Harry, porque no entendía el porque del destello de los ojos de su madre.

De pronto, Sirius se desvaneció. No estaba en la habitación, pero los padres de Harry no lo notaron, se limitaron a mirar a aquel chico que tenía tantos rasgos similares a los de ellos mismos. Harry les observaba pensando en cómo conseguiría salir de ese sopor...si estaba allí con sus padres significaba que estaba muerto. Eso no podía cambiarse...

-¿De dónde vienes?- preguntó el padre de Harry, James.

Esto extrañó bastante al pobre chico, que pensó que lo más probable era que le preguntaran quién era, no de donde venía... Pero aún así contestó, con la voz mas temblorosa que nunca hubiera tenido:

- Vengo de la casa de Dumbledore...- hasta lo que podía recordar, eso era cierto.

- ¿Pero tu eres...¿Tú eres...? - dijo Lily, al borde de las lágrimas...sus ojos brillaron de nuevo.

- Harry Potter -acabó Harry. Ahora también él estaba empezando a perder el control de sus ojos, que decidieron lagrimear un poco.

-¡Oh, hijo mío! Lily se lanzó en brazos de Harry sin pensarlo dos veces, pero James quedó receloso detrás de su mujer...mirando con suspicacia al que decía ser su hijo...

Pero Harry no notó el recelo de su padre, solo podía pensar en lo que en esos momentos estaba abrazando, era el cuerpo de su madre, con vida, y una profunda alegría le invadió hasta la última célula. No la soltaría, no ahora que la había recuperado.

James rompió aquel momento de cariño, para exponer sus dudas:

-Si eso es cierto¿por qué estas aquí? Mi hijo esta durmiendo al otro lado de esa puerta- El padre de Harry señaló una puerta inexistente, allá donde apuntaba solo había un gran vacío negro...

Aún así, Harry no dijo nada, se sentía sorprendido de ver el mundo de los muertos de esa forma, como un gran vacío dentro de una enorme Nada, sentía pavor sabiendo que su padre de veras creía lo que decía, pero no puso objeciones, simplemente miró hacia donde le decía, y se limitó a contestarle la fecha de la que provenía...

-Eso es imposible... ¿Qué usaste¿Un giratiempo?- Inquirió James.

-No exactamente- respondió Harry con más dudas de las que su padre tenía ¿se podía llegar al mundo de los muertos con un giratiempo¿O es que acaso sus padres no sabían que estaban muertos?- No sé cómo he llegado hasta aquí, pero si estoy con vosotros ahora, solo puede significar una cosa...

-¿Qué?

-Que estoy muerto...

Lily se llevó las manos a la boca y ahogó un grito. James miró a su supuesto hijo, inspeccionó todos sus rasgos, e irremediablemente, se reconoció en él. Sin embargo, aunque se moría de ganas de abrazarlo, no lo hizo. Debía asegurarse de que le decía la verdad. No se iba a dejar engañar tan fácilmente en su propia casa...

-¿Qué ha pasado, Harry?-preguntó con dulzura Lily.

Harry se convenció de que sus padres no sabían que estaban muertos, así que decidió contarles desde el principio, lo que sabía... lo que Dumbledore le había contado:

-Una noche, cuando solo tenía un año, Voldemort -al decir su nombre sus padres temblaron- vino a casa...

-Eso es mentira, nuestro hijo está durmiendo, tiene un año, y no ha venido El-que-no-debe-ser-nombrado a atacarnos...-objetó James. Pero Harry no hizo caso y siguió con la historia de su triste vida. Cierto era que no sabía cómo iban a reaccionar sus padres:

-Primero te mató a ti, padre -dijo con voz temblorosa- . Luego a ti, mamá... Pero algo ocurrió cuando me intentó matar a mí con un avada kedavra, no lo consiguió, por el contrario me concedió algunos poderes involuntariamente. Según Dumbledore, tu sangre y tu amor me salvaron, y conseguí a mi favor una protección más grande de la que puede otorgar cualquier otro hechizo... Pero era huérfano. Me llevaron a vivir con los Dursley, y pasé diez años penosos, en los que no supe que era un mago hasta que un gigante, Hagrid, me lo dijo cuando tenía que recibir la carta... A partir de ese entonces, todo fue un poco mejor. Conocía a Ron y Hermione, amigos de Howgarts, mis únicos amigos... Cuando tenía once años, me enfrenté a Voldemort de nuevo, para conseguir la piedra filosofal, y conseguimos nuestro objetivo. Al año siguiente, fue con Tom Riddle, y un basilisco enorme de la cámara secreta de Salazar Slytherin... En tercero rescatamos a Sirius Black del beso del dementor, que había sido encarcelado en la prisión de Azkaban por un asesinato de trece muggles y un mago, pero nosotros descubrimos que el autor de ese asesinato fue...fue... Peter Pettigrew.- esperó un momento para ver como reaccionaban sus padres, y al ver que no decían nada continuó:


En cuarto me volvía a enfrentar a Voldemort, esta vez él consiguió parte de lo que quería...utilizó mi sangre para inmunizarse, y consiguió un cuerpo nuevo...tuvimos un duelo de varitas en el que, al ser hermanas, una obligó a la otra a expulsar los hechizos últimos. Mi vara obligó a la de Voldemort a sacar las almas de aquellos que había matado, y fuisteis vosotros, en espíritu, los que me salvasteis de la muerte, pues estaba solo, y Voldemort contaba con una escuadrilla de mortífagos...


Quinto fue uno de los importantes cursos mas importante de mi vida, la orden vino a rescatarnos al DA (Dumbledore's Army) de los mortífagos que nos acorralaron en el departamento de misterios del ministerio de magia...-en ese momento, harry paró, se acordaba demasiado bien de lo que había pasado ese mismo verano- íbamos a rescatar de nuevo a sirius, pero fue una trampa, Voldemort utilizó la legeremancia para introducirse en mis pensamientos, para que fuera al ministerio y recogiera la profecía que le condenaba a él a muerte...al menos es era lo que él pensaba. La profecía se rompió, y solo en Hogwarts, Dumbledore me contó la verdad: la profecía decía que yo debía enfrentarme una vez más a Voldemort, y que en ese enfrentamiento uno de los dos moriría.

El año pasado, investigué con Dumbledore hasta que supimos cual era la razón de que Voldemort no muriera…Hizo seis horrocruxes – su madre ahogó un grito -, dos de los cuales fueron hallados y destruidos. Dumbledore murió en junio. Pero luego descubrí en verano que había renacido, ya que el también se procuró un horrocrux, para…-pero no siguió. No les contó que sabía lo del hechizo para hacerles "desaparecer".


Este verano ha sido bastante traumático para mí, pero hay veces en que no puedo recordar pasajes de lo que hice, y lo último que recuerdo haber visto fue a mi amiga Hermione llorando desde la puerta... Un gran vació, y de repente, una puerta y vosotros. No sé más.

Se quedaron cayados un momento, se miraban los unos a los otros, y la luz de Lily volvió a brillar, rompiendo el silencio que les pesaba...

-Llevamos vagando por el vacío del velo casi dieciséis años...-dijo- No puedo creer que hayamos sido tan ciegos...-rompió a llorar, y con esto James la abrazó fuerte contra sí.

-Debo hacer algo, estoy muerto y no quiero pasar el resto de mi eternidad aquí, esperando... Debo salir- dijo, y fue corriendo hasta la puerta por donde había entrado, pero al abrirla, quedó horrorizado: no había NADA. Negrura, infinito, imposible de atravesar...Harry desesperó.

-Pero no entiendo por qué tu si sabes que estas muerto, y nosotros no lo hemos sabido nunca... Hasta ahora ¿Cómo es que tú, hijo mío…? – se extrañó James.

El destello dorado volvió a los ojos de la mujer...

- Porque no esta muerto. Está vivo, atrapado por alguna razón en este limbo...en esta dimensión - respondió con voz segura pero en un susurro.

Harry se giró y empezó a atar cabos...estaba siendo poseído, lo más seguro es que en el tiempo en que había estado desmayado hubieran intentado salvarle con algún remedio que él no conocía. No sabía que podía ser, estas tareas eran cosa de su amiga He... Her... ¿cómo se llamaba su amiga?

-¡¡¡Estoy olvidando!!!-gritó alarmado- ¡¡No recuerdo el nombre de mi mejor amiga!!

-Estas en el lugar donde al recuperar la razón pierdes los recuerdos- dijo James.

-¿Y cómo lo sabes, si ni siquiera sabías que estabais muertos hasta que os lo dije?-inquirió su hijo.

-Lo supimos. En el momento en que morimos y llegamos aquí, pero el poder del velo es muy fuerte, y lo olvidamos. Tú nos has hecho recordar, nos has quitado el pañuelo de los ojos para que pudiéramos ver nuestra realidad, y tú que estás aquí estás siendo influido por el poder de la muerte, del olvido… estas perdiendo la memoria de lo que ocurrió en tu vida...

-¡¡Pero no estoy muerto!!- gritó efusivo Harry.

-Pues hay algo en tu interior que te convence de lo contrario- respondió Lily.

No les hagas caso, Harry, ellos no saben nada...empezó la voz de su cabeza olvídales, no les reconozcas, aquí puedes olvidarlos, el velo lo permite. ¡Hazlo!...No son nada para ti

-No sois nada para mí- dijo sin darse cuenta de que sus padres se asombraban al ver un destello negro en sus profundos ojos verdes...

-Harry, aquí estas solo tú. Recuérdalo cuando esa voz te incite, solo tu y tu cuerpo, nada más...

-Pero "la voz" es muy fuerte -contestó Harry.

-No lo es. Tú lo haces fuerte, pero no lo es...tienes que encontrar el camino que te lleve a tu esencia, a tu alma. Esa voz no pertenece a tu alma. ¡Expúlsala!...No te dejes arrastrar por él. Voldemort no lo merece.

-Porque él aquí no existe, en esta dimensión solo estamos los muertos que no se saben difuntos, y los vivos enviados Tú estás vivo...Él no ha sido enviado, y no esta muerto, no tiene influencia aquí, échale de donde no pertenece.

-Yo he sido enviado a la muerte más tétrica, pero ¿por qué? - se preguntó Harry.

-Harry, tenías que darte cuenta de alguna manera, tenías que descubrir lo que te poseía, y allí la mente es cerrada y confusa, llena de ideas normales que no pueden ver más allá del límite de la vida. Tú estas por encima de esa vida, él no puede poseerte, ni él, ni ninguno de sus secuaces; porque eres el Elegido que ha de acabar con Voldemort, puedes y debes vencerle.

-Yo soy el enviado- dijo a su padre con una sonrisa.

-Tú serás el que nunca más volverá a entrar en esta dimensión de nuevo, porque ya conoces la verdad de tu destino: destruirle a él. Ya desvelaste la paranoia de la posesión... ¡Harry Potter no puede ser poseído en ninguna dimensión! Hijo, estás por encima del que te ha poseído, tú eres mucho más fuerte que él, y tu poder es infinitamente más potente. Expulsa a Malfoy de tu mente, Harry, ese no es su lugar – decían James y Lily.

-Es cierto ¡es muy fácil!, solo he de convencerme de que no puede poseerme, porque yo no quiero que me posea, y no le voy a permitir...

Una pequeña luz se abría detrás de sus padres, que se mantenían abrazados, mientras miraban a su hijo, orgullosos de lo que era, al fin y al cabo. Harry extendió los brazos para abrazarlos y decirles adiós, pero al estirar las manos, una sensación extraña le embargó, era arrastrado hacia el vació, y sus padres no hacían nada por evitarlo, se limitaban a observar cómo se alejaba, y estaban sonrientes.

Intentó gritar, pero no tenía cuerdas vocales, se llevó las manos a la boca, pero no había ningún orificio que tapar, y sus manos se desvanecían...era solo Esencia, era Energía, estaba renovado psicológicamente. Nadie podría volver a poseerle sin que él lo quisiera, porque gracias a sus padres había descubierto su razón de ser y la había aceptado... Esa era la razón de visitar lo que se ocultaba detrás del velo: solo tenía que aceptar su razón de ser. Voldemort sería destruido no más se enfrentaran Harry y él. Estaba seguro.

Cayó. Literalmente. Su cuerpo dio una sacudida impresionante, con tanta fuerza que todo él se elevó de nuevo separándose del colchón un par de metros... Todos los allí presentes retrocedieron alarmados, y Hermione Granger dio un grito que todos ignoraron, o más bien no notaron con los suyos propios. Harry tomó una basta bocanada de aire desde la cama, como si hubiera estado minutos enteros sin respirar, y fue vencido por un sueño impresionante, aunque deseaba despertar, su viaje le había agotado.