Capítulo 1

Era un nuevo día en Camelot que parecía augurar bendiciones y maravillas para sus habitantes. Finalmente parecía que la tan ansiada paz y tranquilidad finalmente había llegado al reino, los días oscuros de Camelot parecían quedar atrás con la caída de la bruja Morgana hace apenas un año.

'Un año' pensó la reina Guinevere mientras paseaba por los jardines admirando las nuevas flores que estaban empezando a abrir dando la bienvenida a la primavera. Acercándose hacia una de las rosas, se inclinó para aspirar su suave aroma sonriendo melancólicamente.

Dirigiéndose hacia uno de los banquitos la reina se sentó a descansar sumiéndose en sus pensamientos. 'Un año. Parece tan poco, pero ha sido demasiado' pensó la reina mirando hacia el castillo.

Camelot finalmente se había recuperado de las heridas que su enemiga había infligido a su gente. La reconstrucción del Pueblo Bajo y del castillo había sido exitosa y rápida con la ayuda que brindaron los reinos aliados de Caerleon, Nemeth y Gawant, las rutas comerciales se volvieron a abrir y las cosechas eran abundantes; no cabía duda, Camelot seguía siendo fuerte.

La batalla librada fue durante mucho tiempo una de las comidillas favoritas en todos los reinos: Camelot, el reino que comenzó la Purga salvado por un hechicero, y no un hechicero cualquiera, sino el sirviente personal del Rey Arturo. Durante mucho tiempo no se pudo escuchar de ningún otro acontecimiento, al final, más eran los rumores y exageraciones. Pocos sabían lo que de verdad había sucedido ese día y eran sólo unos pocos selectos los que entendían que la verdadera historia era más profunda de lo que se podían imaginar, y por desgracia, eran este puñado de personas los que todavía no habían podido terminar de cerrar sus heridas.

Desde la muerte de Merlín, su mejor amigo, los ánimos de la Mesa Redonda se habían visto demasiado oscuros, sobre todo el Arturo, quien todavía se culpaba por la muerte de su amigo, tanto era su culpa que no parecía ser la misma persona que una vez fue. Seguía siendo el mismo gran rey que se preocupaba por su gente y por su reino, pero su espíritu se había quebrado.

Gwen sintió que sus ojos se humedecían ante el recuerdo de su amigo caído en batalla. Nunca antes había pensado en como el brujo había dejado una profunda huella en su corazón y en el de todos los cercanos a él. Merlín siempre fue Merlín, alguien que siempre estaría bien y que sin importar lo que sucediera, estaría ahí para los demás. Parece que siempre dio por hecho a su amigo.

Pero ahora el joven se había ido, muerto en su duelo contra Morgana salvándolos a todos. 'Su aniversario está demasiado cerca' pensó Gwen sintiendo una punzada de dolor mientras sentía que sus ojos nuevamente amenazaban con derramar más lágrimas; si ella se sentía así, no quería imaginar cómo estarían Gaius y Hunith.

Gwen recordó con mucho dolor la última vez que vieron a Hunith. Arturo, ella y los caballeros viajaron a Ealdor para llevarle la noticia en persona de lo que había sucedido.

-oOo-

Flashback

El viaje a Ealdor no había sido tan largo si no fuera por la lúgubre atmósfera que pesaba sobre la compañía. Arturo se encontraba nervioso, temía lo que sucedería en cuanto se encontraran con Hunith. La mujer era amable, cariñosa y tan desinteresada como su hijo, pero el Rey temía cómo reaccionaría ante la noticia, ¿lo odiaría? ¿Lo culparía por la suerte de su hijo? Él no podría culparla de hacerlo, él era culpable de cualquier forma.

Con una mirada pétrea, Arturo trataba de esconder sus pensamientos enmascarando sus emociones mientras entraban a Ealdor y se dirigían hacia la casa de Merlín ignorando la sorprendida mirada de los habitantes del pueblo ante la repentina llegada de los reyes de Camelot.

Ya desmontados, Arturo se acercó a la casa respirando profundamente, Gwen se acercó y tomó su mano dirigiéndole una mirada solemne para darle un poco más de apoyo. El gesto era simple, juntos. El rey le dirigió una pequeña sonrisa que apenas logró asomar en su rostro y yendo hacia la casa, tocó la puerta.

Hunith abrió la puerta rápidamente abriendo los ojos con sorpresa ante sus inesperados invitados, escudriñando rápidamente a la compañía de Camelot y olvidando que estaba hablando ante dos miembros de la realeza preguntó lo que más temía.

"¿Dónde está Merlín? ¿Dónde está mi hijo?" demandó temerosa con un nudo en la garganta tratando de no derramar sus lágrimas.

"Hunith, yo…" empezó Arturo cortándosele la voz sin saber que podía decir "lo lamento" finalmente terminó el rey sin saber que más podría decir.

"¡No!" exclamó ahogadamente Hunith colocando una mano sobre su boca sofocando sus sollozos mientras las lágrimas corrían salvajemente por su rostro. Gwen se acercó abrazándola fuertemente acompañándola al interior de la casa junto con Arturo mientras que los demás caballeros se quedaban afuera con las cabezas abajo y en silencio dándoles un tiempo.

Una vez dentro, Hunith se sentó en la mesa y colocando su mano sobre su rostro continuó llorando. Gwen empezó a preparar un poco de té para Hunith. Arturo se quedó sentado frente a ella sin saber qué hacer o que decir para consolarla.

Gwen regresó con la humeante bebida y colocando unos vasos para Hunith, Arturo y ella sirvió el té. Hunith bebió lentamente tratando de calmarse y levantando sus azulados ojos, preguntó:

"¿Qué pasó? Quiero saber todo"

Con un nudo en la garganta, Gwen y Arturo relataron su historia: la llegada de Morgana a Camelot y su ataque, la aparición de Merlín, su duelo con la bruja y como había terminado todo. Durante la historia, Gwen no pudo evitar derramar lágrimas junto con Hunith. Durante un breve lapso de tiempo, a Arturo le pareció ver un destello de acusación hacia él en los ojos de Hunith.

"Es un héroe, Hunith" terminó Arturo sin saber qué más podía decir.

Hunith no levantó la mirada cuando Arturo se dirigió hacia ella, evitó el contacto visual con el rey. "Siempre lo fue" dijo suavemente levantando la mirada y encontrándose con los atormentados ojos del rey.

Fin del flashback

-oOo-

Gwen suspiró mientras limpiaba rápidamente una solitaria lágrima que corría por su mejilla. '¿Por qué no dijo nada? ¿Por qué guardó esto tanto tiempo? Él nunca debió de llevar esta carga sólo' pensó melancólicamente la reina. Ella y Merlín habían sido grandes amigos desde el primer día del brujo en Camelot y siempre supo que había algo más en él de lo que dejaba ver, ella estaba segura de que todos esos desastres mágicos que habían sucedido en el reino y que sorprendentemente se resolvían eran por su amigo, pero que tanto hizo él por ellos, todavía era un misterio y seguramente así permanecería durante mucho tiempo.

Gwen se levantó lentamente y sacudiendo el polvo de su vestido púrpura y se encaminó hacia el palacio. Había quedado con Arturo para almorzar, lo cual sería pronto. Sabía que estos días serían difíciles para todos, así que estaba dispuesta a apoyar a su esposo y a sus amigos en todo lo que se necesitara.