Hi Gente! Sorry por no actualizar pronto, pero se me atravesaron muchas cosas (tomo mas clases de las que deberia, tuve un concurso en el que participar, no encontraba la cancion adecuada...) Weno, para no hacer el cuento largo tengo mil pretextos que mejor no cito por que tardarian mas en leer esta porqueria jeje.
Les agradezco de todo corazon los reviews que se han dignado a dejarme y, prometo, que hare lo posible por que esta historia les sea agradable, sin mas por el momento, los dejo leyendo:
2.- Y FUE
La limpieza de Grimmauld Place no había sido tarea fácil, pareciese que el tiempo se esforzaba en tejer millones de telarañas en el techo, pintar de polvo las paredes, infestar con plagas cada vez peores todas las habitaciones y hacer mas grandes, estorbosos y pesados los atávicos muebles.
La Madriguera. Hogareña, familiar, confortable; un paraíso y un infierno al mismo tiempo. Igualmente podías encontrar a los habitantes de esa casa envueltos en un abrazo cordial que enfrascados en una apabullante discusión.
Diversidad. Dinamismo. Un ambiente variado, en el cual a pesar de la durmiente pero amenazante fiera que es la venganza, reinaba una tenue tranquilidad y despreocupación como aura suave que oscilaba entre los inquilinos.
O al menos eso creían.
Oh!, oh!, oh!, oh, oh!
Oh!, oh!, oh!, oh! Y fue
Tiempo oscuro en la era de...
Mi pájaro de luna
La madrugada cubría con su oscura tela cada pedazo de cielo, por la hora podría pronosticarse un silencio absoluto, provocado por el profundo dormir de todos los que allí se encontraban.
Un ruido sutil pero constante se colaba entre las plantas del jardín, nadie habría notado la presencia del intruso a tan altas horas de la noche si hubiera evitado posar ante las estrellas una luz verde.
Un emblema. Si, seguramente podía prescindir de eso, pero habría sido menos divertido.
De no haberlo hecho se hubiera perdido el grito desgarrador de una mujer cuando el destello resplandeció ante sus ojos, tampoco escucharía las apresuradas y profundas ordenes, o las interminables corredizas que resonaban sobre el piso de madera. Los estaba esperando, lo encararían, era obvio, pero el tampoco estaba solo. Tenía a varios de los suyos apostados en la penumbra, pendientes de una señal, pero empezaría solo, le gustaba la acción, y sin la marca tenebrosa reflejada en el bullicio no la hubiera tenido.
Por fortuna el hubiera no existe.
Le habían dicho que era diestro. Tenia que comprobarlo. Vio a cuatro hombres cruzando el umbral, tres de ellos pelirrojos, el que restaba debía ser el. ¡El joven y famoso Potter!, con todo su poderío enfrentándose a el ¿Qué era el¿Un mortifago? No, eso ya había terminado, era parte del pasado. No necesitaba una etiqueta que lo tachara de rebelde o insurrecto para hacer lo que quisiera, y aunque lo catalogaran, no le importaba. Solo quería demostrarles como se hacían las cosas.
Oh!, oh!, oh!, oh, oh!
Oh!, oh!, oh!, oh! Y fue
Tiempo oscuro en la era de...
Mi pájaro de luna
El hombre fijo su mirada en la nuca cubierta de negra cabellera, intentando vislumbrar una figura amenazante ¡Que iluso! Jamás podría verlo, se disponía a tomarlo por el cuello, a sus espaldas, cuando escucho una voz femenina que gritaba:
- ¡Harry, atrás de ti!
¡Que impertinente! El moreno volteo instintivamente, y antes de que su contrario pudiera reaccionar se rodó en el suelo, alejándose completamente de el, definitivamente esa niñata pagaría por lo que hizo, pero ¿Cómo lo había visto? Ofuscado por el repentino movimiento del muchacho su atacante apunto hacia la chica, creyendo que saciaría su coraje y que era un objetivo más fácil.
Error.
La joven se protegió ágilmente con un hechizo, lo que hizo rebotar hacia la alta e imponente figura negra su propio ataque.
- Quedo aturdido antes de poder decir "¡Que reflejos!"- Dijo Harry, rascándose la nuca perezosamente
- ¿Estas bien? – Pregunto Hermione a su amigo, en medio de la batalla que acababa de reanudarse a su alrededor. Un remolino de capas negras se erigió ante ellos, sudando adrenalina, un grupo de encapuchados con sus varitas desenfundadas se disponían a buscar la revancha.
- Si, gra… - Se echo encima de la castaña, quedando los dos en el suelo, el encima de ella – Bueno, estamos a mano – Completo el ojiverde, ayudándola a levantarse mientras señalaba sonriente al orificio que siguió una trayectoria transversal al punto en que, momentos antes, se encontraban.
Para cuando el barullo había disuelto completamente el soporífero ambiente de hogar la batalla se encontraba en pleno clímax. Ron y su padre esparcían rayos rojos por doquier, rodeando a su trémula madre que evitaba el uso de la varita lo mas posible desde el incidente de meses atrás; Hermione y Malfoy ataban a un par de rehenes sencillos, mientras que Harry y Ginny peleaban codo a codo frente a las hordas de encapuchados que parecía no dejaban de aparecer.
- ¿No se supone que ustedes estarían adentro?- Retomo la conversación el moreno, cuando se encontraron entre relámpagos y luces de hechizos, cerca de la ya inservible puerta. Para ellos esto era como un juego de niños, sin duda.
- ¿Y dejar que te perforen a punta de maleficios¡Ni loca!
- De todas maneras tengo que estar vigilándote – Bromeo el, sonsacándole un fruncimiento de ceja a su amiga
- Se cuidarme sola
- Si y…
No pudo terminar la frase. El grito aterrado que pronunciaba su nombre le hizo voltear hacia el jardín y un hechizo paso rozándole la oreja. Entonces la vio, y empezó a correr en su dirección a pesar de las advertencias de Hermione, sintió desgarrarse su ropa y algunos arañones en su piel, pero si de algo estaba seguro es de que no permitiría que se la quitaran…
- ¿Qué sucede, pequeña¿No viene tu heroecito? – Le pregunto fríamente una encapuchada – Mas le vale venir pronto sino quiere encontrar tu inútil cuerpecito hecho pedazos ¡Vamos, grita mas!
Ginny ya no sentía sus músculos, adormecidos por la tortura, el dolor era tan terrible que podía sentir como comprimía cada glóbulo rojo entre sus venas, ese ligero palpitar convertido en un suplicio; sus huesos parecían desencajarse bajo su piel "¡Por favor, que termine de una vez!"
Tiempo duro hoy es para mi
Soy pájaro de luna
Gente sin un alibi
Que cambia de ciudad
Y yo me castigare
Se habían acabado sus fuerzas, tenia que seguir corriendo a pesar de que su cuerpo le gritaba "¡Detente!", no podía pasarle nada a Ginny, el no lo permitiría. Al fin pudo vislumbrar a las dos formas: una negra silueta, erecta e imponente que soltaba una risa macabra y espectral mientras que la pelirroja se retorcía a sus pies.
- ¡Ha llegado el doncel en rescate de la patética damisela¿Te dije que no hizo más que gritar todo este rato¡Ven por ella, vamos!
Harry se abalanzo contra ella, olvidando por completo el uso de la varita que había quedado entre la escarcha del césped, pero un fuerte impacto lo tiro de espaldas; se preparaba para arremeter nuevamente cuando sus extremidades no alcanzaron a responderle. No podía moverse, pero podía respirar ¡Estaba vivo! Pero… ¿Por qué estaba inmóvil? Escucho como varias personas se acercaban, la bruja estaba rodeada, sin duda.
- ¿La quieren? – Un estallido lleno la noche por completo y, acto seguido todos cerraron los ojos ante los disparos rojos que dieron contra un árbol.
- Despetrifícalo ya, Hermione – Dijo la voz acongojada del Señor Weasley
- ¡¿Qué hay de Ginny?!
El ojiverde se desentumecían inmediatamente, su cuerpo se anego de calor mas sus pensamientos aun no se ordenaban del todo, perdió por completo el hilo de la conversación, ininteligible a sus oídos, no supo como ni cuando llego a su cama, y mucho menos en que momento se quedo dormido…
Oh!, oh!, oh!, oh!?y fue
Por siempre?
Me anulo por fin... la mente
Sus ojos se abrieron. Al parecer el dia ya estaba bastante avanzado y se disponía a levantarse cuando se abrió la puerta de su habitación, revelando una roja cabellera.
- ¡Hermione¡Hermione, ven rápido, ya despertó! – Grito Ron, a través de las escaleras – No te levantes, aun debe dolerte ¡Terminaste molido, compañero! – Dijo a su amigo, sonriendo, conciliando axial una tregua inconsciente
- ¿Y tú? – Pregunto el ojiverde, respondiendo al gesto
- ¿Esto? – Señalo a su brazo izquierdo, fuertemente vendado que atraía innegablemente la atención de su amigo. Harry asintió. – No es nada, además Papa dice que lo que no te mata te hace más fuer…
- ¡Harry¿Estas bien¿Cómo te sientes¿Te sigue doliendo?
- Si, estoy bien, Hermione, tranquila¿Cómo estas tu?
- Si, déjalo descansar – Comento Ron
- Solo estaba preocupada por el – Aclaro la castaña, rodando los ojos en dirección al pelirrojo – Y si, estoy bien, Harry, gracias por preguntar
- ¿Y Ginny¿Cómo se encuentra?
El lugar cedió paso al total mutismo, mientras el pelinegro dirigía desesperadas miradas a sus amigos
- ¿Le paso algo?
- Harry… - Empezó la castaña, pero un trago amargo atorado en su cuello le impidió continuar
- ¿Esta bien?
- Ella… - Intento decir la chica. Ron volteo hacia la ventana, el aire se iba volviendo cada vez mas irrespirable, a causa de la tensión
- ¡Habla de una vez¡¿Qué tiene Ginny?!
- Ella-e-ella… desapareció… - Completo el ojiazul con una serenada inusual en el, lo que hizo revolver el interior de los oyentes en un sordo remordimiento
- ¡¿QUE¡No! No, no… no puede ser… - Espeto Harry, tomando su cabeza con ambas manos, llevado para la desesperación, para terminar la frase en un abrumador susurro
- La transportaron a algún lugar antes de desaparecerse a si mismos. No se exactamente a donde, pero estoy investi…
De ti me nutriré
Mi espacio inventare
Y fue... profundo
Como quise fue... profundo
- ¡Es tu culpa! – Dijo Harry, levantándose de la cama exaltado, señalando a Hermione - ¡Si no me hubieras petrificado esto no habría pasado¡Habría llegado a tiempo¡Yo… yo…!
- Habrías muerto – Dijo Ron, pausadamente, interponiéndose entre sus amigos – No sabias lo que hacías, la rabia te cegaba
- ¡No es verdad¡Pude salvarla!
- ¡Maldita sea, deja de hacerte el héroe¡Hermione te salvo la vida, deberías estar agradecido!
- ¡Basta! Tu – La castaña se dirigió a Ron, con una voz que reflejaba su mecánicamente controlado enojo – No necesito que me defiendan, ni tu ni nadie. Y tu – Volteo a ver al rabioso ojiverde que respiraba pesadamente – Lo hecho hecho esta, no te pediré perdón por que hice lo que creía correcto y si volviera a suceder lo haría nuevamente, haría lo que sea si tu vida esta de por medio ¿Entiendes?
- Pero… - Intento refutarle Harry, pero Hermione lo miro con un inmenso coraje y salio de la habitación dejando tras de si un bufido y el sonido de la puerta al azotarse
- Amigo, se que es duro, pero ella tiene razón… - Comento Ron, retomando su intrigante parsimonia, antes de imitar a la chica
Habían pasado ya un par de semanas sin que se encontrara el más mínimo rastro de Ginny, y por lo tanto unos diez días sin que Harry le dirigiera la palabra a Hermione. Había experimentado una situación similar cuando peleo con Ron algunos años atrás, pero, contrario a lo que se esperaba, el silencio de su amiga le dolía mas de lo que pudiera imaginar y, tener a Ron a su lado no lo reconfortaba demasiado.
Aunque la vida en la Madriguera había regresado a su aparente calma, la actividad no cesaba, incitada principalmente por el ávido deseo de Hermione por cumplir su cometido de encontrar a la pelirroja, trabajo en el cual, procuro no incluir a Harry. No se rendiría, y si para eso tenia que poner a Ron y a Malfoy en el mismo equipo de búsqueda, así seria. Rubio y pelirrojo acababan de salir en otra misión de inspección hacia uno de lo extraños sitios a los que la castaña decidía enviarlos, consecuencia de sus investigaciones, unos tres días atrás y… ¡Nada¡Ningún estupido resultado¡Ningún avance! Todo eso era sumamente frustrante, y sin embargo solo lograba empecinarla mas en su búsqueda, sin que nada la distrajera.
Hasta que la oportunidad se apareció por la chimenea. Y no era agradable.
La extrañaba, de eso estaba seguro, la gente podía creerla una completa fastidiosa y sin embargo para el era un calvario no tenerla cerca. De verdad la necesitaba a su lado, pero después de todo lo que le había gritado no tenia el valor suficiente para pedir disculpas, y su orgullo tampoco permitía avenencia entre ellos, solo el destino sabia cuando se arreglarían las cosas…
Desnudo esperare
Que todo caiga por su peso
Que huela a libertad
Del alma quiero la táctica
La mascara y verdad
- ¿Harry? – Toco a su puerta una dubitativa Sra. Weasley
- Si¿Sucede algo? – Pregunto el moreno, sin despegar la vista de su labor
- Es Hermione… - Y la escoba, junto con todos los artefactos de mantenimiento que ocupaba unos segundos antes, cayeron al suelo, olvidados, mientras que Harry salía por la puerta frenéticamente, siguiendo a la pelirroja matriarca.
Y vuelo herido al atardecer
En éxtasis de amor
Uh! a ti llegare...
En suave dolor caeré
