Nuevo capitulo! Muchísimas gracias por sus comentarios, la verdad no esperaba que tuviera casi 10 tan pronto: ¡O! Espero que les guste esta continuación! Espero sus comentarios y opiniones xD
PD: Tuve un ligero problema con el capítulo 1. Lo subí directamente desde el archivo hasta fanfiction y me lo tradujo... cambió argumentos, palabras, etc sin sentido... Creo que el formato que utilizan está algo averiado... pero en fin, esta vez no cometí el mismo error, le traje un capitulo de 10.!
Goblin Slayer no me pertenece.
Capítulo 2
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—¡Oye, Goblin Slayer! –le llamó desde el otro lado de la mesa su compañero El Lancero.
Este alzó la mirada hacia él y le contestó. —¿Sí?
—Ya que no ha habido más ataques ni misiones respecto a goblins y ahora vives haciendo misiones de aventureros, ¿Te convertirás finalmente en uno o seguirás trabajando en un trabajo muerto? –preguntó burlonamente el pelirrojo llevando una frasco de vino a su boca.
—Es cierto. No ha habido ataques goblins desde hace meses, pero eso no significa que ya no habrán más. –hizo una breve pausa y prosiguió. —Mientras tanto, ayudaré en lo que pueda al que lo necesite. –aclaró.
—Claro, claro. ¿Mientras tanto ayudas mucho a esa chica no? –bromeó este dirigiendo su mirada a la acompañante de este. —Te la mantienes mucho con ella, pondré una severa notificación al gremio. ¡No la dejas en paz, hombre! –exclamó mientras se burlaba.
Su comentario hizo sonrojar enormemente a la sacerdotisa, sintiéndose bastante apenada e incómoda. Para otros, el comentario fue bastante pesado; en especial para la chica del gremio, a la cual le fue difícil no esconder una expresión de celos.
Aunque no quisiera reconocerlo, desde que conoció a la pequeña sacerdotisa el primer día de su visita al gremio, ella ha estado junto al Goblin Slayer en todas sus aventuras y al parecer; por más fuerte, complicada o terrorífica que fuese, ella siempre estaba allí para completarla junto a él. Sin embargo esto no evitaría que ella se rindiera, quería lograr que el Goblin Slayer se fijara en ella, pese a que no pasaran tantos tiempos juntos… Encontraría una forma.
Por otro lado, la compañera de El Lancero, hizo una mueca ante su comentario. La verdad algunos chistes suyo eran un tanto pesados y molestos.
–Ohhh… Vamos… Deja al pobre cazador de goblins pasar ratos con quien guste, ¿O es acaso que a ti… No te gusta pasar ratos conmigo? –le preguntó ella con su típico acento de voz "Seductor" y sutil.
El chico se sobre exaltó y se corrió hacia atrás, dirigiendo su mirada a la recepcionista; no quería que ella escuchara eso. Para su sorpresa parecía no haber escuchado nada, lo cual le trajo un inmenso alivio.
Mientras este discutía con su compañera sobre como no hablar temas que no son, el Gran Espadachín y su compañera La Mujer guerrera, compartían opiniones respecto a lo que veían desde una mesa alejada.
—Vaya, aquí hay celos por donde quiera. –comentó el hombre.
—Eso parece, tú eres alguien muy celoso… Deberías entender perfectamente este tema. –se burló suyo con una sonrisa la chica.
—¿Yo celoso? ¡Jamás! Es más, nunca he sentido tal cosa por nada ni nadie. –aclaró firmemente.
—Claro… Aunque no es por culpar a las chicas… A decir verdad, el Goblin Slayer realmente es alguien muy… Guapo.
—¿¡Eh!? –dio un fuerte salto gracias al cometario de su amiga.
Ya era casi de noche y en el transcurso del día apenas hubo pocas misiones para todos; aparentemente desde que los héroes derrotaran al rey demonio, los problemas y peligros respecto a las criaturas salvajes han disminuido notoriamente.
Debido a que las misiones habían disminuido, el trabajo también; lo que implicaba un descenso en los ingresos de todos los aventureros, en especial para la pequeña sacerdotisa la cual no evitó dar un largo suspiro.
—Me alegra que muchos problemas hayan parado, pero… -hizo una pausa para tocar sus bolsillos. —Ya debo pagar mi estadía aquí en la posada y el dinero que apenas logramos recaudar en las misiones de estas semanas no me alcanzan para pagar mi cuota… Temo que tendré que volver a vivir en el templo… -comentó la joven rubia.
—Ya veo… Por lo visto muchos aventureros también están pasando por lo mismo. –respondió su compañero para hacer una breve pausa, mientras observaba a todos los demás en el salón. —Las pocas misiones que llegan son de rangos bajos, no cubre lo necesario. –aclaró.
—Sí, así es… -la chica bajó la cabeza debido a la tristeza que le daba el tener que dejar la posada, en verdad le gustaba mucho ese sitio. Su habitación era bastante cómoda a diferencia de la antigua cama que tenía en el templo… —Creo que iré a hablar con Uketsuke-San a ver si me permite al menos pasar hoy la noche aquí y desalojar mañana por la mañana.
La chica estaba dispuesta a levantarse de su asiento cuando su compañero la interrumpió.
—No es necesario, yo pagaré tu deuda con el gremio.
—¿Eh? ¡Cla… Claro que no! –le negó muy molesta y apenada, no quería endeudarse con su compañero; o peor aún, quedar dependiente de él.
—No me importa. –pausó brevemente. —No solamente tengo los ingresos por misiones, también los adquiero de la granja, herrería y de entre otras cosas. –explicó sin inmutarse.
Su compañera estaba algo en shock por unos segundos para reincorporarse nuevamente y sacudir su cabeza.
—No es necesario, descuida Goblin Slayer… No tienes por qué hacer esto. –le susurró para ver si lograba convencerlo.
—Ya te dije, no me importa. Es solo un simple dinero, aquí estás bien y aquí es mejor para ti. –objetó mientras se levantaba y le pedía que le acompañara a la recepción.
La chica del gremio al verlos acercarse, nuevamente les saludó cordialmente.
—¡Buenas noches Goblin Slayer y Onna Shinkan-chan! ¿Qué necesitan?
—Sí, venimos a pagar la deuda suya por estancia aquí de este mes. –respondió él.
—¡Oh, sí es cierto! Por favor permítanme mientras busco el balance del mes que tuvo Onna Shinkan este mes.
La sacerdotisa estaba muy apenada, no sabía cómo dirigirle la mirada a su amigo. No quería sentirse una "Mantenida"
Él notó el comportamiento que tenía ella, normalmente nunca anda tan callada; siempre anda preguntándole o comentándole algo. Y en ocasiones frecuentes, regañándole.
—¿Sucede algo? –le preguntó intrigado.
—¡Pues sí! Me estás pagando algo que no deberías pagarlo tú… Te… Te lo agradezco Goblin Slayer, pero… Buscaré una manera de pagártelo.
—No es necesario, descuida.
—¡Qué sí! Veré qu…
De repente una fuerte explosión sacudió todo el lugar, interrumpiendo y sobre exaltando a todos los aventureros y residentes del sitio.
—¿¡Pero qué demonios fue eso!? –preguntó exaltado El Lancero desde su mesa, levantándose y tomando su arma por instinto y preparándose para cualquier evento.
—¡Vino de afuera el ruido! –exclamó el Gran espadachín para imitar a su camarada de tragos, tomar su arma y dirigirse con todos los aventureros hacia el sitio de la explosión.
Todos los aventureros y residentes de la ciudad salieron de sus hogares para concentrarse en el lugar del estrago.
—¡No puede ser! –exclamaron al unísono varios guerreros y espadachines al contemplar con horror como la armería ardía en fuego
—¡Hay que buscar agua o tierra! –exclamaban varios aventureros entre bullicios y escándalos por parte de todos los residentes.
—… El dueño… -susurró tras un momento de silencio el Goblin Slayer, para ir corriendo lo más rápido que pudo hacia el local y entrando fuertemente por una de sus puertas, haciéndola tumbar.
—¡Goblin Slayer! –le gritó la sacerdotisa, agarrando con firmeza su bastón y corriendo detrás suyo, adentrándose en las llamas del sitio.
—¡Esperen! –les gritó sin éxito la recepcionista, la cual había sido una de las últimas en llegar a la zona.
El lugar estaba siendo arrasado por el fuego, el Goblin Slayer apenas podía observar por donde iba. El calor era intenso y su armadura realmente no le ayudaba, cada vez que se adentraba más en la armería, ¡La temperatura dentro de él aumentaba como si fuera una hoguera!
Las llamas rugían con furia, el valiente guerrero mantenía sus brazos firmemente hacia delante, tratando de cubrir su cabeza lo máximo posible, y no precisamente de escombros si no del feroz infierno.
—¡Herrero! –exclamó tratando de localizar al susodicho hombre.
Tras dar unas vueltas más a dentro, pudo visualizar algo debajo de unos escombros.
¡Era el herrero!
Este se encontraba desmayado a causa de un fuerte golpe, encima de este tenía unos tablones y materiales algo ligeros, realmente no parecían la causa de su estado. El Goblin Slayer notó esto, pero solo se limitó a agarrarlo lo más rápido que pudo y cargarlo encima de su espalda.
Una vez hecho esto, se apresuró a retomar el camino para salir lo más rápido posible de ese infierno, cuando una fuerte ráfaga de llamas cubrió su camino y el fuego comenzaba a extenderse velozmente hacia su dirección, miró frenéticamente algún posiblemente punto de escape pero fue muy tarde, cuando otra ola de llamas azotó hacia ellos.
—¡Goblin Slayer! –le gritó la chica de entre las llamas, protegiendo a estos con un escudo divino.
Su amigo dio un ligero suspiro al ver que la sacerdotisa lo siguió, realmente le salvó la vida a él y al herrero. No dudaba que esa ola de fuego lo hubiera matado, se sentía muy agotado con cada minuto que pasaba dentro de ese sitio, el fuego lo estaba matando.
—Oh piadosa Madre Tierra que rebosas de piedad, por el poder de la tierra… ¡Concede seguridad a nosotros que somos débiles! ¡Protección! –bendijo la chica haciendo un campo de protección más amplio que retenían las feroces llamas. —No podré aguantarlo mucho, salgamos lo antes posible.
Dicho y hecho, ambos salieron partieron velozmente hacia la salida; justo a tiempo, debido a que al momento en que salieron, el lugar se derrumbó por completo…
—No… me lo estoy creyendo… -susurró un aventurero al ver como el lugar donde se equipaban era consumido en su totalidad por las llamas…
Los habitantes luchaban por extinguir el incendio, con grandes cubetas llena de agua y otras de arena, todos intentaban evitar que el siniestro se esparciera a otras partes de la ciudad.
El Goblin Slayer dejó al herrero en el suelo al mismo tiempo que se derrumbaba él también.
—¡Goblin Slayer! –exclamaron al unísono la sacerdotisa y la chica del gremio.
—Cu… cúralo a él. –susurró el joven mientras le sostenía la mano a su compañera para perderse en la oscuridad.
—¡Goblin Slayer! –fue lo último que pudo escuchar…
Hasta que…
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Poco a poco fue abriendo los párpados, el brillo del sol se hacían sentir como si fueran múltiples cuchillos clavándose en sus ojos. Lo último que recordaba era que había logrado salir de la armería antes que colapsara, recordaba que había logrado salvar al herrero… Pero no podía recordar qué pasó después de eso.
El chico comenzó a llevar su vista por todo el sitio, rápidamente se dio cuenta que se encontraba en una habitación, además… No traía su armadura.
La escena le hizo recordar a una ocasión de su pasado, no le gustaba quitarse su equipamiento ya que eso lo exponía a posibles ataques mientras dormía; lo cual lo dejaría vendido a una muerte segura.
El guerrero se incorporó y trató de levantarse de la cama, cuando algo captó su atención…
Sintió que algo le agarraba el brazo, este dirigió su mirada a ver qué de que se trataba, cuando nuevamente la escena le hizo recordar mucho a un momento de su pasado.
Junto a él estaba su fiel compañera, durmiendo plácidamente mientras abrazaba su brazo; al parecer le encantaba abrazarle ese brazo. Esta vez, para fortuna de ambos, se encontraba vestida, él por otra parte… Visualizó que apenas llevaba sus calzoncillos negros. Lo cual le trajo una inquietud, aquella vez la arzobispo fue quien lo atendió y seguramente fueron sus empleados quien lo despojaron de su equipamiento, pero esta vez… ¿Habría sido ella? Si bien, no le interesaba ni preocupaba dichas cosas… A lo largo de su vida solamente había estado completamente desnudo y viceversa con su amiga de la infancia, y no parecía importarle en lo absoluto. ¿Qué era… la curiosidad tan repentina que cruzó en su mente? Por unos minutos estuvo cuestionándose en su mente varias hipótesis de que posiblemente estaba muerto o bajo algún transe entre la vida y la muerte, hasta que un movimiento brusco de su parte hizo despertar a su compañera.
—¡Ahhhgggg! –dio un gran bostezo para restregarse los ojos con sus manos y luego… —¡Aaaahhhhhh! –se tapó los ojos al verlo desnudo; o bueno, casi.
—¿Qué sucedió? –preguntó él sin importarle mucho su estado actual.
La joven chica le dio la espalda y tímidamente le respondió. —Ha…Habías perdido… la conciencia al salir de la armería… Estabas hirviendo en fiebre… El… El fuego era demasiado fuerte y… Y tu armadura lo absorbió todo, tu temperatura subió muchísimo… -le explicó entre pausas y tatarateos debido a la vergüenza que sentía.
—Ya veo… ¿Y el herrero? ¿Está bien?
—Sí, ya se encuentra estable… Aunque…
—¿Aunque?
—Dis… Discúlpame… -le pidió la chica bajando su cabeza y llevando sus manos a su pecho.
—¿Por qué?
—Tú… Me pediste que lo curara a él y… Yo ya había gastado 2 hechizos en protección allí dentro… Solo me quedaba para realizar uno más… Y preferí curarte a ti… Perdóname… -la joven chica se sintió culpable, el señor pudo haber muerto y decidió dejarlo a sanaciones manuales antes que sanarlo ella… Sin embargo no podía dejar a su amigo en esas condiciones.
—Ya… veo… -el chico se dio la vuelta y se sentó, dándole la espalda a ella. —Gracias.
La rubia se sorprendió ante su respuesta y solo pudo decirle la misma frase que siempre ha estado rondando por su cabeza desde que la conoció.
—No…. No te excedas demasiado… Goblin Slayer.
—Solo es lo necesario. –dijo este para sonreír levemente. —Y gracias por asilarme en tu habitación. -finalizó mientras se levantaba y se colocaba su apreciada armadura.
La chica estaba completamente roja, sin embargo trató de calmarse y terminó imitándolo, aprovechando que este estaba de espaldas, se desvistió de su pijama para colocarse su fiel atuendo, pero no antes sin decirle. —¡No mires!
Este solo se limitó a dar una leve sonrisa por lo bajo.
Tras pasar un rato, ambos bajaron al salón donde se encontraba la chica del gremio discutiendo con el herrero.
—En… Entiendo su preocupación… Pe… Pero nosotros no podemos hacer eso, le repito. Debe llenar su formulario y depositar una recompensa para su petición. –aclaró ella.
—Ya le dije que perdí mis monedas de oro tras el desastre, ¡Vengo de allá y lo único que pude recuperar, apenas me sirve para unos días de vida! –le exclamó este.
Los dos aventureros se acercaron a ellos y la joven sacerdotisa interrumpió.
—¿Qué sucede Uketsuke-San? ¿Todo bien? –preguntó ella con algo de preocupación.
—¡Buenos días! ¡Hola Goblin Slayer, veo que ya estás recuperado! –les saludó con una enorme sonrisa de felicidad.
—Sí. –el Goblin Slayer dirigió primero su mirada hacia el herrero para luego regresársela a la chica del gremio y tras unos segundos de silencio, este preguntó. —Les hizo una pregunta. ¿Goblins?
El herrero llevó su mirada hacia el asesino de goblins y en respuesta a su pregunta, asintió.
La sacerdotisa y la chica del gremio tragaron saliva y mostraron un gesto de preocupación.
—¿Cómo entraron? ¿Cuántos eran? ¿Por qué el incendio? –preguntaba el guerrero recordando la escena cuando lo vio desmayado.
—No lo sé, estaba en mis rutinas diarias preparándome a cerrar mi negocio. Cuando escuché de repente varios ruidos desde el almacén de mi inventario, fui allí con una lámpara ya que estaba muy oscuro. De repente vi unas extrañas siluetas llevándose cotas, petas, filos, yelmos, ¡Todo! Les grité… Creí que eran simples ladrones, pero cuando me les acerqué… ¡Eran goblins! Uno de ellos me atacó con una de mis espadas, logré esquivarla pero del miedo solté el candelabro… Salí corriendo a pedir ayuda pero fui emboscado por dos goblins más que salieron de la nada delante de mí, me empujaron y lo último que recuerdo es que recibí un fuerte golpe en mi nuca… Ta… También esos dos goblins llevaban en sus manos dos armaduras de cuero basto…
Tras unos segundos de silencio y preocupación por parte de todos, el Goblin Slayer se dio la vuelta y emprendió el camino hacia la salida. Pero fue interrumpido por la chica del gremio.
—¿A dónde vas Goblin Slayer?
—Iré a inspeccionar la armería… Aún hay evidencias.
—Pero primero debe llenar el formulario…
—No me importa… Hay Goblins y yo me encargaré de esto. –finalizó el guerrero para marcharse de allí.
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—Ya veo… -susurró el guerrero al visualizar una posible explicación en el terreno.
—¿Encontraste algo?... ¿Goblin Slayer? –le preguntó la sacerdotisa mientras le acompañaba a inspeccionar el sitio.
—Sí. –este se levantó y comenzó a a mirar nuevamente los alrededores chamuscados. —Esto no está bien. –comentó este.
—¿A… a qué te refieres?
—Los goblins nunca roban armaduras, solo roban armas livianas… Dagas y cuchillos que les puedan servir en combates cortos dentro de sitios pequeños… Jamás atacan armerías y mucho menos ésta… Es la primera vez que atacan esta ciudad, es la primera vez que incendian algo… Los goblins no utilizan mucho el fuego, y aquí… Utilizaron el candelabro del herrero para incendiar todo el sitio. –el Goblin Slayer pausó un momento para caminar hacia una zona en especifico. —Además, lograron entrar aquí a través de un túnel… No sabemos cómo supieron que había precisamente aquí una armería, ni tampoco sabemos cómo evadieron la seguridad… Y mucho menos sabemos cómo o cuándo aprendieron a utilizar el fuego a su antojo… Utilizaron líquido inflamable para lograr expandir el fuego…
—El vino… -interrumpió la sacerdotisa.
—Exacto. Están aprendiendo cosas que antes no sabían ni hacían, al igual que esos goblins en los subterráneos de esa ciudad… Ellos aprendieron a utilizar barcos y crear barcos… Con solo verlos…
—Están… Evolucionando…
—Así es. Conforme ven y experimentan algo nuevo, crecen. Crecen y se vuelven una amenaza mucho más peligrosa, es por ello que nunca dejo a ninguno con vida… Y sin embargo, ya varias veces se han escapado varios de ellos. –pausó para reincorporarse. —Si robaron armaduras… Eso significa que las usarán en contra nuestra, si burlaron la seguridad de la ciudad fronteriza, significa que nos han estado vigilando… Han estado por estas zonas… Pero… Lo que me extraña es…
—¿Qué cosa?
—¿Por qué no mataron al herrero?...
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3 días después…
—¿Aún sigue con su rutina? –preguntó la Alta Elfa mientras colocaba sus piernas encima de la mesa.
—Sí, ya le dije que lo dejara así… Estuvimos horas tras horas inspeccionando la zona y sus alrededores y no encontramos huellas, ni excavaciones ni nada respecto a goblins… Y aún sigue recorriéndolas, le acabo de llevar su desayuno e insiste que no debemos estar tranquilos. –contó la joven sacerdotisa.
—Ese sujeto sí que es un entregado… -comentó la Elfa.
—Yo diría que hace su trabajo. –objetó el Enano anciano.
—Da igual… ¡Está loco! Está exponiendo mucho su condición física… ¿Es que… Acaso quiere morir tan joven? –siguió insistiendo la chica de pelos verdes.
—Si me permiten opinar, yo diría que está haciendo lo que un experto hace. –interrumpió el lagarto. —No es que yo sea un experto, pero de donde provengo, somos entregados al trabajo y a la dedicación. –puntualizó él.
—¡Patrañas! –golpeó duramente la mesa la chica. —¡Es un desquiciado exasperante! ¡Casi muere otra vez hace unos días por meterse ese fuego y ustedes solo dicen "Está haciendo su trabajo" Es un enfermo!
—Cálmate orejas largas, estás haciendo un berrinche innecesario.
—Es cierto, si no quiere dejar de patrullar la zona simplemente hay que dejarlo en paz. Es lo que quiere hacer y es lo que hay que respetar. –opinó nuevamente el de escamas.
—¡Ay ya cállense! ¿Qué me dicen de Nochebuena y Nochevieja eh? ¡Nunca está con nosotros! Prefiere quedarse solo allá afuera, con la excusa de que hay goblins cerca… ¡Es un maldito enfermo obsesionado!
—Bueno, debe tener sus motivos. –puntualizó el Enano.
—¡Motivos un cerdo! ¡Nunca está con sus amigos! ¡Así nunca logrará que alguien lo quiera! –dijo la peliverde cruzándose los brazos enfadada.
La joven sacerdotisa bajó la mirada y recordó los momentos en que pasaba con él, la verdad para ella era difícil a veces socializar con este… Al principio era completamente cerrado, pero poco a poco fue abriéndose un poco más, ahora al menos se le podía hablar con un tema un poquito más allá de goblins.
—¿Qué dices tú? –le preguntó la elfa a la joven rubia sacándola de sus pensamientos.—Tú siempre estás con él y seguramente sabes más que nosotros… ¿Por qué no puede ser alguien normal? Seguro tuvo un horrible pasado… ¡Pero todos tuvimos un pasado horrible! A otro perro con ese hueso, yo tengo 2000 años y he vivido muchas cosas desastrosas para todos, y aquí estoy. ¡Firme como un árbol y dura como una roca! No ando dando latas por todas partes como él, simplemente es un pesado…
—Eh… pues… -la sacerdotisa iba a responderle, cuando fue interrumpida por la chica del gremio.
—Dis… Disculpen que me meta en su conversación pero me fue imposible no hacerlo… Goblin Slayer es mi… amigo desde hace 7 años y lo poco que he sabido suyo es que se cerró desde que era muy pequeño… Entiendo su dolor, aunque la que sabe más de su dolor y de este tema es su mejor amiga de la infancia, si gustas saber un poco más de él puedes hablar con ella, vive en la granja no muy lejos de aquí… Fue en donde se libró la gran batalla, creo que debes recordarlo. Aunque… Si deseas, ella vendrá hoy o mañana a traer unos alimentos lácteos al gremio.
—¿Lácteos? –preguntó el lagarto. —¿Deeee casualidad… Esos alimentos lácteos incluyen "Queso"?
—Sí.
—¿¡A qué hora viene!? ¿¡Vendrá en la mañana!? ¿¡Cuántos kilos de queso traerá!? ¿¡Trae de diferentes tamaños!?
—¡Oye, oye! ¡Cálmate largatijo, que ya te pareces al Goblin Slayer! –se burló suyo su compañera Elfa.
—¡Jajajaja! –los compañeros empezaron a reír debido al chascarrillo de la chica.
Pasado unos segundos, la joven sacerdotisa se levantó y tomó una pequeña mochila que tenía en la mesa para despedirse. —Bueno amigos, me debo retirar. Ya es casi medio día así que le llevaré su almuerzo a Goblin Slayer, nos vemos más tarde.
Al retirarse, esto no se pasó por alto.
—Esa chica siempre vive al pendiente suyo… Que interesante. –comentó el Enano.
Este comentario hizo retumbar las orejas de la elfa, dirigiendo su mirada hacia él.
—¿A qué te refieres? ¡Todos vivimos al pendiente de él!
—No tanto como ella mi querida compañera de aventuras, en mi pueblo natal tenemos un dicho "Si lo quiero, lo busco y no rebusco"
—¿Eh? ¿Qué significa eso?
—Pues que ya llevamos casi 2 años en que nos conocemos, y en dichos 2 años a ti te gusta ese chico.
Dicho comentario hizo exaltar a la alta elfa y a la chica del gremio.
—Eeeehhh…. Qu….que….quee…. ¿¡Qué!?
—Pues sí, nosotros no somos listos pero tampoco somos idiotas. Hasta un mismo goblin se percataría que a ti te gusta corta barbas. –aclaró el enano.
—Es… es… cierto? –le preguntó sutilmente la chica del gremio a la alta elfa, no quería exponerse pero tenía ciertos deseos por saber la verdad.
Esto hizo captar la atención del anciano.
—Pu…pus… ¡Pero qué cosas dicen! ¿A mí? ¿Gustarme él? ¡Jajajajaja!
—Ah… que alivio. –dijo en suspiro rápidamente, casi indetectable, salvo para la Elfa.
—¿¡Por qué!? ¿¡A ti sí!? –le preguntó con alta intriga y desesperación.
—Eh… pu…pues… S… Sí… -lo dijo casi como un susurro.
—¡¿Quéeeeeeeeeeeeee!? –gritó estrepitosamente la alta elfa, saltando de su silla y apoyándose en la mesa.
—Orejas largas, tranquila… Tumbaras toda la mesa… -opinó el enano.
—¡Tú cierra el pico viejo! –lo mandó a callar para dirigir su mirada hacia la chica del gremio nuevamente. —T… Te gusta mucho?
—¿¡Ehhh!? Pu… pues… sí… des…desde hace mucho…
—"Desde hace mucho… Entonces eso significa que él no le ha prestado atención… lo que significa… que yo tengo más oportunidad… ¡Jijijijijij!"-pensó la alta elfa mientras se le escapaba unas risas maliciosas.
El Enano Anciano solo se limitaba a observar la escena tan patética. En su pueblo estas cosas casi no se veían, puesto que las mujeres Enanas sabían aceptar las cosas como son, al igual que los propios hombres.
—Creo que ambas están perdiendo su tiempo. –opinó él desde el tras fondo.
—¿Eh? A que te refieres viejo? –le preguntó enojada la elfa.
—Pues que ambas están buscando oro donde no hay.
—¡Explicate!
—Ustedes dos están enamoradas de un sujeto que ciertamente no le interesan, en estos 2 años que hemos pasado con él, todas esas ocasiones en las que interactuaste con él, solamente fueron de trabajo. Y más usted, que dice que lleva más años de conocerlo, en todos esos años él jamás ha cambiado su forma de ser y creen ¿Que esperando les llegará?
—Pu…pues… -la recepcionista iba a comentar cuando fue interrumpida por el mismo anciano.
—Me parece bien que les guste el corta barbas, pero él no ha demostrado afectos por ninguna. Aunque si me permiten opinar, hacia la única que le he visto mostrar ciertas aspiraciones sería a la joven clérigo, después de todo pasan la mayor del tiempo juntos, conviven y comparten. Además, ella a diferencia de ustedes, lo busca, ustedes solo lo esperan.
—¿Ehhhh? ¡Pero qué dices viejo verde! Yo sí lo busco! –puntualizó la elfa pisando duramente la mesa.
—Lo buscas y le pides aventuras, aventuras que la verdad no veo que le parezcan simpatizarle mucho la verdad… Yo creo, que ustedes están esperando a que llueva en un desierto.
—¡Ay ya cállate! –le ordenó la chica nuevamente.
—¡Me gusta! ¡Me encanta! ¡Es tan bello! –estas expresiones hicieron captar la atención de las dos chicas.
—¿¡Qué cosa!? ¿¡De qué hablas!? –preguntó la elfa.
—¡Del Queso! –respondió un alegremente lagarto mientras imaginaba cosas…
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Lejos de las paredes fronterizas; se encontraba el Goblin Slayer, inspeccionando por quinta vez del mismo día la misma zona. El lugar en que recorría era extenso, cubría muchas hectáreas, llanuras solitarias que se perdían en el horizonte. Él las recorría una y otra vez de esquina a esquina, revisando cada pajar, cada punto clave donde fuera a ver un posible agujero o huellas goblins, sin embargo no encontraba nada.
—¿De nuevo aquí? –le preguntó al ver a su compañera llegar. —Creí que te habías ido.
—Pero acabo de regresar… Te traje el almuerzo, ya es medio día. –le aclaró ella.
—Ya veo… pasó rápido el día. –comentó él para tomar asiento bajo un árbol junto a su compañera.
La joven chica tomó la porción de él y se la sirvió, junto a varias tazas de jugo.
—Tú… ¿También comerás? –le preguntó él al ver como se servía ella también.
—Por supuesto, no esperarás que te deje comiendo solo ¿O sí?
—Eh… -por primera vez, la sacerdotisa escuchó algo que no había escuchado suyo, ¿Balbuceó? ¿Inseguridad acaso?
—¿Sucede algo? –le preguntó él.
—¡Eh! No… nada Goblin Slayer, comamos! –dicho y hecho, ambos se dispusieron a comer.
El platillo era simple, arroz con una ensalada que hizo especialmente ella, acompañado con un recortes de pollo… Pero este pollo tenía algo… algo que quedó exquisito. Ella creyó que se había superado a sí misma y que eran alucinaciones suyas de que en verdad estaba delicioso, pero un comentario la hizo sacar de su mente.
—Está delicioso. –opinó él al terminar su platillo.
—¿De… de verdad? –le preguntó ella mientras lo miraba fijamente.
—Sí. –este pausó y dirigió su mirada a ella. —¿Lo hiciste tú?
—¡Sí! –exclamó ella con una enorme sonrisa en su rostro.
—Este pollo… Tenía algo diferente… ¿Qué era? Jamás había probado u olido algo igual.
—Un forastero llegó hace días a la ciudad, se estableció en la posada y trajo consigo una receta sin igual. La probé y… ¡Era magníficamente deliciosa! Me dijo que se llamaba "Pollo Frito"
—¿Pollo firto?
—No, "Pollo Frito" –corrigió.
—"pollo Frito"… interesante…
—Sí, pollo firto, ¡digo frito! –se llevó sus manos a los ojos tímidamente después de equivocarse ante la nueva palabra de su amigo.
—jaja…
…
…
¿Rió?
Acaso él… ¿¡Acaba de reírse!?
¡Imposible!
—Te… ¡Te reíste! –le exclamó la joven sacerdotisa en estado de shock mientras lo miraba con una enorme expresión de asombro, con la boca y ojos bien abiertos.
—Lo siento. –se disculpó.
—¡No, no, no! ¡No te disculpes tonto! Es primera vez… ¡Qué te escucho reír! ¡No sabes cuánta alegría me da eso! –dijo llevando sus manos a su pecho.
—¿En serio?
—¡Síiiiii!
—Bueno… Después de todo, tu compañía es grata. –aclaró él.
La chica se ruborizó inmediatamente ante su comentario.
—Go… Goblin Slayer… -balbuceó su nombre mientras intentaba poder decirle algo.
—¿Qué sucede?
—No… nosotros… So… somos… -la chica apretó fuertemente sus manos y cerró los ojos para evitar ver tanta vergüenza de su parte. —Nosotros… ¿Somos amigos?
El chico guardó silencio durante unos segundos, haciendo que esto preocupara a la sacerdotisa, la verdad le preocupara que pese a todo el tiempo que pasaran juntos, este solamente la viera como una compañera de trabajo, como un objeto o como una herramienta, tal y como le había advertido una vez aquella Maestra de la brujería en la taberna.
—Sí. –le respondió él con una cálida sonrisa.
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—Te has acostumbrado a cazar a las presas… -hizo una pausa para sonreír maliciosamente, tomar con su mano manchada de sangre el garrote en llamas y lanzárselo. —Pero nos alegra decir, que esta vez no somos nosotros.
El objeto cayó en el hoyo, incendiando inmediatamente el lugar derrumbando las paredes y rocas que había en el sitio.
Él trató de luchar pero se encontraba severamente herido y con el tórax perforado, lo único que podía era aceptar su cruel destino.
—Oye "Goblin Slayer" te veo un poco apagado, creo que necesitas un poco más de luz. –dijo mientras agarraba dos garrotes más encendidos y se los lanzaba al hoyo. —Espero que la luz nunca te abandone, Goblin Slayer… ¡Jajajaja!
La chica estaba aterrada mientras veía desde arriba la escena y con un inmenso grito, lleno de llanto y dolor dijo. —¡Noooooooooo!
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—¡Ahhhhh! –gritó al levantarse, ¿Qué había sido todo eso?
Estaba transpirando, agitada y con un inmenso miedo que fuera real, rápidamente comenzó a mirar a todos lados y se percató que se encontraba en su habitación. Llegó a la conclusión que había sido solo una pesadilla, ¡Pero qué horrible pesadilla!
La chica llevó sus manos a su pecho y soltó el llanto…
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Continuará.
Espero con ansias sus comentarios! :D
