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Infidelidades
por JD Wordenwood

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Capítulo 2:Cita a solas.

La blanca piel de su antebrazo descubierto está enterrada por la frondosa, verdosa y húmeda hierba de la mañana. A lo lejos el castillo de Hogwarts se impone con elegancia y el sol de fin de verano comienza a salir, sus rayos se expanden por todos los terrenos hasta llegar a la segunda fila de árboles del Bosque Prohibido, donde los gigantescos árboles comienzan a impedir la entrada de luz progresivamente.

Llevo mi mano hacia la suya y la cierro suavemente, acuesto mi cabeza en su pecho por sobre sus senos cubiertos por el uniforme escolar. Escucho su corazón latir y me siento tranquilo, levanto la vista y la observo con los ojos cerrados en una expresión de paz. Es bonita, es cierto. Nunca antes la había visto tan tranquila, tan normal. Su pálido rostro está adornado con una bella nariz y sus sonrosados labios, los cuales me fascinan.

Siento sus dedos entreverarse entre mis abundantes cabellos y la escucho reírse. – El rojo atrae a los salcois yugoslavos de piernas tuertas – pronuncia muy entretenida examinando mis cabellos – Tendrías que teñirte Ronald, para que esos animalejos no te dejen calvo y con huecos en la cabeza – Sonrío y adentro mi mano en su blusa. Ella se estremece, retiro mi mano y la apoyo por encima de su prenda del colegio.

- No pienso teñirme – le digo mirándola incrédulo. Ambos echados en el gras a la seis de la mañana, esa es la manera como nos encontramos. Lo suficientemente metidos en el bosque para que nadie nos vea, pero lo suficientemente afuera para ver el castillo y tener luz. A Luna le gusta la luz, le gusta ver el amanecer ya que – según ella – sus energías interiores renacen, a mí no me molesta acompañarla.

- Pues tendrías que hacerlo - me dice tratando de incorporarse, haciendo que mi cabeza caiga bruscamente hacia su falda – Hermione no va a querer un novio calvo. – Escucho el suspicaz tono de dolor salir de sus labios y la miro. Su cabello rubio largo y ondulado brilla bajo la luz del sol como hilos de oro, sus ojos azules responden a los míos con chispas blancas y sus labios, sus labios me atraen.

- No pienses en ella ahora – le digo incorporándome y todavía arrodillados en la hierba llevo mis manos hacia su cuello, la atraigo hacia mí y la beso. Sus labios responden tímidamente a nuestra unión y los míos van marcando la intensidad del momento, primero la beso suavemente y cuando su lengua roza con la mía me presiono más contra ella. – Ahora solamente pensemos en nosotros.

Me incorporo y Ronald se incorpora. Lo veo acomodarse la túnica y con un hechizo quitarle todo rastro de césped y tierra. Hago lo mismo, coloco mi mano en su hombro y con el apretón de todas las mañanas le hago saber que me dispongo a salir del bosque hacia el Gran Comedor, donde todo es Hermione.

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El silencio de la sala común a estas horas de la mañana es completamente normal, conocido y cómodo. Los elfos domésticos han hecho un maravilloso trabajo dejando la sala impecable y libre de trastos. Coloco mis tareas y trabajos para el día en mi mesa - a un rincón estratégico para tener el calor del fuego, ver por la ventana y que no todos me vean a mí – y me dispongo a revisarlos para que no haya ningún inconveniente posterior.

Madrugar es la mejor manera de comenzar un día, en especial a principios del año escolar donde es completamente necesario tener las mejores calificaciones para asegurar el éxito en un futuro. Pero desde hace unos meses esta práctica me ha puesto nerviosa. Madrugar ya no es lo mismo, ya no es disfrutar de la frescura y soledad de la Sala Común de Gryffindor, ya no es revisar mis tareas maniáticamente. Ahora es darle el beso de los buenos días a alguien, a nadie.

Me dispongo a releer unas cuantas líneas de pociones para asegurarme que el texto esté completamente claro para el profesor Snape. De pronto, siento sus labios en mi cuello. Una de sus manos sostiene mi cabello castaño y todas las células de mi cuello sienten su rostro recién afeitado depositando cortos pero rítmicos besos en diversos lugares. Una de sus manos viajan hacia la abertura de mi blusa, cierro los ojos y llevo mi mano al mismo lugar. Se encuentran.

El ríe. – Hola Hermione – me susurra. El abundante y desordenado cabello azabache corona el saludo de Harry, su pantalón gris del colegio le queda lo perfectamente ajustado para dejar notar lo debido, su camisa ciñe su trabajado pecho y su suéter también lo hace. Lleva la túnica en el hombro y sus ojos verdes son protegidos por sus gafas redondas. – Buenos días.

Ella comprende la señal. En un rincón detrás de la mesa de trabajo de Hermione existe un pequeño y oscuro lugar construido para dar soporte a las escaleras que dirigen a los dormitorios de los chicos, es en ese lugar donde muy temprano mi día comienza.

Sus manos rodean mi cuello y sus ojos color chocolate brillan por la luz que entra por la ventana del costado. - ¿Cómo dormiste? – me pregunta en un susurro.

- Soñé contigo – le respondo y sonrío. Veo sus labios y dirijo los míos hacia los suyos, la unión es maravillosa. Ella los mueve suavemente y sus manos viajan por mi espalda, yo hago lo mismo y la atraigo más a mí. Nuestro tímido beso resuena mínimamente por la sala común. Nos separamos y ella pasa sus manos por mi cabello, yo simplemente la abrazo.

Solos, en silencio y alumbrados por la tenue luz del amanecer nos saludamos. Ella me abraza fuertemente y no me quiere soltar. - ¿Nos vamos a ver hoy? – me susurra al oído, esperanzada. Cuanto quisiera decirle que sí, que me vaya a buscar después del entrenamiento para besarnos al frente de todo el equipo… o por lo menos decirle que sí… para encontrarnos en uno de nuestros escondites.

- No puedo Herms, hoy no – le digo mirándola fijamente, con nuestras frentes apoyadas. – Tengo que entrenar… y después voy a estar con…

Ginny. Mi amiga. Él va a estar con ella y yo voy a estar con su hermano. Cada vez que esa oración aparece en mi cabeza quiero tirarme de la torre más alta de este castillo. ¿Cuándo comenzó esta locura? Eso es algo que me hace sonreír al igual que nuestros saludos diurnos, nuestras despedidas nocturnas y nuestros encuentros durante el día. Pero estar lejos de él ya no es lo mismo de antes, ya no es sencillo… él es imprescindible para mí. Eso es lo que yo siento. No creo que él lo sienta.

Este secreto es cada vez más grande porque cada vez estoy dispuesta a apostar más con él. Para los ojos de los demás él y yo solo somos mejores amigos, tenemos una relación platónica y somos el héroe y la heroína del mundo mágico. Él tiene a Ginny, la chica más popular del colegio y yo tengo a Ron, el chico por el que siempre suspiré. Para los demás lo tenemos todo. Para mí, me falta una sola cosa. Para los demás, pronto seremos la gran y feliz familia Weasley. Para mí pronto será el día de mi suicidio.

Lo peor será que si me suicidio iré directamente al infierno, en primer lugar por quitarme la vida y en segundo por ser infiel y por disfrutarlo tanto. Cuando no estoy con Harry lo extraño muchísimo y solo espero que llegue el tiempo para estar con él, cuando dejo de pensar en que lo extraño pienso en lo mierda que soy por hacerle eso a mi novio y a su hermana. A mi otro mejor amigo y a mi mejor amiga.

- Shh – le digo a Harry poniendo un dedo en sus labios, no quiero que diga su nombre. – Entiendo, aprovecharé para hacer algo con él. – susurro. El asiente y me da rabia, acaso está tan feliz con la situación… definitivamente vamos a tener que hablar pronto.

- Dame un beso más y podré sobrevivir durante todo el día – me dice llevando nuestras manos contra la pared de piedra. Sonrío y lo miro, sus ojos esmeraldas demuestran honestidad… yo me moriría sin este beso y una felicidad inesperada me entra al saber que él también.

Junto mis labios como los de él una vez más y siento la energía de la vida entrar a mi cuerpo. Él mueve sus labios suavemente presionando los míos e invitándolos a participar, su mano hace círculos en mi cuello y su brazo me sostiene e inclina. Le correspondo intensamente y me apego más a su rostro, me presiono contra su cuerpo y lo puedo sentir responder, el mío también lo hace. Los dedos de sus manos tocan los míos y de pronto escuchamos.

Los pasos de alumnos y alumnas que se disponen a bajar las escaleras nos interrumpen y nos separamos bruscamente. Sus dedos se separan de los míos y se pasa una mano por sus labios, limpiándose de mí. Me dirije una última mirada esmeralda desde la puerta de la sala común y lo veo desaparecer por el retrato de la Dama Gorda.

Releo los últimos párrafos de Runas Antiguas y cierro el pergamino, lo hecho en mi bolso y me dispongo a salir a encontrarme con mi novio, Ron Weasley.

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Mi brazo reposa sobre los hombros de Ginny y su cabello pelirrojo se expande por mi pecho. – Por fin es viernes – me dice tranquilamente llevando a sus labios un delgado trozo de manzanas de su ensalada de frutas. – Después de la práctica me imagino que haremos algo ¿no? – sus ojos café me miran y no puedo negarme a esa mirada. Sus cortos labios sonríen al ver que asiento y se depositan en los míos, la mano de Ginny toca mi barbilla y la mía viaja hacia su espalda.

Me siento a gusto con Ginny, me siento diferente… me siento como una persona normal. Como un chico normal que tiene una relación con otra chica, y ¡que chica! Ginny es atractiva, carismática, popular, inteligente, sabe de quidditch y me entiende. Desde que comencé a sentir cosas por ella quise ser su novio y ahora lo soy y estamos felices.

Hermione dice mi mente. Sí, Hermione. Ella es diferente. Con ella no me siento normal, me siento especial. Lo sé. Es raro. Hace bastante tiempo llegamos a la conclusión que no queríamos parar lo que teníamos y estas luces de la conciencia son la única consecuencia de nuestros actos. Hermione es mi mejor amiga, Hermione es mi amiga especial. Sin embargo, Ginny es mi novia… es así como tiene que ser. Tantos años queriendo ser normal, y soy normal ahora. Tantos años queriendo a Ron, ella tiene a Ron ahora. Lo nuestro… lo nuestro solo es…

- Amor – le digo a Ron al ver a Harry y a Ginny comiendo acaramelados el desayuno – Después de tu entrenamiento te iré a buscar ¿está bien? – Ron asiente y trato de llevarlo más hacia el centro de la mesa. No quiero ver a Harry con Ginny. Es como si me doliera, esto nunca antes había pasado. Nunca antes había sentido nada al verlos juntos, al verlos sonreír, tocarse, besarse… No. Algo está pasando… Harry solo es… mi amigo especial. Mi amante. Solo somos amigos, lo nuestro es muy aparte de nuestras relaciones amorosas y tengo que manejar mis impulsos, debo sentir esto porque soy muy celosa en general con todo.

- Tengo algo planeado para esta noche – me dice Ron sonriendo triunfante, lo veo servirse una abundante porción de huevos con tocino y zumo de calabaza – Te va a encantar, la vamos a pasar de maravilla. – Me quedo tranquila que no tendré que ver a Harry durante el día de hoy, estar lejos de él es lo que necesito para pode calmarme.

Cuando comenzamos a vernos yo me puse una sola condición a mí misma. Cuando sienta cosas raras y mezcladas es la hora de cortar con Harry, es la hora de parar. Pero, honestamente, no quiero. Mi mente y mi cuerpo responden cuando estoy tan solo en la misma habitación con él. Me siento deseada, querida y protegida. Nuestros cuerpos se amoldan perfectamente. Nuestras mentes se entienden. Miro en dirección a Harry y Ginny y ambos me saludan con una mirada, la de Ginny es conocida "después te cuento, amiga". Y la de Harry… "después te beso, amiga". Sonrío y me sirvo unas tostadas.

- Tengo un día muy ocupado – me dice Hermione comiendo sus tostadas con mermelada. Un poco de mermelada de fresa se queda en sus labios y con un suave beso se lo limpio, ella se ríe por cosquillas. Su risa anima mi vida y la abrazo, atrayéndola hacia mi. Sus ojos color chocolate me miran animada y acaricio sus mejillas. – Tengo muchísimos trabajos que entregar y exponer, no te voy a ver en todo el día… pero estaré lista para la noche.

- Te va a encantar lo de la noche – le repito. – Debo confesarte que me ha ayudado mi hermana a planearlo, no le digas que te cuente Hermione, eso no vale. – Paso la vista por el Gran Comedor esperando encontrarme con unos ojos conocidos. Veo a Draco Malfoy pasar muy cerca al sitio de Harry y mirarlo con una expresión de asco, él no me interesa. Llego al contador de puntos y los encuentro. Unos desconcentrados ojos azules me miran por una fracción de segundo. Ahora todo esta bien.

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- Weasley quiero verte después de tu práctica – me susurra Draco Malfoy en un rincón de las mazmorras. La fila de estudiantes de mi curso está amontonada en la puerta de uno de los laboratorios de pociones cuando de pronto un fornido pero delgado brazo blanco me jaló a un oscuro costado. Rápidamente sus manos se fueron hacia mis piernas y mi busto.

Su susurro se expande por mi rostro y quiero besarlo. – No puedo Malfoy – le digo fríamente. – Tendrá que ser la próxima semana, mañana me voy a Hosgmeade. – Noto sus manos cerrarse fuertemente en los lugares por donde me tiene sujeta. Siento sus piernas empujarme contra la fría y mohosa pared de piedra. Sus pectorales de granito se juntan con mis pechos y sus labios me recitan ásperamente al oído:

- Quiero metértela en la noche asquerosa pobretona. – Sus palabras me hacen ruborizarme por la indignación, el asco y la excitación. Siento su erección crecer cada vez que Malfoy me aprisiona más contra la pared. Trato de safarme de su agarre pero no puedo. – Has lo que te digo, te busco después de tu práctica.

- Métesela a Goyle si quieres, hoy no puedo idiota. – le susurro al oído, alzando mi rodilla y golpeándole donde más le duele. Escucho un sonido ahogado salir de entre sus labios y sus manos aflojar y soltarme. El rubio se apoya contra el otro lado de la pared, encogiéndose adolorido. Me aproximo a sus labios y les doy un suave beso, sonriendo triunfante.

Me dispongo a irme pero siento su mano aferrarse fuertemente a la mía. – Ya vas a ver Weasley – me dice. Sus ojos grises adornan una sonrisa de venganza. Le ha dolido, pero sigue excitado… lo puedo sentir. No va a parar.

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La camisa de vestir celeste se pega al cuerpo de Ron por el calor del ambiente. Nuestras manos están juntas y caminamos por los pasillos hacia la sorpresa de la noche. Su cabello pelirrojo resalta bajo la luz de las antorchas y su cálida sonrisa me hace sentirme bien. Mi corazón late y sonrío. Esto es lo que siempre quise, lo que estaba destinado, lo que evidentemente tenía que suceder. Si nunca hubiera llegado a estar en una cita con mi – ejem, ejem – novio Ron Weasley habría pensado que soy una ilusa, una loca media idiota creyendo que terminaría en una cita con otra persona.

Esto es normal, esto me llena. Los pasillos se abren ante nosotros, algunos ya oscuros. Vemos a alumnos de tercero y cuarto terminar sus últimos grupos de estudio y disponerse a ir a sus salas comunes o al Gran Comedor. Al llegar a uno de los vitrales del pasillo, el pelirrojo para y lo mismo hago yo. Su mano se desliza hacia mi cadera y su sonrisa se pronuncia.

Lo noto agacharse y sus labios se unen a los míos, le correspondo suavemente. Él continua presionando levemente contra mí. Llevo mi mano hacia su cabello y me enredo en él. Paso mis dedos por su cuello y el me aprisiona más contra si mismo, prácticamente me cuelgo de su cuello y le devuelvo el beso.

- Señorita Granger… ¿está preparada para la sorpresa? – me dice tomando el pasillo del Salón de Requerimientos – "Sí" le respondo parcamente, solo un ojiverde bromea diciéndome Señorita Granger. – Bueno, aquí es.

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La habitación espaciosa y bien ventilada era justo lo que necesitaba. El cielo es idéntico al del exterior, es decir cenaremos entre las estrellas. El piso de césped tiene un pequeño jacuzzi de piedras temperado donde sale un vaho cálido. Al otro lado se encuentra una mesa con dos candelabros de plata encendidos y las copas y platos también de plata vacíos, listos para ordenar.

El vestido rojo de Ginny se ciñe perfectamente bien a su cuerpo. Con los hombros descubiertos y su cabello pelirrojo en un moño, el cuerpo de mi novia se ve increíblemente hermoso. Su cuello y hombros están regados por sus pecas rojizas y sus piernas completamente blancas, tersas y contorneadas me llaman mucho la atención. Una ráfaga de aire artificial hacen mover su vestido, que por encima de las rodillas deja ver más de la cuenta.

Ginny se sonroja y me mira. – Mañana solo seremos tú y yo Harry – me dice abrazándome, sus manos arrugan mi camisa blanca. Yo paso mis dedos suavemente por su espalda desnuda y me entretengo besando su cuello. Miro otra vez la mesa y la noto muy bien armada. Con más de lo necesario. - ¿Mañana? ¿Y hoy preciosa?

Ginny se ríe. – Hoy tenemos nuestra primera cita doble Harry. – En eso escuchamos el resonar de la puerta, de pronto mis ojos se conectan con los color chocolate que me traen loco.

Siento mi mandíbula deslizarse hacia abajo al ver a Hermione perfectamente arreglada con un vestido celeste simple y con un suéter de color blanco encima. Su cabello castaño luce correctamente peinado y cae a raudales por sus costados, su rostro sin casi nada de maquillaje me conecta con sus ojos y lo veo:

Incredulidad. Incomodidad. Cita doble entre Ginny y yo, y Ron y Hermione. ¡De locos!

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Hola a todos. En primer lugar quiero agradecerles por la acogida de, este, mi nuevo fic. En verdad espero que disfruten esta aventura con la gama de parejas que se desarrollan en cada capítulo. De escribir desde el punto de vista de dos personajes, ahora lo estoy haciendo desde el punto de vista de seis y es increíblemente cómodo y difícil al mismo tiempo… tengo que darles una personalidad definida a cada uno pero al mismo tiempo tienen que ser ambivalentes sobre sus relaciones infieles.

Quiero pedirles a todos los que están leyendo que tengan consideración y no solo añadan el fic a sus favoritos o a las alertas, les pido especialmente que dejen un review con sus opiniones, críticas e hipótesis. Infidelidades es un fic que está siendo escrito en el 2010, todo lo que me digan en sus reviews influirá en la historia y además es lo que necesito para seguir escribiendo, lo que más me motiva. Los necesito y se los pido cordialmente. También quisiera pedirles que recomienden esta historia a sus conocidos que crean que disfrutarían de un fic como este.

Por último les comento que el próximo capítulo será de su agrado. ¡Espero!

Muchísimas gracias a: Tish, Makarva, Kayling, Aidee, Jaylopez, Lis Lupin, The Darkness Princess, Hideemi, MakiMalfoy, Natys111, akNy, Javiera-6, Lanyera, Mariacm, , Monzze Bellamy, Yuna Granger, Dayana, Shuna Dragon Fanel, Emma Belikov, Ady, Ryomahellsing, Ramona, Karlyzhaa y Fernando por sus reviews.