¡Muchas, Muchas gracias! En serio que sus reviews me han dado alas para seguir escribiendo.

Aquí va la continuación. Espero tener la próxima pronto.

Besos y abrazos.


The Nights

2- Segunda Noche

Su piel se erizó con el sonido claro y divertido de su voz. La miró de reojo y deseo con todas sus fuerzas que desapareciera, o en el mejor de los casos desaparecer él. Definitivamente la nieve que aún cubría la Aldea debería de haberlo sepultado cuando regreso de su última misión. Que fácil serían las cosas si así hubiera sido. Ser simplemente un cadáver frío parecía en esos instantes mejor perspectiva que tener que enfrentar la mirada de esa hechicera, tan blanca como la nieve, y tan tentadora como el mejor de los manjares.

Cómo la odiaba por provocarle esas reacciones a su cuerpo. A él. El gran Sasuke Uchiha. Era ridículo que la sola expresión que se dibujaba en su rostro cuando reía lo volviera tan vulnerable, mientras que el sonido que seguía a esa mueca pudiera hacerlo temblar interiormente, deseando. Evocando promesas cálidas entre sabanas. Una noche compartida. Un amanecer solitario. Ese mismo amanecer que maldecía día a día por no sentirla a su lado.

Sintió la mano de Sakura tirando levemente de la suya, distrayéndolo momentáneamente, y la siguió hacia el interior de la fiesta de cumpleaños de Shikamaru Nara, un ex compañero de la Academia Ninja, y ahora colega dentro de los escuadrones Anbu.

Saludaron a la gente a su paso, en realidad Sakura los saludaba mientras él asentía en silencio. Hasta que llegaron junto al cumpleañero quien reía acompañado de Naruto y la novia de esté, Hinata Hyuga.

-¡Feliz Cumpleaños, Shikamaru!-saludo alegremente Sakura, dándole un abrazo-¿Dónde está Ino?-se extraño profundamente de no ver a la exuberante rubia con su novio.

-Esa problemática no sé donde se metió, será mejor que vaya a buscarla-El Nara suspiro, y se alejó del grupo fastidiado por la ausencia de Ino. Feliz por tener una excusa para alejarse del alborotado Naruto.

-¡Que bueno que trajiste al dobe, Sakura!-gritó el rubio entusiasmado de ver a su mejor amigo en una fiesta. Era de conocimiento público que sería casi un milagro que el antisocial de Sasuke saliera de su casa, a no ser que fuera por una misión.

Hinata en cambio se tensiono por completo ante su presencia. Y se mantuvo apartada, con la cabeza agachada. No se atrevía siquiera a mirarlo. Y tampoco era capaz de hablar, sentía la boca y la garganta secas.

-hmp-fue la única respuesta del Uchiha, que se encogió de hombros. Realmente no quería estar allí. Verla era una tortura. Como lo habían sido todos los recuerdos en su mente los últimos días.

-Ni te imaginas lo que me costo convencerlo-comento la pelirosa animada-¡Tengo sed!-exclamo mirando significativamente a su novio. El aludido la ignoro deliberadamente. Perdido en su propio mundo.

-Yo te acompaño a buscar algo de beber-le salió al paso el rubio-¿Te traigo algo, Hinata?- preguntó solicitó a la pelinegra, quien negó con la cabeza-¿Estás segura?

-Sí…Estoy…bien-le aseguró sonriendo sólo para él. Naruto le dio un beso tierno en la mejilla antes de irse con Sakura.

Y allí estaban. Los dos solos. Rodeados de gente, amigos, compañeros, colegas. Pero solos. Nunca antes ninguno de los dos había estado tan consciente de la presencia de otro. Era como inhalar y exhalar aire sobre una zona sensible.

Hasta que Sasuke posó su mirada sobre ella, tan lentamente que Hinata pensó que le dolería. Su cuerpo reacciono a él. Reclamando otro lugar, otro dueño.

-Puedes quedarte callada toda la noche si quieres-Hinata lo miró por primera vez desde que habían llegado. Sabía que ese momento llegaría. Y estaba tan expectante y temerosa a la vez-Pero eso no cambiará el hecho de que hayas dejado que te hiciera el amor- terminó de hablar más frío de lo que había pretendido. Sus palabras le llegaron como una bofetada.

Iba a replicarle contrariada, pero fue incapaz de pronunciar las palabras. La verdad era que él tenía razón, lo mirará por donde lo mirará. A la larga el haber actuado todos esos días como si nada hubiera pasado, no era más que un pobre y patético intento por regresar a una vida que ya no era la suya. Sintió unas ganas enormes de llorar, casi podía sentir las lágrimas quemando sus ojos por salir. Pero mostrarse débil frente a él era un lujo que no se daría. Ella era una Hyuga. Hacía mucho que había dejado de ser la niñita temerosa que lloraba por todo y que debían proteger. Por algo era una jounin.

Mordió sus labios con violencia. Y le ignoró. Un hombre como él, capaz de restregarle a la cara un momento tan íntimo, no merecía ni una pizca de su atención, de sus palabras, nada. Aunque ella creyese como una tonta que tal vez…si tan sólo…

Sabía ahora que tenía que irse. Buscar a Naruto e inventarle una excusa. No era justo que él no disfrutara la fiesta sólo por ella.

Estaba demostrado entonces que el departamento de Ino y Shikamaru era demasiado pequeño para que un Uchiha y una Hyuga lo compartieran. Se movió para irse, pero sólo alcanzó a dar dos pasos. Sasuke la retuvo tomándola por el brazo. Retándola con la oscura mirada a que digiera algo. Hubiese querido reclamarle. Gritarle que la soltara. Sin embargo ¿mentir le serviría de algo? Acaso no había deseado eso en secreto todos esos días.

Pero Sasuke Uchiha no le dio tiempo para pensar, ni para nada. Al contrario, la arrastro tirando de su brazo hacía el interior del departamento. Y Hinata sólo pudo ver algunos rostros conocidos pasando en cámara lenta ante sus ojos. Y sin decir nada se dejó llevar. Sabiendo de antemano que desde que vio su figura fuerte y poderosa entrar, todo había vuelto a ella como si nunca hubiera abandonado la calidez de su cama. Como si siempre hubiese pertenecido a él.

Abrió una puerta que sabía por visitas anteriores al departamento, era la habitación de huéspedes. Azotó la puerta y la dejó libre de su agarre con cierta brusquedad. La miró, y tuvo que aspirar una bocanada de aire para centrarse y calmar las ansias que lo estaban consumiendo desde que la vio.

Se acercó a ella con los oscuros ojos brillando, hambrientos. Quedando a sólo centímetros de Hinata. Ella lo miró con el aliento entrecortado, las mejillas sonrojadas y el corazón desbocado.

-Por favor…-No era capaz ni de terminar una frase coherente sintiendo como el cálido e incitante aliento del ninja chocaba contra sus labios, apenas rozándolos. Desatando olas de fuego por todo su cuerpo. Invitándolo a ser uno.

-Lo necesitas-balbuceó ronco mordisqueando su labio inferior haciéndola retroceder hasta la pared los pocos pasos que le quedaban. Allí colocó una mano sobre el muro y con la otra la sostuvo de la cintura.

-No…-Puso sus manos en su pecho, empujándolo, pero él no se movió ni un centímetro de su lugar, al contrario, una sonrisa seductora apareció en sus labios. Y si no hubiese sido porque Sasuke la sostenía, Hinata estaba segura que estaría en el suelo en esos instantes. Esperando por él.

Y sólo fue capaz de sentir su aliento. El calor subir por su piel. La emoción vertiginosa de pedirle que la tomara. ¡Oh, Dios! Era una locura. ¿Pero acaso se podía pedirle a una mujer que dejara de sentirse como tal?

-Tú lo necesitas-replico mirándolo a los ojos en un intento desesperado por recuperar la cordura. Por tratar de pensar en algo que no fuera lo mucho que lo necesitaba.

Pero él no la escucho, al contrario, tomó sus labios sin sentir resistencias por parte de ella. La besó hambriento, recorriendo cada contorno de su boca, abriéndose paso con su lengua, marcando un ritmo desesperado, robándole el aliento. La necesitaba tanto.

Una imagen vino a la mente de la joven. Brillando en los colores del sol.

-Naruto…-El nombre de su novio salió de sus labios de manera desesperada. Era su última carta a favor. Sólo él tenía el poder de salvarla de ese príncipe de las tinieblas.

Sasuke la soltó como si aquel nombre le quemará las manos, y una furia desconocida para él fue ascendiendo peligrosamente desde sus entrañas. Sus ojos brillaron peligrosamente, activando de paso el Sharingan.

-¿Lo amas?-la increpo con la voz cargada de rabia o ¿eran celos?

Hinata no respondió ¿Cómo hacerlo si la sola respuesta la aterraba? Ahora no estaba segura de nada, y además Sasuke se encargaba siempre de ponerlo todo patas arriba, haciéndola dudar, minando sus fuerzas. Ella entró en pánico. Y deseosa por huir de él, se apartó avergonzada de su confusión, de sus íntimos deseos.

Pero para Sasuke todo estaba claro. Sólo esperó a que ella pasara delante de él antes de estirar la mano y atraparla. Le cogió los brazos por atrás, sin darle oportunidad de escapar, y luego la hizo apoyar las manos por delante, sobre la pared. Cubriéndola con todo su cuerpo, en un ademán agresivo y dominante.

-No puedes-murmuró Hinata, girándose para encararlo, contra sus labios, ya sin fuerzas.

-Sabes que sí- Respondió él antes de pegar sus labios ferozmente a los de ella. Alimentándose de ellos, mordisqueándolos en besos largos y embriagadores. Besos que le robaban la voluntad y la excitaban más allá de sus propios deseos.

Hinata sintió sus manos bajando sinuosamente hacia sus pechos, tocando sus curvas, alzando su falda; sus dedos inmiscuyéndose en su humedad, cerciorándose de lo deseosa que estaba de él; sus propios gemidos ahogados contra su boca, no había vuelta atrás, parecía no haberla con él, cerro sus ojos y se rindió a lo inevitable.

Sasuke le cogió las caderas con fuerza y entró en ella, su boca ansiosa busco sus labios mientras se hundía en ella una y otra vez con embestidas largas y profundas, sintiendo el fuego en su interior alimentarse más y más, cayendo sin querer evitarlo en una espiral abrasadora que los arrastraba a ambos a un abismo donde todo era demasiado. Demasiado fuego y demasiado sentimiento. ¿Podrían alguna vez controlarlo?

-Sasuke-exhaló su nombre en un susurro, una mezcla de agonía y éxtasis. Podría haber volado hacía el cielo inmersa en esa magnifica sensación.

-Sólo Sasuke-gruñó él, junto a su espalda-Eres mía…sólo mía-soltó posesivamente, saboreando el momento, prolongándolo hasta que la sintió cogida y apretada en torno a él, estimulando una explosión de fuego y pasión que barrió con los dos, con todo a su paso.

Hinata respiraba entrecortadamente, y él tuvo que sostenerla para impedir que cedieran sus piernas temblorosas. Ella se giró para mirarlo, y sus ojos transparentes brillaban como piedras preciosas. Sasuke creyó en esos momentos que podría morir con sus ojos prendados de él. Eran diamantes. Un tesoro que quería únicamente para él. Sin duda, la mujer más hermosa que había visto en su vida. Y no era suya.

Se separaron y ella acomodó su ropa con pudor. Se miraron de reojo sin decir absolutamente nada. Sintiendo el frío recorrer sus miembros, lejos el uno del otro, todo parecía yerto y famélico.

Hinata camino hasta la puerta. Y Apoyo su frente en ella, incapaz de girarse y enfrentar a Sasuke a los ojos.

-Esto no puede volver a suceder-sentenció con voz temblorosa-Naruto….Sakura…-su voz se quebró. De pronto era como si el universo cayera sobre ambos.

Y el ambiente se volvió irrespirable. Porque los dos sabían que no eran libres. Que esos eran momentos irrecuperables. Hinata no tuvo las fuerzas suficientes para girarse y mirarlo, sólo lo sintió detrás suyo. Su presencia tan fuerte que era imposible de ignorar.

-Hinata-la llamó suavemente-Entiende que no se trata de Naruto y Sakura-suspiro sobre su cuerpo, llevando ondas de placer por todos los rincones de su piel- Se trata de nosotros- Y ella le ignoró. Presa ya de los temores que una relación como esa implicaban.

Simplemente abrió la puerta. Dejándolo atrás. Olvidándolo con esa acción.

Porque la palabra "traición" llegó danzando hasta ella con el sabor más dulce que había probado hasta ese momento. Y ahora que lo comprendía. Supo que era demasiado tarde.