Saludos. Aquí está el siguiente capítulo de este fic, Quiero que tomen en cuenta que es una niña de seis años y medio que lo está escribiendo en su diario. A medida que va pasando el tiempo, kotomi irá creciendo y nuevas cosas se presentaran en su vida. Espero que lo disfruten.

El diario de Kotomi

Capítulo I: Un día especial

Querido diario: hoy Papá me enseñó como era su teoría, la teoría que ellos sostenían de algo que ellos llamaban diferentes mundos. No entendí muy bien, pero aun así me siento contenta de que habláramos sobre eso, pues podía notar que tan feliz se sentía al hablarme sobre eso. Lo escuché detenidamente y comencé a entender un poco más.

Era difícil que una niña como yo entendiera todo eso, así me dijo él. Pero pude captar más de lo que él pensaba. Me encantó verlo sonreír.

Después de eso, mi mamá nos llevó a la mesita del jardín un té helado. Me gusta mucho el té helado, y más como lo prepara mamá. Acompañado de unas galletitas de chispas de chocolate.

Después mi padre me observó leyendo un libro, el libro estaba muy interesante. Se trataba de un poema. Me gustaba mucho ese libro, me lo había regalado mi mamá. Y mi parte favorita es cuando decía: "Anteayer vi un conejo, ayer vi un ciervo, y hoy te he visto a ti".

La frase se refiere a 'el Sentir Por Alguien Amor y Soledad al Mismo Tiempo'. Era algo que me encantaba, ya lo había leído tres veces.

Entonces mi papá me acaricia la cabeza y me dice: Kotomi, niña buena.

Le sonreí y continué con mi lectura.

Entonces él me dice: Kotomi, ¿quieres que salgamos y te compre algo?

Cuando escuché estas palabras lo miré fijamente y afirmé con mi cabeza. Era extraño que mi padre me dijera algo así pues, casi siempre estaba ocupado y tenía poco tiempo para dedicármelo a mí. Y mucho para estar saliendo a la plaza.

Me puse muy contenta y le dije que estaba feliz por que íbamos a salir. Entonces al rato tomaron las llaves del auto y entramos en él. Lo encendimos y nos dirigimos hacia la plaza. Cuando llegamos allá vimos muchas tiendas, kioscos, y otros lugares que no suelo ver muy a menudo. A mamá le llamaba la atención unas joyas, era como un brazalete blanco, mamá decía que era de oro blanco.

Papá vio el precio y puso una cara que me dio mucha risa. Abrió la boca grande, sus ojos se pusieron más grandes de lo usual y puso mano en la frente.

Cariño, ¿de verdad esto es lo que quieres? –le dijo a mamá.

Mi amor, sé que es un poco costoso, así que no tienes por qué hacerlo. –le respondió mi mamá con tranquilidad.

No cariño, yo lo comprare para ti. Tengo tiempo que no te regalo algo especial. –le dijo a ella.

Luego vi como de la billetera de papá salía una tarjeta de plástico color azul. El sostenía la tarjeta temblando y se la pasaba lentamente al cajero de la joyería. Aunque, no duro mucho en cambiar su cara de un rostro preocupado a un rostro alegre. Él estaba contento de haberle comprado un regalo a mamá.

Papi, ¿tienes mucho dinero? –le pregunté

Pues, lo suficiente para pasar un buen día –me respondió.

Entonces, ¿eres rico?

No, no lo soy. Digamos que tu mamá y yo como investigamos mucho suelen darnos algo

para vivir, y a veces nos sobra algo de dinero. Pero ¿Dónde escuchaste eso? –me dijo.

Pues lo leí en un libro. Se llamaba Robín Hood, un héroe que le robaba a los ricos quienes eran personas con mucho dinero y se los daba a los pobres –le expliqué.

Ok, pues sí. Robín Hood es una buena persona, pero recuerda que tu no debes nunca hacer eso. Robar es robar sea a quien sea.

Lo sé papá, pero ¿Robín no vendrá a robarte, Verdad? –le pregunté dándome cuenta al rato de que lo hice con mucha inocencia.

El miró a mamá y se rió junto a ella. Luego dirigieron su mirada a mí y él se agachó y dijo con una sonrisa mientras acariciaba mi pelo:

No, Kotomi –chan. Él no lo hará. Pues Robín robaba a los ricos egoístas. Y yo trabajo cada día por no ser egoísta. Además, ya te dije que no soy rico.

Está bien, papá.

Pero vamos a comprarte algo, a eso fue que vinimos. –me dijo con su cálida sonrisa.

¡Claro! –afirmé con entusiasmo.

Entonces me levantó y me cargó en sus hombros. Recorrimos toda la plaza, luego nos detuvimos para comer algo de helado, mamá no quería helado pues dice que no le ayuda con su dieta, pero mi papá si lo pidió. Yo pedí uno de chispas de chocolate y él uno de vainilla. Estaba muy rico. El que nos atendió en la tienda era muy simpático y nos trató muy bien.

Después entramos a una tienda de música y yo pude observar algo muy hermoso. Había muchos instrumentos musicales. Todos se veían bellos y relucientes. Pero había uno más que nada que estaba en el mostrador. Era hermoso, la madera, las cuerdas, todo. Aquel hermoso violín era lo que atraía mis ojos.

Cuando mamá y papá lo vieron me preguntaron si es lo que quería. Y yo afirme que sí, me encantaría. Estaba con muchas ganas de tocarlo. Papá se puso contento pues yo había elegido un instrumento muy fino. Afirmaron que sí y me compraron el violín. Les dije gracias a ellos, tantas veces que creo que no podía llevar la cuenta.

Entramos en el vehículo de camino a casa, mamá había comprado su brazalete, unas zapatillas y un perfume. Me compraron una pijama, unas sandalias nuevas y por supuesto, mi violín.

Papá se conformó con el helado y un extraño maletín gris de metal. El cual había comprado en una tienda cerca de la entrada. Él dijo que ese maletín era para su trabajo. También que tenía tiempo buscando un maletín impermeable y resistente totalmente al agua y los golpes. Necesitaba eso porque sus documentos eran sumamente importantes.

Llegamos a casa y de inmediato fui a tocar mi nuevo violín. Corrí rápidamente hasta la sala de estar. Una vez ahí, empecé a tocar una tonada que había visto en la televisión. El mundo de la música era algo maravilloso. Era algo precioso, me envolvía cada vez más en la tonada. Era como estar en un mundo diferente.

Pero todo cambió cuando veo a mamá y papá con las manos en los oídos y cerrando los ojos demostrando como que algo les dolía. Solo escuchaba mi nombre salir de los labios de mi madre con fuerza. Entonces me detuve para escuchar lo que ellos querían decirme.

Mamá y papá suspiraron y me dijeron calmadamente: ''Kotomi-chan, el violín no es un instrumento fácil de tocar, ¿Qué te parece si tu padre y yo te ponemos en alguna clase de música?''

Entonces les dije que sí, afirmando ligeramente con la cabeza. Aunque no comprendo por qué tengo que ir a una clase si yo escuchaba que el sonido estaba esplendido.

Pero si mamá dice eso es de seguro por qué quiere que mejore al tocar. Debido a eso haré que se sienta orgullosa de mí. Estoy muy contenta. Hoy ha sido un día muy bueno y espero que cosas así se repitan.

Mamá y papá son muy buenos conmigo y ellos siempre se preocupan por mí. Aunque no tienen mucho tiempo, el tiempo que paso con ellos es muy valioso. Mamá me lee cuando puede un cuento hasta quedarme dormida. Papá me compra muchos dulces y me ayuda con mi tarea.

Ambos me quieren mucho y yo los quiero igual. Tengo muchas metas, una de ellas es mejorar con mi violín y otra es hacer sentir orgullosos a mis padres.

Seré una niña buena y estudiaré mucho. Los quiero mucho, mamá y papá, y siempre lo haré.

Espero que les haya gustado. El capítulo es solo una apertura de cuando Kotomi tenía 6 años. La historia verdadera viene pronto. Estoy trabajando en ello. Dejen sus reviews :). Y gracias a aquellos que ya me han comentado que les gusta el fic, es un fic de clannad viendo a Kotomi como protagonista, no totalmente un another world pero más o menos. Reviews por favor :)

Trabajo en que sea una buena historia. Esto apenas está comenzando.