Sailor Moon no me pertenece.

La amante.

Son las tres de la mañana, algo ha pasado, Darien me ha llamado hace poco menos de diez minutos, desperté antes el primer sonido de mi teléfono móvil, al escuchar su voz me sentí flotar en el aire, pero cuando lo note tenso y según creo hasta enfadado me asuste, sus palabras fueron cortas y no me dio tiempo a decirle nada.

"Ire para allá ahora" Sus palabras me asustaron, sobre todo porque es media semana, la madrugada del miércoles, él nunca me viene a visitar antes del jueves, mis manos tiemblan mientras tomo la taza de té que me dice, desde ese llamado me quede levantada y sentada en la sala a la espera de la llegada de Darien.

Tomo el primer sorbo, nunca antes había aborrecido tanto el té, pero sé que es por los nervios, subo mis pies al sofá y me quedo hecha un ovillo, con cada nuevo ruido de auto acercarse me sobresalto, viviré en un piso alto, pero en medio de la noche y el silencio cualquier sonido se intensifica.

Me quedo pensando. ¿Qué puede estarle pasando a Darien? Su voz sonaba tensa, cansada, ella quería estar a su lado para ayudarlo, aunque debía ser sincera, lo había notado tenso hace un par de fin de semanas, había querido preguntárselo pero supuse que se trataba de sus negocios o su vida familiar, por eso no quise hacer ningún comentario.

¿Serán sus negocios? Por lo que sabía y había escuchado, Darien estaba mentido en un gran negocio internacional, de ahí sus viajes de vez en cuando, quizá sea eso, su amante siempre ponía toda su cabeza en su trabajo, muchas veces, en los fines de semana que él se quedaba con ella lo veía frente a la computadora portátil mandando correos electrónicos.

¿Y si es su familia? Su esposa bien podía haber descubierto mi existencia en la vida de Darien, aunque él muchas veces me había dicho que no le importara que ella lo supiera, por otro lado podrías ser sus padres, Darien me ha dicho que sus padres son muy conservadores y que siempre habían sido estrictos con él.

Flash Back.

Darien me tenía abrazada después de haber hecho el amor, me acariciaba mi mejilla cuando el teléfono móvil sonó, en un principio pensé que era su esposa, pero lo oi gruñir y decía la frase "es mi padre".

Salió de la cama y busco su móvil, yo me apoyo sombre y costado y el codo, lo miro mientras se sentaba en la orilla de la cama para contestar.

- ¿Bueno?- Su voz sonó dura.- ¿Si sabes que no estoy allá entonces para que llamar?

Mire a Darien, aunque estaba de espalas hacia mi note que se había molestado y bastante, me senté, no estaba segura si debía salir de la cama, pero al notar mis movimientos Darien se volvió para mirarme, pensé que me haría salir del cuarto, pero tras una señas entendí que no quería que me fuera.

- Es mi problema donde paso la noche papá, yo nunca me he entrometido en tu vida, no te creas con el derecho de manejar la mía.

Él se metió a la cama otra vez, bajo las sabanas, admito que en un principio que tras esa llamaba él se iría, pero no fue así, al contrario, estaba acomodándose, me sonrió pero eso duro poco, u expresión se endureció cuando volvió a prestarle atención a su móvil.

- Bien, di lo que quieras, de todas formas no me harás volver ahora. . . Buenas noches.

Lo vi lanzar su móvil hacia el piso, luego me abrazo y comenzó a besarme, yo no hice ningún comentario de la llamada, pero él pareció leer mi mente, se separó un poco de mí y tomo aire.

- Ella lo llamo para saber si estaba en casa de mis padres.- Cuando Darien decía "ella" se refería a su esposa, nunca he escuchado de parte de él el nombre de la mujer y es algo que le agradezco mucho.

- ¿Tendrás problemas?

- Nada que no pueda hacerle frente.- Me respondió mientras me mantenía entre sus brazos.- Mi padre controlo mi vida desde que nací, en que colegio estudiar, mis horarios de estudios en casa, a que universidad envíar mis solicitudes, todo.

- Pero tu empresa, tus negocios. . . Son tuyos, no los compartes con nadie.

- Me abuela me dejo bastante dinero en su herencia, de modo que con ese capital he construido todo lo que soy, mi padre no tiene nada que ver en mi vida profesional ni mucho menos en la personal.

- Darien no quiero que tengas problemas por mi causa. . .

- Déjalos Serena.- Darien me beso.- Solo somos tu y yo ahora.

- Si.

- Ahora lo único que tenemos que hacer el dormir.

Me acurruque a su lado, el teléfono no sonó el resto de la noche, de modo que seguimos con nuestra rutina de siempre.

Fin del flash back.

Me levanto del sofá, el miedo me consume, no entiendo que puede estar pasando, no sé que hacer, tomo una revista para ayudar a pasar el rato, pero no me concentro, amarro el cinto de mi bata de dormir y camino por el apartamento, mis pies no se levantan, arrastro mis pantuflas de conejito, me las dio Darien como regalo de cumpleaños, es nuestro traro, cualquier tipo de regalo menos joyas y cosas caras, de modo que cuando abrí mi regalo y dos hermosas cabecitas de conejitos sonreía y le agradecí.

Los minutos pasan, el miedo me consume, trato de averiguar en mi mente que es lo que sucede, a decir verdad hace semanas lo noto extraño, desde aquel fin de semana que pasamos juntos, el día en que el me dejo por la mañana y volvió a mí por la noche, lo note cansado, pero de todas formas tuvo la energía para hacer el amor.

Desde ese fin de semana a penas nos pudimos ver, yo estuve ocupada en mis exámenes, me falta poco para acabar la universidad, pronto saldré al mundo laboral, y estoy contenta al saber que ya tengo buenas ofertas, y lo que más me tiene contenta es saber que Darien no ha interferido en eso, se lo prohibí desde el principio.

- Hemos recibido muy buena referencias de usted señorita Tsukino.- me dijo hace un par de días el jefe de relaciones corporativas de una buena empresa en la ciudad.- Queremos contar con usted cuando salga de la universidad.

- El profesor William nos hable maravillas de usted, dice que es una de sus mejores alumnos.- Fue el comentario de otro importante hombre de negocios.

Naturalmente interrogue durante varios días a Darien, reamente aquellas ofertas me sorprendieron, pero como él siempre negó cualquier implicancia termine por creerle, de modo que tengo dos buenas ofertas que estoy estudiando, de pronto mi móvil suena, lo tomo con manos temblorosas y respiro hondo antes de contestar.

- ¿Darien?

- ¿Quieres comida china o italiana?- La pregunta me sorprendió, ahora sonaba muy distinto, más relajado.

- ¿Darien estas bien?- Fue lo primero que paso por mi mente.

- Claro que si, respóndeme mi amor.- Insistió él.- ¿China o Italiana?. . . Espera también hay un restaurante de comida árabe, dime la que prefieras.

- Yo. . .- ¿Estaba soñando? ¿Me despertó solo para comer conmigo? No puede ser cierto, tiene que estar bromeando.

- ¿Estás ahí? Dime mi amor, tengo que buscar estacionamiento.

- La que tu prefieras.- Respondo rápidamente, en este momento no tengo deseos de nada que no sea una buena explicación de lo que estaba pasando.

- Bien, como no he probado la comida árabe contigo, eso comprare.

- ¿Te falta mucho?- Necesitaba saber a cuanta distancia estaba.

- Dame treinta minutos mi amor.

- ¿Darien estas bien?- Volví a preguntar, aquello me estaba volviendo loca.

- Claro que si, creo que ya te lo había dicho.

- Conduce con cuidado por favor.

- Pronto nos veremos mi amor.- Darien colgó.

Me lleve ambas manos a la cabeza, no entiendo que esta pasando, y Darien no me esta ayudando, al contrario, me tiene más nerviosa. El estado de animo de él ha cambiado radicalmente, cuando me llamo hace menos de una hora creía que estaba por estallar una bomba, ahora todo parece ir bien.

Vuelvo a tomar un sorbo de té, ahora me parece delicioso, me acerco a la ventana, la abro y salgo a la terraza, el aire fresco de la noche me ayuda, me relaja, me siento en una silla de jardín que tengo y mi mente de echa a volar.

¿Y si quiere terminar conmigo? No, eso no puede ser, no puede dejarme, me moriría sin él, aunque Darien nunca ha sido mío completamente, él nunca podrá caminar conmigo por cualquier lugar y decirme aquellas palabras tan bonitas que me dice cuando estamos aquí en casa.

Quizá sea eso, va a dejarme, pero sigo sin entender el porqué de aquel extraño cambio de actitud, si va a dejarme debería sonar triste, al menos fingir que lo estaba, pero parecía contento, muy contento a decir verdad.

- No comprendo que sucede. . .- Susurro al viento, los nervios me consumen.

Los minutos pasan, no me muevo del lugar de donde estoy, la noche esta poco activa, uno que otro automóvil marcha por las calles, seguramente son taxis, las luces de los edificios altos iluminan el cielo, desde la ciudad no se ven muchas estrellas, pero desde la posada donde siempre vamos con Darien las estrellas son las que iluminan los cielos, hemos hecho el amor tantas veces bajo el cielo estrellado.

Tengo miedo, mucho miedo, si el propósito de la visita de Darien en para terminar nuestra relación tendré que irme de aquí, esta ha sido mi casa desde que estamos juntos, ha sido nuestro hogar, pero si él no es nada, no podría vivir aquí, todo me lo recordaría.

El timbre suena y me saca de mis pensamientos, ya llegó, tengo miedo, me levanto y camino hacia la puerta tratando de evitar que al abrirla me ponga a llorar a sus pies y pedirle, no mejor dicho rogarle que no me dejara, no me importa si ya pasa menos tiempo conmigo, con tal de que no me olvide.

Pongo la mano en la perilla de la puerta, mis manos tiemblan mucho, respiro hondo pero aun así me quedo así, pegada a la puerta sin hacer nada más, el timbre vuelve a sonar, cierro mis ojos un segundo y los vuelve abrir mientras hago lo mismo con la puerta.

- Hola mi amor.- Darien me sonríe, tiene varias bolsas de papel en las manos.- Traje de todo un poco.

Él entra y de inmediato su presencia invade la sala, siempre es así y sospecho que siempre lo será, cierro la puerta, aun tiemblo, pero el solo hecho de que me hubiese llamado su amor me da una pequeña esperanza.

- Traeré los platos.- Me dice.

- Si. . .- No tengo mucho que decir.

Acomodo las bolsas en la mesa de la sala de estar, dejo algunos cojines en el suelo, es un ambiente romántico, pero la situación es extraña, Darien finalmente vuelve con los platos y nos sentamos, él sirve mientras yo me debato entre mis miedos y dudas, no se que hacer, no quiero que me deje.

- Te va a gustar este arroz.- Me dice de pronto.- Y traje higos dulces, al parecer es un postre. . .

- Darien. . .- Hablo muy bajo, no creo que me haga escuchado.

- El chico de la comida me dijo que son deliciosos pero muy dulces y. . .

- ¡Darien!- Hablo más fuerte ya desecha.- Dime que está ocurriendo, me estas matando de miedo.

- Serena.- Deja todo sobre la mesa y se me queda mirando fijamente, casi sin expresión en el rostro, va a dejarle lo sé.- Yo he tomado una decisión.

- Puedo verlo.- Le digo muy herida, va a dejarme no puede ser otra cosa.- Y eso al parecer te causa mucha alegría.

- Mucha. . . A decir verdad no puedo estar más contento.

- ¿Cuándo. . .?- No podía hablar.- ¿Cuándo vas a dejarme por completo?

Habían algunas cosas de Darien aquí en casa, algunas camisetas, pantalones jeans y ese tipo de ropa informal, quiero salir de ahí, no quiero escuchar su rechazo.

- ¿De qué hablas? ¿Dejarte?- Me mira como si de pronto me hubiese vuelto azul.- No puedo dejarte lo sabes. . .

- Entonces dime que está pasando. . . Por favor.

- Lo siento, seguramente debes estar preocupada por mi extraño comportamiento, pero lo cierto es que si estoy contento pero tu todavía no sabes el por qué.

- Explícamelo.

- A partir de ahora soy todo tuyo.- Me dice mirándome a los ojos y tomando mis manos para llevarlas a su pecho.- Me voy a divorciar de ella.

Me quedo helada, no lo puedo creer, no es posible lo que me está diciendo, todo lo que siempre he soñado con que diga lo ha dicho y no parece haber mentira en sus palabras, al contrario solo la verdad.

- Darien. . .

- Llevo casi ocho meses pidiéndole el divorcio a Beryl.

Es la primera vez que escucho el nombre de esa mujer, pero ahora ya no tiene importancia, no me importa nada más que lo que Darien me estaba diciendo, ya no le pertenece a esa mujer, es mío.

- Siempre me había dicho que no, de hecho la primera vez que se lo pedí tuvo una crisis nerviosa y la hospitalizaron por una semana, después de eso tome la decisión de esperar un tiempo, ella iba a hacer tratamiento psicológico y pensé que cuando estuviese bien podría intentarlo nuevamente.- Le sonrió mientras me dice todas esas cosas.- Se lo pedi ante de irme en mi último viaje de negocios, le dije que lo pensara mientras estaba fuera, la llame el día antes de volver aquí contigo y su respuesta fue no. ¿Recuerdas que la mañana siguiente que pasamos juntos te dije que tenía un compromiso familiar?

- Si lo recuerdo.- Fue cuando me dijo que volvía conmigo a la noche.

- Resulto que el compromiso familiar resulto ser su última táctica para que cambiara de opinión, convoco a toda mi familia, mi padre me sermoneo como si tuviera cinco años, un tío me dijo que uno no podía dejar a su esposa por una amante, no sabes las ganas que tuve de matarlo a golpes, pero es enfermo del corazón.

- Si todos estaban en contra de esto. . . ¿Qué te hiso decidirte?

- Casi al final de la reunión esa mujer tuvo el descaro de decir ante todos que estaba embarazada. . .

- ¿Lo esta?

- Claro que no, yo no la he tocado desde que tu y yo estamos juntos, ella lo invento todo para que mi familia me presionara para no separarme de ella.

- Todos están en contra ti.

- No me importa, lo único que quiero es estar contigo, aquí o en la luna pero contigo mi amor.- Darien me abrazo con fuerza.- Serena el futuro puede estar plagado de dificultades, la familia de ella es poderosa y me dará batalla en todo lo referente a mis negocios y cuando sepan de ti probablemente vayan contra ti.

- No me importa.

- Mi empresa es mía, solo mía, la construí con el dinero que recibí de herencia de mi abuela materna, de modo que mi padre no tiene nada que quitarme, podremos seguir tiendo este estilo de vida, naturalmente no poder comprar ninguna casa o algo importante hasta que me separe legalmente de ella, por ley tiene derecho a la mitad de mis cosas.

- Perderás la empresa.

- No, la empresa la funde antes de casarme, la ley me obliga a compartir con ella todo lo que tengo después de haberme casado con ella no antes, de modo que no perderé mucho, solo la casa donde ella vive y un par de coches, ya le he consultado con mi abogado, aunque no estaba muy contento de haberlo llamado a media noche.

- ¿Darien hiciste eso?

- Estoy ansioso mi amor, cuando este separado legalmente tu y yo podremos casarnos. . .

¿Acaso oí bien? Hablo de casarnos, no estoy loca, pero no de todas formas no puedo creer lo que él ha dicho, no puede estar hablando en serio. Lo miro para buscar una explicación, él está buscando algo en su chaqueta, de pronto me sonríe.

- Te amo, siempre lo has sabido.- Me dice mientras saca su mano de la chaqueta, tiene algo en la mano.- Y si etas dispuesta a seguir a mi lado en todo este proceso, que ten por seguro que será dificultoso, quiero que desde ahora seas mi prometida.

- Yo. . .- Me siento en una nube, flotando en la inmensa alegría que significaban las palabras de él.- Si Darien, quiero ser tu prometida.

- Perfecto.- Se acercó a mi y me beso, en su mano hay una cajita, al abrirla veo que es una sortija, sin dudar un segundo acepto que la ponga en mi dedo.- ¿No te importa que me venga a vivir aquí contigo? Solo quiero salir de esa casa.

- Claro que no me importa mi amor.- Yo sigo en las nubes, no puedo creerlo, esto tan contenta, tan feliz.

- Mañana mismo comenzare a traer mis cosas, solo las más esenciales, mi computadora, mi ropa, lo demás que se lo quede.- Darien hace un gesto y me fijo en su mano.

Sonrió al ver que no trae la sortija de matrimonio, por lo general se la saca de la mano cuanto entra en esta casa, pero esta vez no la tiene, no puedo dejar de imaginarme el futuro al lado de Darien.

- Por cierto estaba pensando mi amor.- Me dice de pronto.- Podríamos tomarnos unas cortas vacaciones.

- ¿Iremos a la posada?

- No. . . Quiero enseñarte más lugares mi amor, ya no me importa que alguien nos pueda ver, estamos juntos ahora como lo debimos estar desde hace mucho. ¿Cómo tienes tu horaria? ¿Crees que podamos irnos al fin de semana a esquiar?

- No sé esquiar.

- Yo te puedo enseñar.

- Si.

- Quiero que hagamos un brindis mi amor.-Darien se levanta para ir de nuevo a la cocina, vuelve con dos copas.- Hay una botella de vino en una de las bolsas que aún no abres.

- Si.- Saco la dicha botella, es uno de los mejores vinos del mercado.

- Dámela.- Darien es muy hábil sacándoles el corcho.- Quiero brindar por el principio de esta hermosa relación, porque ahora podemos estar juntos sin reservas, sin sentirnos menos que los demás.

- Porque podemos decirnos te amo en frente de las personas. . .- Antevine yo.

- Y sobre todo.- Me mira a los ojos, me siento hipnotizada por su fuerza, por la paz que al fin después de tanto tiempo puedo ver en sus ojos.- Porque nos amamos.

Las copas chocaron con su característico sonido, seguimos degustando aquella deliciosa comida que Darien llevo, nos dejamos llevar por el motivo de la celebración, cuando ya estaba por amanecer nos fuimos al cuarto para seguir con la celebración, al fin luego de tanto soñarlo Darien era mío.

Dos años después. . . .

- Señorita Tsukino.- Uno de los jóvenes que hacen practicas entra en mi oficina.- El jefe quiere verla.

Déjenme contarles ahora como ha cambiado mi vida en un giro de trecientos sesenta grados, ahora soy la asistente del gerente de relaciones públicas de una importante compañía, se preguntaran que ha pasado con Darien, pues él y yo aun estamos juntos y más enamorados que nunca, aunque ahora estamos en paz con el reto de su familia no ha sido fácil, desde el primer día en que Darien se vino a vivir conmigo nos pusieron trabas, primero conmigo, tuve algunas dificultades en la universidad, incluso una acusación de fraude en las calificaciones, pero con el apoyo de Darien y de varios profesores que me conocían y confiaban en mi aquella situación se resolvió.

Después trataron de hacerle daño a Darien, sobre todo la familia de su ex esposa, trataron de hacerlo caer en varias estafas, pero mi Darien es más astuto que todos ellos juntos, a penas noto que trataban de engañarlo los desenmascaro y puso tras las rejas a quienes si estafaban a la gente, entre ellos el padre de ella, la mujer que una vez fue esposa de mi Darien.

El padre de Darien nunca a ha querido siquiera dirigirme el saludo, pero eso no me importa puedo vivir sin ello, su madre aunque en un principio no me aceptaba ahora tenemos una relación cordial, no somos amigas, pero al menos podemos estar en la misma habitación y tratar de llevar una buena relación.

Finalmente el tema del divorcio se resolvió tras casi catorce meses, aunque los abogados de la mujer trataron por todos los medios de retrasar el proceso, finalmente y tras una gran cantidad de dinero de por medio Beryl firmo el divorcio, naturalmente me amenazo con las penas del infierno, nunca le hice caso a sus amenazas, de todos modos ella nunca me hiso nada, lo último que supimos de ella fue que se había vuelto a casar a los poco meses de haberse separado, un millonario al parecer.

Camino por los pasillos, saludo a todos los que se cruzan a mi alrededor, muchos son muy amables, otros me miran con algo de miedo, todo debido a mi jefe, por fin llego a la oficina, tras tocar la puerta entro, mi jefe está sentado detrás de su escritorio mirándome fijamente.

- Pase señorita Tsukino.- Me habla.- He sabido que su boda se celebra esta fin de semana.

- Si señor.- Me siento en frente de mi jefe.- El sábado a medio dia.

- Me alegro mucho por usted. . .

- Por favor no mas.- Rompo a reír de buena gana y lo miro.- Sabes que no aguanto cuando tienes esa voz de jefe profesional frente a mí.

- Nunca aguantas más de cinco minutos mi amor.- Darien se levanta de su asiento y se me acerca.- Por cierto me llamo mi madre, dice que ira a nuestra boda.

- Ya veo. . .

- De todos modos tenemos suficientes invitados.

- Si.

- ¿A qué horas sales señorita Tsukino?

- Me falta una hora jefe, ya redacte el comunicado oficial sobre la nueva adquisición y estoy a la espera de que mi jefe directo lo apruebe para mandar a los medios de prensa.

- Perfecto, después de eso podremos irnos a casa, hay muchas cosas que ver de la boda.

- Pero si no falta nada.

- Aun me falta convencer a la novia para que diga que si.- Me pasa los brazos alrededor de la cintura

- Ya me convenciste hace mucho tiempo.- Le dijo.- El que me preocupa es el novio.

- El novio esta contando las horas para poder decirle al mundo que eres mi esposa, no solo mi prometida.

Hace poco menos de seis meses nos compramos una casa, el apartamento se nos hiso chico, muchas de las cosas de Darien habían ido a parar a una bodega, ahora teníamos mucho espacio en la casa de cuatro habitaciones que habíamos comprado, ese será nuestro hogar, para mi marido, para mi y para. . .

- Por cierto.- Darien me pone una mano en mi plano vientre.- ¿Cómo te has sentido mi amor?

- Muy bien, aunque las náuseas no son de mi agrado.

- El doctor dijo que será cosa de los primeros meses y tu solo estas entrando en el tercer mes.

- ¿Quieres un niño o una niña?- Le pregunto, desde que supimos que estoy embarazada Darien ha estado pendiente década detalle.

- Mientras sea un bebé sano.- Se arrodilla frente a mi y besa mi vientre.- Puedes ser lo que quieras mi cielo, un niño o una niña.

- Darien. . .- Son esa clases de gestos los que me hacen amarlo cada día más, él está muy emocionado con la idea de tener un bebé.

- Mañana a esta hora mi amor serás la señora Chiba, lo que he querido que seas desde que me di cuenta de que habías invadido mi vida por completo.- Se levanta para abrazarme, me quiere besar.

- Darien alguien puede entrar. . .

- Todos el mundo aquí sabe que mañana serás mi esposa. . .

- Pero de todas formas pueden entrar.

- Olvídalos.

- Si jefe.

No puedo ir en contra de lo que Darien me ordena, no cuando lo hace con voz muy sensual, lo abrazo y le ofrezco mis labios, los que él tomo con ferocidad, estoy tan feliz de mi nueva vida con Darien y él también se ve así de feliz.

Darien ha vuelto ser aquel ser lleno de alegría que conocí la primera vez, es un hombres distinto, aunque él dice que es por mi, yo sé que el haberse separado de su ex esposa lo ayudo mucho, sobre todo poner un poco de distancia con su familia, todos esos factores lo tenían muy tenso y con poco ánimo.

- Darien ahora si me tengo que ir. . .- Le digo.- Mi jefe directo puede necesitarme.

- Lo sé, lo sé, pero James Colins no volverá hasta el próximo lunes de modos que tu y yo podemos irnos a casa ahora mismo.

- Tramposo.

- Quiero que mi mujer descanse lo suficiente para que mañana este con todas sus energías para la boda.- Me sonrie.- Ve por tus cosas, iremos a cama, quiero que duermas, has estado con mucho trabajo, con todo esto de los comunicados de prensa y las conferencias.

- Pero desde el domingo tendré todo el tiempo para ti mi amor.- Mal que más nuestro vuelo para la luna de miel sale ese dia a eso de las nueve de la mañana.

Fui hasta mi oficina y tome mi bolso, y mi vitaminas, tengo que tomarlas durante el embarazo, Darien me mide el tiempo para hacerlo, esta muy preocupado por mi y nuestro bebé, vuelvo a su oficina el tiene su maletín en una de sus manos, me ofrece la otra y yo entrelazo mis dedos con los suyos.

- Ahora solo concentrémonos en la boda.

- Si.

Al salir las miradas de los empleados nos siguieron hasta que llegamos al ascensor, pero eran miradas de apoyo a nuestro amor, debo admitir que al comienzo de entrar a trabajar ahí pensé en que la gente iba a odiarme, pero a los pocos meses de ingresar me di cuenta de que era todo lo contrario.

- El jefe parece más contento con usted aquí señorita Tsukino. . .- Fueron uno de los comentarios.

- El jefe no cabe en su felicidad por que esta con usted. . .

- Darien.- Le hablo.

- Dime.

- Quiero penecillos de canela.- Se me han antojado, los quiero ahora.

- Hay una panadería y pastelería abajo.- Me sonríe.- Mientras sean cosas sencillas, no quiero ordenes extrañas.

- ¿Cómo comida china a las cuatro de la mañana?- Le pedí eso hace unos cuantos días, de todas formas Darien se levantó y salió por la comida, a esa hora de la mañana los servicios de reparto a domicilio no funcionan.

- Eres especial señorita Tsukino.- Darien me abraza.- Pusiste mi vida al revés y estoy contento de que sea así.

- Yo también, eres el mejor hombre que pudo haber llegado a mi vida.

Meses después. . .

Tengo a mi hija en brazos, es una hermosa niña a la que llamamos Rini, se parece mucho a mi pero también a Darien, la mezo en mis brazos a la espera del biberón de ella, tienes siente meses y ya deje de darle pecho, pero aun no le gusta comer alimentos solidos, de modo que toma su biberón todas las tardes.

- Aquí esta.- Darien entra en el cuarto de la niña llevando consigo el biberón.- Tibio como le gusta.

- Gracias mi amor.- Recibo el biberón, a penas lo acerco a la boda de Rini ella comienza a succionar.

- Es tan hermosa como tu mi amor.- Darien me abraza por detrás.- Y a penas se quede dormida tu y yo podremos pasar un poco de tiempo juntos.

Durante los primeros meses de nuestra hija no teníamos mucho tiempo, siempre que queríamos hacer el amor Rini comenzaba a llorar, aunque Darien nunca se molestó por eso, al contario él era el primero en ir a atender a la niña, pero lo cierto es que ambos estamos ansiosos por estar juntos de forma tranquila, ya Rini duerme sin despertarse en medio de la noche.

- Mira.- Darien me habla.- Ya acabo su biberón.

- Ven mi cielo, vamos a tu cuna.

Rini nos sonríe antes de quedarse dormida, ambos la arropamos, la respiración relajada de nuestra hija nos indica que ya es tiempo de dejarla descansar.

- Vamos.- Darien me sujeta de la cintura.- Es nuestra hora.

- Si. . .

Estoy feliz, soy un hombre completo ahora, estoy casado con la mujer que amo y juntos tenemos una hermosa bebé, nada me importa más que mi familia y darles a ellas dos una vida cómoda, aunque no me dejo esclavizar por el trabajo, he comenzado a delegar responsabilidades menos importantes me encanta pasar tiempo con mi hija y con Serena, mi esposa se ha vuelto indispensable en la empresa de modo que muchas veces hemos llevado a la niña a la oficina, la gente de ahí la adora y siempre hay quien se ofrece a cuidarle mientras estamos en reuniones.

Desde que conocí a Serena la ame, pero mi situación no era fácil, me vi en la obligación de convertirla en mi amante incluso contra mi voluntad, yo la amaba y ella no se merecía eso, pero estaba desesperado y no quería perderla, durante muchos meses tuve miedo de que otro me la quitase, pero no fue sí y tras mucho luchar contra Beryl había obtenido mi libertad y no había dudado ni dejado pasar más tiempo para casarme con la mujer que amo.

- Darien. . .- Serena me empuja a la cama y me quedo mirándola mientras se desnuda.

- Ven conmigo.- Le pido sin dejar de verla, Serena está muy hermosa, figura de ensueño y una cintura que me gusta rodear con ansias.

- ¿No quieres que baile para ti?- Comienza a moverse sensualmente, me tiene hipnotizado, sigo cada movimiento, ella baila para mí y sin dejar de mirarme, sabe que me tiene en sus redes.

¿Pero, saben algo? Me encanta estar en las redes de mi esposa, la amo y ella me ama a mí y juntos amamos a nuestra hija.

Fin.

Dejen sus Reviews.

Yesqui2000: Fue un proceso en donde ambos sufrieron al no gritarle al mundo su amor, pero ahora lo lograron.

Flakis: Espero que este nuevo final te haya gustado, un giro en la historia que hiso felices a Darien y Serena.

Camony: Amiga ahora Serena ya dejo de ser la otra, para ser la única y la oficial, la señora Chiba con todas las de la ley.

Abril Odette: No había pensado en hacer una continuación pero muchas insistieron en que la hiciera, así que aquí la dejo.

Blackcat2010: Por eso hice una actualización que cambiase ese aspecto, en que por fin los amantes pueden ser felices.

Sakuchik: Espero que este nuevo final te haya gustado, ya que hacer que los dos por fin se queden junto como siempre han querido.

Isabel20: Gracias, espero que esta actualización te haya gustado.

En un principio no había pensado en hacer una continuación, después la hice y por todas las cosas que he tenido que haces estos días olvide que lo había terminado, de modo que aquí se le dejo, espero que este final si les guste, muchos saludos.