El nuevo, la reina y el rechazado.
O
La principal causa de los problemas, son las soluciones.
Pasé mis manos por mi cabello con frustración y levanté la mirada al reloj viejo que colgaba en la pared.
Las siete treinta.
Tres horas encerrado y el estúpido tic-tac del reloj me estaba sacando de quicio. ¿Sería esto un método de tortura?
—.—
En ese momento realmente no pensé que mi vida cambiaria tanto.
El rubio sin duda sería peor que un clavo en el zapato –no creo que peor que Haruno -, pero al final se cansaría de mí. Se haría amigo de alguien mucho más simpático –o tal vez alguien simplemente simpático- y yo sería el blanco de sus burlas.
Ya había pasado antes y él no tenía por qué ser diferente.
Pude ver el futuro en ese momento. Las maneras en las que el intentaría acercarse y como yo reaccionaria. Como comenzaría a molestarme y como me vengaría. Parecía de ese tipo de persona estúpida y fácil de leer. Lo supe todo mientras él se presentaba a la clase.
—Bien —dijo Kakashi, cortando el entretenido discurso del chico —. Siéntate al fondo de la tercera fila.
Uzumaki levantó su vista buscando el dichoso asiento y una sonrisa estúpida se instaló en su rostro cuando me vio. No tengo que decir lo escalofriante que fue ese momento, nadie se alegra de esa forma al verme.
— ¡Teme! —gritó como saludo y avanzó a grandes zancadas hasta mi lugar. Vi los rostros asombrados de mis compañeros. Solo esperaba que nadie más se atreviera a llamarme así o terminaría con un bonito recuerdo de mi puño en su cara.
—Dobe —murmuré con fastidio, fulminándolo con la mirada.
Y por alguna extraña razón él sonrió. Con la misma forma melancólica con la que me miraba. Era incómodo y perturbante.
—Hola de nuevo.
La estúpida de Haruno cayó sobre mi escritorio alargando su mano para saludar a Naruto.
Si aún no creen que el universo puede conspirar para hacerte la existencia miserable, ¿Qué alguien me explique como Haruno y Naruto deben ser los dos que se sienten a cada uno de mis lados, habiendo cientos de estudiantes en el instituto? Además de una suerte jodida, no le encuentro otra explicación.
—Sakura-chan —gritó Naruto dejándome casi sordo. Sus ojos azules brillaron de felicidad y pude notar como estaba a punto de lanzarse a Haruno.
—No ves que estorbas —le dije a la chica, empujándola un poco y cortando su emotivo reencuentro de esos dos tontos.
Sakura me observó de forma significativa con sus grandes y expresivos ojos verdes.
—A ti te estorba la vida.
Gruñí y puse mis ojos en blanco.
—Señorita Haruno —llamó Kakashi salvándome de mi suplicio. La pelirosa se enderezó en su asiento y esbozó una de sus radiantes y perfectamente falsas sonrisas —. ¿Nos puede decir cuál es la importancia de la historia?
—Claro. Conociendo nuestro pasado, podemos comprender nuestro presente y tomar las mejores decisiones para el futuro.
Terminó su frase con otra sonrisa y Kakashi pareció bastante satisfecho con su respuesta. A menudo me preguntaba como hacía eso. Siempre decía lo que los demás querían escuchar, siempre complaciendo. Era demasiado tedioso lidiar con alguien así, aunque seguramente ella pensaba lo mismo sobre mí.
De repente, a mi lado, Naruto murmuró las palabras de Haruno. Como si las estuviera saboreando, aprendiendo. Lleve mis manos hasta el puente de mi nariz y lo masajee mientras buscaba una paciencia inexistente.
La campana del receso nunca había sonado a salvación como en ese momento. Pensé que me liberaría del rubio, pero no contaba con que Naruto saltaría de su asiento y me arrastraría con él hasta la salida del aula.
—Suéltame —me queje cuando salí del shock.
Los pasillos comenzaban a llenarse de alumnos y no se me antojaba tener una escena como la del día anterior, así que metí mis manos a los bolsillos y comencé a caminar tranquilamente. Naruto soltó un rugido exasperado y yo lo ignoré.
— ¡Hoy servirán ramen! —exclamó Uzumaki.
Me encogí de hombros sin ni siquiera mirarlo.
— ¿Y eso qué?
—Que llegaremos tarde y se acabará. ¡No podré comer la comida de los dioses! —gritó. Todos los que estaban cerca voltearon a verlo y debo admitir que me sentí algo avergonzado.
Ese chico tenía un serio problema con la comida. De hecho, él era un serio problema, con esa mirada alocada y su manía por no quedarse quieto ni dos segundos. Intente ignorarlo lo mejor que pude y camine más deprisa para alejarme. Sin embargo, me siguió a la fila de la cafetería y hasta mi mesa –en la esquina opuesta hacía el patio trasero -, y en ningún momento dejó de hablar. Para ese entonces había escuchado la palabra "dattebayo" tantas veces que me causaría un trauma cerebral irreparable y me faltaba poco para darle un puñetazo en el rostro.
— ¿Te comerás el tuyo? ¡Ni siquiera lo has tocado!
Le pasé mi bandeja fastidiado y él comenzó a engullir como si no hubiera mañana, ignorando la mirada iracunda que le lanzaba.
—Vaya… eso ha sido lo más amigable que te he visto hacer, Uchiha.
Haruno apareció a nuestro lado, invocada como la bruja que era. Y Naruto tragó con fuerza y le sonrió tontamente. ¿Acaso podía ser más patético? Se notaba que estaba colado por ella, y como todos los que caían en su red, sería uno más de sus peones.
— ¡Sakura-chan! ¿Te sentaras con nosotros?
— ¡Oh, por supuesto que no! —Haruno negó fervientemente —. Eres nuevo y creo que necesitas saber algunas cosas —Alcé ambas cejas al entender de qué iba aquello. Era el curso de inducción para novatos, dado por la misma reina del colegio. Naruto parpadeó varias veces, escuchándolo atentamente —. Sé que Uchiha es la única persona que conoces en este lugar… pero si quieres ser alguien aquí, no es bueno que te vean con él ni mucho menos en su mesa.
—Al menos te puedes ir con tu porquería a otro sitio —reclame molesto.
— ¿Por qué? ¿No quieres que tu único amigo se entere de que eres un perdedor?
—Él no es mi amigo.
—Si lo soy —interrumpió Naruto seriamente. Nos miraba de uno a otro, analizándonos y confundido.
—No deberías decir eso —dijo Sakura —. Es un perdedor. Un renegado. Si te ven con él, tú también lo serás.
Uzumaki la miró por unos segundos y luego sonrió divertido.
—Me sorprende que al fin se den cuenta que Sasuke no es tan genial como parece —Soltó una carcajada y yo apreté mis puños furioso. Ya había aguantado demasiado. Estaba dispuesto a levantarme, cuando el continuo —: Pero aun así, es mi amigo.
Sakura dio una patada en el suelo exasperada. Al parecer, Naruto tenía la habilidad de hacerla enojar.
— ¿No entiendes? Te estoy dando la oportunidad de ir a mi mesa —me dedico una mirada de desprecio y yo se la devolví —. Quien eres dependerá de las personas que sean tus amigos.
Naruto la miró de una forma que claramente decía que no entendía nada de lo que la chica hablaba. Era más torpe de lo que pensé en un inicio y me estaba debatiendo entre echarlo y hacer las cosas más fáciles, o dejar que siguiera enojando a Haruno. Pero él abrió la boca, y me sorprendió más de lo que nadie había hecho.
— ¿Por eso lo haces tú, Sakura-chan?
No era tan idiota después de todo. Y lo mejor era que lo había dicho de una forma tan inocente y sincera que no pude hacer más que soltar una carcajada.
La cara de Haruno era un poema y mantenía sus puños apretados de la cólera.
— ¿Por eso ocultas tus sentimientos por Sasuke?
Mi risa murió de golpe y voltee a verla sorprendido. Haruno boqueaba como pez y sus mejillas se tornaron furiosamente rojas, por primera vez la habían dejado sin palabras y era glorioso. Le dedique una sonrisa ladina que la enfureció más.
—No puedo sentir ni aprecio por alguien como él.
—Sí, claro —respondí con el tono más sarcástico que pude —. Pero ahora muestra como las reinas frígidas pueden dar una retirada.
Sakura nos miró a ambos, con sus ojos verdes ardiendo. Se giró y caminó lo más dignamente que pudo. La observe durante todo el trayecto, disfrutando del dulce néctar de la victoria.
— ¿Qué ha sido eso?
Me giré hacia Naruto y decidí que ya no era el chico más idiota que había conocido.
—Eso —puntualicé —. Es hacer enemigos.
Naruto bufó y negó con su cabeza.
— ¿En serio, teme? Tanto te molesta tener un amigo.
—Son inútiles.
Una semana y media después, estaba agotado.
Lidiar con Naruto era agobiante. No sabía si felicitarme a mí mismo por soportarlo o a él por ser la persona que por más tiempo ha intentado ser mi amigo… realmente era insistente. Pero a pesar de las peleas constantes, tenía sus ventajas: Mantenía a la manada de Arpías lejos de mí, especialmente después de que el rumor del amor secreto de Haruno se extendiera como pólvora. No es que eso me gustara mucho, pero ahora solo necesitaba de una mirada para que ella y sus amigas cambiaran de dirección.
Era un grupo menos con el cual lidiar, ahora solo quedaban los tipos con complejo de delincuentes – Inuzuka me prometió una paliza para el fin de semana – los ineptos del consejo que no habían avanzado en nada y el director que daba lata casi todos los días.
Cuando por fin llego el miércoles estaba demasiado frustrado y me quede después de las prácticas del equipo de natación, haciendo unas cuantas piscinas más.
De haber sabido lo que ocurriría o todo lo que mis siguientes acciones implicarían, hubiera sido el primero en marcharme del instituto… o tal vez no. Es muy difícil ver al pasado y decidir que se cambiaría cuando cada acción, incluso cada pensamiento, hace lo que somos en este preciso momento.
Salí del agua cuando comenzaba a anochecer, completamente agotado. Naruto se levantó de las gradas donde había permanecido acostado y se acercó a mí con el boletín informativo en la mano.
— ¿Esto es lo que has estado haciendo toda la semana?
Asentí y el volvió a leer el panfleto. Frunció su ceño, siguiéndome hasta las duchas.
—Según esto debo pertenecer a dos clubes al final del mes.
—La otra semana comienzan las inscripciones y pruebas.
Entré a una cabina, mientras él seguía revisando la lista. El boletín se publicaría en todas las aulas hasta el día siguiente y estaba preparado para lo que eso significaba.
— ¿En cuales estas tú? —pregunto Naruto con entusiasmo. Yo sonreí, no había posibilidad de que él entrara conmigo.
—En natación y esgrima.
Cuando salí del cubículo pude ver como su gesto se torcía.
—No soy bueno con la espada —admitió, mientras nos encaminábamos a la salida. Esa confesión era bastante predecible, era demasiado impulsivo. No tenía el temple necesario para manejar correctamente la espada —. ¿Qué tal… soccer y luchas?
—No creo que entres.
— ¿Por qué? —preguntó perforándome los oídos —. Ni siquiera has visto como lucho, te apuesto que te dejo mordiendo polvo.
Me burlé de él ya que lo único que manchaba mi expediente eran todas las peleas en las que había participado. Salimos del instituto. El cielo estaba nublado y las farolas de las calles comenzaban a encenderse, clavé mi vista al frente mientras Naruto volvía a ver el boletín y lanzaba sugerencias, gracias a eso no se percató que Haruno iba unos metros enfrente aun con su uniforme de animadora.
— ¿Fotografía? ¿Botánica? ¿En serio entran a esas tonterías…?
Me encogió de hombros y de repente un agudo grito nos llamó la atención. No tuve que pensar dos veces para saber de quién era y aunque Haruno era una cría mimada, pesada, escandalosa y con aires de grandeza, yo sabía que no era lo suficientemente fuerte para defenderse ella sola. Al menos no físicamente.
Naruto y yo salimos corriendo, entramos al primer callejón de la derecha y la vimos emboscada por tres tipos mayores.
— ¡Hey, trio de imbéciles! Las mujeres no se tocan.
Naruto les lanzó una piedra que le dio a un tipo en la cabeza. Cuando se giró hacia nosotros vimos una horrible cicatriz que le cruzaba la cara desde el ojo derecho hasta la mandíbula.
Las cosas no pintaban muy bien para nosotros. Ellos eran tres, mucho más corpulentos y peligrosos. Incluso, yo diría, con unas cuantas muertes en sus manos. Aun así nos lanzamos a atacar. Naruto se fue por el tipo peligris de la cicatriz y yo por un pelinegro que parecía el más listo de todos.
Sujete el puñetazo que iba directo a mi cara y le asesté un golpe en el estómago empujándolo con todas mis fuerzas. Corría hacia Sakura y el tipo que aun la sujetaba. Era el más grande y de escaso cabello naranja. Me sonrió y empujo a Sakura a un lado colocándose en una posición similar al sumo. Pensé que le ganaría fácilmente, yo era más rápido y tal vez más ágil, sin embargo, antes de darme cuenta su puño se estrelló en mi cara y yo retrocedí sintiendo el inconfundible sabor de la sangre en mi boca.
Me enfurecí y volví a arremeter contra él. No era consciente de nada, ni de mi labio partido o los moretones que iba tener, tampoco del dolor punzante en mis costillas ni los alaridos de Sakura. Solo existía el tipo pelinaranja y nadie más.
— ¡Cuidado, Sasuke! —gritó Sakura llena de pánico.
Salté a tiempo para evitar la estocada mortal de la navaja del chico moreno, pero aun así me rasgó el hombro izquierdo. Me mordí los labios para no soltar un alarido de dolor y retrocedí tambaleante hasta estar junto a Sakura. Me sujeté el hombro y sentí como la sangre se escurría por mis dedos. Ella me ayudo a sostenerme de pie, pasando una mano por mi cintura. Sentí como su cuerpo temblaba de miedo y no me atreví a mirarla, en su lugar clavé los ojos en los maleantes y me di cuenta que ellos estaban dispuestos a matarnos.
Un sonido nos congeló a todos. Era un disparó. Y el momento siguiente, todos buscamos protegernos. No me quede para saber que pasaba, el arma solo podía ser de uno de ellos. Me gire y arrastre a Sakura conmigo, empuje con todas mis fuerzas una puerta de metal y entramos a un almacén oscuro.
Corrimos sin parar, escuchando disparos a nuestras espaldas y lo único que alcanzamos hacer fue tirarnos debajo de los grandes estantes.
— ¿Sasuke… —me llamó Sakura llorando —Sasuke, donde estás?
—Cállate.
La chica se arrastró hacia donde yo estaba y se sentó junto a mí, enjuagándose las lágrimas.
Incluso con la absoluta oscuridad pude notar como su cuerpo seguía convulsionando presa del llanto y el miedo. Debo de admitir que daba algo de pena verla de esa forma, pero eso no significaba que yo la consolaría o algo así.
Escuche un extraño gruñido, un golpe seco y luego otro disparo.
—Vámonos —me levante y apresuré a Haruno a seguirme.
Cuando logramos salir del almacén atrancamos la puerta a detrás de nosotros y nos dejamos caer sobre el asfalto.
—Sasuke… —me llamó nuevamente Sakura. Voltee a verla y estaba hecha un desastre. Su maquillaje se combinaba con sus lágrimas formando gruesas líneas negras en sus mejillas. Tenía un raspón en el rostro y otros más en sus rodillas y manos. Estaba más pálida de lo habitual y sus ojos verdes parecían perdidos.
Cuando me miró, otro mar de lágrimas salió de sus ojos. Supongo que me miraba bastante mal para causar eso.
—Naruto —balbuceó un par de veces — ¡Dejamos a Naruto atrás!
— ¡Mierda!
Me levante de un salto y rodeamos toda la cuadra para volver al callejón.
— ¡Oh, por Kami! —Sakura se detuvo abruptamente y aparto la mirada del lugar.
A nuestros pies estaba el cadáver del chico de la cicatriz con un feo tajo que le cruzaba el pecho y del cual borboteaba sangre. Me acerque un poco, mirando la expresión de horror con la que había muerto. No había nadie más, solo sangre esparcida por todos lados.
—Vámonos —me insistía Sakura tomándome del brazo. Escuché el sonido de la patrulla acercarse y por primera vez estuve de acuerdo con ella —. Mi casa está cerca.
Corrí detrás de ella, fingiendo que no notaba la forma en la que disimuladamente se limpiaba los restos de sus lágrimas y no nos detuvimos hasta llegar a la parte trasera de un edificio.
Subimos cinco pisos por las escaleras de incendio y entramos directamente a su habitación. Me senté en una gran cama blanca que estaba en el centro de la habitación y ella cruzó frente a mí, regreso casi de inmediato con varios utensilios en las manos.
—Quítate la camisa —me dijo mientras dejaba en la cama las vendas y soluciones que llevaba.
Una descarga de dolor me recorrió por completo cuando moví mi brazo izquierdo y sol pude apretar los labios para evitar soltar un gemido de dolor frente a ella. Sakura me quito el resto de la camisa sin ninguna delicadeza y comenzó a limpiar toda la sangre. Cuando la herida estuvo a nuestra vista, nos quedamos observando por unos instantes. No era muy profunda como sentí en un principio.
—Necesitaras algunos puntos —dijo Sakura —Solo desinfectare el área y te dejare un vendaje.
Asentí y ella comenzó a trabajar en silencio. En un principio me sorprendió que tuviera estos conocimientos, no parecía el tipo de persona que se dedicaría a ayudar a los demás, pero luego recordé que ella era la señorita perfección. Sin nada más que hacer, me dedique a darle una mirada a su habitación. Tenía una estantería llena de libros con títulos como "El poder de las plantas medicinales" junto a "Harry Potter" y "50 sombras de Grey". No tenían lógica ni un orden preciso. También había varios afiches de grupos estadounidenses pegados en la pared. Estaba preguntándome si era por Pink por quien se había teñido el cabello de ese ridículo color rosa, cuando ella terminó.
— ¿crees que Naruto esté bien? —preguntó levantándose.
Me encogí de hombros y tome mi camisa, colocándola en su lugar.
—Si no estaba ahí, supongo que sí.
— ¡Rayos, Uchiha! Es tu amigo.
—No, no lo es.
Sakura rodó los ojos y bufó.
—Supongo que esta aventura no nos hará amigos.
—Hmp. Ni lo sueñes.
Me miro por unos instantes de una forma extrañamente divertida y luego soltó una carcajada. Aun no estoy realmente seguro de porque lo hizo, pero Haruno era un misterio que no quería resolver.
—Eso está bien. Sería muy extraño que repentinamente sea tu amiga.
—No te creas tan importante reina frígida.
Tome mi bolso y Haruno me condujo a la salida principal. Sus padres no estaban en casa y los guardias del edificio no hicieron ninguna pregunta. Por desgracia en mi casa era muy diferente, mi madre casi se desmaya al verme y me arrastró al auto de inmediato. Mi padre me observaba como siempre: Decepcionado, talvez preguntándose porque siempre debía de causar problemas y no era tan amigable y pacifico como Itachi.
Cuando regrese a mi casa, fui de inmediato a mi habitación y me tumbe en la cama. Nunca hubiera imaginado que tendría más días como ese… e incluso peores.
-.-.-.-
NdA: Siento tanta vergüenza con todos con lo ocurrido con la actualización del viernes, no me había pasado algo así antes y me siento como una irresponsable al no revisar la actualización. Lo siento mucho y prometo que no van a haber más inconvenientes con esta historia en las futuras actualizaciones.
Espero que este capítulo les guste y que lo ocurrido anteriormente no arruine el hilo de la historia.
Sin más que decir, me despido por los momentos.
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