Hola! Regresamos con un nuevo capitulo y su anexo correspondiente.

Se preguntaran: ¿que son los anexos? Los anexos son esos retacitos sin sentido que vamos a colocar cada dos capítulos, para explicar cosas o como extras.

¿Que? ¿Que la consola de Kenma no debería funcionar? ¡Claro que si! ¡es el nuevo modelo adaptado a la magia, ¿a que creen que se dedica el padre de Kenma?

Nada eso, esperamos que les guste el capitulo de hoy.

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Esas cosas que pasan cuando un niño con ojos de gato te regala (obligado) una rana de chocolate

Akaashi Keiji conoció a Bokuto cuando tenía once años, luego de un desafortunado accidente que terminó con él empapado de una sustancia de dudosa procedencia, que esperaba fueran sólo uvas podridas.

Él sólo pretendía subirse al tren, encontrar un vagón y quizá, si los dioses eran bondadosos con él, dormirse una siesta. Pero por alguna extraña razón nada había salido bien, y ahora un avergonzado niño se disculpaba a los gritos mientras intentaba secarle la túnica con algún hechizo, que quién sabe de dónde había sacado y que no cumplía su cometido, pues su ropa seguía tan mojada como al principio.

Suspiró y fue entonces cuando dos chicos salieron del compartimiento, uno se veía cansado, el otro parecía a punto de llorar de risa. El más alto, que para estas alturas ya se reía sin ningún tipo de vergüenza, tiró de él y lo sentó con fuerza en uno de los asientos.

Antes de que pudiera quejarse, el desconocido se había inclinado sobre él y había secado su túnica. El extraño ensucia-túnicas eligió ese momento para ingresar.

—Lamentamos, todo lo que acaba de pasar. —Akaashi asintió, todavía un poco perdido. —Nunca podríamos predecir las acciones de esta tonta ave. —Agregó el de cabello oscuro señalando al niño ensucia-túnicas; Akaashi lo observó desconfiado, no sabía si creerle, se veía demasiado divertido con toda la situación. No obstante asintió, con la esperanza que si afirmaba a todo lo que dijeran, tal vez pudiese huir de allí rápido. Ahora más que nunca necesitaba esa siesta. — Kenma, dame una rana, rápido, el niño bonito quiere escapar, lo veo en sus ojos.

El otro niño, de apariencia frágil y de llevar un pudin por cabello lo miró por sobre su aparatejo muggle. Arqueó de forma perfecta una ceja antes de devolver la vista a lo que sea que estaba haciendo.

—Ni lo pienses. Son mías. Tu también tienes, mi madre nos regalo a los dos.

—No, ya no le quedan, nos las comimos—el niño ensucia-túnicas decidió que era un buen momento para hacer de cuenta que era un amigo atento.

—Ese es su problema no mío. —Declaro "Kenma" sin dirigirles la mirada. Akaashi calculó la distancia que lo separaba de la puerta, quizá si se deslizaba sutilmente y con mucha delicadeza podría huir de allí sin que lo notaran.

— ¡Pero Kenma, nunca vas a hacer amigos con esa actitud!

— ¿Quién dijo que quería hacer amigos?

— ¡Hey, eso es muy cruel! —chilló el de cabello bicolor. Akaashi ya había comenzado a deslizarse por el asiento, intentando ignorar la conversación.

—¿Si le doy la rana me dejaran terminar este nivel? —Preguntó el rubio, resignado; sus amigos asintieron felices. Kenma revolvió en su bolsillo hasta dar con la rana de chocolate, luego se la aventó al niño ensucia-túnicas que la recibió con facilidad. Justo cuando Akaashi ya había llegado a la puerta, el de cabello oscuro volvió a tirar de él y lo sentó a la fuerza.

—¡Toma, disculpa por ensuciar tu túnica! —Dijo el causante de todo el problema, entregándole la golosina. Akaashi suspiró resignado, y sujeto el dulce.

—Gracias…supongo.

Y ese fue el comienzo de seis años de tortura.

Queridos mamá y papá:

En respuesta a su carta acerca de cómo me fue esta semana, diría que bien, pero estaría mintiendo.

Slytherin, tanto su gente como su Sala Común, es agradable. Pero hay un problema, un insoportable problema que pareciera que su único fin en esta vida es seguirme a todos lados, su nombre es Bokuto Kotarou. Kenma, mi compañero de habitación, dice que siempre fue de esta forma, y que no cree que vaya a cambiar en ningún momento.

Espero que su desagradable obsesión para conmigo termine pronto, o de lo contrario tendrán que ir a visitarme a Azkaban.

Con cariño, Keiji.

P/d: ¿Un menor de edad puede ir a Azkaban?

Mamá:

Esta semana fue muy divertida, ¡Hice un nuevo amigo! Es muy divertido y se llama Akaashi, y aunque rara vez habla y solo tiene tres expresiones y ninguna de ellas es de felicidad, es súper cool. Sabe jugar al quidditch e igual que yo quiere ser cazador profesional cuando sea grande. También sabe tocar el violín y sus ojos son muy bonitos.

Kuroo dice que cuando se acostumbre a mí seremos inseparables, ¿¡a que sería genial!? Espero que pase pronto, ya no puedo esperar.

Con mucho amor, tú amado hijo Kotarou.

P/d: ¿Puedo invitarlo a pasar estas vacaciones en casa?

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Respondiendo Review:

Ren.00: ¡Hola! Estamos felices porque comentaste y seguiste esta historia! El sombrero no pudo contra Bokuto XD BokuAka decirtelo seria un spoiler y los spoilers son malos (? Espero que este capitulo te guste tanto como el anterior o más :) besitos.