Capítulo 2:
Jiraiya se fue a la cama refunfuñando y Sakura también se acostó. A la mañana siguiente llego temprano a la oficina. Hatake ya estaba allí, hablando con Naruto Uzumaki. Se inclinaban sobre un restirador en el departamento de diseño.
- Buenos días- Saludo al pasar por la puerta.
- ¡Oh, hola, Sakura ¡- Contesto Naruto- Te veré más tarde.
Hatake no respondió, Solo hizo una breve inclinación. Ella deseo que eso no fuera indicio del humor que tendría el resto del día. Continúo subiendo la escalera hasta la oficina principal.
La correspondencia aun no llegaba, pero había mucho que hacer. A pesar de ello, Sakura se quedó viendo por la ventana. El sol de la mañana le atraía mientras jugaba en las aguas del puerto. Con añoranza, Se quedó mirándolas. El mes de Marzo en las regiones montañosas de Escocia podía ser un mes de muchas tormentas, y cuando el clima era bueno, le parecía un crimen estar encerrada.
Miro hacia donde trabajaban unos hombres en los barcos atracados en los muelles. Oyó el ruido de las maquinas desde los grandes cobertizos entre el cascajo arriba de la marca que dejaba el agua. Sakura suspiro con envidia, deseando poder estar allá con ellos.
Decidida, volvió a su escritorio venciendo la tentación. Con todo cuidado quito la cubierta a su máquina de escribir y puso una hoja limpia de papel. Si Hatake estaba de mal humor, ¡No permitiría que la sorprendiera ociosa!
A veces se preguntaba que hacia ella ahí. Fue Hatake quien insistió en que se entrenara como secretaria cuando ella no estuvo de acuerdo con su abuela en asistir a la universidad. Argumentaba que no tenía nada que ver con su padre, era solo que no creía estar hecha para una carrera universitaria.
-Preferiría trabajar en los astilleros, como mi abuelo.-Dijo.
- Si quieres, llámalo discriminación de sexo, o como tú quieras- Le comento Tsunade.- Pero sabes que el señor Hatake nunca te emplearía allí.
-Mi abuelo se va a jubilar muy pronto, habrá una vacante.
-¡No!- Contesto Hatake cuando ella se lo pidió.
-Entonces, ¿Qué voy a hacer? –Lo miro iracunda, su imagen sugería que la había privado del único empleo que ella podía desempeñar.
-Borra esa expresión de autocompasión de tu cara, para empezar- Replico.
-Yo… Conozco de barcos tanto como cualquiera de tus hombres.
-Así es- Admitió el en uno de sus rápidos cambios, los cuales nunca dejaban de confundirla- Te diré algo, Sakura Haruno, Ve y toma un curso de entrenamiento como oficinista y te daré un empleo, aunque solo sea prueba para ver si nos adaptamos.
No confió en el fulgor de sus ojos ni en lo suave de su voz. Sentía una incómoda sospecha de que, después de dos años, ella no querría ya trabajar para él. Soporto la escuela durante seis meses. Cuando su abuelo le dijo que Kakashi había tenido un problema con su última secretaria, Sakura se apresuró a verlo.
-¡Lo prometiste!- Exclamo ella.
-Todavía no terminas tu entrenamiento- Contesto.
-No deseo terminarlo.
-Debo estar loco, pero si crees que al trabajar para mi vas a tener tiempo ilimitado para andarte metiendo entre los barcos, es mejor que lo pienses.
Sin embargo, Sakura había logrado sobrevivir, y tenía mucho éxito. Aun sin ser muy brillante, era bastante inteligente. Podía hacer lo que quisiera con los números y nunca utilizaba un diccionario porque no lo necesitaba. Cualquier información que deseaba saber un probable cliente acerca del barco que quería comprar, si Hatake no se encontraba, ella podía proporcionársela. Si alguna mala costumbre tenia era la de desaparecer para ayudar a alguno de los trabajadores. Era una suerte para Hatake que siempre sabia donde hallarla.
La puerta se abrió furtivamente y entro Naruto. Pasando un brazo sobre los hombros de Sakura la beso en la mejilla.
-¿Cómo está mi linda chiquilla esta mañana?- Le sonrió.
-¡Sin tiempo para dedicarte media hora de diversión!- La voz de Hatake trono desde atrás. Naruto se sonrojo y salió.
-¡Maldición, Hatake, No estaba haciendo ningún daño!- Exclamo Sakura indignada.
-Eso es cuestión de opiniones. Y no utilices ese lenguaje aquí.
-He escuchado cosas peores.
-También yo. Cuando tenías ocho o nueve años y sufriste mucho por ello. No quiero tener que volver a ponerte sobre mi rodilla.
-Entonces debes pensar en algo diferente- Contesto provocándolo.
-No sería muy difícil- Sus ojos brillaron al contestar- ¿Quizás prefieres la clase de castigo que Uzumaki te estaba infligiendo?
-Solo me estaba besando...-Sakura parpadeo.
-¡Nunca mencionaste que habías llegado tan lejos con el!
La chica se sonrojo. Era la primera vez que Naruto la besaba, pero no se lo diría a Hatake. ¿Por qué razón se lo iba a mencionar?
-Lo siento- comento serena.
Hatake desapareció y entro en su despacho, dando un portazo.
Diez minutos después, Sakura lo siguió.
-¿No puedes llamar para preguntar si puedes pasar?- Rezongo Hatake- No tienes ni la menor idea de la forma correcta de hacer las cosas, ni tampoco tienes deseo de aprender.
-Normalmente llamo para preguntar. Si tienes el corazón roto esta mañana, el recado que te voy a dar te va a alegrar.
-No te volveré a advertir, Sakura, y no te molestes en disculparte. No soporto la hipocresía. Vamos a ver, pues- Se apoyó en su silla- ¿Cuáles son esas noticias que van a cambiar mi vida?
-La señorita Hanare Abukara llamo para decir que dará una fiesta mañana por la noche, y que estas invitado.
Silencio completo. Las paredes de la oficina podían haber revelado más de lo que decía el rostro de Hatake, El cual estaba totalmente sin expresión. Desesperada Sakura trato de nuevo:
-Sobre la señorita Uchiha. Vendrá a las once con su padre y su hermano. Ellos, el padre y el hermano llegaron ayer por la noche en forma inesperada y les agradaría conocerte. Sugirió que los recibieras a las once y me pidió que le llamara si no estabas de acuerdo. Parece que a su hermano le gustaría ver si tienes exactamente lo que él quiere, antes de tomar una decisión.
-¡Era lo que me faltaba!- Exclamo Hatake- Alguien que, lo más probable es que nunca antes haya navegado, me venga a decir cómo manejar mi propio negocio.
-No será para tanto- Dijo ella en tono conciliador.
-No tengo la misma fe que tú tienes en la humanidad- Replico.
Sakura alzo los hombros y salió al oír que le llevaban la correspondencia. Al retirarse, el comento con sarcasmo:
-Ponte en contacto con la señorita Uchiha y le comunicas que estaré encantado de recibirlos.
Cuando Sakura regreso con la correspondencia y su libreta de notas, le pregunto:
-¿Te gustaría ir a la fiesta de los Abukara?
-No de manera especial- Contesto.
-Bueno, pues iras, y es una orden.
Dejo la correspondencia sobre su escritorio, frunciendo el entrecejo.
-Mejor piénsalo dos veces, ¿No crees?- Alzo la vista hasta la de el- Primero, no tengo un vestido adecuado. Segundo, Naruto me invito a salir el sábado en la noche, Y tercero, los Abukara no me invitaron. Puede que no les agrade.
-Primero, puedes comprar un vestido, yo te daré el dinero para ello-Respondió irritado- Segundo, me dijiste que no le has dado a Uzumaki una respuesta definitiva. En cuanto al tercer punto, los Abukara pueden aguantarse si no les gusta.
-¿Cómo puedes saberlo Hatake?- Pregunto, ansiosa- ¿Qué te hace pensar que me aceptaran?
-Por la sencilla razón que iras conmigo, pero tú eres igual a ellos en cualquier parte. Tatsumi Abukara podrá estar relacionado con algún título de nobleza, pero no es un snob.
Eso no lo podía negar Sakura, aunque tenía una esposa y una hija muy altivas.
-¿Buscas una excusa verosímil?- Le pregunto- No es frecuente que te pida que hagas algo para mi fuera de la oficina.
-Y navegar- Le recalco automáticamente.
-¡Quieres hacerme creer que te estas quejando?- Se burló Hatake.
-Aun no entiendo por qué deseas tanto ir a esa fiesta, después de todo, tu romance ha terminado.
-¿Lo crees?- La miro con frialdad- Si es así, entonces tu eres en parte responsable.
Sakura se puso pálida y vio que él se dio cuenta.
-¿Quieres decir que me vas a llevar allí para hacerme pagar por mis pecados? ¿Para que Hanare se ponga celosa?
-No, estas lejos a la verdad, como de costumbre, pero ahora no tengo tiempo para explicarte- Sorprendida, miro el reloj.
-¡Dios mío! pronto llegaran y no he puesto el café.
-No hay necesidad de que te aterrorices. Eso tendrá que esperar, y por amor de dios, no te tropieces al servir el café y derrames el whisky en el piso.
Ah, y prepara una libreta limpia por si han decidido que es lo que desean, no vayas a confundir el pedido con el de otra persona.
-¡Ya se todo eso!- Exclamo con rabia- De veras que puedes ser injusto. Nunca he cometido esa clase de error desde que trabajo contigo.¿ Por qué lo iba a cometer ahora?
-Bien, no discutamos más- replico sin disculparse- Solo recuerda lo que te he dicho, y no te olvides de ser amable.
En un impulso de ser insolente, comento:
-No creo que conozcas tú el significado de esa palabra.
-¡Oh, sal de aquí!
Sakura pasó los siguientes minutos calmándose y preparando el café. Mientras arreglaba la bandeja con cuatro tazas y veía que hubiese vasos limpios, se preguntaba cómo le explicaría a Naruto lo del sábado. No podía decirle eso, pues no había hecho nada para merecer aquella grosería. Ni podía tampoco confesarle que Hatake la había invitado a salir y que después había aclarado que era una orden que le daba. Por supuesto que aun podía negarse a ir con Hatake, se preguntaba si la echaría del empleo, pero una extraña urgencia se estaba apoderando de ella. Si no iba a la fiesta, no sabría que era lo que estaba sucediendo y no podría esperar hasta después para descubrir si él y Hanare eran amigos de nuevo. No, decidió, iría y se mantendría pegada a su lado.
Deseaba que el señor Uchiha y su familia no se retrasaran. Con el genio que Hatake tenía, era capaz de desaparecer y dejar que Naruto o ella los atendieran. No sería la primera vez.
Llegaron a tiempo. El señor Uchiha era escritor de novelas de mucho éxito, de las que se habían hecho algunas películas. Miro con interés a su hija, con quien había hablado por teléfono pero que no conocía. Era una familia de Londres que seis meses atrás había comprado una casa en el distrito e intentaba radicar ahí la mayor parte del año.
Al escuchar su voz, Sakura tuvo la impresión de que la señorita Uchiha era vieja y fea. Un poco vieja si podía ser, aunque no era fea. Era hermosa, con una cara agradable y sonriente. Sakura la miro con desaliento. Su hermano sería algo más joven, tenía alrededor de treinta años. Parecía dispuesto a adueñarse del mundo. Admiro su aire de suprema confianza, mientras sospechaba que Hatake no sentía admiración por él.
-el señor Hatake los espera- Sonrió. Lo llamo para saber si estaba preparado para recibirlos. Así era- Si gustan pasar por aquí, por favor- se puso de pie, sonriendo con toda formalidad. Kakashi se encontraba en la puerta antes de que ella llegara.
-¿Es el tu jefe?- Pregunto Sasuke Uchiha en voz baja. Ella asintió modestamente, consiente de la fría mirada de Kakashi- Estaré en contacto contigo- Le dijo Sasuke Uchiha acercándose mucho a su oído.
-Señorita Haruno, cuando tenga un momento, sirva el café, por favor.
Kakashi puso énfasis en la palabra "Cuando" en forma sarcástica, y Sakura se sonrojo.
En silencio y enfadada, desconecto la cafetera sin importarle si el café estaba listo o no.
Al entrar con el café, él explicaba detalles que ella conocía bien, pero que nunca se cansaba de escuchar. Hatake tenía una manera de hablar de los barcos que siempre captaba su atención. Podía hacer que un simple bote de remos pareciera algo especial. Sasuke Uchiha salto, tomando la bandeja de sus manos. Tenía buenos modales, Reflexiono, sospechando al encontrarse con un par de ojos Azules, Que Hatake había leído sus pensamientos exactos. Mientras servía el café, Sasuke no le quitaba los ojos de encima y menciono en voz alta.
-Estaba a punto de decir a su jefe, Señorita Haruno, que deseo que sea algo rápido, con el motor de más potencia que tengan en existencia o que puedan conseguir. No soporto nada que sea lento.
Hatake lo interrumpió con cortesía, pero también con frialdad.
-Del cuidado que se ponga al escoger un motor depende el obtener los máximos resultados de un barco. Una lancha de carreras puede, de hecho ser más lenta con motores más potentes en la popa. Yo le aconsejaría que no sea demasiado ambicioso para empezar, señor Uchiha. El mar especialmente en las aguas costeras de por aquí, exige algo de experiencia y una navegación prudente.
Sasuke no parecía impresionado.
-Oh, pronto aprenderé, Hatake, he leído algunos libros.
-Eso es muy loable- Acepto Hatake- Yo leí libro sobre el tema y yo mismo escribí dos. Aunque, hace años, la experiencia adquirida por la practica me enseño que hay mucha diferencia entre la navegación aprendida en el salón de clases y la que se lleva a cabo aquí.
-Claro, probablemente tenga razón, pero ese no es el problema- Rio Sasuke- Llevare a alguien conmigo, la primera y la segunda vez. A la señorita Haruno, por ejemplo- Se volvió hacia Sakura- Apuesto a que usted aceptaría venir conmigo y enseñarme una o dos cosas.
Más tarde, malhumorado Hatake le dijo:
- ¡Si te atreves a salir con él, te mandare a examinar la cabeza!
Sakura levanto la vista desde las hileras de números que danzaban locamente en una página. Había estado en su propia oficina contestando el teléfono cuando los Uchiha se marcharon. El padre y el hijo salieron primero, mientras Hatake lo hizo después con Anko Uchiha, con su mano en la cintura de ella. De pronto Sakura se sintió mal. ¡Otra mujer, no! sabía que no lo podría soportar.
Bajando la mirada, murmuro, tirante:
-No tome en serio sus sugerencias.
Hatake no parecía nada satisfecho y replico:
-Sin duda alguna, se suicidara, Una lástima.
-Tu hiciste lo que pudiste para ponerlo en su lugar, así es que no permitiré que te cause molestias.
-Yo nunca estimulo el suicidio.
-Puedes darle más ideas cuando vayas a cenar con su hermana.
-Abuelita, que orejas tan largas tienes- Expreso con sarcasmo.
-Cuando ella te pregunto que si los planes para esta noche seguían en pie, no se molestó en bajar la voz, ni tu parecías, en particular, muy mal dispuesto. ¿Por qué no la llevas a la fiesta de la señorita Abukara el sábado, en lugar de ir conmigo?
Hatake apretó los labios.
-Te invite a ti, y prefiero llevarte a ti más que a nadie.
-No tengo que creerlo.
-Te aconsejaría que lo hicieras- Se acercó más, parándose tan cerca de ella que podía ver el negro contorno de las pupilas de sus sorprendentes ojos azul oscuro, casi gris- Créeme, Sakura, hay un lado en mí que nunca has visto, así es que no me provoques.
¿Otro aspecto? estaba familiarizada con su mal carácter, siendo víctima de el con mucha frecuencia. Aceptaba su dureza por que el la necesitaba para tratar con los más rudos elementos involucrados en un trabajo como el suyo. Era natural que la fuerza que se requería para sobrevivir en el mar, a su debido tiempo, afectara la total personalidad de un hombre. También, en algunas raras ocasiones, conoció su delicadeza y ese otro aspecto que el insinuaba debía ser solo el aspecto sexual.
Tiritando, mientras su pulso se aceleraba en forma alarmante, dijo:
-Debes disfrutar escandalizándome, Hatake, pero no creo que en realidad me lastimaras.
-Un día tendré que hacerlo.
El la miraba fijamente al decir cada palabra y como Sakura no podía leer la mirada de sus ojos, sentía que sus nervios vacilaban, luego se apretaban con una extraña excitación.
-¡Hatake!- Exclamo sin aliento, sus labios temblaban en forma increíble.
-¿Por qué no tratas de llamarme Kakashi?- Sugirió, con sus ojos aun fijos en su rostro- Podría facilitarte las cosas.
Algo en su voz hizo que Sakura reaccionara. Trato de averiguar que era, pero antes de que pudiera hacerlo ya se había esfumado. Como si despertara de un trance, parpadeo, moviendo la cabeza.
-No sé si podría- Murmuro.
-Déjalo- menciono sin expresión- Algún día no te parecerá tan difícil.
-Sabes que me gusta complacerte, aunque a veces no sea tan claro.
-La declaración más modesta del año- él sonrió con desgano.
-a veces haces que las cosas sean muy difíciles- se defendió indignada.
En esta ocasión únicamente levanto sus oscuras cejas y se volvió a mirar por la ventana.
-¿Sabes lo que me gustaría hacer? Me gustaría tomar el queche y salir a navegar. En un mar de veras agitado.
Esa clase de estado demandaba la total concentración de un hombre. Sin darle tiempo para pensar en nada más. ¿Por qué querría Hatake olvidarse de todo? Tenía una buena vida en las islas. Era más de lo que cualquier hombre podía desear.
-¿Solo?-Pregunto.
-No... Contigo
-¿Por qué yo no te estorbo?
-Olvídalo- y se encogió de hombros- Tenemos mucho que hacer. El negocio se hundiría si nos tomáramos días libres siempre que sintiéramos deseos de hacerlo.
-Aunque, ¡Seria fabuloso! -Sus ojos bailaban.
-La idea de un día en el mar siempre te excita. Tal vez sea tiempo de que desarrolles algo de entusiasmo por... otras actividades- El parecía deprimido, pero tal vez no era culpa de ella.
-No es justo que la tomes contra mí solo porque todavía estas disgustado por lo de Hanare.
-Es posible que tengas razón- Acepto con burla- Quizás la señorita Abukara me ayude a curar mi corazón herido esta noche.
-No creí que necesitaras invitarla ahora.
-Bien, por cierto que no habrá tampoco necesidad de hablar de negocios, pero aun tienes que aprender que hay otros temas de qué hablar.
El miedo y la rabia hicieron que Sakura se levantara de su silla para enfrentarse a él. Furiosa, lo miro a los ojos.
-¿No estarás pensando en una nueva conquista?
-¡No, no lo pienso!- Bruscamente le aprisiono las manos en las suyas hasta que dolieron- ¿Crees que no puedo pensar en otra cosa? hasta tú has podido comprobar cuan difícil fue encontrar una excusa para no invitarla a cenar. Hablando entre tú y yo, no es más que una joven caprichosa y yo aún no puedo darme el lujo de perder un pedido de dos nuevos barcos.
Aunque solo sea por el bien del negocio y de los trabajadores, estoy dispuesto a seguirle la corriente por esta ocasión.
Retorciéndose para poderse zafar de sus manos, de nuevo sentía que sus nervios se ponían tensos. Incapaz de quedarse quieta, se burló.
-De veras, Hatake, podrías arruinar tu reputación. Anoche, Hanare, Hoy, la señorita Uchiha y mañana yo...¡Tres mujeres en una semana! como dice mi abuelo, ¿Qué pensara la gente?
-Nada a lo que yo voy a decir si no te quedas quieta y desapareces de mi vista- Exclamo- Y, Sakura, no te olvides de decir a Uzumaki que no estarás disponible mañana por la noche.
Sakura trabajo mucho el resto del día, no cubriendo su máquina de escribir hasta después de las seis. Hatake estuvo en los patios toda la tarde y se sentía confundida, pues se sorprendió a si misma asomándose a la ventana varias veces para observarlo. Debía admitir que era muy atractivo, sin embargo no entendía porque esto no la había impresionado antes. Aunque siempre supo que era un hombre bien parecido, ahora notaba muchos rasgos agradables en él. La forma en que crecía su cabello, Gris y abundante, casi rebelde. Lo ancho de sus hombros, el altivo Angulo de su cabeza; la forma en que a veces usaba sus manos para enfatizar algún punto mientras hablaba. "¿Tenía algo de raro el hecho que le gustara a las mujeres? ", Pensaba Sakura mientras se ponía el abrigo.
Afuera, se detuvo a su lado para desearle buenas noches. Casi todos los trabajadores se habían marchado, pero el aun trabajaba, sin chaqueta, con las mangas enrolladas a pesar del frio. Era esbelto y fuerte, Y poseía un cuerpo vigoroso que hacía que Sakura estuviera muy consciente de su indudable masculinidad. Era como el mar, despiadado y libre. Con toda facilidad podría volver loca de amor a una chica y destruirla, si le dieran la menor oportunidad.
Evitando mirarlo le dijo que ya había cerrado la oficina.
-No llegues tarde a tu cita- Le dijo Sakura con frialdad al irse.
Quedo en ir a buscarla a las ocho y media de la noche siguiente y no la hizo esperar.
-Regresaremos alrededor de media noche, pero si se nos hace un poco tarde no se preocupen.- Aseguro a Tsunade y Jiraiya.
Por el camino le pregunto:
-¿Estaba muy disgustado tu abuelo el jueves en la noche?
-Un poco- Dijo sonriendo- Casi lo había olvidado.
-Perdí la paciencia. Lo siento.
-¿Fue eso lo que te provoco hablar como lo hiciste?
Hatake guiaba el auto a través del pueblo. A un costado estaba el mar y al otro había tiendas y algunas oficinas. El parecía muy concentrado.
-¿Qué fue lo que dije?- Pregunto con indiferencia.
-Olvídalo- Replico Sakura, dejándolo que guiara en paz. Por supuesto que Hatake no deseaba que le recordaran algo que había mencionado tal vez, en un impulso que ahora lamentaba.
Miro por la ventana del choche. El mar parecía alborotado y frio esa noche, el cielo oscuro y nublado. Oscurecía temprano, ya se empezaban a encender las luces en las casas y veía personas frente a las ventanas, cerrando las cortinas. Pronto llegaron a la residencia de los Abukara, y al llegar, Sakura frunció el ceño. Había esperado ver muchos autos en la entrada de la casa, pero todo aquello estaba vacío.
-¡Creo que somos los primeros en llegar!- Exclamo consternada.
-Es extraño- Hatake estaciono el auto y se quedó mirando a su alrededor por un momento.- Bueno, alguien tiene que ser el primero en llegar. Vamos.
Bajaron del coche y ella lo siguió vacilante. Cuando ella se quedaba un poco atrás el la tomaba del brazo con firmeza. Hatake llamo a la puerta y esta se abrió. Hanare Abukara estaba de pie ante ellos, envuelta tan solo en un negligé muy transparente
-¡Pero, Kakashi querido!- Hanare pestañeo para que el apreciara sus ojos bien maquillados- ¡Que sorpresa tan agradable!- Luego vio a Sakura y se quedó boquiabierta- ¿Qué hace ella aquí?
-Pensé que dabas una fiesta- Kakashi frunció el ceño.
Hanare respiraba con dificultad, agitando su bien formado busto. Sakura se preguntaba cómo alguien podía usar algo tan revelador como aquella prende de encaje rosado, para abrir la puerta.
-¿Una fiesta?- Los ojos de Hanare se abrieron en forma desmesurada- Pues, si, daremos una... la semana entrante.
-Tu llamaste a Sakura- Dijo Kakashi.
-Por supuesto- Hanare se las arregló para parecer consternada- Estaba muy nerviosa después de verte tan enfadado. Hubiese insistido en hablar contigo si hubiera estado segura de que me atenderías, pero fui muy clara con respecto a la fecha.
-¡Usted dijo que era esta noche!- Sakura casi echaba chispas de indignación y no podía quedarse callada.
-Kakashi, te dije que debías conseguir otra secretaria- Hanare le sonrió dulcemente- Esta chica- Miro a Sakura con desprecio- ni siquiera puede tomar un recado en forma correcta.
-Aparentemente no.
Los dedos de Hatake casi separaban el codo del brazo de Sakura, y ella parpadeaba de dolor. Pero antes de que pudiese decir nada en su defensa, Hanare la interrumpió de nuevo:
-Y estoy segura de que yo no la he invitado a ninguna fiesta, ni esta semana ni en otra ocasión. ¿Te menciono ella que la invite?
-Es evidente que fue un error.
-No daré a este incidente ninguna importancia- Hanare se sentía feliz al recibir aquella atención. Sakura veía que su confianza aumentaba al ver que Hatake se la comía con los ojos. Sintió asco de los dos mientas Hanare continuaba:
-¿Por qué no mandas a la señorita Haruno a su casa, Kakashi querido? mama y papa están fuera por el fin de semana y Meg salió por ser su noche libre, Nada más yo estoy aquí y me siento muy sola. Te aseguro que encontraremos muchos temas de que... hablar. Si entras en la casa mientras yo llamo un taxi para la señorita Haruno, ella puede esperar afuera.
-Lo siento Hanare- Suspiro Kakashi como si de verdad lo lamentara- Debo llevar a Sakura a su casa. Le prometí a su abuelo que lo haría, y tú sabes cómo es el.
-Creo que no lo sé- Hanare alzo sus cejas, desdeñosa- Pero si debe llevarla a casa, puedes regresar.
-Quizás en otra ocasión, Hanare- Replico con amabilidad, llevándose a Sakura.
-¡Puedo encontrar el camino a mi casa!- Exclamo Sakura sintiéndose inexplicablemente herida.
-No, no puedes.
-¿Cómo se atreve? ¿Cómo osan ustedes dos?- Tartamudeo Sakura mientras Hatake la llevaba de regreso al auto.
-Por favor se mas explicita- Dijo, dando reversa en forma brusca al auto.
-¡Estaba mintiendo y tú le creíste!
-¿Quién dijo que le creí? Pero bien pudiste cometer un error.
-¡No... No lo cometí!
-Todos somos humanos. Naruto te acababa de besar, estabas mareada de felicidad. Pensabas en él, no en tu trabajo. Si necesitas una prueba de ello, te diré que el café estaba frio. Y un sábado, para una joven enamorada es muy parecido a otro.
-Sucede que yo no estoy enamorada de Naruto, ni estaba mareada de felicidad ni nada de eso cuando me beso. Y no hay nada en un beso que pueda hacer olvidar a una chica lo que está haciendo- Contesto enfadada.
-Antes de que seas demasiado grande te voy a demostrar que tan equivocada estas- Amenazo.
-Si tú no puedes comprender la forma en que Hanare planeo esto deliberadamente, nada de lo que yo te diga te convencerá. Es claro que lo tenía todo bien pensado, hasta ese insinuante, negligé...
-En efecto- sonrió- creo que ese negligé era atractivo.
-¡Tenia que parecerte así! yo hubiese preferido que me viesen muerta y no con una prenda como esa. ¿Por qué no le explicaste a la señorita Abukara que fuiste tú quien me invito a su fiesta? No mencionaste una palabra cuando me acuso de haberme invitado yo misma.
-No tenía caso hablar. Creí que lo mejor era no decir nada, ¿Por qué crees que te quise llevar de allí con tanta rapidez? No la iba a complacer discutiendo sobre algo tan molesto.
-Entonces, ¿Mis sentimientos no cuentan?
-Lo dejo a tu criterio- Replico, enigmático- Ahora, antes de que lleguemos a los golpes, tenemos que decidir cómo vamos a pasar el resto de esta noche.
¿El resto de esta noche? ¿No la llevaría a casa?
-¿Te gustaría venir a charlar con mi abuelo?- Sugirió ella.
-No, gracias- Declino Hatake- no tengo deseos de que me eche otro sermón sobre la forma de no comprometer a su nieta. Estaba pensando que fuéramos a alguna parte. ¿Ya cenaste?
-¿Cenar? comemos a medio día, sin embargo cuando no llego a tiempo porque estoy ocupada, mi abuela hace algo más sustancioso en las noches. Sopa y omelette, una chuleta para mi abuelo y rollo de jamón con flan, ese tipo de alimentos.
-Estas haciéndome agua la boca. Yo ya comí, pero tengo hambre de nuevo. Encontremos un lugar donde comer y tomar un trago. Un lugar donde también podamos bailar un poco.
Como Sakura vacilara, Hatake miro su rostro indeciso y le dijo:
-Supongo que podría volver a charlar con Hanare, si es que en verdad quieres ir directo a tu casa y a la cama.
Lo miro con desmayo y trago saliva. ¿Por qué no le gustaba aquella idea?. No estaba convencida de que lo haría, aunque siempre existía la posibilidad y no deseaba pasar el resto de la noche con esa duda.
-Me encantaría ir a donde tu sugieras- Sonrió, y se sorprendió al ver que el contenía el aliento y que su mirada era sombría.
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Fin capitulo 2.
Hola! Disculpen, se que los tengo abandonado, asdsd es que yo trato de escribir pero, lo que habia adelantado se me perdió debido a una falla del computador y recuerdo q me enoje y no escribí mas hasta que decidi continua, aparte de las otras tareas que tengo que hacer, los entrenamientos etc…
Saludos a Nicole, quien por ciertos motivos afirmo que dejaría el mundo de fanfiction, espero y sea temporal :C pero sabes que te apoyo amigasha, te quiero y te mando fuerzas desde mi estado :3
Tratare de seguir más seguido con los fic, saludos a todos, un comentario no seria de mas :3
