¡Hola! Qué bien, segundo capítulo. Siento la tardanza. Me suele pasar.
¡Que empiece el fic!
—¡Salta y Mordisco!
Drag hizó lo que su Entrenadora ordenó y falló estrepitosamente. Su objetivo, un Pidgey, se alejó volando con graznidos estridentes.
—¡Buf!—se quejó Tessa—. Creo que mejor nos olvidamos de un Pokémon volador, ¿no, Drag?
La criatura naranja asintió, igualmente molesta y derrotada. Y es que para ser mediodía, ambos no habían capturado ni un Pokémon. No por mala estrategia, sino porque intentar atrapar un volador con uno de Tierra era realmente difícil. Todos sus intentos habían terminado con el pájaro huyendo por medios aéreos.
Aquella búsqueda por un volador no era infundada. La líder de Ciudad Mata, Esmeralda, utilizaba pokémon tipo planta, así que Drag estaba en desventaja y había que encontrar uno que tuviese la ventaja.
Ya llevaba la mitad de la ruta cuando vio un pokémon no-volador. Tenía forma de jirafa con una cabeza negra pequeña por cola y la parte trasera de color marrón. A pesar de que conocía algo sobre el pokémon, sacó su pokédex, por si le decía algo útil.
Girafarig: el pokémon gran cuello. Girafarig tiene una segunda cabeza en su cola que muerde a todo aquel que se le acerque bruscamente.
—Lo de siempre. Tipo Normal/Psíquico. ¿Puedes continuar, Drag?— el pequeño Trapinch se mostró más que dispuesto a combatir contra el cuadrúpedo, a pesar de que estaba un poco cansado—. Ataque Arena.
Con las patas delanteras, empezó a levantar una nube de polvo en contra del Girafarig. Después, ante el desprevenido pokémon, lo atacó con Mordisco. Sin embargo aquella jirafa aún estaba dispuesta a luchar, y mandó al pequeño Trapinch por los aires. El cansancio, junto con ese Placaje, le empezaron a jugar una mala pasada.
Viendo esto, Tessa lanzó una pokéball que había sacado en ese momento de ataque y estuvo a la espera, mirando con mucha atención los movimientos. Uno..., dos..., tres.
Suspiró con alivio al ver que se detenía sin que el pokémon se escape. Al cogerlo, vio que en la parte trasera se había grabado "Girafarig". Lo primero que pensó fue que al menos no se confundirá de pokéball. Se acercó a Drag para felicitarle por el éxito de la captura del primer pokémon.
Descansaron a un lado de la ruta, bajo la sombra de un árbol, cuyas hojas empezaban a tornarse rojas por el nuevo cambio de estación. Drag, que había ido a explorar un poco el bosque por su cuenta, encontró un arbusto con bayas Aranja. Entrenadora y Pokémon pensaron en sus propiedades curativas, así que la chica sacó al Girafarig recién capturado.
Por el pequeño tamaño del área marrón, Tessa supo que era una hembra, así que la apodó Gelly, más que nada por que le pareció dulce aún sin conocerla. En un principio parecía desconcertada por su rápida "liberación" pero después de una breve charla con el Trapinch, pareció comprender. Dirigió su mirada a su nueva Entrenadora que destilaba determinación, despertando la curiosidad de la morena acerca de qué habían estado hablando los dos Pokémon.
Un rato de más descanso y los tres volvieron a un lado de la ruta, cuando escucharon unos gritos justo detrás.
"No, por favor, no", pensó Tessa con cierto temor ante el reconocimiento.
—¡Teeeessa! ¡Espéranooooos!
—¿Me habéis seguido?— Tessa ni siquiera se molestó en ocultar su molestia ante los recién llegados.
—Pues claro. En cuanto nos enteramos de que te habías ido, fuimos a casa, nos preparamos y corrimos para alcanzarte— Nery paraba de hablar de vez en cuando para recuperar el aliento—. Déjanos desansar, anda.
La ahora molesta Tessa dejó escapar un suspiro de exasperación. Los tres recién llegados se dejaron caer en las raíces de un árbol. Gelly captó el cambio de humor de Tessa y quiso darle un poco de apoyo colocando la cabeza en su hombro. La morena la miró y sonrió para decirle que no pasaba nada pero ambos cuadrúpedos no se lo creyeron.
—Oye, ¿tienes algo de comer?— preguntó de repente Ryan, con los ojos cerrados.
—No para ti—respondió la aludida.
—No seas egoísta, comparte.
Si bien algo que Tessa conocía de Ryan es que podía ser insistente e insultar sólo para conseguir algo. Algunas veces era simpático pero en situaciones como esa, era mejor hacerle caso, algo que para Tessa no era opción, así que se negó otra vez.
En ese momento, Ryan cogió una piedra pequeña y, aún con los ojos cerrados, se la tiró a Tessa, pero Gelly la detuvo con Confusión, devolviéndosela. El moreno, Entrenador del Chimchar, se levantó, hastiado, y propuso un segundo combate, que rápidamente Tessa rechazó. En ese momento no estaba de humor para combates.
—Hay que llegar a Ciudad antes de que anochezca. Me voy adelantando.
—No, Tessa. Esta aventura la vamos a hacer todos juntos— dijo Nery, decidida, mientras se incorporaba—. Kenny, Ryan, levantaos.
Ryan lo hizo enseguida y trató de razonar con el que todavía estaba tumbado a su aire.
—¿Y si no qué?— desafió Kenny.
Tessa cogió una piedrita del suelo y se la lanzó a Kenny. Justo en el blanco, provocó que Ryan escondiese una risotada. En cuanto Kenny le dirigió una mirada enfadada, ella mencionó que era eso lo que pasaría. Finalmente, se levantó.
Caminaron un poco más hasta que Nery vio un pokémon que le gustó mucho, así que sacó la pokédex que Merdith le había dado.
Ducklett: el Pokémon ave agua. Ducklett es un buceador experto y nada bajo el agua en busca de su alimento favorito: el musgo de los pantanos.
—Agua y Volador— comentó Tessa—. Nery, estás en desventaja.
—Lo sé... Pero lo quiero.
Sacó al Ponyta y, después de ver los movimientos de su pokémon con la pokédex, ordenó Placaje. Por supuesto, el pato lo esquivó y golpeó de lleno al caballo con Pistola agua. A duras penas, el pequeño potro logró levantarse. Su siguiente ataque fue Ascuas. A pesar de que no le causaba un gran daño por tipo, logró quemarlo. Aprovechando eso, Nery lanzó una pokéball. Tres movimientos y se detuvo. Primera captura para Nery.
—Bien hecho, Gall— felicitó al caballo, que relinchó—. Ducklett, sal.
El patito celeste salió en el aura blanca. Nery aprovechó para saludar a su nuevo compañero y ponerle un apodo.
—Koah... ¿Qué te parece?— el Ducklett le quedó mirando un momento, para luego sonreír mientras hacía un saludo militar.
—Creo que le gusta—comentó Ryan, que se acercaba junto a Tessa, mientras Kenny se quedaba atrás, mirando al suelo con aire ausente.
Antes de retomar su ruta, Nery guardó ambos pokémon. Sin embargo Tessa no lo hizo, alegando que prefería dejarlos a su aire. Siguieron caminando hasta que, hacia las tres de la tarde, atravesaron la entrada de Ciudad Mata.
Sólo bastaba atravesar la entrada para darse cuenta del tipo que usa la líder de la ciudad. Había verde por doquier: edificios, mobiliario urbano, incluso en la ropa había algún tono verdoso. Los edificios y casas tenían forma redondeada y decoraciones convexas de un color diferente al del exterior, dando alusión a las flores.
A parte del gimnasio, lo más destacado era el Parque Mata. Un montón de pokémon Bicho, Planta, Volador y Veneno habitaban allí, viendo como concurrían los combates en la plaza del parque. La plaza era circular, a diferencia del coto en su totalidad, que era hexagonal, y se situaba en el centro de éste, siendo comunicado entre sus lados y las esquinas de la arboleda.
La primera parada fue un Centro Pokémon con la mencionada forma de flor. La enfermera de servicio hizo un rápido chequeo a todos los Pokémon e inscribió en la Liga los cuatro.
—¿Vas a participar en la Liga?— preguntó Tessa, claramente sorprendida.
—Sí, ¿por qué no?— contestó Nery, encongiéndose de hombros—. También pienso intentar lo de los concursos, así que tengo mucho trabajo por delante.
Se acercó Ryan a las dos chicas, pues había estado charlando con Kenny desde atrás, y sugirió ir al Parque Mata. Por supuesto que ambas aceptaron con gusto. La idea de capturar los pokémon que allí habitaban y la posibilidad de entrenar para el Gimnasio les hizo acudir al lugar lo más rápido posible.
En cuanto llegaron a la plaza, se separaron. Kenny fue por el norte, Ryan por el oeste, Nery por el noreste y Tessa optó por caminar por los alrededores de la plaza. Ésta última pensaba en aumentar el poder de los ataques de sus dos pokémon y quizá capturar un tercero.
Empezó con Gelly. Decidió dedicarse a la defensa de sus pokémon, así que aprovechó el Confusión de la cuadrúpeda para usar los objetos del campo. Le contó el plan al Girafarig, que parecía encantada con la idea.
El primer intento no fue lo mejor que pudo. Tan sólo movió un par de hojas. Lo siguió intentando, e intentando, e intentando, e intentando, e intentando. Finalmente consiguió hacer un escudo de hojas medianamente decente, que fue atacado por el Ataque Arena de Trapinch, para comprobar su resistencia o puntos flacos. Se colaron un par de granitos, pero aún así tanto Gelly como Tessa se dieron por satisfechas.
Volvieron a la plaza y Gelly se refrescó un poco con el agua de la fuente, mientras Drag estaba tumbado al sol de verano y Tessa se comía el bocadillo, sentada con las piernas cruzadas en el pequeño muro de la fuente y su mochila en el suelo. No pasaron ni dos minutos así, cuando un chico de once años se acercó a Tessa.
—¿Esos son tus pokémon?— preguntó después de saludarla. Por las pintas, Tessa pensó que sería algún tipo de estudiante de un colegio pijo. Asintió—. Genial... Nunca había visto un Trapinch de cerca. ¿Podemos combatir?
La chica miró a Drag. Éste parecía encantado con la idea ya que se había levantado de un salto, así que dijo que sí.
Tessa se quedó en su sitio, pero con el bocata guardado en la mochila, mientras que el chico retorcedió hasta quedar justo en la boca del camino sur. Él buscó entre sus bolsillos hasta sacar una pokéball que agrandó pulsando el botón y la lanzó. La energía blanca liberada cobró la forma de una planta con dos raíces fuera, simulando dos piernas.
—Este es mi Bellsprout. ¡A combatir!
El primer movimiento fue para el niño, que empezó atacando con un Látigo cepa. De dos golpes hizo retroceder a Drag y, aprovechando la cercanía, usó Repetición. El pequeño Trapinch empezó a removerse para liberarse pero no consiguió nada, a excepción de una cosa.
—Mordisco
Mordió las ramificaciones del Bellsprout con toda la fuerza de la que fue capaz, ocasionando un fuerte dolor al tipo Planta. Consiguió soltarse, aunque con alguna magulladura. Agitó la cabeza dos veces y se centró lo suficiente como para lanzar un Ataque arena en dirección al enemigo. Durante ese breve instante de ceguera le soltó un segundo Mordisco.
Sin embargo, la rápida cepa del Bellsprout le asestó el último golpe.
—Ven aquí, pequeñín— susurró Tessa a su pokémon, que estaba inconsciente—. Lo has hecho genial. Siéntete orgulloso, Drag.
—Sabía que ganaría yo—murmuró el chico, bastante entusiasmado—. Pero, bueno, toma...— le dió trescientos pokécuartos a Tessa y se fue, dejando a la joven con palabras en la boca.
Sólo en ese momento, ella se percató de que la habían estado observando combatir. Había estado concentrada en el combate por si su compañero resultaba excesivamente herido como para fijarse en quién y quién no la miraba. Y en ese momento, se sentía bastante expuesta.
Devolvió a Drag a su pokéball e iba a volver a sentarse y comer, cuando un hombre de mediana edad le propuso combatir. Aceptó, pero dijo que usaría a Gelly para dejar descansar a Drag. Sin embargo, al desconocido no pareció importarle.
El segundo combate de Tessa comenzó. El hombre, que se había presentado como Ortanio, sacó una cría de león con pelaje color marrón.
Esta vez, el primer movimiento fue para Tessa, que empezó con Gruñido. La fuerza de la voz de Gelly amedrentó durante breves instantes al Litleo, ya que éste usó Avivar para recuperar el ataque perdido y porteriormente atacó con Golpe cabeza. La jirafa le detuvo con Confusión y lo lanzó al suelo, dejando al pequeño león adolorido. Éste se levantó como pudo y usó otra vez Avivar, pero cambió la estrategia y atacó con Ascuas.
De no ser porque estuvieron practicando la defensa de Gelly, ésta se hubiese quedado quieta con miedo al golpe.
—Confusión en el agua de la fuente— ordenó Tessa, tranquila.
Y la Girafarig, obediente aunque temerosa, se creó un escudo con el agua que paró las brasas, pero hizo una cortina de humo blanco. Ortanio aprovechó esto y ordenó a su pokémon un segundo Golpe cabeza.
Sin embargo, por culpa de la humareda, ni pokémon ni Entrenador vieron que Gelly siguió manteniendo el escudo y, por consiguiente, al joven Litleo no le hizo mucha gracia atravesar un muro de agua para alcanzar a su objetivo. Ambos pokémon resultaron dañados de forma similar, pero fue el pequeño león quien acabó en el suelo, desmayado.
Tessa se acercó a su pokémon y le felicitó por su desarrollo de la técnica de defensa. Recibió el dinero del hombre, que en este caso fue de mil quinientos pokécuartos, y justo en ese instante se acercaron sus amigos, que habían estado observando el segundo encuentro.
—¡Madre mía, Tessa! ¡Has estado increíble!— exclamó Nery.
—Aún me falta práctica. Pero..., gracias— respondió la morena, cohibida por haber sido observada.
—¿Que te falta práctica? Necesitas mucho más que eso— empezó Kenny—. Sobre todo si vas a querer ganar al equipo que tengo pensado hacer entre manos. Después de todo, vas a ser débil por el resto de tu vida y ni qué hablar del ese Trapinch que tienes.
Aunque fue muy leve y rápidamente, Tessa notó un movimiento en la pokéball de Drag.
—Será mejor que dejes de hablar, chico— amenazó una voz desde el lado derecho del grupo.
Se giraron lo justo como para ver un hombre de unos veinte años con una Gardevoir variocolor sujetando una cámara. Destilaba miradas molestas hacia Kenny.
—Ver combatir a alguien es todo un privilegio. Pero creo que ella tiene un talento y confianza que sólo se han visto en los Campeones y eso sí que vale la pena captar. Basta sólo con verla junto a ese Trapinch y a este Girafarig. Confianza ciega.
Dejó en paz a Kenny y se dirigió hacia la Entrenadora de Drag y Gelly, que en ese momento estaba aún más cohibida por tantas adulaciones, para presentarse como Honner y su compañera como Primavera.
Él y la Gradevoir resultaron ser trabajadores en prácticas de la televisión y esa era una prueba para que dicha cadena los aceptasen. Aclaró que usaría lo que acababa de grabar, pero que también le daría el video a Tessa.
—Deberías de tener el perfil de PokéTrainers y el código se supone que está en tu pokédex—le entregó una memoria flash—. Puedes subir ese video. ¿Piensas ir al Gimnasio?
Ella asintió, todavía con extema timidez.
—Entonces entrénate mucho más. Lo vas a necesitar. Adiós.
Se fue antes de dejar hablar a Tessa o a alguno de sus amigos. Todos se habían quedado con una duda en la mente: ¿qué tan fuerte era la líder?
Bueno, creo que las peleas han sido un poco, demasiado, cortas pero conforme avance la historia se irán prolongando y con más emoción..., posiblemente.
Realmente no tengo un plan para deciros cuándo subiré un nuevo capítulo, pero haré todo lo posible para mejor, con vuestros consejos, claro.
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Chuuny: Muchas gracias, es agradable saber que esta historia es buena y tiene más futuro. Lo de las batallas ya lo digo, voy a pensar como mejorar la narración. Lo de los tiempos verbales, bueno es seguro que lo haya vuelto a hacer aquí, así que si me señalas los puntos me ayudarías muchísimo. Okey, quitaré los términos en inglés y las siglas. Lo de nota de autor es típica cosa mía, algo así como una 'marca de escritor'; lo pondré en mayúsculas y minúsculas pero quiero dejarlo en negrita, si no te importa. Gracias de nuevo.
Monpoke: Vaya, muchas gracias. Eso de los padres se irá descubriendo poco a poco, conforme las aventuras y tal. Con que me des ánimos me es suficiente, no hace falta un ojo crítico. Yo también te deseo mucha suerte con tu historia.
Gracias por sus reviews. Críticas, apoyo, sugerencias. Todo se acepta y valora.
Hasta la próxima. ¡Chau!
