Disclaimer: Los personajes de D.N no me pertenecen.

ADVERTENCIA: Ésta es MI versión, y sólo MÍA, de lo que ocurrió al finalizar la historia original.

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Culpables

Capítulo final

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El sonido de las puertas cerrándose lo despertó de su letargo.

Parpadeó rápidamente, pasándose una mano por el rostro con pereza y paseó sus ojos castaños por el vagón, deteniéndolos sobre la ventanilla de enfrente, escudriñando con la mirada como la vista del exterior se deformaba debido a la velocidad del tren.

Dejó escapar un pequeño bufido mientras se ponía de pie para acercarse a las puertas automáticas, sonriendo por pura inercia como respuesta a una de las morisquetas que había hecho uno de sus compañeros.

El tren se detuvo, y descendió del vagón seguido por tres amigos, comenzando a caminar por el andén hasta salir de la estación, liderando el grupo.

—Oye, Light… oí que Maki te invitó a ir al cine éste sábado…— comentó uno de sus acompañantes una vez que los cuatro comenzaban a descender por una de las calles laterales a la estación del metro.

— ¡Oh! ¡Matsuda-kun es en verdad popular con las chicas!— exclamó uno de sus compañeros.

— ¿En serio? ¿Maki Ikeda, la idol del instituto?

— ¿Hn? Oh, sí…— contestó, indiferente, acomodándose las gafas redondas sobre el puente de la nariz para después esconder las manos dentro de las bolsas de sus pantalones, lanzando un pequeño suspiro— pero le dije que no.

— ¡¿QUÉ?!— inquirieron los otros tres jóvenes al unísono, sin dar crédito a lo que oían.

— ¡¿Le dijiste que no a Ikeda?!

—Light, ¡¿acaso eres homosexual, o sólo estás loco?!

El joven Matsuda frunció levemente el ceño, dirigiéndoles una severa mirada de soslayo a sus compañeros para después menear la cabeza de forma negativa.

—No digas estupideces de las que puedas arrepentirte luego, Mizuki…— aseveró, apretando ligeramente los dientes, pero sin cambios en su expresión fría— estoy muy ocupado, por eso le dije que no.

—jajaja, ¡de veras, alumno número 1 del país!…— rió el aludido— y ella, ¿se enfadó contigo?

Light se encogió de hombros, adquiriendo un semblante desdeñoso para dar a entender lo poco que eso le importaba.

—Oigan, esperen un minuto, ¿quieren?— uno de sus compañeros detuvo la marcha del grupo para acercarse a una tienda. Tras unos pocos minutos de estar en el interior, salió con una revista entre sus manos, exhibiéndola como si de un trofeo se tratase.

— ¿Qué fue lo que compraste, Souta?— preguntó Mizuki, quitándole la revista de las manos una vez que el muchacho se reunió con el grupo— "El Dios del nuevo mundo ha retornado: toda la verdad sobre el resurgimiento de Kira…"— leyó, haciendo una mueca al final.

— ¿El resurgimiento de Kira?— espetó otro de los jóvenes— ¿En verdad crees en eso, Souta?— El chico se encogió de hombros, recuperando su ejemplar para proceder a abrirlo.

— ¿Acaso tú no?— interrogó, ligeramente inquieto— ¡Por favor, Takeshi! ¿Quién crees que ha estado matando criminales de ataques cardíacos estos últimos dos años?— exclamó, escéptico— ¡Kira ha regresado para salvar a éste mundo arruinado por la delincuencia y la corrupción!

— ¿Regresado?— preguntaron sus compañeros al unísono.

— ¡Sí! Según un artículo que leí, Kira apareció por primera vez en el año 2004…

— ¿2004? ¡Pero eso fue hace más de veinte años, Souta! No seas iluso… ¡es ridículo!

— ¡No lo es!— se defendió el joven, ligeramente abochornado.

Sus acompañantes, excepto Light, intercambiaron miradas.

—Entonces, ¿por qué no habíamos oído hablar de él antes?

Souta comenzó a ojear febrilmente su ejemplar, en busca de una respuesta.

—Aquí dice que desapareció un tiempo porque…

—Tsk, ¡que estupidez!— lo interrumpió el joven Takeshi, girándose hacia el muchacho de cabellos castaños, que hasta el momento se había mantenido ajeno a la conversación— ¿tú qué piensas, Raito?

— ¿Hn?— se giró levemente a verlos, con una expresión de confusión en su juvenil semblante.

—Que qué piensas acerca de Kira…— reiteró su amigo. Light frunció el entrecejo con confusión.

— ¿Kira…?

— ¡Sí! ¡El salvador del nuevo mundo!

—Tsk, ya déjate de decir eso, Souta. Tu "salvador— Mizuki hizo comillas con los dedos— no es más que un mito. Una leyenda urbana…

— ¡Cállate, Mizuki!— le dirigió una mirada severa— quiero oír lo que Matsuda-kun opina; después de todo, su padre es el nuevo jefe del departamento de investigación, y de seguro él posee auténtica información acerca del caso… ¿no?

—Eso es cierto— intervino Takeshi—, a mí también me interesa la opinión de Light.

Light dejó escapar un pequeño bufido mientras se encogía de hombros. Contrajo los músculos de su rostro y se giró hacia sus amigos con una sonrisa posada sobre sus delgados labios.

—Lamento decepcionarlos, amigos, pero realmente no hay nada que decir. La versión oficial de la policía es que no existe ningún indicio de que "Kira" sea real…o de que las muertes tengan que ver con él…— aclaró— además, no es un caso que lleva la policía japonesa exclusivamente.

— ¡Cómo! ¿Quién lleva el caso entonces?

Se encogió de hombros, divisando su casa a lo lejos.

— ¿Lo ves, Souta?— Mizuki tomó al chico por el cuello, obligándolo a arquear la espalda— ¡Estás obsesionándote con ese asunto, amigo!

—Mizuki tiene razón…— suspiró él, acomodando sus gafas una vez más, con expresión cansina.

—Nos dijiste la versión oficial de la policía, Raito, pero no la tuya— comentó el joven Takeshi, lanzándole una suspicaz mirada— ¿Tú crees que Kira es real?

Para cuando acabó su pregunta, ya habían llegado a la puerta de la casa de los Matsuda, deteniéndose los cuatro frente a ella. Light volteó, dándoles la espalda. Posó una mano sobre la verja, pero se detuvo antes de abrirla.

—Yo creo…— comenzó a decir con voz intrigante; sus compañeros lo oyeron expectantes, abriendo los ojos como si de esa forma pudieran oírlo mejor— que han estado viendo mucho Sakura Tv— sentenció, volteando hacia ellos una vez más, riendo.

Sus compañeros dejaron escapar pequeños bufidos de decepción.

—Deberían dejar de prestar atención a esas cosas y comenzar a prepararse para los exámenes universitarios, y cumplir con la tarea de la Academia, ¿no creen?— aconsejó, cerrando la pequeña reja a la vez que saludaba a sus amigos.

—Jajaja, como siempre tienes razón, Raito… ¡Hasta el lunes!— saludó Takeshi, con una sonrisa.

— Sí… ¡Te veremos el lunes!

— ¡Pasaremos por ti a la misma hora!— Souta fue el último en despedirse, regresando a la lectura de su revista de inmediato.

—Sí…— murmuró Light mientras bajaba la vista. Se despidió con una mano perezosa, buscando la llave de la casa, en el bolsillo izquierdo de su pantalón, con la otra. Giró la llave y entró, sacándose los zapatos en la entrada.

— ¡Ya llegué!— anunció con voz monocorde, dejando sus llaves sobre una pequeña mesita de salón.

— ¿Light?— escuchó un sonido proveniente de la habitación contigua— ¡Estoy en la cocina, cariño!— él soltó un bufido disimulado y se dirigió hacia la habitación en la que se encontraba su madre, que al verlo sonrió, radiante— ¡Llegaste, hijo!— lo tomó del rostro, besando con suavidad sus mejillas— ¿Lo tienes? ¿Cómo te fue?

— ¿Hn? Oh, aquí está…— buscó en su bolso escolar, sacando una boleta de calificaciones para entregársela a su madre, quien la observó con una enorme sonrisa.

— ¡Primer lugar otra vez en el examen de práctica nacional!— exclamó, besando la mejilla derecha de su hijo una vez más— ¡Espera a que tu padre vea esto! ¡Te felicito, Light-kun!

—Sí…gracias mamá. Realmente no fue nada...

Le dirigió una rápida mirada al bebé, de no más de dos años, que estaba sentado sobre una silla alta, sosteniendo un vaso con forma de panda con tapa y pajilla en una de sus pequeñas y regordetas manos.

—Hola Ryōga— removió los cabellos negros del pequeño, el cual sonrió al contacto.

— ¡Right! ¡Raighto! ¡Raighto!— exclamó el niño, alzando su vasito al aire con algarabía.

—Ah, Light-kun, ¿quieres algo de comer?

—No mamá— declinó la oferta con un suspiro, acercándose a un tazón de frutas que había sobre la mesa alta del centro— sólo me llevaré esto…— tomó una manzana roja, lanzándola unos pocos centímetros en el aire para volver a sujetarla al instante.

—Mmm…bueno— su madre tomó a su hermano pequeño en brazos, sacándolo de su silla— iré por Soi-kun a la práctica de football, y luego iremos al mercado…— informó— ¿Tú quieres algo, hijo?

—Papas de consomé, si no es molestia, por favor.

Sayu sonrió, llevando su mano libre a la mejilla de su hijo mayor para acariciarla con cariño.

—Sé que son tus preferidas…también lo eran de tu tío— su mirada se entristeció un breve instante, pero se recompuso de inmediato— ¡Bien!— sonrió, deshaciéndose de los recuerdos dolorosos— Ah, tu padre llamó para avisar que llegará temprano hoy…y además traerá visitas. Debes estar al pendiente, ¿sí?

—Claro mamá, yo me ocupo— le sonrió, acariciando los cabellos de su hermano menor una vez más.

— ¡Ay! ¡Eres el mejor hijo del mundo!— lo besó una última vez en la mejilla, saliendo de la cocina con el bebé Ryōga en brazos, y Light los observó irse, correspondiendo el saludo de su hermanito con una seña y una sonrisa. Sin embargo, una vez que ambos se le perdieron de vista, borró su sonrisa en un santiamén, cambiándola por una expresión fría e impertérrita. Tomó sus cosas y, con pasos lentos, empezó a caminar hacia la sala para luego dirigirse escaleras arriba, en completo silencio, a sabiendas de que estaba solo en la casa.

Abrió la puerta de su habitación con suma tranquilidad. Cerró con cerrojo y tiró sus cosas a un lado. El lugar estaba prácticamente en penumbras, pero no le importó; sin prender la luz suspiró, colocándose de pie en medio del recinto.

—Otro día que se acaba…— murmuró, lanzando la manzana al aire para después sujetarla en su mano, repitiendo esa acción un par de veces más, lanzándola hacia atrás al final, con un leve movimiento de muñeca.

Antes de que la fruta tocara el suelo fue detenida en el aire, y comenzó a desaparecer en misteriosos mordiscones, pero Light no le prestó atención a la manzana. Dio cinco pasos más y se posó junto al escritorio, quitándose la chaqueta del instituto para desajustarse el cinturón, sacando un cuaderno negro de entre sus ropas.

— ¿Vas a escribir nombres hoy?— preguntó una sombría voz a sus espaldas, pero él, lejos de asustarse, sólo dejó escapar un bufido ahogado, sin voltear siquiera.

—No…— suspiró, sentándose sobre el futón tras haber depositado el cuaderno sobre la mesa del buró— ya programé las muertes por dos semanas… una cada tres horas, como sugeriste...asesinos, ladrones y políticos corruptos— esbozó una ligera sonrisa, sacudiéndose el cabello con suavidad.

—Ah…— la lúgubre criatura salió de las sombras, acercándose al cuaderno para tomarlo y observar lo que allí había escrito.

El humano suspiró una vez más, recostándose sobre el cobertor con los brazos entrelazados detrás de la cabeza. La habitación quedó en completo silencio durante unos minutos.

—Oye, Raito… ¿Por qué siempre llevas el Death Note contigo a la escuela? ¿No habías dicho que era peligroso?— inquirió la criatura, indiferente.

— ¿Qué? Ah, eso…— dejó escapar otro resoplido, cerrando los ojos con cansancio— Verás, en efecto, es muy arriesgado cargar el cuaderno conmigo todo el tiempo… pero, aun así, no he tenido problemas en estos dos años… además, es mucho más arriesgado dejarlo aquí, con mi madre y la señora Tezuna entrando siempre a limpiar… o incluso el pequeño Ryōga, que a veces se mete a esculcar mis cosas…— abrió los párpados un instante para luego volver a cerrarlos.

—Ya veo…

—Ah…— suspiró— De cualquier forma, si un día tengo un accidente, o durante la clase de gimnasia alguien lograra abrir mi casillero, tendría un gran problema…,— suspiró— no dejo de pensar en eso, por ese motivo he estado pensando en la forma de mantener siempre el Death Note a salvo en mi habitación; pero necesito comprar unos materiales. Mañana iremos a la tienda.

—Está bien por mí— anunció el Shinigami, con voz aburrida— Oye, Light…

— ¿Nh?— el joven sólo emitió un adormilado gemido como respuesta.

— ¿Quieres jugar con el X-box ahora que no hay nadie en casa?

Light lanzó un resoplido y abrió un ojo con pereza para observar al Dios de la muerte.

—No lo creo. Papá llegará en cualquier momento, y no creo poder explicarle por qué juego un juego para dos yo sólo, de nuevo… no hay posibilidad. Pero puedes bajar a la cocina por más manzanas antes de que lleguen, si gustas.

—Hmp, está bien.

Observó como el Shinigami se acercaba a él para dejar el cuaderno sobre el futón para luego atravesar una de las paredes, desapareciendo. Después, volvió a cerrar su ojo.

Pasados unos minutos, volvió a sentir la presencia de la criatura, pero no le dio importancia, hasta que él volvió a hablarle:

—Oye, Light…

—Estás muy conversador hoy— comentó, ahogando un bostezo, pero sin abrir los ojos.

—…

—Está bien. ¿Qué quieres?

—Si no vas a jugar conmigo, ¿puedo usar tu computador para jugar en línea?

El mayor de los hermanos Matsuda dejó escapar una risa, que sonó más bien como un pequeño carraspeo.

— ¿Los Shinigami también juegan en línea?— inquirió un tanto divertido, sin moverse de su cómoda posición—. Creí que ustedes sólo se dedicaban a dormir o a apostar…

—Eso hace la mayoría,— aceptó la criatura sin emoción alguna en su fría voz— pero yo aprendí a jugar en línea en uno de mis viajes al mundo humano.

— ¿Uno de tus viajes?— abrió los ojos con sorpresa, pero sin moverse—. ¿Cuántas veces has estado en el mundo humano antes?

—…

Light resopló el aire de sus pulmones con molestia.

—No vas a decírmelo…— dio por hecho, con voz aburrida— Tal y como pensaba, Shinigami, todo se basa en tu personalidad, ¿no es así?

El Dios de la Muerte ladeó levemente su terrorífica cabeza.

—Eso creo.

— De acuerdo— aceptó el humano, pero de pronto, una idea surgió en su mente, viendo la oportunidad perfecta para aclarar algunas dudas— Pero, sólo dime una cosa antes: he estado pensando… una vez comentaste que hace años dejaste caer tu Death Note "por accidente" al mundo humano porque estabas aburrido— ironizó, frunciendo el ceño y alzando levemente la cabeza— Y no es que la idea me moleste, pero, eso quiere decir que me elegiste para darme el cuaderno… ¿sólo para entretenerte?— Se sentó sobre la cama para observar al Dios de la muerte. La criatura lo observó indiferente unos momentos para luego sonreír de una manera casi escalofriante; desencajando ligeramente al joven Light.

— ¿Qué es tan gracioso, Shinigami?— le espetó con enojo.

—No te creas tan especial, Raito. Yo no te escogí por ser un humano inteligente ni nada por el estilo…no te creas tan especial—. Declaró su interlocutor— Simplemente te entregué algo que te pertenecía.

Al oír lo último, los ojos de Light se dilataron al máximo por la sorpresa.

— ¿Algo que me pertenecía?— inquirió, escéptico— ¿De qué hablas?

—Del Death Note— dijo, alzando el cuaderno con una de sus manos, las cuales se asemejaban más a garras.

— ¿Qué?— Se quitó las gafas, depositándolas cuidadosamente sobre la mesa de noche mientras fruncía el ceño con severidad— el Death Note era tuyo. Tú sólo lo dejaste caer para que yo, o alguien, lo tomara, ¿no era así?

— Jejeje… No.

Su rostro se desencajó un momento. Sabía que no podría sonsacarle nada más a ese odioso Shinigami. Entonces, relajó su expresión, subiendo un pie sobre la cama y llevándose la rodilla al pecho, adquiriendo una pose más cómoda y 'casual'.

—Ahora que lo mencionas…,— dijo de pronto, amenizando el sonido de su voz— una vez mencionaste que un Shinigami siempre tiene que tener un cuaderno con él; así que para darle uno a un humano tiene que tener dos…— razonó, frunciendo levemente los labios— También recuerdo que dijiste que hace tiempo lograste engañar al rey de los Shinigamis para obtener otro Death Note, pero que ése cuaderno había sido destruido hace algunos años…

— ¿Y?

—Y, por consiguiente, pudiste volver a engañarlo, ¿no es así?— concluyó, satisfecho con su razonamiento.

—Jejeje…— el Dios de la muerte tenía los ojos abiertos al máximo, y esa expresión de demonio a punto de devorarse un alma que tanto incomodaba a Light, quien tembló ligeramente ante la tardanza de una respuesta; sabía que no podía confiar en ese Shinigami…— Te equivocas…,— añadió él, sorprendiéndolo una vez más— después de esa vez no volví a intentar engañar al rey.

— ¿Qué?— volvió a sentarse sobre la cama, con un gesto de duda y confusión surcándole el rostro— Entonces, ¿Cómo…? No lo entiendo… ¿Cómo conseguiste éste Death Note?— inquirió, tomando el cuaderno y alzándolo a la altura de su rostro.

El Shinigami rió suavemente, pero de una forma macabra.

—Porque, a diferencia de la mayoría de los de mi especie, yo sé como matar a otro Shinigami…

Light contorsionó el rostro en una mueca de auténtico desconcierto, sin poder evitarlo.

— ¿Ma-Matar a un Shinigami?— balbuceó con voz entrecortada, haciéndose ligeramente hacia atrás sobre el futón— Pero creí… creí que ustedes eran inmortales.

—Jeje, pues no.

El muchacho parpadeó varias veces para deshacerse de su sorpresa, recomponiendo su semblante indiferente, pero con un pequeño brillo de curiosidad centellando en sus pupilas castañas.

—Ya veo. Por lo tanto, tuviste… tuviste que matar a uno de los tuyos para darme este cuaderno, ¿no es así?

—No. Yo no tengo razones para matar a nadie— comentó la criatura, con voz aburrida— simplemente me topé con un Shinigami que había muerto.

— ¿Te topaste…?— frunció el ceño con molestia ante la confusión; Light Matsuda era de las personas a las que le gustaba llegar al fondo de cada asunto— ¿Cómo? ¿Cómo fue que sucedió?

—…

Rodó los ojos con impaciencia. Detestaba la imparcialidad del Shinigami.

—Está bien…,— suspiró— si me cuentas eso, te dejaré usar mi computador.

—Jeje…bueno— aceptó el Dios de la muerte, con una sonrisa cínica, y Light se inclinó hacia adelante, recargando los codos sobre las rodillas y entrelazando sus finos dedos delante del mentón, en un ademán expectante. La criatura contempló cada uno de sus movimientos antes de hablar.

—Como ya te había dicho, realmente no hay mucho que hacer en el mundo Shinigami… la mayoría se la pasa durmiendo todo el día, o apostando en tontos juegos. Yo me aburría mucho.

— ¿Entonces?— se impacientó Light, pero el Dios de la muerte no le prestó atención.

—Verás, rara vez ocurre algo interesante allí… pero ése día me topé con alguien muy curioso… su nombre era Dune y estaba mirando hacia el mundo de los humanos, así que me acerqué a ver si había algo interesante que mirar, después de todo, hacía mucho que no visitaba el mundo humano, pero me decepcioné al notar que Dune sólo vigilaba a un muchacho, un chico humano, uno muy joven. No le presté demasiada atención, así que sólo seguí con mi camino. Pero al día siguiente volví a ver la misma imagen: el mismo Shinigami observando al mismo niño… también lo vi al siguiente, y al siguiente…y así durante casi un año en tiempo humano…en fin, un día me acerqué y noté que al niño no le quedaba mucho tiempo de vida…

»— ¿Sabes que morirá pronto, verdad?— le dije, a lo que no respondió. Para ese momento yo ya estaba lo suficientemente interesado, así que el día de la muerte del chico me acerqué, con curiosidad. Quería saber cómo sería que él moriría.

»—Es demasiado joven— me dijo Dune— no debería morir…no el día de su cumpleaños…— yo no le presté atención, pero aun así observé fijamente. Los últimos días lo había visto escribir demasiados nombres en su Death Note. Parecía que planeaba algo, y yo ya me imaginaba qué, por lo que decidí seguir observándolo. Yo ya sabía cómo matar a uno de los nuestros, así que el tema no me interesaba demasiado…pero aun así, era interesante ver como sucedería en directo.

»Ese día, el muchachito salió de su casa temprano. No sabía a dónde se dirigía, pero tampoco me importaba… todo parecía normal, la calle llena de gente, sin posibles peligros cerca…por un segundo dudé que su muerte fuese a suceder de manera violenta, como solía ocurrir en casos similares; hasta que lo vi. Era un drogadicto que había asaltado una licorería y había robado un automóvil. El sujeto conducía a alta velocidad por una avenida, intentando huir de la policía, pasándose todas las luces rojas. No necesitaba ver más para deducir que él mataría al niño, puesto que éste se disponía a cruzar la calle una vez que el semáforo se puso en rojo, y por los enormes audífonos que llevaba tapándole las orejas no era capaz de oír el alboroto.

»El drogadicto estaba a sólo dos calles de donde se encontraba el chico. Debo admitir que en ese momento esperé ver como lo lanzaba por los aires, pero antes de que tuviera la oportunidad, Dune tomó su Death Note y escribió algo en él. Yo no alcancé a ver qué, pero una calle antes de llegar hasta el niño el sujeto perdió el control del automóvil, incrustándose en un aparador y muriendo en el acto. Yo había previsto esa acción, así que no me sorprendí cuando Dune comenzó a desaparecer, convirtiéndose en arena…

— ¿Se convirtió en arena?— inquirió Light con interés, interrumpiendo el relato— ¿Por qué?

—Porque nosotros existimos para acortar el tiempo de vida de los humanos… salvarle la vida a uno es algo prohibido para un Shinigami. Dune murió al quebrantar las reglas.

El joven humano bajó el rostro, totalmente conmocionado por el relato de su interlocutor.

—Entonces…ese día…,— rememoró, con voz grave y la mirada, ligeramente ensombrecida y clavada en algún punto de su oscura habitación— el día que cumplí 14 años… ¿fue el Shinigami Dune quien salvó mi vida?

—Sí— confirmó la criatura con voz monocorde— Y al morir, su Death Note, por lo general, debía pasar a ser propiedad del primer Shinigami que lo tocase; o sea yo. Pero decidí dártelo a ti, ya que era lo que correspondía. Además, al morir Dune, los años que le restaban de vida fueron transferidos a ti. Por eso sigues vivo.

Light movió la cabeza y parpadeó con confusión, como si intentara sopesar toda la información que acababa de recibir.

—Ya veo…— murmuró después de un rato, y volvió a recostarse sobre la cama, con aires perezosos, llevándose los brazos detrás de la cabeza. Acto seguido, alzó la mirada hacia el techo de su habitación, meditabundo y ligeramente contrariado— Creí que ustedes eran inmortales… pero ahora sé que para matar a un Shinigami sólo hay que hacer que se encariñe con un humano…— resolvió.

—Eso parece. Pero no creas que a mí me importa lo que te pase.

Light le dirigió una divertida mirada de soslayo, cambiando su semblante de seriedad por una sonrisa de medio lado mientras se acomodaba sobre el futón.

—No esperaba menos de ti, Ryuk— sonrió de forma afable, acomodando los brazos bajo la cabeza una vez más— Así que el Shinigami Dune estaba enamorado de mí…

—Supongo… aunque, personalmente, yo no entiendo nada de sentimientos humanos.

—Tsk— el chico chasqueó la lengua, dejando escapar una fuerte carcajada que resonó en toda la habitación, riendo durante varios minutos para después detenerse de pronto, con una sonrisa aun posada en sus labios— ¡Quién diría que uno de todos los que se dicen enamorados de mí realmente me sería de tanta utilidad! Jajaja, es tan ridículo que es gracioso, ¿no lo crees?

—…

—Ah… Supongo que le debo eso a Dune, después de todo, nada de esto hubiera sido posible sin su sacrificio…— tomó el Death Note una vez más para pasar sus páginas, observándolas con desinterés— Si yo hubiera muerto aquel día…,— su mirada se perdió un momento en la habitación, con aires vacilantes— no habría podido cambiar al mundo…,— suspiró— creo que lo que sucedió era lo que convenía.

—Hmp… pero no ha servido de mucho; hasta ahora no has conseguido nada. Muchos aún niegan la existencia de Kira.

—Es eso lo que no comprendes, Ryuk—. Aseveró, sentándose de un salto— No me interesa ser Kira; no quiero ser un Dios ni nada parecido— dejó escapar otro suspiro, dejando el cuaderno a un lado y girando su cuerpo para dirigir sus ojos hacia una fotografía en la pared, en donde un joven, casi idéntico a él, estaba de pie sobre un escenario, con un chico de aspecto extraño y cabello alborotado al lado, leyendo un documento— A diferencia del verdadero Kira, lo único que a mí me importa es terminar con el trabajo de mi familia, e impartir justicia en éste mundo…— le recordó, con solemnidad— Además, no olvido que fue Kira quien mató a mi tío— apretó un puño y Ryuk rió con suavidad, pero el joven no le prestó atención—; por eso no me compares con él. Porque yo sólo imparto justicia, no mato a personas inocentes— le espetó con asco, adquiriendo otra expresión de seriedad.

— ¿Por eso no mataste a L cuando envió aquel mensaje?

Light negó suavemente con la cabeza, masajeándose la sien con una mano.

—Aquello era claramente una provocación para hacerme caer en una trampa. Te apuesto lo que quieras a que el mensaje no era transmitido en todo el mundo como él dijo; de seguro lo transmitió ciudad por ciudad en los países en donde concluyó posible que Kira se encontrara, esperando que, en algún lugar, atacara, revelándole así su posición…un burdo engaño, en mi opinión, y demasiado problemático…. L debió creer que de alguna manera, al provocarme, dañaría mi ego o algo así, y que de seguro yo reaccionaria ante eso…— suspiró— tal vez pensó que, al ser "Kira" alguien que se cree una clase de Dios, sería fácil predecir su siguiente movimiento…—bufó con sorna— Tsk. Tal vez L no es tan "grandioso" como todos dicen.

— ¿Eso quiere decir que no lo matarás?

Volvió a menear la cabeza.

—Quiere decir que deberás ser paciente, Ryuk.

— ¿Paciente?

—Sí… Aunque no debes ilusionarte demasiado; L no es un criminal, y, por lo tanto, no creo que merezca la pena asesinar a alguien inocente… ya te lo dije: yo no soy como Kira.

El sonido de la puerta del garaje abriéndose captó su atención. Light se puso de pie, acercándose a la ventana para escudriñar la calle. Afuera comenzaba a anochecer.

—Llegó papá— anunció, acomodándose las ropas y colocándose sus gafas nuevamente—. Debo bajar.

— ¿Me traes una manzana?

—Tsk.

Salió de su habitación, oyendo el sonido de llaves y voces saliendo de la cocina. Bajó las escaleras, encontrándose con su padre al pie de éstas, sonriéndole al verlo llegar.

— Light, ¡hola hijo! ¿Estás solo?

—Hola papá— saludó efusivamente—Sí; mamá, Ryōga y Soichiro fueron de compras.

—Ah…bueno, ¡pero ven hijo, ven!— exclamó Tōta Matsuda, abrazando a su hijo por los hombros para llevarlo hasta la cocina— Hay dos personas que se alegrarán mucho de verte…

Al entrar a la estancia, Light reconoció a dos hombres que trabajaban con su padre. Dos personas mayores, sentadas en la mesa de la cocina, bebiéndose una cerveza.

— ¿Éste es Light?— Exclamó uno de ellos, poniéndose de pie— Mírate, muchacho, ¡pero si te has convertido en todo un hombre!

—…

—Hola, hijo— saludó el otro, un hombre corpulento, y de escaso cabello negro y canoso, recortado en un corte militar— ¿Me recuerdas?

—Emm…yo…— Light vaciló; recordaba vagamente sus rostros, pero no sus nombres.

—Es normal que no lo hagas, Light— dijo el otro— la última vez que te vimos tenías…no sé, 9 o 10 años…jajaja, ¡adónde se va el tiempo, señores! El pequeño Light está hecho todo un hombre, mi niña va a casarse pronto, y nosotros sólo nos volvemos más y más viejos…— sollozó, haciendo reír a sus acompañantes.

—Ellos son dos viejos amigos, Light— indicó su padre— Shûichi Aizawa y Kanzō Mogi, del departamento de investigación, ¿los recuerdas?

El muchacho parpadeó varias veces, intentando hacer memoria, lo cual hizo sonreír a sus visitantes.

—Sí, ya los recordé— mintió, extendiendo una mano para saludar a Aizawa; aunque sí recordaba a la hija que éste había mencionado— ¿Cómo están? Es un placer volver a verlos.

Jejeje…— oyó la risa de Ryuk, pero no le prestó atención.

— ¡Ya lo creo, hijo! la última vez que te vi eras de éste tamaño…— Aizawa alzó una mano para medir una distancia desde el suelo.

— ¿Y donde están Sayu y los demás niños?— inquirió Mogi, dándole un sorbo a su bebida.

—Mi Sayu-chan y los niños salieron al mercado— informó Matsuda— pero no deben tardar en volver… ¿quieres tomar algo con nosotros, hijo?

—No, gracias papá. Debo subir a estudiar, sólo bajé para recibirte.

— ¡Ese es mi hijo!— exclamó Matsuda de pronto, haciendo que Light se sobresaltase ligeramente— ¿Lo ven? Mi hijo es el más listo de su clase, ¡todo un orgullo para Sayu y para mí!

El menor forzó una sonrisa al oír a su padre alabándolo. Odiaba que hiciera eso.

—Sí, y eso, sin duda, lo heredó de la familia del jefe.

— ¡Cla…! ¡Oye! No te pases, Aizawa.

Los otros dos hombres comenzaron a reír a carcajadas (era evidente para Light que habían estado bebiendo desde mucho antes de llegar a su casa) mientras que su padre anunciaba que se había olvidado de algo y se ponía en pie para ir a buscarlo a su automóvil, por lo que el joven vio la ocasión perfecta para huir, escabulléndose por la entrada hacia la sala.

—Oye, Light…— lo llamó Ryuk cuando estaba a mitad de las escaleras, haciéndolo detenerse— Te olvidas de mi manzana…

Light dejó escapar un pequeño gruñido, regresando sobre sus pasos, y, muy a su pesar, a la cocina.

Oye, ¿no crees que es extraño?— oyó a los amigos de su padre conversar a solas, por lo que se quedó de pie en la puerta, intentando no ser descortés.

— ¿El qué?— inquirió la voz de Aizawa.

El niñoes idéntico a él; incluso se llama de la misma forma... la única diferencia son los anteojos— abrió los ojos con sobresalto; había hecho un movimiento para retirarse, percatándose de que, sin quererlo, estaba oyendo una conversación personal, pero se detuvo en seco al oírse mencionado en la charla.

Sí, yo también lo noté…es escalofriante ¿no crees? Como si Light Yagami hubiera reencarnado para vengarse o algo así.

¡No digas estupideces, Aizawa!

Ya, ya…todo no es más que una extraña casualidad. Recuerda que Tōta quería llamar a su primogénito como el jefe, pero fue Sayu la que insistió en usar el nombre de su querido hermano.

Light pudo notar el desprecio en la voz de Aizawa al mencionar a su tío, lo cual aumentó su curiosidad.

Pues, si yo fuera Matsuda, jamás lo hubiera permitido.

Ni yo. Ése nombre está maldito.

¡Eso es ridículo!— lo reprendió Mogi, con voz alarmada— El caso de Yagami Light fue único, y es totalmente estúpido pensar que la historia podría repetirse sólo por un simple nombre.

¿Eso crees?— inquirió el otro hombre, en tono escéptico— No te confíes demasiado, Mogi. Si Light nos enseñó algo es que cualquiera puede ser corrompido; además, según me contó Matsuda, el niño admira profundamente a su difunto tío, a tal punto que le ha dicho que quiere convertirse en detective también…—suspiró con pesar— pobrecillo… Él no debe ni tener sospechas de quien fue en realidad ese desgraciado.

Light se sobresaltó ante lo último. Su tío, ¿corrompido? Se interesó mucho más en la conversación al oír eso. Si de algo podía estar seguro era de que el hermano de su madre había sido una persona intachable, un héroe. Pero esos hombres… ¿acaso había algo que él no sabía?

¡Chist! ¡Aizawa! No digas esas cosas… recuerda que el hijo de Matsuda está en la casa.

¡Bah!— Light oyó como Aizawa bebía otro sorbo de su bebida— Debe estar en su habitación… no podría oírnos.

Ambos guardaron silencio unos momentos, momentos que Light usó para procesar la información que había recibido.

Se suponía que, sí esos hombres habían trabajado con su padre, también debieron haberlo hecho con su tío…entonces, ¿Por qué hablaban con tanto desprecio de él?

¿Sabes algo?

¿Qué?

Aún recuerdo a la perfección ese día…

¿Te refieres a…?

Sí, al día en que Light confesó que era Kira…

El corazón de Light se paralizó. No podía ser cierto. No podía haber oído bien… debía haber un error… ¡TENÍA QUE ESTAR EQUIVOCADO!

No veo por qué te sorprendió tanto…después de todo, tú fuiste uno de los primeros en sospechar de él, y fue gracias a ti que L abrió los ojos al final.

Lo sé…pero aún así…la forma en que nos miró, el desprecio en sus ojos… son algo difíciles de olvidar…— suspiró— al igual que las suplicas después de que recibió los disparos…— Aizawa lanzó una pequeña risilla— rogando porque alguien llegara a ayudarlo… fue desgarrador y patético a la vez… una muerte bastante indigna para un "Dios" como él se creía, ¿no crees?

Supongo que se habría molestado…Yagami-kun era un ser realmente vil y ególatra…pero debemos admitir, que también un excelente actor. Después de todo, nos engañó durante años.

Y era un mejor asesino— sentenció Aizawa— ¿Quién podría haberse imaginado que había sido él quien poseyó el primer Death Note? Incluso yo mismo lo había defendido en muchas oportunidades de las acusaciones del primer L…pero, ¿sabes otra cosa? Light podía creerse mucho, pero no era mejor que los criminales a los que mataba.

Puede que sea cierto…lo mismo pensaba el sucesor de L. ¿Quién diría que sería el propio L quien lo orillaría a su muerte?— Mogi suspiró con añoranza— L… ¿lo recuerdas?

¿Qué si recuerdo al segundo L? ¡Claro! Ese niño… ya debe ser todo un adulto. Además, no olvides que soy uno de los pocos que conocen su cara y su nombre.

¡Oh! Es cierto… ¡Si un Death Note cayera en tus manos serías una verdadera amenaza para L!— bromeó Mogi.

¡Oigan! ¡Costó trabajo, pero encontré mi teléfono! Aunque no pude comunicarme con mi esposa… ¿me acompaña a la tienda?

En ese momento, Matsuda entró en la habitación, interrumpiendo la plática.

Al oír la voz de su padre, Light volteó en el más absoluto silencio, regresando sobre sus pasos, escaleras arribas.

— ¿Light…? ¿Y mi manzana?— oyó la voz de Ryuk a sus espaldas mientras subía los escalones, pero no le prestó atención— ¿Light?

Llegó a su habitación, con la cabeza gacha, los ojos escondidos detrás de una cortina de cabello cobrizo y una extraña mueca en el rostro, apretando los labios casi con violencia. Oyó en silencio la puerta de entrada y, segundos después, el automóvil de su padre saliendo del garaje.

—Oye Light, es molesto que me dejes hablando solo…— se quejó el Shinigami, haciéndose a un lado para permitirle el paso al joven Matsuda.

El muchacho pareció ignorarlo deliberadamente una vez más, llegándose hasta el escritorio, en donde tomó asiento dándole la espalda, aún sin alzar la mirada, y encorvándose un poco. Ryuk lo observó, ligeramente confundido. Light se veía… extraño, aunque eso no lo preocupaba demasiado.

De repente, la espalda del chico comenzó a convulsionarse ligeramente, y él, a emitir un pequeño e indescifrable sonido sibilante.

— ¿Light…?

— ¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!— gritó el chico de pronto, poniéndose de pie de un salto para arrojar todo el contenido del escritorio al suelo con los brazos— ¡MALDITO! ¡MALDITOOOOOO!

Computadora, libros, lápices, cuadernos…todo fue a parar al suelo en cuestión de una milésima de segundo mientras Ryuk sólo observaba, indiferente. Él no entendía mucho de sentimientos humanos, pero sabía que esa clase de comportamiento se llamaba "arrebato", y que lo mejor era no intervenir, aunque el hecho de que le resultaba bastante entretenido también influía bastante.

Pasado el arrebato de ira, Light quedó recargado sobre el escritorio, con los brazos extendidos hacia un lado, respirando agitadamente y provocando que sus hombros subieran y bajaran rápidamente debido a la violenta respiración.

— ¡MALDITOS!— exclamó una vez más, dejándose caer hasta volver a sentarse en la silla; escondiendo la cara entre las manos y sollozando en silencio, temblando ligeramente.

—… ¿Light?

—Fue él, Ryuk— contestó entre dientes, sin voltear a enfrentarlo—. Fue él todo el tiempo…él era Kira…— dijo con voz abatida, jalándose histéricamente de los cabellos mientras hablaba— ¡TODO EL MALDITO TIEMPO SE TRATÓ DE ÉL!— gritó una vez más, golpeando vehementemente la mesa con los puños cerrados.

—…

—Todo lo que sabía… todo lo que creí saber, lo que mi madre me dijo…todo era una maldita mentira…— pronunció con rabia, golpeando la mesa una vez más— ¡ÉL ERA KIRA! ¡YAGAMI LIGHT ES KIRA!

Golpeó la mesa otra vez, dejándose caer sobre el respaldo de su silla, frotándose el rostro con ambas manos, para luego deslizarse lentamente hasta caer de rodillas al suelo.

—Todos me mintieron… todos me mienten todo el tiempo…— murmuró en tono más calmado, dirigiendo la mirada hacia la nada.

—Jeje…— el Shinigami rió, llamando la atención del joven Matsuda.

— ¡¿Qué demonios es tan gracioso?!— demandó saber, dirigiéndole una furiosa mirada. Repentinamente, abrió los ojos al máximo, cayendo en cuenta de algo. Su expresión cambió al instante por una de horror y sorpresa al mismo tiempo, y su cuerpo tembló aún más por la ira—Tú…— dijo de modo acusador, entornando la mirada— Tú lo sabías…— discurrió entre dientes, cerrando los puños con fuerza desmedida— Por eso reías todo el tiempo… por eso sonreías de esa manera cada vez que veías a mi padre o a alguien del departamento de investigación…— se puso de pie con tortuosa lentitud, como si cada movimiento le doliera de sobremanera, señalando al Shinigami acusadoramente— ¡PORQUE TÚ SABÍAS LA VERDAD!— exclamó— ¡PORQUE TÚ CONOCISTE A LIGHT YAGAMI!— su respiración estaba totalmente agitada, y su voz, al igual que el resto de su cuerpo, era temblorosa— Porque…— bajó los hombros y la cabeza— el Death Note… el Death Note que mi tío tenía…— alzó la cabeza de pronto, observándolo con severidad— ¡ESE DEATH NOTE ERA TUYO, ¿NO ES VERDAD?!

Ryuk ni se inmutó; lo único que hizo fue ampliar su sonrisa.

—No tengo por qué contestarte eso.

El castaño se mostró sorprendido, pero no alegó nada más.

Girando su cuerpo, volvió a acercarse al escritorio, tomando asiento nuevamente.

—El hombre al cual yo más admiraba…— comenzó a decir pausadamente, olvidándose de su conclusión anterior— el hombre al que más respetaba y el peor asesino de la historia… ambos la misma persona…ambos asesinados por…— de repente, abrió mucho los ojos, llenos de sobresalto; enderezó su postura al instante, recomponiéndose de inmediato y sorprendiendo al Shinigami por tan abrupto cambio de actitud— asesinados por L…— concluyó con convicción, pasándose una mano violentamente por el rostro para deshacerse de cualquier rastro de lágrimas que pudiera quedar en su pálido semblante— No puedo creerlo…— murmuró, con la mirada perdida y meditabunda— ¿Cómo pude estar tan ciego?— preguntó a la nada, hablando a medias consigo mismo— Ahora lo entiendo todo, Ryuk…

El Shinigami frunció el ceño con confusión.

— ¿Entender? ¿Qué cosa?

— ¡NO LO VES!— Light se puso en pie de un salto, acercándose a la fotografía de su tío para tomarla entre sus manos— Mi tío murió por defender sus ideales… ¡él fue traicionado por sus subordinados como lo fue el mismísimo Jesucristo! ¡Mi tío en verdad fue un héroe! ¡Un mártir!— aseveró, contorsionando sus facciones en un gesto un tanto reiterativo, alzando la fotografía para observarla con atención mientras se acomodaba los lentes chuecos — Él murió defendiendo su causa, y mi deber ahora es continuar con su legado, ¡y castigar a quienes lo traicionaron!— exclamó, con la respiración agitada— ¡No puedo creer que no fui capaz de entenderlo antes!

Ryuk amplió su sonrisa. Ése Light era un humano muy… interesante. Aún más que el primero; lo supo desde la primera vez que lo había visto, aquel día, desde el mundo de la Muerte. Aunque lo que había captado su atención en primer lugar fue el increíble parecido con el primer Light, y el hecho de que ambos compartieran el mismo nombre, pero más aún, que ese niño de mirada seria fuera sobrino de Yagami Light, e hijo del hombre que casi lo había asesinado, Tōta Matsuda.

Le había dicho a Light que él no lo había escogido, pero eso no era del todo cierto. Sí había conocido al Shinigami Dune, pero había visto a Light Matsuda por primera vez mucho antes de conocer a Dune; y al verlo, guiado por su curiosidad, decidió seguirle la pista al otro Shinigami, adivinando, al ver el poco tiempo de vida que le quedaba al chico, lo que sucedería al final… era una oferta más que tentadora darle un Death Note a uno de los descendientes del que había sido el peor asesino en la historia de los humanos, en especial, a uno tan similar… por eso, cuando Dune se había convertido por fin en arena, tomó su Death Note, esperando el momento ideal para dejarlo caer a los pies de su nuevo dueño, y con esa excusa, seguir al sobrino de Yagami Light, y acompañarlo en su tarea por continuar la tarea de su fallecido tío.

Sí…Matsuda Light era alguien mucho más interesante de lo que fue su tío…no sólo por la sangre que corría por sus venas, sino también por su naturaleza tan cambiante e impredecible; él, en muchos casos, parecía ser un joven risueño y simpático en el exterior, sin embargo, sus abruptos cambios de humor lograban divertir a Ryuk de sobremanera, y también le sorprendía que, aunque siendo un muchacho tan inestable, jamás perdía la cordura al momento de hacer algún movimiento, y jamás daba un paso en falso… podía decirse, incluso, que Matsuda Light era aun más listo que Yagami Light. Y un mejor estratega, sin duda. Y eso colocaba su intelecto a un nivel insospechado para los demás, a quienes Light sólo les permitía ver una de las caras de su verdadera personalidad. Era un muchachito sorprendente, pero no sólo en términos humanos; debía admitirlo.

Su accionar no había sido en vano, ya que sabía que al fin la nueva batalla entre L y Kira estaba a punto de comenzar.

— ¿Castigarás a quienes lo traicionaron? ¿Te refieres a su antiguo equipo de investigación?— inquirió, observando atentamente como el muchacho se arrodillaba en el suelo y revisaba los escombros en busca de algo, asintiendo a sus palabras— ¿Y matarás a tu padre también?— preguntó con cierta malicia y diversión— No olvides que él fue parte de su equipo…

El chico negó febrilmente con la cabeza, alzando la mirada para hallar su cuaderno negro sobre la mesa de noche.

—Una vez te dije que mi familia queda totalmente excluida de todo lo relacionado con el Death Note— le recordó, con voz firme, ayudándose con la cama para ponerse en pie nuevamente— Además, yo conozco a mi padre, y que él jamás hubiera sido capaz de traicionar a un amigo, sobre todo, al hermano de su esposa. Mucho menos de atacarlo o asesinarlo, como hicieron con mi tío…— caminó entre el tiradero de cosas para sentarse una vez más frente al escritorio, recogiendo la lámpara para encenderla y abrir el cuaderno sobre la mesa—. No… papá es inocente; pero no sus amigos. Ellos merecen ser juzgados—aseveró con voz sombría, casi tan sombría como la de un Dios de la muerte— Sin embargo, mi objetivo principal ahora es L.

El Shinigami rió, pero una vez más, Light no le prestó atención.

—Ahora lo comprendo, Ryuk. Lo veo todo con claridad…Yo no estoy aquí para ser un Dios ni mucho menos…esa idea es absurda…—desestimó— Mi verdadero trabajo en éste mundo es convertirme en el juez de quienes mi tío consideró culpables…y de esa forma, permitir que sólo las personas puras de corazón permanezcan con vida…;—aseguró, con convicción— él era el ideal, y yo soy sólo un medio.

Ryuk lo observó frunciendo ligeramente el ceño, pero aun así, notablemente interesado en la conversación.

—No lo entiendo… creí que despreciabas a Kira, y que considerabas sus ideas absurdas…

—Eso era antes, Ryuk. Eso era antes…— lo corrigió, buscando con la mirada sobre los escombros, nuevamente.

—Jeje… parece no molestarte que el hombre que más admirabas sea un asesino…

Light detuvo su búsqueda para observar a su interlocutor por el rabillo del ojo, sonriendo encantadoramente.

—Él no era un asesino— aseguró tranquilamente, sin dejar de sonreír— Ya te lo dije, Ryuk; mi tío fue un mártir, un verdadero héroe para todos los humanos.

—Jeje…— Ruyk volvió a reír mientras el chico volvía a buscar con la mirada entre los escombros, inclinándose para alzar una pluma, sosteniéndola por la punta de los dedos.

— ¿Y cómo planeas matar a L?

El joven Matsuda rió, alzando la mirada y quitándose las gafas mientras sus ojos se volvían de un color castaño a uno rojo como la sangre.

—Aún no lo sé… pero, en momentos como éste, realmente es una ventaja haber hecho el trato para poseer los ojos…— sonrió retorcidamente, inclinándose sobre el cuaderno con la pluma en mano, comenzando a escribir, pero deteniéndose de inmediato—. Aunque…tal vez ni siquiera sea necesario utilizarlos…después de todo, Aizawa dijo que conocía el rostro y el verdadero nombre de L… ¿No?— dejó el cuaderno de lado, poniéndose de pie con total calma para caminar hacia la ventana, añadiendo, tras un breve momento de reflexión:— Tal vez debería hallar la forma de hacer que él utilice el Death Note para aniquilarlo…Tú también lo oíste. Ellos hablaron de un sucesor y de un segundo L… lo cual me indica que "L" es un grupo de personas, o al menos, está rodeado de potenciales "sucesores"…— se llevó una mano a la barbilla, meditando un momento— Ese hombre dijo algo acerca de un niño que ya debe ser un adulto…— meneó la cabeza de forma negativa, emitiendo una risa silbante— Tsk, pero no puede ser cierto… el sujeto que derrotó a mi tío no podría ser sólo un niño, ¿verdad?— nadie respondió a su pregunta, y él perdió sus mirada carmín en la ventana, analizando cuidadosamente la situación una vez más— A menos que…

— ¿A menos?— se impacientó el Shinigami, sin dejar de sonreír.

Light frunció el entrecejo, buscando en el librero su computador portátil. Tras encontrarlo, volvió a tomar asiento en el escritorio, haciendo a un lado el cuaderno para encender el aparato.

—El otro día leí acerca de un lugar…un orfanato para niños "superdotados"…

— ¿"Superdotados"?

—Sí, ya sabes...,— tecleó unas cuantas palabras en el buscador de internet— niños sin hogar y con una inteligencia superior a la del promedio.

—Ah…superdotados.

—Aquí está— anunció, haciendo clic en una página y, al instante, la fotografía de una enorme casa antigua apareció en la pantalla— Wammy´s House…—leyó— hogar para niños especiales…

El Shinigami se acercó al ordenador para observar también.

—Si mi teoría es cierta, L debe tener contacto con un orfanato como éste…;— se giró hacia Ryuk— he leído que hay varias fundaciones para niños superdotados por todo el mundo— volvió la vista al computador, cambiando la página por otra, con la fotografía de otro edificio; y luego, una vez más la cambió, por otra en donde varios niños aparecían sentados en lo que parecía ser un salón de clases— Él puede contactar a sus sucesores en sitios como éste…o incluso, L mismo puede o pudo haber sido un interno de unos de estos lugares…tal vez hay uno que se especializa en entrenar niños con ése fin…—suspiró, echando los brazos detrás de la nuca— Ah…no lo sé…pero estoy casi seguro de que todo se relaciona…y si es así, podré encontrar la manera, no sólo de matar a L, sino también deshacerme de quienes podrían sucederlo… sean niños o no… y ya no tendría obstáculos…aunque realmente espero que eso no sea necesario.

—Jeje…y después de eso matarás a los amigos de tu padre de ataques cardíacos, ¿verdad?

Light no respondió de inmediato, sino que pareció pensarlo detenidamente.

—Ryuk… en algunos casos, la muerte es sólo un descanso;— comentó, acercándose nuevamente al escritorio— hay quienes merecen algo peor que eso, algo mucho más…sofisticado— abrió los ojos con excitación, como a quien se le acaba de ocurrir una grandiosa idea. Se acomodó frente al buró una vez más, inclinándose sobre el cuaderno para comenzar a escribir, deteniéndose momentáneamente de vez en vez para "repensar" algún detalle. Finalmente exhaló, echando el cuerpo hacia atrás, extendiendo los brazos con un fatigado suspiro mientras dejaba su pluma a un lado, dando a entender que ya había acabado.

— ¿Y bien?— inquirió el Shinigami.

— ¿Nh?— el muchacho acarició sus cabellos castaños, observando al Shinigami por el rabillo del ojo, sonriendo con autosuficiencia— Creo que con lo que escribí será suficiente— anuncio, cortando una hoja del Death Note— ¿Me pasas uno de los sobres de la repisa? Y el abrecartas también— pidió, señalando al otro extremo de la habitación.

Ryuk obedeció, quedándose detrás del muchacho mientras éste le hacía pequeños cortes al sobre, y luego escribía algo sobre la hoja del cuaderno, pero en ningún momento tuvo intensión de ver lo que hacía. De esa forma, las cosas serian más divertidas.

Al cabo de unos minutos, volvieron a oír la puerta de calle abrirse, y seguido a eso, el sonido de varias personas riendo.

—Llegaron— anunció Light, tomando sus lentes otra vez y acercando el Death Note para hacer unas anotaciones antes de ponerse de pie y salir de su habitación.

Ryuk lo siguió escaleras abajo, oyendo las voces cada vez más cercanas, hasta que pudo divisar a la familia Matsuda entrando a la cocina (sin percatarse de la presencia de su hijo mayor), y a los amigos de Tōta, esperando en la sala.

— ¡Ah! Light…— exclamó Aizawa, deteniéndose junto a su compañero para esperarlo.

El castaño no dijo nada. Simplemente alzó la muñeca y observó su reloj.

—20 segundos…— murmuró, deteniéndose y alzando la mirada.

— ¿Nh? ¿Dijiste algo?— inquirió Mogi.

— Sí— contestó Light, volviendo a observar su reloj de pulsera— Dije que tenía algo que confesarles.

Los mayores intercambiaron miradas confusas, para luego sonreír al hijo de su viejo amigo.

— ¿No nos confesarás un crimen, o sí, Light-kun?— Aizawa rió distraídamente.

—Pues…sí, algo así…

Los policías rieron una vez más, tomándose sus palabras a modo de broma.

— ¿Ah, sí, hijo?— dijo Mogi, sin dejar de sonreír, siguiéndole el juego— ¿Qué fue lo que hiciste? ¿Robaste una golosina? ¿O tal vez asesinaste a uno de tus maestros?

Light rió también, alzando su muñeca una vez más.

…"30 segundos…"

—No en realidad…— comentó tranquilamente, sin dejar de observar las agujas del reloj—. Lo que quería confesarles es que yo…—alzó la mirada, dejándoles ver como sus ojos, detrás del cristal de sus gafas, se volvían rojos como la sangre— soy Kira.

Los detectives se paralizaron. La seriedad del muchacho y el sombrío tono de su voz ciertamente les habían helado la sangre.

— ¿Q-Qué estás diciendo, Light? ¡No bromees con esas cosas!

— ¡Sí, hijo! ¡No andes por ahí diciendo esas estupideces!

—Pero si no estoy bromeando, ni digo estupideces…— comentó con su mejor tono de inocencia— Yo soy el nuevo Kira, y ustedes fueron sentenciados por traicionar a su Dios.

— ¡¿Q-QUÉ?!— exclamaron ambos detectives, con auténtico horror en sus rostros; pero antes de que pudieran hacer o decir algo más, Light observó su reloj por última vez.

— 3, 2, 1… ¡AHORA!

El terror en los ojos de Aizawa y Mogi desapareció al instante, y en su lugar, sus miradas se ensombrecieron por completo, sin ninguna expresión en sus pupilas.

Light sonrió, oyendo como el móvil de Aizawa comenzaba a sonar.

— ¿Pasamos a la cocina?— ofreció cordialmente y con una cínica sonrisa adornando sus delgados labios.

—Debo irme…— anunció Mogi con calma, tomando su abrigo en la entrada, para abrir la puerta de calle— adiós, Light.

— ¡Adiós, señor Mogi!— sonrió, alegre, alzando una mano a modo de despedida.

—Yo también debo irme— quien habló fue Aizawa, colgando su teléfono y volteando para marcharse también, pero siendo detenido por Light.

— ¡Espere, señor Aizawa!— lo detuvo por un brazo, sacando un sobre del bolsillo de su camisa— Tengo algo que me gustaría enseñarle…

El hombre lo observó con la mirada perdida. Tomó el sobre entre sus manos y, sacando una pluma de su abrigo comenzó a escribir en él, llenando los espacios que estaban marcados. Una vez que terminó de escribir, le devolvió el sobre, volteando por última vez para marcharse.

— ¡Adiós, señor Aizawa!— lo saludó, con sorna— ¡No se preocupe por mi padre! Yo le daré las disculpas de su parte. ¡Regrese cuando guste!

—Adiós, Light— murmuró el hombre, saliendo por la misma puerta que Mogi y cerrándola tras de sí.

Light los observó irse, con una retorcida mueca posada en sus labios. Abrió el sobre, sacando la hoja del Death Note del interior, y leyendo lo que minutos antes había escrito en él:

"Nate River:

Espera a estar a solas. Escribe un documento en su ordenador, sin comentarlo con nadie, indicando su lugar de procedencia y el lugar en el que se encuentra en ése momento, seguido de una lista con los nombres de las personas más allegadas a él, con nombre y foto, y una lista de todos los que intervinieron en la captura de Kira, también con nombres y fotos. Envía la carta al ordenador personal del jefe del departamento de investigación de la policía japonesa, se deshace de toda evidencia al instante y destruye todos los documentos y archivos relacionados con la investigación de Kira. Muere 30 segundos después de haber eliminado todos los archivos, de un ataque al corazón."

Light Matsuda sonrió una vez más, procediendo a volver a guardar la hoja en el sobre, regresando por donde había llegado, escaleras arriba.

— ¡Bien amigos! ¡Aquí están las botanas! ¿Hn?

Oyó a su padre salir de la cocina y detuvo su marcha para observarlo desde la escalera.

—Light… ¿has visto a Aizawa y a Mogi?— preguntó Matsuda, rascándose la cabeza con confusión.

—Ah, sí…los llamaron de emergencia y tuvieron que irse…dijeron que te dijera que los disculparas…y que el próximo fin de semana te compensarían o algo así.

— ¿Sí?— su padre sonrió levemente— Pues eso espero… ¡Sayu, Soichiro! ¡Aizawa y Mogi se fueron!— gritó sin moverse, haciendo que Light cerrara los ojos, como acto reflejo, por el estruendo de su voz— En fin…Soi y yo veremos el partido de la selección, ¿nos acompañas?

El joven negó suavemente con la cabeza.

—Tengo que escribir una redacción para el lunes,— mintió descaradamente, sin un atisbo de duda en su voz— pero terminaré a tiempo para ver la segunda mitad.

— ¡De acuerdo! Entonces, ¡ve, ve hijo!

Asintió en silencio, volteando para seguir subiendo las escaleras, pero deteniéndose nuevamente.

—Ah, por cierto papá…mi computador está fallando, y el portátil no tiene batería… ¿te importaría prestarme el tuyo?

— ¿Hn? ¡Oh!, ¡claro que no, Raito! Es todo tuyo…está en el despacho, sobre el buró.

—Claro, gracias papá.

—Cualquier cosa por mi hijo, ¡el alumno número Uno de país!— alzó los tazones de botanas que llevaba en ambas manos en señal de triunfo— Pero acaba rápido, ¡porque debemos celebrar!

—Sí— sonrió, volviendo a subir las escaleras, mientras oía a su padre gritarle a su hermano que se diera prisa con las bebidas.

.


Entró a su habitación, no sin antes detenerse en el despacho a recoger el computador personal de su padre. Cerró la puerta con cerrojo y volvió a sentarse en el escritorio, acercando el Death Note a él.

—Jeje…¿crees que se tarde demasiado?— preguntó Ryuk a sus espaldas.

— ¿Hn? ¿Qué ocurre, Ryuk? ¿Acaso estás ansioso por ver el desenlace?

—No…pero me gustaría ver el partido en la pantalla gigante de la sala.

—Tsk— chasqueó la lengua, encendiendo el computador portátil de su padre, y sonriendo al ver que había correo— Aquí está… eso fue rápido.

Abrió el documento que le había sido enviado desde una dirección desconocida y comenzó a leerlo con interés.

—Oye, Raito… ¿Qué pasará con los amigos de tu padre? ¿Vamos a verlos morir o no?

—No ésta vez, Ryuk. Pero, si gustas, puedes leer lo que escribí en el Death Note— le alcanzó el cuaderno, sin mirarlo— Encontrarás lo que anoté muy…interesante—. declaró, sonriendo retorcidamente una vez más— Usé a uno de los drogadictos que había estado reservando para una ocasión como ésta… pero puedes leerlo por ti mismo, yo puedo usar el reverso de la hoja que arranqué.

—Está bien.

Tomó el cuaderno, observándolo en las páginas que Light había dejado abiertas, comenzando a leer lo que había allí escrito:

Takumi Itsumoto:

Entra armado a la tienda de discos de la avenida Tsuyoki a las 19 hs del 5 de noviembre; amenaza a los clientes e intenta robar el establecimiento. Un policía ve lo que ocurre y se trenza en un tiroteo con él, descargando su arma en el tiroteo. Muere de dos disparos en el corazón a las 19:15 hs.

Miyu Aizawa:

Llama a su padre a las 17:58, informándole que lo llamaron de la estación. Sale de su casa a las 18:45 hs la noche del 5 de noviembre. Entra a una tienda de discos de la avenida Tsuyoki. Recibe cinco disparos y muere a las 19:20 hs.

Kanzō Mogi:

Sale de casa de su amigo a las 18 hs. Conduce por la ciudad hasta la avenida Tsuyoki. Baja del automóvil y camina por la avenida, en la mano derecha. Nota un asalto en la tienda de discos y entra, comenzando a disparar al interior. Dispara siete veces, cinco al corazón de una mujer de la tienda por error, y dos al corazón del delincuente.

Muere el 20 de noviembre de 2028. Suicidio. Se dispara en la cabeza con su arma reglamentaria a las 20:30 hs. Previamente escribe una nota en donde deja escrito que no puede vivir con la culpa de haber matado a la hija de su mejor amigo.

Shûichi Aizawa:

Recibe un llamado y debe irse de la casa de su amigo a las 18 hs. Se detiene antes de salir y recibe un sobre. Pensando en su rostro, escribe el verdadero nombre de L en el espacio indicado en el sobre, y luego lo regresa a su dueño, sin comentar con nadie ese suceso.

Muere el 25 de noviembre de 2028 a las 20:30. Suicidio. Se arroja a las vías del tren procedente de Shibuya, escribiendo una nota previamente, en donde indica que lo hizo por la pena de la muerte de su hija y su mejor amigo.

Una sonrisa apareció en los labios del Shinigami mientras volvía a dejar el Death Note sobre el escritorio.

—Jeje.

—Estoy seguro de que no dejé cabos sueltos— suspiró Light, con aires cansinos— ¿Tú qué crees?

—Será una lástima no poder verlo.

—Sí…lo mismo creo— volvió a suspirar, masajeándose con suavidad la sien— Aunque no me agrada la idea de matar a Miyu. Después de todo, ella es inocente de los crímenes de su padre… pero Aizawa no me dejó otra opción…— aseguró mientras se ponía de pie con lentitud, caminando una vez más hacia la ventana para observar la calle con ojos aburridos.

Tras otro breve momento de reflexión, volvió a girarse hacia el Dios de la muerte, sin expresión en su semblante indiferente.

—También escribí los nombres del equipo que capturó a mi tío…— informó, secamente— SPK. Así se hacían llamar… O al menos, eso dice en el documento que me envió L.

—Jeje… ya veo… ¿Y cómo morirán?

Él se encogió de hombros.

— ¿De qué otra forma si no? Quiero que sepan que fue Kira quien tomó sus vidas. Comenzarán a morir en 11 días. Esa será la primera embestida… ahora sólo debo esperar la reacción del FBI, y de los allegados a L.

—Jeje… ¿y no crees que comenzarán a sospechar de ti?

Light abrió ligeramente sus orbes castañas, con gesto de sorpresa.

— ¿Por qué el FBI sospecharía de mi? Soy el mejor alumno del instituto, sino es que del país. Mi padre es el jefe de policía, al igual que lo fue mi abuelo…podrán preguntarle a cualquier persona, pero todos dirán que es imposible que un joven tan correcto y simpático como yo sea capaz de realizar actos tan atroces como los que Kira comete…— sonrió casi burlonamente, siendo imitado por el Shinigami—. Sin mencionar que tiemblo de miedo al oír a mi padre hablar del caso.

—Estás muy confiado, ¿eh, Light?

El adolescente meneó la cabeza de forma negativa.

—No se trata de confianza en absoluto, Ryuk. No tengo por qué temer, porque no soy culpable de nada— aseguró sin dejar de sonreír, acercándose nuevamente al escritorio—. Y aunque los investigadores tengan conocimiento del Death Note, ¿Cómo podrían probar que yo poseo uno? Nadie puede ser juzgado sólo por ser el blanco de las sospechas.

—Jeje… supongo que es cierto…

—Pero, como ya te dije, no hay razón alguna para que las sospechas recaigan en mí… aunque admito que fue arriesgado haber matado a Aizawa y a Mogi…— suspiró— Si los investigadores conocen el funcionamiento del Death Note y, si son listos, podrían sospechar que fueron manipulados…pero con L y sus principales allegados muertos, esas posibilidades se reducen considerablemente.

— ¿Y tu padre?

Light frunció levemente el ceño, observando fijamente la pantalla del ordenador de su progenitor.

— ¿Qué con él?

— ¿No crees que él podría sospechar de ti?

Al oír eso no pudo más que emitir una sonora carcajada, haciéndose hacia atrás sobre su asiento.

—Mi padre… su corazón es demasiado bondadoso como para permitirle sospechar de su propio hijo… es un policía excepcional, pero no es demasiado listo… en eso somos muy diferentes.

— Pero, ¿si llegase a sospechar, o incluso, a descubrirte…?

El joven Matsuda borró su sonrisa, adquiriendo un gesto solemne al instante.

— Entonces tendría que eliminarlo también— declaró con total implacabilidad mientras sus ojos se volvían como la sangre una vez más, sin dejar lugar a dudas, pero cambiando de expresión al instante— Pero eso no me preocupa, porque no sucederá.

— ¿Qué tan seguro estás de eso?

Light frunció el ceño al oírlo, pero no dijo nada. Al cabo de unos segundos suspiró, esbozando otra ligera sonrisa mientras se quitaba los lentes para limpiarlos.

¿Light?— golpearon a su puerta, llamando la atención de ambos.

— ¿Sí, mamá?

— Hijo, la cena está servida— anunció su madre, al otro lado de la puerta— ¡Pedimos pizza!

— ¿Sí? Genial. Bajo en seguida, mamá.

Oyeron los pasos de Sayu alejarse, y al hacerlo, Light suspiró con cansancio, observando el desorden de su habitación por primera vez, y contorsionando el rostro en una mueca de disgusto.

—Esto es un desastre— bufó, poniéndose de pie y dándole una patada al pequeño tiradero— Ryuk, ordena todo como estaba antes, y luego, baja también—. Ordenó, poniendo una mano sobre el picaporte de la puerta, tras haber quitado el cerrojo.

— ¿Nh? No soy tu sirviente, Raito.

Al oírlo, el joven se detuvo, volteando paulatinamente hacia él, con una enorme sonrisa en los labios.

— Lo sé— sonrió— como también sé lo que te ocurre cuando sufres de abstinencia.

—…

— Así que, si no quieres que eso suceda de nuevo, te recomiendo dejar ésta habitación tal y como estaba— le indicó, sin borrar su sonrisa en ningún momento, pero con un claro tono de amenaza en su voz.

— Jeje, eres sádico…— sonrió, sabiendo que eso era lo que los humanos llamaban "extorsión".

— Y tú eres muy amable por ofrecerte a ordenar mi habitación, Ryuk.

Sin decir más, abrió la puerta de un tirón, saliendo de su habitación por tercera vez. Ryuk lo observó marcharse, sin ninguna expresión.

No tardó mucho en reacomodar las cosas que Light había arrojado al suelo, y, al cabo de unos pocos minutos, bajó a la sala a reunirse con la familia.

Los Matsuda estaban sentados frente al televisor, viendo un partido de football mientras comían pizza. Ryuk los observó sin mucho interés; aquella escena ya le era bastante familiar.

Súbitamente, y sin quererlo, Soichiro empapó de gaseosa a su padre, y al instante, todos comenzaron a reír, bromeando al respecto. El más bromista de todos era, sin duda alguna, Light; siempre lo era, en todo momento y ocasión en que estaba entre familiares o amigos.

Él reía de una forma inocente, sin culpa alguna. Su risa era clara, y muy contagiosa; no parecía ser, para nada, alguien que cargara con tantas muertes sobre su conciencia.

Aunque, Ryuk cada vez estaba más seguro de que Light Matsuda no tenía conciencia alguna.

"[…] podrán preguntarle a cualquier persona, pero todos dirán que es imposible que un joven tan correcto y simpático como yo sea capaz de realizar actos tan atroces como los que Kira comete…"

Ahora entendía a la perfección sus palabras.

Nadie, jamás, afirmaría que un joven tan alegre y despistado como él sería capaz de dañar a otro ser humano. Nadie lo creería posible.

Sonrió con sorna al percatarse de lo buen actor que el muchacho podía ser. Era capaz de estar allí, cenando y riendo con su familia segundos después de haber asesinado a los mejores amigos de su padre… más que buen actor, el Shinigami afirmaría que el joven Matsuda era todo un bastardo; según las normativas de moral humanas, claro.

Para Ryuk, Light Matsuda había alcanzado un grado superior a los humanos. Él sí parecía ser un verdadero "Dios". Sabía que aún faltaba mucho por ver, lo cual era aún más excitante para él.

Aún no había visto lo mejor de ése muchacho.

—Los humanos, definitivamente son muy… divertidos.

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.


.

Fin.

wow! más de 10000 palabras... un nuevo record para mí XD

¿Qué les pareció? Me interesan mucho sus opiniones.

¡Gracias por haber leído! y espero que hayan disfrutado tanto leyendo mi fic como disfruté al escribirlo.

Au revoir!