2 capi! actualización rapida :D


Grell estaba realmente sorprendido, nunca antes había visto plumas tan hermosas como esas, tan oscuras y brillantes. Aquella nube se disipo al poco tiempo, entonces fue capaz de reconocer una figura que se escondía entre las plumas.

No podía creer lo que veía, sabía que era Sebastián pero, algo no era igual. El demonio vestía un traje de cuero negro y sobre él portaba una gabardina negra con correas, usaba botas de tacón de aguja negras igualmente y su piel, tan blanca como la luna, le daba un aspecto más sombrío y misterioso con unos blancos colmillos sobresaliendo ligeramente de su boca, y todo relucía con sus grandes y majestuosas alas negras, sobre las cuales aún caían algunas de esas brillantes plumas, que resaltaban a la perfección con sus hermosos ojos rubí. Era mucho más perfecto de lo que recordaba, y sólo sabía que era él por la esencia que transmitía, pues su rostro era completamente diferente ahora. Sin duda quedo impactado al verlo de esa forma tan seductora. Estaba sumamente confundido, y en ese momento, el pelirrojo recordó ese pequeño detalle que lo aclaro todo. Aquella apariencia que recordaba era solo un disfraz temporal como parte del contrato que formaba con Ciel, y el ser que tenía frente a sus ojos era la verdadera forma del demonio. Pero por alguna razón el verlo así, el solo hecho de sentir su presencia, le provocaba una extraña sensación de temor, y se volvió incapaz de moverse, no entendía porque, pero tenía un mal presentimiento.

- He estado buscándolo, Grell-san…- resonó con esa voz tan profunda que poseía.

El pelirrojo no pudo ni responder, ya que antes de poder siquiera decir una palabra el demonio lo había aprisionado entre sus afiladas garras y cubriéndole la boca para evitar que hablase.

- No debes tener miedo…esta noche es tu noche especial…

En ese momento a Grell se le erizo la piel, en su interior solo podía sentir miedo, desconfianza, nervios, todo fue extremadamente repentino. En poco tiempo pasó de estar ordenando papeles, a estar a merced del demonio. A pesar de que deseaba estar con él, ese sentimiento de temor no desaparecía, y eso lo confundía aún más.

No dio tiempo de mucho ya que justo en el momento Sebastian le dio la vuelta bruscamente al shinigami para ponerlo a solo unos centímetros de su rostro, buscando juntar sus labios. A Grell se le fueron las palabras, la impresión fue demasiada, agregando que, a pesar de haber vivido por más de 200 años, era la primera vez que besaba a alguien de esta forma.

Al principio el beso fue ligero, pero fue profundizando rápidamente, deslizando su lengua dentro de la boca del shinigami y jugueteando con la suya. Grell no sabía que pensar al sentir la sensación de la lengua del demonio dentro de su boca. Al cabo de unos instantes se separaron y Sebastian pudo visualizar que el rostro del shinigami estaba tan rojo como su cabello, esto era nuevo para él y no sabía cómo reaccionar ante eso, por eso se quedó en shock repentinamente, trato de moverse pero el fuerte agarre del demonio se lo impedía.

-Se-Sebas-ch.…-lo interrumpió el demonio con un abrazo- pero…que es lo que tú…

-No pienso dejar que esa línea que nos divide siga latente…esta noche me encargaré de destruirla.

En ese momento a Grell, más que un sentimiento de miedo lo invadió una gran confusión. El que el demonio dijera tales palabras resultaba algo fuera de lo común, ¿a qué se refería con destruirla? Grell no tuvo tiempo de más, pues antes de que pudiera quitarse al demonio de encima, este lo volvió a besar, esta vez con más pasión que la vez anterior, y profundizando más el beso, Grell solo se sonrojo aún más ante este acto, e intento separarse del demonio. Y al parecer esto llamo la atención de Sebastian.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Te arrepientes ahora de tenerme aquí frente a ti?

Grell no supo que decir, no era que se arrepintiera de algo, es solo que al ser algo nuevo y tan verdaderamente repentino, no podía evitar sentir nervios ante eso.

-¡Nunca me he arrepentido de nada de lo que he hecho!- dijo algo alterado el shinigami- Es solo que, yo..Pues veras..

- Entonces eso era.-Sebastian comprendió perfectamente que era su primera vez, a eso agregando que lo sorprendió al haber aparecido sin aviso alguno, o pistas siquiera. Al parecer convivir tanto tiempo con seres parecidos le había ayudado a entender que ante tales situaciones ellos tendían a sentir algo llamado "miedo", y en muchos de los casos les causaba gran arrepentimiento - No te preocupes, te prometo ser amable..

Grell, al no saber cómo reaccionar, solo pudo cerrar los ojos con fuerza, agachar la cabeza y dejarse hacer. Al ver esto, Sebastian se quedo conmovido ante la escena, lo que era raro ya que los demonios generalmente no tienen ninguna clase sentimiento, y comenzó a tomar la iniciativa de nuevo. Empezó a besar y lamer su cuello, dando una que otra pequeña mordida. Grell no pudo contenerse ante eso y sin querer soltó un pequeño gemido, cosa que excitó aún más al demonio, dándole más ánimos a continuar con su labor, aunque sabía que en ese momento no lo podría llevar tan lejos. Solo tenía que hacer una única cosa, no podía dejarse llevar tan deprisa, ya tendría todo el tiempo del mundo para hacerlo, siempre y cuando terminara con éxito su tarea.

William y Ronald, al ser los únicos shinigamis de su equipo que quedaron en pie, buscaban frenéticamente al demonio por la ciudad de Londres. Estaban realmente confundidos y preocupados, sobretodo William, ya que justo cuando extrañamente Sebastian huyó rápidamente del lugar, el rastreador que traía consigo pudo percibir la presencia del shinigami Grell Sutcliff llegando a Londres, y le preocupada que aquel inútil pudiera causar algún problema con el demonio, siendo como es. Pero no lograban dar con él, pues progresivamente su presencia era cada vez era más difícil de rastrear, incluso para un shinigami. Pero eso pronto acabo, pues de pronto, sintieron la fuerte presencia de un demonio que provenía de la misma dirección que la del cada vez más ausente pelirrojo. Entonces no perdieron más tiempo y fueron directamente hasta donde se encontraban ellos dos en el momento en el que pudieron recuperar la señal.

Grell se sentía cada vez más débil, cada beso de Sebastian, cada roce, iba robando parte de su energía vital, y eso era justo lo que planeaba el demonio, porque como dijo, terminaría de una vez por todas con esa línea entre sus razas que los separaba, pero para ello tendría que haber ciertos sacrificios. Sentía que cada vez la energía demoníaca de Sebastian se incrementaba en gran medida a la vez que invadía su cuerpo, y fue entonces cuando el shinigami reaccionó e intento zafarse de los brazos de Sebastian, pero ya era tarde, pues ya estaba demasiado débil como para lograr algo contra el demonio.

En ese momento Sebastian soltó a Grell, quien casi inmediatamente se desplomo contra el suelo cayendo de rodillas ante el demonio. Al instante un agudo dolor recorrió su cuerpo expulsó una gran cantidad de sangre de su boca, y en su cuerpo sintió como si miles de cuchillas hubieran atravesado su cuerpo por todas partes, pero sin que estuvieran ahí. Sintió el dolor de ser herido pero nada apareció sobre su piel. Un grito desgarrador se escuchó en el lugar, tan fuerte, que llegó a los oídos de dos shinigamis aproximándose a gran velocidad.

-¡William-sensei! ¿¡Pero qué fue eso!?- dijo Ronald exaltado al oírlo, ya que no tardo demasiado en reconocer esa voz, pero William no fue tan despistado y la reconoció al instante, más aún porque, tanto Grell como ese despreciable ser se encontraban cerca, y si sus suposiciones eran correctas no podía ser nada bueno.

-¡Rápido!- William temía que el pelirrojo hubiera hecho alguna tontería. Ambos apresuraron el paso tras el mal presentimiento que les dio el haber oído eso.

A pesar de ser masoquista este dolor era diferente, un dolor seco, frío, terriblemente insoportable, sentía que su piel era de hielo y se rompía, y al mismo tiempo que un intenso fuego lo quemaba por dentro. Pero esto aumento aún más cuando el mismo dolor recorrió su rostro hasta llegar a sus hermosos ojos verdes. En ese momento no lo pudo soportar más y arrancó con desesperación sus gafas rojas para poner sus manos sobre sus ojos y de alguna manera intentar disipar un poco aquel horrible dolor, que casi lo hacía querer arrancárselos. No entendía el porqué de esto, su debilitamiento y ese incremento de energía demoníaca no significaban nada bueno.

Pero repentinamente todo aquel sufrimiento se detuvo, y su vista se volvió borrosa, al mismo tiempo que la sangre brotó a través de sus ojos en forma de lágrimas. Su fuerza se fue disipando y apenas pudo usar sus manos para evitar golpearse al caer.

-Sebas….Chan... Como es que tu….- no pudo decir nada más, pues en aquel momento cayó sobre el techo de aquel edificio en el que se encontraban, y antes de perder totalmente la conciencia, se puso a pensar, "¿Cómo llegue a esto? ¿Por qué? ¿Por qué no me pude mover? ¿Qué me paso? ¿Qué me está pasando?" No se podía explicar cómo de la nada cambió de estar en su vida ordinaria, a estar a punto de morir en aquel lugar, y mucho menos en dónde quedo el típico Grell que siempre perseguía a Sebastian y que ahora quería alejarse lo más posible de él, le aterraba – "pero, sería mejor ser como él...sin dolor"- pensó mientras su vista se oscurecía y quedaba inconsciente en aquel lugar.

-Nos volveremos a ver pronto…-dijo Sebastian con una clara sonrisa de satisfacción en su rostro, mientras de forma sigilosa se alejaba, desapareciendo entre las sombras tras dejar un rastro de plumas, y abandonando al pelirrojo en aquel sitio.

Dos shinigamis se veían a lo lejos, aproximándose al puerto en busca de su compañero, ya no se sentía ni rastro de la presencia de aquel demonio y William ya no rastreaba prácticamente nada de la energía de Grell. Ronald se veía bastante preocupado por su amigo, ya que lo han sido desde que él mismo despertó como shinigami.

Decidieron subir a alguno de los techos para ver desde arriba y buscar mejor, pero tan pronto subieron percibieron algo desde ahí así que fueron directamente hasta donde se encontraba temiendo lo peor, y al llegar Ronald no pudo evitar alterarse del susto y la sorpresa que se llevó al ver tal cosa, ninguno podía creer la escena que contemplaban sus ojos.

"Hace varios siglos, nunca pensé que sería revivido como uno de los seres inmortales, capaces de recolectar y decidir el destino del alma de los humanos, que volvería a la vida como un shinigami. En mi renacer todo me pareció extraño, mi vista estaba borrosa, mi piel no transmitía el mismo calor y estaba más pálida que antes, la respiración se me dificultaba al igual que el habla, estaba realmente confundido. Al escuchar el motivo por el cual volví a la vida me decidí que sería realmente increíble el tener tal capacidad para, en cierto modo, asesinar a los humanos por trabajo. Entré a la escuela de shinigamis y después de un tiempo me di cuenta de que era el mejor de la clase en muchas materias, así que pensé que tendría un puesto asegurado. Al cabo de unos meses, cuando llegó la hora del examen final, el ser asignado con William T. Spears, un chico de rango "B", cuando yo era rango "A" realmente me enfadó, aunque gracias a eso pude comprender un poco más sobre el verdadero significado de juzgar un alma, si debía quedarse y seguir viviendo, o morir e ir a los registros de la biblioteca.

Pasaron años, décadas, siglos, y de cierto modo me encariñé bastante con mis compañeros de trabajo, en especial William y el novato Ronald Knox. Junto con eso me di cuenta de que el trabajo como shinigami era realmente aburrido, lo único que me gustaba era el hecho de poder cortar personas con mi guadaña, y para disfrutar más de eso decidí modificarla para darle una forma más original y con la que pudiera cortar de manera más fácil y divertida a los humanos, y aunque no me lo permitieron no me deje derrotar y la modifiqué aunque fuera contra las reglas. Siempre me ha gustado la sangre, es por eso que al conocer a ese demonio me atrajo casi de inmediato.

Desde ese momento siempre he querido estar junto a él, aunque estuviera consiente de que no era bienvenido por haber asesinado a la tía de ese niño, de que siempre me ignoraría, de que de verdad no podría estar cerca de él mientras fuera mayordomo de Ciel. Pero si ayudarlo unas pocas veces significaba que podría estar con él estaba dispuesto a soportarlo, aunque sabía que algún día tendría que separarme de él, y ahora tengo una ligera oportunidad de estar con él y acompañarlo sin que haya las mismas dificultades y problemas que siempre hubo entre nosotros. Al fin tengo la opción de elegir, si mantener la pureza restante de mi alma o corromperla por completo. No solo por el hecho moral, sino también por la intervención de cuestiones sentimentales. Yo siempre estuve a la mitad, siempre tuve la opción de elegir a qué lado pertenecer. ¿Encontraré la respuesta a lo que en verdad quiero hacer?"


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