Nick volvió del trabajo a la 1 de la mañana.

El bar había estado lleno hasta casi el final de su turno. Schmidt y Winston habían pasado a saludar pero luego había vuelto a salir a bailar.

Había declinado la oferta de acompañarlos, no estaba de humor para bailar esa noche ni estar rodeado de veinteañeros borrachos y chicas que se le pusieran a parlotear como si él fuese la persona más interesante del lugar.

Su cabeza estaba llena de pensamientos negativos, hacia unos 5 días había asistido al casamiento de uno de sus antiguos compañeros de secundaria y lamentablemente se había cruzado con Caroline.

Jess pretendió ser su novia para darse celos a su ex novia y al mismo tiempo para salvarlo de una velada a la que tendría que acudir solo.

Esa noche tuvo un altercado con Jess.

Ella acudió a la boda con su excéntrica forma de ser y Nick le rogó que por favor no actuase por una noche como Jessica Day. Ella sólo lo miró y comenzó a actuar de la forma con la que él quería que se mostrase. Todo terminó en una semi discusión entre ambos en la cual ella terminó dándole una charla sobre su actitud y sobre no estar atado a una persona que solamente estaba haciéndole pasar un mal rato.

Nick apreció genuinamente éste gesto, por eso cuando volvieron esa misma noche en su auto se limitó a mirarla y a agradecerle. Ella se encogió de hombros – No hay porqué, Nick.

Dejó las llaves en la mesa cercana a la puerta y se dirigió a la cocina. El loft estaba silencioso. Y estaba todo extrañamente ordenado.

Extraño – pensó Nick. Schmidt todavía no había regresado para comenzar a actuar como una fastidiosa ama de casa.

Tomó una cerveza del refrigerador y se sentó mientras observaba la nada misma.

Jess apareció ante su vista vestida solamente con una camisa excesivamente grande, que precisamente era de él, además de unos pequeños shorts, llevando una cesta de ropa sucia en sus manos.

Nick abrió los ojos y llevó inconscientemente su mano a su cabello.

Oh, hola Nick. Espero que no te moleste que haya tomado tu camisa. Estuve ordenando el loft y no quería ensuciarme con nada. La vi allí y pensé que tal vez podría usarla.

Nick balbuceó algunas respuestas que terminaron confundiéndola ya que no terminaba de pronunciar ninguna palabra. Jess soltó una risita.

Quiero decir, está bien. La próxima vez no lo sé, podrías preguntarme Jess…

Sí, claro, lo lamento. – Continuó ella mientras recogía algunos trastos sucios de la mesa y seguía canturreando una canción.

Ella se dio la vuelta y sacudió sus pestañas, una, dos, tres veces. ¿Por qué cada acción que ella realizaba terminaba siendo un bálsamo para sus hormonas?

Y al observarla así, vestida tan sólo con su camisa a cuadros, podía imaginarse cómo sería ella si fuese realmente su novio.

Tonterías. – Pensó Nick, poniendo los ojos en blanco y dándole un sorbo a su cerveza.

Si tan solo…