Capitulo 2


La escena ante los ojos del ahora hombre de larga melena plateada era impresionante, los cuerpos deshechos, las extremidades sin dueños y la sangre que cubría lo que antes eran campos verdes, sin contar con el terrible aroma a muerte que ya había incluso espantado a los animales que solían vivir en aquellos bosques, era difícil de creer. Inuyasha, Miroku y el crecido joven Kohaku habían llegado al lugar alertados por otros exterminadores que habían quedado horrorizados ante el descubrimiento.

- quien fuera quien destruyo a estos demonios … lo hizo de un solo golpe, la herida es precisa y aniquiladora – decía Inuyasha mientras cerraba los ojos aun abiertos del fallecido yukashi, el demonio del río, Miroku por su lado sostenía su bastón al frente buscando energías malignas, pero para su sorpresa el ambiente estaba increíblemente puro.

- ¿cómo es posible? la esencia del asesino … es pura – dijo el monje en voz baja pero perfectamente audible para sus compañeros

- ¿qué pudo haberle hecho tanto daño a un demonio tan grande y poderoso? – se preguntaba el joven exterminador mientras observaba a otro Yokai partido por la mitad

- nosotros tenemos la respuesta – dijo una voz chistosa detrás de ellos, de entre la niebla se asomo la figura de un pequeño ser verde similar a un sapo cargando un bastón de madera con dos rostros grabados, detrás de él, un hermoso demonio blanco, el Lord de las Tierras del Oeste

- Sesshumaru… debí suponerlo - decia Inuyasha molesto y sorprendido de ver a su medio hermano ahí- imagino que tu estas detrás de todo esto – habló con la intención de atacarlo pero el aludido no le dio importancia

- ¿Ustedes saben que paso aquí? - pregunto Miroku curioso

- Sabemos quien… - intento decir Jaken, pero Sesshomaru lo interrumpió dando un paso al frente

- Rin … - pronuncio el demonio con seriedad mirando directamente a los ojos de su medio hermano

- ¿Que dices?

- Algo le ha pasado a esa chiquilla- contestó Jaken- ataco a la gente del palacio también… ella… ella solo pronunciaba palabras acerca de destruir a todos los seres de la oscuridad ...

- Los demonios .. – termino Miroku

- Me estas diciendo que Rin pudo matar a todos estos demonios... ¿sola …? - pregunto Inuyasha a su hermano que le daba la espalda mirando a las víctimas de la chica, recordando como hacía dos noches, el mismo día en que él había regresado a su palacio, la muchacha había salido de su habitación con la mirada fija, al posar sus ojos en el y en sus sirvientes, extendió las manos y de ellas salió energía que mato a los más débiles pero además, había abierto un agujero en la pared por la cual otra figura entre las sombras le llamaba, sin que el peliblanco pudiera detenerla su joven protegida había tomado la mano de aquella figura y se había marchado para comenzar con la cacería.

- No es la misma – dijo serio el Lord – una energía extraña surgió en ella y ahora tiene poderes nunca antes vistos, así como una gran fuerza y habilidad

- ¿Sesshomaru tu…? - intento decir el menor de los hermanos pero el otro le callo

- Piensa lo que quieras, pero Rin esta atacando a todos los seres de la oscuridad y eso te incluye a ti y tus descendientes, será mejor que te preparares – pronuncio el señor del Oeste antes de dar la vuelta y retirarse indicándole a su sirviente que hiciera lo mismo, Inuyasha lo vio partir borrando la sonrisa burlona de su rostro, jamás en toda su vida había visto una mirada así... de preocupada en su hermano, por lo visto la situación con su pequeña protegida lo estaba afectando

La tarde caía sobre la vieja villa, los habitantes se preparaban para el descanso disfrutando de la calma que se podía sentir en el ambiente. Inuyasha y el grupo regresaban a casa, su amada esposa Ahome esperaba en la cabaña preparando una deliciosa cena, sus pequeños hijos Taiyo el mayor con siete años y Hoshi la pequeña de cuatro saltaron alegres en el jardín al mirar llegar a su padre. Sango al escuchar el alboroto también salio de la cabaña que compartía con su esposo el monje, su hermano y los hermosos bebes que la pareja había tenido para recibirles

- bienvenido a casa amor – dijo Ahome finalmente asomándose para saludar a su esposo - ¿qué sucedió?

- Es una larga historia – comento el hombre de cabello plateado a su mujer desganado, no sabía del todo como interpretar lo que había sucedido en el campo de batalla, así como las palabras de su hermano

-¡Papi!- gritaron los pequeños llamando la atención de su padre - queremos que nos cuentes una historia más

- después de la cena, lo prometo

La familia entera entro en la cabaña para disfrutar de los alimentos dejando el problema, al menos por un tiempo, en el olvido. Al cabo de unas horas y luego de la cena, los pequeños se quedaron dormidos y su padres habían decidido ir a su cama para descansar también, por un momento solo había silencio en la cabaña, más pronto los terribles gritos de una mujer se oyeron en las afueras, Inuyasha tomo de inmediato su arma y salio en busca del origen al igual que Kohaku, Sango y Miroku. Los hijos del Hanyou se despertaron al escuchar el escándalo y trataron de salir para seguir a su padre pero fueron detenidos por su madre.

Una mujer demonio corría a toda prisa envuelta en pánico hacia la villa, estaba herida en una de sus piernas pero el dolor no era suficiente para dejarla caer, Inuyasha y el grupo llegaron hasta la entrada del poblado observando a la desconocida pedir ayuda desesperada

- ¡por favor tienen que ayudarme! … ¡no dejen que me mate! – dijo acercándose hasta el hombre de traje rojo cayendo de rodillas frente a él.

- ¿que sucedió? ¿quien te persigue?- pregunto Inuyasha tratando de levantarla pero estaba tan perdida en su miedo que no respondía

- Por favor no dejes que me mate, por favor, por favor ….- fueron sus palabras antes de girar su rostro y abrir los ojos con terror, una ráfaga de luz chocó entonces directamente con ella degollándola en los brazos del híbrido que no pudo hacer nada para ayudarla, en ese momento llegó su esposa había llegado junto con sus hijos que insistían en ver a su padre, más Ahome de inmediato cubrió los ojos de los pequeños buscando evitar que vieran la macabra escena

- ¡Maldito muéstrate! – grito Inuyasha desesperado ante lo que había presenciado

- Ustedes también son seres de la oscuridad … tu sangre comparte la humana al igual que la de tus hijos, pero tu otra mitad te ha sentenciado – decía la figura de una joven mujer que comenzaba a mostrarse poco a poco de entre las sombras seguida por un hombre de cabello azulado y pálida piel portando una lanza.

- ... Rin – pronuncio Ahome al verla sorprendiéndose por su porte, vestía una falda color negro larga hasta un poco más arriba de sus tobillos, una armadura cubría de su pecho a su cintura con tres divisiones a su cadera, estaba adornada con una tela rectangular roja amarrada a su cintura a manera de obi, dos hombreras medianas cubrían de sus hombros hasta poco arriba de su codo y sus muñecas eran protegidas por guantes negros que partían del inicio de sus dedos hasta su antebrazo. Su largo cabello negro y suelto descansaba por su espalda hasta debajo de su cintura adornado solo por un brazalete dorado amarrado a su coleta lateral. Lo más impresionante eran sus ojos, eran de un color azul intenso que brindaban frialdad absoluta

- Terminar con todas las criaturas de la oscuridad… esa es mi misión – decía Rin mientras ponía al frente sus dos manos destellando luz, Inuyasha saco su espada transformándola para empezar el combate pero su esposa se paro al frente con sus manos en su pecho

- No, espera Inuyasha ¿qué vas a hacer?

- Sabes que debo hacer Ahome, es una amenaza

- Inuyasha por favor, ella es Rin, la pequeña que vivió con nosotros

- Lo siento Ahome yo … - intento contestar el hombre pero no tuvo tiempo pues tomo a su esposa de la cintura para esquivar el mortal golpe de la chica que al final hirió su brazo

- ¡Inuyasha! – grito Ahome al verlo sangrar, Rin se acerco a ellos a paso lento mientras aquel hombre de cabello azul la seguía, extendió sus manos dejando ver en ellas luz para atacar a la pareja nuevamente pero cuando estaba por hacerlo otra figura se interpuso entre ellos

- Basta ya... Rin - dijo Sesshomaru con voz tajante, la chica solo le miró en silencio sin bajar la amenaza de su ataque, el demonio blanco entendió la negación de su protegida y como una advertencia más desenvaino su espada, aún así no persuadió a la chica que se lanzo al ataque con sus manos como filosas garras luminosas, Inuyasha intento acercarse pero esta vez fue la voz de myoga quien lo paro.

- Entonces no es un mito, las criaturas blancas … existen…

- ¿Pulga apestosa que quieres decir con eso?- grito el joven mientras arrojaba al pequeño insecto al suelo aplastándolo un poco con su pie, pero dejando suficiente espacio para que respirara y hablara

- Déjeme explicarle amo …

- Habla enano

- Se dice que las criaturas blancas eran seres sumamente poderosos alimentados por luz, como es entendible, esa relación con la misma era la que los mantenía en guerra con los demonios, los seres de la oscuridad

- ¿Que quieres decir con que son alimentados por luz?- pregunto Miroku al escuchar a la pulga

- Sus poderes, su vida misma esta unida a la luz, la energía que se proyecta de sus manos es una extensión de ella misma

- Pero Rin … ella es solo una humana - dijo Ahome preocupada

- Las criaturas blancas siempre lucian como humanos, de hecho nacían sin poderes, sólo al alcanzar la madurez comenzaban a demostrarlos

- ¿Por que hablas en pasado? - hablo irritado Inuyasha

- Como ya lo había dicho, los seres de la luz mantenían una guerra con los seres de las sombras, una noche los demonios atacaron la pequeña colonia en la que las criaturas blancas vivían exterminándolos mientras tenían la guardia baja, todos pensaron que aquellos seres habían desaparecido … pero … por lo visto Rin es la última de ellos

- ... Y ahora busca venganza – decía Inuyasha mientras miraba al hombre de cabello azul que había llegado con la chica, ni por un momento este había despegado la mirada de él o de su familia… ese hombre era sospechoso y peligroso y el joven de traje rojo lo sabía.

Rin seguía atacando a su amo sin lograr nada mientras este sólo se defendía, era evidente que ninguno de los dos buscaba lograr su objetivo, ambos dieron un brinco separándose para quedar uno frente al otro, sus miradas continuaban con la pelea

- debo matar a todos los seres de la oscuridad – dijo la chica mirando con frustración a su amo

- no lo harás. - le dijo serio el hermoso hombre frente a ella

- Lo demonios deben morir, ese es mi objetivo

- Uno que no puedes cumplir, este demonio te regreso la vida y estos demonios cuidaron de ti cuando niña – Rin lo miro con rabia y sus ojos se llenaron de lagrimas mientras hablaba

- Aun así yo …

- Rin, recuerda cual es tu misión – dijo el hombre de cabello azul acercándose a ella, mirándola con reproche para exigirle que continuara.

- No … yo … yo no puedo hacerlo yo …

- Es tu destino hacerlo, fue por eso que fuiste protegida, fue por eso que te escondieron entre humanos … y fue por eso que yo te encontré, tienes que terminar con nuestra venganza ¡ahora! – grito el pelizul mirándola directamente a los ojos, Rin se giró a su amo y luego a Inuyasha y a su familia, cerro los ojos y medito por un segundo, la batalla en su propia mente se había decidido.

- ¡No!... no lo haré, mis ancestros me salvaron y me escondieron entre humanos … y me dejaron a merced de la guerra, me dejaron morir, fueron esos demonios quienes me salvaron no solo una si no varias veces … yo no voy a lastimarlos … ¡no lo haré!

- Maldita traidora, entonces yo terminare con esto .. – dijo el hombre mientras la lanza que portaba en su mano se iluminaba, se acerco a ella y entonces el tiempo pareció correr lentamente, parecía que aquel hombre la atravesaría con el arma, pero sin que nadie pudiera predecirlo Sesshomaru se interpuso, trato de golpearlo con su espada pero una luz muy fuerte lo cegó, al mirar a su pequeña en peligro la protegió no notando el dolor de su herida hasta que su cuerpo toco el suelo, Rin grito con dolor y lagrimas al mirar a su amo caer por lo que expulso con todo su poder energía de sus manos que llegaron hasta el hombre de cabellera azul, fue tan grande su ataque que de pronto todo se volvió blanco...


Rin se acerco hasta su amo extendiendo sus manos con las palmas arriba, entre ellas y desde su pecho se formo una intensa esfera de luz que acercó hasta el pecho de su amo introduciéndola en el, su cuerpo brillo por un instante y su herida se cerro, pero no solo eso si no que su brazo perdido se formo nuevamente …


Sesshomaru abrió despacio los ojos debido a la luz de la luna que se internaba por la ventana … de su propia habitación … giro levemente su rostro y para su sorpresa pudo ver a la joven de cabellera negra, a su hermosa protegida, durmiendo a su lado, sus ojos se quedaron fijos en ella, estaba perdido en el rostro de la chica que descansaba pacíficamente mientras el silencio de la noche los rodeaba, giro por completo su cuerpo a ella y entonces ... cerro los ojos volviendo a caer en el sueño, pero esta vez disfrutando del calor del cuerpo de la dama durmiendo junto a él.