Bueno aquí estoy después de mucho tiempo que no les traía la actualización de este fin. Sin embargo me ha emocionado de sobremanera el apoyo que recibí y definitivamente no podía no continuarlo. Obviamente voy a agradecerles a cada uno su comentario.

Inia3: Muchas gracias por tu apoyo, ya que fuiste el primer post que recibí me alentaste a continuar con el fic. Me alegro que disfrutaras con el cambio en la personalidad de Kaoru.

Lorena: Muchas gracias por tu apoyo, y lo voy a seguir, espero que sigas con mi historia^^.

kirei-bell: Yo también pienso que es una buena forma de indagar en las personalidades de los personajes, y pienso que lo ideal es poder conseguir a través de la historia sus caras ocultas, pero que sigamos identificándolos con las características con las que cada uno se vuelve único ante nuestros ojos.

moonlight: Creo que había perdido el hilo de la historia por miedo a equivocarme, pero tu apoyo ha fortalecido mis ganas de continuar la historia. Gracias.

Pauline-G : La verdad es que los fics que yo escribía eran bastante circundantes y no cambiaba mucho la perspectiva de las cosas, de hecho con esta historia estaba muy asustada, pero creo que el cambio también es bueno.

Miku: Gracias por el apoyo es muy importante para mí, me alegra que les guste.

atena: espero seguir llendo bien, jeje. Gracias por tu comentario, me alienta a seguir.

Cindy-J : En mi opinión personal Considero que Kaoru es más bonita que Tomoe, al igual que tu, pero como buena fan de rurouni kenshin no puedo odiarla, ya que Kenshin la amaba jeje. En todo caso me alegro de que te haya gustado mi manera de escribir, aun me considero una inexperta.

Mei Fanel: Tienes toda la razón, está historia la reescribí, ya que encontraba que tenía muchas faltas ortográficas y de redacción, pero la historia es la misma.

Hitto : Gracias por considerar mi fic uno de los pocos buenos. ^^

pome-chan: hehe, Si bien es verdad que Kaoru ya se ha mostrado atrevida antes, creo que en la mayoría de los fics nuestra Kaoru es acosada por un pelirrojo atrevido, cosa que también me gusta, pero quise experimentar con un Kaoru atrevida sin caer en lo vulgar. Me alegro que te guste^^.

Aya_Hoshino: Creo que debo una gran disculpa por la demora, pero me alegro de que quieras seguir mi fic. Muchas gracias.

nelly: Que raro no? ver a un Kenshin con tan poco instinto, pero es parte del juego, ya ire mostrando como va despertando.^^

RossinaDiFuoco : ^^ Muchas gracias por tu reviw y te encuentro la razón en actualizar más rápido, pero debo decir en mi defensa que soy victima de la globalización.^^ Espero estar más la pendiente.^^

Y Ahora la historia^^ Espero les guste.

Capítulo nº 2...

Yahiko entró al dojo silenciosamente tratando de no despertar a nadie, aunque la noche estaba agradable por la refrescante brisa y decidió recostarse al lado de un árbol para esperar el amanecer. Lentamente comenzó a recordar cada detalle de la noche que estaba terminando y un rubor cubrió sus jóvenes mejillas.

Flash back.

Tsubame le había dicho a Yahiko que se juntaran al atardecer para poder presenciar los últimos días del esplendor de la luna y las estrellas, ya que pronto llegaría el invierno y serían tapadas por las nubes. Obviamente él aceptó sin dudar, jamás podría negarse a la pequeña Tsubame que siempre era tan atenta y preocupada con él.

-Yahiko-chan llegas temprano, pensé que tendrías que ayudar en el dojo- ella lo saludó con su típica sonrisa amable y maternal. Tsubame era perfecta a sus ojos, parecía toda una mujer y ante su presencia él se sentía estúpidamente pequeño, ¿Y cómo no parecer idiota ante su belleza? El hecho de que esta fuese la primera experiencia de Yahiko respecto al amor, lo hacía sentir inseguro lo que le molestaba de sobremanera. La miró fijamente mientras ella sonreía jugando con los peces al lado del rio, su pelo corto brillaba aun más con los rayos rojizos que otorgaba el sol a esa hora, su piel se veía anaranjada y sus labios más rojos de lo normal, su piernas se veían sensuales con el agua hasta los tobillos y el kimono arremangado.

-No, la busu andaba de malas y solo se quedó encerrada en su cuarto- Yahiko subió sus manos colocando ambas atrás de la cabeza en señal de indiferencia, ya que no quería que Tsubame se diera cuenta de cuan nervioso estaba, él debía poder comportarse serio como un verdadero hombre.

-Yahiko-chan, uhm ¿sabes? Yo estoy muy nerviosa por estar contigo a solas hoy. La verdad es que no estaba segura de que aceptaras a venir conmigo, pero quería intentarlo con todas mis fuerzas, aunque tú me vayas a rechazar.- la castaña lo miró con grandes ojos llenos de entusiasmo y al mismo tiempo con tintes rojos sosteniéndolos – ¡Me gustas! Perdón si te parezco demasiado atrevida, pero Yahiko-chan yo de verdad pienso mucho en ti.- Y se acerco a él tímidamente, sus brazos lo rodearon, ella podía darse cuenta de que Yahiko ya no era tan delgado como solía ser sino que tenía una espalda más prominente, subió su mirada y nerviosa se percato de la sorpresa en él.

-Yo… - el moreno no alcanzó a terminar de hablar porque sus labios fueron sellados por los de Tsubame, quien temblaba inquietamente. Por un momento contuvo la respiración, pero luego dio paso a una respuesta intensificando el beso, explorando la boca de la mujer, mordiendo ligeramente el labio sintiendo como fuego corría por su cuerpo, introduciendo su lengua y notando la sorpresa. Ambos se separaron agitados por el fogoso beso, que por el hecho de ser un beso inexperto había entregado a ambos el placer del experimento, de la innovación y la frescura cálida que significa la juventud. La respuesta no era necesaria expresarla con palabras, Yahiko había dejado en claro sus sentimientos con ese beso, pero para ella eran necesaria las palabras y él lo entendió perfectamente.

-Me gustas también- y está vez fue más tímido, la tomó de la cintura para volver a besarla, pero esta lo detuvo.- ¿Qué ocurre?- preguntó asombrado.

-Quisiera compartir algo importante para mi contigo- Tsubame sonrió y tomó su mano para guiarlo a su preciado tesoro.

Caminaron alrededor de quince minutos y Yahiko reconoció el lugar, sabiendo que aquel era la casa junto al Akabeko donde vivía Tsubame. Esta situación no extrañó al moreno, ya que lo más normal es que lo llevase a su casa si quería entregarle algo importante, en ningún momento se le ocurrió lo que Tsubame quería hasta que la vio acomodar un futon en su dormitorio, el cual la cubría por completo, y una vez terminada la tarea desabrochar su kimono, cayendo este a sus pies y mostrando la hermosura de su desnudez. El cielo ya se encontraba cubierto por las estrellas y parecía que nadie llegaría a ese lugar, ya que se encontraba completamente en silencio, un silencio casi fúnebre. Él la miró y pudo comprender que aquello que ella le ofrecía no era otra cosa que su cuerpo y su pureza…

Fin flash back.

El atractivo pelirrojo no había pasado buena noche, su cuerpo estaba sudoroso y se sentía extrañamente excitado, cosa que prácticamente estaba erradicada de su cuerpo, ya que como había aprendido con su maestro Hiko Seijuro los impulsos eran fácilmente controlables. Al caminar por los ahora claros pasillos del dojo sintió una suave brisa helada que lo refrescó y pudo ver como la figura de Kaoru se afirmaba del marco de la puerta, pero notó que no se movía y decidió mirar. Cuando miro su rostro ella se encontraba plácidamente dormida los labios algo pálidos por el típico frio de la mañana, la tocó suavemente retirando los cabellos traviesos que intentaban cubrir el rostro de Kaoru y la tomó entre sus brazos para llevarla a su cuarto y que pudiera dormir.

-Kenshin… - se revolvió inquieta en los brazos de su sostenedor y con esto su yukata se soltó dejando al descubierto los enloquecedores senos de Kaoru. Nuevamente lo envolvía la misma sensación que la noche anterior, cuando la vio en su cuarto durmiendo también. Deseo tocarla, pero no podía permitirse ese lujo, la volvió a mirar y esta vez el escote fue prominente, la yukata se había soltado casi por completo y podía apreciar cada detalle de su figura, esto causó estragos en él y aceleró el paso por miedo a no contenerse. Al entrar en la habitación de la pelinegra la recostó y salió rápidamente de allí, para escapar y dejar descansar a sus revolucionadas hormonas que lo habían hecho perder el control.

Kaoru sintió como su cuerpo se encontraba abrigado entre mantas y a pesar del sueño que aún no la dejaba abrir los ojos, su mente trataba de recordar en qué momento ella había llegado a su habitación. Suavemente se estiró y trató de acomodar sus ojos a la luz que entraba sin compasión en su cuarto, inundándolo todo, miró a su alrededor extrañada y poco a poco fue acomodando sus ideas, recordando cada detalle de la noche anterior que había sido tan larga.

Rememoró sus sensaciones, la cena, la intimidad en su cuarto, incluso el calor sentido en cada una de las fantasías que había tenido, el beso que había robado a Kenshin mientras este dormía y la sensación de su lengua explorando su boca inexperta, su cuerpo y como ella lo había usurpado; esto último la envolvió en culpa, haciéndola sentir cobarde. Las sensaciones que ella experimentó la noche anterior eran las más mágicas, especiales y deliciosas que jamás pensó sentir, pero se preguntó como se habría comportado Kenshin frente a ella en esa situación, si es que habría sido cariñoso, atrevido, tierno, tímido, brusco, torpe o simplemente callado, debido al hecho de que la única que disfrutó con ello fue ella misma se sintió egoísta.

-Señorita Kaoru, perdone que la interrumpa, pero es algo tarde y tengo que ir de compras, para preparar la cena.- Kenshin entró a la pieza, casi en silencio para no molestarla, pero se sorprendió al verla despierta y mintió para no ser descubierto.

-Ah Kenshin… ¿Ya es tan tarde? ¿Por qué nadie me despertó?- Kaoru se levantó de golpe tirando las frazadas y dejando a la vista su desarmada yukata que exponía sus senos, esto la hizo sonrojar y rápidamente con sus manos la volvió a su lugar. Sin embargo no pudo notar cuando fue que Kenshin la tomó y la acorraló contra la pared apretándose contra ella.-Kenshin… - pero no tuvo tiempo de decir algo más, ya que el pelirrojo, ahora con los ojos refulgiendo en dorado, la tomó de ambas manos y la beso, pegando su cuerpo para que pudiera sentir su masculinidad.

-Estas siendo muy mala, ¿Sabías?- susurro con la voz ronca en el oído de la morena, quien gimió asustada y excitada por lo que estaba pasando, que por lo demás no tenía ningún sentido. Sentía como el cuerpo caliente de Kenshin se rozaba contra ella y la fricción la hacía perder la conciencia que ahora le costaba mantener intacta, aunque a pesar de sentirse avergonzada y muy intimidada por la situación no quería desaprovechar la oportunidad y se entregó a las sensaciones que estaba experimentando. Lo besó fogosamente y terminó de desvestirse entre tanto para darle a entender que ella estaba dispuesta a hacer lo que él le pidiera, que lo amaba y que no importaba el pasado que pudo haber tenido con Tomoe, porque ella estaba dispuesta a convertirse en su presente y su futuro, un futuro donde no existieran más remordimientos y donde no existiera la necesidad de arrepentirse.

-Vas a conseguir que no me detenga, ¿Estás dispuesta?- sus ojos refulgían en dorado y violeta, entre el oro fundido que le entregaba pasión, deseo y lujuria y el tierno violeta que le daba la protección necesaria para sentirse segura y saber que él no le haría daño, que si ella lo pedía pararía.

-Claro que estoy dispuesta, te estaba esperando… - Kaoru susurró esas palabras en un tono extrañamente sensual en ella, pero hizo caso omiso a su actitud y esta vez se separó un poco de Kenshin para desatar su hi y desnudarlo. Ella lo quería todo de él. Pasó sus manos por su espalda y pecho sintiendo en sus manos las cicatriz dejada por años de guerra contra sus remordimientos, no tenía vellos y se notaban en su delgado cuerpo los músculos de un hombre maduro; Siguió hacia abajo y terminó en la intimidad masculina que sobresalía notoriamente, tocó ansiosa por explorar lo que para ella hasta hace poco era desconocido, pero él no se lo permitió y la levantó para llevarla nuevamente al futon.

La recostó tan suavemente que se sintió por primera vez mujer, él sabía como hacerla disfrutar y su cuerpo respondía involuntariamente, delineó con sus dedos las curvas que había entre sus senos y la hendidura de su cintura, para terminar en sus caderas y perderse entre sus muslos. Al llegar ahí sintió el calor recorrerla y no pudo evitar dejar escapar un gemido ahogado, a lo que Kenshin respondió con un sonrisa de satisfacción. Sin embargo el momento no se hizo esperar mucho y el pelirrojo se acomodó encima de Kaoru, separando las piernas de esta para introducirse en ella.

-¿Señorita Kaoru? Señorita Kaoru despierte, ¿Está teniendo una pesadilla?-.

-¿Uh? ¿Kenshin? Pero tu… - Kaoru al despertar de su acalorado sueño y ver a Kenshin, fue tanta su sorpresa que un hilillo de sangre cayó de sus narices.

Continuará…

Un poco cortita la actu, pero con harto esfuerzo... Tratare de actualizar pronto^^. Gracias de ante mano por los reviws.