Hola, segundo capítulo. Gracias Forty three, por comentar aquí también. Seee... Te juro que me reviento el cerebro para poner cosas muy... muy de Cat... e_e xDDDD

Gracias Minecrandres, por poner el fic en favoritos y seguirla. Espero ver algún comentario tuyo, sin presión. :V xDDDD

Gracias también a los que leen pero no comentan, igual, gracias. Al menos sé que alguien se toma el tiempo de leer.


Entraron a una tienda de ropa y Cat cogió muchos atuendos, de los cuales sólo se quedó con un vestido blanco y floreado, las rosas que iban en el vestido eran del mismo color que sus ballerinas. Aquel vestido le quedaba a la mitad del muslo, acampanado y straple. Se soltó el cabello, se puso un lazo como adorno y salió del vestidor. Al verla, Rick, se quedó con la boca abierta, literalmente, admirando cuánto había desarrollado aquella niña que dejó de ver a los ocho años. Su cabello rojizo caía en ondas sobre sus hombros y su espalda. Aquella piel bronceada era perfecta. Por un momento, a Rick, le invadió el pensamiento de querer tocarla... sentirla.

Sacudió su cabeza tratando de negar eso que quería.

- Te ves... te...- El nerviosismo se apoderó de su cuerpo por un momento.- Estás...- Tosió tratando que su nerviosismo desapareciera. Ella reía por lo bajo al ver la reacción de su tío.

- No te escucho...- Le dijo juguetonamente.

- Que te ves hermosa...- Él no sabía de dónde había sacado aquellas palabras, simplemente salieron.

- Gracias, Rick.- Le dio un beso en la mejilla. Un beso que Rick quiso que fuera eterno.

- No tienes por qué agradecer, linda.- Le dijo agarrándole las manos.

- ¿Y ahora qué haremos?.- Comenzó a juguetear impacientemente con el borde de su vestido.

Élla miró, se veía tan tierna e inocente.

- No lo sé, ¿te gustan los zapatos? aunque puedes pedir lo que quieras, eres mi única sobrina favorita y puedes reventar mi tarjeta de crédito.- Claro que lo dijo en broma pero la pelirroja no lo sabía.

- ¡YAY!.- Dio saltitos por todos lados mientras cogía el resto de ropa y hacía que la pasaran por caja. Tres blusas de seda en negro, rosa y perla; cuatro vestidos muy entallados y decorados de encaje con corte a los lados de las piernas; dos pantalones satinados y dos más en jean; tres shorts con pedrería; dos casacas de cuero en negro y blanco, un cinturón negro y tres bolsos con pedrería.

- Cat... esto... Cat... creo que es suficiente, luego volvemos por más.- Hablando en serio, parecía que le iba a reventar el crédito.

- Así me dijo mi papá y nunca volvimos... yo creo que serás igual que él...- Hizo un puchero y se cruzó de brazos.

- No soy igual que tu padre, pero Lori se molestará al vernos llegar con tantas cosas.- Le cogió el mentón.

- Ella se molesta de todo, no sería novedad.- Se sentó y cruzó las piernas.

Rick se arrodilló a su lado para estar a su altura.

- Para mí es una inmensa alegría volverte a ver después de tantos años, lo sabes. Y si fuera posible, te daría todo lo que me pidieras.- Cat lo miró, luego miró al techo como si estuviera pensando algo.

- Me faltan zapatos.- Rick agachó la cabeza, derrotado. Ella había ganado con su ternura, y eso que él no era de esos hombres que accedieran a los caprichos de mujeres.

- Está... bien...- Exhaló muy frustrado al sentirse débil ante tanta inocencia.

- ¡YAY!.- Dio un brinco que tumbó a Rick. Cat se rió y tomó de la mano a Rick para ayudarle a pararse. Él pudo notar la bella manicure que tenía Cat en sus manos, y que eran suaves por cierto.- Lo siento, jijiji.- La pelirroja se disculpó entre risas.

- No te preocupes.- Se paró sin necesitar que la joven hiciera demasiado esfuerzo.

- ¿Va a llevar algo más para su esposa, señor?.- Interrumpió una señorita, encargada de la tienda.

Ambos se miraron y se sonrojaron. ¿Acaso se veían como una joven pareja de esposos?

- No es mi esposo.- Dijo entre risas la pelirroja que aún sostenía la mano de Rick.

- Oh, lo siento, novios tal vez...- La chica se sintió un poco avergonzada.

- No... no... no somos nada...- Esta vez contestó Rick, agachando un poco la cabeza. La idea de ser novio de Cat le invadió por un segundo la cabeza. ¿Pero qué carajos estoy pensando? ¡Rick... compórtate, ella es menor de edad y encima es tu sobrina! Pensó.

- Oh... lo siento mucho, es una lástima, serían bonita pareja.- La chica le guiñó el ojo a Cat como dándole a entender que Rick era un buen partido.- Bueno, ya no interfiero más en sus asuntos, ¿desean que les muestre algo más?.-

- La señorita iba a ver unos zapatos, talla...- Bajo la vista a los pies de Cat, meditó y comparó mentalmente con los de Lori.- Talla 5, creo.- Definitivamente él tenía buen ojo.

- Sí, talla 5.- Confirmó Cat. Sorprendida de que Rick supiera su talla de calzado.

- Por aquí.- Los guió a otro ambiente de la boutique.- Adelante.- La joven seguía el protocolo de diálogos, los típicos "Por aquí, pase, adelante, síganme" y demás palabras.

Cat miraba los zapatos de taco con asombro, si bien tenía de esos; sus padres no le permitían usarlos en cualquier ocasión. Rick, por su parte, tenía de la mano a la pelirroja, un poco incómodo de que los hayan confundido como pareja. Si Lori hubiera estado con ellos, uno; no le habría permitido comprar toda esa ropa para Cat, dos; le hubiera mandado una mirada asesina a la joven encargada de la tienda y los hubiese sacado rápido de ahí a gritones y reproches.

- Sólo dos eh.- Le hizo acordar tocándole la punta de la nariz.

- ¡YAY! Los sabré escoger.- Le contestó muy emocionada. Ella creía que sólo le compraría un par.

Miró detenidamente los modelos en talla 5 y escogió un par en blanco, se los probó y le quedaban a la perfección.

Rick veía cómo se los probaba, le quedaban de maravilla.

Se los dio a la señorita para que los empacara y prosiguió a escoger otro par. En color camello muy claro, de gamusa igual que los blancos. (N.A: No sé qué color es)

El policía pagó con la tarjeta de crédito y salieron de ahí. La maleta de ella se la había llevado Lori, para la suerte de ellos en no cargar más bultos que las bolsas de ropa y zapatos. Eran de marca, muy costosos.

- Muchas gracias tío.- Dijo la muy emocionada pelirroja.

- No hay de qué, pero ya no me digas "tío", te dije.- Le respondió abriendo la puerta de un taxi para que ella entre.

- ¡Oh! Verdad.- Se rió y entró. Rick la siguió en entrar.

- Y cuéntame... ¿Qué a sido de tu vida todos estos años?.- Le preguntó un poco curioso.

- Bien... o eso creo...- Respondió dudosa y luego saltó en el asiento.- ¡Soy actriz!.- Luego se calmó.- O lo era...- Habló al final, poco decepcionada.

- ¿A qué te refieres con que "crees" y "lo eras"?.- La preocupación se notó en su rostro.

- Es que pasó algo hace muuuuucho tiempo, aunque ya no tiene importancia, por eso dice mi madre que estoy loca.- Respondió mirando al techo del auto.

- Oh... Bueno, ¿te digo algo? No creo que estés loca... sólo eres un poquito...- Cat no dejó que terminara la frase solo.

- Bipolar, lo sé. Estoy harta que la gente piense eso de mí.- Dijo muy apenada y agachando la mirada. Pero Rick no pensaba aquello, sólo que se había vuelto un poco más susceptible y sensible.

- No, Cat. Yo no pienso eso de ti, sólo te iba a decir que eres más sensible que antes.- Le levantó el rostro con su mano.- Nunca pensaría que eres loca.- Le dijo por último, mirándola a los ojos.

- Hmmmm ahahaha.- Ella, toda risueña, olvidó por un momento sus penas. Sí, porque hasta las personas que más ríen, son las que más heridas han de tener. Y Rick se comenzaba a dar cuenta de eso.

- ¿Oficial?.- El chofer interrumpió aquel momento mágico en el que Rick estaba viendo el interior de Cat a través de sus ojos.- Disculpe que los interrumpa, pero, ¿a dónde los llevo?.- Preguntó sin más.

- A la estación de policía, la que queda...- Miró su alrededor, por la ventana. Ya estaban cerca.- Tres cuadras más y luego a la derecha.

El chofer hizo un gesto con el rostro, indicando que había comprendido.

Llegaron, pronto, a la estación de Atlanta. Rick paga y baja del taxi a abrirle la puerta a Cat.

Le toma de la mano y cierra la puerta. Entran juntos a la estación policial y los compañeros de Rick quedan mirando a Cat de pies a cabeza.

- ¿Tu nueva novia, Rick?.- Preguntaron en son de burla. Obviamente no era su novia sino que lo estaban molestando.

- Jaja qué graciosos, muchachos.- Contestó con un toque de gracia, pero a la vez incómodo. Ya era la segunda vez que los confundían como pareja.- Cat, espera unos cinco minutos en la oficina del capitán.- Le indicó donde era.

La pelirroja asintió y entró a la oficina.

Rick se dirigió a otra oficina y sacó unas llaves, las del carro de policía. Al salir de ahí para dirigirse al auto a dejar las compras y la maleta de Cat, un grupo de policías jóvenes, de no más de veinticinco años, se acercaron a él.

- Grimes, ¿Quién es la chica?.- Obviamente su pregunta era por algo más intencional.

- Es mi sobrina lejana, y tiene dieciséis, por si acaso.- Les respondió con cierta molestia que ni él mismo sabía por qué.

- Ok ok.- Hablaron.- Es muy linda.

- Ni se les ocurra ponerle los ojos encima.- Entre cerró los ojos y ellos se quedaron callados. Tras unos segundos de incomodidad, todos rieron para aliviar el ambiente.

- Ya fue colega.- Dijo uno.

- Sí, no se preocupen.- Contestó.- Bueno, voy a casa. Cuídense, ojalá nos veamos otro día.- Se despidió con unas palmaditas y se fue.

Entró a la oficina donde estaba Cat y la vio tomándose unas fotos. Sonrió de lado y se puso detrás de ella sacando la lengua.

Ella se dio cuenta y volteó.

- ¡Hey! hahahahaha.- Le enseñó la foto.- Tu lengua es muy chistosa ahhhahahahaha.

- Lo sé, lo sé.- Sonrió.- Vamos Princesa Kitty Cat.- Aún recordaba aquel sobrenombre. Era cuando jugaban hace mucho.

- Vamos Guardián de la Corona Real.- Le contestó con el sobrenombre que ella le decía a él.

Ambos rieron y salieron en dirección al coche policial. Él le abrió la puerta y ella entró, cerró la puerta. Abrió el maletero metió todas las cosas de ella.

Sería un largo rato de viaje hasta llegar a King County.


Espero les haya gustado este capítulo.