Cap2: el sensei

Buenas! otro capitulo mas, esta es una historia agil. Hoy toca centrarnos en los sensei, y si, lo digo en plural. Espero que os guste, paso a los review.

Carlos Juan ad: saludos! Si, todos vimos esa pelicula esperando que le pusiesen un mínimo de ganas, pero nos dieron un fic naruhina escrito por un fanboy de la pareja de doce años... ni tan siquiera el diseño de los pjs me gusto, presentando a hinata con ropa ajustada para que el publico vea que tiene tetas y vea Boruto (literal eh xD). Lo cierto es que refuerza mi teoria: Boruto es el tsukuyomi infinito de hinata, que empieza en the last. Pero bueno, lo hecho, hecho esta... sigo pensando que ese final fue pésimo y no le gusto a nadue, pero... Bueno, espero que te guste lo de hoy, un saludo.

Andrew: Buenas! cuanto tiempo! Pues si quieres un naruto drastico, aqui vas a tener de sobra. Literalmente, es Naruto contra el mundo, como todo shonen. Y, para tu informacion, aqui lo de Sakura no es el detonante de todo. Ya lo veras en un futuro. Un saludo!

adrit126: hola! pues espero empezar a disolver esas dudas hoy... y crear nuevas muahahaaaa. Si, hinata carece de iniciativa para cargar con su clan... hinata tieme miedo, inseguridades, y con eso a la espalda es difícil. Y si, esos consejeros son unos desgraciados, pero tranquila, recibirán su merecido. Un saludo y disfruta!


-aaaaaaaaaa- personaje hablando.

-aaaaaaaaaa- personaje pensando.

-aaaaaaaaaa- ser sobrenatural hablando.

-aaaaaaaaaa- ser sobrenatural pensando.

RENUNCIA DE DERECHOS: Si has creído que soy masashi kishimoto, gracias, pero sólo soy Angron11, Naruto y sus personajes le pertenecen a él y se los carga cuando quiere. Yo solo aporto esta historia.

Kakashi observó a su alumno, a ese rubio bueno para nada, avanzar junto a Tsunade rumbo al palco de autoridades, preparado para asumir su destino con entereza. Tuvo que disimular su asombro incluso… con ese pelo rubio largo, esa mirada serena de profundos ojos azules, ese físico imponente y, sobre todo, esa capa blanca de flamas rojas a la espalda, Naruto nunca se había parecido tanto a Minato Namikaze. Incluso los habría confundido si no fuese por las marcas en las mejillas del uzumaki. El rubio estaba en silencio, tranquilo, en un gran contraste con su carácter hiperactivo… seguramente sabía lo que se jugaba hoy. Quizás su elección no fuese una apuesta tan arriesgada. Mientras Tsunade le recolocaba la capa con una suave sonrisa, mirándole con una mezcla de orgullo y preocupación cuando sabía que el jinchuriki no se daba cuenta, el peliplateado comenzó a recordar cómo habían llegado hasta ese momento. Como habían llegado a ese punto en el que el rubio, con solo 20 años y contra las reglas de la lógica e incluso de la razón, había aceptado su nombramiento como rokudaime hokage…

El peliplateado caminaba por las calles de konoha, ensimismado, con las manos en los bolsillos. Ni tan siquiera llevaba su tradicional Icha Icha. El hatake tenía muchas cosas en las que pensar, concretamente en cómo convencer a su alumno para que rechazase el nombramiento como rokudaime hokage. En un principio, la situación pintaba mal: Naruto SIEMPRE había soñado con ser hokage. Lo recordaba gritándolo a los cuatro vientos con solo doce años, retando a todo aquel que se atreviese a dudar. Era irónico: todos se reían de él en ese momento, pensando que ese chiquillo incapaz de hacer un mísero henge jamás aprobaría ni los exámenes de la academia, y ahora todos le rogaban de rodillas que aceptase el puesto. Todos le admiraban, todos querían ser como él, todos estaban dispuestos a dejar la nación en sus manos. Y ningún ser querido del uzumaki quería eso, y no por su preparación… Naruto estaba preparado desde hacía años, representaba lo mejor de konoha… no, querían evitarlo por su bienestar. La primera en querer alejarlo de ese puesto fue su madre, Kushina Uzumaki. Kakashi recordaba esos ataques de pánico que a la mujer de su sensei la entraban durante el embarazo solo de imaginarse a su hijo queriendo ser hokage. Imaginársele sacrificando su juventud y vida sirviendo a todos, debiendo de dejar todo de lado por la aldea… la rompía el corazón. Kushina era una mujer muy inteligente, y esa postura también la adoptaron las otras dos mujeres de su vida. Ni Tsunade ni Sakura le querían en ese puesto, le querían libre y no atado a ese cargo. Y, Kakashi, como su sensei y amigo, también.

Su única esperanza de que rechazase el nombramiento estaba en su último año. Naruto, nada más finalizar la guerra, fue ascendido con efecto inmediato a rango sannin (¡qué menos tras vencer a una diosa en combate! Habría sido ridículo tenerle estudiando para chunnin cuando ya tenía el poder de varios kage juntos…) y le fue asignado su propio escuadrón para cumplir con su deber de defender la hoja. Naruto estuvo en cada frente de batalla, recorrió el mundo, vio la realidad con sus propios ojos… y eso le amargó como nada en el mundo. El hatake intentó apoyarle ese año, sobre todo tras su pelea con Sakura, pero no podían estar cuidándole eternamente. Tsunade le asignó misiones más amables, misiones de apoyo a la población, humanitarias… pero el uzumaki no dejaba de ser el nuevo shinobi no kami, era también necesario en las misiones más difíciles. Y en una de ellas ocurrió el incidente. Una misión de Naruto y cinco shinobi, solo el rubio volvió con vida. Exitoso, eso sí, pero solo. Naruto no aclaró nada en el informe, ni tan siquiera lo hizo… se pasó semanas encerrado en su piso sin hablar con nadie. Sin ver la luz del sol. Sin comer. Consumiéndose. Sakura intentó ayudarle, le rogó que la dejase cuidarle, pero fue incapaz de obtener nada. Tsunade, Shizune, Sai… nadie podía. Naruto estaba cerrado. Hasta que, un buen día, lo visitó kurenai yuhi. Nadie supo de qué hablaron, pero funcionó. El jinchuriki salió de su hogar con una nueva motivación, una que sorprendió a propios y extraños.

Naruto pidió ser retirado del frente y… entrar en la academia como profesor. El consejo entró en pánico, ¿Cómo que en la academia? Ni tan siquiera pedir un equipo gennin y poder ir de vez en cuando a luchar, no, ¡profesor de la academia, el puesto que solo los débiles querían! ¿Estaba loco? Desde luego no iban a malgastar al shinobi más fuerte de la historia dando clases a niños, ¡Naruto debía de ser integrado en el cuerpo anbu con efecto inmediato y enviado de nuevo al frente! Después de su última misión, el lugar donde estuviese el rubio era evitado como la peste por el enemigo… Pero bastó una afirmación del rubio para acabar con el debate. Con una sonrisa serena, como si fuese una persona nueva, como si hubiese encontrado una luz perdida hace mucho, dijo "O en la academia, o desaparecido". La situación quedó más que clara: o le destinaban a la academia, o desertaría. Y, desde luego, nadie podría evitarlo, Naruto podía con toda la aldea sin problemas. En la academia, al menos, seguiría en konoha, y podría defender la ciudad en caso de ataque. Tsunade se lo concedió con una sonrisa, la alegraba como a nadie que su nieto estuviese tan feliz, tan… en calma. Después de verlo en su piso entre montañas de botellas vacías de sake, abandonándose a su suerte entre lamentos, la iluminaba el alma verlo sonreír.

Así que Naruto pasó a ser profesor de la academia. Muchos se esperaban a un profesor desastroso, incluso le asignaron a iruka para asegurarse de que los niños aprendiesen algo. Pero el umino lo dejó muy claro en su primer informe a la hokage: el jinchuriki era un profesor magnífico. Atento, cercano, cariñoso… captaba la atención de sus alumnos con solo decir una palabra. Como un estudiante díscolo y desastroso que fue, se sabía todas las tretas de sus alumnos más rebeldes, y cómo sacar lo máximo de cada uno. Los exámenes del primer trimestre confirmaron lo dicho por Iruka: la clase de Naruto batió cada récord en los exámenes. Incluso se decía que la mayoría de sus alumnos podrían ya examinarse para gennin, a pesar de que todavía les faltaba un año de instrucción. Pero lo más llamativo era la forma de actuar del uzumaki: en muchas ocasiones, parecía un niño más. Reía, hacía bromas, jugaba con los niños… era feliz. Sakura incluso le confesó al hatake que nunca lo había visto tan contento. Así que ahí estaba la esperanza del peliplata, que Naruto rechazase el puesto para seguir en la academia. Con suerte, sería una conversación corta y podrían hablar de otras cosas, lo cierto es que Naruto siempre animaba a su sensei, era pura energía. Pero antes debía de pasar por el mal trago que sufría cada persona que iba a buscarle a su aula…

-Esto… chicos…- anunció el hatake tras tocar la puerta del aula. Una treintena de niños le miraron estáticos desde sus pupitres, con una sonrisa contenida. Y del rubio… ni rastro. Miró a lo largo de la sala, y solo vio la mesa del profesor con algunos lápices, papeles y tizas, y la silla del uzumaki apoyada en una esquina mirando hacia él. El hatake suspiró con pesadez… si, Naruto había recuperado su viejo amor por las bromas. Era común que, cuando llegaban visitas, como los ancianos del consejo para llevarle a alguna gala, o alguna petición para cenar de los clanes, o una misión diplomática de la hokage, el rubio se escondiese mientras sus alumnos se reían del pobre infortunado que le estaba buscando. El peliplateado dispuso sus dos dedos al frente en vertical, mirando a la mesa.- KAI.- exclamó, buscando deshacer el henge del rubio. La ventana estaba cerrada por dentro, por lo que no podía haber huido, así que seguramente se habría transformado en algún lápiz, o en una silla. Una vez, cuando Sakura le fue a buscar para entregarle una misión de parte de Tsunade en un desesperado intento de la Senju por que aceptase sin tonterías, la dio un susto de muerte al salir del cajón de su mesa como si fuese el genio de aladin… todavía estaban pagando el arreglo del techo que atravesó el uzumaki cuando Sakura lo mando a volar de un puñetazo… Pero nada se deshizo en el escritorio. Kakashi arqueó una ceja y se dirigió a los alumnos, que estaban a punto de romper a reír.- ¿Sabéis donde está?

-No… juhmnhh… Kakashi sensei…- contestó un niño de la primera fila, completamente rojo por aguantarse las carcajadas. No iba a sacar nada de esos niños: Naruto era su ídolo, ni bajo tortura revelarían nada. Kakashi inspiró profundamente y volvió a repetir el gesto de los dedos, solo que esta vez hacía el alumnado. Quizás se había camuflado como uno de ellos… Naruto estuvo una semana entera con sus clones haciéndose pasar por alumno en otras clases para hacer preguntas imposibles al resto de profesores y ponerles en aprietos. "¿De donde vienen los niños?" "¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?" o "¿Por qué sangra por la nariz cuando ve una mujer bonita, ebisu sensei?" fueron las más populares. Ya tenían cinco peticiones formales del profesorado para trasladar al uzumaki lejos, MUY LEJOS. El rubio era el auténtico terror para los profesores de esa academia, no un alumno rebelde. Y con Iruka, el único capaz de disciplinarle, de baja para cuidar de Shizune y del hijo que esperaban, el uzumaki había impuesto un régimen del terror…

-KAI.- exclamó… y, de nuevo, no pasó nada. No surgió ninguna nube de humo que revelase al rubio. Ni tan siquiera podía encontrar su chakra, lo había ocultado al completo. ¿Estaría fuera? No, no tenía sentido… la pizarra estaba a medio escribir, y los alumnos estaban al borde del ataque de risa, como con cada broma del jinchuriki… no, debía de estar por allí…- Naruto, no tengo todo el día, ¿quieres…?- el hatake no pudo completar la frase, porque muchos alumnos dejaron escapar un gesto de sorpresa justo cuando el hatake sintió el frío tacto del acero en su garganta. Miró con asombro a un lado, y pudo ver al rubio, pintado de los pies a la cabeza como su silla de profesor, portando un kunai y sonriendo, mientras el alumnado estallaba en carcajadas. Camuflaje óptico… por eso no lo veía. El rubio se había maquillado con los mismos colores que su silla, incluso llevando un trozo de tela de ese color en su cabeza para ocultar su pelo, y se había quedado sentado mirando en silencio al peliplateado mientras este le buscaba por la clase creyendo que llevaba un henge. Brillante, si hubiese sido un enemigo estaría muerto.

-Y por eso, mis queridos alumnos, insisto tanto en que aprendáis a pintar y maquillaros…- expuso, mientras apartaba el kunai del cuello del hatake y se quitaba su gorro.- Kakashi es famoso por ser el mejor jounin de la hoja, y, como jounin veterano, tiene ciertas… malas costumbres. Como fiarse más de la detección de chakra que de sus ojos…- declaró, mientras el peliplateado contaba hasta diez para no matar a su alumno por la crítica.- No lo olvidéis chicos, el chakra no lo es todo. A veces, la solución más simple es la correcta, y lo que menos se espera el enemigo. No dependáis solo del chakra, y no tendréis problemas nunca…- sentenció, mientras muchos alumnos asentían con una sonrisa. Era impresionante, incluso dentro de su enfado, Kakashi podía ver cómo cada alumno de esa clase escuchaba con toda su atención cada palabra del rubio. Naruto hacía cada clase atractiva, captaba la atención de cada niño… quizás porque él mismo era uno más y no quería aburrirse… El uzumaki se giró hacia Kakashi con una sonrisa burlesca.- Gracias por ayudarme a que lo viesen, Kakashi sensei, ¿a qué debemos tu presencia aquí? No será por otra propuesta matrimonial, ¿no?- preguntó con un tono amable de la que se quitaba su disfraz y maquillaje.

-Esto… no…- contestó con algo de apuro el hatake… muchas de las estudiantes del lugar le miraban con ansias homicidas ante esa posibilidad… era un secreto a voces que cada alumna de la academia era capaz de matar por estar en la clase de Naruto, y que su foto era el forro de carpetas más popular de las jóvenes estudiantes. Y claro… todas ellas eran sobreprotectoras con su adorado amor platónico. Hace unos meses hiashi hyuuga envió a un subalterno a solicitar una cena formal con el uzumaki, claramente con la intención de acordar un matrimonio con su hija mayor… el pobre hyuuga fue recibido con decenas de bombas de luz, emboscado por las alumnas de la clase, y atado y amordazado durante horas mientras Naruto seguía con su clase, "Como vencer a un shinobi con doujutsu ocular (y si es el teme, como recordarle la única derrota de su carrera y reírte de su culo pato)". La clase de Naruto era una selva con los extraños.- Es otra cosa… y es importante…- dejó caer el hatake, arqueando ambas cejas Naruto con interés.

-¿Ah si? Pues tendrá que esperar que me queda una hora de clase, salvo que quieras enseñarles a mis alumnos tu raikiri y estén tan impresionados que decidan dejarme salir antes…- repuso el rubio con un tono travieso, mientras todos los niños asentían con emoción. Naruto sensei ya les había mostrado el rasengan y el rasen shuriken, había convocado a Kurama para que les contase historias antiguas en la clase de historia shinobi, mostrado los cinco elementos gracias a los biju… siempre dejándoles con la boca abierta, y nunca perdían la oportunidad de ver más técnicas alucinantes. El hatake arqueó una ceja con hastío.

-Naruto…- no había tiempo para esas estupideces, ¡era de su nombramiento como hokage de lo que iban a hablar!

-Así me llamo…- contestó con un gesto burlesco, suspirando el peliplateado. Estaba claro que Naruto no iba a facilitar las cosas si no cedía en eso… Con el grito de raikiri, el hatake convocó su famosa técnica, una gruesa cuchilla de rayo en su mano derecha, mientras la sala se iluminaba y los niños exclamaban de asombro. Tras terminar, y más satisfecho, el uzumaki se volvió a dirigir al alumnado.- Gracias a Kakashi sensei hoy salís antes. Pero vais a tener deberes, que no me olvido…- muchos de los allí presentes asintieron con alegría, extrañando al hatake. ¿No se supone que los deberes eran algo aburrido?- Para mañana me vais a buscar una forma diferente de usar el henge. No quiero que lo uséis simplemente para haceros pasar por otra persona o un objeto… quiero que le encontréis otra utilidad. Podéis hacerlo en grupo incluso, pero quiero que me sorprendáis. Solo debéis de echarle imaginación. Si lo hacéis bien, convoco a gamakichi en el jardín y nos veis usar un jutsu colaborativo.- Todos los alumnos gritaron HAI con emoción, comenzando a recoger. A Kakashi también le llamó la atención que cada uno se despidiese de Naruto antes de irse, y que el rubio se supiese el nombre de cada uno… solo sabía de su vida en la academia por Sakura, Tsunade y Sai, lo cierto es que no le gustaba visitar ese lugar, ni hablar de él… le traía malos recuerdos. Los de óbito y Rin, los de sus alumnos gennin abandonados durante su aprendizaje. Pero lo que le habían dicho era completamente cierto: el rubio era querido como nadie por sus alumnos. Cuando el último hubo salido, el hatake preguntó lo que se le estaba pasando por la cabeza en ese momento.

-¿Ya saben TODOS el henge?- preguntó con sorpresa, asintiendo con orgullo Naruto. Era impresionante, normalmente un alumno de la academia apenas lo sabía usar para el examen de graduación, salvo que fuese un fenómeno como Sasuke uchiha o Sakura haruno. Pero con Naruto ya lo sabían, y todavía faltaba medio año para el examen.

-Por supuesto, he insistido mucho en ello… tú imagínate que siguen la estela de su maestro y suspenden tres veces el examen por no saber hacer un henge…- confesó el rubio con una carcajada.- Y estamos empezando a entrenar para subir a los árboles… ahora tienen poco chakra, por lo que es más fácil que lo controlen, y ahorraremos tiempo a los jounin sensei…- Kakashi asintió dándole la razón. Era completamente cierto, y una vergüenza que no se enseñase en la academia y tuviesen que ser los jounin sensei los que lo enseñasen… Aunque ahora tenía otra duda.

-¿Y qué harás si alguno te hace el orioke?- cuestionó con diversión, conteniendo otra carcajada el jinchuriki.

-Está claro… promover al niño a jounin. El orioke no jutsu es la técnica más potente del mundo ninja, pregúntale a Kaguya, dattebayo.- exclamó con emoción, riendo ligeramente el hatake.- Bueno, supongo que vienes por la última reunión del consejo ¿no?- Kakashi asintió con seriedad, dispuesto a explicarse, pero Naruto le cortó.- Espera, cuéntamelo de camino, que tengo la cita de todos los días…

El jounin asintió, sabiendo a lo que se refería. Es más, solían coincidir a menudo en ese lugar, y sabía lo importante que era para él ese momento. Naruto pasaba las mañanas en la academia, instruyendo a sus alumnos en las artes shinobi; y las tardes en el orfanato, con más niños, contándoles historias y ayudando en lo que fuese necesario… cambiar pañales, dar clases de escritura, leerles un cuento… un ala entera del orfanato había sido levantada por los clones del rubio… y también todos, pero todos los días, visitaba un lugar concreto: el monumento a los héroes. No lo hacía a una hora específica: a veces iba a primera hora de la mañana, antes de dar clase; otras al mediodía, y comía su amado ramen "acompañado" como en los viejos tiempos; y en otras por la noche, y contemplaba las estrellas a la intemperie. Pero no faltaba ni un día, era incluso más asiduo a ese lugar que Kakashi, sobre todo ese último año. Anduvieron juntos, charlando de forma distendida. El hatake no quería darle esa noticia sin anestesia, prefería antes ir preparando el terreno, dejarlo todo disimuladamente dirigido para que Naruto viese que rechazar el nombramiento era lo mejor… y de paso enterándose más del día a día de su alumno. Las misiones anbu le tenían agotado, y sin apenas tiempo para visitarle. Pero tuvieron que cortar cuando Naruto entró en cierta tienda de flores, siendo recibido por la espectacular Ino Yamanaka.

-¿Cómo está la florista más bella del continente?- preguntó el uzumaki con una inmensa sonrisa, devolviéndole otra la atractiva rubia, que salió de inmediato de detrás del mostrador para abrazar al rubio con ternura. Antes de la guerra no se llevaban mal, pero tras ella, se habían vuelto aún más cercanos. Naruto había ayudado mucho a Ino tras la muerte de su padre, le había dado un hombro sobre el que llorar junto a Sakura. Y, como todos los días venía a comprar flores y charlaba con ella un rato, actualmente eran íntimos.

-Como sigas saludándome así voy a tener que enviarte una propuesta matrimonial para alejarte, zalamero…- bromeó la yamanaka. Por supuesto que no le pediría matrimonio, no iba a negar que era un cielo de persona, y muy atractivo, pero digamos que no quería meterse en terreno… ajeno. Sin contar que el uzumaki era inaccesible para el género femenino: sus alumnos usaban las cartas de clanes para proponerle reuniones (e implícitamente, matrimonio con sus hijas) como folios para escribir a sucio...- Y Kakashi sensei, qué alegría verle a usted también.

-Ino.- saludo con sus ojos arqueados en gesto feliz el hatake, dejando a los dos jóvenes hablar. A ver si con suerte Naruto se volvía a enamorar y sentaba la cabeza de una vez… Ino, Hinata, Koharu… le daba igual, ¡pero ese chico necesitaba madurar ya!

-Naruto kun, diles a tus alumnos que muchas gracias por las flores que plantaron en la trastienda, todo ha salido perfecto.- agradeció Ino, despertando la curiosidad del jounin.

-¿Has traído a tus alumnos a plantar las flores yamanaka Naruto?- era raro porque esa actividad no entraba dentro del programa ninja, carecía de utilidad en el mundo shinobi. Si fuesen plantas medicinales o venenosas bueno, pero en la florería yamanaka solo se vendían flores decorativas.

-Por supuesto, les suelo traer una vez por semana a que hagan jardinería… me gusta que estén en contacto con la naturaleza. Aunque no le digas nada a sus padres, que todavía me acusan de esclavitud infantil por ponerles a servir a la tirana aquí presente…- reconoció el rubio mientras se rascaba la nuca, recordando a Ino mandando a cada niño del lugar, mientras la ojiazul le daba un suave golpe en el brazo y fingía indignación.- Y también hacemos manualidades con la madera, pintura, música… me gusta que vean el mundo fuera del aparato shinobi, no te imaginas la cantidad de talento que hay oculto…- declaró con una sonrisa, para luego dirigirse a Ino de nuevo.- Bueno Ino, ya sabes lo que quiero…

-Si, un ramo, como cada día.- afirmó la yamanaka, para dirigirse al mostrador.- ¿De que color será vez? ¿Azul de nuevo?- Naruto asintió con una sonrisa.

-Exacto, del tono de tus ojos- comentó con un guiño, sonrojando a la coqueta rubia. Disimuladamente, la joven se mordió el labio cuando nadie la podía ver… ay si Naruto no fuese inalcanzable para cualquier mujer salvo una… Ino volvió a los pocos minutos con un bello ramo de flores de un tono azulado, disponiéndose Naruto a pagar con naturalidad. Ino siempre se las ofrecía gratis, y él siempre las pagaba. A Naruto no le gustaba recibir regalos, le gustaba ganarse cada cosa que recibía. Mientras recogía el dinero, la mujer sacó el tema que quería decir desde un principio, no en vano había asistido a esa reunión de clanes como dirigente del clan yamanaka.

-Bueno, Naruto kun… ¿ya te han contado sobre la reunión del consejo?- Kakashi iba a intervenir para evitar que la joven estropease su meticulosa presentación del problema, pero Naruto se rió nada más oírlo, como si lo supiese todo.

-Si, ahora me va a contar Kakashi sensei. Lleva queriendo hacerlo desde hace bastante, pero le gusta hacerse de rogar…- dejó caer con un gesto burlesco, arqueando una ceja el hatake. ¿Naruto ya sabía lo de su nombramiento?

-¿Y vas a…?- siguió interrogando la yamanaka. Puede que Kakashi estuviese haciéndolo también y que tuviesen un objetivo similar, pero ella había sido enviada por su mejor amiga a tantear al rubio, y no iba a hablar esa tarde con ella sin tener algo que decir…

-No tengo ni idea, depende de lo que me cuente Kakashi sensei.- confesó Naruto con serenidad, para luego tomar su ramo de flores.- Bueno Ino, ha sido un placer verte. Y dile a Sakura que no se preocupe, que estoy y estaré bien…- sentenció sin borrar su sonrisa amable, enmudeciendo a la rubia. Vaya… creía que había sido disimulada… El duo shinobi salió de la florería rumbo al monumento, decidiendo Kakashi ir al grano, visto que Naruto parecía estar un paso por delante en todas las maquinaciones en su contra…

-Veo que ya sabes que has sido propuesto para hokage…- el uzumaki asintió con ese gesto travieso mientras saludaba a un grupo de aldeanos cercano. Naruto era una estrella shinobi, pero siempre era cercano. Algo admirable, y otra razón más para alejarlo de ese cargo político que le acabaría oscureciendo. El hokage debía de tomar diariamente decisiones que llevaban a la muerte a sus conocidos… Naruto debía de alejarse de eso.- Bien, pues dejémonos de tonterías: ¿Qué debo decirte para que seas listo y no lo aceptes? Ese puesto te obligará a tomar decisiones difíciles Naruto, y te mereces un descanso… ahora eres feliz y solo eres un crío…- Naruto lo interrumpió con naturalidad, como si estuviesen hablando de la compra diaria en lugar de algo tan importante.

-El que acepte o no depende de los otros candidatos, Kakashi sensei…- dijo el rubio, entendiendo Kakashi de inmediato la indirecta… había una posibilidad de que no aceptase.

-Está hiashi hyuuga…- Naruto sintió un escalofrío al oírlo. Joder, hiashi no podía tomar ese asiento, no si konoha quería seguir en pie mañana… un hombre sin moral NO debe de reinar nunca… Sin contar que, como hokage, insistiría el triple con lo de casarle con la pobre Hinata… o con la pobre hanabi… o con ambas… ¡no fastidies! Como buen alumno de jiraiya, sabía que las mujeres mejor de una en una, o corrías el riesgo de ser golpeado como el sannin…- Y también se ofreció Sakura…- dejó caer el hatake. Realmente no le convenía nombrarla, quizás motivaría a Naruto a aceptar para salvarla, pero el hatake no quería dejar pasar la oportunidad de hacerle ver a Naruto que su compañera de equipo se preocupaba por él. Desde su pelea hace más de un año, su relación era extraña… empezaron sin poder verse, y luego la mejora de Naruto facilitó que entrasen más en contacto, aunque no al nivel previo a todo… actualmente su relación era cordial, pero notaba una gran tensión por parte de ella… no sabía por qué, ninguno se lo había revelado, pero le resultaba curioso: ahora Naruto la daba espacio, vivía su vida a parte de ella, y la haruno no paraba de mirarle a la distancia sin atreverse a decirle nada…

-Así que se ha ofrecido…- murmuró con una suave sonrisa mientras miraba al suelo, para luego reír suavemente.- Al final la baka va a ser ella y no yo… Bueno… ¿nadie más se ha ofrecido, Kakashi sensei?- preguntó con una sonrisa cómplice, suspirando el peliplata. Vale, viendo cómo estaba desarrollándose la charla, debería de haber sacado el tema directamente… Naruto llevaba en este momento de la conversación desde la academia, esperándole… seguramente no era tan ignorante de lo que se decidía en el consejo como hacía parecer…

-También me he ofrecido yo.- confesó, asintiendo el jinchuriki con agrado.- Naruto, estoy dispuesto a asumir el cargo, ya lo he hablado con Tsunade. Tú solo tienes que renunciar diciendo que eres muy joven y yo seré el elegido, no tengo problema en guardarte el sitio hasta que tengas una familia y puedas…- Naruto volvió de nuevo a interrumpirle, mientras llegaban al monumento de los héroes. El uzumaki estaba de acuerdo con la propuesta de Kakashi… normalmente sería un buen hokage, era una buena persona y muy competente e inteligente, sobre todo si lograba dejar de lado el Icha Icha… pero quizás en la situación actual no lo sería. Por eso tenía una pregunta para él.

-Kakashi sensei, haré todo eso sí me respondes a una pregunta… ¿Por qué no has tomado un nuevo equipo gennin estos años?- Kakashi se quedó descolocado ante la pregunta. Iba a desviar el tema, no entendía que podía tener que ver con lo que estaban hablando, pero Naruto se había parado y lo miraba en silencio, serio. Para él era importante, y no accedería a nada sin saberlo, por lo que debía de responder.

-Pues…- lo cierto es que era una pregunta lógica. ¿Por qué no había asumido a un nuevo equipo gennin? Podría haberlo hecho… lo cierto es que cualquier gennin de la aldea querría entrenar con el legendario ninja copia, sobre todo ahora que era el maestro del nuevo shinobi no kami, incluso los líderes de los principales clanes moverían sus hilos para que adiestrase a sus herederos… pero tenía una razón clara para ello.- No fui el mejor maestro Naruto. En serio, Sasuke, Sakura y tú sois los mejores ninja del mundo, pero no gracias a mi. Os descuidé cuando erais gennin en favor de Sasuke por la culpa que sentía por la muerte de óbito… y luego dejé que os entrenasen otros para no tener que hacerlo yo…- confesó con pesadumbre, mientras Naruto asentía con serenidad.- Nunca… nunca se me dio bien ser sensei, quizás por eso Sasuke acabó desertando y vosotros progresando solos… por eso no tomé nuevos alumnos… no soy un maestro, solo soy un shinobi…- se sinceró, mirando al suelo con vergüenza. Era su principal razón para no dormir, el casi truncar la carrera del último uchiha, del nuevo shinobi no kami y de la mejor kunoichi médico desde Tsunade Senju. Sus alumnos. Su gran borrón… y su mayor orgullo. No podía volver a empezar porque nunca tendría otro equipo 7. Y por eso miraba al suelo con vergüenza. Incluso tenía que Sakura y Naruto le odiasen por su predilección por Sasuke en esos tiempos. Pero, entonces, Naruto posó su mano libre sobre su hombro, y lo hizo con calma. Kakashi levantó la mirada, y no vio a esos zafiros juzgándole… no, vio en ellos comprensión y amabilidad.

-Kakashi… nadie nace sabiendo. No fuiste un mal sensei, simplemente fuimos tu primer equipo y todavía te faltaba experiencia… y encima nos juntamos lo peor de lo peor: al sensei adicto a las novelas eróticas añadimos una niña tsundere con doble personalidad que solo pensaba en ser señora de uchiha, un estirado obsesionado con la venganza y con las cualidades sociales de una piedra, y un niñato con demasiado corazón y muy poco cerebro que solo quería aprender "un jutsu alucinante dattebayo"…- Kakashi asintió con una suave sonrisa… perfecto resumen. Raro era que hubiese salido algo decente de esa mezcla.- Y estoy seguro de que tú lo sabes…- Kakashi volvió a bajar la mirada. Si, era consciente de que podría haberlo vuelto a intentar, de que seguramente no ocurriría lo mismo. Pero no se veía capaz… cada vez que lo pensaba se bloqueaba, y sentía la misma sensación...- No asumiste otro equipo gennin porque tienes miedo. Lo cargas a la espalda, y te impide avanzar… y por eso no puedes ser hokage. El hokage de konoha debe de tener su espalda libre para poder cargar con la aldea entera... lo siento Kakashi, pero tengo que aceptar esa propuesta, solo yo puedo sacar adelante todo esto. Ninguno de los que os habéis ofrecido tenéis vuestra espalda libre: tú la cargas con miedo, hiashi con soberbia y Sakura con culpa. La mía, en cambio, lleva vacía un año.- expuso el rubio con serenidad, continuando con su discurso a pesar de que el hatake quería hablar.- Dile al consejo que acepto el cargo. Y ahora, si no te importa…- Naruto dirigió su mirada a un punto concreto del monumento, una piedra gris pulida con un nombre esculpido.- … querría estar solo.


Y corten! Me cuesta desarrollar un protagonista shonen 100%, es como poner un santo xD Bien, hoy se trataba de mostraros al naruto actual, como veis es feliz, pero tiene un pasado tragico. En estas dos cosas esta la clave de su evolucion. Por el momento lo dejo aqui, en el siguiente capitulo vereis mas de naruto hokage, el discurso lo voy a dejar para el final, sera el colofón. Espero que os haya gustado, un saludo!