Prompt:Fuera de lo común
Pareja/Personaje: Las selecciones participantes en el FFI –la mayoría…
Fandom:Inazuma Eleven
Disclaimer:Inazuma Eleven no me pertenece –si fuera mío, Kageyama y Rushe serían los padres de Hikaru (¿?) sí, me gusta la pareja /huye.
Advertencias: Sin sentido, Genderbender, cosas extrañas, que lo haya hecho yo es advertencia suficiente.
Notas: Bien, aquí el capítulo 2; está casi tan fail como el primero- si no es que más.
En el tercer capítulo aparecerán otras selecciones ;; y eso, las parejas saldrán a relucir pronto (¿?)
En la residencia de Inazuma Japan, las cosas no andaban de mejor manera.
En una esquina de la habitación podía ver como un grupo de chicas vestidas con el uniforme del equipo japonés miraban fijamente a otra, tenía el cabello largo peinado en rastas y goggles en los ojos.
Su rostro se denotaba pensativo por la posición de las cejas y el fruncido de sus labios, el silencio sepulcral de la habitación fue entonces sorpresivamente roto por una afirmación suya.
— ¡Esto sin duda es obra de Kageyama!— y Fudou, quien acaba de volver a entrar a la habitación con el nuevo montón de gente, no pudo evitar palmearse la cara.
—Es que no se te ocurre algo más inteligente, Kidou-kun— fue toda la respuesta que dio.
— ¡Silencio, Fudou!— replicó entonces, girándose para mirar al mohicano— Si no fue él, ¡¿qué explicación le das a esto?!
Akio miró a la estratega unos segundos, para luego sonreír burlonamente e ignorarla. La castaña sintió un tic nervioso apoderarse de su ceja derecha.
— ¡Fudou!
Cuando la otra ya estaba por abalanzarse sobre el muchacho, tres chicas saltaron sobre ella para evitarlo.
— ¡Tranquilo, Kidou-kun!— Una albina anteriormente conocida como "mata osos" aprisionaba el brazo derecho de la estratega, mientras una peliazulada con flequillo que cubría uno de sus ojos y una castaña clara abrazaban su cintura, tratando de mantenerla en su lugar.
—Y justo cuando uno creía que no te podías poner más insoportable.
Yuuto apretó los dientes, tratando de mantener la ira reprimida. No podía darse el lujo de perder los estribos ante una situación así. Él siempre era el calmado y serio del Inazuma Japan; no iba a dejar que nada ni nadie perturbara su temple…
—Y además estás plana— el susurro del amante de las bananas no fue ignorado por el de ojos rojos.
— ¡Que te calles de una maldita vez!— quizá era por las nuevas hormonas femeninas que recorrían su cuerpo o vaya la diosa de la victoria a saber qué, pero andaba más susceptible de lo normal.
Las otras tres, lanzaron un suspiro; resignándose a no parar la nueva pelea que se iniciaba entre ambos estrategas, eso ya de por sí era pan de todos los días.
— ¡Vamos chicos!— la voz de Endou rompió entonces el ambiente en la habitación— olvidemos esto y ¡Juguemos al Fútbol!—
Y Mark pudo comprobar nuevamente que el capitán de la selección japonesa no era del todo normal.
—Estamos en una situación tan bizarra y tú solo puedes pensar en eso…—fue el susurro cansino del goleador de fuego, que se notaba a leguas tenía ganas de pegarle –nuevamente- un balonazo al portero.
Y mientras un nuevo alboroto se armaba alrededor del capitán los muchachos de las otras selecciones no sabían que cara poner, este escenario… definitivamente no era lo que ellos esperaban.
— ¡Domon!—fue el grito colectivo de las ahora tres chicas japonesas que estaban en el cuarto, quienes rápidamente se habían acercado al grupo.
—Hola… hmm … mu-muchachas— dijo llevándose una brazo atrás de la cabeza, aun no sabiendo cómo dirigirse a sus ex compañeros de equipo.
Las tres sintieron como unas pequeñas gotas de sudor resbalando por su frente, pero ignorando como acaban de ser llamados; levantaron la mirada, captando inmediatamente a un pequeño bulto que temblaba atrás del peli celeste que además era picado con los dedos por una rubia –que reconocieron como el número 10 del equipo americano- y Steve.
—Y eso…— dijo Kazemaru, moviéndose un poco más para ver mejor.
—Eh… ¿Dónde está Ichinose-kun?— preguntó Fubuki al darse cuenta de la ausencia del mago del futbol.
—Pues él…— y antes de que pudiera continuar, los otros dos miembros de Unicorn ya habían empujado a la castaña, que a su vez habían empujado al peli celeste, cayendo ambos al piso.
— ¡¿Por qué hicieron eso?!
—Es que si no Kazuya nunca iba a salir de atrás de Azuka— fue la simple respuesta que dieron ambos.
Y justo cuando Mark creía que la mediocampista se lanzaría sobre sus dos compañeros, la voz de las japonesas la detuvieron.
— ¿Ichinose-kun…?
El nombrado sintió como si una gran roca fuera soltada justo sobre su cabeza, con miedo –mucho- volteó lentamente el rostro para encontrarse con tres de sus ex compañeros: El velocista del equipo, Kazemaru, no había cambiado mucho, quizá únicamente el tono de su voz y ahora su cintura era más estrecha al igual que su caderas más pronunciadas. El "mata osos" del Raimon, en cambio, ahora tenía el cabello un poco más largo y su pecho había crecido –quizá no tanto como el de las americanas o italianas- pero se notaba bastante. Y finalmente Tachimukai, que si bien no tenía una figura tan "femenina" como las demás, tenía rasgos faciales que la hacían lucir como una pequeña muñeca, totalmente adorable.
—Chicos…
Ninguna de las chicas emitía palabra alguna, demasiado sorprendidas de verse nuevamente en esa situación.
Pero como para no variar, el silencio no duró mucho. Roto nuevamente por el metiche portero, que no tuvo mejor idea que ignorar olímpicamente los reclamos de los demás miembros de la selección para gritar desde el otro lado del salón:
— ¡¿Eres tú, Ichinose?! Aki se pondrá muy feliz de verte, acaba de salir a buscar algo.
E Ichinose sintió que el mundo se detenía en ese momento, su rostro pasó a ser uno de horror, incluso mayor al que traía en la mañana… -cómo… ¡¿Cómo había podido olvidarse de ella?! Primero muerto antes de que Aki lo viese así.
— ¿Algo le ocurre, Mark?— fue la pregunta de Fidio, que junto con el resto de italianos miraba extrañado las diversas muecas que hacía el mediocampista.
Pero antes de que el capitán pudiera responder, la voz dulce de la manager más antigua del equipo japonés se dejó oír.
— ¡Ichinose-kun!, ¡Domon-kun!— la peli verde apareció detrás de ellos, sosteniendo una laptop y sonriendo contenta.
Mark juraría –al igual que todos los presentes- que le grito que pegó Ichinosé lo oyeron en toda la isla.
Después de que el escandalo se hubiera calmado, todos se encontraban sentados en el comedor de la residencia japonesa… bueno, casi todos, las "chicas" en ese momento se encontraban en los dormitorios del segundo piso cambiándose de ropa.
—Qué bueno—dijo entonces Mark, mirando de reojo a Fidio— parece que compraron suficiente ropa para… todas.
—Tendrías que haberlas visto— intervino entonces, Gianluca— Marco arrojaba sobre nosotros todo lo que encontraba, y Raffaele decía que nada iba con su estilo— los demás podían incluso ver el aura gris que se esparcía sobre el italiano al recordar la odisea que había pasado en la tienda.
—Vamos, Giank— trataba de animarlo el portero—al menos pasaste mucho tiempo de calidad con chicas linda.
Comentó como medio en broma, para luego reír.
— ¡No digas cosas como esas, Blasi!— y giró el rostro, notablemente sonrojado. Y no, definitivamente no era porque pensase que Marco era la chica más linda que hubiese visto… y tampoco porque pensase que era muy apuesto incluso siendo un muchacho… ¡por supuesto que no!
Fidio no pudo evitar reír nerviosamente ante la cara sonrojada del mediocampista, pero bueno; no era para menos… realmente sus compañeros se veían muy lindas… especialmente Angelo, tan lindo como sólo él podía serlo; y al igual que su compañero, sintió un ligero sonrojo cubrirle el rostro.
—Bueno…—se aclaró la garganta el capitán de repuesto italiano— ¿Mamoru, sabes si somos los únicos con este… problema?
El portero entonces se llevó una mano al mentón, mostrando una expresión seria poco propia de él — al parecer otros de nuestros compañeros también han sido afectados.
—Así es—continuo Aki, mostrándose también seria— Ahora mismo vamos a comunicarnos con algunos de nuestros compañeros— y abrió la laptop que había traído hace un rato. En la pantalla anteriormente negra aparecieron dos recuadros de video.
—E-ellos son—y esa había sido la entrecortada voz de Hiroto Kiyama, que ahora veía como en una de las pantallas; sus compañeros que habían quedado en Japón; vivían un escenario casi igual de bizarro que el suyo.
Por un lado estaba Handa, que ahora con el cabello más largo trataba de evitar que Matsuno la siguiera picando en la mejilla con su dedo índice, mientras el del sombrero reía divertido por las extrañas expresiones que hacía, un poco más al fondo una chica que desprendía aura oscura miraba a todos con ojos asesinos, y sí.. no era nadie más que Shadow y no podía faltar, junto a ellos la entrenadora Hitomiko –que como siempre llevaba el ceño fruncido- junto con quien luego reconocieron como Diam trataban de calmar a una peli verde de cabellos largos (al menos Diam trataba) que comía helado de un recipiente como si su vida dependiera de ello.
— ¡¿Midorikawa?!—el pelirrojo prácticamente se había pegado a la pantalla al ver a su amigo así.
— ¡Hiroto!— y al fin parecía que el ex alien había reaccionado, imitando a su compañero y pegándose a la pantalla — ¡¿Qué es todo esto?! ¡¿Por qué estoy así?!
—Eso mismo nos gustaría saber a nosotros—anunció la voz de la segunda pantalla, que todos estaban ignorando.
— ¡¿Chae Chang Soo?!
—Aquí estamos sufriendo igual— el capitán de Fire Dragon se alejó un poco de la cámara para que todos pudieran observar mejor lo que ocurría allí.
—Exactamente—esta vez, Terumi hizo su aparición; sus facciones seguían casi iguales, pero su cuerpo tenía curvas que no tenían nada que envidiar a cualquier modelo de revista—y de verdad que esta situación… me molesta— dijo mientras un casi imperceptible tic se apoderaba de su fina ceja derecha, al notar como la mirada de muchos de los seleccionados coreanos no se apartaban de su figura.
—Pero si te vez excelente, Aphrodi— dijo Endou sonriendo mientras miraba la cámara, como si todo eso le pareciera normal.
—E-ese no es el punto…Endou-kun
Y antes de que alguien pudiera agregar algo, unos fuertes gritos se dejaron oír detrás de Aphrodi.
— ¡Que me dejes en paz de una maldita vez, Nagumo!—era la inconfundible voz del delantero de hielo del equipo.
— ¡Sólo quiero ver si son de verdad!—decía el chico de fuego, tratando de tocar los pechos del otro muchacho, que ahora; convertido en chica tenía el cabello bastante largo, y un cuerpo bien modelado.
—Si sigues intentando tocarme, pienso molerte a golpes— susurró mientras cogía al otro de la camiseta.
Y mientras Gazelle se encargaba de amenazarlo, Burn ni lento ni perezoso aprovechó para –sin ningún pudor- colocar su mano sobre las prominencias del pecho del albino.
— ¡Ah!, ¡si son reales!
— ¡Que me dejes de una vez!
—Ve-veo que ustedes también tienen sus propios problemas— dijo entonces Gouenji, tratando de mantener una expresión seria.
Mientras un nuevo escándalo se formaba en la habitación entre los gritos de la pantalla del computador y los murmullos de los presentes, Mark pensaba que hubiera preferido quedarse en la residencia estadounidense.
Y cuando se disponía a preguntar porque las muchachas tardaban tanto en bajar, un fuerte ruido en la puerta principal se dejó oír.
— ¡Abran esta puerta de una vez!— ese tonito inglés era inconfundible.
Notas finales: Tan~ ; ; lo lamento, repito: Este fanfic es súper antiguo, pero debía subirlo para Maira. En el siguiente capítulo terminarán de aparecer los jugadores e inicia la trama –que está bien rara-
Gracias por ver~
