Bien, a pedido de ustedes, mis amados lectores, aquí está el primer capítulo de la versión Shaoran de "Seré la luz que te guíe". Obviamente, algunas cosas CAMBIARAN, debido a las diferencias en cuanto a cómo escribo ahora y cómo escribía hace tantos años que publique la versión original, pero solo será en cuestión de narrativa, lo demás quedará igual.

Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia es de mi completa y entera autoría. Espero les guste y la disfruten, bueno a comenzar… Y es obvio que transcurre desde el punto de vista de Shaoran xD

La luz que me guía en la oscuridad.

Capítulo 1 – El choque con el destino.

Desde que la luz se había esfumado de mis ojos, los días eran monótonos y repetitivos, tratando de vivir, o más bien, de sobrevivir en un mundo de penumbras. Lo único que los hacía diferentes, eran las risas sinceras de mis alumnos.

Escuchar cómo mejoraban día con día, semana tras semana, en sus diferentes instrumentos me hacía sentir útil y necesario a pesar de mi discapacidad. Sus sinceras palabras llenas de emoción cuando les interpretaba una pieza musical, eran el incentivo que mi alma necesitaba para continuar y seguir adelante en este mundo donde a veces me era difícil conseguir un espacio para mí.

—Me encanta esa música, profesor Li —me dijo la dulce voz de una niña.

—Su nombre es "Claro de Luna" —le dije sin dejar de tocar el piano—. Espero que a mitad del semestre ya puedan tocarla también.

—¿Realmente cree que podamos hacerlo? —preguntó con emoción la voz de un niño a mi otro lado y eso me hizo reír.

—Chicos, si yo puedo tocarla sin ver las teclas del piano, ustedes podrán hacerlo sin problema —les dije pausando mi interpretación para colocar mis manos sobre sus cabezas.

—Es que usted es increíble, profesor —dijo el niño—. Es como un súper héroe.

—No soy ningún súper héroe, Shinji —le dije alborotando su cabello—. Simplemente practico todos los días, cosa que no has estado haciendo esta semana ¿cierto?

—Y decías que el profesor Li no se daría cuenta —dijo burlona la niña.

—Es que tuve mucha tarea, profesor… Pero le prometo que me esforzaré el doble esta semana.

—Así me gusta —dije levantándome—. Bueno, ya es hora de finalizar. Sus madres deben estar esperando afuera.

Ambos niños me tomaron de las manos y juntos nos encaminamos a la sala de espera de la escuela. Ya llevaba dos años dando clases de música en esta academia y no me arrepentía ni un solo día de haber dejado Hong Kong para venir a Japón. Realmente el cambio de ambiente me había sentado bien, porque si me hubiera quedado en casa… me hubiera seguido hundiendo en la miseria.

—¡Mama! —La primera en soltarme fue Setsuna y a lo lejos escuché la voz de su madre recibiéndola.

—Mi papá vendrá por mí hoy —dijo Shinji—. De una vez le pido disculpas si hace algún comentario fuera de lugar, profesor.

No entendí sus palabras hasta que escuché la voz grave de un hombre llamándolo. Con rapidez se despidió de mí y se alejó… pero de igual forma logre escuchar cómo le preguntaba "¿Qué te ha enseñado hoy tu profesor?" en tono sarcástico. Más allá de ofenderme o molestarme… me sentí cansado.

Algunos padres, cabía destacar, se sorprendían o se sentían bastantes inseguros de que una persona como yo les diera clases a sus hijos. Varios me aceptaban con reservas, pero al ver los avances de sus hijos se sentían satisfechos y hasta me pedían disculpas por desconfiar en un principio… pero otros, como el padre de Shinji, mantenían su escepticismo aun viendo el avance de sus hijos… y esa situación era muy desanimante para cualquiera… pero ya me estaba acostumbrando a eso.

Regresé a mi aula para tomar mis cosas y con un silbido llamé a mi perro guía. Kerberos era un labrador entrenado que me ayudaba en todo momento y en realidad, era el único del cual me permitía depender, ya que no me gustaba molestar a nadie, ni siquiera para pedir direcciones. Sabía que era algo tonto en mi estado, pero realmente no me gustaba depender de los demás y mucho menos escuchar el tono lastimero que utilizaban las personas cuando pedía algún tipo de ayuda… odiaba eso. Rayos, estaba ciego, pero no me consideraba ningún inútil.

—¿Ya te vas a casa, Shaoran? —preguntó la voz de una mujer a mis espaldas. Era la directora de la academia, Kaho Mitsuki.

—Si… estoy un poco cansado y tengo algunas composiciones pendientes para la próxima presentación —dije tomando el asa de Kerberos—. ¿Necesitabas algo, Kaho?

—No, solo quería despedirme por hoy —dijo con su voz cantarina—. Mañana comienza una nueva niña contigo, no lo olvides.

—Ya tengo la clase preparada para ella. No te preocupes —le dije pasando por su lado.

—Entonces, hasta mañana.

Me despedí y salí de la escuela "Luz de luna". Era un nombre bastante extraño para una escuela de música, pero Kaho también era una mujer extraña así que no me extrañaría que eligiera el nombre porque tenía que ver con su apellido…

Aún era temprano como para llegar a casa, por eso decidí tomar el camino más largo que pasaba por el parque pingüino para desestresarme un poco. Sí, no podía ver nada, pero el simple hecho de poder escuchar a los pájaros, a las personas disfrutando de una tarde diferente o el mecer del agua del lago, me relajaba bastante. Dios me había quitado la vista, pero a cambio mi oído se había intensificado y podía escuchar mucho mejor que antes… y para un músico eso era la gloria.

El ladrido de Kerberos avisándome de algo me sacó de mi ensimismamiento, pero no me dio chance de reaccionar porque una persona me arrastró con ella al suelo.

«Rayos, sí que duele» pensé sobando mi cabeza. Me incorporé un poco y agité mi cabeza tratando de orientarme un poco. Enseguida sentí a mi peludo amigo a mi lado.

— ¿Acaso no ves por dónde vas? —escuché la voz de una mujer gritarme.

«Pero… si fue ella la que me tiró al piso» pensé molesto. Pues bien, la haría tragarse sus palabras y de manera dura. Alguien debía enseñarle a no ser tan grosera.

—Lamentablemente, creo que ese es el caso —dije en tono ofendido—. No veo por donde voy.

No tardó ni un minuto en darse cuenta de su error.

—¡Oh Dios! Cuanto lo siento, pague con usted mis problemas. No fue mi intención decir eso —dijo disculpándose con atropello.

Por su voz, se notaba que era una chiquilla y que estaba avergonzada, pero también noté que estaba algo rasposa… como cuando alguien ha estado llorando por mucho tiempo. Eso suavizó un poco mi mal humor… ciertamente pagué la furia de la chica.

—No tiene que sentirse mal por decir algo que es cierto —dije con seriedad. No porque estuviera llorando se la iba a dejar fácil.

Sentí sus manos en mi brazo y como acto reflejo me alejé. Sí, era bastante terco en cuanto a aceptar la ayuda de los demás, pero realmente me incomodaba deberle algo a alguien.

—No necesita sentirse culpable por sus palabras —dije levantándome por mi propia cuenta para tomar el asa de mi perro—. Ahora si me disculpa, andando Kerberos —dije para seguir con mi camino.

No llevaba ni dos minutos de recorrido cuando noté que alguien me seguía. No creía que fuera un ladrón porque Kerberos ya hubiera reaccionado para avisarme… tenía que ser la chica. Sus pasos apresurados iban como a cinco o seis pasos atrás de mí. Seguí caminando sin dejarle ver que ya me había dado cuenta. Pasé por el lago y cruce hacia los columpios y ella aún me seguía…

«¿Es que piensa seguirme hasta mi casa?» pregunté molestó y allí me detuve para encararla.

—¿Podría dejar de seguirme? —dije molesto, pero sin voltearme.

—Ah bueno… yo solo… es que… —La chica no parecía ser muy elocuente o quizás los nervios no la dejaban hablar.

—¿Qué es lo que quiere? —pregunté en tono cansino frotando el puente de mi nariz…

«Vaya día…»

—Yo solo quería… disculparme —dijo azorada—. De verdad, lo siento mucho.

—Ya se había disculpado antes y le dije que no se preocupara —dije comenzando a andar de nuevo… esperando que ya no me siguiera.

—Pero yo… yo no me siento bien aún —dijo a mi lado—. Quisiera poder hacer algo por usted, por favor.

Detuve mi caminata y ella se movió hasta quedar en frente de mí. Esta chica sí que era tenaz. Solté aire cansado… se notaba que no me iba a dejar ir tan fácilmente. Era la primera vez que algo así me pasaba.

—¿Y si accedo me dejara tranquilo? —pregunté frunciendo mi ceño, a ver si así lograba intimidarla un poco y me dejaba en paz.

Escuché un suave y desanimado "Sí" de su parte y entonces decidí acceder para que "limpiara su conciencia".

—Está bien ¿Qué hará entonces?

Se quedó callada por unos cuantos segundos… o minutos, no estaba seguro. Es que la chica era realmente intrigante. Estuvo siguiéndome por cinco o diez minutos y en todo ese tiempo no se le ocurrió nada con qué resarcir su culpa… Y eso me llevaba a creer que era una chica realmente despistada o lo estaba haciendo apropósito para hacerme perder el tiempo… por su tono de voz me inclinaba más por la primera opción.

—¿Qué tal si le invito un helado? Cerca de aquí venden unos deliciosos —dijo de repente.

Un helado… ¿Qué tipo de chica invita un helado para limpiar su conciencia? Este día se ponía cada vez más extraño. Bien, nada perdía con aceptar y así me la quitaba de encima… Además, tenía tiempo sin comer helado.

—Si acepto me dejara en paz ¿cierto?

A diferencia de la vez pasada, esta vez su "Sí" fue casi gritado y eso me hizo reír, aunque intenté disimularlo para mantener mi postura seria ante ella.

—¿Hacia dónde es? —pregunté comenzando a caminar sin ella.

—Lo siento, es por aquí —dijo colocándose a mi lado con rapidez.

Caminamos un rato uno al lado del otro. Ella intentaba por todos los medios llevarme el paso, pero mis zancadas eran mucho más largas que las de ella, por lo que debía ser mucho más baja que yo.

—Ya llegamos —me dijo y me condujo al lugar donde estaban las mesas—. Por favor, siéntese aquí. Yo iré a comprar los helados.

Me senté con calma y escuché los pasos apresurados de la chica alejarse de mí, pero a los pocos segundos esos mismos pasos se acercaron de nuevo.

—Disculpe —dijo apenada y en un tono de voz bastante bajo—. ¿De qué sabor… quiere el helado?

Sí, esto terminaba de confirmarme que la chica era bastante despistada. Volví a reír y le indiqué que quería mi helado de chocolate. Realmente era una chica bastante… peculiar.

Nuevamente, escuche sus pasos alejarse. Mientras esperaba, me dediqué a escuchar todo a mi alrededor. Tenía tiempo que no venía a esta zona del parque y los sonidos eran muy diferentes a los que escuchaba en mi ruta habitual. Podía escuchar muchas más risas de niños mezclada con las risas de sus padres y eso me ponía de buen humor.

—¿Le molesta si le doy un poco de pastel a su perro? —La voz de la chica me trajo de regreso y tarde unos segundos en entender lo que me había dicho.

—A él le gustan las cosas dulces. Me imagino que no habrá problema —dije tomando la copa de helado que amablemente me tendió.

Sentí la cola de Kerberos agitarse y solté su asa. Inmediatamente, agachó su cabeza para comer el pastel que ella le había dado. Llevé la primera cucharada de helado a mi boca y debía admitir que estaba delicioso… o quizás era el tiempo que tenía sin comer helado ¿Quién lo sabía?

—Disculpe, yo quisiera… —dijo con voz apenada—. ¿Podría saber su nombre?

—No sé por qué debería decírselo si no volveremos a vernos después de esto —dije con tranquilidad, metiendo otra cucharada de helado a mi boca.

No quería sonar tan grosero. Después de todo, ella se había comportado muy amable conmigo, pero algo en ella me obligaba a mantenerla a raya… quizás era mi sexto sentido que me decía que si seguía al lado de esta niña en algún momento iba a deberle algo… y odiaba deberle algo a alguien.

—¡Profesor Li! ¡Profesor Li!

«¡Rayos! ¿Por qué justo ahora? Alguien allá arriba me odia» pensé indignado, pero al sentir la voz de una de mis estudiantes, cambié mi semblante por uno amable. Ella no tenía culpa de que un ser allá arriba la hubiera utilizado para joderme la paciencia.

—Hikari ¿Qué haces en el parque? ¿No deberías estar en tu casa? —le pregunté sonriéndole.

—Vine a comer un helado con mi mamá, fue cuando lo vimos —dijo riendo—. Por cierto, quería decirle que logré tocar esa nota con mi violín que tanto me costó ayer en clase. Practiqué mucho en casa hasta lograrlo. El lunes se lo mostrare —dijo emocionada y me sentí orgulloso.

—Buenas tardes, Profesor Li —escuche la voz de la madre de Hikari a un lado—. Disculpe la interrupción, es que Hikari quiso saludarlo.

—Ups… Lo siento, profesor. No sabía que estaba con su novia

«¿Qué rayos les enseñan a los niños de hoy en día?» pensé mientras aclaraba mi garganta, incómodo.

—¡Hikari! ¡Esas cosas no se dicen! —le regaño su madre antes de que pudiera aclarar algo—. Mira, la pobre chica esta toda sonrojada. Disculpe a mi hija, será mejor que vayamos por el helado.

—Hasta el lunes, profesor. Hasta luego, novia del profesor —¿Y aún seguía con eso? —. Por cierto, me pareces muy linda. Me gustan tus ojos verdes, se parecen a las joyas de mi mamá.

—No espera… yo… Espera…

«De nada vale que lo intentes, niña» pensé desganado, pero a su vez me dio risa. Ni modo, mañana me tocara aguantarme la cotilla que me esperaba.

—¿Se ríe de mi profesor Li? —dijo de repente y dejé de reír… había olvidado ese pequeño detalle.

—Bien ya comí el helado. Muchas gracias y ahora sí, hasta nunca —dije parándome de la silla, tomando la correa de Kerberos en el proceso.

—No… espere… —dijo con voz desesperada—. De verdad, lo siento. No quise hacerlo enfadar otra vez.

—No se preocupe, con el helado ha saldado su deuda conmigo… Si se le puede decir así. Mejor me voy, antes de que tenga que comprarme una pizza para enmendar otra cosa —dije girándome para irme.

—¡Mi nombre es Sakura! —gritó de repente y eso me hizo reír.

—¡Hasta nunca, Sakura! —le respondí despidiéndome con la mano, sin dejar de avanzar.

Llegué a casa y solté a Kerberos para dejarlo descansar. Fui hasta la nevera y me serví un poco de agua que bebí casi de un trago. Vaya día el de hoy. En cierto modo, debía agradecerle a "Sakura" por animarme un poco el día… Mierda ¿Y eso a qué venía?

Me senté en el banco de mi piano y comencé a tocar notas al azar para distraerme… sonaba bien, muy bien. Me agradaba esa tonalidad, esa armonía y… ¡Rayos! ¿Por qué diablos esta melodía me recordaba la voz de esa chiquilla?

Frustrado, fui a mi habitación y me dejé caer en mi cama. Inmediatamente sentí a Kerberos a mi lado y colocó su cabeza en mi estómago.

—Aun no vamos a dormir amigo —dije rascando su cabeza—. No se lo digas a nadie ¿Está bien? —dije como si realmente pudiera hablar—. Pero… por primera vez me da curiosidad saber cómo luce una persona… solo sé que tiene ojos verdes.

Mi perro ladró y yo me reí… aunque sonara loco, realmente esa chica había despertado mi curiosidad. Lástima que no la volvería a ver de nuevo.

Y por fin, lo prometido es deuda hehe, primer capítulo listo y CREANME me ha costado un mundo crear este Shaoran, pero me siento bastante satisfecha ¿Qué piensan ustedes? Espero les gusté porque yo me enamoré… Espero sus comentarios a ver si vamos bien o necesitamos agregarle o quitarle algo XD Nos leemos en el siguiente capi y no olviden dejar reviews ^^