Capítulo 2: El Secreto del Cobertizo.
- ¡¿Qué te pasa?! ¡No aparezcas de repente Musculoso!
-Tranquila nena, Fantasmín yo pasábamos por aquí y entonces escuché que discutían por devolver algo y simplemente me dio curiosidad, así que vine a preguntar.
- Pero no tenías que espantarnos así Musculoso.
-Qué ¿acaso es algo malo lo que tienen ahí?
-No lo sé tú dímelo -le arrebata el medallón a Rigby para mostrárselo.
-¡Oye!
Fantasmín se pone nervioso y Musculoso se sorprendió por lo que veía en ese momento, solamente Mordecai pudo percatarse de la reacción del pequeño fantasma pero no sintió la necesidad de preguntar qué le ocurría.
-¿De dónde lo sacaron?
- Lo encontramos debajo de este árbol, al parecer había sido enterrado y bueno creo que cuando podaron el césped lograron sacarlo un poco.
-Valla de seguro es de algún gótico o un aficionado de rock, qué se yo pero admito que es asombroso. Bueno ya sabrán qué hacer con él, en fin ya nos vamos abuelitas.
-Yo creo que deberían dejarlo ahí donde lo encontraron.
-¿Por qué?
-Sólo háganlo no te conviene tenerlo.
-Vamos amigo no seas aguafiestas es un simple medallón que podría pasar a menos que el espíritu del dueño esté esperando a ver quién lo encuentra para matarlo vamos eso es pura basura, lo digo porque yo no creo en esas cosas.
-Yo tampoco así que nehh.
-Mejor ya vámonos, está por obscurecer y no quiero estar aquí.
-Tienes razón, vámonos Fantasmín está por empezar mi programa y no pienso perdérmelo.
Cada par de amigos se dirigió a sus respectivas casas, en el camino, Mordecai no dejaba de pensar en la expresión de Fantasmín al ver ese objeto y luego dirigió su mirada hacia Rigby, le veía muy tranquilo sin preocuparse con el medallón en su mano pero ¿Cómo no podría Rigby creer en las cosas sobrenaturales? si han visto a la muerte más de una vez, incluso cuidaron a su hijo, ese pequeño monstruo para devolver el alma de Musculoso y además ¿Qué vio Rigby al abrir los ojos indebidamente cuando arreglaron el diario de Margarita? Ahora sólo pensaba en cómo deshacerse de él porque desde que vio la reacción de aquel fantasmita entonces realmente algo no andaba bien, tenía ese presentimiento molestándole mientras caminaban hasta por fin llegar a la casa y adentrarse en ella. Ambos amigos subieron las escaleras, caminaron por el pasillo y llegaron a su cuarto.
-¡Qué día! Ya me acostaré, tengo mucho sueño.
-Como quieras, yo aún tengo energía para jugar un videojuego, así que hasta mañana.- se dirigió al armario y en una caja de cartón en donde estaban sus "tesoros" guardó el medallón. Que descanses! - Salió de la habitación dejando a su amigo ahí solo.
Mordecai no paraba de mirar el armario ni pensar en cómo reaccionó Fantasmín, hasta que algo en su interior le dijo que no había por qué preocuparse, era un simple medallón y tal vez esas cosas le dan miedo al pequeño fantasma.
-¿Qué me pasa? No debe ser problema, Musculoso tiene razón debe ser de algún gótico que lo extravió y con el tiempo fue enterrándose en la tierra, si eso debe ser no hay porque preocuparme, ya es hora de dormirme.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Amaneció y el día estaba soleado como el anterior, ya era hora de despertarse para empezar a trabajar como siempre. La alarma estaba sonando a las 9:00 am y Mordecai fue quien se despertó primero para apagarla como siempre, parpadeó varias veces hasta que logró despertarse bien luego dirigió la mirada hacia su amigo que aún dormía profundamente en su pequeño trampolín que usaba como una cama.
-Buenos días mapache,- Rigby seguía durmiendo- ¡Levántate ya Rigby! Es hora de trabajar.
-Diez minutos mássszzzz.
-¡RIGBY!
-¡Aahhh! ¡¿Qué?!
-¡Ya despiértate bien! ¿A qué hora te dormiste?
-No lo sé, creo que a la media noche o más tarde, ay no me fijé en la hora.
-¿Y por qué te dormiste tan tarde? Qué tanto hacías.
-Estaba picadísimo, en serio, casi paso el nivel 1 del videojuego nuevo que compramos el fin de semana, pero siempre perdía entonces me la pasé tratando de ganar.
Mordecai comenzó a reír- Yo voy hasta el nivel 5, al parecer no has mejorado nada.
-¡Ya cállate!
Ya estaban en la cocina desayunando antes de empezar el día, como siempre preferían el cereal con leche y ya terminando se dirigieron hacia las escaleras de la casa para que Benson le asignara sus tareas a cada quién.
-Buenos días y aquí están sus labores de hoy: Papaleta sembrarás más árboles, Skips tú repara la fuente, Musculoso y Fantasmín trabajarán en la cafetería, Mordecai y Rigby ustedes limpiaran el cobertizo y asegúrense hacerlo bien ¿entendieron?
-Pero Benson ¿por qué siempre nos asignas los peores trabajos? Mejor danos otra cosa mejor que eso.
-¡No, Mordecai! Ustedes harán ese trabajo y sin no están de acuerdo ¡Los despido!
-De acuerdo está bien Benson, pero ya no te enfades.
Cada quién se dirigió hacia lo que le correspondía, incluyendo a los dos amigos, que se dirigieron hacia el cobertizo del parque; dispuestos a cumplir con el trabajo. Estando ya ahí parados abrieron la puerta hasta encontrarse con tanto polvo y objetos fuera de su lugar, habiendo también arañas con sus redes en el techo.
-¡No puede ser! Esto es peor que todo el trabajo de ayer.
-Tienes razón, ahora si me da flojera hacer esto Rigby pero es parte del trabajo, recuérdalo aun flojeando Benson nos paga pero en cualquier momento eso puede cambiar y a lo mejor nos corre si seguimos con esta pereza.
-Está bien pero mejor comencemos ya porque me dará más flojera.
Comenzaron a trabajar; Mordecai levantaba las herramientas mientras que Rigby sacudía todo el polvo con un plumero, se aseguraban de poner cada cosa en su lugar para no causar ningún problema cuando Benson revisara el lugar. Pasaron las horas y estaban por terminar, faltaba poco para que cantaran victoria y retirarse de ahí para el resto del día hacer sus típicos pasatiempos favoritos. Hasta que Mordecai levantó una podadora muy vieja que pesaba demasiado y solicitó a Rigby su ayuda, éste accedió y se dirigió junto a él para levantarla juntos.
-¡Vamos Rigby! Hay que moverla hacia el otro lado.
-¡Eso intento amigo! Pero pesa más que Musculoso.
-Está bien ya casi- Sin dejar de cargarla va caminando hacia el otro extremo.
-Ya estando ahí la bajaron lentamente al suelo, después se sacudieron las manos para quitarse el polvo y concluir con el trabajo.
-Bien creo que ya terminamos Mordecai, y bueno salgamos de aquí.
-¡Espera amigo!
-¿Y ahora qué?
-Mira eso ¿me pregunto que habrá ahí abajo?- Señala una pequeña puerta en el suelo del cobertizo que al parecer se había encontrado debajo de la podadora que acababan de mover.
-No lo sé, seguramente arañas y cosas más viejas o que se yo, vámonos ya Mordecai.
-No Rigby espera, se me ocurre algo.
-¿Qué cosa?
-Si limpiamos también ahí, seguramente Benson nos lo va a agradecer y tal vez nos aumente el sueldo.
-¡No Mordecai! Vámonos ya.
-Bueno si quieres vete pero yo quiero obtener más paga.
-Está bien, yo te ayudo porque todo lo hacemos juntos y no quisiera decepcionarte esta ocasión.
-Gracias amigo, vamos.
-Se aproximaron hacia la pequeña puerta, ya estado sentados fuera se dieron cuenta que tenía un candado cerrado pero la llave no estaba ahí.
-Qué lástima Mordecai, bueno, andando.
-Espera, hay que buscar la llave, seguramente esta por aquí- Comienza a buscarla moviendo algunos objetos.
-¡Olvídalo ya! Hay muchas cosas por aquí, será como buscar un alfiler en el pastizal.
-¡Ya sé! Seguramente Benson la tiene, ahora mismo iré por ella- Dicho esto se levanta y corre hacia la puerta, pero un fuerte viento provocó que esta se cerrara de golpe casi en su cara.
-¿Qué fue lo que pasó? ¡Rigby ayúdame no se puede abrir!- Trataba de abrirla empujando con ambas manos pero era en vano.
-No, no soporto estar así encerrado, ¡Hay que salir de aquí!- Corre hacia la puerta y comienza a rasgarla y golpearla para que se abriera pero tampoco funcionó.
-Ya cálmate Rigby, habrá alguna solución para abrir.
-¿Cuál sería? Las ventanas también están cerradas con candado, no podemos romperlas porque tendremos que pagarlas.
Dicho eso; Mordecai comenzó a buscar por toda el área, al parecer la única opción era esa pequeña puerta en el suelo pero tampoco podían abrirla, se quedarían ahí por horas esperando aunque sea un pequeño milagro para salir. Ya era mucha la desesperación que hasta llegaban a pensar que sus vidas habían terminado, paso una hora y no había respuesta a sus llamados de auxilio al parecer nadie estaba cerca del cobertizo.
-Es inútil, nadie nos escucha los cristales de la ventana son muy gruesos –Dijo Mordecai sentándose rendido.
-Debemos hacer algo antes de que me desmaye por completo.
-No Rigby, debemos aguantar hasta que Benson venga a inspeccionar.
-Pero aún no lo entiendo ¿Cómo fue que nos quedamos atrapados?
-No lo sé, fue como si alguien me hubiera azotado la puerta para después sellarla por fuera.
Rigby se quedó muy pensativo al parecer le venía más o menos una idea de quién había sido el bromista y frunció el ceño al sospechar de una persona.
-¡Fue Musculoso! Ya sabes cómo es, hace bromas muy pesadas y esto seguramente es obra de él –Dijo Rigby muy seguro de sus palabras.
-¡Con que si sea él y las pagará! –Exclamó Mordecai en un tono furioso.
Terminando de hablar pasaron los minutos y nadie venía hasta que sintieron mucho sueño, Rigby fue el primero en quedarse dormido y Mordecai seguía parpadeando pesadamente con los ojos medio cerrados recordó el día en que les mostraron el cobertizo; habían herramientas para cortar madera que tal vez podrían ayudarles a salir, sin perder más tiempo se puso de pie y comenzó a buscar pero no halló nada de lo que se acordaba.
-Es inútil nunca saldremos de aquí –Dijo Mordecai pero al mismo tiempo aventó unas escobas por el coraje.
Volvió al lado de su amigo con la cabeza baja permaneciendo así por un rato hasta que al levantar la vista frente a él estaba una pequeña hacha tirada en el suelo ya oxidada pero el filo aun podía notarse, en ese momento Mordecai vio sus problemas solucionados inmediatamente se puso de pie y la levantó pero algo se le ocurrió en ese momento porque en lugar de abrir la puerta del cobertizo se apresuró hacia la pequeña que estaba en el piso, en un par de golpes con el hacha hacia el candado logró romperlo y automáticamente la puertilla se abrió de golpe lo sorprendió un poco pero no tardó en asomarse lo único que podía notar del interior era la obscuridad.
-¡Rigby despierta! Ya pude abrirla.
-¿En serio? Tardaste años –Dijo tallándose los ojos y poniéndose de pie.
-Lo sé viejo pero me acabo de encontrar esta cosa.
-¡¿No que ya la habías abierto?! –Preguntó molestamente al notar que la puerta principal seguía cerrada.
-Me refería a esta, vamos ayúdame a bajar.
-Mordecai no creo que quieras entrar ahí, que tal si te sale una criatura salvaje.
-No lo creo mapache anda vamos a entrar.
-De acuerdo si vamos.
Colocaron la escalera que usaban en el trabajo para ayudarles a bajar, esperaron dos segundos antes de entrar con la finalidad de pensar bien las cosas ya teniendo la idea de que no habría problema de dispusieron a bajar. Estando ahí abajo todo era obscuridad no podían ver absolutamente nada y entonces Rigby ya quería regresar pero Mordecai seguía con la intención de investigar.
-Mordecai amigo no hay nada aquí, volvamos arriba.
-No Rigby mira aunque este obscuro puedo sentir que el lugar es demasiado amplio podremos tomar posesión de aquí nos sirve de guarida secreta nada más instalemos una bombilla, limpiaremos y luego traeremos recursos para la diversión.
-Oye después de todo tienes muy buenas intenciones de este lugar.
-Si amigo te lo dije.
-Mordecai ¿traes tu celular?
-Si mapache ¿por qué?
-¿Cómo que por qué? pues para alumbrar aquí.
-Tienes razón, veamos –Mordecai saca su celular y al ver que si tenía batería se dispuso a alumbrar con él.
Valla sorpresa, encontraron una especie de guarida perteneciente a un brujo o hechicero pero se encontraban también manchas de sangre y restos humanos, era algo escalofriante como si hubieran hecho rituales y sacrificios ahí lo peor de todo es que parecía que esas matanzas eran brindadas al demonio por los símbolos trazados en las paredes y algunos amuletos satánicos. Simplemente podría decirse que quedaron atónitos ante esto estaban boquiabiertos y totalmente inmóviles, un escalofrío recorría sus cuerpos.
Continuará…
