Titulo: Angelical
Fandom: Supernatural
Pairing: Dean/Cas
Disclaimer: Escrito sin fines de lucro, solo como entretenimiento.

El Sr. Morningstar, director de la escuela "Harry S. Truman", avanzaba por el pasillo hecho una furia. Algún gracioso había decidido sabotear el laboratorio de computo, y ahora cada que se encendían las maquinas se escuchaba el orgasmo fingido de Meg Ryan en "Cuando Harry encontró a Sally". No había manera de quitarlo, y los controles de volumen de TODAS las maquinas habían desaparecido.

Regañó al profesor y al encargado. Ambos se pusieron a trabajar para resolver el problema, desconectaron las bocinas, pero cada que las volvían a poner para saber si tenían éxito, el maldito ruido volvía a sonar. Tuvieron que pedir ayuda externa de amigos y colegas. El director se enfureció y terminó gritándoles. ¿Cómo era posible que algún delincuente juvenil ocioso supiera más de computadoras que el profesor que impartía la materia? Ahora no sabía con quien estaba más molesto.

Uno de los responsables del asunto lo vio pasar rumbo a su oficina, sonrió y le dio una enorme mordida a una barra de chocolate.

- ¿Nunca dejas de comer dulces, Gabe?

Gabriel se encogió de hombros. A Dean le sorprendía que aun conservara todos sus dientes. Siempre llevaba caramelos en los bolsillos, galletas en el morral, y bebía grandes cantidades de refresco de sabores. Pero había notado que comía chocolate en ocasiones especiales, aunque hasta ahora no había sabido deducir cuales eran.

- Te vi hablando con los Novak en la biblioteca.

Dean se puso a la defensiva.

- ¿Algún problema con eso?

- No, nada más es extraño. Son muy cerrados, no se juntan con nadie, ni siquiera con la familia – reflexionó -. Bueno, Balthy hace el intento, hasta ha tenido un par de novias, pero no le duran mucho.

- ¿Por qué habla así?

Gabriel se echó a reír.

- Ah, ¿te refieres al acento? Nada más lo hace para molestar.

Dean de verdad lo intentó. Sintió que necesitaba ser sutil. Si Castiel no hacía amigos con facilidad podía deberse a que era tímido, frágil, y posiblemente estaba dominado por su hermano.

Pero su propia naturaleza se lo impedía. No podía controlar las grandes cantidades de felicidad que le causaba la simple presencia de su ángel. Sonreía como idiota, y le parecía que a Castiel le asustaba un poco ver tantos dientes juntos. Le daba palmaditas en el hombro cuando se encontraban, y se arrepentía dos segundos después por haberlo golpeado tan fuerte. Seguro de que pudo haberlo tirado. Para tratar de compensarlo se ofrecía a cargarle la mochila, y Castiel lo miraba como si pensara que planeaba huir con ella.

Además estaba Balthazar, quien lo consideraba el bruto más patoso de la historia, y no tenía problemas en dejarlo bien claro.

- Dean, ¿me vas a decir quién es? – le preguntó Sam una tarde al regresar de la escuela, después de verlo darse un par de topes contra la mesa del comedor.

- ¿Quién qué? – preguntó Dean, hundiéndose en la silla.

- La chica a la que estas cazando – hasta ahora, el menor suponía, de manera bastante acertada, que Dean consideraba a las chicas como presas, y solo buscaba divertirse conquistándolas. Pero esta debía ser todo un reto, porque el joven pecoso ya llevaba bastante tiempo en su empeño, sin resultados.

- ¡NO ES UNA CHICA!

Oh, diablos.

El silencio se hizo en la habitación.

Por increíble que parezca, el género de Castiel era lo último en que Dean había pensado. Claro que al considerarlo un ángel solía tratarlo como… bueno… un ÉL. Pero se había aferrado tanto a la idea de que era un ser celestial, que no lo clasificó según su sexo, porque los ángeles no tienen, hasta donde se supone. Además, era difícil recordar si tenía, por ejemplo, pechos, cuando no podía dejar de mirarlo a los ojos. Aunque ahora que lo pensaba, tal vez su familia no lo vería de la misma manera.

- Lo que quiero decir – Dean echaba chispas, ¿quién rayos era este enano para cuestionarlo? -, es que no es una chica CUALQUIERA. Es especial.

- ¿Por llevar todo este tiempo dándote calabazas? ¿Eso es lo que la hace especial?

- Para tu información, no es porque no quiera. Su maldito hermano no se le quita de encima.

Cada día odiaba un poco más a Balthazar. Pero tenía que contener las ganas de romperle la cara, porque no podía hacerle eso al hermano de su ángel, mucho menos enfrente de él. Y no había oportunidad de hacerle nada a sus espaldas, porque SIEMPRE estaban juntos. Excepto en el taller de carpintería, y Dean no había encontrado cupo. Además, sería difícil intentar algo en medio de un escándalo de sierras y martillos, con el riesgo permanente de rebanarse los dedos.

Así que procuraba no darse por enterado cada vez que el rubiecito le decía a Castiel, "mira, es el Gorila sin Pelo". O cuando sus ojos de hielo lo miraban con burla cada vez que cometía una de sus torpezas y retrocedía. Ni cuando se alejaba lo suficiente y miraba a Balthazar murmurar al oído de su hermano, descalificándolo con toda seguridad.

Y eso de "no se le quita de encima" era literal. Balthazar parecía tener como único propósito en la vida acomodarle el cabello rebelde a su hermano, lo que por supuesto era una actividad de tiempo completo. También era perfectamente normal verlos por los pasillos tomados de la mano, o sentados uno al lado del otro en clase, pasándose los apuntes. Lo peor era cuando el rubio aferraba la cintura de Castiel, podía quedarse así durante un rato bastante largo.

El tiempo que Dean no empleaba para planear como acercarse a Castiel, lo utilizaba para idear destinos horribles para Balthazar. Y estaba plenamente correspondido.

Pero ya tenía que dar un paso hacia adelante e invitar a Castiel a algún lado. Hermano insoportable o no. Y en eso reflexionaba precisamente cuando se topó en un pasillo con el centro de sus pensamientos. Castiel no pareció sorprendido de verlo, más bien, aliviado.

- ¿Dean?

El ángel se veía extraño. Dean lo examinó para deducir que tenía de diferente. Tras unos segundos, se dio cuenta de lo que faltaba.

Balthazar.

Revisó mentalmente la agenda de Castiel, que a veces parecía más importante que la suya propia. Cas debía estar en camino para el taller de carpintería. Su hermano utilizaba el tiempo para dar vueltas por ahí. Pero esta no era la ruta más corta, y ya se le estaba haciendo tarde…

- ¿Dean? – repitió. El joven pecoso se pateo mentalmente. Seguro que se quedó babeando como un imbécil, igual que la primera vez.

- ¿Si? Dime.

- Necesito un favor…

¡Oh, por supuesto! ¡El mundo entero! ¡La luna y el sol! ¡La Vía Láctea! ¡En un plato! ¡Con cereal y fruta picada!

- ¡Claro! – respondió Dean con una enorme sonrisa. Castiel retrocedió un poco, pero se animó a hablar.

- Hay un estreno que me interesa este fin de semana, y a mi hermano no le gustan ese tipo de películas. No quiero ir solo, así que me preguntaba si podrías acompañarme.

Dioses. Acababa de concederle un deseo, y todavía se preguntaba si lo acompañaría. Era tan dulce.

- Me encantaría.

Castiel mostro una de sus sonrisas discretas. Mientras se ponían de acuerdo en la fecha y hora e intercambiaban teléfonos, Dean se preguntó cómo sería hacerlo reír.

Balthazar tenía una expresión de horror cuando su mellizo terminó de contarle sus planes para el fin de semana.

- ¿Vas a ir al cine… con el gorila sin pelo?

- Se llama Dean – respondió con calma, sin quitar la vista de la pantalla de la computadora. A su tarea le faltaban solo un par de párrafos. Y una revisión minuciosa.

- No importa. No te voy a dejar ir solo con él.

- Me invitó a mí, sería muy grosero llevarte.

- Él ha sido un grosero al invitarte nada mas a ti, debería saber que nosotros siempre estamos juntos.

- No nos vigila las 24 horas, no tiene modo de saberlo.

- Eso crees tú – Balthazar se levantó de la cama de Castiel de un salto. Puso su mejor voz de narrador británico aterrador, y rodeó el cuello de su hermano con los brazos -. Ese sujeto tan siniestro nos ha estado siguiendo, no te das cuenta pero siempre te busca. Cuando te tenga donde quiere, pondrá sus repugnantes garras en tu suave carne y…

- ¡Bastian!

El mellizo rubio resopló.

- ¿Si, James?

Ahí estaba, se habían llamado por sus otros nombres. Siempre lo hacían cuando estaban enojados uno con el otro. Y el gesto decidido de su hermano, le indicó a Balthazar que: a) nada iba a impedir que estuviera un rato con el gorila sin pelo, y b) de hecho, sería mejor que buscara algo que hacer durante las dos horas y algo que durara la película, porque tampoco iba a tolerar que fuera a espiarlo.

Hola! Gracias a GreenEyesSpn y a LiaCollins por sus reviews. Aqui está el segundo capitulo. (Para aclarar dudas, en este fic, John Winchester es un cazador de criaturas NO sobrenaturales XD)