Este capítulo no es una continuación del anterior.

Los acontecimientos narrados son una pequeña ventana a un futuro alternativo e hipotético en relación a los acontecimientos sucedidos durante gran parte de la segunda mitad de la Cuarta Temporada. Los grupos reunidos no son los mismos reflejados en la pantalla pequeña.

Disclaimer: Obviamente ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la cadena AMC y a Robert Kirkman. Yo las uso temporalmente por mero entretenimiento.


Corrían sin descanso, con el aliento entrecortado y los miembros entumecidos por el tiempo que llevaban a la carrera. Huyeron en cuanto pudieron, en cuanto vieron una oportunidad de alejarse de aquel grupo que les había hecho prisioneros.

Aún podía sentir el mordisco de la cuerda en la piel de sus muñecas, podía entrever las marcas de dedos cubriendo la piel tostada de Judith corriendo frente a él. Su larga melena rubia estaba salpicada por la sangre, suya y de quienes les habían retenido.

Ambos cayeron al suelo tras la sombra que les proporcionaba una valla publicitaria en mitad de un prado inmenso. La alta hierba ocultaba parcialmente su cuerpo, ondeando con gracilidad a su alrededor ante las suaves embestidas del viento.

Mantenían los ojos cerrados o clavados en el cielo azul sobre sus cabezas, el retumbar de sus corazones acelerados opacaba cualquier posibilidad de escuchar si alguien se acercaba. Pero no importaba, necesitaban descansar, necesitan recuperar fuerzas, necesitaban olvidar que habían estado a punto de acabar muertos bajo tierra.

Daryl extendió su brazo hacia el cuerpo de Judith quien extendió su mano hacia él, buscando la suya, asiéndose a ella con fuerza. Un leve apretón que fue correspondido y ambos continuaron inertes intentando recuperar la calma.


Daryl se mordió la lengua para no seguir maldiciendo a los cabrones que habían marcado de esa manera el cuerpo de Judith. Varios cardenales enrojecían la piel de su espalda, de su pecho y de sus muslos. Tragó grueso deteniendo sus movimientos y clavó su mirada en la nuca de la casi adolescente ya, apostada frente a sus rodillas clavadas en el suelo.

La gasa de su mano derecha estaba enrojecida por la sangre que había limpiado de las heridas en su espalda.

- No… No consiguieron hacerme nada.- Susurró Judith en voz baja, en un tono casi inaudible por encima del crepitar del fuego que habían encendido al caer la noche.

Daryl encerró la gasa en su puño y exhaló con profundidad. La pequeña Grimes le miró por encima de su hombro, el rostro parcialmente oscurecido por la falta de luz natural.

- ¿Has terminado?- Le preguntó sin querer ahondar en el asunto. No hacían falta más palabras. Daryl asintió en silencio ayudándole a recolocarse la camiseta y cubrir sus heridas.- ¿Dónde te alcanzaron?- Judith se giró sobre sus rodillas obligándole con su mano a acercarse más al fuego para poder revisarle.

Los ojos claros de Judith recorrieron su cuerpo, las salpicaduras de sangre y los cercos que comenzaban a formarse por las heridas, algunas de ellas que parecían no querer parar de sangrar. Sus cejas se fruncieron sobre su fina nariz, varias arrugas estrecharon la piel de su frente, sus dientes rasgaron la piel de su labio inferior. Sus ojos brillantes se clavaron en los de él.

- No es nada, Jude.- Daryl le aseguró pegando su palma contra la herida de bala en su abdomen.

Judith parpadeó siendo consciente de la palidez en el rostro del cazador, del sudor que cubría su cuerpo a pesar de que hacía rato que habían encontrado refugio. Podía ver la sequedad de sus labios, el ligero temblor en una de sus manos, sus movimientos lentos y ligeramente descoordinados.

- Estaré bien.- La joven Grimes cerró los ojos e inspiró hondo, sus manos apuñadas a ambos lados de sus rodillas.- No es…

- Cállate.- Le ordenó tajante mirándole por fin, la ira encendida en sus ojos le hizo apartar la mirada.

Apartó sus manos de su torso y comenzó a desabrochar los botones de la camisa. A cada centímetro que descubría la camiseta interior iba siendo desvelada. A cada centímetro que descubría el blanco original adquiría un tono oscuro por la sangre vertida.

Las pequeñas manos de Judith temblaron antes de cerrarlas de nuevo y extenderlas para alzar la camiseta por encima de su cabeza. Daryl se quejó pero le ayudó a quitarle la prenda y dejarla en el suelo. Apoyó su mano izquierda sobre la hierba, descansando la cabeza y la mirada al cerrar los ojos.

Los dedos de Judith se movieron por el corte en su pectoral izquierdo, por el agujero de bala en su costado – sin orificio de salida- por las infinitas quemaduras que aquellos bastardos le habían provocado como divertimento ante las amenazas que gritaba ella al verle siendo golpeado y herido. Habían disfrutado con el dolor que Judith no había podido ocultar, se habían reído con sus insultos… Pero habían dejado de hacerlo cuando uno de ellos fue lo suficientemente estúpido como para acercarse a ella con las manos desnudas y recibir un profundo mordisco. Daryl sonrió nostálgico enfrascado en la neblina que la falta de adrenalina comenzaba a crear al recordar un gesto parecido pero interpretado por su progenitor.

- ¿Por qué sonríes?- Le preguntó Judith con cierto desconcierto airado, su mirada seria fija en su semblante.

- Porque eres igual que tu padre.- Le dijo enmarcando su rostro con su mano libre, tiñendo la mejilla de Judith con su propia sangre fresca.- Rick también tenía una buena… dentadura.

Le pellizcó el mentón arrancándole una sonrisa suave antes de que desapareciera de nuevo. Se miraron en silencio unos instantes recordando a quienes no estaban ya con ellos en aquel mundo.

Judith carraspeó agitando ligeramente la cabeza y le ayudó a tumbarse sobre la hierba, usó su chaqueta como almohada y comenzó a rebuscar en el interior de su mochila.

Sacó el pequeño botiquín que conservaban e iban ampliando o reemplazando en cuanto encontraban algo de utilidad. Sacó la aguja, hilo y alcohol junto a una gasa. Rebuscó entre el montón de leña reunido una madera más pequeña que las demás.

A la par que Judith le tendió el trozo de madera, Daryl le dio la pequeña navaja que guardaba en el bolsillo. La joven Grimes limpió la hoja con el alcohol a la vez que sus manos. Miró al cazador quien asintió con la madera bien sujeta entre sus dientes; con pulso firme y seguro, Judith hundió la hoja en su carne lo suficiente para abrirla y poder introducir sus dedos, Daryl ahogó su grito contra el puño de su mano sobre su boca. Su cabeza se giró hacia su derecha, cayendo inconsciente por el dolor y la pérdida de sangre.

La joven Grimes le miró de soslayo antes de afanarse en sacar la bala de la herida y cerrarla la mejor posible. Con la hoja de la navaja al rojo vivo, intentó cauterizar la herida en el pecho cubriéndola después con un trozo de gasa.

Tras comprobar su pulso una vez más, débil y errático pero ahí continuaba al igual que su respiración, Judith cubrió el cuerpo de Daryl con el raído poncho que aún conservaban después de tantos años.

Dejó que el fuego consumiera la madera casi en su totalidad. Apoyó la ballesta cargada en el suelo a su lado, la navaja de Daryl firme contra su palma izquierda preparada para lo que fuera, sus piernas flexionadas contra su pecho conservando así el calor. Sus ojos no se separaron de su silueta ni un instante, su cuerpo a menos de un palmo de distancia.

Iba a estar bien. No le iba a pasar nada. No tardaría en despertar.

Un gemido de dolor y humano escapó de entre los labios del cazador. Judith escondió su sonrisa entre sus rodillas mientras dejaba que las lágrimas contenidas empaparan la tela que las cubría. Deslizó su mano hacia el antebrazo de Daryl dándole un ligero apretón.

- Estoy aquí.- Se humedeció los labios y afianzó su voz.- Te pondrás bien.- Suspiró.- Estaremos bien.


Lo reconozco, he estado a punto de cargarme a Daryl en este capítulo, el cuerpo me pedía algo así pero al final he decidido cambiar el asunto y ésto es lo que ha salido.

Espero que este nuevo "por qué" en una situación menos... "ligera" os haya gustado. Muchas gracias por leer esto y por vuestros reviews :)

¡Nos leemos en la próxima pregunta!