Lacrimosus: Me alegro de que te gustara el fic, la verdad es que Matsuda está lejos de ser un personaje muy llamativo pero a mi me gusta, y últimamente ando obsesionada con esta pareja de la que realmente si hay algo, no he logrado verlo. Claro que los personajes principales acaparan mucho la atención y realmente no se hasta que punto podrá interesar este fic a los demás o dejar de hacerlo, pero bueno me alegra que alguien se interese por él ^.^ Un abrazo.

Misita: Ya te respondí a eso más o menos por mensaje, pero bueno darte las gracias por leer y preguntar. Creo que con lo que puse arriba también respondo un poco a tu pregunta.

Bueno sin más les dejo con el segundo capitulo ¡Saludos!


Capitulo 2: L

Habían pasado un par de años desde todo aquello y lo que era más grabe los delincuentes en Japón y diferentes partes del mundo habían comenzado ya a sucumbir a Kira. Se notaba el nerviosismo entre todos los ciudadanos y Matsuda pudo verlo a la perfección en aquella reunión internacional de la Interpol donde no solo se sentía perdido si no que encima no comprendía nada. Estaba allí para acompañar a su jefe y por más que lo había intentado en el viaje en avión no había conseguido hablar de nada serio con él...era imposible hacerlo cuando Soichiro estaba volcado en su trabajo y ciertamente notaba que había perdido algo de peso.

Cincuenta y dos muertos en una semana eran demasiados, cincuenta y dos muertes de criminales todas con algo en común. Ataques al corazón...y nadie sabía que hacer, nadie tenía una solución. Ni nadie se daba cuenta de todo lo que alteraba aquel ambiente a Matsuda. Rumores de un ser divino que castigaba a los criminales...un asesino es serie...el joven policía era demasiado influenciable como para no alterarse por algo así.

Se oían miles de especulaciones acerca de aquello, bandas, el FBI, complots de alguna organización. Como Ryuk ya había mencionado a Kira, el autentico causante de aquello: La imaginación de los humanos es infinita.

Touta miró de reojo a su jefe y le admiró y envidio al mismo tiempo, parecía imperturbable en aquel momento, solo observaba la situación en silencio, sin perder la compostura y esperando a ver como se desarrollaban los hechos. Todo buen japonés que se precie debe ser formal y tranquilo, y el era justamente la representación de aquellas dos palabras.

L...aquella letra llamó la atención al joven policía. Parecía ser alguien importante y parecía haber hecho que Soichiro perdiera un poco de su seriedad, así que aprovecho aquel momento para preguntar. Se quedó muy sorprendido con la respuesta. L...otra persona a la que admirar. Otro más que le superaba intelectualmente.

También le sorprendió aquella oscura aparición de Watari. Un hombre envuelto en una larga gabardina, ocultando su rostro a la sombra de un magnifico sombrero y con tal capacidad de atraer la atención de los presentes.

Aquella había sido su primera conferencia, pero de no haberlo sido estaba seguro de que también hubiera sido la más sorprendente a la que hubiera podido asistir. Su corazón incluso palpito con fuera al escuchar aquella distorsionada voz mientras la enorme letra L al estilo Old English aparecía en la pantalla que había frente a ellos.

Escucho apasionado y con fervor aquella voz, aquellas deducciones y absorbió cada palabra para él, estaba excitado por la situación. Y casi sintió su corazón detenerse cuando L demostró donde se situaba Kira. Japón.

El caso se mantendría en su comisaría... es más el trabajaría para resolver aquello. En ese momento Touta no podía derrochar más entusiasmo ni mostrarse más predispuesto a ayudar.

Sabía a la perfección que aquel caso le venía enorme, pero no iba a dejar solo a Soichiro, no iba a perder ninguna de las oportunidades que tuviera para trabajar a su lado.

Al principio el caso se llevaba en la comisaría entre todos, pero pronto se formó el grupo de investigación y no hubo muchos que se arriesgaran a llevar el caso Kira, más bien hubo pocos que realmente estuvieran dispuestos a poner en peligro sus propias vidas por la justicia, pero tampoco era necesario, con un grupo reducido valdría. Entre otras cosas por que ese grupo reducido es lo que L quería.

En esa época a pesar de todo el tiempo que Matsuda pasaba con su jefe, aunque solo fuera para llevar café al equipo se dio cuenta de que su relación con el se iba distanciando día tras día. Que L hubiera determinado a Light como principal sospechoso, que estuvieran vigilándole a él y a su familia las veinticuatro horas del día y el tiempo que pasaba lejos de ello estaba causando una gran mella en Soichiro, que lo sobrellevaba aparentemente (solo aparentemente) a la perfección. Lo peor de todo es que era momento para plantearle tomar un café después de trabajar o simplemente de hablar a solas con él.

No, no era el momento, y día tras día Matsuda se había dado cuenta de que no podía soportarlo. Podía guardar sentimientos que en su saber nunca debían salir a la luz. Podía soportar que como en alguna ocasión durante el caso le menospreciaran y juzgaran con dureza e incluso oír los murmullos de sus compañeros mientras despectivamente hablaban de su inutilidad como policía, pero no podía soportar que su amistad con Soichiro se desvaneciera, necesitaba como mínimo esa relación con él.

Posiblemente eligió el peor momento para ser egoísta...pero el caso avanzaba y ya no solo veía a Soichiro deteriorado moralmente si no también comenzaba a ver sus canas por el estrés, la imperceptible perdida de peso que había ido teniendo y como las pocas arrugas de su rostro se habían acentuado aquellos meses.

Yagami Light llevaba veintitrés días encerrado y aparentemente el no era Kira, pero L seguía viendo ese porcentaje y no había nada que hacer. El era el genio.

Daban ya las tres de la mañana cuando se iban a ir a descansar y Matsuda interceptó a Soichiro a la salida de la base de investigación. Cuando le llamó con un simple "jefe" recibió una mirada cansada como contestación.

—Se que está cansado, pero... ¿Le gustaría tomar un café conmigo? —comentó mientras se acercaba a él en una moderada carrera.

Soichiro le miró en silencio durante varios segundos, se pasó la mano por el pelo echándoselo hacia atrás y se mesó la barba que tenía desde hace más de cuatro días. Se daba cuenta de que Touta esperaba con impaciencia su respuesta.

—Está bien...—respondió cansadamente.

Soichiro se quitó la chaqueta del traje y la llevó apoyada sobre el hombro, quería sentir la brisa fresca que corría y al mismo tiempo que le despejara un poco. Estuvieron caminando durante un buen rato pero el único lugar decente que encontraron fue un motel cuya cafetería estaba cerrada a esas horas. Por algún motivo que Matsuda desconocía Soichiro pidió una habitación con dos camas. Pronto descubrió el motivo, ni siquiera tenía intenciones de regresar aquella noche a su casa. Su mujer estaba molesta con él por el excesivo trabajo, y se pasaban la mayor parte del tiempo discutiendo, claro que ante la pequeña Sayu seguían siendo los mismos padres calmos y con una buena relación.

Agradeció que le contara todo aquello, porque precisamente eso era lo que quería. Hablar con su jefe, saber como estaba, que se desahogara con él. Lo que no esperaba es que en un momento dado se encogiera en la cama y comenzara a llorar. El único gesto que se le ocurro para consolarle fue abrazarle. Cosa que fue suficiente. era un gesto de cariño que desde hace meses Soichiro Había necesitado.

"No te separes de mi" Pensó mientras se pegaba al cuerpo del joven ocultando el rostro en su hombro.

A pesar de todo el tiempo que Matsuda había tratado de ocultarlo, él perfectamente sabía que aquel joven no sentía por el únicamente aprecio y amistad. Era demasiado trasparente, y más cuando se le conocía. Ahora su duda era ¿Estaba mal qué se aprovechara de eso ahora que lo necesitaba?...si, sin duda lo estaba, pero estaba demasiado cansado como para recapacitar mejor sobre aquello. Además en cuanto habían entrado al motel sabía como acabaría todo aquello. En el fondo de su ser deseaba que acabara así. Y si no era el quien recibía no había diferencia entre el sexo con un hombre o con una mujer.

Todo pasó en poco tiempo. Soichiro había empujado a Touta sobre la cama y sus labios se habían unido violentamente. Le había pillado tan desprevenido que al principio forcejeó un poco. Después a pesar de que le había dejado hacer sin preguntarse el porque de aquello comenzó a temblar violentamente. Aunque hiciera bastantes años de aquella violación Matsuda no estaba preparado para algo tan brusco.

Y desde luego ante tal reacción Soichiro no iba a continuar. Cuando se separó de él Touta se encogió en la cama ocultando sus lágrimas.

¿Por qué había ocurrido algo así? Ni siquiera quería saberlo.

Se estremeció y encogió aún más ciando Soichiro le acarició la espalda y después se tumbó a su lado abrazándole. Después de todo sabía porque ahora Matsuda había reaccionado así. Ahora se sentía peor que antes, pero debía arreglar aquello.

—Perdona...

Matsuda se rió levemente mientras seguía temblando casi exageradamente.

—Je, je, je...debo parecer muy patético...y encima tantos años intentando ocultarlo para nada...je, je, je...

Era obvio que no había ni siquiera oído la disculpa de su jefe y ni siquiera se enteró cuando le hizo girarse y le abrazó con más fuerza. Y de no ser porque se durmió por agotamiento, teniendo terribles pesadillas con lo sucedido aquel día se hubiera pasado la noche temblando.

A la mañana siguiente el despertador del teléfono de Soichiro les despertó a ambos. Aun seguía abrazado con fuerza a Matsuda y esté al despertar enterró la cara en su pecho, oliendo los trazos de colonia que aún impregnaban su camisa sin ser capaz aún de darse cuenta de lo ocurrido anoche o de que no era otro de sus sueños o fantasías.

Soichiro sacó el teléfono del bolsillo de su pantalón y apagó la alarma para después acariciar suavemente el azabache pelo de Touta y darle los buenos días sobresaltándole. Aquello no era un sueño...y lo de anoche no había sido otra de sus pesadillas. Cuando temblando de nuevo quiso apartarse rápidamente de su jefe este le retuvo entre sus brazos.

—Perdona por lo de ayer...no fui justo contigo y no quería asustarte.

—Y-Yo... U-usted...n-o...

Matsuda había comenzado a balbucear algo pero ni el mismo sabía que decir. Volvió a encogerse, y al ver que era inútil tratar apartarse de él y que su fuerza era inferior a la de su jefe, volvió a esconder la cabeza en su pecho. Perdió la cuenta de cuantas disculpas recibió de parte de Soichiro, aunque no pasó por hecho que aquello le calmaba.

Media hora después el teléfono de Soichiro volvió a sonar, al descolgar se oyó la voz del Watari. El adulto le escuchó en silencio mientras seguía abrazando a Touta.

"L-sama me ha mandado infórmale de que tanto usted como Matsuda-sama tienen permiso para llegar media hora más tarde bajo la escusa de que él les ha ordenado investigar algo. Al parecer a predicho que ahora estar en un motel a veinte minutos de distancia de aquí. Eso es todo"

La brillante mente de elle se había dado cuenta de todo la noche anterior y aunque no aprobaba las infidelidades pues en cierto sentido no dejaban de ser un delito. El caso Kira era más importante y con media hora de más que les diera, Irian al trabajo concentrados.

Matsuda que dada la cercanía había logrado oír todo estaba más rojo que un tomate maduro y no comenzó a temblar por que Soichiro le estaba acariciando la espalda con suavidad. Aún no se creía que estuviera en la misma cama que aquel hombre y mucho menos en la forma en la que estaban. Realmente no tenía por que tenerle miedo. Soichiro no le había hecho nada...y no se había molestado con él cuando se había asustado de aquella forma, se había quedado a su lado. Había dormido con él y había sabido calmarle.

Definitivamente era un buen hombre.

—Esto...yo...si usted todavía quiere...puede usarme para bueno...para lo de anoche -murmuró.

Soichiro le miró y alzó una ceja.

—Serás idiota...

—...

Soichiro suspiró y cerró de nuevo los ojos echándoles a ambos la manta por encima para que la luz del día no les molestara. Realmente Soichiro estaba decepcionado consigo mismo, no por el hecho de haber querido serle infiel a su mujer. Si no por como se quería haber aprovechado de Matsuda para hacerlo y más precisamente cuando el conocía el hecho de que hubiera sido violado y de todas las inseguridades que el joven escondía. Había hablado mucho con él, y a pesar de que sabía que Matsuda estaba enamorado de él, también sabía que Touta había salido con algunas mujeres con las que nunca había podido tener una relación completa.

Sexualmente estaba claramente frustrado y asustado.

—Quedémonos así un poco más...—murmuró Soichiro, tenían media hora más ¿no? Pues de ese tiempo veinte minutos Irian para que se ducharan por separado, los diez restantes pensaba pasándoselos en la cama disfrutando del calor corporal y la compañía del joven.

Aún con la timidez con la que Matsuda le había devuelto el abrazo se sentía mucho más querido y deseado que en todos sus años de matrimonio. Seguía siendo injusto que se aprovechara de eso cuando él, lejos de la amistad y el cariño no correspondía los sentimientos de Touta, pero el ser humano en ese sentido siempre suele pecar de egoísta.