Con el paso del tiempo
deja de saber muy bien porqué va.
Está comprometida con Ron y
sabe que nunca va a dejarle, su vida está ligada a la del pelirrojo
y sabe que pasará su vida con alguien a quien no ama.
Es tan
cobarde que se pregunta constantemente cómo diablos acabó en
Gryffindor.
Es un enigma.
El día que Ron le pidió
que se casara con ella, pasó la noche en casa de Cho intercalando
lágrimas con gemidos.
Lo cierto es que Cho no fue muy buena
consolándola, quizás porque nunca ha sabido qué hacer con la gente
que llora, quizás porque ella misma necesitaba ser
consolada.
Llevan dos meses viéndose a escondidas. Son la
comidilla del mundo mágico y lo saben. Las han visto besarse en la
cocina del "Casi Paris", sus gemidos han parado ascensores del
ministerio, el despacho de Hermione ha estado cerrado al público
durante más tiempo del aconsejable, han cenado en casa de Hermione
más veces de las que pueden recordar.
Ha llegado el momento de
cortarlo, antes de que Ron se entere.
(Aunque Hermione
sospecha que Ron lo sabe, porque ya no pregunta dónde ha estado
cuando Hermione no da señales de vida en dos días, no pregunta de
dónde ha salido la marca que lleva en el cuello y sobre todo, a
veces la mira como si fuera a romperse, con la mirada derretida y la
pose del que sabe que ha perdido algo antes siquiera de llegarlo a
tener)
Así que, cuando han pasado dos días desde que Ron le pidió que se casara con ella, Hermione decide poner fin a esa situación.
****
Están en casa de
Cho, tumbadas sobre la cama de matrimonio en la que han pasado toda
la tarde.
El poco sol que hay en Londres se cuela por la ventana
abierta y las sábanas blancas que se enredan alrededor de sus
cuerpos desnudos parecen brillar.
-Ya está.
Cho
entrecierra los ojos y lo único que Hermione ve son dos rendijas
oscuras que parecen escrutarla, colarse en su interior y saber todo
lo que piensa.
-Al final te rindes.
Hermione no dice nada, pero
mira a Cho como esperando que esta prosiga.
-Sabía que no duraría
demasiado.
Se levanta y se dirige a la ducha sin mirar atrás,
desnuda bajo la luz del sol y con el pelo oscuro tapándole
parcialmente los pechos. Orgullo Ravenclaw, parece que no, pero
existe. Le llaman dignidad.
-Cho…
Pero la única
respuesta que recibe es el ruido del agua golpeando el suelo de la
ducha. Supone que es una invitación.
Así que se viste, echa un
vistazo a la habitación y se va.
Para no volver.
****
El problema es el
orgullo Gryffindor. Ese jodido orgullo que la impulsó a ser la mejor
en Hogwarts, que la impulsó a seguir a Ron y a Harry en todas sus
locuras, el mismo orgullo que la obliga a demostrarle a Cho que no se
rinde.
Es el orgullo lo que hace que se presente en el "Casi
París", le coma la boca a Cho en la despensa en que se han metido
a hablar y le diga:
-Voy a dejar a Ron.
-No es necesario que
le dejes por mí. No tienes porqué hacerlo.
-Quiero hacerlo.
-Vale.
Cho se encoge de hombros y finge que no le importa,
pero cuando besa a Hermione contra los cartones de leche, se le
escapa una sonrisa entre los labios de Hermione.
****
Se presenta en el pequeño apartamento que comparten Ron y Harry cuando son casi las tres de la madrugada. No es que sea muy buena hora y no es de muy buena educación, pero tampoco hay una hora que sea buena para dejar a alguien, así que se presenta allí en cuanto Cho se duerme después de horas de sexo agotador.
Es Harry el que le abre la puerta.
Cuando la ve (despeinada, radiante, con una camisa que no es suya
claramente) sabe a que viene, así que se hace a un lado y la deja
pasar.
-Está en su habitación, creo que no duerme.
Le da un
beso en la mejilla antes de dirigirse a su propia habitación y
cerrar la puerta.
Se dirige a la habitación de Ron con pasos
lo más cortos posible. Aun así, acaba llegando antes de lo deseado
y encontrándose a Ron esperándola en el marco de la puerta.
Él
también está despeinado, no lleva camiseta y parece resignado.
La
saluda con un beso en la mejilla y un buenas noches a media
voz que se quiebra en la segunda ene, entran en la habitación y
Hermione se echa a llorar.
-Lo siento.
Ron asiente como si
supiera de qué habla y se sienta en la cama deshecha. Hermione se
sienta a su lado.
-Sabes que lo nuestro no funciona y no es lo
mismo que era antes y la verdad es que hay alguien
más.
-¿Chang?
Hermione se sonroja y de repente se siente muy
culpable, se ve tentada de no contestar, pero Ron la mira con los
ojos muy abiertos y con pinta de estar a punto de echarse a llorar,
así que asiente y espera los gritos.
No llegan.
-Así
que los rumores son ciertos…
Hermione asiente una vez más y la
culpa parece hundirla cada vez más en la cama.
-Lo siento.
Ron
la mira bastante confundido y Hermione no sabe si lo está por el lo
siento o por toda la situación, así que prosigue:
-Siento lo de
Cho y siento que todo el mundo lo sepa, siento que lo nuestro no haya
funcionado y siento haberte engañado. Todo. Lo siento.
-Yo
también lo siento.
-No te digo que seamos amigos ni nada de eso
porque entiendo que no quieras saber nada más de mí y la verdad es
que me lo merezco porque me he portado fatal pero quiero que sepas
que te quiero y que en serio lamento toda esta situación.
-Por
supuesto que vamos a continuar siendo amigos.
Hermione le mira
incrédula y lo único que ve son dos ojos azules que le miran con
toda la honestidad del mundo. No le merece.
-Quiero estar
ahí, contigo, y quiero que sepas, que te espero.
-No, Ron, me
parece que no lo has entendido, yo…
-Sí te he entendido.
Perfectamente. Te quiero. Y te espero.
La besa suavemente en los
labios, y las lágrimas de Hermione se mezclan con sus lenguas.
Es
un beso salado. De despedida.
****
Cuando esa noche
vuelve a casa, Cho la está esperando desnuda sentada en la cama. La
besa con suavidad y cuando se separan, susurra:
-Le he dejado.
No
puede evitar que una lágrima ruede por su mejilla. Cho la lame y
traza un camino de saliva desde su mejilla hasta su boca.
Es la
única forma que Cho conoce de consolar a la gente.
