CAPITULO 2: quieren ser spartans? demuestrenlo

Brandon se aferró con fuerza a las correas de su asiento y soltó un quejido por el hueco en el estómago causado por la fuerza de despegue del imponente pelican. El rugido de los reactores era ensordecedor, pero aún podía oír su propio corazón latiendo apresuradamente en el pecho.

Ese sonido le recordaba tanto al día en el que estas mismas naves intentaban evacuar su planeta cuando el Covenant los invadió, el día en que había perdido todo.

Abecés deseaba haber muerto también y ese pensamiento se acentuó más en todos los meses que paso en aquel orfanato donde creyó que pasaría toda la vida, hasta que un día un hombre de la marina había ido a visitarlo al orfanato y preguntado si quería saldar cuentas con ellos, él se ofreció inmediatamente como voluntario. No importaba lo que hiciera falta, iba a matar a todo el Covenant.

Brandon comenzó a temblar de nuevo, sintiendo como las emociones lo embargaban hasta que una pequeña mano tomo la suya con delicadeza.

—oye no tengas miedo sí, todo saldrá bien— le dijo una pequeña niña sentada a su derecha con una gran sonrisa que lo tranquilizo casi de inmediato.

—no tengo miedo entiendes— agrego rápidamente, retirando su mano de golpe con gesto amenazador, arrepintiéndose al instante al ver el dolor que reflejo la bonita carita de la chica.

—mmm quiero decir solo estoy un poco nervioso es todo— Brandon agrego con tono de disculpa y un ligero sonrojo en sus mejillas.

Como si nada hubiera pasado, la linda niña le sonrió y tomando de nuevo su mano le dijo — es normal, todos aquí lo estamos — Brandon le devolvió la sonrisa y dejo que su mano disfrutara del agradable calor que le brindaba la desconocida.

—Por cierto mi nombre es Katherine Garner pero me puedes llamar kat si lo prefieres—ella le dijo tímidamente esperando a que él le dijera su nombre.

Paso un minuto entero y Brandon no dijo una palabra, perdido en el pensamiento de su mano en la de ella, era la primera vez que le tomaba la mano a una niña, era extraño pero a la vez agradable.

—Generalmente después de que alguien te dice su nombre tú debes dar el tuyo—por fin Katherine hablo después de otro minuto, haciendo que él se estremezca y recordara en qué situación se encontraba.

— ¿Que? A si claro, mi nombre es Brandon, Brandon Wenneck, mucho gusto…Katherine — finalmente contesto, aun con su mirada fija en sus manos unidas.

Cosa que no pasó desapercibida por la audaz pequeña que con una risita agrego— ¿nunca habías tocado a una chica?—

— ¡claro que sí! — mintió rápidamente con un color rojo manzana en toda su cara, haciendo que la traviesa niñita riera aún más fuerte.

Ambos se perdieron profundamente en sus pensamientos, no consientes de la cantidad de tiempo que había pasado desde que uno de los 2 hablo. La mirada de kat había permanecido enfocada en el chico pensativo que comenzaba a sentirse incomodo por el constante escrutinio. Brandon abrió la boca para decirle que se detuviera pero fue cortado cuando la nave dio una sacudida y los rotores se apagaron. Habían por fin aterrizado.

26 DE SEPTIEMBRE del 2538. BOSQUE NEBULOSOS: PLANETA ÓNIX. 8:00 am.

El jefe Méndez soltó un gran suspiro no creyendo lo que leía por más que sus ojos recorrieran las órdenes escritas por el teniente Kurt, era demasiado arriesgado exponer a unos niños de no más de 5 años a una prueba como esa, sin embargo no tenía más opción que seguir la orden directa de su superior.

—Muy bien señores ya saben qué hacer, la prueba iniciara a mi señal—Méndez informo a los técnicos que se encontraban dando una última revisión a grandes maquinas que serían indispensables a la hora de elegir a los futuros spartans— ¡instructores! Bajen a los reclutas y fórmenlos en una sola fila— dijo, esta vez dirigiéndose al grupo de personas que serían encargadas de cuidar y entrenar a la futura compañía beta.

El tumulto comenzó a formarse conforme los niños salían en estampida de las grandes naves, todo lo que se podía escuchar eran los cientos de murmullo nerviosos que se preguntaban entre ellos que hacían en ese lugar.

—Silencio— se escuchó el fuerte grito de Méndez por sobre los murmullos que fueron muriendo poco a poco con forme eran formados por los instructores. Tomando una gran respiración procedió a explicar.

—escuchen, esto será muy sencillo, aquí el cabo Vallen les dará una breve explicación del funcionamiento de esto—dijo con voz estricta sacando una M6 de su cintura— tendrán 4 horas para aprender lo más posible a usarla, serán agrupados en grupos de 20 y podrán practicar su tiro en los blancos que se encuentran dispersos por todo el valle.

Haciendo una pausa dramática continuó—cuando regrese cada uno tendrá que hacer un tiro que golpee la diana en cualquier parte a 5 metros, quien lo logre se quedara, y quien no, regresara por donde binó— con eso Méndez se alejó, se montó a un warthog y se perdió entre los árboles.

Punto de vista de Brandon

Escuche con atención lo que el tipo llamado Méndez dijo y no me pareció nada sencillo, cuando se fue, el cabo nos explicó todo lo necesario según él, para disparar el arma y los instructores nos repartieron a cada uno una pistola.

Fue hasta esta instancia que me dispuse a darle un vistazo al lugar donde me encontraba, era un área amplia forrada por una espesa alfombra de pasto verde en forma de rectángulo, y en cada uno de los extremos se encontraban múltiples blancos parecidos a los que se usan en el tiro de dardos.

En el centro del campo se encontraban los pelicans en los que llegamos, los mire con atención dándome cuenta que solo había unas 5 naves, si mi memoria no fallaba eran por lo menos 10 pelicans cuando salimos de la base, pero le reste importancia casi inmediatamente. Debieron llevarse al resto a algún otro punto del inmenso bosque.

Mi vista se fijó en el extraño objeto en mis manos, nunca antes había visto tal cosa y mucho menos usarla, pero por alguna razón me pareció un poco diferente a la que nos enseñó Méndez cuando explico el procedimiento—esto será fácil, ya he disparado muchas veces ante —un niño enano y delgado fanfarroneo a su compañero de alado.

Decidí ignorarlo y continúe revisando la pistola tratando de recordar todo lo que Vallen nos dijo un minuto atrás, todo era tan confuso: quitar seguro, martillearla, apuntar etc. Mis manos comenzaron a sudar, me sentí perdido.

—Estos tipos están locos, no se dan cuenta de que somos solo unos niños— la voz de kat me saco de mis pensamientos, había olvidado que estaba a lado mío. Cuando voltee a verla, su mirada reflejaba molestia y un poco de miedo—he llegado hasta aquí y no pienso rendirme—le respondí con la poca seguridad que pude reunir.

—Muy bien reclutas— Vallen corto nuestra platica — es hora de poner manos a la obra, serán divididos en grupos de 20 para ser dirigidos por un instructor a la zona en la que practicarán—

El tiempo paso rápido mientras éramos divididos y escoltados a diferentes partes de la planicie. Mire con fastidio que entre mi grupo se encontraba aquel niño engreído que aún no paraba de restregarnos sus habilidades con la pistola, mi único consuelo fue que kat se mantenía a mi lado con esa sonrisa suya que me tranquilizaba.

Caminamos 1 hora a través de la maleza hasta llegar a un claro más pequeño rodeado por una gran cantidad de árboles que impedían ver lo que ocurría con los otros grupos.

— ¡reclutas! —La voz de una mujer joven de no más de 20 años encargada de vigilarnos nos llamó la atención—quiero que cada uno de ustedes se coloque enfrente de un blanco y de acuerdo a las instrucciones recibidas intenten golpearlo—su voz estricta envió un escalofrió por mi columna pero aun así la obedecí.

Había pasado por lómenos una hora desde que comenzamos a practicar, hasta ahora ya había habido un par de accidentes cuando un chico se fracturo la nariz por el retroceso del arma al disparar y otro que fue su muñeca en su lugar.

Pero milagrosamente, para mí, las cosas se hacían más fáciles con forme pasaba el tiempo, de pronto la idea de acertar el blanco no era imposible, me concentre y finalmente golpee la diana frente a mí. Un grito de victoria surgió de mi boca involuntariamente al ver que nadie más lo había conseguido ni siquiera el fanfarrón que apenas luchaba por recordar como amartillar la pistola.

—Impresionante chico— la voz de la instructora llamo mi atención— no creí que alguien lo lograra tan rápido, ¿cuál es tu nombre? — todos voltearon a verme y sentí como un poco de vergüenza subía por mi cara en forma de una gran sonrojo.

—mmm me me llamo Brandon señora, Brandon Wenneck— conteste tímidamente y la mujer me sonrió—muy bien señor Wenneck me encargare de informar su rápido progreso al teniente Kurt—

Me sentí orgulloso y a le vez emocionado pensando que eso sorprendería al señor Kurt. No pude evitar que una imagen del gigante verde felicitándome apareciera en mi cabeza.

—muy impresionante, un granjero con suerte de principiante—corto mis ensoñaciones la voz sarcástica del chico fanfarrón, mis manos se apretaron por el coraje que causo su burla—de seguro su tonto padre le enseño cuando cazaban conejos en las monta…—

Lo golpee directamente en la nariz. La sangre corrió a borbotones por la cara del niño y éste se tambaleó.

Iba a pagar por burlarse de su familia. Empecé a darle puñetazos con las dos manos. El chico alzó los brazos para desviar los golpes, pero consigue asestar unos cuantos bastante efectivos.

A pesar de la baja estatura el niño me asesto un cabezazo que hizo que callera al suelo y salto sobre mí.

Rodamos por la hierba asestándonos golpes y patadas hasta que sentí como unas manos me separaron con fuerza.

— ¡Quietos! —gritó la mujer, una voz con la autoridad de un dios.

No obedecí y me dispuse a arremeter de nuevo cuando una gran explosión sacudió el entorno haciendo que callera al suelo.

Una nube de polvo se expandió por todo el lugar, cubrí mis ojos y mi boca pero no logre evitar que la arena se filtrara por ambos.

Así, cegado y enmudecido, el terror me invadió, indefenso solo escuchaba a la distancia los gritos sofocados de mis compañeros y el retumbar del suelo cuando más y más explosiones siguieron a la primera.

— ¡tranquilos! — Se escuchó la voz de la instructora por encima del caos de gritos y explosiones—júntense reclutas—la desesperación en su voz resaltaba aun cuando trataba de sonar lo más tranquila posible.

Siguiendo la orden me incorpore con las rodillas temblorosas pero mis ojos ardían al momento de abrirlos, sombras borrosas Iban y venían chocando entre sí, me quedó claro que el sentido de la vista no me iba a llevar a ningún lado así que los cerré y me concentre en los gritos de la mujer que pedía orden.

Entre trastabilladas y tropiezos logre llegar a la instructora que se veía cada segundo más nerviosa, en mi estado de shock me aferre con fuerza del uniforme inferior de la mujer que al sentirme soltó un grito que sofoco al darse cuenta de que era solo un niño quien la había tocado, mis lágrimas empapaban mi rostro dándole alivio a mis irritados ojos, pero encontré un poco de consuelo al ya no sentirme tan solo al lado de la rubia.

El polvo comenzó a disiparse y todos los niños pudimos reunirnos alrededor de la mujer mayor. —Reclutas quiero que se queden aquí y no se muevan, tengo que ir a ver que mierda sucedió, volveré lo más pronto que pueda, pero estén alerta— la mujer trato de moverse pero yo seguía aferrado con fuerza a su pierna.

—Señor Wenneck necesito que me suelte, ahora— la mujer estricta me ordenó pero al ver mi cara de desesperación sus facciones se suavizaron y se inclinó para estar a mi altura, acercándose a mi oído —no te preocupes Brandon, todo estará bien, solo debió ser un accidente, regresare muy rápido— me susurro con amabilidad—entonces lléveme con usted por favor— le suplique, por alguna razón me aterraba la idea de estar solo.

—lo aria, pero te necesito aquí para mantener a tus compañeros tranquilos, sé que puedo contar contigo, ¿no me decepcionaras o sí? —

Por alguna razón la idea de decepcionar a la mujer que apenas acababa de conocer no me gustaba para nada, así que me arme de valor y la solté, —ok, no lo are señora— le conteste con decisión y ella me sonrió— puedes llamarme Hilary pero es un secreto ok— y con un guiño se alejó.

Al instante en que la señorita Hilary desapareció entre los arboles el pánico regreso con más fuerza y todos los niños comenzaron a gritar y llorar presas del miedo, tomé una gran respiración y con todas mis fuerzas grite— ¡tranquilos! —no creí que funcionara pero los 17 pares de ojos se fijaron en mí y un incómodo silencio se instauro mientras pensaba que decir.

—escuchen, tenemos que mantener la calma y quedarnos aquí tal como lo dijo Hilary…. quiero decir la instructora, si nos vamos y hay algo afuera, seremos presa fácil, además de quedar perdidos cuando todo esto acabe — dije, tratando de que mi infantil voz tomara un tono de orden.

Una ola de murmullos me indico que no todos estaban de acuerdo, —quien te nombro el jefe— una niña de tez morena gritó y fue secundada por otra media docena.

—Brandon tiene razón— una voz detrás de mí me sorprendió, y aún más cuando me di cuenta de quien se trataba. El chico con quien acababa de tener una pelea me estaba apoyando.

—Es cierto, tenemos que quedarnos aquí como nos ordenaron—sonreí cuando kat se puso a mi lado, apoyándome entrelazando su mano con la mía.

La tensión fue cortada cuando ruidos de pisadas y ramas rotas se escucharon al norte de nuestra posición, seguidas de gruñidos y gritos que cada segundo se acercaban más.

Mi cuerpo se paralizo y comenzó a temblar incontrolablemente al reconocer lo que esos sonidos significaban, "no esto no puede estar pasando de nuevo" pensé, los monstruos nos habían encontrado. Al mirar a mí alrededor vi que no era el único que se había dado cuenta.

— ¡Corran! — Grite con todas mis fuerzas cuando logre recuperar mi voz, —escóndanse rápido se acercan los monstruos.

Todos nos dispersamos lo más rápido que pudimos, corrí como rayo arrojándome con fuerza detrás de las cajas que contenían las municiones de pistola. Trate de controlar mi respiración y me arme de valor para mira lo que pasaba, lo que vi me dejo sin aliento.

POV FIN.

El silencio reinó por unos segundos después de que todos los niños corrieron despavoridos a esconderse en las diversas partes del terreno de entrenamiento.

Detrás de las cajas de suministros una pequeña cabeza de cabellos marrones se asomó para comprobar la posición de sus compañeros, pero no vio a ninguno, lo que era una buena señal, pero rápidamente se escondió totalmente cuando muchas siluetas ingresaron al campo de tiro.

Brandon espero un minuto entero para asomarse de nuevo y quedo en shock.

Media docena de enmascarados y pequeños alienígenas ruidosos marcharon en desorden inspeccionando el terreno descuidadamente, chillando en un idioma que el niño no podía entender, se sentía perdido e impotente, sabía que los iban a matar a todos sin tentarse el corazón aun cuando se trataba de niños.

Pero aún tenía la esperanza de que pasaran de largo, y después ser salvados cuando Hilary regresara, "si es que regresa" en su mente resonó, sacudiendo la cabeza trato de quitarse esos pensamientos, mantuvo la fe, ella regresaría.

Su corazón latía a mil por hora y un poco de esperanza surgió cuando los monstruos marcharon sin notar a ningún niño que en sus escondites rezaban porque este no fuera su último día.

Los grunts se alejaron lentamente pasando por costales apilados que marcaban la salida del campo de tiro, detrás de estos una temerosa kat se refugiaba pecho tierra, al ver que se acercaban decidió arrastrarse hacia unos arbustos a 2 metros detrás de su posición.

Esos 2 metros fueron los más largos en la vida de kat, ya agazapada en el árbol vio con alivio que el ultimo monstruo pasaba de largo sin siquiera mirar a su alrededor. Sintiéndose fuera de peligro comenzó a salir del arbusto lo más silenciosamente posible, caminando poco a poco hacia el lugar donde había visto que Brandon se había lanzado.

¡CRACK!

Una ramita se quebró bajo el peso del zapato de la niña, que aterrorizada volteó su cabeza lentamente hacia su retaguardia rezando no haber sido escuchada por lo aliens.

Un chillido, luego otro y otro anunciaron la mala suerte de la chica cuando 6 caras enmascaradas se voltearon directamente hacia ella.

Kat se quedó plantada en su lugar sin saber qué hacer, ya había visto de lo que esas criaturas eran capaces.

El grunt más cercano levanto rápidamente su arma que brillaba de un intenso color verde y sonaba como el zumbido de 100 abejas furiosas dispuestas a atacar a la pequeña, segundos después el perno de plasma sobrecalentado salió disparado hacia la humanidad petrificada de la pequeña kat que usando todas sus fuerzas dio un salto desesperado fuera del camino del proyectil.

Tumbada en el suelo, con el cuerpo dolorido, sollozando, kat solo se quedó allí esperando a que su sufrimiento terminara.

Punto de vista de Brandon

No podía creer la escena que se desarrollaba frente de mí, desatando mil y un emociones contrarias. Por un lado si no hacía nada kat moriría frente a mis ojos, y por otro si intervenía no era seguro que pudiera salvarla y aun cuando lo lograra había 5 más de esas criaturas que nos matarían a los 2 sin dudarlo.

Contrario a lo que esperaba, la segunda opción prevaleció, no podía dejar que muriera sin siquiera intentar algo para salvarla. Pero como ayudarla, solo era un niño escondido detrás de unas cajas de munición.

Un minuto. ¿Munición?, ¡claro!, la pistola, así podría salvarla.

Pero ¿podría?, solo había practicado una hora, con blancos estáticos a 10 metros y siendo sinceros había sido un poco de suerte quien me ayudo a acertarlo. Pero no había otra manera, desenfunde la pistola y tratando de controlar el temblor en mis manos amartille, quite el seguro, y apunte, todo en ese estricto orden según lo que nos enseñaron.

Solo tenía esta oportunidad, disparar, acertar, correr hacia kat y sacarla de aquí echando la carrera. Tome un último respiro profundo y jale el gatillo, rezándole adiós no fallar.

Sin detenerme a ver si había acertado Salí pitando de mi escondite hacia la niña caída, con toda mi fuerza la ayude a levantarse y a correr lejos de los 5 nomos que enfurecidos apuntaron sus pistolas hacia nosotros, si 5, había acertado, no lo pude creer.

Los disparos pasaban silbando a un lado y otro de nuestros cuerpos, el camino parecía que se hacía más y más largo, mis piernas y mis pulmones ardían en replica, miré a kat y estaba igual que yo. No lo lograríamos.

¡BOOM!

Un sonido idéntico a mi disparo retumbo en el aire, seguido de otros iguales, de repente los proyectiles burbujeantes de plasma dejaron de silbar. Me detuve, volteando para ver que ocurría, me encontré con 5 monstruos desorientados y asustados siendo acosados por disparos desviados e inexpertos de 17 niños liderados por un delgado chico con el rostro magullado. Una sonrisa se plasmó en mi rostro.

Un estruendo sonó al lado mío. Kat ya había sacado su M6 y al igual que el resto luchaba con conectar un tiro.

El sonido de cargadores vacíos detuvo las ráfagas y entre el humo se distinguieron los cuerpos sin vida de los gruñidores, no podía creerlo, lo logramos.

Gritos de alegría fueron despedidos por todos, una victoria que duro poco, pues de entre sombras salió una criatura enorme y monstruosa, tan alta como el techo de una casa, revestida con armadura azul brillante, sosteniendo algo alargado y humeante en su brazo derecho, moviendo sus 4 fauces llenas de filosos dientes, lo más aterrador que había visto.

Con un grito horrible pego una carrera a una velocidad increíble para su tamaño en dirección a nosotros, no había nada que hacer contra esto, mi instinto me llevo a ponerme frente a kat, abrazándola contra mi espalda tratando de protegerla. Estaba muerto del miedo pero mantuve mis ojos abiertos fijos en la creatura, por el movimiento de los hombros de kat y los sollozos me di cuenta de que estaba llorando, pero yo me negué a hacerlo, por más que mis ojos picaran no le daría la satisfacción a este monstruo.

Se detuvo a solo un par de metros delante nuestro, sus ojos reptilianos fijos en los míos, por su expresión juro que sonreía alzando la brillante espada, su cuerpo se inclinó para tomar impulso y luego….

Nada.

Así como apareció se fue, desapareció. Voltee hacia los gruñidores y ya no había nada, mire el campo y estaba limpio, los múltiples cráteres de roca fundida causados por los disparos no estaban, como si nunca hubiera ocurrido. No lo entendía, estaba tan confundido.

—APAGANDO EQUIPOS, SIMULACIÓN TERMINADA—se escuchó una voz con eco un tanto cibernético.

Un warthog se acercó hacia nosotros, de el bajo el jefe Méndez con la instructora Hilary, el con un movimiento de cabeza y ella con una sonrisa, nos dijo.

Felicidades reclutas han pasado la prueba, bienvenidos a la compañía BETA.

26 DE SEPTIEMBRE del 2538 BASE DE ENTRENAMIENTO: PLANETA ÓNIX. 10:00 am.

El comandante Kurt se encontraba pensativo mirando una serie de monitores que mostraban en cada uno los diferentes equipos en los que los reclutas fueron divididos.

Todos los equipos de simulación estaban armados, posicionados y listos para comenzar la prueba, la duda del jefe Méndez aun resonaba en su mente, él tenía razón, era algo muy drástico hacer pasar por algo así a niños cuyas edades oscilaban entr años pero era necesario, no le importaba quedarse solo con 20 niños si eso significaba que serían adecuados para el programa.

—Winter muéstrame el avance de los reclutas— tan pronto como Kurt ladro la orden la proyección holográfica de la IA en forma de anciano dio un paso en dirección a la hilera de monitores y tocó la pantalla designada al equipo 1 que mostraba a un chico delgado.

—el progreso es mejor de lo esperado señor, los mejores candidatos están empezando a sobresalir con su desempeño, el por ejemplo—señalo al niño en pantalla—candidato número 312 Brandon Wenneck, promedia una de las mejores tasas de precisión al tener los disparos más cercanos a impactar con el blanco—la IA se quedó pensativa un segundo y agrego—corrigiendo lo anterior, ha sido el primero en acertar al blanco de los 500 reclutas a prueba. —

El teniente miro fijamente al chico en cuestión, alzo una ceja al ver la pequeña pelea en la que se había metido. Una sonrisa nostálgica apareció en su rostro, recordando el encuentro que habían tenido dos de los mejores resultados de alpha, Shane y Robert, este chico le recordaba mucho a Shane, no obstante su aspecto delicado encerraban una ferocidad que podía explotar en cualquier momento.

— En mi opinión basada en el desempeño general del equipo 1, creo que están listos para la fase 2 teniente—finalizo con voz neutra la IA.

Sin despegar la vista aun de la pantalla, Kurt se preguntó si esta ferocidad sería suficiente para seguir adelante. Esta prueba estaba diseñada para llevarlos al límite, física y mentalmente, incluso para un soldado experimentado las posibilidades podrían ser bajas, ni que hablar si se trata de niños. Miro su reloj y asintió hacia la IA.

Aun indeciso, Kurt se llevó la mano al auricular en su oído derecho—jefe, activa la simulación del equipo 1, dele la señal a la instructora Hilary para que siga con el plan. A partir de ahora dependerá de los niños— listo, no había ya marcha atrás, sus manos temblaban mientras veía la pantalla de humo cubrir el primer monitor. La verdadera prueba había empezado.