-Es la última vez que te lo digo, déjame verte o no te dejo ir- la voz de Ranma sonaba más seria que de costumbre, amenazante.
-Y yo te digo que lo que pasó hoy no te da derecho a comportarte así- contestó Akane con los dientes apretados de impotencia y furia ante la actitud de él.
-Entonces será a mi modo- contestó él mientras la jalaba rumbo a su propia habitación.
-¡¿Qué te has creído?! No tienes ningún derecho a…-
-No me dejas alejarlo de ti y no voy a dejar de ninguna manera que duermas con él como siempre sin antes haber visto tu nueva ropa de dormir. Si lo he permitido hasta ahora es porque siempre usabas esa pijama completa, pero después de lo que me dijiste hoy, créeme, Akane, eso no pasará- Ranma hablaba con voz grave, como nunca antes lo había hecho, su tono era una mezcla de rabia, celos y deseo.
-¿Cómo puedes ponerte celoso de un cerdito?- contratacó la chica, picándole en el orgullo a su interlocutor.
-No te quedó claro ¿Cierto? Eres mi pro-me-ti-da, solo mía- y la sujetó por la nuca mientras se adueñaba de sus labios intempestivamente, con ansiedad.
Ella correspondió al beso salvajemente, internando su lengua en la boca ajena con urgencia, como si su vida dependiera de ello. Le abrazó con fuerza y hasta ese momento fue consciente de que él solo llevaba puesta su camiseta y calzoncillos.
Se introdujeron en el cuarto de él, cerrando tras de sí la puerta; con destreza, él desató el nudo de la bata que ella llevaba puesta, pasando sus manos por debajo de ésta para hacerla resbalar por los hombros de la dueña. En la penumbra no podía observar la ropa de dormir de Akane, por lo que se dedicó a descubrir cómo era con el tacto.
Comenzó su recorrido en los hombros, dándose cuenta que la prenda era sostenida solo por un par de delicados tirantes; deslizó sus manos hacia el frente, percatándose que contaba con un pronunciado escote que trataba de disimular cuán profundo era cubriendo con encaje la mayor parte de los senos; abarcó la fina espalda solo con el ancho de sus manos, cayendo en cuenta que la mayor parte de la piel se encontraba expuesta; al dirigirse hacia el sur la tela se terminaba mucho antes de lograr cubrir el ombligo y era tan holgada que parecía que en cualquier momento se deslizaría de su lugar dejando al descubierto los secretos que guardaba. Antes de seguir indagando cómo era la ropa de su prometida, se entretuvo sobando a conciencia el busto femenino, tomando entre sus dedos el excitado pezón, retorciéndolo con el propósito de que siguiera creciendo, antojándosele cada vez más poder recorrerlo con su lengua y succionarlo hasta que Akane le rogara que la hiciera suya.
Con la poca cordura que le quedaba, recordó que debía completar su investigación; sin dejar de prodigarle caricias ardientes al seno, con la otra mano palpó el torneado trasero, estrujándolo, sintiendo lo estrecho del pantaloncillo que lo cubría, que se asemejaba mas a unas provocadoras pantaletas que a un pijama.
-No, de ninguna manera- dijo Ranma en un gruñido mientras seguía palpando la anatomía que tenía enfrente. – Si ese cerdo se queda en tu habitación, tu dormirás aquí hoy.- sentenció.
-Eso no lo decides tú, Saotome- hablaba el orgullo de Akane aunque su cuerpo hubiese sucumbido a las caricias.
-Entonces tendré que convencerte- Ranma comenzó a besar con pasión el cuello de su acompañante, saboreando a profundidad el delicado perfume que emanaba de la chica.
La mujer se dejó hacer, estaba siendo transportada al paraíso por las manos y la boca del protagonista de sus más húmedos y secretos sueños. Enredaba sus pequeños dedos entre los oscuros y largos cabellos del joven, aspirando la varonil esencia que se desprendía de la morena piel. De ninguna manera le molestaba la propuesta, pero no podía dejar ganar tan fácilmente al orgulloso menor de los Saotome. Un rayo de lucidez atravesó su mente.
-¿Y tus padres no vendrán a dormir?- alcanzó a decir entre mal disimulados jadeos.
-Fueron a ver el avance de las obras en casa de mamá, cuando eso pasa no regresan hasta poco antes del desayuno- dijo apresurado el muchacho antes de humedecer con su cálido aliento el encaje de la prenda superior.
Sus manos ya se habían deslizado por debajo de la tela y habían capturado las elevadas cimas, presionando placenteramente y con lujuria los urgidos pezones al tiempo que pasaba su lengua por arriba del escote.
-Kasumi… podría… ¡Ahhh!- gimió la Tendo menor al comenzar a sentir cómo su humedad empapaba sus bragas al sentir las calientes caricias de Ranma.
-Kasumi fue a ver al doctor Tofú, normalmente regresa antes de que todos se levanten; Nabiki fue a estudiar con una amiga, significa que estará ocupada con Tatewaki toda la noche; tu papá tenía una junta vecinal urgente, lo que quiere decir que estará en casa de alguna vecina hasta poco antes de que llegue Kasumi para que no se de cuenta; el maestro Happosai se enteró que hay una convención de enfermeras en el Hotel del centro, por lo que estará ocupado robando ropa interior por días. Estamos solos – resumió el muchacho, agregando una nota de deseo en su voz al decir las últimas palabras.
La chica no necesito más, lo tomó bruscamente de la cabeza a la vez que encaminó sus pasos al futón del chico, lo despojó de la camiseta, al llegar lo tumbó de espaldas y se sentó a horcajadas sobre él; se deshizo del estorbo de la ropa para dejarle admirar al joven sus pechos desnudos, necesitados de su atención. Permaneció con la espalda erguida mientras deliciosamente se restregaba sobre la excitada masculinidad, brindándole a Ranma un espectáculo cargado de erotismo y cadencia.
El miembro masculino hizo su aparición de entre la obertura de su ropa interior, sentía por encima de la ropa femenina la humedad que ya mojaba la tela, era un estorbo que necesitaba quitar. Ranma se incorporó hasta quedar sentado, con ambas manos jaló cada uno de los extremos hasta que se escucharon las costuras rasgarse, logrando que su miembro quedara en contacto directo con los humedecidos labios inferiores de Akane. La tomó de las nalgas, levantándola apenas por encima de su masculinidad y busco su mirada, quería que le diera su aprobación.
La joven tomó con una de sus manos la palpitante excitación de Ranma y la dirigió a su entrada, una vez ahí empujó sus caderas para que la penetrara totalmente; sintió una punzada de dolor que la hizo tensarse, lo que no pasó desapercibido para su pareja.
-¿Estás bien?- le interrogó auténticamente preocupado mientras le quitaba el cabello del rostro.
-Sí, no te preocupes- le respondió mientras le brindaba una de sus más bellas sonrisas.
Él no dejaba de mirarla con gesto de angustia, por lo que la joven, para tranquilizarlo y que el dolor cesara, comenzó a moverse de arriba a abajo sobre él, haciendo que la sensación mutara a una de gozo, aumentando su placer en cada nueva invasión.
Si Ranma sintió que se volvía loco de placer cuando entró por primera vez en Akane, los movimientos que ella estaba haciendo y lo ajustado de los músculos sobre su erección lo estaban acercando al éxtasis. Quería internarse más profundo en ella, más rápido, más fuerte, más pronto. La tomó de las nalgas para subirla y bajarla sobre sí cada vez más aceleradamente.
Ella abría cada vez más las piernas para que él entrara más profundo, ayudando a que se encajara totalmente en su cavidad aquel grande y duro músculo que Ranma poseía. Sentía que su centro se partía de placer con cada nueva embestida, sintió la boca de Ranma apropiarse de uno de sus pechos, devorando con ansiedad cual si de un niño hambriento se tratara. Las yemas de él se incrustaban en sus músculos traseros, definitivamente quedarían marcas por la fuerza que estaba imprimiendo en el agarre, pero eso solo aumentaba su deleite, la acercaba al paraíso. Al llegar al clímax, enterró sus uñas en las fuertes espaldas masculinas emitiendo un gemido que indicaba el gozo que estaba experimentando.
Con su cuerpo más sensibilizado debido al estado de excitación en que se encontraba, el chico sintió multiplicarse su placer al percibir las uñas de Akane enterrarse sensualmente en su piel, a la vez, las contracciones de los músculos alrededor de su virilidad lo llevaron a estallar en un potente orgasmo.
-Akaneeeee- se le escuchó decir desde lo más profundo de su ser.
Ambos dejaron de moverse, sus respiraciones eran agitadas, sus corazones parecían querer escapar de sus pechos, y Ranma se rehusaba a salir de Akane.
-Eres preciosa- le dijo él con la cabeza apoyada en el pecho femenino, depositando un dulce beso en la piel a su alcance. -¿Estás bien? ¿Te hice daño?- levantó el rostro para verla.
Ella le sonrió dulcemente mientras con la cabeza negaba.
-Tengo que ir a mi cuarto- le anuncio mientras le mecía los cabellos suavemente.
-No, quédate conmigo… por favor- le contestó el varón mientras la aprisionaba entre sus brazos y comenzaba nuevamente a moverse dentro de ella.
-Mmmhhhhh… siempre me ha gustado que seas tan enérgico… necio… decidido…- decía entre jadeos la mujer.
Ranma la levantó de las caderas para recostarla sobre futón, posicionándose encima de ella.
-Sabia que no eras inmune al encanto Saotome- dijo egocéntrico.
-No cantes victoria, que aún no has visto nada del "encanto Tendo", quedarás prendado- le manifestó mientras levantaba sus caderas, haciendo más profunda la incursión, provocando que Ranma emitiera un ronco sonido de complacencia.
-Ya estoy prendado de ti- le susurró apasionadamente al oído mientras daba una profunda embestida dentro de Akane.
Comenzaron un nuevo y ardoroso vaivén mientras con sus cuerpos se decían lo que durante años habían callado, haciendo latente la pasión y entrega que los dominaba. Ahora, se pertenecían.
Muchas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de dejar un review: Andy-Saotome-Tendo, Adrit126, Kioh; a los invitados caro,Ownson,monsss; y a lo que lo dejaron de manera anónima.
Espero les haya gustado de igual manera este segundo capítulo, dejen su review para saber su importante opinion y no olviden pasar a leer mis otras historias, no se arrepentiran.
Gracias a tod@s!
