Primera Publicación: Agosto 2007

Resubida: Septiembre 2017


Debido a que es el favorito de muchos, y que otros nunca terminaron de leerlo. Este fic será resubido o/


Nuevos horizontes esperaban a Ash en el desafío que le habían encargado, estaba tan emocionado, que ni bien recibió la noticia, tomó sus cosas y partió hacia la región del Este. Pero las novedades no acabaron ahí; Misty, su vieja amiga, reapareció en su vida con una tragedia familiar, había perdido el gimnasio y viajaba para mejorar sus aptitudes como entrenadora Pokémon. Con su espíritu de ayudar a los demás latiendo fuerte, le prometió a su amiga que iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para ayudarla.

Así, con Misty como su nueva acompañante de aventuras, se embarcaron en el «Sta. Rita» uno de los más lujosos barcos del puerto Celeste con dirección al Este.

Remake de Desafío Este

"El Gran Desafío del Este"

Capítulo 01: ¡¿Amigos, enemigos, ó qué?!

El segundo día sobre la embarcación, los recibió con fuertes rayos de sol que entibiaban el viento, esa cálida brisa marina pegaba de lleno en el rostro del moreno, que esperaba ansioso poder pisar aquellas tierras. Mientras, su joven compañera tomaba el sol en la cubierta del barco, acompañada del Pokémon amarillo. La pelirroja disfrutaba de los rayos vestida con un bikini azul y gafas oscuras, parecía que nada podría arruinarle la tranquilidad hasta que algo se interpuso entre el sol y ella…

—¡Ash! —dijo molesta tras levantar sus gafas— ¡Nos tapas el sol! —protestó.

—¿De verdad? —respondió de forma irónica— No me di cuenta…

—¡Quítate o te quito! —amenazó Misty, sentándose en la silla.

—¡A ver! —puso ambas manos en su cintura y bajó su cuerpo hacia Misty — ¡Quiero ver cómo me quitas!

—Bueno —respondió frunciendo sus hombros, dando a entender que ella se lo había advertido. Movió un poco su pierna, la elevó, tomó impulso y la arremetió tan rápido contra el muchacho que salió disparado hacia el lado izquierdo del barco sin saber qué lo atropelló— Ahora sí… Sol de nuevo —volvió a recostarse colocando sus manos tras su cabeza.

—¡Oye! —se quejó Ash, parándose mientras sobaba su cabeza— ¡Eso me dolió y mucho!

—Discúlpeme usted —pidió irónicamente disculpas con un gesto circular de su mano derecha—. Solo cumplía vuestra orden… —sonrió mostrando sus dientes — Lo quité —entrelazó los dedos de sus manos y estiró sus brazos hacia arriba.

—¡Ay, sí! —se le acercó— ¡Tengo mi merecido! —comentó burlesco.

—Pues sí… —respondió la pelirroja, pero la actitud de Ash la preocupaba, sentía que algo en el muchacho no estaba bien «¿Qué le pasara?» Se preguntó bajando su mirada.

Él la miraba de soslayo, sólo deseaba mostrarle que no era un niño, y estaba seguro de que lograría que ella se diera cuenta.

—¡Misty! —le dijo de nuevo a su amiga.

—Parece que definitivamente no voy a poder tomar el sol, tranquila… —bufó levantando sus gafas para mirarlo— ¿Qué pasa ahora?

—¡Vamos a comer! —le extendió su mano — ¡Ven!

—¡No quiero! — Le pegó con el revés de la suya — ¡Ve tú solo!

—¡No! —se quejó— Solo no es divertido comer.

—Acaso… ¿Necesitas mi boca para comer? —le preguntó bajando sus gafas para acomodarse nuevamente en la reposera.

—Bueno… —respondió algo nervioso—, en realidad no…

—Entonces… ¡Anda solo!

—¡No Misty! —la tomó del brazo — ¡Vamos!

—¡Qué no! —se soltó con un movimiento brusco.

—¡Qué sí! —volvió a tomarla del brazo con una sonrisa— ¡Vamos!

Empezaron un forcejeo entre los dos, ninguno se dejaba vencer ante la fuerza del otro, hasta que Misty se cayó de la reposera y Ash sobre ella. Sus miradas se cruzaron sin querer, intentaron apartarlas pero les era imposible, sus ojos estaban conectados; se generó entre ellos un silencio escalofriante, sólo sus palpitaciones y el sonido de su respiración agitada por el movimiento brusco se escuchaban en el ambiente. Lentamente sus mejillas se tornaron de un suave color rosado

—Ash… —dijo la joven pelirroja.

—Dime — Preguntó casi en un susurro, cerró sus ojos tomando impulso para no besarla.

—Hazme el favor de… —Ash abrió de golpes sus ojos, al momento que Misty cerró los suyos, aguantándose las ganas de golpearlo—, saca tu mano de ahí.

—¿Eh? —buscó con su mirada donde tenía su mano y se percató que estaba apoyado sobre una parte voluptuosa de su amiga— ¡Ah! —saltó hacia atrás para evitar algún nuevo golpe por parte de Misty, pero no lo hubo, la pelirroja solo se levantó del suelo, sin siquiera dirigirle la mirada.

Ash se miró confundido con su Pokémon, al ver como ésta se alejaba— ¿Qué le pasó ahora? Ni siquiera me gritó… — Suspiró — ¡En fin… vayamos a comer Pikachu!

Luego de comer y sin rastros de Misty, Ash comenzó a preocuparse por su amiga así que la buscó por todo el barco, sin mucho éxito

—Quizás la ofendí… —dialogaba consigo mismo—, pero no fue mi intención…, yo no quise tocar su pecho —suspiró llevando ambas manos a su cabello y se lo alborotó— ¡Rayos! Actuó como si la hubiese besado… —con aquellas palabras se quedó pensativo— Aunque estuve a punto de hacerlo… —llevó el puño derecho a su mentón—, esperen… casi beso a Misty —arqueó sorprendido ambas cejas— ¡Por favor, Ash! —golpeó su rostro con ambas manos — ¡Misty es tu amiga, tu mejor amiga y ya! —aspiró profundo y exhaló— Canaliza tus emociones a la amistad —y siguió la búsqueda de la pelirroja aún sin poder quitar la escena de su mente.

Cuando finalmente la encontró, Misty estaba practicando con sus Pokémon. Ash sólo la observaba desde lejos, hipnotizado por la destreza que mostraban compitiendo entre ellos.

—Bien Azumarill —concluyó, tenía su codo derecho apoyado en su mano izquierda, y con su dedo índice golpeaba su nariz, pensante— Probemos otra cosa… ¡Rayo burbujas! —ahora miró al Pokémon rosado que tenía a su derecha — Corsola ¡Cañón de picos! — El ataque del Pokémon de agua, acertó cada púa en las burbujas que lanzó el conejo acuático— ¡Eso! —saltó para festejar, llevaba su cabello atado en alto y se movía conforme ella festejaba—. Al fin eso ya no será un problema para enfrentar a… —hizo silencio al notar que Ash estaba allí.

—¡Que buen equipo de trabajo! —comentó con un aplauso mientras se acercaba— Te felicito…

—Gracias —contestó no muy segura—, ellos hacen todo el trabajo —se agachó y acarició tanto a Corsola como a Azumarill— Ellos son los únicos capaces de regresarme el gimnasio Pokémon… Lo sé…

—¡Y yo! — Completó la frase molestándose un poco— No olvides eso — levantó su dedo índice — Todos juntos.

—Si… — Bajó su mirada— Lo sé también.

—¿Y has atrapado algo nuevo en este tiempo? —preguntó cambiando de tema algo nervioso.

—Si —sonrió al pararse—. Empecé a especializarme en los Pokémons de doble características.

—Es decir…

—Sumé a mi colección de Pokémon: un tipo eléctrico como Lanturn, un tipo tierra como Swampert, un tipo Psíquico como Slowking y… un…

—¿Un qué? —curioso por el titubeó de la chica.

—Verás, es que… —tomó su bolso y buscó dentro una Pokébola buceo— yo… Bueno… ¿Supongo que oíste las noticias?

—¡¿De qué? —le gritó desesperado ante las frases incompletas.

—¡Ahora no te digo nada! —guardando con rabia la Pokébola en su bolso — ¡Quédate con la espina! —hizo un gesto de indiferencia con su rostro— ¿Para qué me buscabas?

—Para… —rascó su sien con algo de pena —, pedirte disculpas…

—¿Disculpas? —se cruzó de brazos mirándolo despectivamente, pero la situación cambió cuando lo vio hacerle una reverencia— ¿Qué haces?

—Discúlpame Misty, lamento lo que sucedió hace un momento —se paró tras suspirar—. No quise tocar… —se apenó un poco—, tú sabes…

—Está bien Ash —le dijo— No hay problema…

—¿En serio? —se exaltó al oír eso— ¡Qué bien! Porque aparte pude sacarme una gran duda que tenía.

—¿Cuál? —preguntó la joven, al instante que el latido de una vena en su cabeza iba en aumento. Teniendo la leve sospecha de saber que se traía entre manos — ¡Habla!

—Es que… — Ríe con nerviosismo— este cuerpazo que tienes ahora, es algo increíble en ti… Por un momento, dude que fuera tuyo.

—Ah… — Soltó tratando de contar hasta diez para no caerle de golpe

—Ahora —comenzó a reírse aún más— Sé que es muy natural — haciendo hincapié en el "muy". Ambos comenzaron a reírse haciendo que Ash se suelto de lengua un poquito más— Has crecido bien Misty… —la entrenadora cesó su risa y fue rodeada por un aura de fuego.

—Mis… —asustado retrocedió un paso — Misty… tranquila…

—Maldito —se acercó a él, con los dientes apretados— ¡Te odio Ash Ketchum! —iba acercándose al muchacho a medida que éste retrocedía, cuando chocó contra las barandillas del barco se dio cuenta que no tenía escapatoria.

—Misty…

—Ahora verás —lo golpeó con un gancho alto haciendo que cayera fuera del barco. Éste cayó al agua y luego de salir a flote sacudió su cabeza buscando a la chica.

—¡Misty! ¡Ayúdame! — Misty lo veía desde la barandilla del barco negando con su cabeza— ¡Eres un desgraciado Ash Ketchum! ¡Ve Gyarados! — Lanzó su Pokébola al aire dejando salir a su serpiente marina.

—Este... —miró algo desconfiado al Pokémon acuático— Gracias por ayudarme con Gyarados — Agradeció aún más desconfiado viendo el rostro de la chica.

—¿Quién dijo que lo envié para salvarte? —preguntó entre sonrisas cínicas, sorprendiendo a Ash— ¡Vamos Gyarados, comételo! —el Pokémon obedeció y lo encerró en su boca pese a la cara de pánico de Ash, afirmó con su cabeza— Bien… —miró a su Pokémon — ¡Amigo, escúpelo! —el Pokémon dejó a Ash sobre la cubierta.

—Sabía… —algo asustado, nervioso y de color azul— Sabía que en realidad ibas a salvarme —se desliza por el suelo riendo como si fuera un tic.

—¡No lo hice por ti! —con indiferencia— Lo hice porque mi Gyarados no puede comer porquerías.

—¡Qué tierna! — Exclamó tratando de pararse, pero resbalaba en cada intento.

—Si… Sobre todo, contigo —se cruzó de brazos cerrando sus ojos enfadada.

—Ya Misty… —logró ponerse de pie, así que le extendió su mano— No sé qué me pasa ¿Me perdonas?

—Yo sé lo que te pasa, te convertiste en un pervertido —giró dándole la espalda.

—¡No lo soy! —negó tajantemente el moreno.

—Sí lo eres — Replicó aún molesta Misty.

—Ya… Misty por favor, discúlpame ¿Sí? —Misty volteó a verlo, éste la miraba con sus manos frente a él ¿Cómo negársele ante esa cara?

—Bueno, está bien… Pero solo porque tienes que ayudarme…

—¡Qué bien! —la abrazó dejándola tiesa como roca, el joven volvió a reírse

—¿Y ahora?

—Te acabo de llenar de baba de Gyarados —riéndose a más no poder, salió corriendo.

—¡Ash Ketchum! —gritó furiosa saliendo detrás de él — ¡Regresa, Gyarados! — Lo ingresó a su Pokébola — Espera a que te ponga mis manos encima… No llegarás al desafío— Cuando lo alcanzó, estaba embelesado mirando el paisaje al que poco a poco se acercaban— ¿Qué te pasa? —consultó al verlo así.

—¡Mira! —le señaló las tierras que se veían a lo lejos — ¡Es la región del Este!

—Se ve bellísimo... —sé veía una especie de campo florido de distintos colores

—Sí, como tú ahora —susurró sin quitar la vista del paisaje.

—Ya Ash —lo golpeó con un movimiento de su cuerpo— Ya deja tus bromas…

—Está bien —bajó su mirada, suspiró y le dio la espalda — Como quieras… pero es verdad…

—¿Eh? — Su rostro se veía sorprendido y un ligero color rosa apareció en sus mejillas— Ash… —balbuceó.

—¡Anda, vamos! —insistió — Debemos prepararnos…

—Sí, ya voy… — Y lo miró alejarse de ella, pensativa «¿Qué quieres Ash? ¿Volverme loca?» bajó su mirada, y luego la elevó para ver el paisaje «Lo estás consiguiendo» — Y se encaminó a su camarote.

Ash -que ya estaba dentro del suyo- se reía para sí mismo, sin pronunciar palabra. «Bien Misty… te dije que iba a demostrarte que no soy un niño» Terminó de guardar sus cosas en su mochila «Vamos a ver cuánto te resistes»

¿Qué tendrá planeado Ash? ¿Qué ocultaba Misty dentro de la pokébola Buceo? Todas las soluciones a estas preguntas y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…