Lazos que nos unen.

La verdad.

Los meses fueron pasando rápido viendo como el pequeño crecía día a día, y la familia Higurashi disfrutaba de cada mes con el nuevo miembro de su familia, Kagome seguía buscando la manera de reencontrarse con el padre de su pequeño niño pero era algo que no lograba, otro problema era que le quedaban dos años para terminar la preparatoria y le estaba costando tanto con su niño que en poco más de una semana cumpliría su primer añito de vida, su madre, abuelo y Sota la ayudaban mucho pero, su bebe tenía un especial amor por ella además de ser un inuyokais que son muy protectores, porque si, no sabía por qué razón pero su hijo era un yokai no un hanyou, y eso a decir verdad la tenía bastante desconcertada pero no quiso tomarle mucha importancia cuando regresara al Sengoku le preguntaría a Mioga, Totosai y como último recurso Sesshomaru aunque en la carta que recibió de su amado hace un año le comunicaba que estaba bien con su hermano yo no tenía esa confianza de hecho en contadas ocasiones me llamo Kagome ya que su apelativo para dirigirse a mí era humana de manera despectiva así que no sería al que primero preguntara, pero mientras investigaba en mi mundo a través de internet o con libros de la biblioteca ya que allí encontraba más información sobre seres sobrenaturales.

Kagome esa mañana se vistió para ir a la preparatoria pero llegaba tarde como siempre bajo las escaleras a una velocidad que a ella misma le había sorprendido y se fue hacia la cocina donde se encontraba su madre.

-Mama he dejado a Inuno dormido en su cuna en la nevera hay leche en un biberón dáselo a las doce y los pañales…-se quedo ahí con la explicación a medias ya que Naomi la miro directamente a los ojos de manera reprobatoria.

-Vale me voy, me voy.-le dio un beso a esta y se fue corriendo pero cuando había dado tan solo unos cinco pasos volvió a donde estaba su madre.

-Mama cuando sea la hora de que llegue ponle la pulsera a Inuno vienen hoy las chicas.-dijo con simpleza y es que aunque a su niño en su casa no se le viera extraño en la calle si se vería extraño puesto que era un demonio y se veían muestras de ello así que Kagome con ayuda de algunos libros de la época feudal de la biblioteca, consiguió crearle una pulsera que evitaba que se le vieran las marcas, garras y orejas puntiagudas que declaraban que era un yokai.

-Vale Kagome, pero vete ya que llegas tarde.-dijo su madre regalándole una sonrisa y empujándola suavemente hacia la salida de la casa.

-Adiós.-se despidió la chica con la mano y salió disparada hacia la escuela, porque o se daba prisa o llegaría tarde como siempre.

Las horas pasaron rápido y el camino a casa también, la miko traía a sus amigas corriendo, y es que ella salía de clases y corría todo lo que podía para ver a su pequeño el tener que estar separada de el lo odiaba pero tenía que estudiar por si no podía regresar al Sengoku poder mantener a su niño, llegaron las cuatro chicas a casa de los Higurashi con la lengua fuera y el corazón a mil, entraron y saludaron a la madre, abuelo y hermano. Corrieron hacia la planta superior a ver al pequeño de Kagome.

-Pero ¿Cómo puedes ser tan lindo Inuno?-decía su amiga Ayumi admirando al pequeño que sonreía enseñando sus colmillitos.

Las demás empezaron a reír viendo al niño como sonreía y como echaba los bracitos hacia su madre para que lo cogiera. Tras un largo rato haciéndole tonterías al pequeño y hablando de la preparatoria y mil cosas más, se sentaron en el suelo las tres chicas y Kagome con su pequeño en su regazo peinándole los cabellos plateados con los dedos para hacerle una cola de caballo.

-Kagome… ¿Te podemos hacer una pregunta?-dijo Yuka mirando directamente a su amiga.

-Claro chicas no hay problema.-dijo la aludida con la mirada perdida en su niño que le estaba sonriendo.

-¿El padre de Inuno es Inuyasha cierto?-volvió a preguntar Yuka mirando a Kagome expectante llevaban un año sabiéndolo pero sin querer preguntárselo directamente ya que no sabrían si su amiga quería hablar de ello.

Kagome a su vez había dejado de mirar a su pequeño para mirar a sus amigas allí presentes, y es que no les podía contar otra cosa que una afirmación, ellas habían visto a Inuyasha y sin lugar a dudas el niño se parecía a él, ella muchas veces lo miraba cuando dormía y se daba cuenta de que el bebe no se parecía a ella en casi nada pocas cosas había heredado de ella, así que suspirando se armo de valor para la tormenta de preguntas que en pocos segundos le caería y es que ese tema había estado casi un año y medio cerrado, el tiempo que ella llevaba viviendo en el Japón actual de nuevo.

-Si chicas él es el papa de Inuno.-respondió la chica con simpleza.

-Y ¿Dónde está?-esa una pregunta que soltó Ayumi y que Kagome no sabía cómo contestar era algo que ni ella misma se explicaba ni entendía donde estaba Inuyasha y porque el pozo había dejado de funcionar pero algo debía contestar y armándose de valor se puso de pie y le dio el pequeño Inuno a Ayumi después cogió un álbum de fotos y su portátil y se volvió a sentar en el suelo delante de aquellas tres, les iba a contar la verdad desde hace tiempo se había dado cuenta que necesitaba la ayuda de alguien y quien mejor que sus tres amigas.

-Chicas si os cuento toda la verdad debéis prometerme que pase lo que pase no lo sabrá nadie jamás.-dijo Kagome mirando fijamente a sus amigas.

-Te lo prometemos Kagome nunca lo contaremos.-dijeron las tres al unisonó.

-Vale pues necesito que tengáis la mente abierta y que no me toméis por loca aunque sea difícil y os daré pruebas de ello, además de que me dejéis contaros hasta el final.-Y con esto Kagome se volvió a levantar y cogiendo una pequeña caja de madera con unos grabados de flores y volviéndose a sentar la abrió y de ella saco la réplica de la perla de shikon que se vendía en el templo.

-Vale ¿Sabéis que es esto?-pregunto la miko mirando a las chicas.

-Si es la réplica de la perla de Shikon, la de la leyenda y si no me equivoco la venden en este templo ¿No?-dijo Eri mirando a su amiga sin entender por qué les enseñaba eso.

-Kagome pero eso que tiene que ver en la historia.-dijo Ayumi tan confundida como sus dos amigas.

-Pues veras esto tiene que ver con todo.-le respondió enseñando la réplica de la perla.-¿Conocéis la leyenda de la perla?-continuo Kagome preguntando.

-Claro, quien no la conoce en Japón-dijo Yuka de manera obvia para después contar la historia.-La leyenda cuenta que una sacerdotisa llegada del futuro junto a un hanyou, un yokai, un monje y una cazadora de demonios la destruyeron junto a un malvado hanyou que quería conseguir el poder de esta salvando al mundo presente y futuro.-finalizo esta con una sonrisa hacia su amiga que se desvaneció en cuanto escucho las palabras que le dio Kagome.

-No, así no es la leyenda.

-Kagome si es así, sabes que me encantan las leyendas y esa es una de las más famosas y de las que más me gustan y por eso la he leído millones de veces y en resumidas es lo que cuenta.-dijo Yuka mirando a Kagome seria por que le estuviera diciendo que no llevaba razón.

-No te enfades Yuka no he dicho que estés mintiendo a lo que has leído lo que te digo que la historia no es así es más compleja de lo que cuentas.

-Y ¿Cómo lo sabes Kagome? Es que ¿Estuviste ahí acaso?-dijo Eri ahora queriendo saber a qué se refería su amiga y a decirle que no bromeara pero con lo que no contaban las tres adolescentes es con lo que iba a decir.

-Pues si chicas da la casualidad que yo soy la sacerdotisa que destruyo la perla con el hanyou que es Inuyasha, el Yokai que es Shippo, la exterminadora de demonios que es Sango, y el monje que es Miroku.-esta fue diciéndoles mientras señalaba en una foto a cada uno de los que había nombrado. –Aunque también ayudaron gente como Koga, Ayame, Sesshomaru, Rin, Jaken, Ah Un, Kohaku, Kahede y algunas personas más.-cada persona nombrada había sido señalada en cada foto, y viendo las caras de sus amigas decidió continuar con el relato a no ser que le hicieran alguna pregunta.-Bueno como os iba diciendo yo soy esa sacerdotisa que cuenta la leyenda y llegue por primera vez al Sengoku a través del pozo que hay en la parte de atrás del templo el día que cumplía quince años.

-Kagome no te ofendas pero yo no te creo.-dijo Yuka mirándola a los ojos a lo que esta sonrió, era comprensible ni ella misma se lo creía y eso que ella lo había vivido.

-Yuka te entiendo y por eso te lo voy a demostrar vamos al patio trasero y tráete a Inuno también Ayumi.-todas se levantaron en el tiempo en que Kagome se había dirigido a el armario a coger su ropa de sacerdotisa y su arco y flechas.-Vamos os lo mostrare.

Bajaron todas las escaleras cuando Naomi, Sota y el abuelo vieron como iba Kagome y el espanto de sus amigas supo que iba a mostrarle la verdadera historia de ella misma la que no podía contar al mundo por que la tomarían como loca.

-Abuelo necesito la espada Colmillo celestial por favor.-este asintió y en dos minutos se la había traído.

-Vale chicas quiero que veáis esto con atención.- se dirigió hacia su pequeño y lo miro.

-Inuno cariño hecha veneno en esta manzana por favor.-dijo Kagome mirando a su niño este la miro y hizo lo que su madre le pidió.

-Ta.-contesto el niño cuando termino entonces Kagome enseño la manzana que se veía corrompida por el veneno y tras cogerla y cerrar los ojos en manera de concentración hizo que la manzana se viera como segundos antes roja y apetecible.

Sus amigas la miraban con la boca abierta como era posible que hubiera hecho eso pero ahí no se quedaría la demostración.

Tras cerrar los ojos de nuevo en modo de concentración hizo un movimiento con su mano hacia los allí presentes.-Intenten salir.-cuando lo intentaron no lo consiguieron, les habia creado una barrera evitando que salieran, y haciendo el mismo movimiento pudieron volver a salir, sus amigas la miraban con asombro pero ella no le iba a enseñar solo eso.

-Estando allí tuve que aprender a tirar con el arco para purificar a los espíritus malignos, Yokais, hanyous… pero aquí aprendí a utilizar también la espada, decidí que tenía que practicar para el día que fuera al Sengoku de nuevo. Esta espada es igual a la que posee Sesshomaru y Inuyasha.-dijo esta como explicación para después seguir enseñándole técnicas ataques y todo lo que se le ocurría y cuando ya de ese tema no hubo que explicar decidió continuar con su hijo, así que acercándose a su madre que era quien tenía a su niño bien sujeto lo cogió y tras besarlo y abrazarlo lo cogió pero mirando hacia todos.

-Vale debo deciros que Inuyasha el padre de mi hijo es un hanyou, hijo de una humana y un yokai y que como tal mi hijo debería de ser también hanyou, pero no sé por qué motivo él es como su tío y abuelo un demonio completo.

-Kagome tu niño es humano vale que posea los colmillos, ojos y pelo plateado de Inuyasha pero eso no quiere decir otra cosa que no sea que él es su padre.-le dijo Ayumi mirándola a los ojos con sinceridad a lo que Kagome contesto con una sonrisa y quitándole la pulsera a su hijo las volvió a mirar y estas estaban absortas mirando al pequeño niño.

-Inuno tiene los rasgos de los Inuyokais, es igual al padre de Inuyasha.-dijo esta como explicación viendo como sus amigas se acercaban a mirar los rasgos para ellas raro de su hijo, este último la miro a los ojos y le sonrió, el niño era un bebe todavía de casi un año pero era muy listo y entendía que su madre le ocultaba al mundo lo que era pero todavía no podía lograr entender nada de aquello.

Tras eso les conto a sus amigas el resto de la historia y sorprendentemente la creyeron y no salieron huyendo tras el largo relato.

-Ahora ¿Lo entendéis?-dijo la miko mirando a sus tres amigas.

-Ahora Kagome lo entendemos mejor y te creemos aunque piense que es una locura.-dijo Eri regalándole una sonrisa sincera.

-Pero nos tenemos que ir que es tarde y aunque mañana sea sábado no avisamos a nuestras madres de que llegaríamos tan tarde.-dijo Yuka disculpándose.

-Vale pero os podría pedir un favor.-dijo aquella juntando las manos en manera de suplica.

-Si claro Kagome lo que quieras.-dijo Ayumi con una sonrisa amable.

-Podéis venir mañana a la tarde y ¿Os explico mejor y con más tiempo?

-Claro que si Kagome no hay problema.-dijo Eri después de haberse mirado las tres y haber afirmado con la cabeza.

-Gracias chicas, de verdad que muchas gracias.

-Para que están las amigas sino.-le dijo Yuka sonriendo.

-Bueno Kagome mañana nos vemos.-dijeron las tres.

-Vale chicas hasta mañana.

Tras la despedida Kagome cogió a Inuno, lo baño, le dio de comer y en el momento de ir a dormir se acostó con él en su cama.

-Cielo ¿Quieres que te cuente un cuento?

-Ta-dijo el pequeño peli plata.

-Había una vez una chica de pelo negro y ojos marrones como el café que vivía en un templo en Tokio, ella vivía con su mama, abuelo y hermano pequeño, esta niña era muy feliz muy feliz hasta el día en que cumplió quince años que por culpa de su hermano pequeño había acabado siendo arrastrada por el pozo por un yokai muy malo, apareciendo 500 años en el pasado en la era del Sengoku ella corría para encontrar su casa y desde lejos vio el árbol sagrado así que creyendo que así llegaría al templo se dirigió hacia allí, cuando llego al Goshimboku no podía creerse lo que sus ojos veían, y es que en el árbol se encontraba un joven que parecía un verdadero ángel.

-Papa.-dijo el niño con una sonrisa triste.

-Si tu papa pequeño mocosillo.-dijo aquella sonriéndole a su niño y haciéndole cosquillas sin parar.-Te pareces tanto a el mi pequeño.-ahora lo habia cogido para ponerlo en su regazo y abrazarlo con cariño lo acuno en sus brazos.-dejamos la historia para mañana y ¿Te canto una canción mi niño?

-Ta ta ta.

Mi corazón late rápido
Colores y promesas
¿Cómo ser valiente?
¿Cómo puedo amar si tengo miedo de caer?
Pero viendote ahí parado
Todas mis dudas
Se desvanecen de pronto

Un paso más cerca

He muerto todos los días
esperándote
Cariño, no tengas miedo
Te he amado por mil años
Te amaré por mil años más

El tiempo se detiene
Toda lo bello que ella es
Seré valiente
No dejaré que nada
Me aparte de lo que hay enfrente de mi ahora
Cada suspiro
Cada hora ha sido por este momento

Un paso más cerca

He muerto todos los días
esperándote
Cariño, no tengas miedo
Te he amado por mil años
Te amaré por mil años más

Todo este tiempo he sabido
Que iba a encontrarte
El tiempo ha traído
Tu corazón hacia mi
Te he amado por mil años
Te amaré por mil años más

Un paso más cerca

Un paso más cerca

He muerto todos los días
esperándote
Cariño, no tengas miedo
Te he amado por mil años
Te amaré por mil años más

Todo este tiempo he sabido
Que iba a encontrarte
El tiempo ha traído
Tu corazón hacia mi
Te he amado por mil años
Te amaré por mil años más

Cuando finalizo la canción vio que su pequeño dormía plácidamente encima de su pecho y sin querer moverlo ni dejar de sentirlo se acostó con su niño en su pecho pegado y con la respiración tranquila de su pequeño niño se quedo dormida pensando en cuando podrían volver a estar juntos con su amado con el padre de su bien más preciado.

….

Bueno pues aquí está el segundo capítulo espero que les haya gustado y que me dejen algún Review por favor si no es mucha molestia, acepto criticas como alabanzas aunque espero que sea lo segundo jejeje También acepto sugerencias intentare complacer todo lo que pueda pero por favor escríbanme para saber si lo hago bien o mal. Gracias por leer y espero que les guste y con ansias sus opiniones.

Andreb1401 Gracias por leerme y comentarme dándome tu opinión aquí está el siguiente capítulo espero que te guste y no decepcionarte y por favor sigue comentándome eso me anima a escribir y si tienes cualquier sugerencia no dudes en decírmela intentare complacerte todo lo que pueda.