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Segundo Capítulo

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El bosque, en los atardeceres, en verdad era hermoso: el naranja, rosa, amarillo y rojo se colaban entre los espacios entre las hojas de los árboles; el viento recorría los disimulados senderos y se llevaba los pétalos de las flores silvestres que ya habían caído; el característico verde del ambiente ahora era marrón, y los restos en la tierra adornaban el cuadro cobrizo del lugar…

Esta vez no hubo ausencia de sonidos: raros pájaros silbaban, las cigarras cantaban, liebres escondiéndose movían la tierra y el constante silbido llenaba lo enigmático del momento

Siempre le habían gustado esos lugares… y aun cuando pasó más años alejados de ellos, añoraba a cada momento regresar, volviendo a mezclarse con la naturaleza, sus misterios, sus exigencias y recompensas… no por nada sus recuerdos auténticamente felices los había pasado entre los árboles, así que estar ahí era…

Bueno, sumaba muchísimo hallarse con tales seres: no hacía más que provocarle escalofríos y darle la impresión de que nuevamente vivía una visión… una de la que era parte inesperadamente, olvidando por instantes sus preocupaciones mundanas y sintiéndose agradecido de perderse entre tanta belleza… en verdad que no era merecedor después de todo lo que hizo, pero tal vez sólo Dios lo estaba recompensando: había entendido que su crimen se basó en una deuda justificada, plena, que otorgó verdadera dicha…

Algo así no podía ser un delito… y Dios lo comprendió… o tal vez, sólo era la antesala de una verdadera tragedia, ya que solía decirse que sujetos como él eran bendecidos antes de caer estrepitosamente

Estaba seguro de que se trataba de lo primero porque, ¿de qué otro modo estaría ahí?

Se le ocurrieron varias opciones viles y crueles… jejejeje, ¿sería posible…?

-¿Es el cielo o el infierno? – preguntó de pronto en voz alta, aparentemente llamando la atención de ambos, quienes observaban su alrededor curiosos; se encontraba en medio de ellos para atenderlos por igual, pues era fascinante mirar sus expresiones al mismo tiempo…

Lo que también le alegró, fue que no mantuvieran una distancia muy alejada de él: quizá 50 cm a lo mucho. No le interesaba por qué lo hacían, pero era mejor así

-En realidad… - inició él, mirando hacia el frente – No se trata de ninguno de los dos

-¿Por qué el cambio de opinión?

-Porque esto es más real – completó ella, igualmente con la vista hacia el camino –No es tan bello como dicen del cielo, ni tan cruel como dicen del infierno

-Suelen imaginarse muchas cosas cuando solamente vez a través del umbral… pero cuando lo atraviesas, sencillamente no coincide, no cambia "el objeto" sólo por suponerlo diferente

-Eso le da la impresión de real

-¿Debería interpretarlo como una decepción?

-¡En lo absoluto! –respondieron al unísono y con un evidente dejo de ánimo

-Podemos pensar demasiado, pero no somos estúpidos como para no saber que esto se aprecia mejor al verlo simple – se llevó un mechón atrás de la oreja como señal de relajación

-Al menos tratándose de esto, resulta sencillo así, también hermoso e interesante, ¿por qué complicarlo innecesariamente? – acomodó inconscientemente su arete en forma de gota

-Y yo que pensé que se la iban a pasar "filosofando" todo el camino – dijo en un tono divertido, aunque delatando cierta burla – Siendo chicos de un pueblo tan pequeño, ¿hay alguien con quien puedan hablar de esas cosas? La mayoría se preocupa sólo por la leña y llevarse un pan a la boca

-Entre nosotros mismo resulta educativo

-Sin mencionar que competitivo

-No hay manera de que pueda callarla – la ligera jovialidad conque ya comenzaban a charlar indicaba que se estaban relajando – Gwyneth encuentra el mínimo pretexto para fortalecer su argumento

-¿Sólo yo? ¿Debo recordarte aquella ocasión que una nuez se volvió "La manzana de la discordia"?

-¿Todavía te acuerdas de eso?

-No podría olvidar la forma en que la usaste para justificar la pelea entre Eris, Afrodita y Athena

-¿Cómo una nuez se llevó el crédito de ese mito? Si todavía se tratara de una manzana, ¡bueno, es creíble! ¿Pero una nuez?

-Es lo mismo que yo dije

-Puede ser, pero me diste la razón, así que pasa a ser un detalle opacado por la luz de la victoria

-¿Ganaste de todos modos?

-Sí, por eso no importa

-¿Ahora comprendes cuán "filosóficas" –ironizó – Pueden llegar a ser sus charlas, Alasdair?

-No sé si me gustaría escuchar cómo una nuez hizo que Troya cayera

-Oh, pero no debo recibir el crédito por completo – también comentó con tinte sarcástico – Alasdair, tal vez yo usé una nuez, sin embargo, no puede ser más "profundo" de lo que ella argumentó

-¿Qué fruta sufrió su embate?

-No fue una fruta, fue una verdura

-¿Qué?

-Angwyn, seguro que nuestro invitado no quiere escucharlo

-¡Al contrario! Puede serle de interés si se prestó a mi "coherente" comentario, ¿cierto?

-Sería constructivo

-¿Lo ves?

-Pero…

-Mi adorada hermana usó una coliflor…

-JAJAJAJAJAJAJAJAJA –las carcajadas del pelirrojo llenaron el ambiente –JAJAJAJAJAJAJAJAJA

-Ja~ el dulce sonido de la razón – comentó un tanto burlón – Gwyneth, sencillamente te derroté aquella ocasión

-… sí, lo admito – no parecía molesta, ni demasiado afectada, y tampoco delataba signos de vergüenza –Debo suponer que entré en algún tipo de pánico

-Tanto que usaste una coliflor

-JAJAJAJAJAJ U-UNA COLIFOR JAJAJAJAJA –todavía reía – ¡N-No puedo creerlo! Es demasiado JAJAJAJAJA

Sus risas pronto fueron acompañadas con la de los mellizos, lo que le enseñó uno de los sonidos más agraciados, dulces, divertidos y bellos que hubiera podido escuchar antes: la manera ligera en que se reían, el volumen, el matiz, la entonación involuntaria… era perfecto

Y que pudiera ser parte de ello, le hacía pensar que Dios había entendido por entero el motivo de su crimen y que por eso le estaba recompensando: a alguien "malvado" no se le daría la mínima oportunidad para apreciar semejante sonido, su belleza, la calma y ese vacío que llenaba de súbito…

Se le estaba ofreciendo algo divino… sólo podía ser un incentivo por todos sus sacrificios realizados en aquellos 23 años

Firmemente lo pensaba al verlos reír… tanta perfección junta sólo lo reforzaba con impresionante fuerza

-Ahora, hermano – dijo al ser la primera que se recuperó- Quizá Alasdair quiera escuchar de cuando afirmaste que un dragón fue el causante del incendio del Palacio de Westminster el año pasado

-Estuviste de acuerdo, así que fue un esfuerzo en conjunto

-Eso suena todavía más coherente que lo de la nuez y la coliflor en la guerra de Troya –sonrió –Me atrevería a apoyarlos… si ustedes me apoyan en que el "monstruo" del lago Ness fácilmente se podría comer a uno de esos reptiles con alas

-Nunca, olvídalo

-Que ingenuo

No había manera de que esto fuera la antecámara del infierno


Los siguientes días aquella tácita rutina se repitió: se veían a las 16:00 pm. en el arco de ramas secas, entraban al bosque, y caminaban por horas hablando, riendo, conociéndose y creando un lazo difícil de explicar…

Estaba muy lejos de haberse hartado: los temas nunca se acaban con ellos… siempre había algo nuevo que escucharles, que conocerles, y mostraban innumerables facetas que, dentro de todo, imponían una implícita distancia que los mantenía como "intocables" ante las serias intromisiones a sus consciencias… y un detalle no variaba: sus ojos; en ellos había luz, pero la tragaban como si nunca hubiera estado, como si fueran incapaces de cambiar ese gesto a pesar de las efímeras emociones que relucían en sus charlas

No estaban vacíos, sólo eran indescifrables, y cuando no lograba entender, daba la impresión de que nada entraba o salía de ese azul cielo opaco… sin embargo, eso los hacían más interesantes, más retadores, despertando con rapidez sus ansias de domarlos hasta que fuera lo único reflejado en ellos, lo único permitido entrar y salir cuando se le diera la gana, lo único que ellos ansiarían hasta desequilibrarse…

Era un sujeto ambicioso, envidioso, deseoso de lo que sus impulsos le indicaran… y quizá por eso comenzaba a surgir un pensamiento poco claro, poco frecuente, confuso y desorientador alrededor de ambos… tenía una leve sospecha de lo que se trataba, pero no se permitió vislumbrarlo con claridad, todavía no, no cuando la esencia de dicha pulsación en el pecho no era dirigido hacia uno de ellos, sino a los dos…

… era inesperado hasta para él

Aunque ya no pensó en eso cuando vio a los hermanos corriendo hacia él: les pidió que lo vieran a las 13:00 pm. para llevarlos a un lugar que había encontrado en su camino de llegada al pueblo. Valdría la pena el tiempo, así que los alentó a "escaparse" un poco más temprano, pues si lo hacían a la hora de siempre, se haría bastante tarde y advirtió que no lidiaría con las quejas de nadie si llegaban tarde injustificadamente a su casa, pues todavía no le decían a sus padres que se estaban viendo con él… tampoco lo esperaba

Sabía que no era que los hubiera convencido de hacer aquello: ese par tenía mente propia, razones propias y argumentos que fácilmente lo hubieran derrotado sin posibilidad de recuperación, por eso era consciente de que cada cosa que hacían era por voluntad, no porque hubiera logrado manipularlos

Qué irónico que la única cosa que no había podido controlar en su totalidad lo sedujera a tales alturas. De pensarlo lamió sus labios con deleite

Cuando estuvieron juntos, se saludaron, intercambiaron algunos comentarios incoherentes e iniciaron al fin la caminata. Entraron por el mismo arco, pero inmediatamente dieron vuelta hacia la izquierda y luego a la derecha, encontrándose con una subida inclinada con notoriedad, aunque no imposible o trabajosa de subir. La recorrieron, cada uno cuidándose de no tropezar con los árboles caídos que salían al paso. Enseguida de ello, anduvieron por otra sección del bosque, en que las sombras abundaban sobre todo, pero filtrándose suficiente luz para indicar el camino

En todo eso, le divirtió que los mellizos no hicieran algún comentario de preocupación o inquietud, sino lo opuesto: hablaban con naturalidad, comentaban sobre lo que les parecía interesante del lugar y bromeaban… bueno, era evidente que no se delatarían si se sentían alarmados, pero le satisfacía el grado de confianza que le mostraban

Poco tiempo después, finalmente se distinguió un túnel de luz, y atravesándolo, salieron a un claro donde, justo en el centro, descansaba un enorme roble… quizá el más grande que pudiera existir en los alrededores, y muy inusual puesto que acababan de salir de un bosque de coníferas

Era un día en el que raramente el cielo estaba despejado, no llovía ni hacía frío, así que la luz del sol le daba un aspecto muy vivo, creciente, fuerte e impactante… eso, sumando el césped verde y las raras flores que se distinguían en las raíces, hacía ese pedazo de tierra algún tipo de lugar mágico…

Cuando lo descubrió… bueno, sí le llamó mucho la atención, pero no pensó que le podría servir en algún futuro, así que no podía estar más que satisfecho por el buen uso –y la evidente oportunidad- que las circunstancias le presentaron…

No era como si ese lugar fuera a ser un sitio sólo para ellos, que se convirtiera en su "secreto", u otra de esas estupideces cursis… sencillamente quería llevarlos ahí, no tenía nada más que agregar

Miró sus rostros por el rabillo del ojo…

Fue suficiente para él verlos dibujar poco a poco una sonrisa de sorpresa

Y cuando menos se lo esperó, ambos le habían sujetado de las manos – una cada uno- y lo jalaron hacia allá. Le dio la impresión de que fue más un impulso, pero si algo había aprendido de ellos, es que nunca se dejaban llevar por algo que no había contemplado… ¿cómo debería interpretarlo, entonces?

Ni idea, no tenía que pensarlo en ese momento

Sin demora corrieron al roble, y una vez ahí, Angwyn hizo el "heroico" intento de subir primero, pero prontamente lo alcanzó, convirtiéndose aquello en una competencia por llegar la primera rama –estaba muy alto, lo admitía-; Gwyneth los animaba e intentaba distraerlos para que cayeran. Al final fue un empate porque los tallos en que se sostenían estaban bastante secos y terminaron los dos en el suelo; el dolor era bastante, pero sólo se les ocurrió reírse como imbéciles, acción en que no tardó en incluirse la rubia

Dando por primera vez la vuelta en el tronco, ella descubrió que había tierra inclinada en la parte de atrás –como una subida- y que desde ahí se podía saltar hacia la rama. Al segundo, los tres ya estaban sentados sobre ella, balanceando los pies y admirando la vista que su posición les brindaba… entonces entraron en temas "filosóficos" sobre por qué a las chicas no se les permitía usar pantalón, lo bien que se les vería los vestidos a ellos y de la misma posibilidad que tendrían de subir a una rama como aquella

Sin embargo, entre la conversación, salió un tema que no esperaba

-¿Eres de Glasgow, cierto?

-Así es

-¿De qué parte?

-Del Norte

-¿Cómo es?

-No muy diferente de aquí, realmente

No era extraño que le preguntaran sobre su lugar de origen, pero de todos modos era… incómodo…

-¿Te gustaba mucho?

-Claro que sí

-¿Y por qué te mudaste a Londres?

-Lo hice cuando tenía más o menos 7 años… y fue mi madre la que me llevó

-Has pasado muchos años fuera de tu región

-¿Por eso viniste aquí? ¿Porque es parecido?

-¿Y por qué ahora? Luego de tanto tiempo y con una vida en la capital…

-… sólo se presentó la oportunidad – los interrumpió – No hay más

Sintió las miradas de ambos… eran pesadas, y a la vez no… aunque eso no quitaba que se sintiera ahogado… y ahora que lo pensaba… ya había pasado demasiados días en ese lugar… ¿no se suponía que sólo iba a descansar y partir luego hacia Escocia? ¿No se suponía que nada más iba a comprar alimentos y enseguida cruzar la frontera en medio de los bosques? ¿No se suponía que tenía prioridades?

… al parecer… ya habían cambiado…

-Y porque es obvio que nosotros, los galeses, tenemos los mejores paisajes de todo Reino Unido

… un momento… ¿era su imaginación, o de repente cambió la discusión?

-Ni Inglaterra o Irlanda puede compararse

-Mucho menos Escocia, es lógico

- Fingiré que no escuché eso – sonrió forzadamente al tiempo que una venita se formaba en su sien

¿Intentaban "relajarlo" haciéndolo enojar?

-Bien, Gwyneth – le habló como si no hubiera dicho nada –Creo que podemos retomar la discusión de la noche anterior: "Las mil y un razones por las que Gales es mejor que Escocia"

-Estábamos en la número 325, ¿cierto?

… pues no lo estaban consiguiendo para nada, bastardos

-Número 326: En Gales hay…

Pero antes de dejarlos terminar, sabiendo que por la parte posterior el suelo estaba máximo 2 m. y que tenía a un hermano de cada lado, sólo estiró los brazos y los empujó hacia atrás, desequilibrándolos para que cayeran… y así pasó, aunque… lo sorprendente, fue que a pesar de la poca altura y del tiempo que les tomaría una caída así, en automático, Angwyn abrazó a su hermana, cubriéndole la cabeza y "colocándola" encima de él para que no recibiera golpe alguno

Al final funcionó: cuando cayeron al suelo, fue la espalda de él la que tocó suelo, dejando a Gwyneth completamente sobre su pecho…

… fue sorprendente en el sentido de que, a pesar de los juegos y la extraña manera en que cambiaba su actitud, en el momento preciso reluciera lo que eran capaces de hacer…

No era que se estuvieran comportando demasiado "abiertos", amistosos, o que mostraran un lado "atolondrado" de su carácter, nada más estaban guardando sus mejores cartas para cuando se necesitaran. Esa seriedad, frialdad, distanciamiento y precaución que les conoció al inicio no había desparecido con su reciente trato, únicamente no era necesaria utilizarla con él, al menos no en ese momento… ¿estaban fingiendo esa soltura? Tal vez… ¿con qué propósito? Quizá para protegerse…

¿Y todo eso lo concluyó al verlos caer de tan poca altura? Bueno, al parecer así era…

Se sintió increíblemente molesto, al tiempo que una profunda admiración hacia ellos se fortalecía… era como si fueran una Caja de Pandora…

Cuando pasaron unos minutos luego de escucharlos caer, también se movió y saltó hacia ellos, descubriendo que aún estaban en la misma posición… si no fuera porque ya intuía la capacidad de su carácter, se hubiera preocupado por haber hecho algo tan estúpido

Se limitó a acercarse y a ponerse en cuclillas para mirarlos mejor… podría jurar que estaban dormidos… o desmayados, ¿Quién sabía?

De pronto, supo que tenía que andarse con cuidado… de alguna forma comenzaba a sentirse amenazado, expuesto, capaz de caer ante una treta formada por esas bellas esculturas que, en teoría, seguían cuidado la entrada "del infierno"; seguían siendo ángeles, y él un demonio… ¿quién había estado engañando a quien todo ese tiempo?

-Creo que esa es mi primera razón de la lista "Mil y un razones para no hablar mal de Escocia en frente de Alasdair" – dejó salir una risa seca – Jejeje, ¿van a continuar con…?

En un instante el mundo giró… y después de unos pequeños dolores, se encontró viendo el cielo, sintiendo lo fresco del pasto en las espalda y con la ropa un poco mojada…

Ummm parecía ser que alguno de los dos –o ambos- había aprovechado su cercanía con los pies para patearlo y hacer que cayera por la vereda… ¡bien!

-Dejemos las razones por ahora – ella se acostó en su lado derecho

-De lo contrario, nos despedazaremos – él lo hizo del lado izquierdo

-… supongo que estoy de acuerdo

Y pasaron los segundos, los minutos, las horas acostados, viendo el cielo, hablando de a ratos y respirando el aire frío de la temporada…

… entre tanto, a pesar de la manera en que ellos se habían burlado de él todo ese tiempo, se enorgulleció de haber encontrado tan dignos, misteriosos y contra producentes rivales… nada como un buen juego de personalidad para hacer interesantes las cosas…

… pero ya sabía que no todo se trataba de eso… ya no


A veces, Alasdair se sorprendía de sí mismo… no tanto por sus reacciones o la manera en que se le presentaban, sino lo que ellas derivaban en lo torcido de su consciencia

En primer lugar, estaba muy lejos de sentir compasión alguna por otro ser que no fuera él. El sufrimiento ajeno era delicioso, vital para su existir, al grado de que le rodeaba un ambiente de entera satisfacción, más cuando él había sido el causante de la desgracia

En segundo, no le interesaba lo que otros querían. Era egoísta en sus placeres, en sus anhelos, en sus intentos por conseguir lo codiciado, importándole un carajo si alguien más trabajó por ello, o la tristeza de arrebatárselo sin más; lo único que interesaba era su propia saciedad, aún si la fuente que lo causaba era de otro, o si después de utilizado lo desechaba

Como se le viera, sencillamente importaba él, él y sus deseos. Así de simple. Todo su mundo giraba alrededor de eso y sus acciones obedecían tal premisa. No sabía si a aquello se le podía llamar "Vivir por instinto", pero le funcionaba y lo complacía, dando como resultado que en esos 23 años donde "obedeció" cierto patrón de comportamiento, nunca permitió que sus aspiraciones se vieran opacadas: siempre, sin falta, buscó la manera de recompensarlas, lográndolo de admirable manera, siendo la culminación del deseo la muerte de su medio hermano

Ahora, basándose en eso, ¿qué podía decir sobre lo que comenzaba a "sentir" hacia los mellizos? O mejor dicho, ¿qué clase de reacción le estaban orillando a tener?

Bueno, los días con ellos eran muy interesantes, placenteros, casi divertidos en el puro sentido de la palabra… pero también hermosos y enigmáticos: la belleza física que los hacía brillar juntos a cada momento lo deslumbraban; sus juegos, risas, palabras y comentarios se escapaban de sus labios en una voz elegante, grácil, aterciopelada, suave, casi como un constante mecer; sus pensamientos, aunque ignoraba si los conocía lo suficiente, era regidos por un interesante principio de "Te mostraré sólo lo que puedas manejar", provocándole deseos de rasgar esa capa y desmenuzar el misterio…

Sin embargo, no se limitaba a eso… y tampoco sólo a uno de ellos…

Empezaba a sentir una presión asfixiante en el pecho, un fuego que le quemaba los pulmones, un escalofrío que le recorría el cuerpo como miles de arañas picándole, cosa que se acentuaba cuando llegaba el final del día y tenían que separar sus caminos…

Ya no había noche que durmiera completamente, ya no había momento en que no anhelara tenerlos entre sus brazos, ¡ya no había más fantasías que las de tenerlos! Pero no se reducía al sentido estético o lujurioso… era algo más que eso… y tenía la palabra que lo describía en la punta de lengua, sin embargo, se negaba a admitir que podía poseer un sentimiento tan mundano, uno del que siempre se había burlado y miraba con desprecio, maldiciéndolo como si de la peste se tratara…

Alguien como él no amaba, no de forma inocente y desinteresada: si lo hacía, era porque le daría una satisfacción, la que fuera y que la hacía valer por encima de todo… pese a ello, no era lo que había contemplado antes, es decir, no había experimentado ese tipo de atracción: limpia, casta, altruista, inofensivo, aunque sí bastante cargada de deseo, lujuria y una excitación que lo enloquecía si no la descargaba…

Y lo había estado haciendo durante las noches, aunque admitía que la mano era una débil sustituta… sin embargo, lo curioso era que cuando se tocaba, no pensaba en Gwyneth, o en Angwyn, sino en los dos al mismo tiempo: los dos besándole, acariciándole, rogándole cosas indescifrables, y ofrendándole sus corazones con el previo ruego de que podía hacerles lo que quisiera…

Estaba desconcertado al inicio, más cuando era bastante inusual enfocarse en ambos y no sólo en uno… pero increíblemente, así tuvo sentido: por igual le interesaban, por igual los deseaba, por igual quería tenerlos abrazados, besarlos y escucharles decir que le pertenecerían por siempre; anhelaba con fervor que llegara el momento en que susurraran en su oído, coordinadamente, "Te amo, Alasdair"

Sí, se trataba de una singular petición, pero imaginarla ya lo ponía bastante duro

Ignoraba si esto era estar enamorado… aunque quizá, sería lo más próximo que alguien como él sentiría… después de todo, debía recordar su naturaleza maliciosa y desprovista en su totalidad por el bienestar ajeno…

Quería a los dos, al mismo nivel de deseo, en el mismo nivel de "amor". En su afecto, uno no podía llenar el vacío del otro, y viceversa; claro, por sí solos irradiaban una belleza y misterio sorprendente, pero la absoluta perfección radicaba en el hecho de que estuvieran juntos… simplemente no tenía sentido si no eran los dos a la vez, completamente entregados a él con devoción, sumisos ante lo oscuro de sus pasiones

Ambos o ninguno. Eso fue lo que decidió

No había manera de que escaparan ahora que ya había resuelto el papel que les correspondía en aquella tragedia

… y volvió a pensar en Dios… era obvio que comprendió su crimen y le recompensaba… pero era demasiado bello para ser ofrecido sin nada a cambio…

Jajajaja como si debiera importarle algo así

-Buenas tardes, Alasdair –de pronto se escuchó una voz gentil, delgada y bastante acompasada

-Ah, hola Gwyneth – saludó aún con los parpados abajo; estaba recargado en el tronco del roble, así que dormitaba un poco – Tardaron en llegar, ¿pasó algo?

-Más o menos

Abrió los ojos, y vio únicamente a la rubia, ya que al instante resaltaba la ausencia de su complemento

-¿Y Angwyn? –preguntó irritado, pero cubierto por el deje de sorpresa que no se molestó en ocultar

-Nuestro padre lo llevó por la parte norte – explicó –Es la primera vez que se lo lleva para cazar

-¿Llevaban armas?

-Unas escopetas y un par de pistolas pequeñas

-Vaya… - suspiró con cierta nostalgia – Supongo que no es extraño: siendo de campo y heredero de una gran fortuna, es comprensible que la caza sea una actividad básica que tiene que aprender – luego la miró -¿Qué hay de ti? ¿No te piensan enseñar también?

-No, yo estoy encargada de las artes y cosas del hogar –suspiró – Argumentan que es adecuado puesto que ya estoy en edad de casarme

… escuchar eso lo irritó aún más de lo que ya estaba

-En fin – se levantó y sacudió un poco el pantalón- ¿No te da curiosidad de ir a verlo?

-Ciertamente

-¿Por qué no vamos? – sugirió sonriendo con sagacidad – De ese modo satisfacemos nuestra curiosidad, hacemos algo de ejercicio y exploramos un poco más, ¿qué dices?

-No puedo negarme cuando lo expones así – sonrió con ligereza – Pero admito que la parte más interesante es la de ver a mi hermano disparando

-No logro visualizarlo con una escopeta entre las manos, menos apuntándosela a algo

La risilla que soltó, a parte de encantarlo, lo turbó un poco

-Muchas cosas no pueden imaginarse de nosotros, pero te llevarías gratas sorpresas – la manera en que el viento meció su vestido color vino y su cabello suelto, le dio la visión de un cuadro hermoso, cautivador, despejado, aunque con un hueco que le carcomió – Entonces, ¿vamos?

Y comenzó a caminar. No perdió tiempo para seguirle

Pronto entraron de nueva cuenta entre los árboles, y en vez de seguir de frente, se fueron por la izquierda, formando una línea inclinada. El pelirrojo ya se había ubicado, así que era cuestión de unos cuantos ajustes en la ruta para llegar al lugar deseado

… sin embargo, no fue tan aprisa: era el primer momento que estaba a solas con ella y debía aprovecharlo para definir, con exactitud, qué le gustaba… ya había tomado la decisión, pero no significaba que supiera con precisión el por qué

-Si tu padre se llevó a Angwyn, significa que debe conocer bastante bien la zona – inició con algo casual y vago

-Pasa la mayoría del tiempo fuera de casa y conoce perfectamente los alrededores – respondió en igual tono y con tranquilidad – Sin mencionar que siempre vuelve con algún animal muerto como trofeo

-¿Te parece que eso tenga sentido?

-En el ego de un hombre lo tiene, lo satisface y carga perfectamente con ello, así que no tengo el interés por contradecirlo

-Quizá si lo hicieras, "entenderíamos" otras razones, ¿eso no vale la pena?

-Lo valdría si yo también consiguiera algo de ello – suspiró – El resultado de hacer "entender" es que coincidamos en algo que beneficie a muchos, o sólo a nosotros… si eso no sucede, si no aprovechamos nada de ello, ¿vale la pena?

-Sonaste como una completa egoísta – comentó en tono burlón - ¿No se supone que el bien común es la última finalidad?

-A veces se logra conservando las cosas tal y como son… no es egoísmo, es cuestionarse si el esfuerzo de cambiar una mentalidad sólo porque sí tiene sentido

… ummm esto comenzaba a darle más rastros de su personalidad: podía lucir tan calmada, transmitir una quietud y paz que arrullaba, pero eso no quería decir que lo estuviera haciendo a propósito… era como si pasara sola por el mundo sin atender a los demás, a menos que tuviera un objetivo específico, de lo contrario, todos podían irse a la mierda

-Pero si tu padre suele anda aquí con frecuencia, ¿cómo es posible que ni siquiera hubieran entrado antes de que los conociera?

-Tal vez porque él… se siente intimidado cuando estamos cerca… no somos muy unidos, así que de inmediato resalta la duda: teme que en cualquier momento alguno pierda la razón y la desgracia se lleve al más débil

-¿Su padre sería "la víctima"?

-Él lo siente así

-Vaya, entonces debo sentirme afortunado por no haber "sucumbido" ante ustedes

-Es que no eres débil, Alasdair… y nosotros tampoco, de ahí un mutuo respeto

-No somos iguales

-Tampoco diferentes

¿Así que también lo había notado?

-Con esa actitud, Gwyneth, no me extraña que hasta la fecha no tengas pretendientes

-Jejeje puede ser, aunque no me inquieta – sonrió con ligereza –Estoy satisfecha y no encuentro nada más atractivo que caminar por el bosque y caer en cuenta de lo insignificante que soy ante él

-No tienes que serlo

-Me gusta así porque no busco grandeza, ni reconocimiento, ni siquiera una aspiración específica… sólo quiero "ser", no pido más

… que quietud sintió de pronto… una paz, una armonía, una apacibilidad que lo embriagó como el mejor whisky que hubiese probado, pero que al mismo tiempo lo encolerizaba… era como si un sedante le estuviera haciendo efecto, y por la desesperación, tratara vagamente de morder lo que fuera…

¿Cómo domar a esta chica? A esta que con su voz, su presencia, su actitud y sus palabras dejaba pasar el tiempo con una quietud digna de la más dulce canción de cuna, con una completa paz que le invitaba a dormir y a respirar con lentitud la vida sin preocupaciones, sin problemas, sin aspiraciones más que la de sentir el aire rozando su nariz, el pasto en su espalda y la sombra del roble sobre sí

Ella le daba quietud, le daba armonía con un equilibrio impresionante y lo dejaba flotando en la tranquila ensoñación… una que le hacía bajar la guardia sin esperar el golpe final…

No, Gwyneth no daba ese golpe, sólo adormecía lo necesario… ¿entonces…?

Al instante, un retumbante ruido resonó por el lugar, el cual identificó como el de un disparo, ¿ya habían llegado tan pronto? Oh, sí, no se trataba de eso, sino que la compañía de la rubia hacía que no se sintiera el transcurrir de los minutos

A ese eco, se unió el de una voz grave

-Es mi padre – respondió a su apenas formulada pregunta mental – Iré a convencerlo de que se retire

-¿No piensas presentarme? – sugirió con burla – Comenzaré a pensar que se avergüenzan de mi

-Cosa que no te importa – sonrió con mucha ligereza – Además, encuentras mucho más conveniente el anonimato que una presentación que te traería cuestiones absurdas – inició su camino hacia la derecha -¿Por qué no mientras vas con Angwyn? Seguramente alcanzas a verlo disparar

Y su figura se perdió entre unos árboles. Por su parte, anduvo de frente, localizando con facilidad el sitio donde los cañonazos y el olor a pólvora se distinguían mejor; pronto tuvo que taparse un oído para aminorar el impacto del sonido

Pocos metros adelante, detrás de un par de troncos secos, visualizó la figura de él: estaba de perfil, con los brazos a la altura de los hombros para sostener bien el arma y apuntar con precisión; tenía las mejillas sutilmente rojas; su respiración era acompasada; sus labios no dibujaban mueca alguna, y varios mechones cubrían su frente e insistían en jugar con su vista, la cual se fijaba en un objetivo que no percibió, aunque le hizo darse cuenta del detalle más fascinante: sus pupilas azul cielo parecían más heladas, más precisas, ausentes del mundo y mutilando con tormentoso rigor aquello que observaba, pero que no detonaba especial crueldad, deleite o interés

Era como si estuviera actuando por mero instinto, controlándose a un nivel que estaba muy por encima de eso… le era imposible explicarlo en ese momento, no obstante, podría mirarlo hasta que la puta existencia se fuera al carajo… incluso la nube del pólvora que soltó la detonación, lo rodeaba como neblina, dándole un aspecto triste e imponente

-Disparas como chica – fue lo que soltó sin el previo consentimiento de su mente

De repente, la boca del cañón le apuntaba directamente. Abrió los ojos con sorpresa…

-Incluso una "chica" es peligrosa cuando dirige el disparo a un objetivo a menos de 2 m., Alasdair

Y entonces se halló en el foco de esas pupilas, recibiendo toda la frialdad, la indiferencia, la displicencia, el vacío de la fácil oportunidad de ejecutarlo… no, no se trataba de que no pudiera dispararle, o de si quería hacerlo: lo haría sin importar sus propios deseos. Sin más ni más

… que hermoso

-¿Y mi hermana? – preguntó desviando la vista y bajando la escopeta; daba la impresión de que lo ignoraba, pero que al tiempo estaba atento

-Ahuyentando a tu padre

-Me hubieran esperado en el roble: estábamos a punto de terminar

-Preferimos venir a verte disparar

-Espero haberte entretenido

-No imaginas cuánto

Él suspiró, no sabiendo si su comentario había logrado la finalidad deseada. Siguió sin mirarlo

Se terminó de acercar, colocándose a su izquierda y tratando de distinguir aquello que había recibido su descarga

-¿Qué fue lo que mataste?

-Un conejo

… eso… le recordó a Arthur…

… no se había dado cuenta de que… ¿cuánto tiempo pasó sin pensar en él? Sin pensar en que probablemente ya en toda Londres y sus alrededores lo estaban buscando por haberlo asesinado…

… tuvo la necesidad de preguntarle algo

-¿Te sentiste bien haciéndolo?

-Tenía que hacerlo

-Eso no responde mi pregunta

-Al contrario – le miró de reojo- No necesitas sentir algo cuando tienes la responsabilidad de hacerlo: sólo pasa y ya, por lo tanto, no se requiere de explicaciones posteriores o de un análisis

-¿Lo olvidas?

-Ni siquiera tengo que pensar en que lo hice

… de algún modo, le hizo sentir mejor… bueno, no era que se sintiera mal desde le principio, pero tuvo la impresión de ser comprendido… o de encontrar una razón más para justificarse…

Angwyn nunca lo juzgaría, y eso le encantó…

-¿No vas a ir a recogerlo?

-No lo necesito – dio media vuelta y avanzó

-¿Entonces por qué lo mataste?

-Tenía que hacerlo

… más bien, no juzgaba nada, ni siquiera a él mismo… no lo hacía, sin embargo, era el encargado de ejecutar: ¿qué mejor persona para el papel de verdugo que aquel que no cuestionaba el motivo de las cosas? No reflexionaba, ni se compadecía, ni contradecía, aunque su propia mente era la que indicaba la precisión y el sadismo necesario para exterminar

… ahora lo entendía, él era quien daba el golpe cuando su hermana ya había adormecido lo suficiente a la víctima

Que letal, sádico y perfecto par…

Tenía que tenerlos

-Chicos –salió Gwyneth de entre los arbustos – Papá acaba de irse, pero dice que cuides muy bien esa escopeta: no vayas a matar a alguien

-Como si pudiera

-En realidad, considero que lo harías –comentó sonriendo con inusitada satisfacción

Los mellizos intercambiaron una mirada para luego dirigirla a él

-De acuerdo, supongo que tienes razón – volvió a apuntarle- Di "Adiós" Alasdair

-O-Oye, no tienes que tomártelo al pie de la letra

-Nunca debes sugerir cosas tan atractivas – secundó con cierta burla la chica – Y menos a mi amado hermano, nunca sabes cuándo lo usará en tu contra

-Que bien me conoces, querida – sonrió con un ligero deje de cinismo – Espero que sea por observación y no por experiencia personal

-Un poco de ambas, en realidad

-Sí, como sea, baja esa cosa antes de que me destroces la cabeza –lo hizo - ¿Por qué no me la das? Los mocosos no deben andar jugando con artefactos peligrosos

-No me digas, ¡pero si eso es interesante! Además, creo que tu concepto de peligro difiere mucho del mío

-O del mío

Dios, ambos eran tan…

-"Bang" –simuló el sonido del cañón- Será para la próxima: ya no tengo cartuchos –se la llevó a la espalda -¡Vámonos al roble! Quiero tirarme a descansar

-Suena tentadora una tarde dormitando ahí – se oía entusiasmada – Y no tenemos que preocuparnos de que aparezca un gnomo: puedes amenazarlo con la escopeta

-Hermanita, me encanta cómo piensas

-Lo sé

E iniciaron la caminata de regreso…

Y en todo ese tiempo, sólo pensó la manera en que haría que ambos "ángeles" cayeran a sus pies