Entre todos los compañeros de clase habían decidido ir a ponerse sus pijamas mientras llegaba Tenya, y ya a las siete y media de la tarde llegó al edificio de los dormitorios.

Este, al ver todas las decoraciones y las cosas de comer de la fiesta empezó a entender lo que ocurría, buscó con la mirada a alguien y el único que estaba por la sala común del primer piso era Shoji, quien esperaba a que los demás se cambiasen, pues iba a ser el juez del concurso de pijamas, de hecho este ya tenía puesto el suyo, que consistía en una camiseta de tirantes verde de camuflaje, porque con su quirk no puede ponerse otra cosa con mangas, y unos pantalones morados cortos por la rodilla.

—¡Shoji-kun!—Exclamaba Tenya, dirigiéndose hacia su compañero de seis brazos.—¡¿Qué está pasando aquí?!

—Hemos hecho una fiesta para relajarnos un poco y divertirnos.—Contestaba este, mirándole.

—¡¿Sin consultarme antes?! ¡Soy el delegado! ¡Deberían avisarme de estas cosas!

—Ya... No lo han hecho porque pensaban que ibas a ponerte pesado dando órdenes y prohibiendo cosas absurdas, pero al menos te han esperado.

—Y es cierto, ¡si hay que poner orden hay que ponerlo! No puedo dejar que nuestra reputación se vea afectada por lo que vayan a hacer en esta fiesta. Y si me han esperado... ¿dónde están los demás?

—Como es una fiesta de pijamas han ido a cambiarse a sus habitaciones y ahora bajan, vamos a hacer un concurso, voy a ver a quien le queda mejor o a ver cual es el pijama más original, soy el juez.

—Bueno, con actividades como esas me quedo más tranquilo, no parece que vayan a hacer nada grave.—Iida se relajó un poco y suspiró, pero Shoji le puso una mano en el hombro.

—Claro que no, ¿qué te crees que vamos a hacer aquí? ¿Una orgía de alcohol y sexo desenfrenado? Además Yaoyorozu-san se ha encargado de prohibir de antemano el alcohol... a pesar de que Yuuga haya traído vino.

—Yaoyorozu-san hace bien, por eso es la subdelegada, pero... ¿por qué ha permitido que ese idiota traiga vino?

—Porque se lo ha ido a beber él solo a algún sitio apartado del resto, ni siquiera estará con nosotros en la fiesta, creo, pero pase lo que pase, si riñen a alguien por beber será a él, los demás hemos estado bebiendo refrescos normales o zumo.

—Ah, entonces él sabrá lo que hace, nosotros no tenemos nada que ver con eso...

Shoji asintió y los dos chicos se dieron cuenta de que Tsuyu, Momo y Kyouka estaban bajando por las escaleras desde la planta superior ya con sus pijamas puestos. Tsuyu llevaba una camisa blanca con nenúfares verdes y manga larga y unos pantalones largos del mismo color. Parecía ser bastante suave y cómodo, aunque algo caluroso para esa época, y a parte de eso también calzaba unas zapatillas simples de andar por casa de color negro con la suela azul oscuro. Momo llevaba una blusa malva con botones, también de manga larga, no tenía ningún dibujo o patrón impreso y se veía más fina que el pijama de su amiga rana. De pantalones llevaba unos cortos holgados de color melocotón hasta la mitad del muslo y de calzado llevaba unas zapatillas similares a las de su amiga pero de color rosa con corazones blancos que se veían algo más desgastadas, cosa que parecía algo confuso, pues ella es de familia rica y siempre tenía las mejores cosas. Por otro lado, Kyouka llevaba una simple camisa negra de manga corta que le quedaba algo grande, con un estampado del logotipo de un grupo de rock y debajo, aunque poco se le veía, unos pantalones cortos verde oscuro.

—¡Por fin has llegado!—Exclamó Momo, contenta hacia el delegado.—¿Te ha puesto Shoji-kun al día de todo?

—Solo me ha dicho que habéis organizado una fiesta sin consultarme y que vais a hacer un concurso de pijamas.—Contestaba el de cabello azul.—¿Hay algo más que deba saber?

—Tranquilo Iida-kun,—Hablaba Tsuyu esta vez.—va a ser una fiesta sana sin alcohol ni nada raro, también vamos a hacer juegos guays.

—En ese caso de momento no me opondré, ¡pero como vea algo fuera de lugar lo cortaré de raíz!

Las tres chicas asintieron y optaron por esperar a los demás, sentados en los sofás.

Uraraka esperaba frente a la puerta del cuarto de Midoriya en la planta dos, en el ala de los chicos. Ella ya tenía su pijama puesto y era una simple camisa blanca con dibujos de perros de manga corta con unos pantalones cortos rosas con rayas beige. Para Ochako, Izuku era un buen ejemplo a seguir, pero a parte de eso también tenía sentimientos fuertes hacia él y se lo había estado negando a sí misma a pesar de que Aoyama lo descubriera y muchas de sus amigas supieran que podía estar enamorada de alguien.
Se había quedado pensativa en ese momento, quizá en esa fiesta podía lograr que se fijara en ella de alguna manera, pero tendría que esforzarse un poco. La sacó de sus pensamientos Izuku cuando este salió de su habitación ya con su pijama, que era una camisa sin mangas verde con un logotipo y unos pantalones cortos negros y blancos holgados que parecían de deporte que le llegaban por la mitad del muslo.

—Bueno, yo ya estoy, Uraraka-san.—Decía este, cerrando la puerta de su habitación y mirando a su compañera.

—De acuerdo, pero... ¿podrías llamarme Ochako? Llevamos ya varios meses conociéndonos, ¿no se supone que somos amigos? Podrías llamarme por mi nombre.

—Tienes razón, lo siento, es que a veces las formalidades me pueden.—El chico de cabello verde se rascó la cabeza y rió un poco.—Me pasa con todo el mundo, pero supongo que tú eres especial, ¿no? ¡Eres mi mejor amiga!

La de ojos marrones sonrió y asintió, aunque en el fondo no quería ser solo su mejor amiga. Los dos directamente bajaron al primer piso donde estaría esperando Shoji, y pudieron ver que Iida ya había llegado y estaba junto a Kyouka, Momo y Tsuyu, aunque también estaban bajando Mineta y Denki detrás de Ochako e Izuku.

Minoru llevaba una simple camisa de baloncesto morada y negra y no llevaba pantalones, solo unos calzoncillos blancos de esos normales de toda la vida, en cambio Denki llevaba un pijama de dos piezas conjuntado, la camisa era a botones, de manga corta y añil con estampados de globos amarillos, al igual que los pantalones cortos que llevaba, algo infantil a ojos de sus compañeros.

—¡Dios Mineta! ¿Por qué no te has puesto pantalones?—Preguntaba Momo asqueada.

—Así voy más fresquito y os deleito a las chicas con mi paquete.—Contestaba este como si nada, haciendo movimientos pélvicos sugerentes.

—Que asco das.—Dijo Kyouka poniendo cara de repulsión y se fue a sentar al sofá para no estar cerca.—Eso no debe estar permitido.

—¡Nadie ha dicho nada de normas en cuanto a los trajes de dormir!—Exclamaba el chico bajito mientras extendía las manos y apretaba los puños para dar solidez a sus palabras.

—Pues no, nadie ha dicho nada pero se dice ahora.—Me metía Tenya en medio.—¡No se permite la desnudez o parcial desnudez ante otros...!—Fue interrumpido porque Katsuki llegó allí por otro sitio que no eran las escaleras, al parecer habría bajado por el ascensor.

Bakugo estaba sin camisa, tal cual, con el torso al aire y unos pantalones largos algo desgastados que eran grises. Iba descalzo y con cara de enfado, como siempre, y más al ver a Tenya.

—Si antes lo digo antes aparece alguien con menos ropa.—Se quejó el de las gafas, poniéndose la mano en la cara.

—¿Qué más da?—Preguntaba Tsuyu.—Deja que vayan como quieran, total, hoy hace calor, gero.—Aunque ella llevaba algo bastante abrigado...

—¡Pero ir de manera inapropiada puede perturbar a otras personas!

—¡¿Tienes algún problema con mi ropa, desgraciado?!—Preguntó de manera borde Katsuki, acercándose amenazante a Iida.

—¡Pues sí! ¡Lo tengo! ¡No se puede ir semi desnudo ni en calzoncillos!

—¡Porque tú lo digas! ¡Capullo! ¡¿A que me saco la polla y voy en pelotas por ahí?!

—¡Basta!—Les detuvo Momo para que dejaran de discutir.—Iida-kun, sé permisivo con los atuendos, mientras nadie esté desnudo no pasará nada.—Pasó de fondo Yuuga desnudo, bailando y cantando con su botella de vino en la mano, pero nadie se dio cuenta.—Y tú, Bakugo-kun, será mejor que dejes de insultar y gritar groserías o si no esto será desagradable para todos.

—¡Sois dos putos aguafiestas! A la mierda, me voy por ahí hasta que os de por hacer algo divertido, ¡inútiles!.—El rubio de ojos rojos se marchó de allí andando con las manos en los bolsillos del pantalón.

El grupo que estaba en la primera planta no discutió más y se pusieron a esperar a los demás, aunque Iida fue también a ponerse su pijama porque seguía con ropa de calle. Así, poco a poco los otros de la clase empezaron a llegar al piso común ya cambiados de ropa.
Una vez todos menos Yuuga y Katsuki estuvieron en el salón principal común decidieron votar por los pijamas, así que Shoji se puso a analizarlos todos uno a uno.
Los que quedaban por ver eran: Todoroki, Tokoyami, Mina, Ojiro, Tooru, Koda, Tenya, Satou y Yuuga que parecía que no iba a participar. Por sorpresa Bakugo volvió, de alguna manera quería ganar aun teniendo como pijama solo unos pantalones roñosos.

Ojiro llevaba algo parecido, no llevaba camisa ninguna pero él llevaba pantalones cortos negros y chanclas de madera, nadie le dijo nada por ir así.

En cambio, Shoto, que estaba a su lado, llevaba una especie de batín parecido a un kimono rojo oscuro de seda decorado con flores de loto, muy japonés todo, y sus compañeros pensaron que era exactamente igual en estilo que su habitación.

—Tiene que ser un poco incómodo dormir con eso...—Mencionó Tooru, que a su vez solo llevaba un vestido liso de tirantes naranja que le llegaba hasta las rodillas y unas zapatillas de gatos blancas con manchas negras.

—Es que... yo no duermo con eso.—Respondió Todoroki.—Yo duermo desnudo, debajo no llevo nada.

Muchas chicas jadearon de la sorpresa y le miraron. Momo fue a susurrar algo a su amiga Kyouka.

—Hay que planear entrar a su cuarto en mitad de la noche...—Le dijo con algo de picardía.

—¡Pero tía!—Exclamó la de cabello morado sin esperárselo. También escuchó esto Mineta y se le quedó cara de horror.

—¡Momo-san! ¡¿No te gustaría venir mejor a mi cuarto en mitad de la noche?!—Gritaba este, desesperado.

—¡Por supuesto que no! Seguro que no saldría de ahí...

—Sí, saldrías, pero sin virginidad~—El pequeñajo movió las cejas en un gesto sugerente otra vez, poniendo cara de pervertido, y entonces, llena de desagrado, Yaoyorozu se alejó de él y se puso detrás de Tenya, el cual tenía un pijama conjuntado blanco y azul, de manga corta y pantalones cortos con unas simples zapatillas azul marino.

—¡Haz algo con ese cerdo!—Le pidió la de cabello negro al delegado.

—Mineta, un comentario más de esos y te enviaré castigado a tu habitación.—Le advertía este.

—¡Pero jo! ¿Acaso Todoroki puede mencionar que duerme desnudo y yo no puedo mencionar que me quiero follar a Momo-san?

—¡QUE ASCO!—Gritaba ella, aún oculta tras su compañero de pelo azul y gafas.

—Ignoradlo y vamos a seguir de una vez, ¡que me estoy aburriendo!—Decía Kirishima, sentado en un sofá comiendo patatas fritas de un plato. El pelirrojo tenía una camisa de tirantes negra con estampados geométricos en distintos tonos rojos y naranjas.—¿Qué vamos a hacer después de esta cosa rara?

—Estamos entre el juego de la botella y las tinieblas,—Contestaba Tooru.—pero no lo sabemos, si se os ocurre otra cosa y estamos de acuerdo con ello pues haremos eso.

—Lo primero que has dicho suena tentador, ¿pero no es muy pronto para eso?—Preguntaba Sero, el cual vestía una camisa de manga corta normal de color rojo con algunas letras japonesas en verde y un dibujo de un muñeco, y luego unos pantalones largos verde oscuro.—Es que... ese juego va de besarse entre sí y tal, no sé yo si muchos de aquí están dispuestos a ello.

—¡¿El juego de la botella?!—Gritó alarmado Tenya, que en un principio no se había enterado de ello.—¡Eso sería un festival de bacterias! ¡¿No habéis oído hablar de la mononucleosis?!

—Oh dios, ¿nos vas a prohibir algo tan simple como eso?—Se quejó Mina, quien al parecer estaba deseando jugar. Ella llevaba una camisa de tirantes blanca y unos pantalones largos del mismo color. Iba con chanclas verdes de playa.

—¡Claro que sí! Empezaría con besos inocentes, ¡pero entonces terminaría en una orgía!

—Somos adolescentes, no estrellas del porno.—Intervino Tokoyami, algo avergonzado, cruzado de brazos. Este llevaba una especie de camisón negro largo que parecía una túnica de secta y le llegaba hasta los pies, que no se le veían.

—Entonces después jugaremos a eso, sí, ¡será divertido!—Hablaba Ochako, después de un rato estando callada.—¿Qué os parece?

—Me daría un poco de vergüenza besar a alguien...—Le respondía Izuku a ella, que estaba a su lado.—Pero seguramente sea entretenido, así que me apunto.

—¡Si el lerdo de Deku está de acuerdo yo no lo estaré!—Chillaba con furia de repente Bakugo.—¡No quiero que me toque besarme con ese cabeza de brócoli!

—Pues quien no quiera que no juegue y punto,—Dijo Denki.—¡pero no nos cortéis la diversión!

Tenya tuvo que aguantarse aunque no le pareciera bien eso, más adelante pondría unas normas y se puso a pensar mientras los demás continuaban hablando de sus cosas.

—Eh, Shoji, dinos ya quien gana en el concurso de pijamas, que estamos perdiendo el tiempo.—Miró Satou a su compañero. Él llevaba una camisa de manga corta de color gris con copos blancos, y de pantalones unos cortos a rayas azules y amarillas.

—Pues... todos son muy normales a mi gusto... pero el que más destaca es el de Koda.—Koda tenía un traje de conejito rosa enterizo que parecía mullido y... caluroso.—Sin dudas es el más impresionante, pero el de Todoroki-kun también me gusta, aunque... no es su pijama real y no podemos evaluar solo su cuerpo desnudo.

—¡¿Quién dice que no?!—Intervino Mina con un aire pervertido.—Seguramente sea el pijama más cómodo y fresco. ¡Venga, Todoroki-kun, enséñanos tu verdadero pijama!

—No pienso quedar desnudo delante de nadie, no seas cerda.—Dijo Shoto, avergonzado.—¿Para qué habré dicho nada?

—¡ESO, CÁLLATE PUTO BIPOLAR DE MIERDA!—Saltó de nuevo Bakugo porque tenía ganas de meter bronca.—¡Solo querías que las chicas estuvieran pendientes de ti, reconócelo!

—Que alguien me diga por qué hemos invitado a Bakugo a la fiesta.

—Porque teníamos que avisar a todos los de la clase, gero.—Respondió Tsuyu.

—Es verdad... ¿Y dónde está Yuuga?

—¡AQUÍ!—Gritó este con un tono sensual, corriendo hacia ellos con un brillante pijama morado ajustado y lleno de lentejuelas. En la cabeza llevaba un gorro de dormir de los mismos colores, también con lentejuelas, y calzaba unos zapatos con purpurina rosa.—¡¿Habíais empezado sin mi, el más brillante de la clase?! ¡¿Cómo habéis...?!

—Entonces, ¿quién gana?—Preguntó Ochako, porque ya todos habían ignorado a Yuuga, que al parecer estaba un poco borracho y no se sabe dónde dejó su botella de vino.

—El ganador es... ¡Koda-kun!—Shoji señaló al chico del traje de conejo, y este hizo unos gestos de felicidad y empezó a saltar con alegría.—Y el peor es el de Yuuga, me ha quedado un poco ciego...

Todo el mundo se rió, menos el rubio, que quedó marginado como siempre y se apartó a cantar una balada francesa junto a una ventana tras haber recuperado su botella de vino.
Tras aquello decidieron sentarse los demás y comer algo mientras seguían proponiendo algunas actividades para más entrada la noche, ya eran las ocho y media y se hacía de noche, pronto empezarían a cambiar las cosas drásticamente.

¡Continuará!