Aqui va el segundo capitulo, pero la verdad no me quedo como esperaba.


CAPITULO 2: Vuelve

Kagome salio del pozo y se dirigió a su casa. Quizás debió haberse despedido de InuYasha, pero él se había ido tan pronto Kaede término de contar su historia, había salido hacia el bosque sin decir nada a nadie. No es que ella no pensara en como se debía de sentir él tras enterarse de lo que había sucedido, simplemente que en el estado en que se encontraba no era de ayuda para nadie, necesitaba pasar un rato a solas, completamente tranquila para comprender lo que todo esto significaba, y el Japón antiguo no era precisamente el mejor lugar para eso. Necesitaba una noche en su cama, abrazando su almohada y llorando hasta vaciar todas sus frustraciones. Ella sabía que Kikyo e InuYasha habían compartido algo, pero nunca pensó hasta que grado.

"Que va a pasar ahora" Kikyo ya no solo era su antiguo amor, ahora era la madre de su hijo ¿y que era Kagome? el detector de fragmentos, solo eso. "Que triste vida la mía" pensó mientras entraba a su casa.

-¡Mamá, ya vine!- exclamo, su madre se asomo desde la cocina

-Kagome, que bueno que volviste ¿Quieres algo de cenar?- entonces reparo en la expresión de su hija- ¿Te sucede algo Kagome?-

-Yo...- empezó a decir la joven, pero se quedo sin palabras ¿como explicar todo lo que había sucedido? ¿Y todo lo que cruzaba por su cabeza en esos momentos? Lo único que acertó a hacer fue lanzarse a los brazos de su madre mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, sin control.

Mucho rato después, Kagome se hallaba en su habitación, descansando. Había llorado hasta agotarse, y su madre la mando a descansar. Le había subido una bandeja con comida, pero Kagome pareció no darse cuenta, estaba recostada bocarriba en su cama, viendo fijamente el techo como si fuera la cosa más interesante del mundo.

InuYasha regresaba a la villa varias horas después, había estado recorriendo los alrededores con la esperanza de encontrar a Kikyo. Tenia que hablar con ella, necesitaba hablar con ella desesperadamente. Tenia que saber por que no le dijo nada, por que le oculto algo tan importante "¿Como pudo hacerme esto?" pensaba mientras recorría el bosque, en busca de la antigua sacerdotisa, sin éxito alguno.

Entonces fue que se dio cuenta de otra cosa, muy importante "¡Soy un estupido!" se dijo mientras emprendía el camino de regreso. Estaba tan confundido después de escuchar la historia de Kaede, que lo único en lo que había pensado era en encontrar y Kikyo y exigirle una explicación de lo sucedido, y se le había olvidado un pequeño detalle "Kagome". Se había marchado sin hablar con ella, seguramente lo odiaba después de lo que había escuchado, y si eso no hubiera sido suficiente, el haber salido de la cabaña, sin siquiera haber volteado a verla, seguramente había puesto el último clavo sobre su ataúd.

Al irse acercando a la villa noto que algo estaba mal, podía percibir el aroma de sus compañeros pero Kagome no estaba ahí. "No se puede haber ido"

Entro en la casa esperando desmentir sus suposiciones, pero no fue así. Adentro se encontraban Sango, Miroku y Kaede, alrededor del fogón, los tres lo miraban casi sin parpadear, en el fondo de la cabaña, Shippo estaba placidamente dormido, acurrucado junto a Kirara. Pero Kagome no estaba por ningún lado. "¡Demonios!"

-¿Donde esta Kagome?- pregunto, aunque sospechaba que ya sabía la respuesta

-Dijo que iría a su casa- respondió Sango- pero InuYasha...- no logro terminar de decir lo que quería por que InuYasha había vuelto a salir de la cabaña, corriendo en dirección del pozo –Me pregunto si debemos dejarlo ir-

-Es lo mejor que podemos hacer- intervino el Miroku- de cualquier forma es muy rápido para que lo detengamos, seguramente ya se encuentra en el pozo en estos momentos-

-Toda esta situación me parece tan irreal- comento la joven- jamás creí a InuYasha capaz de algo así -

-No podemos culparlo de nada- dijo Kaede- no se cuales hayan sido las circunstancias que lo obligaron a irse como lo hizo, pero se que no fue por gusto propio-

-Tiene razón- concedió Sango después de pensarlo unos momentos- InuYasha no es de lo que huyen de nada, especialmente de una responsabilidad-

-Pero entonces ¿que fue lo que sucedió?- pregunto Miroku

-Eso, solo una persona nos lo puede contestar- respondió Kaede viendo hacia donde el medio demonio había desaparecido.

InuYasha jamás había llegado tan rápido al pozo.

"¿Cómo pudo irse sin decirme nada?" iba pensando "¿Acaso cree que puede dejarme tan sencillamente?" entro en el pozo, y momentos después salía hacia la casa de Kagome. Se trepo al techo y se asomo al a ventana de la habitación de Kagome, estaba a obscuras, pero él podía distinguir la forma de la joven en la cama. Abrió la ventana, y entro silenciosamente al la habitación.

"No creas que te libraras tan fácil de mi" estaba pensando en despertarla, necesitaba hablar con ella, y si no quería escucharlo, pues lo sentía mucho, pero no tenia opción.

Estaba apunto de despertarla cuando algo llamo su atención. Un olor a saldo y un poco de humedad bailaban en el aire sutilmente. Lagrimas, Kagome había estado llorando "Demonios"

Desistiendo de si inicial intención, despertarla, se sentó a un lado de su cama, recargando los brazos sobre el colchón, viéndola dormir.

Aun en la oscuridad podía ver claramente las huellas que las lágrimas habían dejado en sus mejillas, luego volteo a la mesita de noche, donde estaba la bandeja con comida que le habían traído antes, a penas y la había tocado, volvió a fijar su mirada en la chica.

¿Por que cada vez que algo de su pasado salía a flote Kagome terminaba triste o llorando? El odiaba verla triste, sobre todo si era por su culpa.

"Perdóname" estiro una mano para apartar un mechón de cabello del rostro de ella "no debí de irme como lo hice y dejarte sola, tampoco enojarme cuando viniste aquí, no tengo ningún derecho a reclamarte el que quieras alejarte de mi, es solo que no quiero perderte" pero sabia que no había nada que hacer ahora, no depuse de lo que acababan de descubrir. Si Kagome no quería volver, él no tenia argumentos para exigirle nada "Mejor será que ya me vaya" InuYasha se puso de pie y se dirigió a la ventana

-¿InuYasha?- él se volvió hacia la voz que lo llamaba, Kagome estaba sentada en su cama, viéndolo como si no pudiera creer que estuviera ahí.

-Ya despertaste-

-¿Por qué estas aquí?- su voz todavía sonaba algo somnolienta, y no dejaba entrever el tono con que había sido hecha la pregunta, pero InuYasha se imaginaba lo que ella debía sentir en ese momento

-No era mi intención molestarte- dijo evitando mirarla a la cara- solo quería asegurarme de que habías vuelto bien.-espero una respuesta, pero ella no dijo nada- sabes...que no tienes que volver, nosotros podemos seguir buscando los fragmentos...sin ti- tenia que hacerle saber que no la iba a obligar a regresar, se le hacia un nudo en el estomago de pensar en que ella no fuera a regresar, pero no podía hacer nada.

-Entiendo, no quieres que regrese- esta vez si que capto el tono en que hablo, pero ¿acaso se sentía rechazada?, intento ver la expresión en su rostro, pero Kagome había bajado la vista hacia sus manos y parecía decidida a no apartarla de ahí.

"No me quiere de vuelta" pensaba "después de todo, ¿para que iba a necesitarme ahora?" Las lágrimas volvieron a llenar sus ojos, y ella los cerró fuertemente para no dejarlas salir, pero una logro escapar y resbalo por su mejilla y cayo en dirección hacia sus manos, pero nunca la llego a sentir, abrió sus ojos y vio como una par de manos sostenían las suyas, alzo la mirada y se topo frente a frente con InuYasha

-¿Quieres regresar?- le pregunto él esperanzado, quizás, después de todo, no lo iba a abandonar

-¿Tu quieres que regrese?- pregunto ella

-¿Por qué no iba a querer que regresaras?-

-Bueno...es que...- no sabia como expresar lo que quería decir -Kagome, te dije una vez que yo ibas a estar contigo mientras tú me quisieras a tu lado, y eso no ha cambiado-

-InuYasha- entonces Kagome dejo salir libremente las lágrimas que había estado conteniendo. InuYasha la envolvió en sus brazos, esperando poder hacer que las lágrimas pararan.

Después de un rato, cuando las lágrimas cesaron Kagome se quedo dormida, InuYasha la recostó en la cama y se acomodo a su lado. Aun había muchas cosas que debían discutir y muchos problemas por resolver, pero se encargaría de ellos en la mañana


Ok, por favor, no me odien. Esto me quedo demasiado diferente a como lo habia planeado. Asi que esperemos que loas cosas mejoren el siguiente capitulo

Babsy