THE ONLY EXCEPTION
.
2. NUEVA COMPAÑIA.
.
Mi cabeza da vueltas. No debería haber tomado tanto pero estaba demasiado distraída para andar contando mis copas. Me levanto de la cama arrastrando mis pies en la moqueta suave que cubre el suelo de toda mi habitación y me dirijo hacia el cuarto de baño.
Abro el grifo y me echo agua fría en mi cara. Me miro en el espejo y me doy cuenta que anoche me metí en la cama sin desmaquillarme: el lápiz de ojos corrido al igual que la mascara. Dios, parezco un zombie. Agarro algodón y comienzo a frotarme la cara.
Me divertí mucho anoche, no lo voy a negar. Me lo estaba pasando muy bien y yo nunca fui tan… suelta. Todo es culpa de Annie lo que me recuerda…
XxXxXxXxX
-¡Hermano! –grita.
¿Hermano? Espera, supuestamente Annie debería estar atrás mía y no enfrente… ay madre.
Me giro bruscamente y los efectos del alcohol no me ayudan. En un segundo mi trasero se estampa en todo el suelo y mi cabeza comienza a dar vueltas.
-¡Kat! –grita Annie.
-Cuidado preciosa… -susurra una voz masculina.
Me agarra de la cintura y me ayuda a levantarme. Ahí está mi misteriosa pareja de baile. No sé si será por el alcohol pero creo que no me arrepiento de nada al haberme restregado a él.
El chico será unos centímetros más alto que yo (y eso que llevo taconazos), pelo rubio (creo) alborotado, tez blanca, cuerpo fornido (Oh dios y qué músculos), brazos fuertes y abdomen…hmmm.
Me mira fijamente con esos ojos azules brillantes mientras me sonríe de manera pícara. No puedo evitar sonreírle de vuelta. Sigue sujetándome de la cintura y creo que me está acercando a él. No pasa nada… no lo voy a frenar.
-Katniss… ¿estás bien? –maldita Annie.
-¿Mmm…? –giro mi cabeza hacia ella apartando mi mirada de esos diamantes azules y me encuentro con Annie sonriendo maliciosamente.
-Veo que ya conoces a mi hermano Peeta. –dice lo bastante alto para que todo el mundo nos oiga.
-¡¿Hermano?! –me sobresalto y enseguida me suelto de los brazos del chico.
-¿Qué tal estás Peet? –saluda Annie dándole un abrazo.
-¿No me vas a presentar a tu amiga? –y no me quita el ojo de encima.
-Salgamos. Aquí hay mucho ruido.
XxXxXxXxX
-¿Cómo está mi borracha favorita? –de repente salta Annie en la puerta de mi baño.
-¡Coño Annie! –grito de sorpresa.
-Uy… esa boquita. Creo que la ciudad ya te está afectando. –me mira sonriendo.
-Ughh… me duele la cabeza. –me quejo. –Por favor, recuérdame no volver a salir NUNCA jamás contigo.
-Pues anoche te lo pasaste muy… pero que muy bien. –y vuelve a sonreírme con malicia.
-Por favor dime que no he hecho nada… de lo que me pueda arrepentir. –suplico cerrando los ojos.
-Bueno, te has restregado toda al hermano de tu amiga que también viene siendo el hijo de tus tutores…
-Ohhh… si lo recuerdo. Qué vergüenza por dios…
-A parte de eso estabas demasiado… "distraída" –suelta.
-¿Qué quieres decir con "distraída"? –pregunto confusa.
-¿No recuerdas nuestra charla con él afuera del Sub?
-No… bueno… borrosa pero casi nada. –intento recordar mientras hago mi camino hacia mi cama para tumbarme de nuevo.
-Lo suponía. –se sienta en la cama. –Por eso he venido aquí.
-Creía que me querías torturar…
-También estaba eso pero lo que te voy a decir es importante. –informa. -¿Me has entendido?
-Claro, suéltalo. –digo sin demasiados ánimos.
-Es importante que mis padres no sepan que Peeta está en la ciudad.
-¿Qué?¿Por qué? Creía que ya estaba aquí en la casa. –me siento enseguida para encarar a Annie.
-No, y ya te contaré la historia más tarde. Así que recuerda, no hemos visto a Peeta y lo más importante tú NO le conoces… ¿entendido? –advierte.
-Está bien. –digo vencida. –Ni una palabra sobre tu hermano.
-Anda, toma. –y me ofrece una pastilla blanca. –Es ibuprofeno, luego ya te sentirás mejor.
-Gracias. –y me lo tomo enseguida. –Por cierto Annie, ¿de verdad es tu hermano?
-No Katniss… vino la cigüeña y lo dejó en la puerta de mi casa… ¡Pues claro que es mi hermano borracha!
-Deja de llamarme borracha. –ahora pongo la cara seria.
-Lo siento. –se disculpa pero sé que a modo de broma. -¿Acaso no se nota?
-Bueno… tú tienes el cabello oscuro y ojos verdes… mientras que él… -suspiro al recordar esa perfección. –Cabello rubio, ojos azules… no os parecéis en nada.
-O sea… no recuerdas cosas de la noche anterior pero sí recuerdas perfectamente a mi hermano… -alza las cejas dos veces. –Interesante…
-Dios Annie cómo no puedo acordarme de semejante hombre. –pienso para mí misma. –Oh por favor en qué estoy pensando… lo peor aún es que ¡YA no estoy borracha!
-Kat… ¿estás bien? –me agita Annie sacándome de mis pensamientos.
-¿Ehh?
-Que digo que es interesante que recuerdes a mi hermano asi de bien… -me mira divertida.
-Cómo no acordarme… me tocó… era por si tenía que denunciarle y así puedo describirle fácilmente… -balbuceo. Miento.
-Ya, ya… lo que tú digas. –se levanta. –Vamos, seguramente nos esperan para desayunar. Por cierto, hay algo que sí nos parecemos. –dice antes de cruzar la puerta dejándome salir a mi primero.
-¿En qué?
-En que los dos estamos MUY BUENOS. –me guiña el ojo. –Pero eso creo que ya lo habrás notado.
.
-¡¿Cómo ha podido pasar eso?! –grita Haymitch mientras entramos en la cocina.
Effie niega la cabeza para hacernos saber de que no le hiciéramos caso. Annie y yo nos sentamos una al lado de la otra delante de Effie mirándonos confundidas. Haymitch sigue con su discusión en el móvil.
-¿Desde cuándo? –pregunta Haymitch ahora un poco más relajado. -¡¿Hace dos días?! ¡¿Me quiere decir que ahora mismo puede estar en cualquier parte del mundo?! –gruñe de nuevo. -¡No! ¡Por supuesto que no volverá allí! ¡Incompetentes! –y cuelga.
Haymitch se sienta al lado de Effie y ella suspira mientras acaricia la espalda de su marido para calmarlo. Nos mira a Annie y a mí y la verdad es que da miedo. Yo nunca le había visto enfadado. Él hace el esfuerzo por sonreírnos y da un sorbo a su café.
-¿Annie? –de repente susurra.
-Si papá… -si no lo he notado mal ella ha dado un respingo.
-¿Verdad que me lo dirías si tu querido hermano se comunica contigo, cierto? –lo dice tan tranquilo pero a la vez tan amenazador.
Miro a Annie y veo que ella observa atentamente a su papá. Ohh… nos van a pillar. Ella coge su zumo de naranja con total naturalidad y se moja los labios.
-Por supuesto papá… ¿se ha vuelto a escapar? –dice tranquilamente.
¿Escapar? ¿De dónde? ¿De un reclusorio? ¿Centro de rehabilitación? Lo sabía, sabía que un chico que toca así de una manera a una desconocida no puede estar bien de la cabeza.
-Sí, hace dos días. –suspira Haymitch, parece que ha creído a su hija. –Ya no sé que voy a hacer con este chico, le mando a uno de los mejores internados del mundo y se escapa… ya van tres veces.
-Lo que pasa es que Peeta nunca quiso ir allí, cariño. –susurra Effie. –Te dije que era mejor que estuviera con nosotros y controlarlo nosotros mismos.
-Sólo quiero lo mejor para él. –le mira Haymitch. –Voy a llamar a Wiress por si ha utilizado su tarjeta de crédito. -se levanta y se va.
-Vale chicas… ¿qué pasa?
Annie y yo la miramos confusas pero estábamos nerviosas. Effie es mucho más lista que Haymitch.
-¿Me lo vais a contar? ¿Dónde está Peeta?
-Mamá, no sé dónde está. Además, anoche me fui de fiesta y Katniss te puede asegurar que no la he dejado sola. –me mira. –Kat…
-Es verdad Effie, no se ha separado de mi. –vale, eso era verdad.
Por favor para el interrogatorio… soy muy mala mintiendo.
-Estaba en el Sub, ¿verdad? –nos mira fijamente y las dos nos removemos en nuestros asientos. –Annie, si no me lo dices tú, llamaré al Sub y me lo confirmarán ellos. Peeta Mellark no pasa muy desapercibido y lo sabes muy bien…
-Pues llama… -susurra Annie.
-Ya me los has confirmado.-sonríe triunfante Effie. -¿En qué hotel está?
-En el Mondrian Soho –Annie hace pucheros. –Me va a matar mamá…
-Tu padre te hará algo peor si descubre que lo has estado encubriendo… así que te estoy haciendo un favor. –después me mira a mí. -¿Lo viste Katniss?
-¿Yo? No… bueno… sí. –balbuceo.
-Está bien… cuando te lo presente finge no conocerlo. –se levanta dejándonos a las dos en la mesa. –Sae, seremos cinco para comer… -y al igual que Haymitch sale de la cocina.
Sae nos dedica una sonrisa.
-Esta vez, la ha liado.
.
Vale, respira Katniss. Sólo es un chico. Es el hijo de tus tutores. Es como Annie pero en chico. Vale, eso ha sido raro. Respira.
Me encuentro delante de mi, ahora, montón de ropa. Incluso me es más difícil elegir un atuendo para hoy. No sé, pero quiero estar… guapa. ¿O eso sería raro? No conozco muy bien al tal Peeta y digamos que nuestro encuentro no ha sido del todo normal pero hay algo en el…
Al final me decido por un pantalón vaquero rasgado corto y una camiseta ancha que deja ver un hombro de color blanco y que tiene la bandera de América impreso. Me pongo mis Converse negro favoritos y me hago una trenza de lado.
Vale, creo que así estoy presentable. Es una comida en "familia" así que estoy informal pero a la vez mona. Esto es preocupante, me estoy pareciendo a Annie. Me pongo lápiz de ojos negro sólo para resaltar mis ojos y para ser sinceros, ocultar mis ojeras.
Bajo en el salón y me encuentro con Annie tocando el piano. Se da cuenta de mi presencia y me sonríe pero no para de tocar. Me siento en el sofá en forma de U y comienzo a leer mi libro.
Haymitch y Effie se han ido hace un par de horas para recoger a Peeta asi que no deben de tardar. La idea de volver a verlo, pero ahora sobria me da escalofríos pero quizás al estar borracha he resaltado un poco su aspecto. Digo, a lo mejor no es para tanto.
El pitido del ascensor nos sobresalta a Annie y a mí. Nos miramos y ambas nos levantamos para dirigirnos al hall. Respira Katniss, Annie está a tu lado y no debe pasar nada malo. Sólo es un chico, por dios.
-Recuerda, no le conoces. –me susurra Annie justo antes de que las puertas del ascensor se abran. -¡PEETA! –grita y salta en los brazos de su hermano.
Éste no lo duda y la coge levantándola del suelo. La imagen es tan tierna, se ve que se quieren mucho pero observo que Peeta le susurra algo en el oído y Annie se tensa, un poco. La baja y le da un beso en la frente. Annie se aparta y ahora puedo ver y observar, con asombro, al chico que está enfrente mío.
No me equivocaba y los efectos del alcohol no han tenido que ver con mi visión de anoche. WOW. Está tal y cómo yo lo recuerdo: pelo rubio desarreglado, la piel blanca como el de Annie, brazos y abdomen perfectos dentro de esa camiseta blanca con el cuello V y el pantalón vaquero… hmmm colgando ligeramente de esa cadera.
-Katniss… te presento a mi hijo Peeta. –Effie me interrumpe.
-Oh… encant… -camino hacia ellos y de repente me encuentro en el suelo.
Ouch. Me duele el culo. Dios mío qué vergüenza… ¡tierra trágame YA!
Genial. Llevaba un cordón de mis zapatos sin atar y eso ha causado mi caída. Mierda. Mierda. Mierda.
-¡Katniss! –grita Effie y no puedo evitar oír la sonrisa de Annie.
Unas manos fuertes me agarran de la cintura y me ayuda a levantarme. Recuerdo esto. No mires… no mires…
-Cuidado preciosa. –susurra y creo que en este mismo instante me voy a derretir.
-Gr…gra…gracias. –tartamudeo y noto cómo mis mejilla se calientan.
-Creo que tú trasero atrae demasiado el suelo. –sonríe con picardía. Dios, tengo calor.
-Ya… lo he notado. –y le devuelvo la sonrisa. ¿Estás ligando Katniss Everdeen? No me lo creo.
-Peeta. –de repente salta para que todos le oigan. –Tú debes de ser Katniss Everdeen…
-Si… encantada. –ahora termino mi frase.
-Siento lo de tu madre. –susurra.
-Gracias.
-Bueno, vamos a comer que luego tú y yo tenemos muchas cosas de qué hablar. –le apunta Haymitch.
-Vamos, que me muero de hambre. ¡Sae! ¡Adivina quién ha vuelto! –grita y sale corriendo hacia la cocina.
Haymitch y Effie le siguen mientras que Annie se para a mi lado.
-Bonita entrada Everdeen…
-Cállate. –gruño mientras me ato, ahora bien, los cordones.
-Te gusta.
-¿Qué?
-Mi hermano. Te gusta.
-¡No!
-Venga Kat, te lo estabas comiendo con los ojos… -dice apuntando mis ojos.
-Es… guapo. –me sonrojo.
-Ya… ¿sólo?
-Vale, está bien… está bueno. –digo vencida. -¿Contenta?
-Si. –salta una voz masculina.
.
Esta es la comida más incómoda de TODA mi vida. Después de que me escuchara admitir que "Está bueno" salí corriendo hacia la cocina y me senté en la mesa. Minutos más tarde aparecieron los hermanos Mellark intercambiando miradas y sonrisas y no tuve más remedio que agachar la cabeza lo más bajo que podía llegar.
Noté cómo Peeta no me quitaba el ojo de encima y yo no pude hacer otra cosa que intentar esquivarlas… sinceramente me ha costado mucho. Ugh! ¿Por qué demonios tiene que ser tan atractivo?
Terminamos de comer y enseguida me disculpo para ir a mi habitación. Annie me sonreía como una tonta y le muestro mi cara más enfadada a escondidas. Subo corriendo a mi habitación, teniendo cuidado en no tropezarme de nuevo, y me encierro a mi habitación.
O eso creía yo.
-¿Me buscabas, preciosa? –sonríe sentado en mi cama.
-¿Qué? –digo sorprendida que estampo mi espalda contra la puerta.
-Sabía que te gustaba pero… venir así a mi habitación… teniendo a mi familia aquí abajo…mmm… -se levanta.
-¿Qué haces en mi habitación?
-Ésta es mi habitación.
-No, ésta es la mía. Tú eres el acosador. –le contesto muy rápido.
-Ohh… por eso estaba muy cambiado. –se ríe. –Supongo que ERA mi habitación porque ahora te lo han dado a ti.
-Aha. Qué listo. –suelto.
-Vale, mi culpa. –sonríe.
Como siga haciendo eso no me voy a poder controlar.
-Entonces, fuera. –le digo señalando la puerta.
-Pero igualmente quería verte. –se acerca.
-No, fuera. –repito.
-Así que piensas que estoy "bueno". –se ríe. –No es la primera vez que me lo dicen así que no te preocupes.
-Eres un creído. -bufo. –Fuera.
-Tú también estás buena. –alza una ceja y cada vez se acerca más.
Trago en seco. YO estoy BUENA.
-Me gustas. –pone una mano contra la puerta acorralándome con su cuerpo.
-Tú a mí no. –suelto. Trago. Qué bien huele. Tengo calor, está tan cerca.
-Pues eso no es lo que parecía… según tú estoy bueno.
-Pero eso no significa que me gustes. –suelto con ironía. –Digo… pienso que muchos actores están buenos y eso no significa que me gusten.
-Hmmm… tienes razón. –finge una expresión de estar pensando. Está tan cerca… me lo voy a comer. –Entonces haré que te guste.
-Ya… ¿cómo? –bufo.
-Así…
Y se acerca. Oh… me va a besar… me va a besar.
Su aliento… su boca entreabierta… sus ojos cerrados… ahhh… no voy a ser capaz de detenerlo así que me rindo, cierro los ojos y espero el contacto de sus labios.
-¡Peeta!
La puerta se abre de repente atrás mía, empujándome de golpe hacia el cuerpo de Peeta. Él yo nos sorprendemos y me agarra entre sus brazos para evitar que me caiga. Hmmm… sus brazos…
¡No Katniss! ¡Ahora no! ¡Os acaban de pillar!
-¡Joder Cato!
.
Yeah! ¿Qué os ha parecido? Espero que haya estado un poco mejor que el anterior… hmmm… y seguirá mejorando en los próximos!
Muchas gracias por los reviews que he recibido en el capitulo 1 y más cuando algunos son autores de mis fics favoritos!
Asi que GRACIAS 2x a: minafan, CarlaMellark, torposoplo12, krismery e isicullen
NO OLVIDEN DEJAR UN REVIEW, FOLLOW O FAVORITE… GRACIAS (por cierto se me olvidó ativar lo de anonymous reviews asi que ahora pueden dejar un review los ANÓNIMOS)
GRACIAS OTRA VEZ Y UN BESO.
