El Amo se alejó del Doctor. Tenía una mano a cada lado del Doctor y le miró hacia abajo. "Eres patético" le dijo. "Estas totalmente cubierto de cortes y contusiones y ni siquiera te has resistido. ¿Qué clase de pelea es cuando la otra persona no se defiende? No tuviste reacción aparte de esas pequeñas, patéticas lágrimas. Eres como una niñita," el Amo limpió una lágrima de la mejilla del Doctor.

El Doctor parpadeó, dándose cuenta ahora de que estaba llorando. Deseó silenciosamente que el resto de sus lágrimas se quedasen dentro de él. "Lo siento" susurró.

"No" le advirtió el Amo. "Simplemente no lo hagas" se apartó del Doctor, levantándose y apoyándose contra la pared más cercana. "No te disculpes. No podrás explicarlo así que haznos un favor a los dos y no lo intentes."

El se sentó lentamente mientras el Amo hablaba, "tengo que hacerlo" respondió. "Tienes que saber que lo siento. Lo siento tanto," se limpió los últimos restos de lágrimas.

"Tan solo cállate" dijo el Amo. "¡Cállate! No quiero oírlo."

El Doctor permaneció callado esta vez.

"Mejor."

"Voy a limpiarme" dijo el Doctor, calmadamente, empezando a levantare. No se movió, esperando la respuesta del Amo. No hubo respuesta así que tras unos momentos dio un paso hacia la puerta.

"¿Theta?" dijo el Amo, justo antes de que el Doctor abriese la puerta. Él se giró hacia el Amo. "Eres mío ahora, recuérdalo. "

El Doctor asintió, sabiendo exactamente a que se refería. Era suyo para amarlo, para odiarlo y suyo para herirlo. El Doctor se fue silenciosamente, pensando acerca de todo aquello. Estaba bien con ello, si eso significaba que tenía exactamente lo que necesitaba para estar bien con todo. No iba a estar solo de nuevo y nada podía hacer que se arrepintiese de ello.

Entró en el baño y se miró en el espejo un segundo. Un moretón se había formado alrededor de su ojo izquierdo, otro en su mejilla derecha y otro en la mandíbula; su labio inferior estaba cortado y tenía sangre seca en la nariz y la boca. Empezó a limpiarse suavemente la sangre, con una mueca de dolor todo el tiempo.

Una vez se libró de la sangre, fue al armario de la TARDIS donde se quitó la chaqueta de rallas y la camisa. Examinó los diversos moretones sobre sus brazos, el pecho y el estómago. Se puso una camisa blanca y una chaqueta azul. Hizo lo mismo con los pantalones, examinando las marcas que se delineaban en sus piernas, antes de coger los pantalones azules. Suspiró, no se veía peor que cuando terminó la Guerra del Tiempo. No, se corrigió mentalmente, como cuando él terminó la Guerra del Tiempo. Pero todavía tenía bastantes heridas. Tenía razón cuando lo dijo, nada podría hacerle más daño que el que acarreaba permanentemente.

Una vez se vistió de nuevo se internó más dentro del armario de la TARDIS y se sentó entre la ropa, sin saber que hacer. Después de un tiempo el Amo le encontró allí.

"¿Escondiéndote de mí, Theta?" preguntó. Estaba mucho más tranquilo que antes, su tono más juguetón.

El Doctor no le miró. "Por favor, no me llames así."

"Pero quiero", dijo el Amo y puso mala cara. Se sentó al lado del Doctor y sonrió. "En cualquier caso, no has respondió a mi pregunta: ¿te estabas escondiendo de mí?"

El Doctor sacudió la cabeza.

"Bien" dijo el Amo. "¿Quieres... hacer algo?"

El Doctor no respondió, parecía estar intentando imaginar qué quería decir el Amo con "algo". No quería dar su consentimiento a algo que luego pudiese lamentar, aunque sabía que no tenía elección.

"¡Theta!" el Amo suspiró exasperado, empezando a tamborilear inconscientemente en la rodilla del Doctor. "¿Sabes cuál es tu problema? Nunca te callas o nunca dices nada."

"Lo sie-" el Doctor se detuvo a sí mismo.

Puso su mano sobre la del Amo, deteniéndole gentilmente. El Amo cambió su mano poniéndola encima y cerró los dedos al rededor de los del Doctor con curiosidad, el Doctor cerró automáticamente los dedos alrededor de los del Amo. El Amo apenas notó el desliz. Miró hacia abajo, hacia sus manos entrelazadas, y de nuevo al Doctor. Abrió la boca para decir algo pero la cerró de nuevo.

"¿Qué pasa?" preguntó el Doctor.

"Nada" respondió el Amo.

"Amo, dímelo."

"No me digas lo que tengo que hacer" saltó el Amo. Suspiró. "Vamos, vayámonos a algún sitio" se levantó, levantando al Doctor con él.

"¿A dónde?" preguntó el Doctor mientras el Amo le llevaba a la sala de control.

"Ya lo verás" replicó. Soltó la mano del Doctor, corriendo al rededor de la consola pulsando botones, una mirada maquinadora en su rostro.

"Amo..." dijo el Doctor, "¿A dónde vamos?"

"Vamos, Theta, ¿dónde está tu sentido de la aventura?" el Amo corrió al rededor y obligó al Doctor a apoyarse contra la consola. "Siéntate, relájate" le empujó en el asiento. "Ya lo verás cuando llegamos.

EL Doctor automáticamente se levantó y avanzó unos pasos hacia la consola, con la idea de ver a dónde se dirigían.

"¡No!" el Amo se interpuso directamente entre el Doctor y la consola, sabiendo que el Doctor no le apartaría. "Solo siéntate y espera."

"¿No vas a hacer nada estúpido?"

"¿Qué? ¿Cómo destruir Gallifrey? Oh no, espera, ¿cómo tu?"

El Doctor le miró, sin saber por qué le sorprendían las palabras del Amo. "¿A dónde vamos?"

El rostro del Amo se iluminó. "¿Quieres saberlo de verdad?" el Doctor asintió. "Vamos a la constelación Kasterborous."

Rápidamente el horror puro se apoderó del rostro del Doctor. "¡No! ¡No puedes! No puedes ir allí."

"¡Puedo hacer lo que quiera ahora mismo!" le dijo el Amo. "Dime, ¿has vuelto? ¿Has visto lo que hay ahora?"

"¡Por supuesto que no!" respondió el Doctor, su voz mostraba todo el horror y el miedo que sentía. "Tuve que irme. Tuve que hacerlo."

"No, no, no, Theta, lo que tiene que pasar es que yo y tu vayamos a verlo ahora. Ir a ver que hiciste con nuestro planeta."

"¡Puedo contártelo! Puedo contártelo si es lo que quieres" le dijo el Doctor desesperadamente. "Nunca olvidare lo que fue, nunca podría. No necesito verlo de nuevo."

"Yo necesito verlo" le dijo el Amo, la ira creciendo rápidamente. "Y tu mereces verlo. Vamos a ir y no hay anda que puedas hacer al respecto."

"Bien" aceptó el Doctor amargamente, retrocediendo un paso y sentándose."

"¡El destornillador!" dijo el Amo, extendiendo la mano. El Doctor le miró, sus ojos la imagen de la inocencia. "No soy estúpido" el Amo movió los dedos impacientemente. "Sé que puedes usarlo sobre el control de la TARDIS. Dame el destornillador sónico ahora."

A regañadientes, el Doctor buscó en su bolsillo y sacó el destornillador sónico, que el Amo agarró tan pronto lo vio.

"Bien" dijo el Amo, regresando a los controles, mirando la progresión del diario. "Llegaremos pronto," dijo maravillado, la voz excitada pero algo más la teñía. Nervios.

"Vas a lamentar esto" susurró el Doctor, bajo pero certero. "Una vez lo veas desearas no haberlo visto nunca. La imagen permanecerá contigo por el resto de tus vidas. Nunca se irá."

El Amo estaba a punto de responder cuando la TARDIS se detuvo. "Perfecto, supongo que tu TARDIS está de mi lado" se rió. "Ya estamos aquí."

"Tenemos que irnos ahora" dijo el Doctor, mirando hacia las puertas de la TARDIS completamente horrorizado. "Por favor. Solo vayámonos."

"No. Nos iremos cuando yo quiera que nos vayamos y no antes" le dijo el Amo. Ando hacia las puertas.

"No hagas esto, Amo. Por favor, no sabes como es. Sólo aléjate."

"¿Por qué debería?" preguntó lentamente, sin girarse hacia el Doctor. "¿Por qué no debería ver lo que le ha pasado a mi planeta?"

"Solo confía en mí" suplicó el Doctor.

El Amo se giró hacia él. "¿Confiar en ti? ¿Confiar. En. Ti?" Echaba chispas. Rápidamente regresó hacia el Doctor. "Confiar en ti sería la última cosa que haría nunca." Agarró al Doctor por el brazo, arrastrándolo con él. EL Doctor luchó pero no podía competir con el Amo, especialmente cuando estaba enfadado. El Amo se detuvo frente a las puertas. "Ábrelas."

"No" se negó el Doctor."

"He dicho que las abras."

"Y yo he dicho que no."

El Amo le miró fijamente, la rabia iluminando sus ojos oscuros, pero no insistió. "Bien. Lo haré yo mismo."

"No" el Doctor le empujó lejos de él y se interpuso enfrente de las puertas. "No te dejaré hacer esto."

"No voy a dejar que me detengas" dijo el Amo, apartando al Doctor fuera de su camino con facilidad, pero manteniéndolo agarrado, asegurándose de que estuviese mirando cuando abrió la puerta.

El agarre del Amo sobre el Doctor se aflojó instantáneamente una vez la puerta estuvo abierto, pero el Doctor no hizo ni un intento de apartarse. Ambos se quedaron mirando en silencio, petrificados. EL Doctor, quien lo había visto antes, luchando por alejar los recuerdos de la última vez que estuvo allí. Mientras que el Amo, para quien era nuevo, se encontró pensando en sí mismo cuando era un niño y le llevaron a la Cisma Desenfrenada. Inspiró y le dolió profundamente, porque en ella había visto todo, pero esto era peor, mucho peor, porque era nada.

La TARDIS estaba flotando en el espacio vacío de la constelación Kasterborous, como una pequeña luna intentando encontrar la órbita alrededor de su planeta perdido. La única cosa visible desde la TARDIS eran los dos soles alrededor de los cuales había orbitado Gallifrey y, de manera diferente, el espacio vacío.

El Doctor apartó la mirada primero, a pesar de que la imagen le perseguía aún cuando cerraba los ojos. Los abrió un minuto después e intentó cerrar las puertas de la TARDIS. El Amo agarró su brazo deteniéndolo, sin apartar en ningún momento la mirada, moviéndose como si fuese un robot.

"No" susurró, la voz más llena de emoción y dolor que el Doctor hubiese oído nunca. No había rabia ahí, era vulnerable.

"Deja de mirar" le dijo el Doctor. "Déjame cerrar las puertas y solo deja de mirar."

El Amo sacudió la cabeza. "No. Tengo que hacerlo, Doctor, tengo que mirar."

"Amo, esto no va a ayudar en nada" razonó el Doctor. "Déjame cerrarlas."

"No."

Esta vez el Doctor le ignoró y cuando intentó tirar para cerrar las puertas el Amo no le detuvo. Una vez las puertas estuvieron cerradas el Amo parpadeó como si rompiese un trance. Una lágrima perdida cayó desde sus ojos y él la limpió furiosamente al momento. Se giró hacia el Doctor.

"Ahí no hay nada. Absolutamente nada" dijo con la voz hundida. "¿ hiciste esto? ¿?" parecía que no lo creía. Su voz se volvió cada vez más amarga. "¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo un cobarde como tu podría hacer algo tan destructivo?"

El Doctor evitó a propósito la pregunta. "Es peor ahora, ¿no es así?" dijo. "Ahora que lo has visto, ahora no podrás negártelo a ti mismo. No vas a poder pretender que todo fue un sueño del que vas a despertar. No puedes hacer como si fueses a regresar, porque ya lo has hecho. Ahora lo has visto así que no puedes. Nunca deberías haberlo-"

"Déjame ver" dijo el Amo simplemente, calmado como si estuviese volviendo a entrar en el trance de antes, volviendo hacia la puerta pero el Doctor mantuvo la mano en ella, deteniéndolo.

"No, no necesitar mirar de nuevo" replicó el Doctor. Sabía cuán fácilmente podía apartarlo el Amo para abrir la puerta y sabía que el hecho de que no lo hiciera significaba que en realidad no quería verlo de nuevo. Los ojos del Amo estaban muy abiertos, vidriosos y el Doctor sabía que todavía veía el espacio vacío.

Cogió la mano del Amo y le condujo adentro de la TARDIS, sentándolo en el asiento junto a la consola. "Voy a devolvernos al vórtice, ¿todo bien?"

El Amo le miró en blanco, musitando algo acerca de que Gallifrey se había ido.

El Doctor cogió los controles mirando al Amo a través de la consola. Dio una palmadita a la TARDIS, ligeramente confortado al sentir el familiar sonido y el movimiento. Una vez se puso en marcha el Doctor regresó con el Amo. Se agachó enfrente de él.

"Amo..." dijo suavemente, pero no tuvo respuesta. "Amo" todavía nada. "Koschei" esto hizo que el Amo le mirase, pero todavía no dijo nada. Entonces el Doctor dijo la otra única cosa que sabía que definitivamente obtendría una reacción. "Lo siento."

El Amo automáticamente arremetió contra él y aunque el Doctor ya se lo esperaba no tuvo tiempo de apartarse del camino. "Te dije que no lo mirases." El Amo le miró bien ahora. "¿Nunca escuchas?"

"Tengo tu atención" se encogió de hombros el Doctor, levantándose. "Tenía que saber si estabas bien. ¿Lo estás?"

"De color de rosa [1]" replicó el Amo con sarcasmo. "No finjas que te importa cuando eres el único que ha causado todo esto. En cualquier caso, creo que te he hecho una pregunta antes que no has respondido. ¿Cómo un cobarde como tú ha podido hacer todo esto?"


N/A: Cuando empecé esto se suponía que iba a ser un one-shot, pero la historia tenía otras ideas. Espero que os guste, por favor R&R :)

Carly. x

N/T: [1] "Just peachy" en inglés es una expresión sarcástica para decir "genial" irónicamente. Me pareció una buena traducción para el caso.