Nota: Ninguno de los personajes me pertenecen.

Capitulo 2: Rebeldía.

Alya sabia a la perfección que Ladybug ya no era la misma, esa que fue su mejor amiga con el pasar de los años se llenó de odio, de rencor y ahora no queda ni las cenizas de la antigua Marinette, aquella dulce e inocente chica se fue junto con su alegría y la del mundo entero, porque ahora nadie sonreía... Jamas. La joven miró nuevamente hacia todos lados, sabia que Marinette no saldría de allí hasta entrada la noche y ella debía llegar al cuartel. Se fue, confiando en que la reina no le haría daño y ademas si preguntaba ella podría decir fácilmente que estaba buscando información de la fuerza rebelde.

….

Ella gritaba mientras tomaba cosas al azar y las lanzaba hacia mi como modo de defensa, tenia los ojos muy abiertos y no paraba de decir que era un intruso, de inmediato la tomé del brazo y tape su boca con mi mano derecha, si seguía gritando de seguro sus padres oirían, y ni siquiera se si ésta chica es la que busco.

—Tranquila— susurré —No te haré daño— aunque de eso no estoy muy seguro —¿Eres Marinette?— pregunté solo para después sentir como movía su cabeza afirmando lo dicho. Suspiré.

Oh, si que era ella.

—Escucha, te soltaré pero debes prometer no gritar, ¿De acuerdo?— Indiqué y, como lo dije, aflojé el agarre poco a poco hasta soltarla por completo, alejándome un poco de ella en el proceso.

Y no pude evitar pensar en lo hermosa que es ésta chica cuando la vi.

—¿Q-quien eres?— Abrí mi boca para contestar a su pregunta pero de inmediato giró su cabeza de un lado a otro con rapidez —Quiero decir, ¿Que eres?— Ésta vez su mirada mostraba intriga y extrañeza al verme de pies a cabeza, de seguro se preguntaba por las orejas de gato sobresalientes en mi cabeza o la cola que por supuesto no pasaba de sapercibida ante todo ésto, ¿Realmente no sabe lo que soy?

—¿Que?— Pregunté, un tanto confundido.

—¿Que cosa eres?— Repitió —E-es decir, se que eso no puede ser un disfraz— observé como su dedo señalaba mis atributos felinos.

—Soy un Resshar— Aclaré, era el momento, lo se, debía en ese preciso instante acercarme y terminar el trabajo por el cual llegué en un principio, con eso en mente y paso decidido comencé a acortar la distancia, bastante grande debo agregar, entre ambos pero no me fijé que una maceta estaba en medio de mi camino y tropecé, cayendo de lleno al suelo sin poder evitarlo.

—¿Estas bien?— Preguntó y se acercó a mi, tomando mi mano para ayudarme a levantar, sin poder evitarlo giré mi rostro quedando frente a frente y pude observar sus ojos, azules como zafiros y brillaban en preocupación ¿Como es posible que un extraño invada su habitación, se caiga y ella en lugar de irse y llamar a alguien le ayuda y se preocupa por él? Definitivamente ella no es Ladybug, no la que yo conozco ¿Como puede ser una despiadada asesina, tirana sin sentimientos la chica que está ante mis ojos? Supe en ese instante que Wifi si tenia razón después de todo, ésta chica tuvo que tener un pasado desgarrador, quizá sea el causante de todo ésto, quizá haya otra solución después de todo.

Quizá no tenga que matarla.

Se colocó una capucha negra y con paso decidido salió del lugar, teniendo extremo cuidado de no ser vista. Suspiró con alivio al pasar el puente metálico pero su corazón se estrujó de inmediato al notar los daños, era obvio que la reina Ladybug había estado practicando con sus poderes en el parque, ya que, lo que era antes un hermoso prado que aun conservaba vida, estaba por completo destruido, solo quedaban las cenizas, la joven sabia que si Marinette lograba obtener el poder de la destrucción no habría nada que podría detenerla, es por eso que Plagg se lo traspasó a su líder, el era mucho mas centrado y responsable, mejor para manejar ese inigualable poder y era el único que tenia la confianza suficiente con la reina como para que ella no sospechara de él... y de hecho así fue. Ladybug jamas se esperó que Chat Noir seria el que la traicinase, ella jamas reveló su plan al muchacho o le dio información de mas ya que aun estaba desconfiada, sin embargo, tanto él como el resto de los rebeldes tenían muy en claro que la reina lo trataba diferente y era como si quisiera tenerlo de perrito faldero, por supuesto todo fue un teatro, parte del plan maestro que se llevaba a cabo y cuando, junto con la ayuda del maestro fu, lograron dominar el viaje en el tiempo no hubo mas dramas, no hubo mas actuaciones, a Chat Noir realmente le costaba comportarse bien con la reina ya que de verdad la detestaba, por lo que se dio un gran gusto cuando la encarceló el día de la fuga y se fue directamente a la nave, necesitaban a la tirana lejos o atrapada para poder escapar y él decidió montar una trampa contra ella como si de un ratón se tratara, cayó muy fácil. Aun Alya se pregunta como es que Marinette fue tan descuidada, pero gracias a eso el joven logró escapar, para cuando la reina fue liberada y mandó a sus esclavos a seguirlo él ya había recorrido bastante camino, y, aunque trataron de detenerlo, fue inútil.

Alya apartó todos sus pensamientos junto con su capucha cuando llegó a una cueva que ella conocía muy bien, dando paso a la marcha, entró de manera sigilosa y cuando llegó a lo que parecía una calle ciega tocó la parte inferior de la pared izquierda, justo sobre un símbolo de tortuga hecho de la misma tierra, en cuanto sus dedos rozaron el acceso un casi invisible escaner la rodeó por completo, la chica sonrió cuando la puerta se abrió y entró directamente al cuartel en donde todos se encontraban, centrados en su mundo. Sintió un efusivo abrazo para con ella de lo que parecía una pequeña chica y correspondió cuando notó su cabello rojo.

—Alya, viniste!— Exclamó la pelirroja con emoción.

—Claro que vine Tikki, tengo qué, recuerda que ya no está Chat Noir acá— Respondió y de pronto observó como Duusu se acercó a ellas con gesto de preocupación.

—De eso necesitábamos hablarte Wifi— sentenció la joven —Hemos perdido comunicación con el jefe y Plagg y Buble tampoco aparecen, creemos que a ellos los capturó Ladybug— Alya abrió mucho los ojos, recuerda lo furiosa que se había puesto la reina cuando su hombre de mayor confianza lo traicionó pero no recuerda haber llevado nuevos prisioneros al palacio —¿Sabes algo?

—N-no— tartamudeó, imaginó entonces la clase de tortura que se le avecinaba a los chicos, en especial a Plagg, el Resshar —Ojalá solo sea una falsa alarma— susurró. Si la reina lograba sacarle información a los chicos entonces estarían perdidos.

Duusu iba a decir algo mas cuando de repente la puerta fue abierta y Nathaniel entró por ésta con un Resshar en sus brazos, solo que éste claramente ya no tenia sus poderes, se veía muy frágil y, aunque la diferencia de esa criatura a un verdadero humano era mínima, se podía notar que en éste momento ya no era mas un ser poderoso, ya no irradiaba luz cegadora y sobre su cabeza era claro que había cabello humano y no setas como es de costumbre aparte de que sus ojos son corrientes de especie terrestre y no de animaloides. De inmediato todos fueron directo a ellos y ayudaron al joven para sostener a la, ahora en adelante, muchacha de apariencia humana.

—¿Pollen?— Preguntó Kim quien había puesto a la rubia en el sofá.

—Si— afirmó Nathaniel de forma seria —Ladybug a extraído el poder de otro Resshar, ahora tiene el poder de la abeja, cada vez es mas poderosa— su voz sonó alarmada, llena de angustia, la dictadora iba avanzando muy a prisa y si se descuidaban encontraría al gran maestro, eso no lo podían permitir. Un quejido mínimo de parte de Alya hizo que Kim girara su vista hacia ella, la joven solamente lo miró y él entendió que debía irse, si Pollen está sin su poder entonces Ladybug debe ir de regreso al castillo y ya había sido bastante malo que no la viera cuando salió, debía dar explicaciones a la reina, así que lo mas aprisa que pudo se marchó, después se aseguraría si la Resshar estaba bien.

Mientras ella corría con desesperación hacia el palacio, Ladybug se encontraba ya en su habitación, abrió la consola digital, la cual tenia una serie de objetos y colocó allí otro mas; una peineta dorada con un arco en la parte de arriba y múltiples dientes, uno de los lados de la peineta tenia un diseño impregnado de abeja con líneas negras y amarillas, una cabeza negra y alas estiradas para hacer el arco, tal como todos los demás lo alineó a la perfecta fila que mantenía, cada símbolo de un Resshar al cual le había quitado su poder, un Resshar caído, ese simple e insignificante ente era lo que representaba a la abeja, al igual que los pendientes colocados de primero en la fila, pequeños y circulares con la superficie lisa y bordes finos de plata. Estando en ese momento los aretes negros con los bordes plateados. Aunque ella recordaba muy bien que mientras Tikki los utilizaba como símbolo de su poder los aretes se mantenían de color rojo con cinco puntos negros redondos repartidos simétricamente, similar a una mariquita, el broche, por otro lado y el abanico, de último pero no menos importante de color púrpura intenso con puntas verde esmeralda, Ladybug puede recortar a la perfección que dicho objeto abierto se le puede notar claramente la forma de pavo real, con la simulación exacta de la plumas y en la punta inferior conservaba el rostro del animal, su cuerpo y lo siguiente eran sus majestuosas plumas, cada pieza simbolizaba a su dueño y la tirana sentía satisfacción cuando, al extraer el poder, se quedaba con la joya, así su portador tendría la pena de saber que perdió algo importante en su vida, algo que realmente representaba su ser y su don el cual habían perdido. La hacia sentir poderosa, invencible, al ver su colección personal solo la hacia pensar en obtener uno de los mas valiosos de todos: La sortija del gato negro. Y la obtendría sin importar qué o como lo haría pero la joya seria suya. Sin embargo, apartó esos pensamientos para otro momento, ya pensaría en qué le haría al gato en cuanto lo encontrara, pero por ahora debía probar el nuevo poder auto otorgado de la abeja y después tendría que hacer hablar al par de idiotas encarcelados, una sonrisa se plasmó en su rostro al pensar en su pequeña satisfacción personal con la prueba del poder y ni imaginar el como disfrutaría torturar a los rebeldes, así podría relajarse un buen rato y entretenerse, salió de la habitación y observó hacia la izquierda, allí se encontraba su asistente, la cual había desaparecido hacia ya un rato, alzó la ceja frente a ella, preguntando con la expresión de su rostro algo que no formuló con sus labios pero que la morena sabia entender perfectamente.

—Estaba realizando la investigación del paradero de los rebeldes, majestad— Indicó la chica de la manera mas normal que pudo, pero estaba nerviosa por la posible respuesta, del si le creyera o no.

—¿Encontraste algo?— Preguntó mientras se cruzaba de brazos, sabiendo la respuesta exacta.

—S-si— Tembló pero rápidamente guardó la compostura —Pero estoy reuniendo mas datos para presentar un informe— La reina solamente se marchó sin decir mas, hace ya bastante tiempo que estaba sospechando de la actitud extraña de su doncella, sin embargo no había entrado profundamente en el tema pero ahora que es mas desconfiada no puede pasar eso de sapercibido, se prometió a si misma descubrir que escondía esa traidora, de una u otro forma.

Detuvo en seco sus pensamientos al llegar al sótano, la habitación en la que nadie mas que ella podía ingresar, era su lugar de prueba y simplemente con quien practicaba no vería nunca mas la luz del día así como a ninguna otra persona que no fuera ella, en la practicas o torturas de vez en cuando, y por supuesto para alimentarla, no podía permitir tampoco que muriera de hambre o sed, a ella le esperaba algo peor, mucho peor.

Continuara...