Capitulo II: The Stranger

Era gracioso para él verlo construir esa precaria trampa. Loki estaba sentado con sus piernas cruzadas y el mentón apoyado en su puño cerrado. Habían llegado hacia un par de horas a aquel claro, los árboles de gran tamaño se habían tornado en pequeños troncos curvos, de copas de color amarillento. La noche había llegado con espantosa rapidez, hacia frío y lo único que tenían para taparse, eran sus capas. Loki sonreía contento, mientras se envolvía con su capa verde y ladeaba la cabeza, dedicando una mirada burlona a su hermano.

-Tu inteligencia no deja de asombrarme

Thor miró por unos segundos al menor, enarcando una ceja mientras sus manos se detenían en el movimiento de montar ramita sobre ramita.

-Ilumíname, si conoces otra manera- Le replicó con impaciencia, haciendo un gesto con las manos que abarcaba aquello que intentaba construir.

El heredero al trono Asgardiano, tuvo que admitir que no sabía cazar. La comida siempre se le había sido servida en bandeja y es que tampoco se había puesto a pensar como llegaba a la mesa. Thor solo sabia de golpear con su martillo y últimamente, se había mantenido bien ocupado persiguiendo a su hermano. Las cosas eran tan fáciles cuando eran pequeños.

-Será mi placer, hermano.- Enfatizó la última palabra, por que Loki sabía cuanto le molestaba a Thor cuando lo llamaba 'hermano' con aquel tono empalagoso. Con esos movimientos elegantes que lo caracterizaban, se levantó y se acercó a Thor con parsimonia. Loki Lafeyson emanaba nobleza en cada uno de sus movimientos y por una facción de segundos, el mayor se lo quedo mirando como hipnotizado. Muchas veces a lo largo de los años que habían pasado juntos, Thor se había encontrado observando a Loki detenidamente y sin razón alguna. Él poseía esa clase de la cual Thor carecía y al verlo actuar de esa manera, se daba cuenta por que todos siempre caían en sus engaños. Loki resultaba atrayente, como un imán. Mientras los ojos claros de Thor seguían los movimientos de su hermano menor, su mente recordaba las miles de veces que él mismo de pequeño, había pedido a Loki que con sus triquiñuelas, engatusara al padre de ambos para que los dejara salir o para que le levantaran algún castigo. Quizás debería haberse dado cuenta en ese momento que Loki mentía y no era para ayudar, si no para su propio beneficio.

El moreno se quitó la capa y de un movimiento fluido, la arrojó sobre la cabeza de Thor, para luego pasar por su lado y pisar la improvisada trampa. El sonido de las ramas al quebrarse le produjo satisfacción, que dejo traslucir en una breve sonrisa. A los ojos de Loki, Thor pecaba de inocente y tan fácil de engañar. No sabía en que momento exacto había comenzado a disfrutar de ver su inocencia partida en mil pedazos, en que momento exacto le había comenzado a producir placer burlarse de él. Una leve brisa se levantó y luego todo quedo en silencio. Thor se quitó la capa verde de la cabeza en un movimiento brusco y se negó a hablar. El mohín de su rostro satisfació a Loki. El heredero del reino de los gigantes de hielo, se quedo inmóvil y escuchó con atención. Un movimiento imperceptible detrás de un arbusto y Loki cerró los ojos. Dos segundos después, una copia suya se alzaba por detrás del arbusto con algo peludo en su mano. La copia sonrió al Loki original y con un movimiento fluido se acercó a él para entregarle la presa. Loki miró a la criatura indefensa, que se movía aterrorizada en su mano y luego posó sus ojos en el rostro de un sorprendido Thor.

-Ves que fácil es.- Su voz sedosa causo rechazo en Thor, que solo veía como el animal se retorcía espantado y temeroso. –Es como un conejo, los vi en la tierra, el agente Barton fue tan amable de cazar uno para mi con esas flechas que explotan.- Levantó al animal hasta que estuviera ala altura de sus ojos. Era pequeño, de pelaje largo y color café. A diferencia de los conejos, sus orejas eran pequeñas y redondeadas. Sus ojos amarillos estaban desorbitados y cuando Loki lo miró con malicia, el pequeño animal intento alejarse.-Y ahora ¿Le partimos el cuello o lo despellejamos vivo?- Preguntó con demasiada dulzura, dispensando una mirada a Thor. Le agradó ver el asco reflejado en esas facciones toscas. –Vamos ¿Te causa ternura el animalito? Acaso pensabas que la comida del palacio, no era un animalito como este antes de llegar cocida a tu plato ¿no? Tu ingenuidad no deja de sorprenderme.

-Loki, no…- Fue un susurro ronco, ya no quería seguir con aquello. Pero su pedido fue a parar a oídos sordos y puedo escuchar claramente el crack que el cuello del animal hizo al partirse. Loki tiró el cuerpo sin vida de su presa a los pies de su hermano. Sus ojos verdes y fríos, lucían esa malicia innata de él, Thor giró el rostro, repugnado por el gesto e hizo oídos sordos a la carcajada de Loki. El dios del engaño recogió su capa verde y se alejó unos metros para dejarse caer con elegancia al suelo y apoyarse en el tronco de un árbol. Se envolvió en la capa para protegerse del frío, sus ojos aun fijos en él, Loki sonrió y satisfecho con la reacción que causo en el otro, cerro los ojos. –No tengo hambre, puedes comerte al animal si quieres y es mas, hasta puedes quedarte con la piel.- Se mofó. Hacer sentir mal a Thor, era un placer infinito para él.

El mayor observó con sus ojos claros al menor, intentando contener su rabia. Thor siempre había pecado de inocente y mientras miraba a su hermano quedarse dormido, no podía dejar de pensar que era un grandísimo idiota. Por culpa de esa ingenuidad, Coulson había muerto y muchos mas, por su culpa. Loki nunca cambiaria, nunca mas volvería a ser el de antes. Ese hermano que le buscaba para jugar cuando eran pequeños. Pero su madre le había enseñado a ser compasivo y Odín aun pensaba que había salvación para Loki, así que ¿Por qué no iba él a pensar lo mismo también? Miró al animal muerto a sus pies, la cabeza torcida en un ángulo antinatural y el estomago se le revolvió. No por ver a la criatura muerta, si no por la manera en que lo había matado, a sangre fría y sin dudar. ¿Así haría con él también? No podía dejar de pensar en eso. Ya no tenia hambre, pateó la pila de ramas y luego cavó un pequeño hoyo para luego enterrar al animal.

Lo que Thor no advirtió, fue que Loki había observado todo con sus ojos entrecerrados. Algo de la angustia y rabia en el rostro de Thor, removió algo en el interior de Loki, algo que no le gusto para nada. Así que se obligó a dormir y no pensar en idioteces sin sentido.

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Sigilosa en cada uno de sus movimientos, la figura encapuchada trepo al árbol como si de un gato se tratase. Observaba a los dos hombres, quietos, durmiendo y sin saber que alguien los miraba con cierto interés. 'Los extranjeros' como los ancianos los habían llamado, aquellos que caerán junto a la estrella azul y serian el cambio, así lo habían marcado las profecías. Gunnhildur lo sabía muy bien, ella envuelta en los mantos que asemejaban al follaje, había escuchado muy bien la profecía del viejo Orn, al que su padre en realidad creía un loco. Pero en verdad la estrella brillante había caído unos días atrás, ella lo había visto todo, refulgente en el cielo oscuro y resguardada en una caja de cristal. Su padre, el 'Frío Arkse' como lo llamaban todos, le costo mucho admitir que Orn tenia razón acerca de su visión. Y según como habían predicho los demás ancianos del concilio, la estrella no había caído sola, dos extraños seres venían con ella y los ayudarían a viajar por los demás mundos. Por que su mundo, ese planeta que Gunnhildur amaba tanto, estaba cerrado. Ellos no podían salir de ahí y muy pocas veces, habían llegado viajeros de una tierra lejana. Fríos hombres grandes, de piel azulada y que según decía la mitología, ellos eran los antepasados de su raza. Pero Gunnhildur solo había leído de eso en los viejos libros del castillo, donde rústicos dibujos mostraban a esos hombres azules seguidos de bellas mujeres. Mitos, que la chica había creído y en ese momento confirmaría. Era por eso Gunnhildur le había rogado a su padre que la dejase ir en busca de los extranjeros, ella era una guerrera y no cejaría en su intento, su padre tuvo que dejarla. Arske era un hombre rudo, pero solo tenía una hija y solo la tenia a ella, el rey de Tilflukt (así como se llamaba su planeta) había dejado a su única hija partir en busca de los Ulkomainen. Y allí estaba ella, después de viajar durante dos días, guiándose por su sentido de caza, logro dar con los extranjeros. Con el negro cabello recogido en una coleta y con su ropa de batalla (apenas le cubría el torso y una falda semi rasgada que le permitía libre movimiento) cubierta por su larga capa, la chica observaba y estudiaba. No sabia si eran hostiles, así que saco su cuchilla, esa de hoja de jättiläinen soopeli, las garras de ese animal podrían cortar lo que fuese. El hombre de cabello negro parecía el mas débil, si primero acorralaba a ese y lo utilizaba para que el grandote hiciese lo que ella quería, sí... eso haría. A pesar de su corta estatura y sus 19 años, Gunnhildur o Gunn como sus amigos le decían, era una temeraria guerrera. A sus 17 años fue con su padre a la guerra contra los Sisämaan, un pueblo huraño que mataba a cualquiera que siquiera pisase sus tierras y Gunn había matado al general de una de sus tropas. Su aspecto no era el de una asesina y su carácter tampoco, pero Gunn lo era. Con una agilidad sorprendente, se bajo del árbol y se acerco con cuchilla en mano, hacia el hombre moreno y tan blanco como el Kuoleman jumalana.

Loki no era tonto y llevaba despierto un buen rato cuando sintió ese movimiento en el árbol, en cambio Thor seguía dormido como un tronco. El menor no entendía como aun su hermano mayor no estaba muerto. Así que cuando esa figura se apareció, el dios del engaño ya no estaba mas acurrucado bajo su capa, si no que se encontraba parado y observando a la chica acercarse a una de sus copias. Cuando la muchacha incauta alejo la capa, su copia le sonrió y luego se desvaneció en el aire. La confusión lleno el rostro de Gunn y la voz afilada de Loki resonó a sus espaldas.

-No, no, no- Una sonrisa divertida apareció en sus finos labios, Loki estaba entretenido. Era el primer lugareño que veían en aquellos inhóspitos parajes. Al parecer su voz había despertado a la marmota de su hermano, Thor se removió y abrió sus ojos, para ver con sorpresa a la chica. –Tenemos compañía hermano.- Miró a Thor con los ojos entornados, la malicia rezumaba en ellos. –Aunque muy maleducada resulto ser ¿Quieres que te enseñe que hago con los maleducados que me molestan?- Su voz era suave como la seda cuando volvió a mirar a Gunn con sus acerados ojos y la chica tembló, por que pudo percibir la malicia en esos ojos claros. El Dios de Engaño seguía sonriendo, mientras que una copia suya apresaba a Gunn y con una mano fría y dura como una tenaza, le rodeaba el cuello, apretando. Gunnhildur se removió y por primera vez en su vida, sintió miedo.

Thor se levantó de un salto, Mjolnir cayó al suelo. Miró a su hermano menor, sabia de lo que era capaz y no pudo evitar recordar como había matado al animal la noche anterior. Así le partiría el cuello a esa chica y él no podía permitirlo. –Loki no.- Su voz sonó firme, mientras lo miraba serio. –Ella nos puede ayudar a salir de aquí y contarnos donde estamos, no cometas una estupidez.- Intentó razonar con él, Loki solo le sonrío con malicia, ambos Loki. Gunn miraba al hombre rubio, en su planeta no había ningún hombre o mujer con ese color de cabello, todos tenían el cabello oscuro como ala de Varis. Le gustó.

-Ah, Thor siempre tan aburrido y siempre tan pensante, quien lo diría.- La copia que aprisionaba a Gunn desapareció y el Loki original se cruzó de brazos, renuente a admitir que su hermano mayor tenia razón. Si quería volver a casa o por lo menos, salir de ese planeta y deshacerse de su hermano, debían saber primero donde estaba. –Que hable la intrusa, aunque puedo enseñarle modales en cualquier momento.- Su lengua afilada enervó a Thor, que se acercó a la chica con la pena pintada en el rostro.

-Soy Thor, hijo de Odín de las tierras de Asgard y el es mi hermano Loki, hijo de Odín.- Explico a la chica.

-No soy hijo de Odín.- La vocecita molesta de Loki sonó a sus espaldas, Thor enarcó una ceja y decidió hacer como si no hubiese escuchado ese repetitiva declaratoria de Loki.

-Veníamos de Midgard y algo paso, terminamos aquí y no sabemos como volver a casa.- No le diría del Treseract, no era tan tonto como para decir que algo tan poderoso estaba en ese planeta, por que aun no conocía las intenciones de la chica. -¿Podrías decirnos donde estamos?- Pidió con amabilidad y pudo escuchar una risita sofocada a sus espaldas, otra vez Loki.

Gunn se había perdido un poco, por que el hombre la distraía bastante, así que se sonrojo (lo que causo un chasquido de lengua por parte de Loki) y se aclaró la garganta. –Soy Gunnhildur, hija de Arske, el rey de Tilflukt. Que es el planeta donde se encuentran y nunca escuche acerca de Asgard o Midgard.- Dijo con cautela y algo sorprendida, pues ni en los libros de historia se hablaba acerca de esos planetas. Thor sonrío, pues aquella afirmación le hizo recordar a Jane y su ignorancia acerca de Yggdrasil. Gunn se volvió a perder en esa sonrisa y tuvo que esforzarse por seguir. –Sabia de ustedes, por que hace una semana uno de nuestros ancianos predijo su llegada y que los Ulkomainen nos ayudarían a abrir nuestro mundo a los demás, por que no podemos salir y solo tenemos notas muy viejas de gentes de otros mundos que han entrado.- Explicó. –Además, el anciano Orn dijo que llegarían cuando la estrella azul cayera del cielo y la estrella cayo, mi padre la encontró.

Una mirada significativa corrió entre los dos hijos de Odín: el treseract. Debían recuperarlo y volver a Asgard, así que Thor no dijo nada mas, por que cualquier cosa podría despertar la desconfianza en la chica. –Gunn…- Comenzó a decir, pero Loki se interpuso entre el y la chica, haciéndolo a un lado.

-Gunnhildur, serias tan amable de darnos resguardo en tu morada.- Su voz sonó tan convincente, educada y amable, que Gunn se sintió algo abrumada y realmente confundida. Por que aquel hombre, había querido matarla minutos atrás. La chica miró a ese hombre, que si se parecía un poco mas a ellos, a los habitantes de Tilflukt. Asintió una vez, Thor gruñó y Loki sonrío más, por que él si sabía como ganarse a la gente. –Discúlpame por el comportamiento de hace unos minutos, solo intentaba proteger a mi querido hermano.- Su voz dulce no engaño a Thor, pero si a Gunn. La chica se separó de los dos hombres y consultó un extraño aparato, muy rustico y de forma redonda.

-Si comenzamos el trayecto de regreso ahora, llegaremos a la noche.- Dijo en voz seria y calculadora, mientras giraba a ver a los dos hombres. –Estoy a pie, así que a pie volveremos.- Dictaminó.

-Nosotros estuvimos a pie todos estos días, no será un problema, Gunn.- La voz calida de Thor le hizo sentir algo extraña y ese detalle no se le paso por alto a Loki, que frunció el ceño molesto.

-Hija del rey o ¿debería llamarla princesa?- Loki se acercó a la chica, era evidente que no le gustaba perder la atención de nadie y es lo que estaba pasando allí. –Comencemos el viaje, hace días que no como algo decente y temo que caeré desmayado.- Otra sonrisa compradora, otro gruñido por parte de Thor.

-Solo Gunn, no me comporto como princesa y no me gusta.- Dijo ella tranquila. –Debemos cruzar las montañas que están detrás del bosque primero.- Le dio la espalda a los dos y comenzó a caminar, sabiendo que ellos la seguirían.

Thor se acercó a Loki y lo tomó del brazo con rudeza, se acercó a su oído con el ceño bastante fruncido. –Se lo que haces y ni te dejare, así que compórtate.- Susurro a su oído y luego lo soltó, alejándose de él para ir tras Gunn.

Loki se alisó la manga de su ropa y con una sonrisa ofuscada, miró Thor irse detrás de la chiquilla. Nadie le iba a ordenar que es lo que debía ser, él había sido rey y heredero del trono de los gigantes de hielo, nadie le ordenaría nada y menos Thor. Comenzó a caminar detrás de la pareja que hablaba animadamente, con los brazos cruzados y aburrido. Esperaba que llegasen rápido a ese castillo, por que quería bañarse y alejarse del estupido de su hermano.

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Glosario

Tilflukt: Refugio

Ulkomainen: Extranjero

Jättiläinen soopeli: Es un animal parecido a un tigre, pero de pelaje negro y manchas blancas en el lomo. Tiene ojos rojos, unas garras bastante largas y unos colmillos que se asemejan a los viejos dientes de sable.

Jisämaan: Los de tierra adentro.

Kuoleman jumalana: Dios de la muerte.

Varis: Cuervo.