Dislaimer: Pokémon no me pertenece y ya por fin he asumido que no me van a dar mi Charmander ;(
Capítulo 2.
Ash estaba en el jardín entrenando a sus pokémon, como de costumbre. Hacía calor, gotas de sudor resbalaban por su frente y el estar entrenando a un pokémon de tipo fuego no ayudaba en lo más mínimo.
- ¡Vamos Charizard! ¡Lanzallamas!- Ash ordenaba a su pokémon que arremetiera contra Heracross, quien volaba de un lado a otro, esquivando los ataques de Charizard.- ¡Muy bien Heracross! ¡Charizard, ahora persíguelo desde el cielo y atácalo con lanzallamas! ¡Heracross, esquívalo!
Charizard obedeció, no como hacía tiempo atrás, cuando se dedicaba a atacar a Ash en vez de a los rivales, y levantó el vuelo, persiguiendo a Heracross con su aliento ígneo. El pokémon bicho se dedicó a volar a gran velocidad, evitando colisionar con los chorros de fuego.
Ash observaba el bello espectáculo de fuego desde el suelo, pendiente de cada movimiento de Heracross y Charizard. Este ejercicio lo había inventado él mismo para entrenar a sus pokémon en puntería y velocidad.
En un momento de despiste, Heracross, agotado, paró de volar un momento, impactando contra él inmediatamente el lanzallamas de Charizard. El pokémon escarabajo empezó a caer en picado hacia el suelo.
-¡Charizard, cógelo!- Gritó Ash desde el suelo, preocupado por el estado de Heracross.
El aludido reaccionó inmediatamente, volando todo lo rápido que pudo hacia su compañero, recogiéndolo sobre su lomo escasos metros antes de colisionar contra el suelo.
-¡Genial, Charizard!- Felicitó Ash a su amigo.- ¡Ahora bajad!
Aterrizó suavemente en el suelo y Ash pudo coger en brazos a Heracross, depositándolo con cuidado sobre la hierba.
-¿Estás bien, amigo?-Inquirió.
-Hera...cross.- El pokémon abrió lentamente los ojos y sonrió a su entrenador, aparentemente estaba bien, tan solo algo cansado y chamuscado.
Ash sonrió.
-Me alegra oír eso. Has estado fantástico, te mereces un buen descanso, ¿quieres voler a tú pokéball?
-¡Heracross!- El pokémon escarabajo emprendió el vuelo en ese momento hasta un árbol cercano, se acomodó sobre una rama y empezó a absorber la savia.
-Me tomaré eso como un no.- Ash rió y se giró hacia Charizard.- Tú también has estado fantástico, Charizard, pronto más que para entrenarte a ti te necesitaré para entrenar a los demás, ¿te gustaría eso?- Como respuesta, Charizard abrasó a Ash.- ¡AHHGG! lo tomaré como un sí. Descansa Charizard.- Dicho esto devolvió a su amigo a su pokéball.
-Estoy agotado...- Repentinamente sonrió pícaramente y gritó.- ¡Mist! ¡Charizard me ha quemado! ¿Me curas, por favor?
Después de dos días de camino sin apenas detenerse, Misty llegó a Pueblo Paleta.
-¿Y ahora dónde se habrá metido este?- Preguntó para sí misma.- Podría preguntar por la casa de Ash Ketchum a alguien...- Repentinamente divisó a los lejos el laboratorio pokémon del Profesor Oak.- ¡Claro! Me pasaré por el laboratorio para preguntar por el paradero de Ash, así de paso podré ver a Tracey y el profesor Oak.- Contenta con su decisión, Misty se encaminó hacia el laboratorio.
Pero no necesitó llegar hasta él. Cuando se hallaba a mitad de camino del laboratorio oyó una voz masculina que la llamaba por detrás.
-¡Misty!- Inmediatamente se giró a ver quién la llamaba.
-¡Tracey!- Corrieron el uno hacia el otro y se fundieron en un gran abrazo amistoso.- ¿Cómo estás?
-Pues genial, como siempre. ¿Y tú? Hacía mucho que no te veía.
-Lo sé, siento haber desaparecido durante tanto tiempo, estuve viajando lo últimos tres años y medio, más o menos.- Misty sonrió ampliamente. Sí, definitivamente era Brock necesitaba ayuda psicológica, no ella.
-¿Qué?- Tracey puso una cara muy rara.- ¿De qué estás hablando, Mist? Con mucho tiempo me refería a hace dos semanas, cuando fui a vuestra casa por última vez.
-¿Nu... nuestra casa?- Oh, no, otra vez no. Puede que Tracey necesitara también ayuda psicológica después de todo.
-Claro, la tuya y de Ash, en la que lleváis tres años viviendo.- Tracey la miró extrañado.
-¡Ah, sí! claro, qué tonta, nuestra casa, sí, sí.- Misty miró al suelo, empezando a dudar de su propia salud mental, decidida a no montar otra escena como la de Brock.- Y... esa casa tan maravillosa... donde vivo con Ash...¿Dónde está exactamente?
-¿No sabes dónde vives? Misty, ¿qué te pasa?- Tracey estaba realmente preocupado.
-No, nada, nada, sólo dime dónde está, por favor.- Tracey la miró extrañado y señaló un punto entre los árboles, a unos quinientos metros de distancia.
-Está allí, muy cerca del laboratorio del profesor Oak. Te acompaño, voy para allá.
-Está bien, gracias.- Misty emprendió el camino hacia la casa de Ash junto a Tracey.
Aunque apenas fueran cinco minutos andando a Misty se le hicieron eternos, se moría de ganas por llegar a su supuesta casa y hablar con Ash para aclarar todo el malentendido. Pero, ¿y si no era un malentendido? ¿Y si cuando llegaba allí se entontraba a Ash esperándola, preocupadísimo por su ausencia y un montón de pruebas sobre el tiempo que llevaba ella allí? No, tenía que ser un malentendido, pero, ¿cómo podía haber un malentendido así? Ya no era sólo Brock, quien al fin y al cabo vivía en otra ciudad y era una persona a la que Ash podía haber mentido fácilmente, si no también Tracey, quien vivía apenas a unos minutos de distancia y juraba haberla visto alí, en "su casa", con Ash, ¿qué resultaba más probable? ¿Que estuvieran ambos equivocados o que lo estuviera ella? Los dos le habían dicho lo mismo, coincidían en que llevaba allí exactamente tres años, ni uno más, ni uno menos, tres, los mismos que ella había pasado viajando por el mundo, ¿y si era todo un mal sueño? ¿Estaría soñando? No, imposible, un sueño o podía ser tan largo ni tan real.
Se pellizcó, ¡Ah! Dolía.
Tenía muchas ganas de hablar con Tracey, preguntarle sobre esos tres años, pero no podía hacerlo sin parecer aún más rara de lo que ya parecía.
Trató de romper el silencio.
-Trace, ¿Por qué no dices nada?
Él se sobresaltó.
-Creía que te gustaba el silencio.
-¿Por qué?
-Porque desde que volviste del gimnasio Celeste has estado muy callada siempre, al menos delante de mí, y pensé que igual te molestaba que te hbalara mucho.- Tracey se encogió de hombros y Misty hizo una mueca. Todo tenía cada vez menos sentido.
-Aquí nos separamos.- Dijo Tracey.- Villa Sirena está por el camino de la derecha, todo recto. Y iré hacia arriba, al laboratorio. Saluda a Ash de mi parte. ¡Adiós Misty! Mejórate de... lo que sea que te haya pasado.- Tracey le dirigió una última mirada preocupada y se giró para marcharse.
-¡No! ¡Espera, Tracey!- El chico se giró.- ¿Qué es Villa Sirena?
-Es el nombre de vuestra finca, Ash la nombró así por ti.- Tracey estaba notablemente preocupado.- En serio, Misty, ¿qué te ocurre? ¿acaso tienes amnesia?
-¿Llamó Villa Sirena a su casa... por mí?- Misty abrió mucho los ojos. Jamás hubiera imaginado que Ash pudiera llegar a ser tan romántico.- Vaya, debe de quererme mucho.- Murmuró.
-Más que a su vida.- Tracey estaba muy serio.- Pero eso tú ya lo sabías.
Misty empezó a marearse. Había estado tan ocupada pensando en que le estaban atribuyendo una vida que no era la suya que no se había parado a pensar en qué vida era esa: vivía con Ash, eran pareja, salían juntos desde hacía más de tres años y vivían en Villa Sirena, una casa nombrada así por ella, desde hacía tres. ¡Y a saber cuántas cosas más que aún no sabía!
-Misty, ¿estás bien?- Tracey había notado su repentino malestar y se había acercado a ella.
-Sólo estoy algo mareada...-Respondió ella, perdiendo ligeramente el equilibrio.
-Apóyate en mí.- Misty no tardó en obedecer y se agarró fuertemente al brazo de Tracey.- Te llevaré a casa, Ash se estará preguntando dónde estás.
-¡No!- De repente la idea de ver a Ash le resultó aterradora, ¿cómo reaccionaría al verla? ¿que había en Villa Sirena? En ese momento no se sentía con fuerzas para enfrentarse a ello.- Llévame a otro lugar, por favor te lo pido.
Tracey titubeó.
-No sé, Mist...
-Por favor, Tracey, llévame dónde sea, pero no quiero ir a Villa Sirena, no me obligues a ir allí.- Le miró a los ojos, suplicante.- Aún no.
-Está bien.- Suspiró.- Te llevaré al laboratorio, pero el camino es muy escarpado y tú ahora mismo no estás para subir cuestas. Espera un momento aquí. Siéntate.
Misty se soltó del agarre de Tracey y se sentó en una roca. Se sentía fatal, iba a vomitar de un momento a otro.
-Voy al laboratorio un segundo, por favor no te muevas de aquí.- Sacó una pokéball y liberó al pokémon que contenía.- Marill, quédate aquí con Misty, volveré enseguida.- Dicho esto, Tracey salió corriendo en dirección al laboratorio.
-¡Marill!- El pokémon saltó a las rodillas de Misty, quien sonrió y lo abrazó.
-Cuánto tiempo sin verte, Marill.- Misty rió suavemente.- Eres tan bonito como te recordaba.- Marill se sonrojó.
Ash y Misty estaban tumbados juntos en el sofá, viendo la televisión. Ash apartó la mirada un momento de la pantalla y vio cómo Misty se estaba quedando dormida sobre su pecho. Sonrió, era encantadora hasta dormida.
-Mist, cielo, despierta.- Ash la besó suavemente en los labios.
Ella gimió ligeramente y entreabrió los ojos.
-¿Qué pasa?- Se frotó los ojos para despejarse.
-Tengo algo que decirte.- Misty se incorporó en el sofá y Ash hizo lo mismo.- Es importante.
-Dime.- Contenstó, algo más despierta.
-Mist, sabes que te quiero.
-Sí, Ashy, lo sé. Yo también te quiero.- Le cogió la mano y sonrió.
-Hay algo que quería decirte desde hace tiempo.- Ash sonrió y miró al suelo.- Hubiera querido hacer esto de una manera más especial pero... no creo que sea necesario, porque tú eres lo más especial que existe para mí.
-Oh, Ash...- Suspiró conmovida.
-Chist. Escucha, no he terminado.- La interrumpió él.- Lo que quería decirte es...- Tomó aire.- Misty Waterflower, ¿quieres casarte conmigo?
Ella abrió los ojos como platos y esbozó una sonrisa gigante.
-¡Claro que sí!- Respondió, abrazándole.- Me haces tan feliz, Ash...
-No más de lo que tú me haces a mí, Mist...-Susurró él en su oído.
Y se quedaron allí los dos juntos, abrazados en el sofá, sin saber que a apenas unos metros de su casa se encontraba alguien que alteraría el rumbo de sus pacíficas vidas.
Tracey tardó unos diez minutos en volver al lugar en el que Misty lo esperaba y lo hizo a lomos de un exhuberante Rapidash.
-¡Caray!- Exclamó Misty al verle llegar a lomos de aquel impresionante pokémon.- ¿Fuiste a por esto?
-Sí, pensé que sería más seguro para ti ir a lomos de Rapidash. Como te dije, el camino es duro y muy empinado así que si te mareas podrías caerte y hacerte mucho daño.- Tracey alargó la mano, ofreciéndosela a Misty.- Vamos, sube, y agárrate fuerte a mí.
Misty se levantó de su asiento, aún tenía la cabeza embotada y se encontraba desorientada, pero al menos ya se le habían pasado las ganas de vomitar. Subió a Rapidash, detrás de Tracey.
-Gracias por quedarte aquí haciendo compañía a Misty, Marill. Ahora vuelve.- Tracey sacó la pokéball de Marill, introduciendo en ella al pokémon.- Y ahora, adelante, Rapidash, volvamos al laboratorio.- El pokémon relinchó y emprendió el camino.
Una vez hubieron llegado a su destino Tracey condujo a Misty hasta un salón y la invitó a que se tumbara y descansara mientras él devolvía a Rapidash a su establo.
Misty no se entretuvo antes de aceptar el ofrecimiento de su amigo y se tumbó sobre uno de los cómodos sofás del laboratorio. Una vez hubo relajado su cuerpo se percató de lo increíblemente cansada que estaba, llevaba dos días caminando casi sin descanso y comiendo lo mínimo, por no hbalar de que salió con tanta prisa de Ciudad Plateada que ni siquiera tuvo tiempo de descansar alí, lo cual tenía planeado hacer desde hacía más de una semana. Resultado: estaba hecha añicos y las nuevas noticias acerca de Ash y Villa Sirena no la ayudaban en lo más mínimo a relajarse.
-¿Quieres comer algo?- Preguntó Tracey desde la habitación de al lado, la cual debía de ser la cocina.- Estarás hambrienta.
-Sí, lo estoy, gracias.- Respondió ella sin siquiera poder moverse del sofá.
A los pocos minutos apareció Tracey con una bandeja llena de sándwiches y café.
-¡Oh! ¡Gracias, Tracey!- Misty se incorporó inmediatamente y empezó a comer.- Uhm... delicioso.
Tracey sonrió.
-Con el hambre que tienes no sé si aceptar el cumplido.- Bromeó él.- Gracias.- Recuperó su gesto de preocupación.- Misty, si te hiciera una pregunta, ¿me responderías?
-Dispara.- Respondió ella mientras engullía sándwiches y café.
-¿Por qué no quieres volver a Villa Sirena? ¿Qué ha pasado? No soy idiota Misty, me di cuenta de que no tenías idea sobre qué te estaba hablando cuando te mencioné tu casa ¡ni siquiera sabías llegar!
Misty se quedó mirándole fijamente, con la taza de café en los labios. Esperó unos segundo hasta que la bajó y depositó sobre la mesita.
-Dijiste una pregunta.- Dijo ella, muy seria, dejando tranquila a la comida por un momento.
-Misty, por favor. Sabes que puedes confiar en mí.
Ella suspiró.
-Está bien.- Entonces le contó todo a Tracey: cómo había dejado el Gimnasio Celeste y pasado cerca de tres años y medio viajando por el mundo, cómo se había encontrado con Brock en Ciudad Plateada y lo que él le había dicho, su decisión de ir a Pueblo Paleta para enterarse de qué estaba ocurriendo, sus dudas acerca de su salud mental y finalmente el pánico que sentía a enfrentarse a lo que fuera que había en Villa Sirena.
Tracey escuchó atentamente toda la historia sin interrumpirla en ningún momento.
-Y creo que eso es todo.- Finalizó ella.- No sé qué es lo está pasando, Tracey, pero me da mucho miedo.- Confesó.
Tracey permaneció callado, mirando al suelo, concentrado.
-Todo esto es muy extraño, Misty. Yo te prometo que esto no es ninguna mentira de Ash, porque yo mismo te he visto allí con mis propios ojos.
-¿Crees que estoy loca?- No lo dijo enfadada, si no preocupada.
-No, Misty, no lo creo.- Tracey cambió de postura.- La verdad es que desde que "volviste" del Gimnasio Celeste te habías comportado de una manera... extraña.
-¿Cómo que extraña?
-Sí. No parecías tú. Te volviste mucho más callada, observadora y tranquila. Casi no hablabas con nadie que no fuera Ash, y tampoco demasiado. Tambieén te volviste más aficionada a los juegos y bromas.- Se quedó pensativo.- Por no hablar de lo de liberar a tus pokémon...
-Eso también me lo dijo Brock, pero no lo entiendo, jamás haría algo así.
-Sí... Todos se lo dijimos a Ash, pero él no quería escuchar. Era feliz porque habías vuelto y querías estar on él y no atendía a nada más.
-Entonces Ash se enamoró de esa nueva Misty...- No sabía por qué pero esa idea la apenaba enormemente y la hacía sentir un vacío en el pecho.
-Misty, Ash llevaba años enamorado de ti.- Ella abrió los ojos como platos y cogió la taza de nuevo: necesitaba cafeína.- Ya entonces cuando yo viajaba con vosotros por las Islas Naranja lo estaba.
Misty se atragantó con el café.
-¿Que qué?.- Su voz se elevó una octava por encima de lo normal.- ¡No puede ser verdad!
-Claro que sí, Misty. Yo me dí cuenta, y Brock también. Pero vosotros... estábais ciegos, no te culpo, ni siquiera él mismo se dio cuenta entonces.
Misty aún estaba tosiendo para eliminar todo el café que se había introducido en sus pulmones: demasiadas noticias de nuevas de golpe.
-Entinces, si no los liberaste... ¿Llevas a tus pokémon contigo?
-Claro.- Respondió ella, ya repuesta.- Siempre los llevo.
-¿Puedes sacarlos? me gustaría echarles un vistazo, si no te importa.
-¡Claro!- Misty abrió su mochila negra y sacó seis pokéballs.- Pero mis pokémon son de tipo agua, no puedo sacarlos aquí.
-Ven, vamos afuera, allí hay un estanque para los pokémon de tipo agua.- Tracey se levantó y Misty lo siguió hasta el patio.
-Oye, ¿y el profesor Oak?
-Está de viaje, yo estaré al mando por un par de semanas.- Contestó orgulloso.
-Parece que te gusta trabajar aquí.
Tracey la miró fijamente a los ojos.
-Este laboratorio es mi vida, igual que sus pokémon y tú lo sois para Ash.- Respondió seriamente haciéndola estremecerse.- Vamos, saca a tu equipo.
-Sí.- Misty tragó saliva y lanzó las seis pokéballs al aire al mismo tiempo. Todas ellas se abrieron y de su interior salieron Seaking, Starmie, Kingdra, Gyarados, Corsola y Golduck.
-¡Vaya! ¡Psyduck evolucionó!- Exclamó Tracey.
-Así es, y ahora es uno de mis pokémon más poderosos.- Misty sonrió y abrazó a su Golduck.
-Y también lo hicieron Horsea y Goldeen.- Tracey asintió.- Me alegro mucho. Tus pokémon están muy bien cuidados y parecen muy felices.
-Muchas gracias, Tracey.
-De nada, mujer, es la verdad. Ya puedes guardarlos o si lo prefieres puedes dejarlos sueltos por aquí un rato.
-Me parece buena idea.- Se dirigió a sus pokémon.- Descansad chicos, os lo merecéis. Divertíos mucho jugando en el agua.
En ese momento comenzó a sonar el teléfono.
-Voy a cogerlo.- Dijo Tracey, y salió corriendo a por él.
Misty le siguió más lentamente y cuando llegó al salón encontró a Tracey delante de la pantalla hablando con alguien.
Era Ash Ketchum.
Bueno, ¡pues hasta aquí llega el capítulo de hoy! Os he dejado en ascuas ¿eh? Muajaja, ¡qué mala soy! Tendremos que esperar algún capitulillo más para descubrir el misterio de la doble vida de Misty... no me matéis por favor, pensaba ponerlo ya en este cap pero me enrollé y me pareció mejor dejarlo para el siguiente. ¿Qué pasará? ¿Tendrá valor Misty de ir a ver a Ash para resolver este misterio? ¿Tendremos bodorrio? ¿Estará Misty mal de la cabeza? ¿O tal vez Ash? ¿Tendremos clones? ¿A qué huelen las nubes? Podremos dar respuesta a todas estas preguntas en el próximo (o próximos) capítulo/s (bueno, vale, puede que la última pregunta no la vayamos a contestar, no voy a mentiros)
Y por supuesto, agradecimientos a lizzieJO78 (también por su fantástica teoría) y MistyqueSiren, mis dos reviewers ^^ muchas gracias, sin vuestro ánimos esta historia habría muerto ya, y eso que acaba de nacer.
PD: MistyqueSiren, espero que te haya gustado el nombre de la casa de Ash, se me ocurrió antes de leer tu review pero al ver tu nick quedó totalmente confirmado ^^
Muchos besotes y sepero que sigáis apoyando (y quienes no hayan empezado, empiecen) a apoyar laCAMPAÑA UN REVIEW UNA ILUSIÓN (la mía)
