"Oye Sora…" Dijo Gokudera Hayato tras (otro) chupito. "Por qué hay una voz que viene del cielo?"

"Es el narrador. Ignórala."

Si tío, ignórame.

"Huh? Por qué coño hay un narrador?"

Chicos… la cuarta pared… por favor…

"Tú! Sea lo que seas! Aléjate del décimo!"

QUE DÉCIMO!? Esto es un AU! No hay Décimo aquí! Vete a casa! Estás borracho! Tsk… perdón por este paréntesis. Sigamos con la historia.

"Esa amiga tuya… Haru… siempre es tan… em… energética?"

"Haru? Es una Buena chica. Parece un poco loca pero cuando la conoces le coges cariño." Sora sonrió y pidió otra bebida.

"Ok… Solo estaba pensando."

"Pensabas en ella~? Qué pasa? Te gusta? Dime~ dime~ te gusta, verdad?"

"Que te den. Era curiosidad."

"Ok, ok." Sora sonrió, como si planeara algo. Bueno, no mintamos, estaba planeando algo seguro. "Oye, ya que te interesa tanto, por qué no la ayudas con un trabajo para la Universidad?"

"Por qué mierdas debería ayudarla con sus clases? No me importa nada su vida."

"No seas así mi amor~ Hazlo por mi~ Haru es mi amiga y me da pena no poderla ayudar yo mismo, tampoco tendrías que hacer mucho, es un trabajo relativamente fácil."

"No." Respondió con lo que posiblemente era su cara más seria. "De que va ese trabajo?" Si… claro…

"Haha, no es gran cosa~ Haru está en su último año de no sé qué carrera de animación o alguna cosa así, y tiene un proyecto final de crear la secuencia inicial de un videojuego o alguna peli de dibujos, lo que pasa es que la música tiene que ser 100% original, y ni ella ni yo sabemos componer. Pero tú sí~" Sora le dio a su amigo un pequeño trozo de papel donde mientras hablaba había escrito el número de Haru. Eso sí que es un buen amigo señores, aquel que se sabe de memoria tu número. Te juro que de esos no quedan. "Llámala, ok?"


"Hola?" Haru cogió su teléfono. Su voz estaba un poco ronca aún por culpa de su siesta.

"Haru?" Una voz grave vino del otro lado de la línea. Una voz que reconoció al instante. "Soy Gokudera Hayato… nos conocimos ayer."

"Sí, lo sé. Por qué tienes mi numero?"

"Me lo dio Sora."

"Oh. Bueno, y qué coño quieres?" *Haru para miss amabilidad*

"Me dijo que te vendría bien mi ayuda para algo del cole."

El cole? En serio!? Ni que fuera una maldita criaja que se le caen los mocos! Tenían la misma edad por amor de Dios! Y sí, la vocecita en la cabeza de Haru estaba gritando cosas como "Tu puta madre va a necesitar tu ayuda, gilipollas egocéntrico!" y muchas otras profanidades, pero estaba sinceramente exhausta para empezar una discusión.

"Solo necesito un soundtrack original, pero como no sé tocar nada… solo el teclado de mi portátil, y eso lo hago muy bien"

"Lo sé. Por qué crees que te ofrezco mi ayuda, estúpida?"

Aguantó un momento su respiración, conteniéndose de chillarle algo por teléfono. "Gracias… borde"

"Hablamos de esto mañana mejor. No quiero seguir gastando saldo." En serio, se estaba pasando. "Te veré a las 10 frente a la torre del reloj." Sin siquiera preguntarle si esa hora le venía bien le colgó en la cara.

"Lo voy a matar algún día…." Haru dijo en voz baja antes de estampar su móvil contra el sofá y volver a dormir. No pudo evitar preguntarse, aun así, a que se debía su amabilidad, si es que a eso se le podía llamar amabilidad. Tal vez solo estaba siendo tsundere, pero eso era uno de esos detalles que Haru se los pasaba por el forro.


Viernes por la mañana. Última semana de las tan queridas por todos vacaciones de verano. Haru estaba parada junto a la gigantesca torre del reloj, situada frente a una sospechosa fuente con una sospechosa estatua de león en el medio, en el centro de una plaza al extremo de la calle comercial más larga de Namimori. Exactamente 10:00 a.m. Haru llevaba su vestido rosa favorito que le llegaba por las rodillas, unas botas marrón claro para que pegaran con su chaqueta de cuero de ese mismo color y un par de pulseras de amuletos que había encontrado casualmente tiradas por su habitación. Recostada contra la pared de cemento, estaba marcando con sus uñas el ritmo de Mirotic. Su pelo estaba todavía un poco mojado alrededor de las puntas después de su ducha rápida hacía 20 minutos, y aunque se había peinado bien, el viento hacía que no se notara, por lo tanto, ya sería la enésima vez que la chica tenía que poner pausa al ritmo marcado por sus dedos para levantar la mano y quitarse el pelo de la cara, porque ella no podía ser como las 2NE1 que con el viento moviéndoles el pelo se veían mil veces mejor. No, ella era más bien el contrario. La chica rarita y forever alone que se pasaba escuchando música coreana y que vivía en contínua guerra con su pelo. Estaba un poco nerviosa. Hasta llegó a compararse a sí misma por un momento con una chica de instituto esperando a su novio en su primera cita, pero era más bien el contrario. De hecho, lo que la esperaba, era una de esas mañanas largas y agotadoras.

"Haru!" La voz de Gokudera se hacía cada vez más molesta en el cerebro de Haru.

"Gokudera-san, hola!" Sonrió, tan educada como le fue posible, aunque quería enfadarse y echarle una bronca por haber llegado… un minuto y 30 segundos tarde.

Se dirigieron a una cafetería para hablar más tranquilamente. Una cafetería donde una Coca Cola valía el doble que un café.

"Que es ese proyecto?" Fue directo al grano. Ni siquiera pidió nada, muy a pesar de la camarera, pero qué te esperabas? Una Coca-Cola costaba un ojo de la cara! A Haru su frialdad le ponía de los nervios. Ni una miserable sonrisa, ni un 'Buenos días, como estás?'. Simplemente la estaba mirando con sus ojos color menta de una manera que más que su cara, parecía que le miraba el alma. Haru pensó que en el fondo esa frialdad le estaba bien empleada, por haber esperado un poco de amabilidad de ese tío.

"Pues…" Mejor hablar que quedarse callada, por mucho que no le diera la gana responderle al idiota. "Supongo que Sora te lo ha contado. Es un proyecto final de mi clase de animación, y simplemente tengo que hacer una pequeña escena de introducción de un videojuego o película, claro está, ni el juego ni la película existen, así que tengo que crear los personajes y la historia sola, pero siempre me podría basar en cosas que existan, por ejemplo, lo que he hecho ha sido una escena de animación de una supuesta versión anime de una película que ya existe… en fin, sé que suena confuso pero es solo que no me sé explicar bien… Pero no pasa nada, tú solo tienes que componer algo para mí, todo lo demás ya está hecho!" La chica hablaba sorprendentemente rápido, aunque la mayoría de cosas que decía no tenían mucho sentido. Mientras hablaba se ponía lentamente roja, tal vez porque le estaba confiando a ese anti-social el 30% de su nota final. Él, hacía su mayor esfuerzo por no empezar a reírse de ella en su cara.

"Y de que trata esa animación tuya?" No estaba nada impresionado, pero sí que estaba ligeramente interesado.

"Romeo y Julieta."

"Es una broma, verdad?" Levantó una ceja.

"Qué? Qué pasa? Qué tiene de malo?"

"Nada, solo que es un poco… no se… común."

"Hahi? Y qué si lo es? Es una bella y romántica historia sobre el amor prohibido! Qué hay de malo en eso?"

"No sé si te das cuenta que los protagonistas no son sino unos pubertos que se creen que están enamorados y que por culpa de su estúpido juego casi todos mueren al final."

"Pero tú te escuchas cuando hablas?! Como puedes ser tan insensible!? Alguna vez has escuchado que la edad no importa!? Que solo es un número!?"

"No seas tan estúpida, mujer! Un número… edad es claramente una palabra."

"Vale. Qué?"

"Pues lo que he dicho. Eres más estúpida de lo que me imaginaba. Dudo que sepas algo sobre el amor!

"Oh, y supongo que tu sí! Dudo que alguna mujer pueda estar cerca tuyo por más de tres minutos y no volverse LOCA!"

Esto fue seguido por medio minuto de silencio incomodo. Haru había dicho algo bastante cruel, al menos en su opinión, y Gokudera sabía que la chica no se equivocaba completamente. Sus relaciones nunca habían sido ni muy largas ni muy buenas, y casi siempre era su culpa. Excepto por dos tías que eran simplemente putas y zorras y todo lo que quieras pero esa es otra historia.

"Como es que quieres ayudarme?" Haru decidió romper un poco el hielo. No quería mirarle. Había girado el cuello todo lo que podía. Es que si no parecía que le estuviera mirando el culo al camarero.

"Sora me dijo que me pagarías y un poco de dinero no me vendría mal."

Conque ese era el motivo. Dinero. Y solo por esa falsa información, Haru planeaba hacer que Sora se encargara de pagar.

"Ok… cuál es tu precio?"

"50 euros la hora. Ni un céntimo menos."

"Hahi… eso es mucho… creo… Ni siquiera tengo euros!" Bueno, daba igual. Tampoco es que fuera a pagarle ella. "Trato hecho.""Bien. Nos vemos mañana. Ven a mi casa y trae esa maldita animación tuya." Se levantó y sin despedirse ni nada, se fue. Claro, que te esperabas?

"Espera! No sé donde vi… ves… se fue…" Al menos no habían pedido nada, o hubiera tenido que pagar ella. Pero lo peor estaba por venir: preguntarle al metomentodo de Sora donde vivía Gokudera.


Ok, se que este capítulo fue corto, pero sinceramente, todo lo que habéis leído lo he escrito en clases y en casa solo me limito a pasarlo a ordenador. A ver, lo de la animación se que suena un poco estúpido, así que probablemente en algún futuro cambie ligeramente esa parte del plot. Si os preguntáis para que Gokudera quiere el dinero, ya lo veréis. Luego… Mirotic es una canción de DBSK que sinceramente me encanta. Y Haru dice que no tiene euros por que supongo que es conocimiento general que vive en Japón donde circulan los yenes. =A=

En fin, gracias por leer y espero que os haya gustado. Intentare tener el siguiente capítulo lo más rápido posible! ^^