OoO Corre que te pillo OoO

— Uno, dos, tres. Lista o no aquí voy.

El sonido de pasos apresurados chocando con el piso de madera era el único sonido que se escuchaba en la enorme mansión, acompañados por una vos varonil.

— Corre que te pillo, pillo.

Una risita infantil y angelical se escuchó, inundando la atmosfera de vida.

— Miyako ¿Dónde estás? — La risita infantil se mesclo con la del joven —. Mejor corre.

La vos del joven parecía cargada de diversión, y algo que parecía a un toque de amenaza.

Se escuchó una puerta abrirse de golpe; como si le hubiesen dado una gran patada para que se abriese.

Otra vez la risa angelical. Y otro golpe, más pasos apresurados, más golpes.

— Miyako… — La frase quedo en el aire al ver una puerta cerrarse lentamente. Sonrió y se acercó a ella —. Miyako, te dije que te escondiese bien.

Sostuvo un objete en alto.

— El juego acabo pequeña. Ya te pille.

La luz contra la hoja del cuchillo le hizo brillar. La pequeña soltó una risa dulce.

Y el cuchillo fue bajado hacia ella rápidamente.

Silencio…

Dolor…

Oscuridad…

Y una risa enfermiza…

Despertó con el corazón golpeándole fuertemente contra el pecho. Su frente perlaba por el sudor y las estaban empuñadas en sus ojos.

La habitación se llenó de gritos desesperados y llantos lastimeros.

Los enfermeros no tardaron en entrar en la habitación por tal escándalo.

Su delgado dedo apuntaba un punto fijo de la habitación, gritándole a algo inexistente.

— Miyako — La vos era dulce. Como canto de sirena.

Nada, ninguna respuesta que no sea más gritos y llanto.

— Miyako por favor, tranquila.

Un enfermero se acercó con una jeringa, la cual contenía un extraño líquido.

Se removió inquieta, unos brazos la atraparon envolviéndola en un abraso tranquilizante y la jeringa se enterró en su brazo. Radio, pero a su vez con cuidado.

— No… No… por favor.

— Es por tu bien querida — Hablo Bellum sin dejar de abrasarla.

— No… No, ya no quiero jugar… por favor Boomer… ya no más juegos.

Y el sueño le invadió por completo. Se entregó a los brazos de la oscuridad.

Bellum la miro, entendiendo todo. Las cosas comenzaban a tener sentido.

OoO Subconsciente OoO

La cabeza me daba vueltas y mi brazo dolía.

— Miyako…

Nunca me había dado cuenta de los pulcro que era el techo de mi habitación.

— Miyako…

Llegaba a molestar ver el banco en todos lados. Volteas a otro lado ya no queriendo ver ese horrible color y ¡Oh! ¡Sorpresa! Más blanco.

— Miyako…

Y las voces. Tan molestas, muy parecidas al sonido que provoca un ave al estar atrapada entre un rosal, incrustándose las espinas en sus alas.

— Miyako ¿Me escuchas?

— Tan claro como el agua; y más.

— Entonces me ignoras.

— No — Le dedique una sonrisa a la Sra. Bellum —. Solo la ignoro.

Arque una ceja y me miro impaciente, pero ¿Por qué?

— Miyako, hay algo que debo preguntarte — Se acercó más a mí.

— ¿Cuál es la raíz cuadrada del numero e? Yo también me pregunto lo mismo.

— No. Es sobre algo importante no una tontería.

— Eso no es una tontería — Cruce mis brazos a la altura de mi pecho y la mire molesta —. Sus cosas y preguntas son tonterías.

— Pues tonterías o no deberás contestarlas — Tuvimos una pelea de miradas, ella aparto la mirada primero. Sonreí triunfante —. ¿Quién es Boomer?

Y sentí como si hubiese disparado directamente hacia mi corazón.

— No estoy de humor. Le pediré que se retire, estoy muy cansada y quisiera vestirme he ir a desayunar.

Rendida salió de mi cuarto.

Las lágrimas hicieron acto de presencia. ¿Por qué lloraba? Cuando había escuchado ese nombre mi corazón pareció detenerse y un miedo me invadió.

¿Quién es Boomer?

OoO Buffet de sentimientos OoO

— No esperaba encontrarte aquí.

El pasillo está en silencio y nadie transita por el. Se siente mucho frío en el aire.

— ¿Cómo es que te han dejado salir? — Lo admito, mi curiosidad gano, me tienta el querer saber.

Más silencio, y el frío que recorre mi cuerpo es aún más.

Él se mantiene en silencio observándome con; lo que a mi parecer, es un ojo crítico, y un semblante serio.

— ¿Acaso te vas a quedar callado y me ignoraras? — Esto comenzaba a fastidiarme. Yo aquí parada en un frío pasillo como tonta hablando con un chico perro que lo único que hacía era ignorar cada pregunta.

No lo soporte y me acerque a él y quite el bozal que tenía. Como yo anteriormente había dicho, él no era ningún animal. Pero parece que la gente de aquí pensaba que sí.

— No me gustan las conversaciones en los que haba uno solo— Dice Butch mirándome indiferente —generalmente hablo solo y eso me molesta.

— Hace frío Trato de sacar tema de conversación

— Debe ser por el blanco, es un color muy frío ¿sabes?

— ¿Qué? — Pregunte sentándome en el suelo. Él se quedó parado mirando una de las paredes.

— Deberían de pintarlas de colores más vivos. No sé ¿Negro? ¿Verde? Azul quizá.

Asiento con la cabeza dándole a entender que tiene razón. Abraso mis piernas. Una sensación de vacío y miedo se apodera de mí.

— ¿Tienes miedo? — Levanto la mirada encontrándome los ojos verdes de Butch. Verdes. No son azules, no son esos ojos ¿De quiénes son esos ojos? —. Los animales sienten cosas que la gente no — Ignoro sus segundo comentario. O eso trato.

— Ayer me topé con unos ojos que extrañamente creía conocidos — Si he de abrirme con alguien ¿Por qué no con alguien que me entienda?

— ¿Y eso te causa miedo? — Sentí una extraña sensación. Como tirase de cabeza de un acantilado directo al mar, y que esa sensación dibujara una sonrisa en mí.

— No lo sé. Además de miedo causa más sensaciones en mí. Unas placenteras y otras no tan placenteras.

— No sé lo que es eso. Supongo que un buffet de sentimientos.

— Sí. Creo que sí.

Nos quedamos en un profundo silencio, ambos mirando hacia el mismo punto.

— ¿Cómo puedo agradecértelo Butch?

— Un corazón, rojo por favor.

Lo mire sin entender de qué hablaba. Del otro lado del pasillo se acercaba hacia nosotros un hombre con bata blanca.

— ¡Oye tú animal! ¡Deberías de estar en tu cuarto! — Ambos lo miramos serios. Pero quien hizo algo fue Butch, quien se lanzó sobre él comenzando a morderlo.

¿Dije que Butch tenía un chaleco de fuerza? Porque si no lo dije lo digo ahora.

Y pese a tenerlo ataco a el hombre de una forma increíble. Mordiéndole en el cuello de una forma salvaje, provocando que la sangre comenzara a salir sin control.

Comencé a alejarme lentamente. Butch estaría bien, eso lo sabía. Solo que no quería molestarlo mientras se alimentaba.

OoO ¡Pim! ¡Pam! ¡Pum! OoO

— No quiero saber la raíz cuadrada del numero e.

— A esta ahora de la mañana solo se puede bailar merengue.

— ¿Sabías que la nicotina sólo tarda siete segundos en llegar al cerebro y provocar sus efectos?

— ¿Y el músico?

— Los pájaros de la cabeza se matan a sangre fría.

— Atrévete a robarme el aliento.

— ¿Macho o hembra?

Cualquier persona normal que escuchase hablar a alguien así, pensaría que está loco ¡Y cuánta razón tiene! Pero yo ya estoy acostumbrada a estas charlas, son tan normales y carentes de sentido que te diviertes.

Esto es un ¡Pim! ¡Pam! ¡Pum! Disparando palabras al azar que no tengan sentido, pero que hacen pasar un rato alegre y te hace olvidar lo que te atormenta, que en mi caso sería…. ¡Oh! Ya lo olvida; da igual.

Ya me dio hambre ¿Qué habrá en la cafetería hoy?

OoO Galáctica o Hyper-Blossom OoO

La cafetería en las mañanas suele ser muy aburrida, a no ser cuando algún loco comienza a arrojar la fruta picada como si fueran proyectiles o amenaza con matarlos a todos, usando como arma una chuchara.

— ¡Deténganla! — Algún enfermero entra gritando. Ni siquiera levanto la vista para ver qué sucede, me concentro en el pudin de chocolate.

Alguien salta a la mesa en la que estoy y aterriza sobre el resto de mi desayuno, que no es más que fruta, un jugo y pan tostado.

Levanto la mirada para encontrarme a una chica de cabello naranja algo alborotado.

Momoko. Mejor conocida como Galáctica.

Ella cree ser una heroína que responde al nombre de Hyper-Blossom, pero todos le dicen Galáctica porque es una adicta a Galactic man. ¿Loco no? pues más loca es su historia y él porque está aquí.

Sus padres la metieron a este lugar luego de que ella haya intentado saltar de un edificio creyendo que no le pasaría nada, ya que siendo una heroína al saltar, antes de llegar al suelo volaría y nunca no se impactaría con este.

Pero eso no es todo, también se dice que se metió a la jaula de un mono y comenzó a atacarlo. Alegando después de que este era un villano con el nombre de Mojo Jojo que quería destruirla y apoderarse de la ciudad.

— ¡Sera mejor que se rindan villanos! ¡Hyper Blossom está aquí para acabar con ustedes y hacerles pagar por sus crímenes! — Dicha esas palabras comienza a atacarlos con un yo-yo

— ¿¡De dónde ha sacado eso?!

— ¡Yo como voy a saber! ¡Solo atrápenla!

Comienza a saltar de mesa en mesa con mucha habilidad, probando que todo el mundo comience a gritar y correr en cualquier dirección. Algunos se esconden debajo de sus mesas mientras se toman la cabeza y gritan aterrados algunas palabras sin sentido. Otros pocos les arrojan cosas a los enfermeros.

Yo solo me paro de mi lugar con mi pudin en mano y continuo comiendo mientras disfruto del espectáculo.

El yo-yo impacta con el cristal de una ventana y la Momoko salta por esta, escapando así de sus perseguidores.

Pienso que tiene suerte de que no estemos en un segundo piso, y de que los enfermeros sean tan inútiles y lentos como para haberla atrapado.

OoO Quieres… ¿Jugar? OoO

Giro, giro, giro y giro.

Todo comienza a dar vueltas. El mundo es una mancha borrosa que se mueve constantemente. Rápido y sin que nadie pueda detenerlo.

Extiendo las manos a cada lado de mi cuerpo y sigo girando pese a que ya estoy mareada. Más vueltas y más colores que pasan fugases.

Dejo de girar. Todo parece distorsionado, parece haber un terremoto bajo mis pies.

Mis estomago amenaza con soltar todo el desayuno.

Mis piernas no podían hacer más que tambalearse de un lado a otro. Caí al suelo riendo.

¿Qué mejor droga que esto?

— Pareces feliz.

Sí. Y es que no solo parece, lo soy.

— ¿Te diviertes?

Suelto una risa, puesto que las palabras no salían tan coherentes como yo quisiera.

— ¿Quieres jugar un juego?

Levante la cabeza para ver a esa persona que estaba frente a mí. No podía verle con claridad; aún seguía estando mareada. Solo era una mancha blanca.

— ¿Qué? — Pregunte soltando risas.

Trataba de enfocar bien mi vista. Dos hermosos y brillantes ojos azules fueron lo único que pude notar.

— ¿Quieres jugar un juego, Miyako?

Pude verlo con claridad. La sonrisa que se me hacia vagamente familiar.

— ¿Boomer? — Las palabras salieron pro si solas de mis labios.

Él río tenuemente antes de lidiar la cabeza hacia un lado.

— ¿Y qué dices? ¿Jugamos? Sera como en los viejos tiempos.