Narra Tenten:
Lo primero en lo que me fijé era en que era muy apuesto aunque no sonreía. Su expresión no translucía nada, así que probé emplear una de mis nuevas habilidades. Respiré hondo y me concentré en la presencia del muchacho, al abrir los ojos una pequeña y difusa aura lo rodeaba ahora y un olor se filtró hacia mí, nerviosismo. Así que está nervioso. Olí algo más, incertidumbre. Nervioso e impaciente, y su rostro no revela nada más que fastidio, buen intento muchacho, casi me trago tu indiferencia. Aparcamos el coche y salimos para coger nuestras maletas. Al salir del coche percibí un olor que no había olido nunca. Exquisitamente deliciosa al olerla y estaba segura que al probarla también, e instintivamente busqué la fuente del olor. Lo encontré donde nunca me lo esperaría. Sí, lo desprendía el chico de ojos perlinos. En mi casa siempre había bebido sangre de los bancos del Hospital y la calentaba en el microondas para que supiera mejor, pero nunca había bebido directamente desde la vena. Por lo que para mí, su sangre caliente era una esencia prohibida y ahora mismo una increíble tentación. Eso sería lo que había sentido Sakura en el aeropuerto, pero por suerte yo tenía el suficiente entrenamiento como para no saltar a la yugular a la mínima, por lo que intenté respirar lo mínimo que pude para que el olor no me atormentase tanto. Él se acercó y nos dijo.
—Hola. Soy Neji Hyuuga, encantado.
—Hola.
Dijo sonriendo Sakura, yo lo dije flojito para no exhalar mucho aire en el proceso. Ella al notarlo me miró curiosa y yo la miré significativa y lo entendió. Asintió y supe que ella hablaría por mí. Espero que esto no sea siempre así, porque no creo poderlo soportar, ella hablando por mi cuando Neji esté presente y yo cuando Sasuke esté presente.
—Por favor pasad arriba, os enseñaremos las habitaciones.
Y con ese tono frio pero educado nos enseñó la casa. El primer piso contaba de un gran comedor perfectamente equipado, y decorado con sumo gusto y una cocina americana de última generación, aunque no tenía pinta de haberse usado mucho. En el segundo piso Solo había puertas. Ocho en concreto. Y en el tercero una gran sala con moqueta, pufs i sofás con una gran tele y varias consolas y un billar, futbolín y dardos. Cuando nos dijeron cuales serian nuestras habitaciones, por poco me da algo. Estuvimos debatiendo largo y tenido el tema de los baños y las habitaciones hasta que nos acabamos decidiendo. Sakura tuvo suerte y le tocó una de las habitaciones que tenía terraza, por otro lado, dormía junto a cierto azabache y encima ambas habitaciones tenían una puerta de acceso al mismo baño, el cual compartían. Yo no estaba mejor, dormía al lado de la habitación del ojiperla, y también compartíamos baño. El único con suerte en la casa era Naruto, dormía frente a Sasuke y tenia baño propio. Todos nos quedamos en silencio en el pasadizo, era bastante incómodo, y gracias a alguna deidad a la que tengo que asegurarme de rezar otra vez, alguien lo rompió.
—Bueno Sasuke, Neji y yo vamos a bajo. Vosotras desempaquetad y cuando estéis bajad, que unos amigos vendrán dentro de...—No tuvo tiempo de acabar la frase quando el timbre sonó—Ya están aquí.
—Está bien, ahora bajamos. Gracias Naruto.
Bajaron y por fin Sakura y yo nos quedamos solas. Sakura me ayudó a entrar en mi habitación mientras yo la abrazaba para sólo oler su esencia y así poder recuperarme y cuando estuve instalada, cogió su maleta y se metió en su nueva habitación, pero antes de ir me dijo.
— ¡Suerte!
¿Suerte?, suerte tendremos si terminamos el curso sin matar a esos dos chicos y si no descubren lo que somos. Agudicé mis oídos mientras deshacía la maleta. Oí dos voces femeninas y una de masculina venir de abajo. ¿Serán sus novias? Al pensar eso sentí un aguijonazo de celos. ¿Y ahora porqué me siento celosa? Si lo acabo de conocer. Terminé con la maleta y fui al baño a acomodarme el vestido y ver si estaba despeinada por el viaje. La chica que me devolvió la mirada en el espejo estaba pálida y con los ojos muy abiertos, así que me mojé un poco la cara y me pellizqué las mejillas para darles un poco de color, me deshice los moños, me cepillé el cabello y me hice una coleta para estar más cómoda. Ahora sí, todo en orden. Escuchaba a Sakura trajinar con sus cosas y también oí el agua del baño, supongo que ella también necesitaba el agua fresca para relajarse. Al poco rato la oí que se dirigía hacia la puerta del dormitorio, así que también salí y bajamos las dos juntas al salón que estaba en el último piso. En el sofá viendo el futbol estaban Sasuke, Neji y un chico que yo no conocía, que olía a perro y eso me hacía picar la nariz. Aunque ya me iba bien, así el olor de Neji se enmascaraba un poco y no era tan fuerte. Naruto estaba comiéndose una especie de sopa con fideos largos y verduras en un recipiente de plástico con letras chinas o japonesas, a saber, sentado en la mesa y charlando con dos chicas.
Narra Sakura:
Bajé las escaleras junto a Tenten y lo vi allí tan tranquilo comiéndose una de sus sopas, miré la hora, eran las 12.45h, pronto para comer aun. Me acerqué a él, silenciosa sobre el parquet, le cogí el plato de delante y lo metí en la nevera con un protector de plástico. Salí de la cocina Americana y vi a Naruto preguntándose aún donde estaba su sopa, miró bajo la mesa preocupado. ¿Me habré movido demasiado rápido? Mierda. Miré a Tenten que me negó con la cabeza, las chicas sí que me habían visto, era él que era un despistado. Yo suspiré y le dije al sentarme a su lado.
—He sido yo. Tu ramen está con un protector en la nevera
Él hizo amago de levantarse pero lo agarré de la camiseta. Sabiendo que no podría soltarse (antes se podía romper la camiseta), se volvió a sentar e intentó convencerme.
—Sakura...
Pero yo no lo dejé seguir. Esa era una de las cosas que había heredado de mis padres. Y ahora oía en mi cabeza a mi padre regañándome. "Sakura, las comidas siempre en sus horas y en familia." Y esa se había vuelto una regla de oro para mí. Las comidas eran uno de los momentos en que mis padres dejaban sus trabajos. Tampoco es que fueran adictos a ellos, mi madre trabajaba a temporadas, según las ganas, es lo que tiene ser una vampiresa más vieja que el ajo, con más dinero que sentido común (sólo hace falta ver la condenada mansión burdeos) y que tu secretaria lo haga casi todo cuando mi madre está en plan pachorras. Mi padre sí que trabajaba todo el año, es un controlador compulsivo, pero a veces a mi madre le entraban pájaras y quería irse de viaje, entonces mi padre dejaba el trabajo (durante el vuelo, porque luego se enganchaba al portátil y al móvil con cola) y yo acompañaba a mi madre a todos lados (no me retrasaba en el colegio porque Tenten me enviaba los apuntes).
—Son solo las doce. Aún es pronto para comer.
Se puso de morros, se cruzó de brazos y dijo.
—Me da igual. Voy a cogerlo.
Se levantó de la mesa así que le lancé una mirada asesina y él se quedó helado.
— ¿Disculpa?
Dije cómo advertencia, a lo que escuché un par de risitas ahogadas por parte de Tenten y una de las chicas, la otra miraba a Naruto preocupada cuando él se volvió a sentar.
—No he dicho nada. Pero tenía hambre y como es instantáneo... —Viendo que por ese camino íbamos a discutir, sonrió un poco y me preguntó cambiando de tema— ¿Y para comer que tendremos?
—Naruto... Si tienes tanta hambre puedo cocinar yo...
Dijo la chica de ojos perlinos y cabello azul oscuro. La miré sonriente, su tono era de completa adoración hacia mi hermano. Ella era hermosa, cómo una de las muñecas de porcelana de una de las más famosas tiendas que vi en uno de los viajes de mamá. Tenten y yo nos miramos de reojo, ella también había percibido ese tono, pero Naruto parecía que no se enteraba.
— ¿En serio? Me harías un favor Hinata.
Entonces habló por primera vez la rubia con el cabello recogido en una coleta y con ojos azul eléctrico. Cortando de sopetón el ambiente romántico que había conseguido crear la dulce Hinata.
—Hinata, no hemos venido aquí para cocinar, hemos venido para conocer a la hermana de Naruto, Sakura, que supongo que eres tu...—Dijo dirigiéndose a mí, yo le sonreí y asentí. Me ha gustado su tono directo. —Y tú la amiga que también viene a vivir aquí. Tenten. —Señaló a Tenten, que también asintió con una sonrisa. —Encantada, soy Ino Yamanaka, y ella es Hinata Hyuuga.
Tenten y yo nos miramos sorprendidas y dirigimos la mirada a Neji. Entonces Ino y Hinata ataron cabos y respondieron a nuestra pregunta no formulada.
—Sí, tenemos el mismo apellido porque somos primos, no hermanos.
¡Ah! Por eso comparten el mismo color de ojos. Es muy bonito ese color, no puedo evitar mirarlo. Entonces por el rabillo del ojo me alertó un movimiento, pero era lento, humano. El chico moreno con olor a perro vino hacia nosotras y se acercó poniéndome una mano en el hombro. Yo me tensé ante el contacto, los vampiros somos muy sensibles, tenemos los sentidos hipersensibilizados y cualquier tipo de contacto ajeno o desconocido nos pone en alerta máxima.
—Ya que estamos de presentaciones me voy a presentar. Soy Kiba Inuzuka. Un placer preciosa.
Yo me sentí incomoda y busqué instintivamente a Tenten con la mirada, ella me miró a mí con compasión y a él con un poco de desprecio. A Tenten no le gustaban ese tipo de chicos. Iba a decir algo pero alguien se adelantó quitando su mano de mi hombro.
Narra Sasuke:
En unas pocas horas he sentido más emociones que en toda mi vida. Esas dos chicas tienen algo... No sé que es pero resulta no muy "tranquilizador" estar a su lado, sobretodo de la pelirosa llamada Sakura. No la conozco de "casi" nada y cuando la tengo cerca siento: tranquilidad, fuerza y un increíble magnetismo, todo me conduce a su lado, es como si estuviera pleno con solo estar a su lado, en cambio si me alejo mi cuerpo me pide desesperadamente que vuelva a su lado. Claro que ni una de estas emociones se reflejan en mi rostro. Al llegar a casa las cosas no hicieron nada más que empeorar. Ella y yo tenemos las habitaciones que conectan mediante la terraza y para colmo compartimos baño. Mientras Hinata, Ino y Kiba estaban en casa e Ino y Hinata conversaban con ellas, yo no perdía detalle de su conversación, aunque aparentara ver el futbol. Me hizo gracia su carácter y su manera de controlar a Naruto, en esta casa también habían reglas sobre las horas de las comidas aunque Naruto de las pasara por el forro. Terminó el partido y Kiba se levantó para ir con los que estaban en la mesa hablando, y con una sonrisa de suficiencia puso una mano en el hombro de Sakura que se mostraba abiertamente incómoda ante el contacto y él ignorándolo le dijo.
—Ya que estamos de presentaciones, me presentaré. Soy Kiba Inuzuka. Un placer preciosa.
Allí mi cuerpo reaccionó solo. Me levanté como un resorte del sofá y me dirigí directamente hacia ellos para quitarle la mano del hombro de Sakura y le dije.
—Ni te atrevas. Quita tus manos de ella.
Espera ¿Yo dije eso? Esto no va con mi carácter. ¿Me he puesto celoso? ¿Por una chiquilla que apenas conozco? ¿Yo? Sasuke Uchiha que no me preocupo por nadie. (O al menos no lo aparento.) Todos los presentes me miraron sorprendidos. Yo como no sabía que contestar a una acción tan...involuntaria, simplemente hice el sonido que estoy pensando seriamente en patentar.
—Hmp.
Subí las escaleras, me metí en mi habitación, me tiré en la cama y empecé a escuchar música. ¿Por qué habré reaccionado así? Sakura me altera demasiado. No debería importarme con quién intente ligar Kiba. Ese es su problema, no el mío, aunque por alguna razón, la idea de Sakura y Kiba juntos a menos de un metro me daba escalofríos. La canción cambió y al poco alguien llamaba a la puerta.
— ¿Qué?
Se abrió la puerta y un poco de cabello rubio acompañado de un ojo azul se asomó por la puerta.
—Soy yo ¿puedo pasar?
—Como quieras.
Dije escuetamente. Él entró, yo puse la música en pausa, pero no me moví. Agarró la silla del escritorio y la trajo junto a la cama, se sentó en ella y rascándose la cabeza, supongo que sin saber muy bien cómo empezar, dijo dudoso.
—Oye... por lo de abajo...
¡Arg! No me lo recuerdes, ha sido muy penoso. ¡Reaccionar así por una chiquilla! Dios, ¿hasta dónde he llegado?
— ¿Que con eso?
Contesté demasiado seco. ¿Es qué no se nota que no quiero hablar de ello?
—No, solo te quería preguntar que por que lo hiciste. Es muy poco común en ti.
¡Ya lo sé! ¿Por qué crees que estoy tan cabreado conmigo? Solté un suspiro y me tapé los ojos con un brazo, cansado de esconder lo que pensaba.
—No lo sé. Tu hermana y su amiga...tienen algo... que no me gusta. No te ofendas.
Puso cara de nostalgia y tristeza a la vez, esa cara que ponía cuando algo le recordaba a su pasado y prosiguió.
—No pasa nada.
Naruto nunca me contó demasiado sobre su infancia, aunque nos conocemos desde hace ya seis años. Él me dijo que no era algo que quisiera recordar, y yo respeté su intimidad. Seguramente he vuelto a tocar una fibra sensible. Naruto es una de las pocas personas que me entienden aunque siempre nos estemos discutiendo. Pero es que hay veces que tengo ganas de abrirle la cabeza para ver si realmente sólo hay aire entre oreja y oreja.
—Oye...
— ¡Pero bueno ! ¡C'est la vie mon amie! *
Se levantó de la silla de golpe diciendo eso, dejándome a mí en medio de mi intento de disculpa. Sus cambios de humor siempre me tocan las narices. Por lo que, me levanté, lo cogí por el cuello de detrás de la camisa y lo arrojé fuera de mi habitación.
— ¡Cuando quieras algo de verdad, sube!
Cerré la puerta detrás de mí y volví a poner bien la silla. Me pasé todo el día encerrado en la habitación. A las 20.30h era hora de cenar, (hora impuesta por Neji) mi estómago empezó a rugir por un poco de sustento. Me incorporé de golpe. ¡Mierda! Encima esta semana me toca hacer la cena a mí. Vaya rollo, bueno, puedo pedir pizza. Salí de la habitación y olí a algo con carne. Mi tripa volvió a rugir, esta vez con más ganas. Así que llevado por ese aroma bajé casi corriendo y me encontré a Sakura en la concina americana y a Tenten y Neji poniendo la mesa. Automáticamente Tenten levantó la cabeza, como si ya me hubiera oído desde arriba y a los pocos segundos Neji se percató de mi presencia y me dijo.
—Sakura ha insistido mucho en que quería hacer la cena. Ahora subíamos a aviarte.
Digo aclarándose la garganta. Se les ha olvidado. Bueno, muchas veces no bajo a cenar, es normal. Entonces vi que en la sala faltaban tres personas, Naruto y las chicas. Kiba seguía enganchado al televisor. Mejor, que se quede ahí, bien lejos de Sakura. ¡Ya estamos otra vez!
— ¿Dónde están Hinata e Ino?
Fue Tenten quien me respondió, como siempre educada conmigo. Creo que la ofendí con mi actitud sobre los coches.
—Hinata e Ino fueron a buscar sus cosas, ya que se van a quedar a dormir esta noche.
— ¿Eh?
Espera, ¿Qué? ¿Cómo que se van a quedar a dormir? Esta era nuestra casa de sólo-hombres. Las chicas venían por las tardes, pero nunca se hacía una fiesta de pijamas en nuestra casa.
—Neji y Naruto nos dieron permiso, dicen que si apartamos los sofás de la tercera planta, podemos poner colchones y dormir allí porque hay mucho espacio.
¡Ya está! Han tomado la sala de juegos. Primero los baños y ahora esto. ¿Lo siguiente que va a ser? Nuestra guarida anti-chicas a tomar por saco. Aunque no me molesta que sea Sakura la que se pasee por mi baño, a lo mejor algún día le hago una pequeña visita y… ¡A ver Uchiha, céntrate! ¡Haz recular a esas hormonas! Que ya no eres un crio.
—Hmp. Mientras no hagáis mucho ruido está bien.
Tenten asintió decidida. Creo que ella es la más razonable de las dos. Me senté en la mesa y mientras fingía ver la tele desde lejos, le daba algunos vistazos a Sakura que se había hecho un moño rápido para cocinar y algunos mechones caían por su cuello. Qué guapa que era cuándo se estaba quietecita y se concentraba en algo. Aunque me asusté un poco viendo lo rápido que usaba el cuchillo mientras cortaba las últimas verduras para añadir. ¡Nadie puede usar un cuchillo así! Tenía los ojos fijos en lo que hacía y sus dedos eran precisos mientras removía la carne en la sartén y al mismo tiempo observaba hervir lo que parecía ser arroz. De pronto abrió uno de los armarios superiores y agarró un bol. Buenas piernas y buen trasero con esos pantalones. ¿Seguro que sólo te gusta ver cómo cocina? Bah, cállate. Dichosa voz de conciencia. Estoy viendo como cocina ¿Vale? Espera, ¿cómo sabe dónde está cada cosa? La veo muy suelta por la cocina. Agarró fruta de la nevera y la empezó a cortar a rodajas y dados. En serio, ese manejo del cuchillo no es normal. Va demasiado rápido. ¿Y si se corta? Ella siguió trajinando por la cocina y Tenten se unió a ella. La morena se puso a hacer la ensalada y en cuanto cogió los tomates y los lavó, le pidió a Sakura un cuchillo que tenía a mano y esta se lo lanzó, casi sin mirar. Yo, con los ojos como platos observé cómo Tenten recibía el cuchillo en la mano sin problema alguno y se disponía a cortar los tomates con la misma rapidez y destreza que Sakura. ¿Han recibido clases o qué? Al poco rato Sakura apagó el fuego y dejó que todo se fuera haciendo solo. Ha terminado.
—La comida ya está.
Anunció Sakura desde la cocina. En eso que llegaron Hinata e Ino. Esas dos chicas tenían el don de la oportunidad. Neji y Kiba se levantaron del sofá y vinieron a poner la mesa. Neji me puso la mano unos segundos en el hombro y me miró son una sonrisa a duras menas reprimida. Lo sabe. Sabe que me he pasado todo este rato mirándola como un bobo. Nos sentamos en la mesa y Sakura con la ayuda de Tenten sirvió la comida. La comida estaba realmente deliciosa. Pechuga de pollo sazonado con un sofrito de verduras y arroz, una ensalada y de postre macedonia. Se me hizo apetitoso enseguida. Cuando las dos chicas se sentaron empezamos a comer de inmediato. Estaba todo delicioso.
—Sakura, esto está realmente delicioso.
La felicitó Ino, poniendo palabras a lo que todos sentíamos. La aludida se sonrojó y me pareció adorable ese color en las mejillas.
—Es verdad Sakura.
Corroboró Hinata con ese tono tan dulce que siempre usaba.
—Es verdad, esta vez te has superado.
Tenten le dio un beso en la mejilla a su amiga y yo sentí otra punzada de celos ante ese contacto tan familiar. Madre mía, y hoy sólo es el primer día. Como siga así, ¿qué va a pasar? Los demás chicos asintieron ante las apreciaciones que las chicas habían hecho, menos yo, que perdido en mis pensamientos me quedé quieto. Todos menos Sakura me miraban esperando mi cumplido. Yo sin saber que responder, y irritado por la sonrisa socarrona, medio escondida de Neji, contesté.
—Hmp.
Neji y Tenten se rieron por lo bajo y yo fulminé a Neji con la mirada. Aunque a saber porqué se habrá reído la morena. El ambiente en la mesa era ligero, los temas iban y venían sin que fuera necesario iniciar uno por obligación. Me gustó que Kiba no intentara volverse a acercar a Sakura. Parece ser que mi arrebato de antes le había dejado claro que no lo quería cerca de ella. Al terminar de cenar se dispusieron a hacer las camas en la tercera planta. Mi hermoso futbolín y mi billar. ¡Mis niños! Oía cómo los movían y se me encogía el corazón. Se pasaron hasta las 3 de la mañana hablando. Al día siguiente se levantaron tarde y después de desayunar las cuatro se fueron de compras. Bueno, el que duerman juntas me da a mí unos pocos días para tener privacidad en el baño. Volvieron bien entrada la noche para otra noche como la anterior. La mañana siguiente solo se fueron Hinata e Ino, recogiendo sus cosas porque no se quedaban más. Por la tarde Tenten y Sakura salieron. Y así casi cada día. Pasaron dos semanas, y las dos chicas se habituaron a nuestra casa. O eso creo.
Narra Sakura:
Hace ya dos semanas que estamos viviendo en esta casa. Me empezaba a acostumbrar a esto. Una de las mañanas, me desperté demasiado temprano y sudada por una pesadilla así que me entraron ganas de ducharme y me dirigí hacia el baño. No me di cuenta de que al entrar todo estaba lleno de vapor. Estaba medio dormida ¿Vale? Y me desnudé sin mirar a mí alrededor. Estaba acostumbrada a que algunos días las sirvientas de casa me prepararan el baño, así que lo acepté como algo normal sin darme cuenta. No me acordaba que ese no era el baño de casa, y que ahora lo compartía con un chico. Así que después de quitarme toda la ropa y sintiendo agradecida el vapor sobre mi cuerpo desnudo corrí la cortina de la ducha. Y allí me encontré a Sasuke con la cabeza apoyada en la pared de la ducha. El agua resbalaba por su bien tonificada espalda hasta unas nalgas bien duras. ¡Oh Dios mío! Quiero morderlas. ¡Sakura no seas niña! Él al oír la cortina de la ducha se giró, mostrándome unos pectorales y un abdomen muy bien trabajado. El agua le pegaba los mechones en la cara, y sus ojos me miraban somnolientos y sin comprender. Mientras él no reaccionaba, envidiosa seguí con la vista una de las gotitas que bajaba por su pecho, que sorteó los abdominales, y se enredó con una fina línea de vello negro en el ombligo que dirigió mi vista directamente hacia su miembro. Para que engañarse cuando se pusiera duro, eso tenía que ser un buen… ¡Uzumaki, reacciona! Entonces él me miró y sonriendo de lado me preguntó.
— ¿Ves algo que te guste?
Esa sonrisa tuvo un efecto demoledor en mí. Mi vientre se tensó y sentí como mis entrañas se volvían gelatina, y con un solo comentario me hizo reaccionar y sonrojándome hasta la raíz del cabello, me di la vuelta e intenté agarrar la toalla que había al lado, pero resbalé. Suena oportuno ¿Eh? Pues sí, yo una vampira que hará los 18 se resbaló en la ducha y cayó hacia atrás, desnuda y contra un chico que está de toma pan y moja, desnudo también (no hay que olvidarse) con una toalla demasiado pequeña como para tapar hasta las rodillas. Y así nos quedamos bajo el agua. Él con la espalda contra la fría pared, conmigo entre sus piernas y con la toalla que me tapaba apenas y que se estaba empapando por el agua que caía de la ducha. ¡Vaya suerte la mía! Intenté levantarme, pero él me lo impidió.
—No te muevas. — ¡Sí hombre! Se cree este que no voy a salir pitando del baño como alma que lleva el diablo. Yo volví a intentar levantarme y cerró los brazos a mí alrededor. ¡Déjame ir! Me removí inquieta entre sus brazos—Te he dicho que no te muevas.
Me dijo en tono autoritario justo al lado de la oreja. Lo que me causó el escalofrío más largo que había sentido nunca, y también el más placentero. Obedecí y me quedé quieta. Sentía su piel contra la mia, su respiración agitada en mi oreja y si se movía, en mi cuello. Esto es una tortura. Todo mi ser me imponía que me girara y le clavara los colmillos hasta las encías. Con ese pensamiento, mis colmillos salieron un poco de sus fundas, pinchándome el labio. ¡Joder!
— ¿Me puedo ir? Por favor.
Le supliqué dócilmente, él se movió un poco. Poniendo su miembro, entre mis nalgas. Supongo que sin querer. Yo di un respingo y su miembro palpitó.
—Estoy haciendo esto por ti. ¿Sabes que si te levantas te veré desnuda?
No había pensado en ello. ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! Maldita sea mi suerte.
— ¿Entonces, qué hacemos?—Pregunté con la más inocente intención. Como respuesta, su miembro palpitó más fuerte y se puso duro. ¡Ahí está su propuesta! ¿Qué te parece? Oh, cállate. Completa y absolutamente sonrojada le pedí. — ¿Podrías entonces apartar tu…. De mis nalgas?
Él se rió y sentí como su pecho se movía por la risa. Acercó su boca a mi oreja y mordió el lóbulo. Yo gemí bajito y su miembro se clavó todavía más.
—Antes parecía que disfrutabas con la vista.
Yo me sonrojé todavía más (si era posible) y él me bufó en la oreja y volvió a morder el lóbulo. ¡Joder! Para ya, por favor. Tu polla se me está clavando en las nalgas y me está haciendo perder el control. Entonces se me ocurrió una idea. La verdad, una de las peores que he tenido nunca. Vamos a darle de tu propia medicina.
—Bueno, tu tampoco parecías molesto con las que tenías.
Dije moviendo el culo sugerentemente. No sabía que podía moverlo así. Él inspiró de golpe y noté cómo crecía contra mí trasero.
—Entonces creo que estaría bien pasar más tiempo desnudos, ¿no crees? Dado que nos gustan las vistas a ambos.
¡No me jodas! Esta no me la esperaba. Buen tiro. Pero yo no me rindo tan fácilmente.
— ¿Debería entonces girarme?
Entonces su miembro con una sola palpitación, alcanzó lo que yo creo que era su máximo tamaño. Su corazón empezó a bombear con fuerza tentándome y su respiración se volvió muy agitada. No te la esperabas esta, ¿A qué no? Me apretó contra él y sentí como sus abdominales se contraían. Se estaba levantando. Una vez estuvimos de pié. Agarró las puntas de una toalla seca (la mojada se había caído) y las estiró para envolvernos con ella. Adoré la sensación de sus manos en mi estómago y la textura de la toalla contra mis pezones, atormentados y duros. Pero él nunca quedó dentro, sino que me ayudó a retroceder hasta mi habitación y una vez allí me sentó sobre la cama. Una vez sentada, me robó la toalla, dejándome desnuda en la fría habitación (en comparación al baño) y se la puso alrededor de las caderas. Qué bien le queda, me encanta esa línea de vello. Quiero seguirla con la lengua. Y sin darme cuenta, me quedé desnuda delante de él. Al sentir su intensa mirada sobre mi cuerpo, agarré rápidamente el cojín y lo abracé, intentando tapar, lo que seguramente él ya había visto. Se volvió a meter en el baño y cerró la puerta con pestillo. Me quedé tumbada desnuda encima de la cama hasta que lo oí entrar en su habitación. Me metí en el baño otra vez y cuando abrí el grifo, el agua salió helada. Se ha dado una ducha de agua fría. Será que no soy la única afectada. A partir de ese día, ambos éramos muy cuidadosos y cuando íbamos al baño cerrábamos con pestillo y vigilábamos mucho. Pasaron unos días hasta que pude dirigirme a él como a una persona normal y olvidarme un poco de esas imágenes. Aunque su tacto y olor habían quedado grabados a fuego en mi. Y su presencia me encendía y la sangre me hervía cuando estaba cerca. Aparte de eso, todo iba muy bien. Ino y Hinata son muy buenas chicas y salíamos muy a menudo. Solo tenía un problema. Sangre. En dos semanas que llevaba aquí, no había probado ni una gota de sangre, ya sea de bolsa o de vena. Hablé con Tenten y me dijo que ella había podido salir un momento de noche para ir a coger algo en el Hospital más cercano, pero claro, yo no podía, porque tenía a Sasuke que me iba a ver si salía por la ventana o por la puerta, además de que es un salto medianamente grande. Y durante el día estamos con Ino y Hinata. Decidido, esta noche me voy de caza, o compro algo en el Hospital, o lo robo o pruebo beberme un animal (me han dicho que no es tan malo) porque si no, no podré aguantar y le hincaré el diente a Sasuke. El día se me hizo eterno. Así que le pedí a Tenten que entretuviera los chicos abajo, para que yo pudiera huir. Y así fue. Salté por la terraza y me metí en el bosque.
Narra Sasuke:
¿Qué le pasa a Tenten? Lleva un rato que no hace más que llamar la atención. Primero la lió parda en la cocina con unas cacerolas y ahora con el agua del fregadero. Fui hacia ella para intentar ayudarla, y en ese momento mi instinto me avisó y al girarme, vi una sombra adentrarse en el bosque. Habré visto ilusiones. Da igual, Más tarde voy y veo que era eso.
Narra Sakura:
Qué bien, nadie me ha visto salir. ¡Gracias Tenten! Ahora a cazar. ¿Por dónde empiezo? Empecé a andar hacia el Hospital. Un accidente múltiple en la ciudad había provocado que las ambulancias no pararan de llegar. No puedo quitarles la sangre, la necesitan. Decidí probar en una carnicería, pero al oler esa sangre aguada me entraron arcadas y no pude acercarme más. Es asqueroso, lo que daría por un bocado de sangre fresca. Pero tengo miedo de matar a alguien, aún no me he cobrado ninguna vida para sobrevivir. Espero tardar en hacerlo. Después de agotar mis opciones decidí ir a por un animal en el bosque. Una vez allí olfateé el aire en busca de una presa. Todo olía a hojas y a lluvia. Va a llover, y será una tormenta de las gordas. Intenté recordar una de las conversaciones con mi tía en la que le pregunté cómo cazar en el bosque. Mi tía me dijo que entrara en contacto con la parte más bestial del vampiro y que cuando lo hiciera, me asegurara que no hubiera humanos cerca porque ante la sangre de los animales, la sangre humana tiene prioridad. Inspiré, cerré los ojos y dejé ir casi por completo mi razón y mis ojos se volvieron de un azul muy intenso y brillante, cómo el neón. Un ciervo pasaba por allí y yo al verlo no dudé ni medio segundo y me abalancé sobre él. Una parte de mi lo sentía por el ciervo, pero otra le daba las gracias por el sabroso líquido me estaba proporcionando, que aliviaba mi sed. Pronto terminé con el ciervo y fui a por otro. Me lo bebí con golosos tragos quedándome con ganas de más. Cuando alcancé a mi otra presa oí un ruido detrás miro mientras bebía los pocos tragos que quedaban de ciervo. Con mi parte bestial ahora activada, reaccioné al ruido terminándome el ciervo de golpe y girándome hacia el origen de lo que me había importunado con un gruñido amenazante. Entonces oí una conocida voz que me preguntaba horrorizado.
— ¿Sakura? ¿Qué haces aquí?
Me erguí y torcí la cabeza. Tardé un poco, pero su voz fue resbalando hacia la parte racional de mi consciencia y por alguna razón, decidí no atacar de momento. Al quedarme quieta, él se acercó confiado y al estar más cerca, vio mi aspecto. Mis colmillos estaban fuera, mis ojos brillaban sedientos aun de sangre y mi boca estaba completamente manchada de esta. La última persona que yo quería que me viera así. Sasuke. ¿Por qué él? ¿Por qué tenía que ser él? ¡¿Que le he hecho yo al destino?! El me miraba, pasmado, su cara poco a poco iba reflejando más y más horror. Un horror que me llegaba, clavándose en mi pecho como fuertes y penetrantes puñaladas. Con horro vi como mi sediento cuerpo, reconociéndolo cómo a un enemigo potencial y aun bajo los efectos de la sangre se le lanzaba encima, tirándolo así al suelo. Un gruñido de satisfacción al ver sentirlo como una presa débil ante mí, surgió de mi garganta haciéndolo estremecer. Lo miré y pronto mis ojos se centraron en su cuello. Oía su latido acelerado, olía el miedo que circulaba en sus venas junto con la adrenalina, veía su vena latir y la bestia dentro de mí rigió hambrienta. Acerqué poco a poco mi cara a su cuello y cuando mis colmillos estuvieron a punto de penetrar su pálido y sedoso cuello intenté con todas mis fuerzas hacer recular a la bestia. Pero ella oponía resistencia, y en un desesperado intento de hacerla retroceder, me grité a mí misma. ¡BASTA! Y recuperé la conciencia. Pero Sasuke me miraba cómo si fuera un monstruo, el miedo que emanaba de él me partió el corazón. Me levanté de golpe y con los ojos anegados en lágrimas por la relación que ahora nunca podría a tener con él, le dije.
—Lo siento.
Se lo dije muy flojito. Se lo dije de todo corazón. Me eché a correr y a lo lejos sonó un trueno. Me lo tomé cómo el pistonazo de salida y mientras corría por el bosque empecé a llorar. Mis lágrimas descendían por mis mejillas como un torrente de agua salada y con la velocidad me irritaban la piel que se curaba después de cada lágrima y se volvía a herir con la siguiente. A lo lejos escuché alguien que me llamaba.
— ¡Sakura!
Lo siento Sasuke, Naruto, Tenten, Neji, Hinata e Ino. Pero no volveré. Me voy lejos, muy lejos. Aunque me duela, aunque me muera por no tenerte. No quiero herirte Sasuke. Otro trueno sonó, más fuerte que el anterior y empezó a llover muy fuerte. Mis lágrimas se fundían con la lluvia que me caía en la cara. Solo la había una casa que conocía por los alrededores. La casa de Sai. Estuve corriendo durante tres horas bajo la lluvia, y al fin llegué al piso de Sai en la ciudad. Llamé a su puerta. El abrió, sonriente como siempre.
—Hola primita, ¿qué puedo hacer por ti?
Yo sólo pude murmurar entre hipidos.
—Necesito ayuda.
El no cambió de expresión y se hizo a un lado para dejarme pasar.
—Estás empapada. No me digas que has venido corriendo. —Yo asentí— ¿Por cuánto tiempo? Tienes un aspecto horrible. —No le respondí, estaba demasiado concentrada en no dejar ir ni un poco de mi control o explotaría como un dique. —Ven dúchate. Tengo algo de ropa que puede irte bien.
Me dio una camisa negra y un pantalón del mismo color. Los dos me irían grandes, eso seguro. Me quité la ropa sucia de barro y empapada que se me había pegado al cuerpo y me sentí fría. Toqué mi piel y vi que estaba morada en algunas partes pero que ya se estaban volviendo amarillas, me estoy curando. Se ve que el único que puede ser herido permanentemente es el corazón. Abrí el agua caliente al máximo y al meterme dentro me abrasé, una vez dentro me derrumbé, y todo lo que me había estado guardando para no gritar en medio del camino, lo solté allí. Grité con todas mis fuerzas. Me clavé las uñas en mis costados con fuerza y empecé a sangrar. El agua se llevaba la sangre y mi cuerpo se curaba solo. Mi corazón me dolía. ¿Cómo podía haber quedado tan prendada de él con solo dos semanas? No lo sé, pero el dolor estaba allí. Puse las manos encima de mi pecho presionando para poder alcanzar el dolor que me corroía por dentro. A zarpazos intenté sacarlo fuera de mí. Quería todo ese dolor fuera de mí. Pero no servía de nada, el agua se llevaba la sangre y mi piel se curaba sola y no dejaba rastro alguno de mi desesperación. Sai llamó a la puerta preocupado.
— ¿Sakura? ¿Estás bien?
El picaporte se movió. Sai está intentando entrar, seguramente lo estaba preocupando. Tardé un poco en responderle y cuando lo hice tenía la voz ronca de gritar.
—Sí. No es nada.
El picaporte volvió a hacer ruido.
— ¿Estás segura? Te he oído gritar y estoy oliendo sangre.
Con la voz un poco mejor le contesté aparentando toda la seguridad que pude.
—Ya estoy, tranquilo.
Salí de la ducha y me puse la ropa. Al salir, lo vi sentado al lado de la puerta. No confía en mí y está muy preocupado. Yo le hice la mejor sonrisa que pude, pero por la cara que puso, no debió ser muy convincente. Me llevó hasta una habitación al lado de la suya donde había una cama.
—Si quieres, puedes dormir aquí.
Me senté en la cama y era mullida y seguramente calentita. Ahora necesitaba calor, me sentía helada pese a la ducha de agua hirviendo. Él me miró dudoso como si quisiera preguntarme algo, pero negó con la cabeza y me dio un beso en la frente.
—Gracias Sai, te lo agradezco.
Le dije agradeciéndole no sólo por acogerme, sino por no hacer preguntas y cuidarme. El asintió y cerró la puerta. Yo me puse a dormir, al dormirme, soñé con Sasuke corriendo por el bosque y que de pronto ya no corría junto a mí, sino delante de mí. Mi visión se había vuelto roja y yo buscaba desgarrarle la garganta. Salté sobre su figura al tiempo que en mi pecho sentí un dolor tan fuerte como una puñalada. Grité desesperada para liberar mi pecho de esa presión ¿por que el dolor no desaparecía? Sai vino corriendo desde la habitación de al lado.
— ¿Qué pasa?
Yo levanté la cabeza y al verlo empecé a llorar de nuevo por mi perdida. Él estuvo toda la noche consolándome, sin preguntarme nada, sólo acariciándome el cabello y emanando tranquilidad para que yo pudiera aferrarme a esa sensación y por fin dormirme. Después de horas cuidando de mi, por fin se aventuró a decirme.
—No sé qué te ha pasado. Pero hay una manera de que todo este dolor desaparezca. —Yo lo miré desde sus brazos esperanzada por una solución, y él sin mirarme dijo. —Apaga el interruptor de tu humanidad Sakura, déjalo ir. Despierta a Inner.
Yo me quedé mirando el vacío. Hacía mucho tiempo que Inner no despertaba, y no estaba segura de que si lo hacía, yo pudiera volver o tener algún control sobre ella. Inner era mi parte fuerte e extremadamente impulsiva. Pero a lo mejor puedo despertarla hasta que me recupere y entonces tener la fuerza suficiente como para hacerla volver. Pero antes de despertarla quiero hacer algo. Sai se había mantenido en silencio mientras yo sospesaba su proposición, lo miré y entonces le dije.
—Está bien lo haré. Pero antes necesito ayuda con una cosa.
Él me besó el cabello y abrazándome fuerte me dijo.
—Lo que necesites. Para esto está la familia.
Yo me apreté contra su pecho y le acaricié los brazos dándole las gracias. Miré por la ventana y vi que empezaba a amanecer. Es la hora. De alguna manera él comprendió que quería hacer algo y me ayudó a levantarme de la cama. Me dirigí hacia el baño y agarré un cepillo y unas tijeras. Sai se quedó en el marco de la puerta sabiendo que necesitaría un poco de espacio para hacer lo que iba a hacer. Me cepillé el cabello desanudándolo con tranquilidad, despidiéndome de mi yo pasado, aniñado y débil. Ahora empezaba mi nuevo yo. Cuando toda la melena estuvo desenredada me hice una cola y sin miramientos hice un corte limpio con las tijeras. Sai contuvo la respiración un segundo y yo miré el largo mechón que me había quedado en la mano, lo olí y lo besé, acto seguido lo dejé caer. Me miré en el espejo, tenía en cabello hasta los hombros y un poco irregular, entonces miré a Sai a través del espejo y él asintió. Salió de mi vista unos segundos para volver con una silla plegable que puso en el centro el baño para que me sentara allí. Sin ningún tipo de orden expresada, me senté y él empezó a arreglar mi cabello. Cerré los ojos, era relajante oír el sonido de las tijeras y el sonido de cada fibra de mi cabello siendo cortada y luego caer al suelo. Al cabo de poco tiempo, Sai paró de cortar y me tocó un hombro indicándome que ya estaba. Cuando abrí los ojos me encontré a una chica que no reconocía. Tenía el cabello cuatro dedos por debajo de la barbilla con un corte moderno que le daba un aire maduro. Me miraba desafiante y yo vi el momento preciso para despertarla. Busqué dentro de mí esa presencia que me había acompañado siempre y la hice salir a la superficie. Inner aceptó gustosa el volver a salir para que yo me tomara un descanso para pensar, siempre había estado allí para protegerme de todo. Mi fuerte, impulsiva e inflexible Inner. Cuando pestañeé vi en el espejo el cambio, mis ojos ya no eran dulces y con luz, ahora tenían un brillo peligroso y desafiante, con una cierta oscuridad que rodeaba la pupila. Inner había despertado mientras que yo me zambullía en una oscuridad acogedora.
Narra Naruto:
¿Donde estará Sakura? Son más de las dos de la madrugada y no vuelve. Cuando le he preguntado a Tenten, me dijo preocupada que fue a cazar hacia las 21h pero que no había vuelto y aunque intentara rastrearla a través de las sombras no la encontraba. Que seguramente estaba a más de 20km y en un lugar fuera de su alcance y con luz. Ambos estábamos cada vez más nerviosos, ¿Y si le ha pasado algo? Dios mío. Mientras esperábamos en el comedor vi que Sasuke salía un momento, pero cuando volvió estaba muy raro. ¿Por que soy el único que no se entera de nada? ¡Ya sé! Voy a llamar a casa. A lo mejor saben algo. Llamé sin obligación por primera vez en años y el servicio me dijo que no estaba en casa. Su móvil estaba aquí en casa. Tenten estaba cada vez más nerviosa y cuando subió a mi habitación me dijo.
—Voy a buscarla.
Yo asentí. Bajé al comedor y no había nadie, Sasuke y Neji estaban durmiendo y dentro de poco amanecería. En estos momentos me sentía tan impotente, tan frágil como humano. Me quedé mirando el jardín que daba a la parte delantera de la casa esperando ver algún indicio de mi hermana o Tenten. Pero las horas pasaban y nada, ninguna señal. Llovía a mares y eso dificultaba mi visión, a Tenten le va a costar seguir un rastro con esta lluvia. Cuando la lluvia amainaba y el Sol empezaba a asomar vi una silueta andando hacia la casa. Me levanté de golpe de la silla y fui hacia la puerta de entrada para abrir a una cansada y empapada Tenten, que llegaba derrotada y con la cabeza gacha. La miré esperanzado, pero ella sin siquiera mirarme negó con la cabeza y lentamente se dispuso a subir las escaleras hacia su habitación. En los dos días siguientes Tenten dormía de día y por la noche salía para buscar a Sakura volviendo al amanecer sin noticias. Cada día que pasaba la chispa de esperanza en sus ojos se volvía más tenue. Hasta que un día simplemente se quedó en su habitación encerrada sin salir durante una semana supongo que buscándola con uno de los poderes de su clan. Pasaron las semanas, hasta el día 21 de Enero, mi cumpleaños. Seguíamos sin saber nada sobre Sakura. Y los ánimos estaban más que decaídos. Tenten estaba muy deprimida, Neji pasaba mucho tiempo con ella, y Sasuke... Sasuke no salió de su habitación desde el día en que Sakura desapareció nada más que para comer. El día de mi cumpleaños y nadie por el salón. Esto empieza a parecerse a mi infancia, claro que en ella Sakura siempre estaba conmigo intentando alegrarme el día como fuera. Alguien llamó a la puerta. Yo me levanté y abrí. Habíamos perdido toda esperanza, a lo mejor eran Hinata Ino que venían de visita. La mejor sorpresa fue encontrarme a Sai detrás de mi puerta, y detrás suyo, una chica de cabello corto de un color muy familiar. Atónito simplemente pude articular.
— ¿Sai? ¿Sakura?
