Draco llego corriendo a su habitación y se encerró tras las cortinas de su cama poniendo hechizos de protección y para que nadie lo escuchara desde afuera, una vez ahí empezó a llorar desconsoladamente, y aunque sabía que sus amigos estaban preocupados no contesto. A los pocos minutos se escucharon gritos, alguien llamarlo a gritos, era Potter, el profesor Horace Slughorn exigiéndole que saliera, forcejeos. Sin importar nada, Draco no salió de su cama, ni de su habitación los siguientes tres días, estaba seguro que Potter solo se burlaba de él

Los siguientes días se negó a salir de su habitación, por lo que sus amigos le llevaban la comida, poco o nada sirvió que los regalos que le llegaron de parte de su admirador. El rubio no se animaba con nada. La noche del vientres de diciembre la paso sentado en su ventana viendo como caía la nieve. Él que siempre había sentido que esa época era su favorita porque siempre la pasaba rodeado de sus seres queridos, de pronto sentía que estaba en medio de un infierno casi tan grande como cuando el Señor Oscuro vivía en su casa. Sentía que si tan solo se asomaba a la puerta se toparía con Potter quien se seguiría burlando de lo débil que había sido.

Pequeños golpes en la ventana lo despertaron y un pequeño grito, nada masculino salió de sus labios mientras caía al suelo. Otro golpe en la ventana lo hizo mirar hacia arriba. Por instinto corrió a abrir la ventana por donde entro una lechuza blanca con alas café claro que dejo caer un paquete sobre su cama y se paró sobre el cabecero de esta, para luego salir volando fuera después de picarle suavemente la cabeza. Molesto cerro la ventana y tomo la carta se sentó en la alfombra y abrió la carta

"Mi valiente héroe:

Ya estoy al tanto de lo ocurrido con la serpiente venenosa de Malfoy. ¿Acaso te gusto ese beso? ¿O preferirías uno de mis labios?

¿Cómo estás pasando la fiesta? ¿Tienes algo que hacer hoy? ¿Te gustaría conversar un rato conmigo? Envíame tu respuesta con esta lechuza. Es de confianza

Alguien que suspira por ti"

Draco leyó dos veces más la nota ¿eran cartas del admirador secreto de Potter? ¿Pero por qué le llego a él? ¿Qué debía hacer? ¿Potter conocería su letra? Era hora de averiguar un par de cosas. Corrió a tomar un papel y un lápiz

"¿Quién eres? ¿Te conozco? ¿Estudias en Hogwarts o ya saliste?

Harry P"

Le dio algo de comer a la lechuza y un poco de agua, le ato la carta a la pata y observó como el ave salía de su recamara. Se sentó en la cama y decidió leer para distraerse. Media hora después volvían a llamar a su ventana. Nuevamente abrió y la lechuza entro. Le dio algo más de comer y tomo la carta

"Soy alguien que adora verte sonreír, como en este preciso momento. Y que también tiene una duda. ¿Te gusta el chocolate?"

Alguien que suspira por ti"

Volvió a tomar la pluma y otro papel en blanco antes de escribir

"A todos nos gustan los chocolates ¿Cómo sabes cuándo sonrió?

Harry"

El rubio envió la carta y esta vez la respuesta demoro un poco más pero llego

"Yo lo es todo sobre el ser más hermoso del Mundo Mágico y Muggle"

Alguien que suspira por ti"

Las lechuzas fueron y vinieron durante toda la noche y día siguiente. A la hora del almuerzo mientras comía llego otra corta a la mesa de Gryffindors

- ¿Otra carta? – dijo Hermione molesta –. Deberías dárselas a McGonagall

- Pero las cartas son para mí, no para McGonagall – dijo Harry

- Harry puede ser peligroso – dijo la chica intentando quitarle la carta

- Dije que… – dijo el moreno poniéndose de pie

- Entonces se la daré yo en este momento – dijo Ron arrebatándosela sorpresivamente

- Dame esa carta en este momento – exigió Harry sacando su varita

- Esto es por tu… – dijo Ron

- ¡Expelliarmus! – dijo Harry y Ron salió volando hacia atrás

- ¡Ron! – grito Hermione corriendo al lado del pelirrojo – ¿Harry, cómo pudiste?

- ¿Qué pasa aquí? – dijo la profesora McGonagall

- Harry lan… – dijo la chica

- ¡Ya estoy harto! – dijo Harry – ¡quieren que sacrifique mi vida por ustedes sin importar lo que me pase a mí! ¡quiero vivir! ¡quiero ser feliz!

- Nadie te… – dijo Hermione

- ¡Alguien me puede explicar que pasa aquí! – dijo la profesora

- Es simple profesora – dijo Harry – a partir de hoy, si quieren que siga peleando contra Voldemort se dejaran de meter en mi vida

- ¿A qué se refiere, señor Potter? – dijo McGonagall

- Quiero que la gente deje de decirme lo que debo hacer o dejar de hacer con mi vida – dijo Harry –. Si quiero ser amigo de los Slytherine ¿Qué tiene de malo? ¿acaso Godric y Salazar no eran amigos? Tanto así que fundaron este colegio juntos ¿Entonces por qué yo no puedo tener amigos ahí también?

- ¡Son Slyth…! – dijo Ron furioso

- Basta señor Weasley – ordeno la profesora – el señor Potter tiene razón. Ya estuvo de buen tamaño las peleas entre casas

- Pero profesora – dijo Hermione

- Me sorprende señorita Granger, que alguien como usted fomente las división – regaño la mujer

- A todo esto ¿Quién les dijo a ustedes que la carta me la envió Malfoy? – dijo Harry

- ¿No fue él? – dijo Ron sorprendido

- Es anónimo – dijo Harry – ¿conocen el concepto?

- Pero Harry… – dijo Hermione

- Dejen de meterse en mi vida privada – exigió Harry antes de irse. De lejos Draco todo lo miraba en silencio

Esa noche una nueva carta llego a la ventana de Draco Malfoy

"Mi amado Harry:

Mañana es navidad y te compre un regalo que me gustaría dártelo en persona. Te espero hoy a la medianoche en la Torre de Astronomía

Alguien que suspira por ti"

¿Acaso ese o esa querría una cita con su… con Potter? Mientras dependiera de él eso jamás sucedería. Potter ya había probado sus labios y sabía que no lo olvidaría fácilmente. Él era Draco Malfoy y ya sabía exactamente lo que debía hacer. Convoco un hechizo cronos y se dio cuenta que faltaba diez minutos para la hora señalada, por lo que salió corriendo rumbo al lugar del encuentro. Vería con sus propios ojos quien era el o la insolente que había osado poner sus ojos sobre algo que le pertenecía solo a él, o al menos que él soñaba que le perteneciera. Llego corriendo a la torre y miro todo el lugar pero este estaba vacío. Volvió a convocar un cronos y comprobó que la hora era exacta ¿se habría retrasado el pretendiente? Se escondería y desde ahí vería quien era ese… ¡Ya luego le haría la vida imposible a quien sea que fuese! Era el plan perfecto. Cuando de pronto alguien hablo detrás de él

- ¿Malfoy? – dijo Harry sorprendido

- ¿Ha… Ha… rry…? – tartamudeo Draco girándose hacia el recién llegado – ¿Qué haces aquí?

- Eso es lo que yo pregunto – dijo Harry – ¿Qué haces tú aquí?

- Bueno, es que… es que… – dijo el rubio nervioso – yo…

- Yo te diré lo que tú haces aquí – dijo Harry acercándose al rubio con paso decidido –. Tú eres mi admirador secreto

- ¿Qué? – dijo Draco sorprendido – ¿te has vuelto completamente loco? ¿De dónde sacaste que yo soy tu admirador secreto?

- Entonces ¿qué haces aquí? – dijo Harry dando otro paso hacia él

- Yo… bueno… he… – dijo Draco cuando Harry rodeo su cintura con ambos brazos y acercó sus labios a los suyos – ¿Qué crees que haces?

- Es navidad – dijo Harry – quiero mi regalo. Además esta navidad es muy especial para mi

- ¿Por qué? – pregunto Draco nervioso

- Porque por fin Santa Claus me trajo lo que tanto le pedí – dijo Harry acercando aún más sus labios

- ¿Quién… te… trajo… que? – dijo Draco

- Santa Claus – susurro Harry y rozo sus labios con los suyo –. Él reparte los regalos en el Mundo Muggle

- ¿Y… que… le… pediste? – dijo Draco cuando miraron hacia arriba y vieron como un Muérdago mágico aparecía un par de metros por encima de sus cabezas

- Luego te lo digo – susurro Harry colocando su manos sobre la cintura del rubio, que a su vez coloco su manos sobre el pecho del moreno antes de besarlo suavemente

- ¡Merlín! – susurro Draco en medio del beso

- Feliz Navidad, mi hermosa serpiente – susurro Harry apoyando su frente en la del contrario

- Feliz Navidad, mi valiente león – susurro Draco también y ambos sonrieron –. Espera, ¿Y tú admirador secreto?

- Enserio ¿no eras tú? – dijo Harry intrigado

- Ya te dije que no – dijo Draco

- Que mal – dijo Harry sin soltar la cintura del rubio

- ¿A qué te refieres con que mal? – pregunto Draco intrigado

- A eso. Que mal que tú no seas mi admirador secreto – dijo Harry –, porque a partir de mañana alguien va tener el corazón roto cuando vea que no me despegue para nada de ti ¿Por qué aceptas ser mi novio, cierto?

- ¿De verdad? – dijo Draco sorprendido – ¿Me estas pidiendo que sea tu novio?

- Por supuesto y si te fijas bien – dijo Harry señalando hacia arriba –, el muérdago desapareció hace rato – y Draco sonrió sonrojado – ¿Y bien, que dices? ¿Aceptas? Y ojo, será todo muy formal. Ya sabes, hablar con tus padres, visitarte, caminar de la mano, ir a la heladería

- ¿Consentirme? – dijo Draco

- ¿No quieres que te consienta? – dijo Harry – Puedo conseguir muchas cajas de Bruja Cupido

- ¿Me estas sobornando? – dijo Draco sonriendo con picardía

- ¿Funciona? – pregunto Harry y Draco volvió a besarlo

Una semana después los diarios de todo el Mundo Mágico estallaban con la noticia de que el héroe de la guerra, Harry Potter anunciaba su relación con Draco Malfoy.

- Harry – dijo Draco mientras estaba recostado en el sofá de la sala Slytherine con la cabeza en las piernas de su novio

- Dime mi amor – dijo Harry acuciándole el cabello distraídamente mientras le acariciaba el cabello distraídamente a su novio

- ¿Tú admirador secreto no volvió a escribirte? – dijo Draco intrigado

- Eh… – dijo Harry mirando de reojo a Blaise, Pansy, Theo y Neville que estaba sentados frente a ellos– no ¿Por qué?

- Draco ¿celoso? – dijo Blaise con tono burlesco

- ¿Qué tiene de malo que cuide lo que es mío? – dijo el rubio

- Créeme Draco – dijo Theo abrazando a Neville –, hasta el más insignificante de los Muggles ya sabe que Potter es solo tuyo

- Me alegro – dijo el rubio –, porque Harry es solo mío – todos lanzaron una carcajada mientras Draco enrojecía a mas no poder. Neville miro disimuladamente a Harry que le guiño el ojo a él y a su novio. Después de todo el héroe del mundo jamás habría podido darle celos al rubio sin la ayuda de Neville y las serpientes mandándose cartas anónimas él mismo

Feliz Navidad y prospero 2019